Ni la historia de Meteor Garden ni los personajes de Harry Potter me pertenecen, yo solo hago esto como parte de un Hobbie.
Gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer este fic y dejar comentarios, así como los que siguen la historia y la tienen en sus fav.
Recomendación musical para este capítulo:
1. It's you - Jeong Sewoon
Capítulo 17. Por ti
Minerva había estado observando el comportamiento de Theodore últimamente y de ello podía sacar varias conclusiones: la primera era que el chico había cambiado de forma drástica su forma de ser violenta e intimidante, la segunda se podía decir que era la inmensa tristeza que sus ojos reflejaban, a pesar de que él se esforzaba en ocultarlo y la tercera era cuán afectado estaba por todo lo que había vivido. Ni el grado de la universidad había logrado levantar su ánimo, por eso había decidido asistir solo a la ceremonia hace un par de días atrás, eso y que estaba seguro que su padre nunca tendría el tiempo suficiente para estar a su lado en un evento como ese. Minerva se hubiese ofrecido como acompañante, sin embargo, sabía que lo que el chico necesitaba en esos momentos era estar solo para pensar las cosas, pero habiéndole dado el tiempo necesario, la señora consideraba que había llegado la hora de intervenir.
- ¿Pasarás otro día lamentándote por toda la casa? – Le dijo Minerva a Theo al verlo recostado en la cama siendo ya las 11 am
- Verdaderamente a usted no le enseñaron a tocar las puertas – Contestó molesto girando sobre su cama.
- Ya te había dicho que no me enseñaron, pensé que te había quedado claro, niño
- No me llame así, sabe que lo detesto – Exclamó el castaño arrastrando las palabras
- Tu padre querrá que te unas pronto al grupo Nott en New York ¿Qué piensas hacer? – Ese era un tema que él había estado evadiendo a propósito y ahora esa señora se lo sacaba en cara.
- Señora, quiere por favor largarse de mi habitación y dejarme en paz – Minerva no cambió ni un poco su expresión severa del rostro mientras miraba a Theo con desaprobación.
- No quiero, ni debo hacerlo, por lo menos no si lo que deseo es sacarte de esa tonta depresión y abrirte los ojos – Theodore se levantó desesperado de la cama sin importar que solo tuviera encima su ropa interior.
- ¿Qué es lo que quiere de mí? – Exclamó exasperado al ver la obstinación de la señora – Quiere que me levante a bailar por toda la casa mientras grito lo feliz que estoy ¿Eso desea? – Minerva levantó su mano y la estampó contra la mejilla del joven en una sonora y dolorosa cachetada.
- ¡Por Dios Theodore! – Le gritó furiosa – Vas a perder la oportunidad de ser feliz solo por tu testarudez – El chico gritó frustrado
- ¿Y qué se supone que haga? – Le dijo el chico al borde del colapso nervioso – Liv está con ella… y ella no desea estar conmigo
- ¿Y tú estás seguro de esas dos cosas? – Le preguntó Minerva. Theo pareció dudar, en realidad él solo sabía que Liv quería conquistarla y que ella no quería arriesgar a sus amigos por estar en una relación con él. – Me estás decepcionando jovencito – Lo regañó Minerva severamente – Creí que eras más inteligente – Theodore quiso gritarle que lo dejara en paz, en lugar de eso, pensó las cosas con más claridad y llegó a la conclusión que no podía darse por vencido, aún tenía una última batalla que dar.
- Ya le he dicho hoy cuánto la quiero – Le dijo el castaño a su nana con una gran sonrisa que la señora le correspondió – Le prometo que no regresaré a casa hasta que consiga que Luna regrese a mi lado.
- Me parece excelente – Contestó Minerva orgullosa del muchacho – Empieza por bañarte… - Theodore sonrió y corrió al baño, tenía mucho trabajo que hacer si quería recuperar a la mujer que amaba y si Liv pensó que había ganado, estaba muy equivocado.
Oliver estaba almorzando cuando recibió un mensaje de Theodore Nott diciéndole que no pensaba renunciar a Luna y que pelearía por ella si era preciso, sonriendo el joven músico marcó en su celular el número de la rubia y la llamó.
- ¿Lu? – La saludó – Necesito un favor de tu parte. Apaga tú celular durante 24 horas a partir de ahora, las razones no importan, si confías en mí lo harás. Cuando pasen las 24 horas iré a buscarte a casa de Hermione, te quedarás allá el fin de semana, ¿no? Ok, cuídate. – Liv volvió a sonreír al colgar el celular. Ahora solo debía esperar para comprobar la paciencia de su preciado amigo.
Theodore llevaba horas esperando afuera del apartamento de Luna y ella nada que aparecía, ya la había buscado en casa de Ronald, Padma e inclusive en la cafetería donde ella trabajaba, pero le habían dicho que los fines de semana ni Hermione ni la rubia atendían el lugar, sin más opciones que esperar, el chico se sentó y esperó durante el tiempo que fuera suficiente, sin embargo, empezó a preocuparse cuando el amanecer llegó y Luna no había aparecido por ningún lado.
¿Lograste contactarla? El mensaje de Draco lo tomó por sorpresa, él le contestó que no y el rubio se mostró preocupado preguntándole por los lugares en los que tenía que buscarla. El castaño noto que había olvidado por completo contactar a Hermione, se sintió tan tonto por haber pasado por alto el detalle, que dejó de contestarle a Draco solo para salir corriendo rumbo a la casa de Granger.
- Hola – Lo saludó una mujer bastante guapa que se parecía mucho a Hermione, debía ser su madre pensó Theo paralizado frente a ella. - ¿Deseas algo, muchacho? – le dijo amablemente
- ¿Quién es, mamá? – Preguntó Hermione saliendo de la cocina – Theodore ¿Qué haces aquí?
- Luna – Fue lo único que logró articular el castaño aún sin aire por haber corrido tan grande distancia. - ¿Dónde está? – Hermione hizo una mueca extraña en su nariz
- Acaba de irse hace 10 minutos con Liv, él vino a buscarla – Admitió con pena la castaña. Theodore ni siquiera había terminado de escuchar cuando ya se encontraba corriendo para tratar de alcanzarlos, no iba permitir que Liv se saliera con la suya, por eso, pese a su agotamiento y el no haber dormido nada en toda la noche esperándola, su alma volvió al cuerpo a verla en la estación de autobuses junto a Oliver.
- ¡Luna! – Gritó Theodore llegando a la estación con la respiración entrecortada. - ¡No te vayas con Liv! No me dejes – La chica se sorprendió de verlo allí y diciéndole todas esas cosas.
- Theo – Habló Liv tranquilamente – Ya Luna tomó su decisión.
- ¡No me importa la decisión que haya tomado! – Repuso exaltado el castaño – No renunciaré a ella.
- ¿Por qué tendría que quedarse contigo? – Lo atacó Oliver sin moverse del lado de Luna, quien para ese momento temblaba de pies a cabeza.
- Luna – Exclamó Theodore dirigiéndose solo a ella, que volteó su mirada hacia él – No quiero estar sin ti
- Theo – Respondió Luna con la voz entrecortada – Debemos rendirnos, lo nuestro solo lastima a las personas que queremos.
- Jamás me rendiré, mi vida no tiene sentido sin ti – Dijo Theo muy seguro de lo que hablaba – Cuando estoy despierto solo pienso en ti, al cerrar mis ojos estás en mis sueños. En mi mente solo puedo pensar en algo: No puedo vivir sin ti – el chico hizo una pausa para tomar aire antes de continuar – Luna, toda mi vida siempre hice lo que quise, pero ya no sé qué hacer. Por favor, dime ¿Qué puedo hacer para seguir amándote? – Luna dejó caer las lágrimas que estaba conteniendo, cómo era posible amar tanto a alguien pensó al escucharlo decir tan hermosas palabras.
- Tu amor solo le trae problemas a Luna – Intervino Oliver impidiendo que la rubia hablara. El autobús acababa de llegar y eso representaba que ella se iría para siempre de su lado, lo que generó temor en Theodore, quien esperaba que ella hablara en cualquier momento, pero no lo hizo y en lugar de eso subió al autobús sin mirar atrás. Theo vio el bus arrancar y corrió a la par de este, no podía permitir que ella se fuera de su lado, no después de ver en su mirada el amor que sentía por él, como un loco el castaño corría mientras gritaba una y otra vez su nombre: Luna – Si estás segura de la decisión que tomaste, no lo escuches – Le susurró Liv a la chica, que no paraba de llorar.
Theo dejó de correr cuando el bus aumentó la velocidad, le fue imposible mantener el esfuerzo y se rindió derrotado, la había perdido y esta vez para siempre. Sintiéndose verdaderamente mal, el chico se giró para irse cuando escuchó un grito débil que cada vez se acercaba más.
- ¡Theo! ¡Theo! – gritaba Luna corriendo apresuradamente hasta llegar a él. Sin decirse una sola palabra los dos se fundieron en un tierno abrazo que duró algunos minutos. – Lo lamentó – Susurró ella entre sollozos rompiendo el silencio – No podía dejarte, no podía hacerlo…
Theodore y Luna pasearon durante horas tomados de las manos, ninguno de los dos era capaz de romper el silencio que se había instalado entre ellos, no habían sido necesarias las palabras, ni mucho menos las explicaciones, ahora solo importaban ellos dos.
- Quiero que vengas conmigo a Estados Unidos – Le pidió Theo invitándola a sentarse junto a él en una banca del parque.
- ¿Estados Unidos? – Respondió Luna dudosa mientras lo abrazaba al sentarse a su lado, el chico pasó el brazo sobre los hombros de la rubia.
- Sí, debemos solucionar esta situación con mi padre de una buena vez
- ¡No! – gritó Luna alarmada, lo último que ella quería era que el papá de Theo interviniera de nuevo y dañara todo.
- ¿Por qué no? – Preguntó Theo extrañado por la actitud de ella.
- Solo creo que es mejor esperar un tiempo – Exclamó bajando el tono de voz
- ¿Esperar? – Theodore parecía cada vez más confundido – Pensé que al bajarte del bus y venir conmigo sabías lo que querías hacer.
- No creo estar preparada para eso – Theodore descompuso la cara en una mueca de dolor, se había equivocado respecto a todo y ahora se sentía como un estúpido.
- Pensé que tú querías lo mismo que yo, pero veo que me equivoqué. Lamento haberte hecho perder el tiempo – el chico se levantó dispuesto a irse y Luna confusa por todo lo que estaba pasando no fue capaz de detenerlo.
Muy temprano en la mañana Oliver había llegado a la universidad. En la noche había recibido un mensaje de Theo que le pedía encontrarse en ese lugar y a esa hora, ahora él aguardaba su llegada.
- Liv – Le dijo Theodore al llegar
- ¿Para qué me citaste aquí? – Le preguntó Oliver intrigado
- Quería decirte que estoy con Luna y que debes dejarla tranquila – Oliver sonrió al escucharlo y se sentó en las gradas de la cancha de futbol.
- ¿Ya son novios de nuevo? – Theo fue incapaz de contestar la pregunta, por lo que Liv dedujo que seguían teniendo problemas
- No, pero no te atrevas a intentar conquistarla – Liv asintió sin dejar de sonreír, se veía muy divertido con lo que pasaba.
- Esta bien – Aceptó de buena gana – No la molestaré más, pero espero que esta vez te haya quedado de aprendizaje. – Theodore lo miró con los ojos entrecerrados, ese bastardo había planeado todo eso solo para hacerlo entrar en razón y darse cuenta que no podía dejar ir a Luna. Comprendiendo por fin todo lo que su amigo hizo por él, se sentó a su lado ofreciéndole su mano.
- Gracias – le susurró Theodore en verdad agradecido con su ayuda. Oliver tomó la mano de Theo y realizó el saludo que solían hacer de niños, lo que hizo que ambos sonrieran. – Deberías cambiar ya tu lema. Últimamente te interesan mucho los problemas de los demás – Oliver miró al horizonte y respondió
- Tú y Luna no son extraños, sus problemas sí me interesan – Theo asintió entendiendo las razones de su amigo. – Deberías irte, alguien te busca – Le anunció señalándole a Luna, quien se encontraba cerca a ellos sin saber cómo acercarse para hablar con Theodore.
- ¿Podemos hablar? – Le preguntó Luna al chico cuando se acercó a ella. Theo dijo que sí y juntos buscaron un lugar donde pudieran conversar sin ser interrumpidos.
- ¿Qué querías decirme? – Theo parecía algo ansioso, mientras Luna se moría de los nervios por lo que pensaba decirle.
- Bueno… yo – Titubeó la chica generando la desesperación en Theodore que no estaba dispuesto a esperar más.
- Deja de balbucear y dímelo de una vez – Luna se dio valor y exclamó
- ¿Quieres ser mi novio? – Theodore casi se cae de las escaleras en la que estaban al escucharla ¿Estaba hablando en serio?, sí, lo hacía, lo comprobó al mirarla a la cara – Pero quiero que sea un secreto – Y hasta allí había llegado la magia.
- ¿Por qué tendríamos que ocultarlo? – Dijo el chico demostrando su desagrado por la idea.
- Es lo mejor mientras hallamos la manera de enfrentar a tu padre, piénsalo con claridad, así podemos estar juntos y no lastimamos a los que queremos – La idea parecía razonable, pero a él no lograba convencerlo del todo. – Además, tu padre no podrá tomar medidas contra nosotros si no sabe nada. No quiero que nos separen como la última vez.
- Yo estaría dispuesto a dejar todo por ti – Se quejó Theodore con el ceño fruncido
- No será para siempre, solo mientras hallamos una solución – Le dijo Luna tomando cariñosamente la mano de él.
- Está bien, acepto – Luna lo besó en la mejilla sonriendo de felicidad
- Recuerda que tampoco debes decirle a los F4, yo no le diré nada a Ron, Padma y Hermione – Theo rodó los ojos, esto se va a poner algo interesante pensó antes de robarle un apasionado beso a Luna.
