Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada y Teshigori, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio, más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Trémula paz: aprendiendo a vivir en las doce casas
Nota de la autora:
Les presento el último capítulo de esta serie, quedó extrahipermegalargo por eso decidí dividirlo en part para que no se haga tan terrible la scrolleada ya que asumo que la mayoría lee en el teléfono. Agradezco sus muestras de apoyo y la paciencia para seguir mis locuras hasta el final. Un abrazo de todo corazón.
Advertencias: Lenguaje inapropiado
Violencia
Muerte de personaje
A- La Era del Caos. Tercera Parte Final
Puente sobre la bahía de Tokyo, Japón
Pasó poco tiempo desde que Pseudos desapareció llevándose a Seika con él. Luego los atenienses pusieron a salvo a todos los que estaban en peligro inmediato en el puente de Tokyo e inspeccionaron las bases del mismo para asegurar la llegada de los transeúntes a sus destinos. Después de eso, Aioria se acercó a su hermano mayor, a quien increpó con profunda indignación.
-¿Qué se supone que fue eso?
-¿De qué hablas? -contestó el de sagitario evasivo.
-Lo que pasó en el puente, no escuchaste a nadie… hiciste a tu antojo
-No pasa nada -Aioros evitó una explicación. Su vista se desvió hacia donde se había abierto el vórtice por el que escaparon Pseudos y su secuaces con Seika.
-Aioros, esto es serio
Fue entonces que Aioria vio una sombra oscureciendo los siempre brillantes ojos de Aioros.
-¿Qué fue eso?
-¿Qué?
-Tienes algo... en tu mirada
-Déjalo… estoy bien -contestó el de Sagitario, dando un manotazo a su hermano para alejarlo.
-Te estás comportando raro
Aioros rió con sarcasmo- quizá sea porque un demonio secuestró a la chica que amo y desapareció con ella por un vórtice que en el mejor de los casos realmente lleva a Atenas y si no, a algún infierno donde nunca la encontraré -Aioros se encogió de hombros- quizá no entiendas eso nunca, porque Marín puede defenderse sola...
-Bueno… yo -trató de explicarse Aioria. Aioros tenía razón y quizá él estaba siendo muy duro con su hermano mayor- es que… tu mirada… tu cosmo se está volviendo...
-Maldita sea Aioria -interrumpió cabreado el mayor- ¿¡te das cuenta de que esas cosas pueden asesinar a Seika con el solo chasquido de sus dedos!?
-Lo sé pero…
-No tiene por qué importarte… esa es la verdad
El menor titubeó sorprendido -no es cierto… lo que menos quiero es que a ella le suceda algo, entiendo que esto debe ser difícil, pero me preocupa que no te concentres en el plan, eso es todo
-¡¿Cuál plan Aioria?!... ¡responde cuál plan!... ¡no había ningún plan! -Aioros estaba demasiado alterado- nos tenían engañados desde hace mucho tiempo, asesinaron a Sahori, a Ikki y es posible que ahora también a...
-Seika va a estar bien
El de Sagitario tomó aire y negó con la cabeza.
-Sé optimista -le consoló el de Leo, tratando de ser comprensivo- las vamos a recuperar… a las dos
Aioros miró a su hermano -fracasamos hermano… les fallamos… le fallamos a Atena
-No… por favor no digas eso
-Quisiera no hacerlo -dijo entre dientes el mayor y después de reflexionar unos segundos, miró hacia el lugar por donde desapareció Pseudos- necesitamos volver a Atenas, no podemos perder más tiempo aquí…
-Aioros -llamó el menor y lo miró con severidad- recuerda que no sabemos quiénes están detrás de esto, porque fue evidente que Pseudos recibió ayuda externa
Aioros no dijo nada y caminó hacia las afueras del puente con su hermano siguiéndolo a regañadientes. Al pasar cerca de Algor, Aioria le hizo una señal para que fuera con ellos.
-¿Y ahora? -interrogó el de Perseo- mi escudo está destruído -dijo mostrando los dos trozos del arma.
-Necesitamos toda la ayuda posible… iremos al Santuario, buscaremos a los otros dorados y trataremos una invocación a Atena para asegurar su espíritu en una ánfora sagrada… así hasta la próxima reencarnación -explicó el de Leo- espero poder reunir a todos los dorados, de otra forma no lo vamos a lograr
-Pero -Algor no cabía en su asombro- ¿nada más eso?... digo… la señorita Sahori, ¿qué hay con ella? -Aioria no hizo ningún comentario y se encogió de hombros- ¿nada?¿no buscaremos a otra portadora?
-Eso ya lo sabes Algor -contestó Aioria esquivo- ella ya no existe y la portadora nace destinada a ello, por eso es importante resguardar el alma de Atena hasta que nazca su próxima reencarnación, porque si el alma de la diosa es destruida… ya sabes qué pasará con la humanidad
Algor tragó saliva. Era bien sabido que la muerte de Atena reencarnada, significaba que en esta era los atenienses perdieron la guerra y que el mundo no tendría ninguna posibilidad.
Si Sahori Kiddo estaba muerta, ¿lo estaría Atena también?
Sahara Asa
Sahara Asa, era un verdadero caos. Las nagas arrasaron con todo sin distinción. Sus alaridos triunfantes entre tanta ruina y muerte, eran un eco infernal en la lejanía.
-Tienes músculo enana -bromeó Kanon, mientras cojeaba entre los escombros- no logro entender cómo nos sacaste de ahí
Camalia sonrió triunfante -soy lemuriana… telequinesis ¿lo recuerdas?
-Cómo no hacerlo, mi hermanito dio problemas por eso toda la vida
-¿Te refieres al bebé que nació con la Luna?
-Ese mismo ¿cómo lo sabes?
-¿Saber qué?
-Que Mu es mi hermano… medio hermano, tres cuartos digamos
-Hace demasiadas preguntas para ser tan grande -Camalia rió y miró a Death quien desde hacía un rato no hablaba- y usted… está demasiado callado... ¿le sucede algo?
-A veces pienso y callo -bromeó el aludido con una media sonrisa- no soy un troglodita todo el tiempo
-La mayoría de veces hablas y no piensas -alegó Kanon.
-Nadie te preguntó cabrón, deja de hacerme mala fama delante de la niña
-Está raro señor Death
-Ella tiene razón señor Death… estás actuando raro -dijo Kanon arqueando las cejas.
-No es cierto -susurró el italiano y se tocó el pecho preocupado- es… es que quiero llegar a tiempo para el nacimiento de… Damián
-Qué bonito nombre -sonrió Camalia.
-Ah es eso- Kanon se detuvo y miró a Death casi con ternura -llegarás a tiempo- le prometió y le tomó de un hombro- busquemos a Shion para que nos explique cómo podemos usar esto para volver -dijo mostrándole el extraño objeto que le entregó Camalia cuando los encontró.
-Solo espero que esa cosa no sea otra de esas encantadoras reliquias como la que nos tiene metidos en este problema -rezongó el italiano
-Si Shion lo envió es porque funciona -aseguró Kanon, echando una ojeada al extraño objeto, más parecido a una máquina que a una joya- de hecho me parece haber visto estos decorados antes- dijo señalando unas florituras grabadas en las molduras.
Y es que aquel objeto era tan particular que el menor de los gemelos no dejaba de pensar en él y su utilidad desde que Camalia se lo entregara. Seis caras que formaban un diminuto cubo de cristal unidas con una moldura dorada, que encerraban en su interior lo que parecía el detallado mecanismo de un reloj de cuerda muy antiguo.
-Míralo -Kanon lo levantó de la cadena de la que pendía y se lo mostró a su compañero- es… es una belleza
-La clépsidra también era bellísima y mira dónde nos tiene, además esa cosa está detenida Kanon -Death señaló con el índice una de las caras del aparato- a esto le falta algo… seguramente la enana lo perdió
-¡Yo no he perdido nada!
-No seas… -Kanon se acercó el aparatito al rostro y calló cuando notó varias ranuras en las que efectivamente parecía que faltaba algo -diablos… tienes razón
-Lo ves… yo siempre tengo razón
Kanon suspiró y siguió en su examen del aparato- que mierda… seguro es por eso que no se mueve el mecanismo
-Se los entregué tal cual me lo dio Shion, no deben dudar de mi
-No dudamos de ti, solo lo dije como desquite porque dijiste que era yo raro
Continuaron el camino y unos metros más adelante, Camalia se detuvo ensimismada, prestando atención a su entorno.
-¿Qué pasa enana? -le preguntó Death cuando la alcanzaron.
-¿Lo escuchan?
Kanon y Angello se detuvieron y prestaron atención -mmm… ¿un gato? -preguntó el de Cáncer.
-No -sonrió la pequeña con los ojos cerrados- es el presagio de algo bueno, es un bebé… el llanto de un bebé...
Santuario de Atena
Afueras de Rodorio
-Si lo que dice Dante es cierto, somos unos extraños aquí
-Ja -contestó el peliceleste con desgano y Shura lo miró extrañado.
-¿A quién darle cuentas ahora?
-Ajá
Shura se detuvo y el distraído Afro chocó bruscamente con él. El sonido metálico producido por las armaduras, llamó la atención de algunos pueblerinos que urgaban por algo de valor entre las cenizas.
-¡Skit! -soltó el nórdico volviendo en sí- ¿pero qué te pasa?
-¿Estás atendiendo algo de lo que te he dicho?
Dite suspiró y miró hacia un lado -sigamos caminando
-¿Qué sucede Dite?
-Es que… dejamos a Shaina y a June en Isla Andrómeda hace no sé cuánto y no puedo siquiera imaginar qué habrá sido de ellas… ¿nos dieron por muertos? ¿estarán… bien?
Shura no había reparado en aquello. Estaba tan impresionado por todo lo pasado en las últimas horas, que no hizo la relación. Con pesar profundo y la imagen de June en su mente, suspiró y asintió con tristeza. La posibilidad de que June quizá ya no existiera, le partía el alma.
Al pie de la escalinata
-¿Años? -murmuró Milo cabizbajo- ¿cuántos años? -preguntó a pesar de que le daba terror la respuesta.
-Diez… doce, quizá quince, no lo sé... -tartamudeó Dante.
-¡¿Cómo putas no sabes cuánto tiempo ha pasado?! -estalló Milo frente al italiano, cuyo rostro estaba muy demacrado. La barba descuidada, lo hacía verse bastante mayor que ellos.
-Perdí la cuenta esperándolos y después me convencí de que no volverían -Dante suspiró- al principio pensábamos que estaban en el Santuario y poco a poco nos dimos cuenta de que los que se movían a través de las Doce Casas, no eran ustedes… pronto volvieron las ejecuciones y el terror de la época de Arles… la mayoría de nosotros abandonó el Santuario y entonces nos persiguieron y algunos fueron ejecutados… Sirius por ejemplo, tampoco volvimos a saber nada de Misty, de Algor o de Asterión… asumimos, que ya no están
Milo hundió los dedos en su melena azulada y Camus le colocó una mano en el hombro -¿quiénes son esos otros Dante?
-Pensamos que eran sus… sombras -contestó Ptólemy- se mueven como fantasmas y su cosmo no es humano
-No puede ser cierto -susurró Milo negando.
-Todo es cierto Milo -dijo Shura quien venía acompañado de Afro después de realizar una rápida inspección de Rodorio- necesitamos hablar- y miró hacia los caballeros de plata -a solas...
Sahara Asa
-¡Cielos! -exclamó Kanon de repente y recorrió con la mirada el triste paisaje- ¡busquen rápido!... ¡no pierdan tiempo!
-¿Crees que sea...?
-No lo creo Angello, estoy seguro de eso
Angello y Camalia se apresuraron a obedecer la orden de Kanon. Los tres compañeros de desgracia, se dejaron guiar por los débiles sonidos de llanto
-¡Es aquí! -señaló Camalia cerca de ellos y ambos hombres se apresuraron a mover algunos bloques de piedra- se escucha muy cerca
-¡Cangrejo! -insistió Kanon- hay que cavar más rápido…
A pesar de las heridas, se dieron de lleno a la tarea hasta que Death identificó la hombrera de un guardia real -aquí es… falta poco
Un par de bloques más tarde, el cuerpo acurrucado del soldado Poe quedó al descubierto. Le había caído demasiado encima y no había nada qué hacer por él. Camalia se llevó las manos al rostro conmocionada y los dorados se miraron con tristeza -no puede ser... llegamos demasiado tarde…
-Todo esto es tan frustrante… ¿cómo le fallé a él? -susurró Kanon, pensando en el pequeño Mu.
-Esperen -intervino Camalia- vean… entre los brazos del guardia
-Que esté bien por favor -suplicó esperanzado Kanon y se apresuró a desenredar con cuidado los brazos del soldado, hasta dar con el diminuto envoltorio de franela que se revolvió en su mano cuando lo levantó. Una carita sonrosada y blanca como la luna, se asomó entre la manta y dos grandes ojos verdes se posaron en los del gemelo pidiendo explicaciones por su tardanza- ya estamos aquí chiquitín
Un puchero se transformó en sonrisa en el precioso rostro infantil, el último bebé de la Luna de Lemuria
Santuario, cerca de la escalinata
En el claro de una arboleda cercana, se reunieron los cuatro dorados para conversar sin ser escuchados por otros miembros de la Orden. De entre el follaje, se podía observar la Colina Sagrada con los Doce Templos que se alzaban imponentes hacia el oeste.
-¿Qué tal Rodorio? -preguntó Camus.
-Culpan a la Orden Dorada del incendio y más específicamente a Aioros -dijo Shura mirando al suelo- nos insultaron y lanzaron piedras cuando nos vieron… no reconocimos a ninguno de los agresores
-Aioros es el guerrero más íntegro y disciplinado de todo el Santuario, jamás usaría su poder contra gente inocente -replicó Milo verdaderamente confundido- además… es comedido y dulce como ninguno de nosotros llegará a ser nunca
-Y si lo que dice Dante acerca del tiempo que ha pasado es cierto, esta gente debe pertenecer a otra generación y no nos reconoce… además nos habló acerca de usurpadores en las Doce Casas -agregó Camus.
-Sería la explicación más lógica -afirmó Shura- el culpable de todo esto debe ser uno de esos usurpadores y lo confundieron con nosotros
Afro, quien estaba alejado del grupo, sacó un cigarro de la pechera y lo encendió tranquilamente- ¿y qué más da? no los convenceremos de que no fuimos nosotros…
-Tenemos que limpiar nuestros nombres ante esta gente -agregó Milo muy seguro- y para eso necesitamos encontrar a los verdaderos culpables
-Me interesa encontrar las respuestas para mi… no para disculparme con nadie…
-Afro -susurró Milo asombrado- escucharte ahora es como una regresión a la época de Arles
-El papel de bueno nunca me ha quedado bien…
-¿Y para qué ser de nuevo el malo? -dijo Milo molesto- ¿te va a ayudar a descubrir lo que pasa?
-No, pero podré señalar sin remordimiento… si los rodorianos culpan al Santuario, es porque es cierto
-¿A qué te refieres? -inquirió Shura.
-El culpable de todo está en el Templo Principal...
-Insinúas que Shion… -titubeó Camus.
-Es obvio que si y estas misiones fueron para alejarnos de aquí y hacer a su antojo -dijo Afro con voz ronca
-¡Pez por la diosa!
-Calma Milo…
-¡Camus, ¿tú también?!
-Éramos los únicos que podíamos oponerle resistencia -susurró Camus aceptando el argumento de Afro parcialmente- eso tiene sentido...
-Ahora estamos separados y confundidos -Afro miró hacia el pueblo y lo señaló con la barbilla de forma apática- y sin credibilidad
-¿Cómo puedes decir eso? -le incriminó Milo.
-Dime algo bicho -siguió el sueco- ¿conoces a Shion?¿sabes quién es realmente? -el de Escorpión lo miró evidentemente contrariado- ¿cierto no?¿cuántos años tenías cuando Saga lo asesinó?
-Sé reconocer un cosmo aliado cuando lo percibo Afrodita -gruñó Milo- sospechar del Patriarca es muy bajo de tu parte
-Hay que sospechar de todos -Dite sonrió con ironía- hasta de la misma reencarnación de Atena
-Te estás pasando -murmuró Camus.
-No, solo estoy jodidamente cansado de todo
-Atena intervendrá -afirmó Milo con firmeza- y nos ayudará contra el enemigo
-Ya intervino Milo -continuó el sueco- y estamos aquí… quién sabe cuántos años perdidos en el tiempo
-Estoy seguro de que ella no tuvo nada que ver -contestó el de Escorpión furioso- ¿de qué lado estás?
-Estoy del único lado que me importa… el mío
-Eres un hijo de las remil…
-¡Basta ya! -les regañó Shura y los conflictivos, se desviaron la mirada- los dos tienen razón… no es fácil probar que Shion nos haya alejado adrede, pero es obvio que nos envió lejos en el momento "oportuno", también es cierto que haber tomado el avión de la Fundación Graude nos dejó a merced de quien está controlando el tiempo… además es raro que las presencias de seis dorados no se perciban y que durante nuestra ausencia se quemara Rodorio… y en cuanto al cansancio que mencionas, no es solo Dite, yo también me siento agotado en todo sentido… algo muy gordo está pasando aquí
-Por eso debemos reagruparnos… buscar a los demás, ellos tienen que estar ahí -insistió Milo señalando la escalinata.
-No creo eso -susurró Camus- si así fuera, no dudo que habrían evitado esta calamidad
Shura miró a sus compañeros y susurró -ustedes saben que solo hay una forma de desaparecer un cosmo dorado -el de Escorpión y el de Acuario se miraron con temor- tenemos que estar preparados para lo peor… y vigilar las estrellas esta noche, si ellos ya no están, sus constelaciones no brillarán
-Espero que no tengas razón -gruñó Camus- significaría que la Orden ya no está completa y que el enemigo nos lleva una ventaja enorme
-Por eso es necesario acabar con esto ahora -replicó el de Capricornio alentando a sus compañeros.
-¿Qué estás pensando? -preguntó Camus con curiosidad.
Shura miró la colina, entre nostálgico y aguerrido- cruzaremos las Doce Casas… como cualquier otro invasor y si alguien se interpone… lo derrotaremos para pasar, aún si significa matarlo
Cuando estuvieron al pie de la escalinata y a punto de iniciar el terrible recorrido que les esperaba, el de Capricornio chasqueó los dedos y las doce llamas azules en la torre del reloj se encendieron para una nueva batalla.
Sahara Asa
Ahora un nuevo integrante se unía a la comitiva que buscaba a Shion. Kanon se ofreció a cargar al bebé y aunque algo torpe, realmente lo estaba disfrutando y el pequeñín parecía conforme con la labor de su cuidador. El de Géminis le tocó la naricita con el índice y Mu agradeció con una dulce risa
-Bah… tan pequeño y manipulador… hey briboncillo… ¿imaginas todas las mujeres que conquistaríamos tú y yo?... seríamos imparables
Angello seguía pensativo, algo no calzaba con todo su conocimiento de la vida y la muerte. Y es que justo cuando iban a continuar el camino después de encontrar a Mu, Angello se percató de que el soldado Poe seguía con vida y se quedaron con él hasta que exhaló su último suspiro. Una vez falleció, el cuerpo se desintegró en una nube de polvo oscuro muy fino.
-Camalia -dijo Angello tomando del hombro a la niña que miraba sin expresión- ¿ustedes no van al Yomotsu verdad?
-Los dioses hicieron un pacto a traición para que nuestros espíritus no pudieran reencarnar… ¿cómo lo sabe?
-A pesar de tanta muerte… no he visto un solo fuego fatuo aquí… ¿sabes por qué los dioses hicieron ese pacto del que hablas?
La chiquilla se encogió de hombros -pues… porque nos tienen miedo...
-Ya veo -murmuró Angello pensativo.
-Quiero cargar al bebé, se nota que nunca has lidiado con niños en tu vida -regañó Camalia a Kanon, cuando lo vio intentando reacomodar a Mu es sus brazos.
-Hey… crecí rodeado de malignos enanos hiperactivos y te aseguro que es una lección que se aprende con sangre…
-Eso sí que no se lo creo…
-Tengo pruebas -rezongó Kanon- éste que camina con nosotros era uno de esos endemoniados…
-Oye… -reclamó Death- no éramos tan malos
-Cualquier historia de terror se queda corta comparada con ustedes -prosiguió Kanon, sacándole una gran sonrisa a Camalia, quien miraba divertida la discusión entre los dorados.
-He de recordarte que no eres ningún santo Kanon… tus travesuras son leyenda en el Santuario… es más, trascienden las fronteras de Atenas
-Podría hacer un recuento de todas y cada una de las torerías tuyas con el pez
-¡Ja!... tienes techo de vidrio cabrón, no puedes probarme nada
-¿Lo ves? -señaló Kanon a Mu, quien lanzó un gruñidito- hasta él recuerda algunas de las suyas… ¿qué hay del triciclo en el tejado de Acuario?
-Y qué del robo de una camioneta al tendero
-Mira que...
-Hey caballeros -les interrumpió Camalia señalando al frente- ahí está el Palacio de Cristal… o lo que queda de él
Camino a Star Hill
-¡CRONOS!
El dios se deslizó entre las grutas que separaban el Santuario del monte Star Hill. A pesar de su extraordinaria velocidad, Saga estaba teniendo dificultades para alcanzarlo.
-¡Detente! -el de géminis dio un salto para apoyarse en la pared frontal de la gruta y lanzó un enorme ataque que derrumbó una pared de roca sobre Cronos justo cuando pasaba debajo de ella.
Saga vio entonces la oportunidad de emboscar al dios para impedir que llegara al observatorio en la cima de Star Hill y por eso se acercó al montículo de escombro debajo del cual se encontraba Cronos, pero el sorprendido fue él.
-¡Qué crees que soy caballero! -el dorado fue lanzado hacia atrás en medio de una lluvia de roca provocada por el cosmo del titán - ¡déjalo ya Saga! ¡esta batalla la tienes perdida!
-Pueda que tengas razón -le dijo Saga, sacudiendo la cabeza para quitarse el aturdimiento del golpe- pero no me rendiré… lo juro por todos los que dependen de mí ahora
Sahara Asa
-La enana está ansiosa por encontrar a Shion -bromeó el de géminis al verla correr hacia la ruinosa entrada del Palacio- creo que a ella le gusta...
-Tú tan suspicaz para esas cosas… ¡claro que le gusta! -bromeó Death e hizo cara de horror al divisar a lo lejos un par de nagas peleando- ojalá tu padre esté vivo… digo, no es que crea que las nagas se lo comieron o algo
-No lo creo -suspiró Kanon- lleva el cuerpo del niño, pero es astuto como el viejo que es
-Esas cosas son malignidad pura, se alimentan tanto de las almas, como de los cuerpos -susurró Camalia delante del cuerpo de una naga- así subsisten
-Pareces conocerlas bien -contestó Angello sorprendido.
-Han intentado traspasar la muralla desde que tengo recuerdo. Quien saliera de la ciudad hacia el desierto, no regresaba nunca
-Entonces lograron entrar por insistencia -intervino Kanon.
-Las nagas entraron porque las dejaron entrar -contestó la niña- la muralla de Shion era impenetrable y estaba fortalecida con el cosmo de los saharianos
-¿Sospechas de alguien? -la niña asintió y continuó caminando con el ceño fruncido- escuché una conversación entre Tenzin y el comandante Demian, ellos planeaban eliminar a Shion para hacerse del poder, pero jamás imaginé que lo harían de esta forma
-Y me pregunto si los encontraremos para hacerlos pagar por esto
-Para eso tenemos que encontrar a Shion -concluyó la niña y continuó caminando con energía.
-¿Cuánto falta? -interrumpió Kanon- el bebo se está poniendo inquieto
-El pequeño está bien -rezongó Camalia- el que protesta es usted
-Si mamá -susurró Kanon- tan pequeñita y tan mandona
-¿Qué dijiste?
-¿Yo?... nada
Un retumbo muy fuerte se escuchó a unos metros de donde estaban. La voz de un niño les llegó claramente a través de los muros; habían encontrado a Shion.
-Es él -dijo ansiosa Camalia
-Y está en problemas -confirmó Angello corriendo detrás de la niña.
-Déjame ir -gritó el pequeño cuando Vasuki lo atrapó con su cola para arrastrarlo por el suelo- suél-ta-me… ¡AHORA!
"Maldición" -pensó Shion, cuando notó de nuevo su falta de agilidad y reflejos disminuidos- "a veces siento que no puedo moverme fluidamente… es como si estuviera atado"
A duras penas, el pequeño peliverde logró colocarse en posición ofensiva y en un movimiento que no usaba desde hacía mucho tiempo, apuntó con sus palmas a la enorme naga -¡REVOLUCIÓN DEL POLVO ESTELAR!
Debido a la violencia del ataque, la Naga soltó a Shion y furiosa se levantó imponente sobre su cola para írsele de nuevo encima -ya no te tengo miedo… ¡no permitiré que tortures más mi mente y mi alma Vasuki!- recitó el pequeño peliverde, mientras la esquivaba.
El bicho gimió furioso y se retorció sobre sí mismo, destruyendo con su potente cola lo que quedaba del jardín.
-Eres una criatura detestable -le dijo Shion hirviendo en furia- vas a morir aquí y ahora
-Ella -siseó Vasuki, deslizando su lengua bífida en medio de los filosos colmillos- fue ella… ella nos trajo -la naga miró a Shion con asquerosa malignidad y se lamió una mano lastimada- ella lo convenció para que nos dejara pasar la muralla
-¿Quién es ella?¿A quién convenció?
-La madre de todas las desgracias de la humanidad y ustedes humanos y lemurianos, están condenados
Impactado por las palabras de la bestia, Shion levantó la vista y se dio cuenta de que una densa oscuridad estaba cubriendo las estrellas.
-Es ella -siseó Vasuki- ya está aquí
Casa de Aries
Shura, Aphrodite, Milo y Camus se apresuraron a subir la escalinata dispuestos a enfrentar a quien se les opusiera, con el fin de dar con las respuestas que necesitaban.
Al entrar a Aries, Camus sostuvo a Milo del hombro -suéltame Cam… estás… helado
-Este lugar huele a muerte -susurró el de Piscis- y se ve terrible
-La humedad ha hecho estragos -verificó el de Capricornio cuando dio una rápida ojeada a su alrededor.
-Hay varias presencias en toda la escalinata -susurró el francés- tal como lo dijo Dante
Y en ese preciso momento, una de ellas se manifestó delante de los dorados.
-¡Shura! -gritó Afro- ¡cuidado!
Un enorme trozo de capitel, se le vino encima al de Capricornio, quien por una centésima logró cortarlo antes de que le aplastara.
-¡Posiciones de ataque! -gritó Milo y todos prepararon sus cosmos.
-¿Quién eres? -exigió fúrico el español- en nombre de la Orden Dorada, muestra tu rostro
Una brisa fría recorrió el pabellón central desde la entrada oeste y pasó entre los dorados, quienes no se inmutaron y mantuvieron posiciones de ofensiva. Un silencio absoluto se instauró después y cuatro miradas se fijaron en la oscuridad al fondo del templo, listos sus dueños para atacar en el momento en que se diera un movimiento inesperado
-Caballeros dorados… al fin regresaron… tanto tiempo después
Escorpión sonrió y relajó su postura -ese es… hey Mu, somos nosotros
-No te dejes engañar -susurró entre dientes Camus- mira bien esa armadura...
-Excelente observación caballero de Acuario -contestó el extraño, cuya armadura escarlata destellaba en la oscuridad. Una aproximación de la armadura de Aries, pero con ángulos más pronunciados que la original.
Los atenienses intensificaron sus sentidos y cada uno preparó su ken para atacar ante cualquier amenaza.
-¿Quién eres? -interrogó de nuevo Shura entre dientes.
El guerrero se acercó lo suficiente como para que los incipientes rayos del Sol que se filtraban desde una de las entradas de luz, iluminaran su presencia. Orgulloso, se mostró a los dorados, quienes no pudieron dejar de sorprenderse.
-Es bonito como Mu… solo que aterrador -dijo Dite arrugando la cara.
Una elegante figura, de rasgados ojos violeta, cabello blanco liso, largo hasta la cintura y dos puntos negros en la frente los miraba con una sonrisa de superioridad. Pero lo que más llamó la atención de los atenienses, fueron los enormes cuernos que al principio creyeron parte de la armadura, pero que realmente nacían a los lados de la cabeza del extraño.
-Es… es… un demonio -susurró Shura casi sin aliento.
El extraño se carcajeó al adivinar la sorpresa en los rostros de los dorados -no Capricornio, soy un dios… permítanme presentarme… me llamo Deimos, la estrella maligna de la guerra
Camino a Star Hill
Escapando uno del otro, Cronos y Saga arribaron a la cumbre de Star Hill y ya dentro del templo, el dios enfrentó al dorado cara a cara.
-Debo confesar que eres más fuerte de lo que creía…
-Y apenas estoy calentando -ironizó Saga sin dejar de mirar con cierto orgullos al otro- deja a mi padre… te lo advierto por última vez
-¡Ja! -se burló el titán- lo haré cuando haya recuperado el cuerpo que está destinado para mi -el dios levantó los brazos y comenzó a encender su impresionante cosmo- sin embargo… para cuando eso ocurra, tú y tu padre estarán muertos… ¡LA MALDICIÓN DE LOS HECANTOQUIROS!
Saga no se dejó intimidar y contraatacó al mismo tiempo -¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!
Ambos cosmos chocaron violentamente y fueron repelidos de forma estrepitosa haciendo vibrar los cimientos del observatorio.
Casa de Aries
Irremediablemente, una nueva batalla había comenzado. Justo antes de entrar a la casa de Aries, los caballeros dorados acordaron separarse para avanzar y no esperar a quien se rezagara.
Deimos atacó primero y Milo dio un paso adelante para contenerlo -¡Largo pendejos… no los quiero ver aquí!... ¡sigan a Tauro!- dijo a sus compañeros antes de lanzarse contra Deimos- ¡RESTRICCIÓN!
-Malditos de nada les va a servir… mis hermanos los esperan adelante -protestó el peliblanco un tanto sorprendido de verse aprisionado por esos poderosos aros de energía.
Shura y Afro asintieron y de un salto, sobrepasaron a Milo y a Deimos, mientras tanto Camus miró al Escorpión con congoja y luego asintió para seguir a los dos mayores a la segunda casa.
-No cariño -le dijo Milo cuando vio a Deimos moverse bruscamente hacia los que se iban- tú no vas a ir a ninguna parte, mi restricción es infranqueable… primero vas a enfrentarte conmigo
-Eso es lo que tú crees -Deimos hizo arder un cosmo muy violento que hizo desaparecer los aros de Milo -hablas demasiado caballero de Escorpión… ¿quieres morir?, entonces ten esto… ¡FLAMA DEL ESPÍRITU DE GUERRA!
-Pero qué…
Milo se vio envuelto de pronto en una enorme hoguera, cuyas llamas rojas no afectaron su cuerpo gracias a que estaba protegido por la armadura dorada.
-¡Ja!... el fuego no me afecta -presumió el Escorpión y dio un salto hacia arriba, aterrizando detrás del peliblanco- ¿eso es todo lo que tienes?… ten esto demonio ¡RESTRICCIÓN!
Deimos gruñó furioso, se había quedado paralizado de nuevo. Encendió su cosmo muy alto y se liberó de las ondas de Milo -¡FLAMA DEL ESPÍRITU DE LA GUERRA!
Milo cruzó sus brazos al frente y logró cubrirse del ken enemigo, una vez se disiparon las llamas, decidió el contraataque -no voy a perder tiempo contigo… ¡AGUJA ESCARLATA!
-¿De qué se trata esto? -susurró Deimos sorprendido.
-¡ANTARES! -exclamó el griego de inmediato, a sabiendas de que su enemigo era muy poderoso y no podía darle tiempo de recuperarse.
Trece agujas ardientes entraron en el cuerpo de Deimos tan rápido, que el demonio no supo qué había pasado. Sangrando y tiritando de dolor, se desplomó de rodillas -es...esto… apenas… comienza… ateniense- susurró débilmente.
-Eso me temo -susurró Milo y se dispuso a salir de ahí una vez creyó haber derrotado a Deimos. Sin embargo, cuando corría hacia la salida oeste de Aries, un fuerte dolor lo hizo trastabillar el paso y apoyarse en una columna.
-Qué… diablos -susurró el griego sosteniéndose el pecho, sintiendo crecer un calor interno tan intenso, que sentía que se quemaba.
-Ha comenzado -susurró riendo Deimos y antes de que Milo lo viera, se puso de pie tranquilamente y desapareció por su cuenta- la muerte de las estrellas del zodíaco es inminente...
Star Hill
-¡Mierda! -se quejó Saga- su fuerza está más allá de todo lo que he enfrentado..
Saga recorrió con sus sentidos al máximo, todos los alrededores en busca de Cronos, sin embargo el dios lo sorprendió apareciendo a pocos centímetros de él -Shion tiene habilidades muy interesantes que hasta ahora descubro -susurró Cronos y lanzó su puño contra Saga, quien lo detuvo con la izquierda.
"Maldita telequinesis… la había olvidado" -murmuró el de géminis para sí y lanzó un golpe que igualmente fue detenido por Cronos.
Los dos guerreros mantuvieron la inmensa tensión en sus brazos mientras se retaban con la mirada. Sin embargo, ya cansados, se repelieron y quedaron desperdigados en ambos extremos del templo.
"Debo evitar una guerra de 1000 días" -pensó Saga. Y desde donde estaba, vio de pronto a Cronos tambalearse al mismo tiempo que el cabello volvía a su color verde original.
-¿Shion?
-Saga -dijo el peliverde y dobló el cuerpo levantando una mano en son de paz.
-¿Padre? -dijo Saga acercándose rápidamente- ¿estás herido?
-No, solo cansado… Saga… ten cuidado -respondió el lemuriano con voz ronca- va a tomar el control en cualquier momento
-Podemos encerrarlo con los sellos de Hakurei, no es necesario continuar la pelea… ambos estamos cansados… volvamos a las Doce Casas
-Es cierto -dijo Shion incorporándose aturdido- los sellos que mandé traer a Shaka y Mu… ¿dónde están Shaka y Mu? -preguntó de repente- ¿lograron volver?
-Los sellos están aquí -Saga prefirió callar lo de las muertes de Aries y Virgo. Sabía que a pesar de la fortaleza del lemuriano, aquella noticia sería tan dolorosa que pondría el espíritu de Shion a merced de Cronos- Barahaim se los entregó
-¿Cómo está Barahaim? ¿Cómo están todos Saga?... no puedo… sentirlos… ¿dónde está Kanon?... tienes canas hijo… ¿qué pasa?
-Eso no importa ahora… dame la oportunidad de ayudarte… por favor
-Saga… ¿dónde están tus hermanos? ¿dónde está Mu?
Saga pasó saliva y desvió la mirada en un gesto de negación muy particular en él -te dije que eso no importa- susurró apenas.
-Saga -dijo Shion con el corazón encogido cuando el gemelo no pudo disimular su tristeza- ¿qué pasa?... dímelo
-Lo único que pasa es que te voy a liberar y sellaremos a Cronos… es lo más importante
Afueras de Rodorio
-No… por la diosa -susurró asustado un aldeano, al sentir el sismo bajo sus pies.
-¿Qué está sucediendo? -gimió una señora cuando el pálido amanecer se iluminó con un enorme destello azulado que provenía de la colina sagrada de Star Hill- ¡es Hades de nuevo!
Los caballeros de plata llamaron a la calma, tratando de evitar más desorden del desatado con el incendio.
-¡Tranquilos! ¡quédense en sus lugares, no queremos más incidentes! ¡todo está bajo control! -recitó Ptólemy en voz alta y Dante lo miró de reojo.
-¿Bajo control? -le susurró el de Cerbero- ¿estás completamente seguro? ¿viste eso?
-¿Qué quieres que les diga?... Están aterrados, acaban de perder todo y ahora…
Dante levantó la cabeza hacia la colina -Saga de Géminis está luchando, que la diosa lo ayude… pero ese poder que emana de allí es tan macabro que no creo exista fuerza en el Santuario que pueda con él
-Yo también lo siento -susurró Moses acercándose a su compañero con la vista hacia Star Hill- y nunca… ni siquiera cuando estuve en el Inframundo, había experimentado algo tan maligno
Dante suspiró y al dirigir su mirada al oeste, distinguió algo que no había visto hasta el momento. Algo muy parecido a una corona solar, crecía sobre ellos y entonces la gente comenzó a correr histérica.
-Ahora qué… ¡demonios! -protestó el de Sagitta.
Un destello oscuro se estrelló pesadamente sobre tierra y un imponente guerrero de armadura roja se materializó frente a ellos sonriendo con burla. Instantes después, seis enormes sombras cayeron de la misma forma y se colocaron detrás de él. Una de ellas, mucho más grande que las demás, traía una mujer pelirroja en brazos y se desvaneció con ella, sin que los de plata pudieran reconocerla.
-¡Son espectros! -gritó una joven aterrada- tenemos que irnos de aquí...
Y es que aquellas sombras poseían una presencia sobrecogedora. Sus cuerpos, parecían envueltos en tinieblas y aunque era difícil reconocer rasgos faciales, una irregular curva carmesí, señalaba el lugar donde debería estar la boca.
-Esos no son fantasmas comunes -Ptólemy no pudo evitar tragar saliva al notar los dedos huesudos, coronados con enormes garras. Los aldeanos comenzaron a huir hacia el Coliseo, mientras los de plata se reagruparon frente a lo recién llegados.
-¿Es ese Camus de Acuario? -susurró Dante- pero… no acaba de entrar a las doce casas
-Míralo bien -replicó Diu colocándose en guardia- ese no es Camus
Al percibir la mirada maligna y la energía oscura que emanaba del recién llegado, Dante se convenció de las palabras de su compañero de Muska.
-Soy Pseudos, estrella maligna del engaño -siseó el guerrero con tranquilidad- y si quisiera enfrentar a alguien, no perdería mi tiempo con ustedes -dijo con burla. Todos los plateados presentes formaron una barrera entre los desconocidos y los pobres aldeanos que huían torpemente- ni todos juntos son rivales para mí… solo miren qué vergüenza de armaduras… por todos los dioses- dijo señalando con la barbilla hacia los maltratados ropajes plateados, mientras hacía una mueca de desprecio- ¿no hay en este Santuario, alguien que arregle eso?
-¡Maldito! -susurró Diu.
Pseudos se pavoneó delante de la Orden de Plata y sonrió -yo puedo responder esa pregunta… no, no lo hay porque ya no existe un solo lemuriano vivo en este momento de la historia -Pseudos miró de reojo hacia Star Hill- el último está por caer...
-Búrlate lo que quieras -respondió Aracné- que te borraremos esa sonrisa del rostro cuando lo arranquemos para que desayunen tus arpías
Pseudos se carcajeó como si la estuviera pasando muy bien, pero de repente algo que vio en el cielo lo hizo mesurar su actitud un poco -caballeros de triste armadura… creo que nosotros nos retiramos- se burló antes de desaparecer de la misma forma que llegó.
-Este… pedazo de mierda -gruñó Diu y se dispuso a atacarlo, pero Dante lo detuvo del brazo.
-Déjalo, no tenemos posibilidades contra ellos
-Nosotros no, pero quizá ellos sí… ha llegado el Comandante de la Guardia del Santuario -Ptólemy miró hacia el cielo, donde tres haces de luz se acercaban desde el este.
Frente a los de plata, Aioros de Sagitario, Aioria de Leo y Argol de Perseo hacían un aterrizaje espectacular, sus armaduras imponentes y sus rostros, tal y como los recordaban en el Santuario cuando se fueron, hacía tantos años.
Sahara Asa
Debe estar por aquí -Kanon apresuró el paso y buscó con avidez en medio de los grandes bloques caídos que alguna vez formaron parte de la hermosa columnata decó del Palacio de Cristal.
-Este lugar está irreconocible -susurró Angello tratando de alcanzar a Kanon. Camalia por su parte, se ofreció a cargar al pequeño Mu, quién se mostraba feliz con toda la aventura.
-Solo espero que esté bien -agregó Kanon angustiado- si la Naga grande lo encontró antes…
Cuando al fin llegaron al área que en otrora fue el hermoso jardín palaciego, encontraron a la aterradora Vasuki en plena batalla contra Shion, sin embargo el lemuriano sufrió un mareo repentino y Vasuki aprovechó para envolverlo en su enorme cola de serpiente.
-¡Váyanse! -gritó Shion cuando los vio llegar- ¡no tienen nada que hacer aquí! ¡salgan de Sahara!
Ambos dorados enarcaron las cejas y se miraron entre sí. Kanon no iba a dejar al terco de su padre morirse solo porque si en ese lugar.
-¿Y cuál es tu plan? -le gritó Kanon a manera de respuesta- que te dejemos a merced de ese bicho y salgamos a ese maldito desierto a morir… vaya que has perdido un tornillo…
-¡La reliquia que les envié! -les gritó Shion con dificultad, la presión en el cuerpo le impedía respirar bien- ¡úsenla!
Kanon gruñó enojado- el cuerpo nos reclama, tenemos hambre y sed, apestamos a Naga muerta y volvimos para ayudarte… te guste o no irás con nosotros al Santuario y arreglarás todo este desorden desde allá…
-No… puedo... irme…
-¡Claro que sí maldita sea! -respondió Kanon a gritos- ¡vas a volver con nosotros!
Shion se sintió desfallecer y cuando pensó que no podría seguir consciente, un haz de luz apareció frente a él y de pronto el cuerpo de Vasuki pareció desgarrarse. En medio de los alaridos de la Naga, Shion sintió el alivio en su cuerpo al deshacerse el agarre y entonces vio a Kanon rodeado de un aura maravillosa que se extendía con fuerza a través de la nada.
-Kanon… lo lograste -susurró jadeando- qué orgullo tan grande...
-Te metiste con el lemuriano equivocado -amenazó el gemelo- así que te voy a mandar al infierno demonio de mierda- dijo comenzando a correr hacia Vasuki.
Avanzó rápido y su cuerpo cayó en un letargo ensordecedor. Kanon sonrió de lado al sentir un dulce ardor rozarle. Aquel bienestar inconfundible que brindaba la fuerza de su alma dorada al vibrar por cada poro de su piel.
-Es increíble -susurró Shion cuando percibió con esperanza la fuerza cósmica que emitía su hijo- ¿puede ser que...?
-¿Es esa la armadura sagrada? -susurró Camalia asombrada- siento que… ya la había visto antes -el bebé Mu miró la escena con atención y sus ojitos se encendieron con un leve, pero vistoso brillo dorado.
-Pedazo de cabrón -vitoreó Death- sí que lo hiciste… no sé cómo, pero lo hiciste
La magnífica armadura de Pólux cubrió a Kanon, respondiendo al llamado de su elegido. Y Kanon la vio llegar y se hizo uno con ella. Sintió su peso, el calor maravilloso que emanaba y que curó sus molestas heridas. El aire corrió fluido en sus pulmones y las fuerzas lo llenaron de nuevo.
Vasuki retrocedió asustada al reconocer la armadura de Géminis y gruñó furiosa al ver la imponente figura de Kanon abalanzarse sobre ella.
-Muérete… Vasuki -Kanon no titubeó un segundo y lanzó su mejor técnica contra el monstruo que tenía en la mira- ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!
Vasuki intentó evadir el ataque, pero con su cola herida fue imposible y el golpe le dio de lleno en el torso huesudo, atravesándola de lado a lado.
Kanon sintió el agónico grito de la Naga en su oído, cuando su puño desgarró las entrañas y quebró los huesos. El bicho se estremeció y lanzó otro terrible alarido antes de caer herida de muerte a los pies de Shion. Al terminar, Kanon hizo una mueca de asco al notar los salpicones de líquido negro en su cuerpo.
-¿Qué demonios es esto? -gruñó Kanon mirándose una mano.
-Toda ella era podredumbre -susurró Angello, notando la peste- ni siquiera hay un alma ahí...
-Qué gran trabajo hiciste -le dijo Shion con afecto y el de géminis se acuclilló para estar a la altura del lemuriano- pero siempre has sido tan desobediente
-Me alegra mucho saber que pude liberarte de esto
Ambos sonrieron y se abrazaron con cariño -todo terminó- susurró Kanon y le dio unas palmaditas en la espalda al niño- ahora estás tan apestoso como yo
"La oscuridad… está más cerca de lo que ustedes creen y tú Shion… estás condenado"- susurró Vasuki agonizando y su cabeza se ladeó dejando correr un chorrito de tinta negra desde la comisura de su boca reptilia.
-Me lo merezco… todo esto es culpa mía -susurró el peliverde para si, pero fue escuchado por Kanon.
-Vamos viejo, no digas tonterías
-Si supieras hijo…
-No creo que hayas hecho algo tan malo, no como para merecer algo así
-Y por cierto, no me digas viejo… te lo he dicho mil veces -Shion meditó unos segundos- sigamos a la muralla, vamos a hacer funcionar ese aparato
Todos asintieron y comenzaron a andar. Shion vio el cadáver de Vasuki y luego miró al cielo. No quería aceptarlo, pero al parecer Vasuki tenía razón.
Casa de Tauro
Camus, Aphrodite y Shura llegaron rápidamente al segundo templo de la escalinata; Tauro.
Allí no hubo preámbulos como en Aries y el enemigo los atacó con una avidez digna de un animal descontrolado. Una enorme esfera de energía que se arremolinaba violentamente cayó en medio de los tres dorados, quienes tuvieron que esquivarla de inmediato para no ser alcanzados por ésta.
-Hijo de la… -gruñó Shura aturdido- ¡cuidado!
Otra de esas enormes esferas turbulentas, alcanzó a Piscis y Acuario, quienes terminaron estrellándose aparatosamente contra la estructura de mármol del templo.
-¡Dite… Camus! -gritó alterado el de Capricornio, al ver a sus compañeros inmóviles en el suelo y decidió explotar su cosmo para contraatacar.
-¡Muéstrate cobarde!... ¡sé que estás ahí!
Obtener como respuesta más silencio, lo cabréo tanto que dejó ir su ken a la nada, esperando alcanzar al escurridizo autor de los ataques- ¡nadie se ríe de la Orden Dorada!
-¡EXCALIBUR!
La estela que brotó del filo de la espada en el brazo de Shura, cruzó la nave central hacia lo largo, pero no alcanzó a nadie -diablos… el maldito desaparece su cosmo, así nunca podré atinarle… ¡hey! ¡pendejo, atácame de frente!- exigió preparando su brazo.
Pero solo obtuvo como respuesta, otro violento torbellino que estuvo a punto de golpearlo -me está viendo, pero yo no puedo siquiera sentirlo… ¡sea quien seas!... ¡te lo buscaste!
-¡EXCALIBUR!
El grito de guerra resonó una y otra vez en el templo del gran toro dorado, hasta que la espada sagrada logró atinarle a alguien.
Un furioso gruñido hizo eco en el templo y el de Capricornio, sonrió satisfecho.
-¡Le he dado! -una enorme humanidad se desplomó pesadamente en el suelo, sosteniendo una herida en el brazo -¿quién eres?
El extraño, un gigante aún más corpulento que Aldaberán, llevaba una grotesca armadura negra y sus manos estaban rematadas con garras del mismo color. El sujeto se incorporó y Shura notó con asombro los dos enormes colmillos que sobresalían sobre la quijada cuadrada, que al igual que los brazos y la enorme joroba de la espalda, estaba cubierta de abundante pelo marrón.
-Esto no es humano -susurró el español- sin embargo, razona coomo humano...
-Estás en lo cierto -el guerrero se levantó con dificultad y se tomó el brazo herido, del cual manaba mucha sangre -soy el dios Moros… estrella maligna de la fatalidad- y miró a Shura con el ceño fruncido- y ustedes han echado su suerte dorados... ¡GRAN MURALLA DEL INFIERNO!
-¿Qué es eso? -susurró Camus, quien ya se había recuperado casi totalmente- sentí el golpe de algo muy pesado
-Yo también -dijo Dite incorporándose.
-Su técnica es muy parecida a la de Mu, no podía sentirlo antes porque desaparece su cosmo detrás del muro…
-Tal vez podamos atravesarlo -dijo Camus- ¿intentaste cortarlo con tu Excalibur?
-Al igual que Mu, no puede defenderse cuando sostiene la muralla y eso es una ventaja con desventaja… una espada de doble filo -advirtió Shura.
-Recuerden que el Muro de Cristal repele los ataques con la misma potencia con la que fueron lanzados -canturreó Camus.
-Que lo diga yo -susurró el de Piscis, haciendo una mueca- ese carnero cobarde casi me revienta la tapa de los sesos
-Lo atacaste de frente… ¿qué querías?... no te iba a recibir con los brazos abiertos -rió Camus con malicia.
-Al menos no hubiera sido tan cruel -se defendió Dite con un puchero- teníamos nuestros cosmos disminuidos por mucho… ustedes tenían ventaja
-¡Dejen de monologar atenienses! -les interrumpió Moros desde el otro lado- ¡peleen como hombres!
-Esa muralla cubre el templo de lado a lado, así no podremos pasar nunca -susurró Camus- estamos atrapados de este lado
-Vamos a pasar porque sí -gruñó Shura- preparense….
Star Hill
Shion tomó al desconcertado Saga por los hombros, con sus ojos llenos de una profunda determinación- no puedes hacer eso… hay alguien más grande que yo… y Atena ya no está para protegernos
-¿¡Cómo dices!?
-¿No has notado cómo nuestro poder ha disminuido?
-Si… pero creí que era por el cansancio de la batalla
-No Saga… esto no es normal… usa las fuerzas que te quedan y sella el alma de Cronos
-¿Podemos hacerlo sin terminar contigo?
-No Saga… ¡no!... es que no entiendes… ¡soy yo el que lo mantiene vivo!¡es por mi que pudo salir de su encierro!
-No… no te entiendo… no puedes haberlo hecho a propósito… ¿o si?
Shion parecía evasivo, cansado -Saga… ¿recuerdas cuando alguna vez me preguntaste en qué había invertido 260 años?
-Eso no viene al caso… sé que has vivido mucho, pero eso no es un argumento para dejarte morir, te necesitamos aquí
-No Saga…
-Yo no tendría cara para asumir el Patriarcado y Aioros tampoco quiere hacerlo
-Saga escucha
-Los demás son muy chicos y Shura dice que eso no es para él
-¡Saga escúchame!
-¡Qué!
-Cuando pasó el tiempo de mi primera vida humana, experimente el absoluto dominio de mi telequinesia -Saga se quedó mudo y completamente absorto en la confesión de Shion- así que empecé a… ir más allá
-¿A qué te refieres?
-Viajar a través de las dimensiones físicas se me hizo trivial -el de géminis hizo un gesto interrogante con una ceja- así que comencé a trasladarme por otros planos metafísicos, pero no como lo hacen tú y los demás dorados, sino que empecé a interactuar con esas realidades y se me hizo cada vez más fácil "intervenirlas"
-Diablos Shion…
-Al principio creí que nada iba a suceder y que solo tomaría de esos lugares aquello que me permitiera expandir mi conocimiento… pero después de explorar mucho, encontré tres extraordinarios objetos en un plano en ruinas que llamé Sahara Asa -Shion suspiró profundamente agobiado- y en contra de mi conciencia y de todo sentido común… decidí tomarlos y traerlos conmigo
-Shion -susurró el gemelo sorprendido- ¿pero qué hiciste?
Sahara Asa
-Gracias al objeto que te entregó Camalia pude trasladar a todo el pueblo lemuriano aquí
-Lo hiciste para salvar sus almas a la condena del limbo eterno
-Exactamente
Kanon suspiró -vaya viejo… si que has entretenido durante todo este tiempo… ¿cómo lograste dominar así tu telequinesia?
-No me digas viejo -susurró el pequeño Shion hastiado y suspiró impaciente- supongo que se debe a que una técnica utilizada por tanto tiempo se aprende a dominar si o si…
-En mi caso -intervino Death- yo puedo viajar al Inframundo e interactuar con ese plano… ¿cuál es la diferencia?
-¿Cómo que cuál diferencia Angello?... por supuesto que hay diferencia hijo -Shion se masajeó el tabique de la nariz- hay muchas dimensiones que van más allá de los planos que conoces… un ejemplo es Sahara, aunque intenté encontrar un plano igual a nuestra realidad, lo cierto es que estamos en un lugar muy distinto donde el tiempo no camina siempre hacia adelante… por eso en este momento soy un niño y la noche y el día son tan dispares
-¿Has sido un adulto aquí padre?
-Si y un anciano
-¿Cuántas dimensiones existen? -preguntó Angello muy interesado.
-Además de los seis infiernos de Shaka… hay muchas más, algunas de ellas esconden secretos terribles que definitivamente debieron seguir ocultos para siempre
Kanon se detuvo y miró al niño con suspicacia -¿a qué te refieres con que debieron seguir ocultos? ¿qué tienes que ver con eso?
-No me hagas caso Kanon -contestó el pequeño evasivo- lo importante ahora es explicarte cómo van a salir de aquí
Kanon continuó pensativo, sabía que su padre no les había contado toda la verdad y que como siempre, había guardado para sí algunos "detalles importantes".
Star Hill
Si bien es cierto ese día no fue del todo cálido, ambos guerreros notaron una evidente baja de la temperatura, muy similar a las que se percibían en el complejo cuando Shaka o Death abrían portales al Inframundo.
Shion desvió la mirada; sus orbes magenta se quedaron fijos en un punto a su derecha -debiste terminar conmigo cuando te lo dije- susurró.
Una niebla muy extraña se arrastró por el piso de mosaico y escaló las paredes blancas, extendiéndose como una aterradora hiedra por todo la estructura del observatorio.
-¿Qué… qué es esto? -preguntó Saga asombrado, mirando a su alrededor.
Una rata asustada, intentó cruzar la nave central para ocultarse detrás de la columnata, cuando topó de frente con aquella oscuridad que la envolvió con voracidad y la devoró en medio de espasmos de agonía.
-Se… se la tragó -susurró Saga asustado- se tragó la rata y… se volvió parte de lo demás ¿si lo viste verdad?
-Tienes que irte Saga -susurró Shion dando un paso hacia atrás- es… es ella
-Nunca… nunca había sentido algo así -dijo Saga mirando la tiniebla jugueteando entre sus pies- casi puedo tocarla
-Aléjate de eso...
-Saga -le susurró una voz femenina tan cerca, que sintió el aliento gélido acariciar su piel.
-¿Quién o qué eres? -exigió volviéndose bruscamente para encontrarse con el vacío.
-Saga -de nuevo al oír el susurro, envió un derechazo al aire solo para confirmar que no había nada allí.
-¿La escuchaste Shion? -preguntó el peliazul alterado- ella… murmuró mi nombre
-¿Murmuró tu nombre? -Saga asintió- eso no puede ser
-¿De qué hablas? -preguntó Saga consternado- ¿qué sabes que yo no?
-Saga…
Su nombre sonó como si fuera la brisa la que lo susurrara. La sensación que le proporcionaba aquel llamado misterioso, era casi hipnótica.
-Sa… Saga -advirtió Shion- vámonos ahora…
-No… no me voy a ir… yo… yo quiero… verla otra vez
-Aquí estoy… Saga
-¿Dónde estás?
-Nada de eso, voy a tener que sacarte yo mismo -dijo Shion con determinación y tomó al adormilado Saga del cuello de la armadura para llevárselo y entonces un cosmo terrible les impidió moverse.
Casa de Tauro
-Nos serviría mucho alguna idea brillante para pasar a través de esa muralla...
Dite enarcó las cejas -¿la maniobra Monroe?
-¿Qué has dicho? -Shura se carcajeó y Camus lo miró confundido- eres un maldito cabrón, pez
-Es perfecta… tú por arriba y yo por abajo
-No, yo por abajo y tú por arriba
-Como quieras...
-¿De qué hablan ustedes dos? -susurró Camus estresado- les recuerdo que un demonio nos está cerrando el paso
-Después le preguntas a Milo -sonrió Dite.
-¿A Milo?... entonces no puede ser nada bueno
Dite rió sin quitarle los ojos de encima al enorme Moros y su muralla- si te nos hubieras unido alguna vez… serías mejor persona
-Si tú lo dices… ahora hagan lo que vayan a hacer y yo distraigo al gigante ¿de acuerdo?
-¿Seguro? -Camus asintió y Shura le dio una palmada en el hombro- promete que no caerás
-Lo prometo… ahora… hagan lo que sea que van a hacer
-¿Listo cabra?
-Listo… solo espero que al vernos saltar suelte la muralla
-Si no es así… nos va a doler mucho -susurró Afro- cubo te vemos en Géminis
-Así será…
Piscis y Capricornio se prepararon, Afro corrió con vigor y saltó con una elegante voltereta a Moros quien al verlo pasar sobre él, efectivamente soltó la muralla para atraparlo, justo en el momento en que Shura se deslizó entre sus piernas y le propinó dos profundas estocadas a la altura de las pantorrillas. Furioso, el gigante soltó un alarido y se volvió para detenerlos, pero al hacerlo una fuerte helada le golpeó desde el lado contrario.
-¡Malditos caballeros dorados! -gruñó Moros y miró con odio a Camus- será contigo con quien me vengaré de esta jugarreta
-Oui… eso me temo...
Sahara Asa
-¿Lograste descifrarlo Kanon? -preguntó el pequeño Shion a Kanon, quien no despegaba la vista del aparatito que le entregara Camalia.
-Por supuesto que si -Kanon rió al lado de Angello- es una especie de máquina… pero le falta una parte… aquí
-¿Recuerdas los dijes para sus vacaciones fuera del Santuario?
-Ese episodio preferiría dejarlo en el rincón más oscuro de mi memoria -susurró Angello entre dientes.
-Cierto… fue ahí donde antes vi el mismo tipo de grabado -sonrió Kanon- ¿no me digas que esta es la pieza que falta para que acoplen?
-Exactamente… ¿llevas los dijes contigo?
-Siempre, desde que me los diste -afirmó el gemelo, sacando de detrás de su pechera un cuadrado metálico formado por cuatro más pequeños de diferentes colores.
-¿De qué diantres hablan ustedes? -protestó Angello
-Alquimia -respondieron padre e hijo al unísono.
-¿Y eso qué? -insistió el italiano.
-Explícale -sonrió Shion y se adelantó con Camalia y Mu por una vereda.
-Esto, mi querido italiano -respondió Kanon mostrando los objetos al de Cáncer- esto nos va a sacar de aquí
-Es solo una puta brújula descompuesta, metida en un cubo de cristal -dijo el de Cáncer con desdén.
-Es un reloj...
-Una brújula
-¡Ninguna de las anteriores y las dos al mismo tiempo! -gritó Shion a lo lejos.
-¿Qué? -preguntó con una mueca el italiano- questo italiano non capisce niente...
-Es un transportador interdimensional -explicó Kanon, indicándole las partes a Angello- manipula el tiempo con estas manecillas y con estas otras el espacio… o el lugar donde quieres estar
-¿Sabes usar eso?... porque a como eres de inconsciente, nos mandas a dormir con Caronte
-Aquí las manecillas señalan el mismo lugar, porque creo que estamos en un punto fuera de las dimensiones físicas que conocemos… ya oíste lo que dijo el viejito -explicó pacientemente Kanon- ¿verdad papá?... ¿papá?... ¿Camalia?
Ambos dorados se miraron preocupados y a lo lejos escucharon los gritos de los dos pequeños lemurianos y el llanto del bebé. Sin pensarlo dos veces corrieron hacia el alboroto y al dar la vuelta por un recodo se quedaron paralizados con lo que vieron.
Era la imagen fantasmal de una misteriosa mujer, blanca como la nieve y con una cabellera negra que caía en bucles etéreos que se extendían mucho más allá de donde estaba ella. La inquietante mirada femenina pasó de los niños que retenía en un encierro de energía oscura, a los dorados y allí se detuvo, mientras una sonrisa maliciosa se formaba en sus labios de color de la sangre.
-Aquí estás… eres el complemento que me falta
Casa de Géminis
-Los gemelos avanzaron bastante el techo -observó Aphrodite al entrar al tercer templo- se ve casi casi habitable… de no ser por las lianas, el moho y los bichos -dijo haciendo una mueca de asco al ver cruzar a un grupo de ratas unidas por la cola.
-Siento algo que no me gusta…
-¿Humedad?
-No tonto, vamos -Shura le hizo señas a su compañero- mejor salgamos de aquí cuanto antes
Afro no se hizo de rogar y comenzó a correr con Shura por el pabellón central de la tercera casa. De pronto comenzó a suceder un fenómeno que los hizo detenerse.
-Hemos corrido al menos diez minutos -dijo Shura mirando a todas partes- el tiempo suficiente para cruzar varios templos junto con sus respectivas escaleras y aún no veo la salida
-Malditos gemelos -gruñó Dite- no puede ser que sigan haciendo la misma broma del laberinto
-Caminemos, así podremos adivinar el detalle que no calza
-Todos nos perdimos en géminis hasta que Camus desapareció de verdad… ¿lo recuerdas?
-Si, claro que lo recuerdo -suspiró Shura y examinó con detenimiento las vigas del techo- el pobre tenía cinco años… tuvimos que seguir el rastro de nieve en los túneles, hasta que dimos con él en la cocina -Dite siguió la mirada de su compañero de Capricornio.
-Shura… mira -susurró el menor señalando la sombra que cruzó la viga media
Y es que tal como sospecharon, nunca estuvieron solos mientras buscaban la salida. En la parte superior del templo, varias sombras se deslizaban por la estructura lentamente, sin temor a ser descubiertas.
-Qué diablos…
Una neblina púrpura se extendió por todo el templo y ambos dorados comenzaron a sentirse muy cansados.
-Si… pudiera -bostezó ampliamente el de Piscis- me acostaría en el suelo y dormiría… todo… el resto… de mi vida
-Dite -susurró Shura casi sin fuerzas- no podemos dejarnos… atrapar por
Ambos dorados se tambalearon y al sentirse desfallecer, Aphrodite extendió un brazo y murmuró ya casi sin fuerzas -rosas… san… grientas- y junto a Shura, cayó inconsciente al suelo.
Afuera en la torre del reloj, la llama de Tauro se extinguía.
Templo Sagrado, Star Hill
De un tirón poderosísimo, Shion cayó de rodillas sin poder resistirse.
-Ahhh! -gruñó presa del dolor y de inmediato sintió a Cronos removerse en su interior buscando el control otra vez.
"Pero… ¿es que estos no son aliados de Cronos?" -se preguntó Saga más confundido que nunca.
-¡Suéltenme… no saben en lo que se están metiendo! -gritó Cronos, luchando por moverse- ¡soy el dios del tiempo!
-¡Déjenlo! -exigió Saga, pero en ese momento un haz dorado brilló detrás del lemuriano y reapareció en su pecho en forma de daga.
-¡PADRE!
Shion gruñó de dolor, al sentirse atravesado por el frío del metal. Y el sabor metálico de la sangre le empapó los labios.
Casa de Géminis
Una enorme enredadera se extendió alrededor de los cuerpos de Piscis y Capricornio y los botones de rosa que la conformaban, se abrieron esplendorosos mostrando su letal belleza alba.
La misteriosa niebla púrpura se había extendido por todo el templo de Géminis y un fantasmal silencio reinaba ahora que los dos caballeros dorados yacían sin consciencia en el suelo. Por otro lado, varias sombras jugueteaban por el techo y las paredes del templo, velando el profundo sueño de los atenienses.
Solamente un minucioso observador, se habría percatado de que al pasar de los minutos, las juguetonas rosas blancas se llenaban de hermosas vetas púrpura a un ritmo que coincidía con la lenta dispersión de la niebla y que a la vez, los dos imponentes especímenes griegos, comenzaban a mostrar señales de que estaban recuperando el sentido.
-Dite -susurró Shura boca arriba y estiró torpemente una mano para alcanzar a su compañero al lado- Dite… despierta
El sueco poco respondía a sus jalones de cabello, pero eso le permitió tener el tiempo de reconocer una de las siluetas que danzaba en las vigas -¿Phantasos?
Shura no supo si ella le escuchó realmente, pero casi podía asegurar que leyó en la silueta una pícara sonrisa -no… no puede ser cierto
-¡Deja de tirarme el cabello! -rompió de pronto Dite furioso.
-Yo… diablos… perdona
Los dos dorados se incorporaron algo aturdidos y ya para entonces no había rastros de niebla. Las rosas se tornaron de un llamativo color violeta y el de Piscis tomó una para estudiarla.
-Interesante… tal vez podría replicarla -de pronto miró a su compañero quien no quitaba la vista de las vigas- son solo sombras… mucha gente ha muerto en este lugar, yo las veo todo el tiempo…
-No son sombras ordinarias...
-Me importan poco si son demonios, fantasmas o solo una vil broma -Aphrodite entrecerró los ojos estudiándolas- aunque mira ese símbolo en dos de ellas… ¿cómo puede brillar tanto algo que es parte de una sombra?
Shura bufó sorprendido -no tenemos tiempo, ni energía para enfrentarnos a ellos… si es que nos van a retar
-¿Tú sí sabes quiénes son?
-Si y es mejor que nos vayamos mientras podamos… debemos advertir a los demás que no se detengan
-Pero… ¿por qué te asustan tanto?
-Porque esas estrellas de cinco picos que brillan en sus cabezas señalan a los gemelos oscuros; Hipnos y Tánatos
-Un momento… ¿esos dos no le sirven a Hades?¿y tú cómo los conoces?
-Los recuerdo bien de cuando el Cid enfrentó a los sirvientes de Hipnos en la anterior Guerra Santa… un deja vu muy claro
Dite bufó asombrado -ok…. creo que dejaré una seña para que los demás no caigan en la misma trampa...
Shura asintió y se concentró en encontrar la ansiada puerta oeste del tercer templo -lo tengo… salgamos ya
Monumento de la Orden Dorada
Shion… ¿qué te hicieron?
Susurró con voz temblorosa desde dentro de aquella prisión conformada por las imágenes en piedra de quienes fueron sus compañeros de la Élite Dorada.
El chino cayó de cuclillas y en medio de lágrimas clamó el nombre de su amigo una y otra vez.
¡Cuánta impotencia! ¡Cuánto dolor!
La misma sensación que experimentara hacía años cuando Saga cegara la vida del hombre más sabio que había conocido en su vida; Shion de Aries.
-¡Déjenme ir! -suplicó Dhoko sin éxito a las esculturas que le rodeaban como un ejército de ángeles de catacumba- ¡debo estar ahí! ¡Shion era su hermano también!¿por qué no me dejan ayudarlo?
Enfurecido por la indiferencia que reflejaban los rostros de piedra, se abalanzó sobre la imagen de Aspros dispuesto a convertirla en un puñado de arena y cuál fue su sorpresa al recibir un fuerte golpe de parte de Kardia, que lo envió cual harapo sobre el pecho de Albafica.
Huyendo del Piscis de piedra, Dhoko retrocedió hasta que su espalda chocó contra las piernas de Dégel de Acuario, que se tomó las manos sobre su cabeza y lanzó un golpe que pudo esquivar por una centésima.
-¿¡Qué pasa con ustedes maldita sea!? -gritó el chino- ¡yo no soy su enemigo! ¡Dhorte! -llamó con desesperación y la divisó mirando desde el jardín, mientras examinaba perezosamente unas flores.
-Lo siento Dhoko -susurró ella y se dispuso a alejarse- pero esto tiene que pasar
-¡Dhorte!¡Dhorte vuelve… no me dejes aquí!
Ella se detuvo a mirarlo por unos segundos antes de darle la espalda y seguir su camino.
-Dhorte -susurró el de Libra- Dhorte… no
Estaba solo en aquel monumento que odiaba visitar porque le dolía el recuerdo de sus hermanos caídos. Desde el suelo contempló a Dhorte alejarse, recriminándola por haberle dejado allí a merced de esas momias de piedra.
-¿Qué es lo que tiene que pasar Dhorte? ¿por qué me hiciste esto?
Algo le cayó encima, revisó sus manos, era piedra molida.
Levantó la mirada adivinando lo que vendría a continuación- ¿vas a ser tú?
Y acompañado del sonido de la piedra rozando piedra, distinguió al contraluz a Sísifo de Sagitario, justo antes de que dejara caer todo el peso de su brazo sobre su cabeza.
Casa de Tauro
-¡GRAN MURALLA DEL INFIERNO!
-¡EJECUCIÓN AURORA!
Dos enormes cosmos chocaron bruscamente y se repelieron más bruscamente aún, haciendo temblar la primera mitad de la escalinata y destrozando las vigas centrales de la segunda casa.
Camus se vio extenuado al tratar de congelar la muralla del enorme Moros sin mucho éxito. El vapor resultante del choque del hielo contra el fuego se condensaba en las paredes y el techo, provocando enormes charcos en el suelo y una neblina espesa que por ahora le servía protección.
"Esto es inútil"- se dijo a sí mismo y se tomó un par de segundos para pensar oculto detrás de un pilar- "hace demasiado calor aquí"
-¿Cansado Acuario? -preguntó con sorna el enorme guerrero al ver al peliazul jadeando- pues yo estoy apenas calentando… ¿entiendes? -dijo en medio de una risotada- calentando…
"No hay nada peor que un chiste malo" -bufó el acuariano desde su escondite.
-Vaya que eres amargado Acuario -reclamó Moros cuando no recibió respuesta- deja de esconderte pequeño… de lo contrario seguiré bromeando hasta matarte de risa
"¿Qué hice para merecer esto?""Milo sabe manejar mejor estas cosas"
Camus gruñó enojado. Lo hubiera pensado mejor antes de ofrecerse para derrotar a Moros. Además de que el tipo era enorme, los caballeros de hielo tenían desventaja contra el cosmo de fuego porque el aire frío sucumbía ante él, sin embargo tenía a favor su gran agilidad, velocidad e intelecto y ahora debía valerse de ello.
-Bimm… bamm...boom -bromeó Moros, mientras lo buscaba.
-Que chiste tan malo -rezongó, pero la broma le trajo algo a la memoria- diablos… es perfecto -se dijo Camus al recordar una técnica ideada por su discípulo Cristal, para enfrentar a los osos que tanto asustaban a los siberianos.
-Hey Moros -gritó el de Acuario saliendo de su escondite- veamos si esto te causa risa
Camus se deslizó por el suelo, tal y como lo había hecho Shura y en vez de pasar por entre las piernas del gigante, lo tomó por ambos tobillos y de inmediato comenzó a enfriar su cosmo.
Moros se vio sorprendido como pocas veces y comenzó a girar el torso lo más bruscamente que podía, eso le puso muy difíciles las cosas al francés, quien después de unos segundos, no lograba matarlo.
"Maldita sea, es demasiado grande para congelarlo tan rápido como creí" -pensó el de Acuario al adivinarse de pronto en una posición muy vulnerable frente al otro- "hace mucho calor y estoy directamente debajo de él"
Furioso, Moros unió sus manos por encima de su cabeza y dejó caer la mole de sus puños sobre la espalda del caballero de Acuario, quien sintió un inconfundible "crack" en su torso.
-Diablos -gruñó por el dolor y vio a Moros levantar los brazos para arremeter de nuevo, ahí supo de inmediato que si no actuaba rápido, el gigante le quebraría la espalda- necesito una centésima de segundo más
-¡Ahhhhhhhhh… suéltame! -gritó Moros y el golpe nunca llegó. Cuando el de acuario miró hacia arriba, distinguió claramente la figura de Aldebarán de Tauro rodeando con sus brazos el enorme torso del Titán.
-Alde -susurró Camus y el dorado asintió con una cálida sonrisa -¡POLVO DE DIAMANTE! -gritó entonces el francés y sus manos desaparecieron entre el hielo que se formó y que comenzó a subir por el cuerpo de Moros.
Un grito ahogado de Moros fue lo único que se escuchó por encima del crujido producido por el hielo al extenderse por su garganta. Camus soltó los tobillos del gigante congelado y se dejó caer al suelo jadeando, lo había logrado.
Echó la cabeza hacia atrás y empezó a recobrar el vigor. Sin dejar de mirar la figura congelada de Moros, extendió una mano y esparció su aire frío por todo el lugar -odio el calor y odio los chistes… de verdad los odio...
Templo Sagrado, cumbre de Star Hill
-¡NOOOOOOOOOO! -escuchó su propia voz llenar el templo de la colina.
-¿Por qué lloras hermoso? -le dijo la voz, cuya dueña descubrió al desplomarse a Shion frente a él- ¿tanto te pesa? ¿no eres un caballero dorado?
Saga ignoró a la mujer y tomó a Shion en sus brazos- te llevaré al Santuario…
-Mērō… chōrā (hijo mío) -logró exclamar el mayor con voz apagada y sin soltar la mano que el gemelo le tendía.
-Fuerte padre… lo… lo lograrás -susurró Saga y la voz se le quebró completamente.
-¿Lloras ahora? ¿no fuiste tú quien lo asesinó hace unos años? -dijo ella con malicia.
-Fue ese que habita dentro de mi...
-Si… "ese" -susurró ella y en ese momento, Saga descubrió horrorizado que la diosa sostenía un pequeño bultito en sus brazos.
-¿Quién eres realmente? -masculló Saga al reconocer a la pelinegra que había acabado con la existencia de Julián Solo en un suspiro- ¿qué deseas? ¿quién es ese bebé? -preguntó Saga con la voz temblorosa.
-Son muchas preguntas mi muchacho hermoso -la pelinegra rió mordaz y a Saga se le heló la sangre por el tono de aquella risa. Su voz no era femenina, tampoco masculina, quizá ambos. No tenía los sonidos característicos de las cuerdas vocales, era un son metálico formado por muchos acordes a la vez que en definitiva, no podía ser humano.
-Soy la diosa primigenia de la oscuridad… la muerte, la mentira, la discordia… la madre de todas las calamidades para tu raza rastrera y maloliente… maldita creación de los olímpicos…
La diosa caminó arrastrando la penumbra de su infinita cabellera y arrullando al bebé que se removía en sus brazos -los primigenios creamos un mundo perfecto que vivía, moría y renacía a su voluntad y ustedes humanos… acabaron con él -ella se paró enfrente de Saga, quien sostenía a su padre- una raza preciosa en sus formas, que el olímpico Zeus moldeó a su imagen… una bofetada al orgullo de los divinos- dijo acariciando el pelito azul del bebé- cuánta belleza en una criatura... tan pequeña
-Di tu nombre -exigió Saga.
-Mi nombre es el de aquella que devolverá tu mundo al tiempo de los sagrados, cuando los dioses gobernamos el cielo, la tierra, las aguas y el fuego, cuando Eros decidía sobre el destino de todas las criaturas y los hijos de Gea caminaban libres… antes de que Cronos traicionara a Urano y su estirpe nos declarara la guerra… ahora la progenie del espíritu del tiempo ocupará nuestro lugar en la prisión del Tártaro y no hay nada que puedas hacer para impedirlo…
La diosa levantó una mano y un cosmo enorme y primitivo rodeó a Shion. A pesar de las súplicas de Saga, el cuerpo de su padre se elevó sobre el suelo y cuando la diosa hizo un gesto, el espíritu de Cronos se separó del cuerpo lemuriano, provocándole unas terribles oleadas de dolor.
-¡Déjalo! -suplicó Saga y al tratar de acercarse a su padre, fue repelido por el cosmo de la diosa.
-El tiempo… es el único elemento que consume absolutamente todo mi querido Saga y controlar el tiempo, es controlar el universo
El espíritu de Cronos siguió el camino hacia la palma de la pelinegra, en forma de una llama plateada. Ella miró a Saga y sonrió, luego dirigió la llama hasta el pecho del bebé y la depositó en el pequeño cuerpo -mi pequeño dios del tiempo- susurró y le dio un beso en la frente.
Un pequeño objeto metálico cayó a los pies de la diosa. Saga lo conocía bien, era la reliquia a partir de la cual había comenzado todo; la Clépsidra Dorada. El relicario de oro en forma de reloj de arena, donde se encontraba el espíritu de Cronos.
-¿Querías saber mi nombre Saga? -susurró ensimismada la mujer, sin quitarle la vista al bebito- soy Nix, la diosa de la noche y a partir de este momento… mi manto se extenderá por la Tierra para terminar al fin con la era de los hombres…
Casa de Tauro
Camus se incorporó, sacudió su largo cabello y se llevó una mano al torso para enfriarse y así calmar el dolor. Buscó por todo el templo y no lo encontró; Aldebarán de Tauro ya no estaba, una lucecita plateada se acercó a su mano mansamente y él la dejó posarse sobre ella unos segundos antes de que se desvaneciera.
-Alde… merci mon ami… me salvaste la vida -susurró y sus ojos se llenaron de lágrimas que limpió rápidamente. Tomó aire y corrió hacia la salida oeste, cuando sintió un cosmo oscuro detrás de él.
-No puede ser -dijo volviéndose- ¡¿es que ese sujeto es resistente a todo?!
De pronto, se escuchó un golpe seco y enseguida la enorme mole congelada de Moros cayó hacia atrás con una flecha clavada en la frente.
"Una flecha dorada" -Camus de inmediato reconoció las siluetas que estaban en la entrada este. Aioros apuntaba con su arco, seguido de Aioria, quien traía a Milo apoyado en el hombro.
-No saben lo feliz que estoy de verlos -dijo corriendo al encuentro de sus compañeros, a Milo lo notó muy pálido- ¿Deimos te hirió?
-Tranquilo -minimizó el Escorpión- a él le fue peor…
-Lo encontramos descompuesto cerca de la salida… el otro no estaba -murmuró Aioros, quien se notaba preocupado- ¿saben ustedes qué diablos está pasando?
Camus miró a Milo, quien sonrió apenas -larga historia Aioros- contestó el francés -por ahora debemos pasar las doce casas, derrotar a los usurpadores y llegar al Templo Principal donde esperamos encontrar al Gran Maestro… si es que está vivo aún… porque -a Camus se le dificultó decir lo siguiente y tuvo que tomar aire- creo que Alde…
-Su presencia se siente en el templo -susurró Aioros con tristeza- pero lejana… es evidente que ya no está aquí
-Pasó lo que tanto temíamos -susurró Milo y Camus asintió dolido.
-Milo nos contó que el pez y la cabra estaban contigo -continuó Aioria.
-Ellos siguieron a Géminis y por lo que se percibe… están peleando allá, ¿qué hay de ustedes?¿vienen de Japón?¿cómo está la señorita?
-La señorita… ya no está -susurró Aioros evidentemente dolido.
-¡Qué! -gritaron Milo y Camus a la vez.
-Otra larga historia -contestó Aioria- llegamos aquí con Algor, persiguiendo a uno de esos demonios y nos encontramos con Rodorio hecho cenizas y una turba culpando a Aioros por ello… estamos igual de confundidos que ustedes
-¿Y dónde está Algor? -preguntó Camus- su escudo nos hubiera sido muy útil aquí
-Pues eso… ehhh -dijo Aioria acongojado- el escudo de la Medusa ya no existe… pero ¿cómo decirlo?... la Medusa está… muy viva ahora
-¿¡De qué estás hablando gato!?
-Bueno pues… es complicado
-Demasiada charla… hay que irse -interrumpió Aioros muy serio- tenemos una escalinata completa para ponernos al día… Milo… ¿puedes seguir?
-Seguro que sí -gruñó el Escorpión, soltando el apoyo de Aioria y haciendo estiramientos de torso enseguida para demostrar su buen estado de salud- quiero picar a unos cuantos más…
-Entonces nada más qué decir -continuó Aioros y los demás prestaron atención- seguiremos la táctica de siempre… nadie espera a nadie y el que tenga mejor posición, enfrenta al enemigo para que los demás pasen…
-Si señor -acordaron los demás y el grupo comenzó su carrera hacia la tercera casa.
Cuando corrían hacia Géminis, Camus se volvió hacia Milo y le preguntó -Mi… ¿qué es la maniobra Monroe?
Sahara Asa
-¡Déjalos ir! -gritó Kanon exasperado y se volvió a su derecha, donde el viejo Primer Ministro, sostenía en brazos a Mu y los miraba con burlona suficiencia.
-Tenzin… viejo traidor y asqueroso rufián de… -empezó a renegar Angello apretando los puños, al ver al tipo con Mu en brazos sobre los restos de un muro.
-Vaya pirata eres, dorado… hay niños presentes -dijo con burla el viejo lemuriano, mientras miraba la carita del diminuto bebé que protestaba entre las mantas.
-Dame a ese bebé -gruñó Kanon furioso- o no tendré compasión de ti…
-Como digas -contestó el viejo riendo- pero recuerda aunque seas tan poderoso, no estás en posición de exigir nada… yo soy quien tiene al bebé
-Eso no es necesario -dijo la espectral mujer con voz escalofriante- Kanon -se dirigió al gemelo y el mencionado retrocedió desconcertado- ¿eres tú quien usó la voluntad de Poseidón a su antojo?
-¿Tengo que responder a eso?
-Te necesito Kanon -volvió a decir la mujer y una voz suave y femenina, le repitió las palabras dentro de su cabeza- ven conmigo y liberaré a los niños…
-Jamás -le contestó el gemelo sin mostrarle un ápice de miedo.
-Igual que el hermano… necio, arrogante, irreverente, pero brutalmente hermoso… ¡Tenzin!
Y el viejo levantó a Mu y sin ningún remordimiento lo lanzó al vacío.
Templo de Géminis
-Entonces lancé un par de flechas para que atraparan a Pseudos cuando escapaba por un vórtice, pero nunca dos flechas destruirían al pueblo completo… jamás, se los juro por Atena
-Tiene que ser un error -murmuró Camus, mientras subían la escalinata a grandes saltos- ¿y tienes idea del paradero de Seika?
-No… eso es lo peor…
-Estará bien hermano… derrotemos a estos tipos lo antes posible y así la encontraremos
-Es una suerte que Shura y Afro se hayan adelantado… eso nos ahorra tiempo -aseguró Milo.
-¿Y ese par dónde está? -preguntó Aioria buscando con la mirada por la escalinata.
-¿Pero es que la piraña cree que estamos de humor para bromas? -protestó Milo al ver la enorme enredadera de rosas púrpura que les impedía la entrada al tercer templo- volaré las florecitas de un golpe y luego se las tiraré en la cara- amenazó el escorpión dorado, preparándose para lanzar un golpe, pero Aioria lo detuvo casi de inmediato.
-Cuidado… no las conocemos, si las atacas podrían dejar escapar su veneno y estaremos perdidos
-Lo que no entiendo es para qué bloqueó la entrada -susurró Aioros acercándose a la enredadera para mirar hacia dentro del templo
-Quizá es para que crucemos por ella -dijo Camus al encontrar una nota en las ramas- miren… es la letra de Shura
"No hagan caso del laberinto, sigan por la enredadera, así no los atrapará la niebla"
-No entiendo de qué se trata, pero no creo que Shura se preste para bromas… el pez es otra historia -Camus se encogió de hombros- creo que esta casa está resuelta… debemos continuar
Y tal cual, los cuatro caballeros dorados cruzaron por en medio de las enredaderas, hasta que rápidamente pudieron llegar a la salida.
-¿Lo ves Milo? -dijo Aioros- no son tan malos
-Bah… tú eres demasiado buena persona
-¿Percibieron lo mismo que yo? -susurró Aioria.
-Ahí no había uno, ni dos… había seis cosmos, pero no estaban en la casa, sino que solamente se proyectaron tal y como lo hacía Saga desde el Salón del Trono -agregó pensativo Camus- la pregunta es ¿por qué Tánatos, Hipnos y su séquito están aquí, sí evidentemente el invasor no es Hades?
Aioros suspiró meditando -eso complica más el misterio… ¿de qué lado estarán ese par de ratas ahora?
Sahara Asa
-¡MU! -gritó Kanon y cuando alcanzó la franela celeste que envolvía al pequeño lemuriano, estaba vacía -Mu… hermano
Shion y Camalia gritaron al unísono y ambos se resistieron con fuerza para escapar de la pelinegra -de nada les vale luchar… ya todo está hecho y el último eslabón de la cadena era la destrucción de Sahara
Mu -susurró Kanon entre lágrimas, mientras aferraba la mantita entre sus manos- lo siento, lo siento… tanto
Unos balbuceos conocidos llamaron la atención de todos los presentes y el corazón del gemelo palpitó de alegría cuando detrás de la muralla por donde Tenzin lanzó al bebé, se elevó majestuosa la figura del caballero dorado de Cáncer sosteniendo en brazos al pequeño Mu, quien celebraba aquella aventura.
-Angello -susurró Kanon realmente aliviado.
-¡Viva! -vitorearon los niños felices.
-No hay ser más cobarde que quien se aprovecha de un inocente -susurró el de Cáncer mirando la carita sonriente de Mu- y los demonios se ensañaron conmigo por haberlo hecho en su momento -Death levantó su mirada hacia Tenzin, a quien tenía de frente- mereces desaparecer... que tu cuerpo y alma se vayan al olvido
-No puedes hacer eso, no eres señor de la Muerte
-El Yomotsu es mi dominio y las almas en pena mis juguetes… para ti, soy el señor de la Muerte
-No puede ser -al percibir el enorme brillo alrededor del dorado, Tenzin agrandó los ojos de terror y entonces el de Cáncer elevó su índice derecho al cielo.
-¡SEKI SHIKI MEIKAI HA!
Y comenzaron a emerger decenas de demonios que rodearon el cuerpo del viejo, quien intentó ahuyentarlos sin éxito con su báculo.
-Deja de chillar pendejo -siseó el dorado de Cáncer con una enorme sonrisa de burla- das pena cabrón...
-¡Ayúdeme! -le gritó Tenzin a la diosa que no se movió un ápice y por el contrario, miró con interés la escena- ¡por favor!
En segundos, los demonios comenzaron a traspasar el cuerpo del viejo cada vez más rápido, mordiendo un bocado de carne cada vez. Tenzin intentó todo por quedar libre, suplicó, juró, lloró, pero para Death Mask de Cáncer, el Primer Ministro estaba condenado.
-¿Ahora no te gusta verdad? -susurró el italiano y los demonios actuaron más rápido.
-¡Por favor!... ¡yo siempre hice lo mejor por Sahara!
Los demonios fueron cada vez más voraces y Camalia ocultó su rostro en el pecho de Shion, cuando las súplicas del viejo lemuriano quedaron silenciadas y los restos de su cuerpo no fueron más que una pequeña porción de masa deforme y sanguinolenta.
-¡Eso es Cáncer! -vitoreó Kanon- se lo merecía en verdad
-¿Cáncer? -murmuró para sí la diosa gratamente sorprendida- así que él es el padre del niño Cronos
Los dorados se volvieron entonces hacia la pelinegra y Kanon la señaló -ahora tú… tendrás que enfrentarte con nosotros, estos lemurianos son míos y nadie se mete con ellos
-Ya tengo lo que quería -sonrió la mujer- mi único objetivo era entrar a Sahara y a partir de aquí extender mi sombra a todos los universos conocidos…
Kanon y Death se miraron contrariados cuando la pelinegra se elevó por encima de ellos hasta que solo era visible su silueta y fue entonces que lo que ellos creían su cabello, cayó como una cascada al suelo y de allí comenzó a extenderse por todas partes, tragando a su paso cualquier objeto o ser que estuviera en su camino.
-¿Qué demonios es eso? -susurró desconcertado el de géminis.
Angello y Kanon retrocedieron asustados, mientras Shion y Camalia corrieron hacia ellos y la niña se aferró fuertemente a la cintura de Kanon cuando los cimientos de Sahara, comenzaron a temblar.
Templo de Cáncer
-¡HOZ DEL INFIERNO!
-¡AHHHHHHH!
Camus, Milo, Aioros y Aioria, estaban justo entrando en el cuarto templo de la escalinata, cuando un "meteoro dorado" se les vino encima.
-¡CUIDADO! -gritó Aioros y todos se lanzaron hacia los lados para que el impacto no los alcanzara.
-¡DIABLOS! -protestó Milo- ¿qué fue eso?
-Uno de los que andábamos buscando -resopló Aioria, mirando admirado el profundo canal provocado por el impacto y que destruyó casi toda la nave central del templo.
Aioros corrió hacia donde lo vio caer y se encontró con su compañero de Piscis cubierto de polvo y tratando de incorporarse.
-¡Auch! -se quejó Afro, intentando ponerse de pie- qué desastre… miren… pero si es el hombre del momento… Aioros… ¿qué tal?
-Dame la mano - le indicó el mayor ayudándole a salir de la fosa que dejó al estrellarse- ¿cómo te sientes?
-No me quejo -susurró y un mareo repentino lo hizo caer en brazos de Aioria, quien acababa de acercarse- cielos… qué golpe
-Pesas como una ballena cabrón -se quejó Aioria y se quitó a Afro de un empujón.
-Y yo tan ilusionado de estar en tus brazos -le contestó el sueco con fingida coquetería.
-Idiota...
-¿Dónde está Shura? -preguntó Aioros.
-Supongo que en Leo -contestó el menor, sacudiéndose con elegancia (y en vano), la capa de polvo en el cabello y la armadura- decidí quedarme porque éste se parece tanto a Death que dan ganas de matarlo
Los dorados enarcaron las cejas y Aioros intentó ocultar la risa- ¿quién es "éste"? -preguntó el de Sagitario fingiendo seriedad.
-Dice llamarse Moro, la estrella de bla, bla y no se qué… todo un personaje
-MOMO -gruñó el enemigo desde el otro lado- estrella oscura de la burla
-Si, si… muy bonito… y ustedes ¿van a ayudar o solo vienen a ver como refriego mi cara contra el suelo?
Aioros suspiró y negó con la cabeza, Afro nunca cambiaría -¿puedes con él?
-Si tú lo dices
-Bien… nos vemos en Leo
-Hey… chicos -llamó Afro, cuando sus compañeros de élite empezaron a correr hacia la salida- tengan cuidado con las tenazas… tiran fuerte
-¿Tenazas? -susurró Aioros- ¿cuáles… tenazas?
-Supongo que se refiere a eso -señaló Camus.
-¿Qué putas… ? -preguntó Milo cuando se encontraron de frente con Momo.
Y es que Afro no había exagerado, porque de la espalda de aquel sujeto idéntico a Death, emergían seis enormes tenazas, cuyas puntas en forma de hoz atravesaban piel, huesos, mármol y armaduras doradas.
-¡No debemos enfrentarlo, no hay tiempo! -gritó Aioros- ¡tienen que evadirlo!
Los ágiles jóvenes esquivaron por medio de saltos los ataques de Momo, pero este era tan hábil que no les permitía llegar a la salida.
-¡LÁRGUENSE YA! -gritó Dite y desde debajo de las losas del suelo, emergió una enorme hiedra de rosas negras, que se enredó en las tenazas de Momo para detenerlo- ¡ROSAS PIRAÑA ATAQUEN!
Santuario, templo de Leo
Y en Leo las cosas no estaban mejor que en Cáncer.
-¡EXCALIBUR!
-Es Shura y creo que llegamos apenas a tiempo -jadeó Camus y se detuvo de pronto a mirar a su alrededor- pero… ¿qué le pasó a este lugar?
-Eso quisiera saber yo -gruñó Aioria, conteniendo en el cogote, una retahíla de maldiciones al ver su templo cruzado por cortes de espada y gran cantidad de hoyos hechos por un objeto muy pesado- esa cabra espada loca...
-Mangual hijo de la gran puta -oyeron vociferar al de Capricornio en español, bastante cerca de donde ellos estaban.
-Hablando de… ¡Shura! -gritó Milo y corrió hacia donde lo vio caer- amigo… ¿estás bien?¿quién fue?¿qué te hizo?¿qué significa mangual?
-Bicho… me estás mareando -jadeó el español cuando Milo lo abordó con tanto ímpetu. Algo le dolía a Shura, y mucho- no dejes que te toque… agrrhhh… no dejes… no dejes que te toque, mucho menos con el mangual*
-¿Quién no puede tocarme?... Shura ¿qué pasa?
-Capricornio recibió mi ken y ahora lo vas a sufrir tú -respondió alguien a espaldas de Milo y al voltearse despacio, casi se desmaya al reconocer a Aioria en el rostro del guerrero que estaba a punto de lanzarle una enorme maza de metal en la cabeza. Por instinto, Milo se escudó detrás de su antebrazo y esperó el golpe, pero para su fortuna el ataque nunca llegó a tocarlo.
-¡PLASMA RELÁMPAGO!
-¡DEMONIO! -gritó el extraño al verse empujado brutalmente contra una columna.
Aioria no quiso esperar a que el enemigo se recuperara y se le fue encima, lo tomó del cuello de la armadura y lo levantó para cobrarse el daño a su templo, volteándole la mandíbula a punta de golpes.
-¡Aioria! -gritó Shura- ¡que no dejes que te toque!
El león dorado hizo caso omiso de la advertencia y cuando iba a aplicar la primera ronda de castigo, el extraño lo miró con una sonrisa y le tomó de ambos lados de la cabeza. Estando cara a cara, el de Leo no pudo esquivar el demoníaco hechizo de aquellas pupilas rojas que parecían descubrir cada rincón de su alma.
-Así que tu alma está llena de un profundo rencor contra -el extraño miró a Shura y sonrió- uy gatito… qué historia la tuya
De inmediato Aioria soltó a su rival y sintió una aguda punzada que le cruzó la cabeza de lado a lado, hasta que todo se oscureció alrededor.
Templo Sagrado, cumbre de Star Hill
-¿Qué le hiciste al bebé? -murmuró Saga entre lágrimas- ¿cómo pudiste?
-No te lo esperabas ¿verdad? -afirmó la mujer y lo miró con esas pupilas negras que para nada le gustaban a Saga- controlar el tiempo, es controlar el único elemento cósmico que es capaz de acabar con los demás… ahora este bebé será el nuevo cuerpo físico de Cronos y crecerá como mi hijo… ¿quién puede irse en contra de su propia madre?
-Maldita bruja…
Nix se llevó el índice a los labios pidiendo silencio -el bebé está durmiendo y tu voz es demasiado fuerte… no quiero que se despierte, duerme como un angelito ahora
-¿Cuándo nos vas a dejar ir?
-El lemuriano se puede ir cuando quiera a donde quiera… pero tú Saga, tú te vas a quedar conmigo
-Eso es lo que crees
-Necesito a aquel que habita dentro de ti
Saga palideció, controlarlo le había valido mucho sufrimiento y ahora que permanecía dormido dentro de él, tendría que despertar esa pesadilla otra vez -¿por qué quieres a Ares?
-Porque es uno de los mejores guerreros de la historia de los dioses y estoy segura de que estará dispuesto a irse en contra de sus propios congéneres con tal de asegurar su cuota de poder… vamos Saga, ayúdame a despertarlo
-Nunca...
-No importa… igual tú pareces haber heredado su fuerza y tenacidad -NIx sonrió con malicia- ¡Caetano! enséñale al caballero dorado lo que sucederá si no obedece
Un muchacho moreno y robusto, salió de detrás de la diosa y corrió cerca de donde estaba Saga. Ahí, tiró de una cadena y al menos diez espejos de plata cayeron rodeándolos.
-Tú -le recriminó Saga al chiquillo- si bien recuerdo tú eres Caetano… el aspirante a armadura más mediocre del Santuario
El muchacho hizo una mueca de disgusto, pero la que respondió fue Nix -mis ojos y oídos todo el tiempo… fue gracias a él que mis súbditos supieron acerca de la llegada del Clépsidra Dorado, el contenedor de Cronos y fue él quien lo puso al alcance de Shion
-Y seguramente usaste un encantamiento en esa reliquia para generar tanta curiosidad en mi padre
-No Saga -ella sonrió suavemente- él conocía a la perfección esa reliquia… ¿verdad querido Shion?... ¿no tienes nada qué decir?
-Entonces -susurró Saga asombrado al notar como el lemuriano evadió su mirada- ¿todo fue idea tuya desde el principio?
-No Saga -susurró Shion- jamás haría algo así… pareces no conocerme
-Claro que te conozco -dijo Saga colérico- y sé que eres un testarudo irremediable, que no mides el peligro y que actúas siempre solo
Shion rió suavemente -eso mismo dijo mi amada Yuzuriha hace más de 200 años… qué curioso… debe ser cierto entonces
-Basta ya -interrumpió Nix- Shion… ¿recuerdas estos espejos de plata?
El lemuriano asintió -envié a Misty y Asterión hasta Samotracia, donde un herrero que es esbirro de Cronos
-El humano Dreidas ha vivido diez vidas humanas gracias a la intervención de Cronos… le debía ese favor -Nix caminó hacia donde estaban los dorados en el suelo, Saga con Shion recostado a su pecho- ¿saben para qué son? -los dorados negaron- bien… Saga ha dicho que no va a despertar a Ares ¿cierto?
-Es mi última palabra
-Que así sea...
Saga de pronto no pudo moverse y Nix se le acercó buscando algo en él. Ella sonrió de repente e ignorando su dolor, extendió la mano hasta que le sacó del pecho una esfera roja que dirigió hacia uno de los espejos, cuya superficie se volvió de repente líquida. La luz continuó hacia el espejo y al mezclarse con él, se formó un torbellino que poco a poco develó la imagen de un hombre idéntico a Saga, pero de cabello rojo intenso y toga del mismo color,
-¿Qué diablos...? -susurró Saga jadeando, no solo por lo que acababa de suceder, sino porque el hombre en el espejo parecía... estar muerto.
Saga miró con detenimiento a su alrededor, casi aterrado. No solo el hombre de cabello rojo estaba prisionero en un espejo, sino que los otros espejos contenían a otros en condiciones semejantes, algunas de ellos conocidos para él -Poseidón, Hades, Apolo, ¡Atena!
-Saga… te dejaré vivir eternamente a mi lado si diriges mis huestes contra los Olímpicos… tú me pareces un hombre extraordinario
Saga la miró indignado -eso jamás…
Nix sonrió de lado y no dijo más. Se alejó lentamente de los dorados y subió al pedestal donde se encontraba el observatorio del templo. Luego exclamó con triunfo -hijos de la noche… la Era del Caos… el tiempo de los Titanes, ha comenzado… ¡PADRE! -exclamó Nix con vehemencia- ¡DESPIERTA!
El suelo comenzó a temblar y el Sol pareció perder su brillo y en medio de toda esa calamidad, un rugido aterrador emergió desde las entrañas más profundas de la Tierra.
Caos había despertado.
Sahara Asa
-¿Qué pasa? -susurró Camalia.
-Esa tiniebla, absorbe absolutamente todo… incluyendo las estrellas del cielo -susurró Kanon admirado.
-Tienen que irse -dijo Shion muy serio, sus pupilas se habían vuelto grises y su cabello blanco.
-¿Tienen? -dijo Kanon- ustedes vienen con nosotros
Shion le hizo una señal a Kanon y éste se agachó a su altura -estoy desapareciendo, mi vida en la Tierra se extingue y una vez suceda, Sahara desaparecerá también… y no puedes evitarlo
-Padre no…
-Ayuden a Saga a acabar con ella… Nix no está en este plano, ella está en el Santuario, por eso tienen que irse y llevarse a Mu para que puedan enfrentarla
-Kanon -Angello tomó al gemelo del hombro y lo miró asintiendo- vámonos… ellos no pertenecen a nuestra realidad y eso tú lo sabes
Kanon miró a Camalia, quien asintió entre lágrimas y entonces preguntó con resignación -¿cómo usamos esto?
-Estamos en líneas temporales distintas… el cubo se abrirá cuando coloques los dijes en las ranuras
-Esto es una locura -bufó Angello
-¿Y estás seguro de que no nos enviará a una realidad diferente de la nuestra? -susurró Kanon, dejando entrever sus dudas.
Shion asintió con una sonrisa -si, porque solo tienes las llaves de las cuatro dimensiones de tu realidad
-Tiene lógica -dijo Kanon examinando el aparato- ¿y las otras ranuras?¿dónde están las llaves?
-Yo las tengo y se quedarán conmigo, ya tenemos demasiados problemas… ahora lee los símbolos de las ranuras y su correspondencia con los dijes que tienes -Shion miró nervioso hacia el este, donde ya no se veía el horizonte- deben tener cuidado y no tocar los lados del vórtice que se abrirá ante ustedes, porque podrían quedar fuera del tiempo y el espacio… o tal vez perder alguna parte del cuerpo
Kanon lo miró interrogante -¿perder partes?
-Siii… es pura teoría, pero trata de no probar el punto ¿de acuerdo?
-Kanon… esto se está acelerando mucho -titubeó Angello- tienes que darte prisa
Kanon tomó los dijes y ansioso comenzó a leer los símbolos para colocarlos correctamente -¡apresúrate Kanon, diablos!
-Ypsiló, plátos, fónto… -el gemelo miró a Shion- creo que lo tengo…
-Lo tienes -susurró Shion muy débilmente- ve con Angello y Mu… y luego coloca… el último dije
Kanon abrazó a Shion y lo sintió tambalearse entre sus brazos -padre
-Adiós… hijo mío
Los dorados se juntaron y Angello arropó al bebé, asegurándolo bien entre sus brazos -adiós maestro Shion- se despidió el italiano.
Camalia se acercó a Angello y le hizo señal de que se acuclillara, lo sonrojó con un beso en la mejilla y destapó al bebé, a quien besó en la frentecita blanca -cuídalo mucho
-Lo haré -respondió Angello tratando de no quebrarse.
-Ven -llamó a Kanon y lo abrazó fuertemente- cuídense entre ustedes… cuida mucho a tu hermano y no peleen por favor
Kanon abrió los ojos asombrado y miró fijamente a Camalia cuando se aferró a Shion y ella le devolvió un gesto de cariño -¿tú eres...?
-Kanon -Shion miró hacia atrás, donde el avance de aquella malignidad era ahora un torrente de destrucción que borraba todo a su paso- ¡hazlo ya!
Kanon asintió y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando miró por última vez a los niños, ahogando un sollozo cuando Camalia le sonrió en son de despedida.
-¡KANON POR UN DEMONIO!-gritó exasperado Death ante el brutal avance del exterminio.
-¡Ypsiló, plátos, fónto...óra! -recitó el gemelo introduciendo la última llave.
Decenas de pequeños meteoros azulados emergieron del aparatito y comenzaron a girar en torno a ellos cada vez más rápido, hasta que los hombres se elevaron del suelo y la vista hacia el exterior del vórtice se volvió cada vez más difusa.
-Kanon… espero que esto funcione -susurró Death.
-Lo sabremos en unos instantes… adiós… padre, mamá May -susurró Kanon y se sintió morir cuando los niños quedaron a merced de las tinieblas.
Templo de Leo
-¿Aioria?... ¿te encuentras bien?
-¿Camus?... ¿cuánto me desmayé?¿dónde está Aioros?
-Estuviste fuera unos minutos… tu hermano siguió hacia VIrgo, está desesperado por encontrar a Seika
-Wow… me tumbó el dolor
-Anda… arriba -dijo Camus levantando a Aioria, quien se tambaleó al incorporarse- cuidado
-¿Quién se está encargando? -preguntó el de Leo, cuando escuchó los estruendos dentro de su templo.
-Milo, creo que podrá con él
-Diablos… ¿quién es ese tipo?... es tan… tan
-¿Exótico? -rio Shura a su lado.
-Es que -dijo Camus con recelo- su armadura parece…
-Un traje de sado -se burló Shura.
-Eso
Y es que Shura lo había descrito tal cual. El hombre, un tanto más alto que ellos, era la viva imagen de el de Leo, pero con el cabello más largo. Vestía una extraña armadura negra que dejaba al descubierto el torso y sobre el pecho y brazos, dos cadenas cruzadas lo protegían y terminaban en manguales que giraba sobre su cabeza antes de lanzarlos.
Camus miró muy serio a Shura, quien fingió inocencia -dice llamarse Ezis… estrella maligna del dolor -susurró el de Acuario- su ataque consiste en infringir dolor, como las agujas de Mi
-Voy a acabar con él… le voy a cobrar lo que hizo en mi cabeza -advirtió Aioria y se apresuró a salir al encuentro de Ezis.
-¡Aioria!... ¡detente!... aún no estás recuperado
-Déjalo cubito -Shura se incorporó y se estiró un poco- ya sabes cómo es… no nos va a hacer caso
El de Leo salió de su refugio detrás de una columna con Camus siguiéndole de cerca. A unos metros de donde estaban, Milo y Ezis sorteaban ágilmente los ataques del otro
-Sabes que no puedes derrotar a un caballero dorado usando dos veces la misma técnica -fanfarroneó Milo cuando pudo detener el ataque de Ezis con sus manos- te recomiendo que te rindas… mírate, te he clavado diez de las trece agujas… estás perdido
-Te felicito Escorpión, ¿no quieres el mismo ataque?... entonces te daré uno nuevo -Ezis dio un salto hacia atrás y comenzó a girar cada vez más rápido sus manguales hasta que una sombra apareció sobre su cabeza- ¡AVES DE PROMETEO!
-Pero qué es eso -susurró Camus ante la nube de "pájaros" que se les vino encima.
-Son… son cuervos -afirmó Aioria- ahhhhh, diablos, pero muerden los malditos
-Esos no son cuervos -confirmó Shura luchando contra los bichos que se pegaron a su piel.
Y es que aquellos "cuervos" no eran tales, sino estirges o pájaros del infierno. Animales mitológicos que se alimentaban de sangre, con cuerpo de pájaro y alas de murciélago, se aferraban fuertemente a la piel gracias a sus cuatro patas, haciendo casi imposible quitarlas de encima e infringiendo un dolor terrible a las víctimas mientras las desangraban.
-¡Tenemos que detenerlas aquí! -gritó Camus- ¡no podemos dejarlos salir!
Templo de Virgo
-Bienvenido caballero -le saludó una suave voz cuando entró al sexto templo.
-Preséntate invasor -exigió Aioros.
-¿Invasor? -el extraño devolvió la pregunta como respuesta y se carcajeó- invasores los hombres, en cuyas manos inferiores cayó toda la creación de los primigenios- la figura de un doble de Shaka de Virgo, apareció en frente del dorado de Sagitario- soy Phobos, estrella maligna del miedo y tú, humano miserable… vas a morir
-¿Imitan nuestra apariencia y ocupan nuestros templos y nos llaman invasores?... ustedes no tienen vergüenza
-Mi querido caballero de Sagitario -dijo el hombre con falsa empatía- ¿será que tu diosa no les ha contado que la apariencia de ustedes a través de las generaciones, es un burdo intento suyo de imitar a los hijos de la noche?
-¿Qué?
Al percibir el desconcierto de Aioros, Phobos se pavoneó en frente a él y le sonrió -la primera generación de caballeros atenienses, fue elegida por la mano de Atena cuando los Titanes fuimos encerrados en el Ponto. Ahí ella decidió que su guardia pretoriana, representara "virtudes" en vez de desgracias como nosotros… doce Caballeros Dorados perfectos y virtuosos
Aioros estaba sorprendido, pero aunque le interesaba escuchar la historia le urgía encontrar a Seika, así que lo enfrentó -deja la charla… tengo que pasar
-Con el tiempo los caballeros de la Orden Dorada, comenzaron a distar mucho del prototipo de un hombre virtuoso… ahora odian, traicionan, asesinan y aman... apasionadamente -esto último lo dijo con un tono malicioso- un ejemplo de ello eres tú Aioros… ¿qué se siente tener sobre sus hombros el peso de haber destruído toda la villa de Rodorio?
-Yo no he sido... ¿De qué hablas?
-Estabas tan ciego de ira contra Pseudos que no te importó disparar tus flechas aún sin saber dónde caerían
-¡CÁLLATE!
-Te estás alterando -se burló Phobos- en tu mentecita cerrada, lo único que tienes presente es la imagen de la chica que nos trajo la Gorgona...
-¡¿Dónde está Seika?!
-Derrótame y lo sabrás -susurró el dios demonio con una sonrisa llena de malicia. El de Sagitario, normalmente muy sensato, estaba a punto de hacer estallar su cosmo a niveles muy peligrosos- eso es Aioros… deja que la oscuridad que ha llenado tu alma te carcoma… ¡QUIERES A LA CHICA… ATÁCAME!... ¡FLAGELO PÚRPURA!
Aioros esquivó la técnica del peliblanco fácilmente y lanzó una flecha que lo rozó en la mejilla.
-No creas que me intimidas con eso Sagitario -replicó el peliblanco y desplegó un par de alas de plumaje negro con dos garras enormes, que coronaban los extremos de las falanges -como puedes ver Aioros, soy un dios y no puedes derrotarme...
-¡FLAGELO PÚRPURA!
-¡GOLPE ATÓMICO!
Phobos logró esquivar la técnica de Aioros, sin embargo su ken envolvió completamente al iracundo arquero, aunque sin provocarle daño aparente.
Cuando se disipó la energía a su alrededor y se supo ileso, Aioros bufó -¿eso es todo lo que tienes Phobos?... al parecer los guerreros de la calamidad no hacen más que alardear… tu flagelo púrpura ni siquiera da miedo
-Miedo Aioros… miedo es lo que tendrás -le susurró el peliblanco cuando el griego comenzó a sentirse absorbido por la nada.
Templo Sagrado, Cumbre de Star Hill
-¿Lo has visto? -Shion asintió con debilidad- ella hizo todo
-Sa… Saga -tartamudeó él- vete… por favor, Kanon está a punto de… volver con Angello
-En cuanto se distraiga, saltamos de la colina
-Hazlo… ahora… déjame aquí, por favor
-No… no te dejaré
Saga tomó a Shion y con él en brazos, se movió con sigilo a la salida. Sin hacer ruido, bajó una corta escalinata mientras Nix se entretenía observando lo que empezaba a revelarse en el cielo.
-Qué hermoso… miren, miren cómo todo cae en la oscuridad más profunda… miren su querido Sol
Saga miró un instante hacia arriba y estuvo a punto de gritar -por Atena…
Nix bajó la mirada y la posó en el de gémini -antes de que huyas…
-Si me quieres… vas a tener que venir por mí -interrumpió Saga antes de saltar al vacío con el gran Patriarca en brazos.
-Tú volverás -sonrió la diosa al verlo desaparecer por el precipicio y susurró para sí- antes de que caiga la noche… vendrás a mí y me adorarás como tu diosa
Entrada al Santuario
-Pensábamos que te habían ejecutado -le dijo Ptólemy a su compañero de Perseo- pero dices que solo te fuiste poco tiempo...
-Me fui seis meses -Algor sonrió algo apenado- estuve con Kalia de Corona y ahora ella... está esperando gemelos
-Vaya amigo -sonrió el de Sagitta y le dio una palmada en la espalda- me alegro que vas a ser papá viejo, eso es maravilloso
-Lamentablemente no todos hemos tenido tanta suerte -susurró Dante con voz ronca y un poco más serio de lo normal, Algor siguió caminando pensativo. Era evidente que sus compañeros de orden la habían pasado mal, se les notaba en lo demacrado de sus rostros y el estado de ánimo general.
-Hey viejo -protestó Moses- no seas aguafiestas… el hombre está contento… míralo, se refleja en sus ojos…
-Yo… si, la verdad es que me siento muy bien con ella... solo espero volver a verla
-Y ahora que volvieron los dorados, es posible que podamos resolver lo que está sucediendo en el Santuario y que traigas a Kalia contigo -celebró Ptólemy- tu ayuda y la de ella nos valdría bien para volver este lugar a lo que era
-Hey por cierto ¿dónde está el escudo de la Medusa? -preguntó Dante.
-Ya... no existe -susurró el de Perseo.
-¡¿Cómo que ya no existe?!
-¿Viejo lo perdiste?
-¿Se dañó y ya no tiene arreglo?... pero tu armadura se ve viva...
-Maldita sea Algor, era una de las mejores armas de la Orden -gruñó Moses.
-Lo sé, lo sé -el moreno suspiró contrariado- tuve un combate contra una especie de dios-demonio, junto con Leo y Sagitario y… en un momento específico, simplemente se cuarteó y… y la Medusa...
-¡¿Qué estás diciendo?! -Dante se volvió y lo enfrentó cara a cara.
-Que… que el espíritu de la Medusa se liberó del escudo y nos atacó… era ella sin duda alguna -Algor miró de reojo a sus compañeros que no podían creer lo que oían -muchachos… y hay algo más
-¿De qué hablas?¿qué puede ser peor que eso? -Moses se volvió hacia Algor para increparlo y los demás se detuvieron- no sé los otros, pero yo siento que los Caballeros Dorados no nos dijeron todo
-Es evidente que ellos no quieren que sepamos algo -murmuró Dante- y no es extraño… siempre ha sido así
Algor lo pensó un instante antes de seguir, ya que sabía que la noticia de la muerte de Sahori Kiddo iba a fulminar las pocas esperanzas de sus compañeros -¿no creen que deberíamos llevar a la gente a un lugar seguro?
-¿Eso era lo que ibas a decirnos?
-Pues sí… ¿qué más podría ser?
Sigue...
