Maddie terminó de recoger la mesa del desayuno llevando los platos a la pila donde Aden estaba lavándolos e Ilian bajo la cesta de ropa sucia del segundo piso para poner la lavadora.

Clarke estaba barriendo la cocina y Lexa bajo los escalones guardando su móvil en el bolsillo trasero de su pantalón.

Gustus se había ido arriba y en cuanto había logrado darse una ducha, había caído rendido en la cama de Ilian.

—Bueno yo me voy ya, tengo que dar una clase a una idiota con complejo de niña rica de barrio pobre —se despidió Maddie yendo a por su mochila.

—Yo quizás me pase luego por el Ice Azgeda por si Roan necesita ayuda en el almacén —les dijo Aden metiendo bajo el agua otro de los platos.

Lexa que se dirigió a la secadora la abrió buscando algo cómodo y limpio que ponerse. Sacando un par de prendas sueltas viendo otras caer al suelo.

Clarke que puso una cara se acercó recogiéndolas y devolviéndolas al interior.

—¿Qué buscas?

Lexa suspiró levantando una camiseta con algunas letras algo pequeña, para luego dejarla a un lado viendo que era de Maddie.

—Algo limpio que ponerme y que me sirva.

Clarke que se acerco al cesto de ropa que había sobre la secadora rebusco en su interior hasta dar con una camiseta blanca con dibujos azules suya ofreciendosela.

—Ten, anda.

—Gracias, me salvas la vida —dijo Lexa con alivio viendo que si que le podría servir antes de quitarse la camiseta gris que llevaba quedando en sujetador dispuesta a ponérsela.

Clarke que no esperaba que hiciese algo así trago sin poder evitar que se le fuesen los ojos.

Ilian que paso por detrás de ellas se llevo una mano a la cara.

—Por dios, Lexa tápate un poco, ¿quieres? —dejando la ropa sucia sobre la lavadora para comenzar a meterla en su interior—. Aden está en una edad impresionable.

Aden que se volvió a mirarla puso una cara lanzandole un estropajo mojado a Ilian.

—Que es mi hermana, tío —protestó Aden volviendo a los platos—. Me cambiaba los pañales hasta la semana pasada. Ver sus tetas no causa ningún efecto en mi, es como ver tetas de madre.

Lexa que se colocó la camiseta le lanzó una mirada a su hermano pequeño haciendo un gesto con la mano.

—No me ofendo —admitió Lexa con cierto cansancio yendo cogiendo la mano de Clarke al darse cuenta de que llevaba una goma negra para el pelo—. ¿Me la prestas?

Clarke que para nada opinaba como Aden levantó ligeramente la vista sonriendole.

—Claro, adelante.

—Genial, gracias —deslizando la goma por su muñeca antes de llevarse las manos al pelo recogiendoselo de cualquier forma.

—¿No trabajas hoy? —le pregunto Clarke fijándose en como Lexa se apartaba e iba a la parte baja de la escalera apartando algunas cosas para abrir la puerta del sótano.

Aden terminó de lavar los platos y se despidió con la mano saliendo de allí.

—Esta noche tengo turno en el Arkadia —dijo Lexa empujando un pequeño mueble para poder abrir la puerta—. Es un Café cerca de...

—El metro —sentenció Clarke sentándose encima de la secadora con una sonrisa tras apartar hacia atrás la cesta—. Lo sé, nos conocimos allí.

Lexa que volvió la cabeza al oírla se la quedo viendo un tanto desconcertada.

—¿Ah si?

Clarke que tuvo que reírse al escucharla apoyo las manos del borde de la lavadora sin apartar sus ojos de ella un tanto divertida al ver que realmente no lo recordaba.

—Soy Clarke, Clarke "Griffin" —le recordó de lo más risueña ella con un gesto—. La hija de Abigail Griffin, la dueña del Arkadia.

Ilian que llegaba del salón escuchó eso último y miro un tanto confuso a Lexa.

—Joder, ¿te has liado con la hija de tu jefa?

—No, yo no me he liado con la hija de nadie —se defendió Lexa señalándose.

—Bueno, un poco si —le dijo Clarke ladeando divertida la cabeza con gesto pícaro al recordarlo dándole una miradita.

Ilian que le dirigió una miradita cómplice a Clarke reprimió una sonrisita.

Lexa que no estaba para muchas risas esa mañana, tan solo respiro hondo yendo a abrir la puerta del sótano.

—Vale, quizás un poco —reconoció ella llevando la mano al picaporte girándolo para abrir—. ¿Por qué coño no se abre esta puerta?

—Porque la última vez Gustus se cayó por las escaleras y la cerraste con llave —contesto Ilian cogiendo la cesta de ropa tras Clarke con cuidado para llevarla a la mesa, y comenzar a doblarla y separarla.

—Oh mierda —mascullo Lexa yendo a uno de los cajones de la cocina para rebuscar en su interior—. Es verdad.

—Te ayudo —dijo Clarke a Ilian bajándose de la lavadora para ir a doblar la ropa con él.

Lexa se llevo la mano a la cabeza que comenzaba a dolerle un poco un tanto frustrada revolviendo el cajón con la mano.

—Lo siento, mi memoria es un asco desde que... —callándose de golpe al darse cuenta de lo que había estado a punto de decir—. A... a quí está.

Ilian levantó la vista por encima de Clarke viéndola dar con la llave y después bajo la mirada a la ropa.

—¿Desde qué? —quiso saber Clarke al verla callarse súbitamente volviendo la cabeza para mirarla mientras doblaba una camiseta.

Ilian que llevo la mano a la muñeca de Clarke sintió como esta le miraba y él la miro a los ojos negando imperceptiblemente para que no tocase ese tema.

Clarke que entendió que algo pasaba volvió a la ropa algo desconcertada.

—¿Y para que quieres bajar ahí abajo? —preguntó Ilian desviando el tema fijándose en como Lexa se dirigía a la puerta con la oxidada llave para abrirla—. Solo hay trastos viejos, humedad y puede que alguna mierda que Gustus nos haya olvidado contar.

Lexa que se había quedado algo perdida en la conversación, volvió la cabeza para mirarle logrando abrir la puerta.

—Necesito encontrar algunas cosas que estoy segura de que guarde en alguna parte.

—¿Qué tipo de cosas? —preguntó Ilian sacando un largo pantalón que comenzó a doblar.

—De bebé —dijo Lexa sin más logrando que Ilian cambiase su cara y Clarke por poco se atragantase con la saliva—. Sé que Gustus vendió algunas de ellas cuando los mellizos eran pequeños pero Luna y yo logramos guardar algo de ropa y algunas otras cosas por si más adelante se necesitaban.

Clarke que se quedo mirándola no supo ni que decir pero Ilian preguntó a las claras.

—¿Estás embarazada?

Lexa que arqueo una ceja al oírle ladeo la cabeza algo evidente.

—¡Por supuesto que no!

Clarke volvió a recuperar el color del rostro sosteniéndose de la mesa con disimulo antes de volver a respirar e Ilian saco algunas camisetas y calcetines entremezclados dejándolos frente a él para seguir doblándolo.

—¿Y entonces?

—Es para Octavia —contesto Lexa encendiendo la luz para bajar al sótano arrugando la nariz por el olor a humedad.

Esta vez fue Ilian el que sintió como las piernas estuvieron a punto de fallarle.

—¿Qué?

Clarke que doblaba otra camiseta levanto la vista hacia el rostro de Ilian frente a ella.

—Estás pálido...—murmuró preocupada la rubia llevando la mano a su brazo al fijarse en él.

Ilian que apoyo las manos de la mesa repentinamente sintió un vértigo atroz, escuchando como Lexa hacía algo de ruido en el sótano.

Lexa que apareció con dos viejas bolsas blancas llenas de ropa, cerro la puerta del sótano con el pie.

—Anoche se lío mucho en el Red Sky, Echo trato de robar pasta de la caja, Becca la pillo, por poco se pegan en el aparcamiento —contó Lexa llevando las bolsas cerca de la lavadora dejándolas en el suelo agachándose para comenzar a abrirlas—. Octavia y yo llegamos justo a tiempo, pero Echo había dejado a Kaylee encerrada en el coche llorando y ya te imaginarás.

—¿Quién es Kaylee? —preguntó Clarke perdiéndose algunos detalles de la conversación.

—La sobrina pequeña de Octavia —la informó Ilian mirando nuevamente a Lexa—. ¿La dejo encerrada?

—Creo que Octavia se quedará con ella algún tiempo hasta que sepa que hacer con Echo o localice a su hermano para que se ocupe de ella —explicó Lexa sacando algo de ropita de bebé llevándosela a la nariz apartándola con algo de desagrado—. Esto va a necesitar un buen lavado.

Clarke que terminaba de doblar su ropa se acercó a ella agachándose para ayudarla a sacar la ropa de bebé.

—Si que huele a humedad, si —comento Clarke mirando a Lexa que separaba la ropa de niña de la de niño—. ¿Qué tiempo tiene?

—Unos cinco meses —le aclaro Lexa fijándose bien en algunas de las ropas—. Aunque es pequeña, no sé si le servirá algo de esto.

Clarke que se la quedo viendo largamente medio sonrió.

—¿Qué? —dijo Lexa un instante después al sentir que la miraba.

—Nada, solo que... —dijo Clarke sorprendida gratamente de ello—. No se, me pareces una buena amiga.

—Lo es —reconoció Ilian a lo lejos desde la mesa cogiendo la montaña de ropa doblada para ir arriba antes de volverse a mirar la ropa—. ¿Por qué no vais a disfrutar del resto de la mañana y me encargo yo de eso?

—Sería genial —le sonrió Clarke divertida mirando expectante a Lexa que pareció algo insegura.

—¿Estás seguro?

—Vamos, es domingo y os quedan un par de horas de libertad antes de entrar a trabajar, iros —respondió sincero Ilian con un gesto disponiéndose a subir—. Disfrutad un poco, yo buscaré todo lo que tengamos de bebé y se lo llevaré a Octavia

—Lo lavarás antes, ¿verdad? —preguntó Lexa algo insegura poniéndose en pie.

—¡Claro que si! —se defendió Ilian comenzando a subir los escalones—. ¡Son para un bebé! ¿Por quién me tomas?

Clarke que sonrió al oírle miro después a Lexa haciendo un gesto.

—¿Por qué no te cambias y me dejas que te invite a comer?

Lexa que no parecía demasiado segura de querer ir ya que tenía demasiadas cosas de las que ocuparse allí, estaba a punto de decirle que no cuando Ilian se asomó a lo lejos desde los escalones.

—Oh, Lexa, luego iré a ver a Luna por si te quieres venir.

Lexa que cambió ligeramente su expresión hizo un gesto con la mano hacia Clarke.

—Lo... lo siento, no voy a poder. Clarke y yo ya hemos hecho planes, ¿verdad? —le sonrió inquieta Lexa mirando a Clarke a los ojos.

Clarke que sintió un cambió de actitud repentino en ella sonrió a Ilian.

—Iremos a comer algo, y después quiero enseñarle algo en el centro —dijo Clarke con una sonrisa mirando a Ilian que aún miraba a Lexa.

Lexa que aparto la mirada, la bajo un tanto incomoda yendo a colocar la ropa de bebé dentro de la lavadora.

—Otro día, entonces —murmuró Ilian quedandosela viendo de espaldas a él.

—Claro, otro día —musito Lexa centrándose en la ropa metiendo las prendas en el interior de la lavadora poco a poco.

Ilian que continuo mirando a Lexa asomado aún al pie de la escalera, quiso decirle algo pero finalmente opto por no hacerlo.

—Que lo paséis bien —se atrevió a decir Ilian a modo de despedida justo antes de subir.

Clarke que le sonrió volvió la cabeza para mirar a Lexa animada aunque ella seguía de espaldas más que inmersa en ocuparse de la ropa.

Continuara...