Capítulo 17

Azize tomó a su hija entre sus brazos y lloró casi sin poder respirar. Había sido demasiado el miedo que había sentido, creyendo que la colgarían… hasta el último segundo… sus desencuentros y peleas con Cevdet, las amenazas de ella con que lo delataría si no salvaba a su hija… los ruegos y enojos de él, suplicándole que confiara… y ella terminó confiando, pero desesperada, creyendo que se equivocaba con el paso de las horas, los minutos, los segundos…

Cevdet los miró de lejos y de alguna manera quiso abrazar un poco a su hija, pero les permitió ese momento a Azize y a su madre, que, junto a Yildiz, se abrazaron llorando y disfrutando del reencuentro…

Azize lo miró con rencor y luego sus rasgos se suavizaron un poco, realmente lo había pasado mal, y estaba segura de que él también, pero no había derecho de exponer la vida de su hija solo por seguir adelante con su misión, por más importante que fuera…

Azize entrecerró los ojos cuando lo vio irse y recordó la última conversación que habían tenido…

-… ¿de qué me estás hablando, Cevdet? Estamos hablando de nuestra Hilal… la colgarán mañana al mediodía en la plaza… de eso no hay retorno… no voy a permitir que eso pase, si no quieres inculparte lo haré yo… le diré a todos que soy quien voló ese maldito depósito…

-Azize, te pedí que confíes en mí… yo estoy haciendo algo para liberarla…

-¿Acaso no entiendes que el tiempo sigue pasando? No voy a exponerme a ver como la cuelgan sin poder hacer nada…

-Azize…

-Cevdet… me quedó claro que tu misión es más importante que tu familia, así que no te metas en mi camino… me sacrificaré yo… pero déjame hacerlo porque no soportaré ver a mi hija morir por algo que hiciste tú…- le dijo a los gritos y él la tomó de los hombros.

-¿No te das cuenta de que yo tampoco?

-La verdad que no… tu forma de comportarte me trae demasiadas dudas…

Cevdet se perdió en su mirada gélida y asintió.

-De acuerdo, te pido unas horas más, te prometo que lo solucionaré…

-No me prometas más nada… hazlo… libera a mi hija…

-Azize… -dijo y la abrazó, necesitaba demasiado de su contacto.

Azize se mantuvo estática, ella también lo necesitaba, pero estaba tan enojada que no podía disfrutarlo, y tampoco quería…

Volvió a la realidad cuando Hilal comenzó a bromear con Yildiz y ella besó la frente de ambas con ternura…


Se fueron a la casa y mamá Hasibe preparó la comida favorita de su nieta para agasajarla. Se sentaron a la mesa y en el momento en que se disponían a comer, Tevfik llegó y los acompañó…

Azize se quedó festejando con ellos y luego decidió irse al hospital, y cuando llegaba, vio que Cevdet la esperaba, estaba abatido, cabizbajo y ella, a pesar de su enojo se preocupó…

-Azize… ¿podemos hablar?

-Dime… - le dijo ella.

-Ven…- le dijo y la apartó un poco, llevándola a un callejón detrás del hospital, que no estaba tan transitado.

-¿Qué pasa, Cevdet?

-Quiero pedirte disculpas… se todo lo que sufriste y aunque no lo creas, yo también sufrí como un loco, pensando que tenía la vida de nuestra Hilal en mis manos y que la patria y mi misión me impedían salvarla… al menos todo lo rápido que hubiésemos deseado…

-Esperaste hasta el último segundo, Cevdet… ¿cómo pudiste?

-Azize… lo importante es que nuestra hija está bien… ¿o no?

-¿Qué fue lo que hiciste?

-No importa… pero fue efectivo… estaba desesperado…

-Me da miedo ponerme a imaginar lo que fue…- le dijo y suspiró.

-Azize… necesito que vuelvas a la casa conmigo…

-No lo haré, Cevdet… ese no es mi lugar… no puedo compartir con esa gente… digamos que en mi turbulenta relación con la señora Verónika encontré un poco de paz cuando ella intentó ayudarme, enviando esa carta al primer ministro… pero no puedo vivir allí…

-Tu lugar está a mi lado… eres mi esposa, Azize…

-Pero no puedo arrastrar a nuestros hijos allí tampoco y sabes que todo es más difícil… Hilal es un foco de problemas permanente y Yildiz… todo el tiempo rondando al teniente León…

-Sobre Yildiz… quería decirte que estuve hablando con Yakup… le pedí que me ayudara a buscar un candidato honesto para casarla…

-¿Qué te dijo?

-Se ofreció…

-¿Yakup?- dijo y sus ojos se le llenaron de lágrimas. Recordó cuando lo había conocido de pequeño y se había encariñado con él.

-¿Lo apruebas?

-¿Cómo no lo haría? Lo quiero como a un hijo…- dijo tratando de secarse las lágrimas.

-Azize…-le dijo y la acercó a su cuerpo.

-Cevdet… lo pasé muy mal estos días… Hilal lo pasó muy mal…

-Lo entiendo y estoy de acuerdo… pero debemos tratar de alejarla de los problemas…

-¿Alejarla dices? ¿cómo se hace? Ella está luchando por su patria… por nuestra patria…- dijo en voz más baja.

-Lo se… pero se pone en peligro…

-Como tú… y como yo también… ¿con qué autoridad le pido que renuncie a eso?

-No es que renuncie, es que se cuide, que piense un poco antes de actuar…

-Bien… se lo diré…- le dijo y asintió, tratando de sonreír un poco, él todavía la tenía atrapada entre sus brazos...

-Azize…- dijo y miró sus labios.

-Cevdet… estamos en medio de la calle.

-Te necesito… te echo de menos… desde aquella vez en tu casa que no estamos juntos y casi no puedo estar sin ti… te necesito cerca…

-Deberías estar acostumbrado… hemos estado años sin poder estar juntos…

-¿Tú estás acostumbrada?

-Tristemente…- dijo y miró sus labios.

-Pues yo no puedo, cuando estoy lejos es doloroso pero un poco más fácil, ahora no y menos cuando te tengo al alcance de mis manos… cuando puedo olerte, cuando mi piel se eriza de solo pensarte…- le dijo y ella se estremeció.

-Deseo…

-Amor…

-Cevdet…- le dijo casi sin fuerzas.

-Mi vida… necesito que vuelvas a mi lado… necesito dormir contigo por las noches… ver tu cara todos los días al despertarme… lo necesito como el aire que respiro…

-No puedo volver… podemos buscar la manera de reencontrarnos cada tanto… pero no volveré a la mansión… lo siento…

-Está bien… odio hacerlo, pero te entiendo…- le dijo y ella suspiró con alivio, a pesar de su convicción, todo el amor que sentía por él la harían flaquear si él seguía insistiendo.

-Debo irme, Cevdet…- le dijo y él la empujó contra la pared, aún más al reparo del que estaban y la besó húmedamente, con urgencia y la escuchó suspirar.

El beso se hizo lento, interminable y cuando se separaron, él la miró con tanto amor que ella sintió que sus piernas se aflojaban…

-Te amo…- le dijo y sonrió, separándose de ella- algún día podremos volver a estar juntos… es nuestro destino…

-Lo se… y nos queda la eternidad… también…- le contestó ella y lo vio irse, se acomodó un poco y se dirigió al hospital, tenía mucho trabajo por hacer…


Bueno, esto sigue! Espero que les guste! Muchas gracias por seguir leyendo!