Obliviate

Transformaciones, último examen práctico de TIMO. Diez de diez ejercicios correctos para todos, tres Sly y tres Gryff, que optaban a cursar Defensa, quienes estaban en posesión de los poderes de las Magias Ancestrales gracias al talento transmitido por Albus, y los que no, que eran Sirius y James, por su extremada habilidad en la asignatura gracias a haber sido capaces de convertirse en animagos por sí mismos, sólo mediante el estudio autodidacta durante cuatro años.

Tribunal de nuevo asombrado por la cantidad de alumnos que habían alcanzado la excelencia ese año, pues era, con diferencia, la asignatura más difícil que se impartía en Hogwarts, y los seis lo hicieron todo sin varita, nivel de EXTASIS.

Examen teórico por la tarde, de mucha menor importancia que el práctico, pues Transformaciones era una asignatura eminentemente práctica, las preguntas teóricas eran muy sencillas de responder, como las de Encantamientos. En una hora habían terminado todos el examen. Quienes podían vincularse lo hicieron, compararon y corrigieron y después se dedicaron a charlar.

Seis de la tarde, libres por fin. El esfuerzo de cinco años resumido en dos semanas, ahora sólo les quedaba esperar los resultados un mes más. Habían quedado para celebrarlo en el claro de Sev, los cuatro Gryff llegaron primero, Remus y Cecile esperaron a Lily y Sirius a la salida del examen y fueron directamente. Los cuatro Sly después, pues Sev y Anthony pasaron por casa a buscar a Heather y Fiona y atacar de nuevo la provisión de cervezas de mantequilla para la fiesta.

-Estos serpientes… robando a los de su propia casa – decía Sirius – Podríais haber traído algo más potente.

-No han comprado todavía nada más potente, van a ir mañana por las bebidas fuertes a Londres – dijo Sev - Van a comprarlo todo muggle, que es mucho más barato, éstas las pillaron para los chavales pequeños, los de primero, segundo y tercer año.

-¿Los de primero y segundo también beben? – muy asombrado.

-Desde luego, somos Sly, nos gusta la fiesta y saltarnos las normas – muy orgulloso.

-Cada vez me arrepiento más de no haber sido serpiente.

-Todavía estás a tiempo, si quieres le pido al viejo que te cambie de casa. Hay sitio de sobra, duermes en mi cuarto.

-Buf… Si por mí fuera lo hacía, pero no quiero abandonar a Remus y James.

-Cambiaos todos de casa, hay suficientes camas.

-Lo pensaremos.

-Los que se rieron de mí porque quería ir a Sly.

Sirius rio.

-No me lo recuerdes, por favor.

-Gryffindor, mucho músculo y poco cerebro.

Todos rieron.

-Lo que sí que quiero es ir a la fiesta – dijo Sirius.

-¡Toma! Y yo… - dijo Cecile.

-Pues venid, ¿quién os lo impide? – preguntó Sev.

-Disimular ante la rata, Sev – le dijo Sirius.

-Olvida a la rata, no hay nada que hacer con él, ya lo Obliviaremos.

-Claro, Canuto, no te preocupes – le dijo Lily – ¿A qué hora comienza, Sev?

-Después de cenar, para que no nos siente mal la bebida.

-Ya sé cómo lo vamos a hacer, porque no es sólo Pettigrew, también son Mary y Bethany.

-Claro. ¿Cómo vais a hacerlo?

-Nos encontramos en la Sala Común cuando todos se duerman, ponle que a la una. Salimos, nos metemos en un aula vacía del séptimo, le damos al Giratiempo cinco horas atrás y acudimos a la casa Rave.

-Vais a estar agotados.

-Dormimos un rato con la Reparadora y llevamos Estimulante para cuando nos entre sueño.

-Buf... Mejor dormid un buen rato aunque lleguéis más tarde, no sabemos si la Estimulante puede tener interacciones nocivas con el alcohol.

-¿Tú no la tomaste el día del follón, en la primera fiesta?

-Sí, pero sólo bebí cervezas de mantequilla.

-Ya.

-Jo… Me gustaría también que vinieran Alice y Frank y quizá Richard.

-Pero no nos va a llegar la cadena del Giratiempo para todos.

-No importa, ellos sí que pueden escaparse, o si lo prefieren os dejo el mío, que sí llega para siete.

-¿Tenéis un Giratiempo cada uno? – preguntó Sirius, asombrado.

-Claro, ¿qué te pensabas? – dijo Sev, prepotente – Somos la élite, chaval…

Todos rieron.

-Mañana llevo mi Giratiempo al campo de Quidditch y si quieren usarlo los Gryff de sexto me lo dices y te lo paso, Sirius – continuó Sev.

-Genial.

-¿Luego vas a darles Reparadora a todos, Sev? – preguntó Lily.

-Ni de broma. Para empezar, no pienso estar preocupado cuidando de los demás, y para continuar, al día siguiente es domingo y ya no hay exámenes ni entrenamiento, que cada cual se vaya a la cama cuando le plazca y se levante cuando le plazca.

-El domingo en el desayuno sólo va a haber Huffles y Gryff a las mesas – dijo Fiona.

-Eso sí que es digno de aparecer en El Profeta – muy satisfecho - En primera plana.

Todos rieron.

-¿Y vamos a caber todos en la Sala Rave? – preguntó Remus – Seremos unos ciento veinte.

-No, no vamos a caber. Ya has visto cómo es en el Mapa, ¿no?

-Sí, algo más grande que la Gryff.

-Con eso no me dices nada Remus, yo tampoco conozco la Gryff. Te lo digo yo. La Sala Común de los águilas es algo menos del doble que la de las mazmorras, los serpientes tenemos la Sala más pequeña.

-Jo… encima que estáis bajo tierra – se quejó Lily.

-Pues sí. Bueno, a lo que iba. Los cincuenta que hemos quedado en casa cabemos justitos en la Sala, apretados, multiplica por dos, en la bronce-azul caben menos de cien.

-Buaaah… qué mal – dijo Remus.

-Pues sí. Habrá que mandar a los peques a la cama temprano.

-¿Y por qué no la hacemos donde estuvimos aquel sábado?

-Porque no lo puede conocer tanta gente, Remus. Pienso que mientras seamos demasiados se puede atrancar la puerta y dejarla abierta, para que la gente esté de fiesta también en el corredor.

-Pero a la puerta Rave se llega por una escalera bastante estrecha.

-Bueno, habrá que apañarse. Así, además, los que vayan llegando no han de adivinar el acertijo cada vez, menudo rollo. He deseado muchas veces haber sido Rave, pero para eso no, vaya pérdida de tiempo y esfuerzo mental.

-¿Y si la hacemos donde entrenamos?

-Nos valdría mientras sea de día, pero cuando se haga de noche nos quedamos a oscuras, Remus, piensa antes de hablar.

-Tienes toda la razón, Sev. ¿Y en el Comedor?

-El Comedor también está a oscuras de noche, y más ahora en verano, que no encienden las velas flotantes para cenar. Piensa antes de hablar, Remus – vehemente.

-Que sí, Sev, perdona. Simplemente estoy pensando en espacios grandes del castillo.

"Ya está dando demasiadas pistas, como cuando adiviné lo del Mapa. Sirius ya debe saber que el primero que ha mencionado es la Sala de Menesteres. Este Remus… nunca aprenderá."

-¿Y cómo van a hacer para ir a Londres? – preguntó Sirius.

-Han quedado un montón de águilas y serpientes que ya pueden Aparecerse mañana después de almorzar – respondió Sev - Van a saltar la verja del castillo y van a Aparecerse todos juntos en Londres.

-Claro… Pero es un problema si alguien los ve.

-Ya controlan un sitio por donde no pasa nadie, un callejón céntrico, y lugares donde comprar cerca de allí. No es la primera vez que lo hacen, aunque claro, nunca a esta escala. Mañana te presento al organizador, Brad, es uno de los golpeadores del equipo de Quidditch Sly, vas a hacer muy buenas migas con él. Es muy majo.

-Pero necesitan dinero muggle para comprar.

-Eso ya está arreglado. El sábado, el día que no viniste a entrenar, Brad propuso una colecta entre los guerreros de las dos casas, y al día siguiente le dieron el dinero mágico. Una tarde fue a Hogsmeade con más de casa de séptimo por las cervezas de mantequilla y otra se escapó solo a Diagon, a Gringotts, a cambiar todo lo que sobró.

-Buaaah… vaya tela, en plenos exámenes…

-Es genial. El próximo año ha de entrenar a alguien para que nos organice las fiestas.

-A mí.

-¡Vaya Sirius…! ¡Muy bien!

-Además, mañana cualquiera de ambas casas va a tener algo que celebrar.

-No, no, cualquiera no. Los serpientes vamos a celebrar, va a haber mucho cachondeo con los águilas.

-Pienso que sí.

-Por eso precisamente pusimos la fiesta el sábado, para estar bien calentitos. Rivalidad sana, muchas bromas.

-Estupendo.

-Y ya sabes quién será la reina de la fiesta. Vamos a coronarla.

-Vaya que lo sé.

-Quizá me escape con ellos también a Londres, lo estoy pensando.

-No, Sev – le dijo Lily – Quédate con ella.

-Por eso lo estoy pensando, de lo contrario no tendría que pensarlo.

. . . . . . . . .

Esa noche, Lily, Cecile y Remus quedaron con Sirius en la Sala Común de Gryffindor. Ya era más de la una, pues mucha gente que no había tenido examen ese día trasnochó, al día siguiente ya no había obligaciones. Le contaron lo que habían leído en Pettigrew el día anterior.

-Buaaah… vaya tela… - dijo Sirius, muy nervioso - Tal como lo imaginábamos. ¿Qué podemos hacer? No se puede avisar a James y a partir del miércoles no vais a poder controlarlo durante dos meses.

Remus, junto a él, lo tomó por los hombros.

-Tranquilo – le dijo con paciencia - Ayer quedamos Cecile y yo después de cenar con Sev y estuvimos charlando sobre el tema. Ya hemos decidido la estrategia a seguir, déjame que te la cuente.

-Claro.

-Lily y Cecile, que leen más que yo, van controlándolo a fondo los días que quedan de curso. Mientras tanto yo voy a aprender a Obliviar con Jack, el Sly.

-Sí, ya sé quién es. ¿Sabe obliviar?

-Sí, le enseñó su tío, que es Auror, fue él quien Oblivió a los maléficos Gryff y Rave.

-Vaya… pensaba que había sido Sev.

-No, él no sabe todavía, pero ya de paso vamos a aprender los dos.

-¿Y cómo vais a aprender?

-Practicando entre nosotros, como lo hizo Jack con su tío, practicó con él.

-Buaaah… - muy nervioso de nuevo - ¿Y no es peligroso?

-Claro que lo es, Sirius.

-No quiero que corráis ese riesgo.

-Sirius, no te apures, tarde o temprano habríamos tenido que hacerlo. No lo va a hacer Jack porque no tiene opción de acercarse a Peter. Por suerte nos ha cogido con tiempo suficiente de aquí a final de curso y sin obligaciones. Sabiendo leer es muy fácil, Jack aprendió en dos sesiones.

-No me importa, no quiero que lo hagáis, acabas de decir que tú no lees mucho.

-Ponte como quieras, Sirius – Remus se puso más firme - Ya está decidido. También yo estoy implicado, no lo hacemos sólo por vosotros. Y leo inmediatos y recientes, Obliviaré inmediatos y recientes con Sev, los profundos que tenga que eliminar de Peter, si decidimos hacerlo, que me salga como me salga, no va a quedar más tarado de lo que está.

Sirius se quedó callado, muy agobiado. Lily pensó, "Buf… está muy mal, no se ha reído de la broma."

-Vamos, Canuto – le dijo Lily, paciente – Ánimo, para eso están los amigos. El tío de Jack, sin conocernos de nada, se arriesgó con su sobrino por darnos esa arma contra los maléficos Sly, por si nos descubrían. Es algo que se hace por los amigos, van a correr un riesgo mínimo.

-Claro, Sirius – dijo Cecile – Nos explicó que también en la Academia de Aurores lo hacen así, practican entre ellos, y no todos quienes aprenden a Obliviar aprenden también a leer, más arriesgado todavía. No es tan difícil.

-Os estáis contradiciendo, Remus me acaba de decir que es peligroso – dijo Sirius - ¿No podéis Obliviarlo sin más, sin haber aprendido entre vosotros?

-Lo dejaríamos hecho un cisco y quizá nos descubrieran, Sirius. Hay que aprender a hacerlo controlado – dijo Remus.

-Jo… Y encima vais a pasar preocupados por eso los pocos días libres que quedan hasta fin de curso.

-No importa, Sirius – paciente de nuevo – Luego nos queda todo el verano por delante, y Sev lo hace porque quiere, por gusto, podría aprender yo solo con Jack.

-Jo… Pero Sev tenía muchas cosas que hacer después de los exámenes.

-No te preocupes por eso tampoco, Canuto – dijo Lily – Sev se organiza muy bien, tiene el Giratiempo y las pociones de sueño y sólo son cuatro días. Resistirá, ha llevado un ritmo infernal desde Navidad y está perfectamente, ya lo has visto esta tarde. Y estoy segura de que él va aprender en una sola sesión.

-Ya te digo – dijo Remus.

-Nunca podré pagaros todo lo que estáis haciendo por mí – dijo Sirius.

-Eso no se mide así, Canuto – le dijo Lily – Tú también haces por nosotros todo cuanto está en tu mano.

-Y James quizá nunca se entere.

-Se enterará, se enterará – le dijo Remus, vehemente.

-No me quedo tranquilo, pienso hablar de todo esto con Sev mañana.

-Canuto, no hagas eso – le dijo Lily, advirtiendo – Hemos acordado hacerlo así, explicártelo y tranquilizarte entre los tres para quitarle a Sev una preocupación de la cabeza, que tiene muchas ahora mismo y va a tener más todavía cuando llegue a casa, al menos los primeros días, lo sabes, ya te lo expliqué.

Sirius respiró profundamente.

-Cierto.

-Intenta dominarte, anda, estás sufriendo más por él que por ti mismo, y él en ese aspecto se ha quedado tranquilo, ya has visto lo contento que estaba esta tarde. No está corriendo ningún riesgo y lo ha decidido por sí mismo y porque le apetece aprender.

-Claro.

-Y mañana es el día que se toma libre, para disfrutar. No lo hagas preocuparse por eso, intenta olvidar el tema y disfrutar tú también del partido y de la fiesta de la noche.

-Vale.

-No hemos debido contarle nada – dijo Remus – No puede intervenir y va a estar sufriendo por sí mismo, por James y por nosotros.

-Pues sí, yo también lo pienso – dijo Cecile.

-No, voy a estar bien, en serio, no os preocupéis por mí – dijo Sirius.

-Vamos, Canuto… – dijo Lily – Que nos vamos conociendo, no vas a pegar ojo en toda la noche.

-Le damos Reparadora – dijo Remus.

-Va a ser peor – dijo Lily - Porque sólo necesitará dormir tres o cuatro horas y el resto las pasará en vela dándole vueltas al tema.

-Que no… que voy a estar bien… - dijo Sirius.

"Voy a dormir con él esta noche, para asegurarme de que duerme bien y también porque me apetece," pensó Lily.

-No me creo nada. Cuando acabemos de contártelo me quedo un rato más contigo. ¿Podemos seguir?

-Sí, podéis seguir. Vaya presencia de ánimo tenéis.

-Llevamos muchos meses curtiéndonos, y nosotros ya nos enteramos ayer de todo, nos ha dado tiempo de digerirlo.

-Vaya tela, Lily… Justo antes del examen de Transformaciones.

-Mira que yo estaba dispuesta a contártelo anoche y fue el propio Sev quien les dijo que esperásemos a hoy. Te conoce mejor que yo, que llevo cinco años conviviendo contigo y no me he despegado de ti las dos últimas semanas.

-Vaya que sí. Gracias por no hacerlo.

-Lo que te digo, no habrías pegado ojo. Déjanos acabar y verás cómo te tranquilizas, puedes ir preguntándonos las dudas que tengas.

-Vale, continuad.

-El martes, el día antes de tomar el Expreso, tendremos una reunión para contarle a Sev todo lo que hayamos leído de interés en Peter y decidir, también con Deborah y Jack, qué Obliviar y qué no – dijo Remus.

-¿Puedo estar en esa reunión?

-Claro, Sirius. Pero has de mantener la calma, ¿eh?

-Lo haré, lo haré, de aquí al martes lo habré asumido. Además, vosotros ya no estaréis en riesgo, que es lo que más me preocupa.

-Vaya, hombre… pues preocúpate más por ti mismo. ¿Sigo?

-Sigue, sigue.

-El martes de noche, cuando James y Peter se hayan dormido, lo Obliviaré, y Lily o Cecile subirán a nuestro cuarto a leerlo y asegurarse de que lo he hecho bien.

-Genial. ¿Puedo hacer sugerencias?

-Desde luego.

-Si lo hacéis olvidar que James y yo somos animagos podemos expulsarlo ya.

-Ya hemos pensado en eso, y aunque se lo hagamos olvidar, si el viejo se entera de que él es animago, tendría una base muy fundada para sospechar también de vosotros. Quizá también os investigarían y os expulsarían, recuerda que siempre me acompañáis los tres a la enfermería y sabe que Sev y Lily quieren hacerse animagos para acompañarme.

-Ya… Yo pienso que no lo haría, después de lo de la donación y todo eso.

-Ya, Sirius, yo pienso que tampoco, pero no queremos arriesgarnos, os fastidiaría la vida. Es fundamental que sigáis en el colegio ya no por graduaros, sino para quedar protegidos de verdad.

-Claro. ¿Y si simplemente lo linchamos como a los maléficos?

-Eso tampoco, Sirius. Es menor de edad, sus padres tomarían cartas en el asunto y seguro que nos denunciarían. Habría una investigación y muy probablemente el viejo querría veros y podría leeros. Debemos hacerlo todo lo más de tapadillo posible, no llamar la atención en absoluto.

-Claro. ¿Puedo ahora advertiros sobre algo?

-Por supuesto.

-Yo me escribía con él. Tiene la dirección de mi casa, podría ponerse en contacto con mi familia para introducirse en las filas de Voldemort. Y también nos hemos escrito desde casa de James, en ese caso podría utilizarla para atacarnos allí.

-Ya hemos pensado en ello, Sirius, porque yo ya lo sabía y Cecile lo ha leído a ese respecto en las comidas de hoy para poder tranquilizarte esta noche. No recuerda vuestra dirección y nunca la anotó en ninguna agenda ni ha conservado carta alguna, tuya ni de James. Las leía, las respondía y las tiraba a la basura.

Se carcajearon. "Muy bueno, ya se le han pasado los nervios."

-Ya estás más tranquilo, ¿verdad, Canuto? – le preguntó Lily.

-No, Lily – respondió Sirius - No hasta saber que Remus y Sev van a salir bien librados de practicar el Obliviate.

-Tú también habrás de hacerlo algún día, contabas con ser Auror.

-Claro, y todavía cuento.

-¿Y te arredrarás ante ello?

-Desde luego que no.

-Pues ellos tampoco, sólo que van a hacerlo antes. Son magos excelentes, no inexpertos en Artes Mentales, les va a ir muy bien. No temas más.

-¿Contigo se ha escrito alguna vez, Remus?

-No, Sirius, conmigo no – respondió Remus - Yo sólo me he escrito con vosotros dos.

-Has hecho bien.

-¿Alguna otra duda o preocupación?

-No, ninguna por el momento, sólo agradeceros una vez más todo lo que estáis haciendo por mí y también en nombre de James, ya que él está durmiendo tan tranquilo sin enterarse de nada.

Rieron. "Bueno, ya está haciendo bromas, ahora sí que está mejor. Pero si no se lo propongo me voy a quedar con las ganas."

-Cecile, Remus, marchaos a la cama, me quedo un ratito más con Sirius, hasta asegurarme de que está bien – dijo Lily.

Cecile y Remus se levantaron.

-Estoy bien, Lily, no te preocupes, vámonos todos – dijo Sirius.

-Me apetece charlar de algo más contigo.

-Bueno, si es así está bien.

-Buenas noches, chicos, no os acostéis muy tarde – les dijo Cecile.

-Descuida, cariño, además, mañana podemos desayunar más tarde – dijo Lily - Con llegar al Comedor a las diez nos llega para estar a las once en el campo de Quidditch.

-Cierto – dijo Remus – Nos vemos mañana por la mañana.

-Nos vemos, Lunáticos – dijo Sirius.

Cecile y Remus se marcharon.