Capitulo 25

Celos

Kisara se encontraba en el instituto inmersa en sus pensamientos, observaba el asiento vacío que estaba a su lado mientras las clases continuaban sin que ella prestara atención alguna.

Dos días habían pasado desde el incidente de la reunión. Las fallas de la central milagrosamente se habían detenido y Seto se había ausentado esos días. Aunque era obvio que ya no se presentaría en el instituto, tampoco se había presentado en la mansión o al menos Kisara no lo había notado.

Por órdenes de Seto, a Kisara y Mokuba se les prohibió salir sin compañía, y sus salidas solo se limitaban de ir y venir del instituto; era extenuante pero ambos decidieron obedecer. Cuando ella le pregunto a Roland como iban las cosas, él le dijo que todo estaba bien y que no tenía nada de que preocuparse, de igual forma Mokuba no dijo mucho. ¿Por qué nadie quería decirle nada?

Las noticias viajaron rápido y aunque se intento por todos los medios evitar que la noticia saliera al aire; era la noticia principal de muchos noticiero y periódico extranjeros, posiblemente influenciados por la familia Gaos; donde unos categorizaban al joven CEO como un asesino, otros solo se limitaban a mencionarlo como un accidente, desacreditando tal hecho. Kisara prefirió evitar ver ese tipo de noticias en la Tv.

Pero, en los pasillos del instituto también era un tema común de conversación y fue ahí donde Kisara se enteró de la noticia del accidente que había ocurrido ese mismo día y hace algunos horas. La esposa e hija del CEO Europeo habían tenido un accidente, ellos ya se encontraban en su país y aunque el estado de salud del CEO Europeo era grave igualmente fue transportado.

Kisara se acercó a sus compañeros, estaban en receso y mientras sus amigos se preparaban para salir, ella aprovecho para escuchar la conversación que se daba en el pasillo.

-ya escuchaste, esa familia Europea recibió otro atentado… en las noticias dice que ninguna de las dos sobrevivió, la madre e hija están muertas y el esposo tampoco tiene muchas esperanzas de vida. Muchos están especulando que Kaiba tuvo algo que ver en este atentado y que es una venganza por no ser cumplida sus amenazas, vaya que el chico perfecto está sacando las garras-

-y no me sorprendería con la fama que tiene esa apellido, el apellido Kaiba es un apellido de psicópatas asesinos pero como es alguien con mucha influencia y dinero, posiblemente salga absuelto de todos sus crímenes y podrá andar por ahí pavoneándose como de costumbre, ese asesino debería estar muerto…-

-¡Seto no es ningún asesino!- les refutó Kisara interrumpiendo la conversación.

Ambos compañeros solo se limitaron a observarla, eran dos muchachos bastante altos y uno de ellos era conocido por ser un bravucón.

-niña, no te enseñaron en tu casa que entrometerse en conversaciones ajenas puede traerte problemas- comento uno.

-ella es la amiguita de Kaiba, ten cuidado o podrías aparecer muerto mañana- se burló el otro.

Kisara estaba realmente molesta con esos dos y no retrocedió ningún paso a pesar que ambos compañeros se colocaron frente a ella.

-¿que es lo que pasa?- comento Tristán colocándose al lado de Kisara.

-¿es que acaso quieren problema?- comento Joey al otro lado de ella y preparando los puños.

Sus compañeros prefiero no entrar en discusión y se marcharon en silencio.

-muchas gracias, chicos- comento ella agradeciendo el gesto.

La tarde paso muy rápido y ya las clases habían finalizado, ella se dirigía al portón de la salida junto con toda la pandilla, cuando vio el alborotó en la entrada. ¿Qué pasaba ahí? ¿A qué se debía esa cantidad de gente?

Ella camino entre la muchedumbre que murmuraba y cuando paso todo ese montón de gente, no se espero ver a Seto ahí, parado, fuera de su auto deportivo y observando su reloj muy impaciente. Estaba vestido con un esmoquin grisáceo bastante elegante. La verdad es que si le gustaba pavonearse.

-¿Qué haces aquí?- le pregunto sorprendida.

-vine por ti, Roland está ocupado y yo no tenía nada mejor que hacer- refirió él, aunque había sido un poco altanero.

-no te hubieras molestado, pude haber caminado a la mansión…- comento ella un tanto molesta, se desaparece por dos días y luego solo llega al instituto de esa forma y sin avisar. Por lo menos no vino en su helicóptero, pensó.

-sube- le exigió él y ella obedeció, claro después de haberse despedido de sus amigos.

Sin cruzar palabra recorrieron algunas calles de Ciudad Domino, sin embargo Kisara noto que no se dirigían a la mansión.

-¿A dónde vamos?- pregunto ella.

-por un café…- respondió él con demasiada tranquilidad.

-¿Por un café…?- eso la sorprendió un poco.

-¿Acaso… es una cita?- pregunto ella con cierta alegría.

Él elevó una ceja y volteó hacia ella. ¿Se emocionaba tanto solo por el hecho de ir por un café?, La verdad que él no lo consideraba una cita, ni siquiera pensaba bajarse del auto.

-Crees que si fuera una cita… ¿te llevaría solo por un simple café?-

-supongo que no…- respondió con desánimo; la verdad es que se había emocionado un poco y no es como que ir a tomar un café no fuera una cita, él estaba equivocado en ese punto; aunque lo más seguro es que ni siquiera pensaba quedarse mucho tiempo. Pero bueno no dijo que no tendrían una, sin embargo no era algo como para reclamarle, de todos modos solo se habían besado y no es como si ya fuera oficialmente su novia… ni siquiera se lo había preguntado.

Kisara recordó las palabras que dijo el CEO Europeo acerca de ella. Posiblemente Seto estaba siguiendo sus consejos y quería mantener la relación en secreto, pero y entonces… ¿porque ir por ella al instituto?.

Ella se debatía en sus pensamientos, cuando Seto la interrumpió.

-esta bien… nos quedaremos un rato si quieres- comentó él al notarla demasiado callada.

-no es necesario, si no tenias planeado quedarte, entonces está bien…-

Él resopló, esto de intentar complacer a esta niña lo estaba fastidian; con Mokuba era mucho más fácil, su hermanito solo lo pedía y él decidía si hacerlo o no, ciertamente mucho más funcional que solo tratar de adivinar.

Llegaron finalmente a un lugar pero no era una cafetería, si no un lujoso restaurante.

-¿pero porque nos detenemos aquí, no es que solo ibas por un café?- Pregunto Kisara, admirada.

El bajo del auto y espero a que ella lo hiciera, pero ella negaba con la cabeza desde dentro. Él se dirigió por su lado para abrir la puerta al ver que tardaba demasiado.

-rápido, baja…- comento él, ella era demasiado lenta.

-no, no… - ella se negó rotundamente.

-¡no entrare ahí!, Además no estoy vestida para la ocasión- reclamo ella.

-yo he venido muchas veces con uniforme, eso no es ningún problema… nadie dirá nada, pero si alguien se atreve a decir algo, créeme que este restaurante o cualquier empresa estarán cerrados para mañana-

Al final ella termino aceptando y aunque ella no conocía mucho de los platillos y Seto termino pidiendo por ella, disfruto cada uno gustosa; la verdad es que le encantaba comer y esos eran platillos deliciosos que nunca había probado.

-¡esta delicioso!…- comento ella mientras tomaba un bocadillo de aquí y otro de allá.

-ten cuidado al comer…- comento él al notarla que comía demasiado rápido.

Ella se detuvo y volteó hacia él, admirada por el comentario y mal entendiendo el mensaje; pensó que él se refería a que estaba haciendo una escena muy inapropiada en un restaurante muy lujoso; apenada se puso derecha en su asiento y coloco tenedor y cuchara a un lado.

-lo siento…- comento en voz baja.

-no me refería a eso…- comento él de inmediato, Por qué siempre lo mal interpretaba.

-disculpe, señor Kaiba...- interrumpió un mesero.

-uno de nuestros comensales le envía esto…-

Era una botella de vino, al observar la marca notó que provenía de una de las muchas fábricas de vinos que pertenecía a la familia Gaos, pues tal familia estaba metida en muchas ramas de negocios que acarreaban años de trayectoria y fortuna.

Claro que ese presente no era más que una muestra clara de intimidación y que estaba siendo vigilado, cosa que él ya tenía previsto y se había dado a la tarea de desenmascarar y atrapar a sus perseguidores junto a sus guardaespaldas encubiertos, pero al parecer aún quedaban algunas ratas por atrapar.

-¿se puede saber quién es nuestro comensal?- comentó Seto observando al mesero; claro que él mesero también era sospechoso, pero prefirió actuar muy calmadamente para no alterar a Kisara, sus guardaespaldas se encargarían de interrogarlo después.

-lo siento señor, ya se ha marchado y no nos ha dicho su nombre-

Seto tomo la botella y el mesero se alejó.

Al final, terminaron la cena y Kisara comió hasta reventar.

Al día siguiente, Kisara también fue al instituto, un día normal por no decir aburrido, tras terminar las horas escolares se dirigía de nuevo a la salida, esperaba ver a Roland pero de nuevo era Seto quien la esperaba.

-¿Roland está ocupado de nuevo?-

-Roland es demasiado inservible, quizás deba despedirlo…- respondió él con cierta molestia.

Ella lo observó y sonrió.

-pues este nuevo chófer, me gusta mucho mas…- comento con cierta picardía en su lengua.

Él resopló.

-yo no soy chofer de nadie- comento él antes de introducirse al auto.

Kisara no pudo evitar reír de nuevo.

-¿A dónde quieres ir?- pregunto él, al momento que ella ingresó; eso la sorprendió de nuevo, de cuando acá a Seto le gustaba salir.

-¿De cuanto tiempo libre disponemos?…- Él siempre se la pasaba ocupado, debía cerciorarse de tampoco ser un estorbo para él.

-lo suficiente…- respondió.

Lo cierto era que esos dos días, Mokuba había solicitado la ayuda de Roland e insistió muy acaloradamente que los temas de paparazzi y editoriales internacional eran algo que debía atenderse con urgencia; cosas que él había ignorado, claro después de la filtración no había mucho que hacer, además tenía cosas más importantes de que preocuparse.

El incidente con el CEO Europeo había traído problemas con la imagen de la empresa y muchos desacuerdos con inversionistas y ejecutivos por la disminución del valor de las acciones, un ataque ingenioso por parte de la familia Gaos; aunque no había sido un descenso significativo y posiblemente con el lanzamiento y preparación del nuevo sistema de duelos, la apertura del nuevo parque y los otros proyectos por concluir, las acciones subirían el doble, si no decir el triple, pero lo único que buscaban todos esos vejetes de su compañía era pretextos para intentar desprestigiarlo. Señalaban los gastos extras que la corporación había hecho por la compra de editoriales nacionales e internacionales como si fuera el fin del mundo, de igual forma el ridículo plan que habían realizado de controlar la información no había servido de mucho. Era de esperarse que la familia Gaos fuera muy influyente también, eran una de las familias más importantes de Europa y obviamente lograron filtrar la información muy rápidamente en su país, y a pesar de exigir su captura inmediata alegando un intento de asesinato, él nunca tuvo un requerimiento fiscal por falta de pruebas contundentes. Pero ahora con la muerte de la esposa e Hija del CEO también estaban saliendo ciertos rumores acerca de su vínculo con dicho accidente.

En realidad, si él no fuera una de las personas más importantes e innovadoras de avances científicos en la corporación Kaiba y claro, si no fuera el dueño de más del 50% de las acciones y si no tuviera influencias en la policía; todos esos malditos buitres ya lo hubieran cocinado vivo.

El tema ya lo tenía asqueado y es que todo mundo lo creía ya un asesino, aunque… ni siquiera él podía desestimar ese punto, no sabía ni lo que había pasado e intentaba no pensar mucho en ello.

El punto de los entes oscuros y todos esos cuentos egipcios era una preocupación aparte. Al parecer y por puras casualidades del destino pudo encontrar el punto correcto de supresión de ondas con lo cual la falla ya no se hacía presente. Deseaba pensar que todo ya había terminado, aunque no era nada seguro. ¿Podía ser así de fácil?; Ignorar el tema tampoco le ayudaba; estaba seguro que era una bomba de tiempo a punto de explotar. Lo peor del asunto es que no sabia si estaba preparado para lidiar con semejante evento, pero las dudas solo atraen incertidumbres y las incertidumbres pueden llevar a mayores errores.

Tenía que disminuir las variables para tener un mayor control en un resultado positivo; él debía ser capaz, tenía que ser capaz, no podía permitirse dudar.

¡Si un dios te impide el paso, entonces derrótalo y sigue adelante!

Aún recordaba las palabras del gigante y lo del ritual de sacrificio ¿Por qué tenía que morir él? Era totalmente injustificable. Tenía muchos planes para futuro, ideas las cuales hacer realidad, avances científicos que solo se le pudieron ocurrir a él y ahora solo debía morir porque alguien dijo que tenía que hacerlo; Sin ningún tipo de prueba tangible que en verdad funcionaria.

Había abierto una comisión de investigación en Egipto para buscar detalles o pista, pero no habían encontrado algún dato relevante. Eso lo frustraba, no tener nada, ninguna idea. No es que pensara "sacrificarse" pero al menos pretendía encontrar algo que lo ayudará hacer un mejor plan, pero ni siquiera sabía que es lo que buscaba.

Claro que exigió más esfuerzo a sus investigadores, tenía que haber algo, algún indicio.

Una de las cosas que más le aterraba era poner en peligro a Mokuba, y ahora también a Kisara. No podría soportar perderlos por una estupidez suya.

Todos estos problemas eran un revuelo en su cabeza y claro necesitaba un respiro. Aunque su tipo de respiro no era lo que una persona normal haría, por lo general cuando se sentía agobiado por algo se encerraba en su laboratorio a trabajar incansablemente. El exceso de trabajo le hacía olvidar los problemas o encontrar una solución a ellos.

Pero esta vez Mokuba le exigió que no lo hiciera y propuso, aunque fue más una exigencia; que él fuera por Kisara al instituto alegando que no había otra persona de confianza que podría brindar ese servició. ¿Cuánto se podría tardar en ello? Pero para él el tiempo era oro. Aunque se opuso al principio luego acepto. ¿Por qué? Porque su hermano no dejaba de insistir que Kisara iba a correr peligro con cualquier otra persona.

La verdad que estás pequeñas huidas que hacía con escusa de recoger a Kisara, le habían ayudado un poco, claro de una forma distinta a la que él estaba acostumbrado.

Kisara pensó detenidamente la respuesta y después de algunos segundos respondió con una enorme sonrisa.

-¡hay que ir a la plaza a jugar vídeo juegos!-

Seto elevó una ceja.

-¿no pudiste escoger un mejor lugar?-

-¿Qué… acaso temes perder?- la descares de su respuesta lo enfado un poco.

-ni siquiera necesito esforzarme para ganarte, eres demasiado patética en duelo de monstruos, dudo seas mejor en otra cosa-

-oh bueno, dices que ni siquiera necesitas esforzarte para ganarme, entonces que tal si hacemos un reto…-

Él la observó muy poco interesado pero dispuesto a escuchar lo del dichoso reto.

-si logro alcanzar la puntuación máxima en mi primer juego, entonces jugaras alguno que yo decida… ¿De acuerdo?-

-para que un trato se lleve a cabo, ambas partes deben ser beneficiadas, y yo no veo ningún beneficio para mi en tu ridículo reto-

Kisara resoplo. Hacer tratos con un hombre de negocios era de lo más frustrante.

-te daré algo que solo podría darte a ti- ella lo comento con cierta seriedad y con un leve sonrojo en las mejillas.

Él elevó una ceja de nuevo, nunca le han gustado las sorpresas.

-vaya que muero de la emoción- comento sarcástico, pensando que sería un objeto y arrancó el auto.

Llegaron a la entrada de la plaza, Seto estaciono el auto y toda la gente los observo pero prefirieron mantener su distancia y murmurar solamente, pues Seto Kaiba era conocido por arremeter contra cualquiera que se cruzará en su camino e hiciera preguntas y presentaciones innecesarias.

Él iba muy elegante, de esmoquin como de costumbre y Kisara de uniforme, un contraste demasiado llamativo supuso ella mientras lo observaba, ¿Se molestaría si le decía que se relajara un poco?

-¿Ahora que pasa?- pregunto él, cuando notó que era observado.

-¿es necesario que estés tan formal?, No estás en tu oficina-

-generalmente llevo un esmoquin encima por el trabajo, pero disculpa que la elegancia sea una actitud y tú no sepas de ella-

Kisara inflo los cachetes, su sarcasmo era irritante a veces. Se posó frente a él, retándolo con la mirada e impidiéndole el pasó. Él la observó, ¿Qué pretendía ella?

-quítate la chaqueta o si no…- reto.

Él elevó una ceja, estaba sorprendido ante la desfachatez de su amenaza, aunque no había nada de malo en hacerlo después de todo era cierto, no estaba en su oficina.

Ella hizo un ademan de intentar desabotonar la chaqueta al ver que él no hacía nada, pero Seto la detuvo sujetándola de las muñecas.

-quítate la chaqueta- refunfuño ella.

-¿Por qué debería hacerlo? Solo porque tú lo dices, te das mucha importancia- refutó él, inclinándose un poco para quedar cara a cara y enfrentarla.

Ella río, sabía lo que tenía que hacer en ese preciso momento para dejarlo en jaque mate. Se elevó y choco sus labios contra los de él. Sorprendido la soltó, realmente no se esperó eso de ella, ahí en medio de la calle y frente a todos.

Ella rio de nuevo al ver su cara de sorpresa y se dirigió hacía el interior de la plaza dejando a Seto ahí parado. Pero luego su cara se torno muy roja al notar la cantidad de personas que había ahí y que posiblemente vieron lo sucedidos. La verdad que ella no lo pensó mucho, solo lo hizo.

Dentro, se quedó planeando que sería lo primero que podrían hacer; pero cuando Seto llegó a su lado noto que ya no llevaba la chaqueta, ni la corbata. Ella río victoriosa.

Comenzaron a caminar hasta que Kisara noto un programa en la gran tv de la plaza que llamo su atención, era referente a lo ocurrido con la familia Gaos; eran dos hombres discutiendo y analizando el caso y claro que uno de ellos hacia insinuaciones demasiado obvias acerca de Seto. Ella volteó hacia él y noto que también prestaba atención a dicho programa.

-¿todo está bajo control, verdad?- comentó ella, pues ciertamente no sabía nada más que lo poco que escuchaba de la boca de sus compañeros y lo que veía en la Tv, pero nadie en la mansión le decía más, nadie de los que podría estar más involucrados con Seto.

-¿bajo control?, pues si estuviera bajo control, obvio ya no sería noticia…- respondió con molestia de referirse al tema. Aunque no le daba mucha importancia a lo que decían, sin embargo que lo señalarán de asesino si lo alteraba un poco.

-¿todavía es un gran problema?-

-no… ciertamente no lo es y posiblemente no lo será, al menos no para la corporación-

-la corporación es lo de menos, me refiero a ti- comento enfada, le molestaba que su prioridad fuera la Corporación y no su integridad.

-¿la familia Gaos a intentado algo contra ti o contra Mokuba?-

-además de la habladuría y mandar algunos idiotas a seguirme; podría decir que se han tomado el asunto con mucha calma-

-¿hay alguna especie de táctica por manipular la información? Claro además de hacerte ver culpable…-

-Es por la opinión pública… ¿sabes porque a muchos les intimida?- ella lo observó esperando la explicación.

-Porque la gente es ignorante, una vez que se ha encendido la llama, no hay manera de apagar el fuego y evitar que se expanda, no quieren entender las razones ni el porqué y ni siquiera importa si eres inocente o no, solo les interesa seguir la tendencia del momento, si dicen que eres culpable... entonces lo eres y harán lo que sea para hundirte-

Él comenzó a caminar de nuevo y ella lo siguió. Llegaron al centro de la plaza y ahí Kisara noto algunos de sus amigos.

Yugi, Tea y Tristán, estaban sentados en las bancas de la heladería del lugar. Ella los saludo con entusiasmo y luego volteó hacia él. Lo entendió por completo, estaba sugiriendo ir a hablar con ellos. Resopló, esta no era su idea de una salida relajante si en cada esquina se topaba con ellos. Ciudad domino era demasiado pequeña.

-no tardes…- comentó enfadado.

-no deberías quedarte aquí solo, ven conmigo, solo pasaremos a saludar- sugirió ella ante la negativa evidente de él.

-tienes solo 3 minutos…- sentenció.

Ella salió apresurada al comprender que no había remedió ante su negación y él observó cómo se reunía con ellos.

No lejos, estaba una persona con fursuit de perro que también se acerco; llevaba muchos globo en las manos y cuando se quitó la cabeza del traje noto que era Joey en un posible trabajo de medio tiempo. A Seto le dio un poco de risa ver el disfraz y pensar que era un trabajo ideal para él. Quién lo diría, Ver al perro disfrazado de perro.

Pero aunque solo habían pasado algunos segundos ya se había fastidiado por la situación, pero se fastidió mucho mas cuando noto que todos voltearon hacía él. La discreción del grupo era tan notoria.

La gota que derramó el vaso fue observar a Joey abrazar a Kisara y levantarla, rodando cuál estúpida escena de enamorados que terminaba con un beso sobre actuado.

¿En serio, el perro se había atrevido hacer tal acto?

Que Joey volteara hacia él con esa sonrisa estúpida que ponía cuando creía haberse salido con la suya, lo sacó de quicio. El idiota definitivamente ya había firmado su sentencia de muerte.

Pero se negaba a creer esa farsa, al menos por parte de Kisara. Sería una gran estúpida si considerará a wheeler como una posible pareja, además de ser una completa idiota si lo revelará de esa forma tan descarada. Sin embargo noto que ella solo reía en vez de reprochar ese inapropiado acto. ¿Realmente era una estúpida?

Entonces y para su propia sorpresa, prefirió no interceder. Al parecer ella disfrutaba más estar con ellos que con él; claro lo entendía, él no era un payaso andante como el perro y no solía hacer idioteces como ellos. Él era por mucho mejor que ellos en cualquier otro aspecto, pero en ser idiota ellos le ganaban por mucho.

¿Qué estaba haciendo?

¿la estaba justificando?

Pero si era ella la que andaba de amorosa con cualquiera que se le acercara. Eso era realmente fastidioso.

Sin embargo no tenía intenciones de prohibirle amistades y mucho menos tenía intenciones de caer en las provocaciones del perro idiota. Aunque podría obligarla a hacer lo que él quisiera y alejarla de todos si se lo proponía, pero que conseguiría con eso, solo fastidiarse más la vida. Suficientes problemas tenía ya.

Analizándolo bien, ¿por que buscaba estar junto a Kisara?… acaso se estaba dejando llevar por la idiotez que recitaba Yugi acerca del destinó. Por qué creer que Kisara no era como todas esas otras personas que solo buscaban obtener favores de él; Sin embargó lo sabía, Kisara no era como ellos.

Pero es que sentía tanta rabia de ver como ella reía así con alguien más; de que se olvidará de él en esos instantes que parecía feliz con otras personas. Sentía celos de todos aquellos que querían acercarse a ella para tocarla aunque fuera solo un roce, cuando a él solo le bastaba con verla y no es que no deseaba tenerla, con aquel besó dónde casi pierde los estribos lo comprobó, pero sentía que era impropio incluirla en todos los temas de su vida. Aunque mas que impropio, la verdad es que no sabía que hacer.

¿Estaba tan dañado que había olvidado sentir otra cosa que no fuera odio, despreció y desconfianza hacia los demás?

El había sido criado para ser un alguien sin sentimientos ni empatía, sin estigmas, alguien que desconfiara hasta de su sombra, alguien que solo debía destruir a su enemigo sin remordimientos y sin importar qué. Debía ser un monstruo indestructible ante los ojos del mundo y estaba obligado a ser él peor de todos.

"Las personas en realidad no conocen a los monstruos de verdad"

Debía aceptarlo, él no era ese alguien perfecto que intentaba aparentar, ese alguien que habría sobrevivido a cualquier cosa y que seguro saldría ileso ante cualquier herida. Él era alguien a quien le habían arrancado algo, lo habían dejado incompleto. Era ese alguien roto que intentaba borrar sus cicatrices a toda costa.

El pasado no te define pero si puede dejarte marcas de por vida.

Algunas de esas cosas las ha ido superando gracias a su hermano y aunque no quería admitirlo, también gracias a Yugi… y al Faraón.

Pero ahora que le impedía obtener lo que él quería, siempre que a querido algo lo a obtenido a un costo u otro; pero es que Kisara parecía tan frágil, delicada y hermosa que temía mancharla o destruirla y es que una de las advertencias del gigante era que ella iba a morir por estar con él, así como ocurrió en el pasado con el sacerdote. Lo preferible seria que ella se alejará de él.

Todas esas dudas iban aumentando con el paso de los días; con todos los acontecimientos que han pasado; con todo lo dicho por el gigante y aunque se esforzaba en creer que podría hacer algo, que tenía las fuerzas y las convicciones de lograr todo lo que se proponía. Aún así, se sentía incapaz de protegerla a ella y a su hermano; y es que no le importaba nadie más, ni siquiera él mismo.

Era ridículo en realidad, su lógica le decía que no tenía sentido, que estaba siendo irracional al pensar que las palabras predichas podrían hacerse realidad.

"Él destino lo escribes tú con tus propias manos"

¿Acaso ella sería su perdición?

No podía dejar de pensar desde que está junto a ella, que en cualquier momento podría perderlo todo.

Dio media vuelta, decidió centrar su atención en otra cosa. Lo mejor era regresar a su laboratorio y continuar con su investigación, ya había perdido demasiado tiempo haciendo y pensando tonterías.

Se alejó sin ser notado y caminó entre la multitud; pensando, descifrándose así mismo hasta que el grito de Kisara pronunciando su nombre lo hizo voltear hacia ella. Ni siquiera la espero siguió avanzando. Kisara tuvo que correr al notar que la estaba dejando atrás.

-¿se puede saber porque te fuiste así?-

-te tardaste mucho…-

-No tiene nada de malo saludar a un conocido y mucho menos a unos amigos-

-si me pusiera a saludar a cada persona que me conoce sin algún motivo relevante, estaría todo el día haciendo semejante tontería…-

-no entiendo por qué te molesta tanto-

-no es importante que lo entiendas-

-¿Por qué estás enojado?-

-no lo estoy…-

-estas a la defensiva con migo, si te molesta algo dímelo, con las demás personas sueles ser más expresivo…- había visto a Seto interactuar con sus empleados, aunque todo mundo le tenía demasiado pánico; sin embargo con esas personas Seto no se limitaba, les gritaba todo lo que pensaba en la cara y no solo a sus empleados con cualquier otra persona era igual. No quería recibir un trato similar pero al menos exigía que fuera mucho más abierto con ella, que si algo de ella le molestaba que se lo dijera, aunque suponía saber porque estaba enfadado.

Seto resopló ante su insistencia. Si fuera más "expresivo" con ella, seguro saldría huyendo, era lo más lógico. Muchos de los empleados que han renunciado o han sido despedidos de la corporación argumentaron que él era un completo tirano y otros muchos solo se quedaban por el jugoso sueldo y el prestigio que les traía pertenecer a la corporación Kaiba, pero lo más seguro es que pensaban lo mismo. Su hermano le recomendaba controlar su carácter pero a él poco le importaba lo que pensaran los demás y es que la ineptitud lo hacía perder los estribos; nunca ha aguantado la mediocridad y no tenía porque soportarlo. Pero obviamente con Kisara era diferente, ella lo hacía experimentar una inexplicable tranquilidad que hasta era capaz de soportar las estupideces del perro sin decir una tan sola palabra.

-me vas a decir que es lo que pasa- insistió Kisara interponiéndose en su camino hacia la salida.

-volveremos a la mansión, me parece ridículo estar perdiendo el tiempo de esta manera…-

-no esquives la pregunta- Lo vio tensar la mandíbula.

-¿Estás intentando atormentarme? No seas ridícula…-

-no se que quieres decir-

Ella estaba frente a él impasible. La observo, sus suaves labios tenía una severa línea que en esos momentos quizo saborear y ese era el problema, él deseaba estar junto a ella, después de todo y ante todo, no importaba lo que ella hiciera, no importaba lo que pasará, solo quería estar junto a ella.

Pero en ese instante, que es lo que ella intentaba hacer con ese fastidioso interrogatorio, acaso quería escuchar que había sentido celos de wheeler ¡DE WHEELER!, él nunca lo diría. Es la peor vergüenza que le pudo haber pasado en la vida.

-¿crees que puedes tratarme como se te de la gana? ¿Que por ti yo haría lo que fuera?, ni siquiera lo pienses. A mí me gusta la exclusividad; así que si recibo de ti lo mismo que reciben los demás, entonces no quiero nada. Puedes largarte con quien quieras, no me importa lo que hagas- reclamó él, iba agregar algo más pero noto que eran observados por los curiosos que se encontraban ahí. No era el lugar ni el momento para tener una discusión de ese tipo.

La esquivo y continuo su camino a la salida, estaba arto de estar ahí.

La mueca de Kisara fue de un desconcierto total, no comprendió muy bien lo que trato de decir pero luego de analizarlo un poco lo entendió, sus sospechas eran ciertas; Seto estaba celoso y seguramente fue por lo que Joey había hecho. Aunque si se hubiera acercado hubiese comprendido que Joey solo estaba jugando a interpretarlo a él, pero pensándolo bien quizás Joey solo lo hizo para fastidiar a Seto.

Cuando ella noto que él se había marchado, Joey le sugirió dejarlo ir solo y que mejor se quedará con ellos, sugiriendo que eran mejor compañía que Seto; pero Tea y Yugi intercedieron y reclamaron a Joey por sus comentarios y su comportamiento.

Seto tenía razón de estar molesto, ese jueguito de Joey había sido muy inapropiado, desde lejos seguramente pareció que hasta la había besado. Si ella hubiese estado desde la perspectiva de Seto y lo viera abrazar a una chica de esa forma, ella igualmente estaría muy enfadada.

Aunque para que una chica se acercara a él tenía que pensarlo dos veces. Él no escatimaba insultos si eran para un hombre que no le agradaba y tampoco lo hacia si eran para una mujer, tal como ocurrió en aquella reunión; en esa ocasión le encantó oírle decir que estaba acompañado y se sintió importante al ver cómo rechazaba a todas esas hermosas chicas, aunque no creía que lo hiciera por ella. Pero de cierto modo comprendió lo que trataba de decir.

Lo siguió en silencio, no quería alterar más la situación. Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no se percató que Seto, quien iba caminando delante de ella; se detuvo. Choco contra él y casi calló pero logro sostenerse de su camisa.

-lo siento- dijo ella rápidamente, pero noto que Seto buscaba algo con la mirada.

-¿Qué pasa?- pregunto pero él no le contesto.

Seto se detuvo porque sintió algo… un roce, una esencia, un murmullo; aquella impresión lo alteró.

Exploró con la mirada alrededor, Quién estaba ahí que había causado eso en él ¿Algún ente oscuro?… no, era diferente. Escaneó cada persona que estaba cerca de ellos pero no pudo encontrar el origen de esa sensación. Se colocó su disco y la orejera; nunca salía sin ellos. Pero nada, ninguna lectura anormal.

Su búsqueda se detuvo cuando un inexplicable dolor se hizo presente; la herida vendada de su brazo y que había sido provocada por aquel ente oscuro en la torre dorada, dolió tanto que lo hizo sujetar el brazo herido y apretar los dientes; sus vendas y camisa se comenzaron a llenar de sangre, la herida volvía a sangrar inexplicablemente y aunque noto la energía oscura que se emanaba de ella, aún así ninguna señal se activo.

-¡Seto estás sangrando!- comento Kisara al notar el sangrado, pero como era de esperarse, ella no noto la energía oscura.

-debemos irnos- sugirió él rápidamente, era obvio que algo iba a pasar y había demasiada gente ahí.

Pero cuando volteó para continuar su camino hacia la salida, sintió algo frío en su frente, era el cañón de un arma que estaba apuntando directamente a su cabeza.

El hombre parecía irradiar una luz dorada o al menos así fue como lo percibió Seto. Aquel sujeto no dijo nada solo jaló el gatillo. El estruendo, los gritos. Todo pasó demasiado rápido.