Cuando me desperté me abracé a la almohada muy sonriente, todavía no me podía creer lo que había pasado el día anterior con Shaoran.
Aunque era sábado la biblioteca de su facultad estaba abierta porque los universitarios estaban en periodo de exámenes, por la mañana aproveché para ir yo también y pasar un rato con él.
A la hora de comer fui a casa de Tomoyo, cuando le dije que tenía novedades me invitó a almorzar con su familia sin pensarlo mucho.
Durante toda la comida me estuvo mirando con ojos ansiosos y yo tuve que aguantar la risa hasta que pudimos estar a solas en su cuarto.
-¡cuéntame, cuéntame todo ya!- susurró al cerrar la puerta.
Sonreí y en voz baja le describí lo que había pasado la tarde anterior, omitiendo algunos detalles que no necesitaba saber sobre su primo.
Casi pude ver estrellitas formándose en sus ojos.
-¡suena muy bonito, Sakura! ¿te gustó? ¿notas alguna molestia?-.
-estoy bien, claro que me gustó fue casi como lo había imaginado-.
Mi amiga suspiró y se dejó caer en la cama con un gesto dramático.
-yo también quiero un novio- dijo mirando al techo.
Dejé salir una risita y susurré -si quieres yo te puedo buscar uno-.
Ella se levantó de golpe y dijo -¿en quién estás pensando?-.
Levanté las cejas y sonreí con malicia.
Tomoyo se volvió a dejar caer en la cama.
-ni de broma, Sakura-.
-¿por qué no? creo que haríais buena pareja y serías la primera que no se pondría celosa de mí-.
Tomoyo se incorporó y puso los ojos en blanco.
-está demasiado experimentado para mí, además yo no le intereso de esa forma-.
Me senté a su lado y le di un codazo.
-no seas exagerada que tampoco ha estado con tantas chicas, te lo digo yo que lo sé-.
Ella me miró a los ojos.
-aun así no se fijaría en mí-.
Enarqué una ceja y respondí -tal vez te podrías llevar una sorpresa-.
No podía decirle nada, pero Eriol llevaba más de un año pensando en Tomoyo de una manera diferente.
-tú sabes algo y no me lo estás contando- dijo mi amiga entrecerrando los ojos.
Hice el gesto de cerrar mi boca como si fuera una cremallera y ella se rió.
-de acuerdo no me lo digas, ya lo descubriré yo por mi cuenta-.
-sí, deberías investigar a Eriol a fondo- le dije con una sonrisa traviesa.
Me tiró la almohada a la cabeza y nos reímos a carcajadas.
Escuché mi teléfono sonar en la mochila.
Shaoran!: "te echo de menos"
Se lo enseñé a Tomoyo y ella puso los ojos en blanco haciéndome reír.
Sakura: "pues estoy más cerca de lo que piensas"
Su respuesta no se hizo esperar.
Shaoran!: "¿estás con Tomoyo? ¿puedo ir?"
Mi amiga negó con la cabeza, con toda su familia allí Shaoran no iba a poder acercarse a mí sin levantar sospechas.
Sakura: "mejor voy yo, en un rato estoy allí"
Tomoyo estaba segura de que su primo quería repetir lo del día anterior... y no se equivocó.
Lo que ella no sabía es que yo también quería.
Cuando llegué Shaoran cerró la puerta y vi que había preparado limonada.
-¿te gusta, verdad?-.
-me encanta- dije mientras me servía un vaso.
Me abrazó por detrás y me dijo al oído -¿qué me vas a dar a cambio?-.
Me volví para mirarlo, él estaba sonriendo y con una ceja levantada.
Al ver mi cara se empezó a reír.
-eres una mal pensada, no me refería a eso- dijo con una sonrisa ladeada.
Hice una mueca y respondí -si soy mal pensada es por tu culpa- mientras bebía un poco.
Shaoran se acercó más hasta que nuestros alientos chocaron.
-¿es que tú no estás pensando en lo deayer?- susurró poniéndome los pelos de punta.
Me estremecí así que dejé el vaso en la mesa antes de que se me cayera al suelo.
Él me acorraló contra la pared, puso las manos en mis mejillas y empezó a bajarlas recorriendo mi cuerpo.
El corazón se me aceleró y la respiración se me volvió algo irregular.
Rozó mis labios sin llegar a besarlos y dijo -a mí no me engañas, tu también quieres-.
Me mordí el labio y lo miré, noté cómo su cuerpo se tensaba al verme hacer eso.
No pude aguantar más, lo atraje hacia mí con los brazos y lo besé.
Su lengua invadió mi boca haciéndome suspirar y me apretó más contra la pared.
Me levantó la ropa y me la quitó lanzándose a por mi clavícula.
Mis manos estaban debajo de su camiseta y me pedían más.
Con suavidad se la fui levantando hasta que Shaoran se detuvo para quitársela.
Siguió mordisqueando mi cuello mientras me bajaba los pantalones con sus manos.
Yo hice lo mismo con los suyos.
Unos minutos después ya no nos quedaba nada de ropa puesta.
Shaoran fue bajando sus besos por mi cuerpo hasta que se quedó mordisqueando mis caderas.
Mientras me mordía noté como sus dedos empezaban a acariciarme más abajo.
Los suspiros escapaban de mis labios sin control, empecé a temblar y Shaoran tuvo que sujetarme para que no me cayera.
Volvió a subir hasta mis labios, sus ojos centellearon y me dijo -si algo no te gusta o te molesta dímelo-.
Asentí y le agarré del cuello para besarlo pero él me detuvo y me obligó a darme media vuelta.
-¿qué haces, Shaoran?- pregunté con un hilo de voz.
Él me puso un dedo en los labios para que me callara y me abrazó dejando que sus manos me acariciaran a su gusto.
Yo apoyé las mías en la pared y aunque me sentía un poco rara me dejé llevar.
Sus manos llegaron hasta la parte baja de mi abdomen y se quedaron allí haciendo de las suyas mientras sus labios se paseaban por mi hombro.
Intenté controlarme pero se me escapó algún que otro gemido.
-no te muevas, vuelvo en un segundo- dijo y fue corriendo a por mi bolso.
Cerré los ojos y suspiré, Shaoran me estaba volviendo loca.
Antes de que me diera cuenta ya estaba de vuelta rodeándome con sus brazos.
-ponte de puntillas- susurró en mi oreja.
Le obedecí y ahogué un gemido cuando noté como nos uníamos.
Él me siguió tocando en mi punto débil mientras empezaba a moverse sin dejar de mordisquear mi espalda.
Pensé que iba a desmayarme en cualquier momento.
Al terminar, Shaoran me llevó en brazos a su cama y se fue para traer lo que quedaba de la limonada.
Se sentó apoyando la espalda en su cabecero y yo me acomodé entre sus piernas.
Me acercó mi vaso y bebí unos sorbos sin dejar de mirarlo.
-¿ha sido demasiado raro para ti?-.
Bajé la vista avergonzada y lo escuché reírse.
Volví a mirarlo y dije -al final me vas a volver una depravada-.
Él puso un brazo alrededor de mi cuello y me atrajo para besarme.
Con nuestras frentes juntas y sin dejar de mirarme respondió -entonces seremos unos depravados juntos-.
Solté una risita y terminamos de beber el último vaso de limonada.
Después Shaoran trajo nuestra ropa y nos vestimos.
Nos sentamos en su cama y me preguntó -¿cuándo te vas a quedar a dormir conmigo?-.
Me encogí de hombros.
-no lo sé, la próxima vez que te quedes solo lo intentaré pero tienes que avisarme con tiempo-.
Él soltó un resoplido y se levantó para coger un libro.
Me estuvo enseñando su nueva asignatura que lo tenía fascinado.
-me das envidia, yo también quiero estar en la universidad-.
Shaoran sonrió y me respondió -en unos meses lo estarás, ¿ya has pensado qué quieres estudiar?-.
-todavía no estoy segura, estoy dudando entre biología y química-.
-si estudias química estaremos en la misma facultad- dijo sonriendo.
Levanté las cejas sorprendida.
-¿qué otras carreras hay en tu facultad?-.
Shaoran se tocó la barbilla con gesto pensativo.
-ingeniería de caminos, ingeniería química... también hay industrial y mecánica-.
Bufé y le respondí -de esas solo me interesa la química-.
Él sonrió y me abrazó.
-todavía tienes tiempo para pensarlo, sigue dándole vueltas y ya en junio eliges lo que más te guste-.
El lunes al salir de clase me fui con Eriol a su casa, al día siguiente teníamos examen de historia y queríamos repasar juntos.
Al llegar comimos con su madre Sensi y tras ayudarla a recoger la mesa nos encerramos en su habitación.
Nos tumbamos en la cama boca abajo con los codos apoyados en el colchón y abrimos el libro.
Empezamos a recitar las diferentes etapas de la segunda guerra mundial hasta que llegamos al conflicto con Rusia, eso era lo que más nos costaba.
Eriol suspiró y cerró el libro.
-mejor descansamos un momento-.
Asentí y nos tumbamos boca arriba, la cabeza me dolía levemente.
-este examen está siendo una pesadilla- susurré.
Él resopló fuerte y dijo -pues prepárate para el de acceso cuando tengamos que estudiar el libro completo-.
Nos quedamos en silencio pensando en lo que nos esperaba en menos de seis meses.
-después del fin de semana que has tenido con Shaoran no sé cómo eres capaz de concentrarte-.
Le dí un codazo y escuché su risa.
Sensi abrió la puerta del cuarto y nos miró.
-voy a hacer la cena, ¿te quedas a dormir, Sakura?-.
Eriol me miró y dijo -quédate, podemos volver a repasar todo antes de dormir-.
Solté un bufido y respondí -menuda noche tan divertida nos espera-.
Su madre sonrió y dijo -voy a llamar a tus padres para avisarles- saliendo del cuarto.
Después de la cena nos encerramos en la sala de estudio de Eriol, allí tenía un sofá-cama donde yo solía dormir cuando me quedaba.
Lo abrimos y nos tumbamos de nuevo con el libro entre nosotros.
El zumbido de un mensaje llegando a mi teléfono nos interrumpió.
Shaoran!: "¿cómo llevas tu examen?¿estás estudiando con Tomoyo?"
Tecleé la respuesta y vi como Eriol alzaba una ceja al leerla.
Sakura: "no, estoy en mi casa. lo llevo bien, mañana nos vemos"
-¿le mientes?- preguntó mi amigo.
Suspiré y respondí -si le digo que estoy contigo y que voy a dormir aquí se enfadará, mejor que no lo sepa-.
Eriol puso los ojos en blanco y resopló.
Cuando me desperté tardé un momento en reconocer donde estaba.
Al girar la cabeza me encontré con el rostro de Eriol a pocos centímetros.
Nos habíamos quedado dormidos sin darnos cuenta, no era la primera vez ni sería la última.
Pude ver el libro de historia en el escritorio junto con las gafas de Eriol, seguro que su madre lo puso todo ahí cuando entró a apagarnos la luz.
Sacudí suavemente el hombro de mi amigo.
Abrió sus ojos azules y al verme sonrió.
-nos quedamos fritos, ¿no?- preguntó.
Asentí y nos reímos.
Me levanté para ver la hora en mi móvil, faltaba una hora para que empezaran las clases.
-menos mal que me he despertado porque no pusimos alarma- susurré.
Eriol también se levantó diciendo -voy a ducharme-.
Media hora después nos subimos en la moto camino del instituto.
Íbamos con el tiempo justo pero no dejé que acelerara más de la cuenta.
Nos encontrábamos con todos los semáforos en rojo y Eriol se estaba poniendo de los nervios.
Estando parados en uno de ellos lo escuché resoplar con fastidio.
-tranquilo, llegaremos a tiempo- le dije apretando más mis manos alrededor de su cintura.
Al mirar a la acera unos ojos ambarinos me observaban con frialdad.
No me dio tiempo de reaccionar, el semáforo se puso verde y Eriol salió disparado.
Cuando aparcó y nos bajamos de la moto le dije -Shaoran nos ha visto-.
Mi amigo puso los ojos en blanco mientras guardaba nuestros cascos.
Entramos corriendo y llegamos a la clase justo unos segundos antes que el profesor.
