Capítulo 15: Epílogo (1)

Fate había tomado sorprendentemente bien los cambios en su estilo de vida. A medida que se fue acostumbrando a los cambios en su cuerpo, se adaptó a consecuencia de estos y, como había anticipado, solicitó un trabajo temporal en la oficina central de la TSAB en Midchilda; de esa forma podía dormir todas las noches en su casa.

Durante esos meses, cualquier actividad de campo estuvo fuera de toda consideración. Fue un gran cambio en su vida, pero nunca lo pensó dos veces. Irónicamente, ahora pasaba más tiempo en casa que Nanoha.

Eso le permitió a Fate disfrutar de un lado de la vida que, hasta ese momento, había ignorado por completo. La alegría de llevar a Vivio a la escuela todos los días, encontrar tiempo para pasatiempos. Incluso había comenzado a aprender a cocinar bajo la supervisión de Nanoha. A veces era un acierto o una lamentable falla, pero la experiencia de realizar actividades cotidianas tan simples pero satisfactorias en realidad la hacían feliz.

Como ese día cuando Nanoha llegó a casa solo para encontrarse con una escena inesperada, por la que solo atinó a preguntar.

—Fate-chan, ¿qué pasa?

El amor de su vida estaba acurrucado en el sofá, cubierta con una manta y lágrimas corrían por sus mejillas mientras leía un viejo libro, sus labios curveados en una sonrisa agridulce.

Fate sollozó y se disculpó.

—Mou, no esperaba emocionarme tanto con esta novela que estaba leyendo.

Nanoha se apresuró a limpiar sus lágrimas. Al principio había palidecido, preocupada, pero la sensación fue rápidamente reemplazada por una reconfortante calidez al escuchar la explicación de Fate que la enterneció.

Nanoha no se atrevería a decir nada, pero había habido algunas reacciones atípicas en Fate, seguramente debido al cóctel hormonal que se preparaba en su sistema, que a veces resultaba en una Fate-chan demasiado sensible.

—¿Estás llorando por una historia que estás leyendo, mi deseo, mi amor?

Fate asintió con un puchero infantil.

Nanoha tomó el pesado tomo de sus manos y después de leer el título le dio la vuelta para leer la parte de atrás de la sobrecubierta. Se trataba de una novela épica de alta fantasía que narra una vieja historia de coraje y amor; de sangre y muerte; de luz y de oscuridad; de juramentos y sueños rotos, pero también nuevas promesas y esperanzas. De dolor y amor bajo el choque de espadas.

Definitivamente sonaba como algo que Fate disfrutaría leer. Sin embargo, no habría esperado que el libro la tuviera llorando.

—Recuerdo que compraste este libro hace años, en Uminari. Me alegro de que finalmente hayas tenido tiempo para leerlo.

—Una de las dos guerreras me recuerda mucho a ti. Tratando incansablemente de romper con el oscuro pasado de la otra para alcanzarla a pesar de toda su resistencia.

Nanoha sonrió con culpabilidad y le devolvió el libro a la rubia, quien ya había calmado sus ojos llorosos.

—¿Ella también se enamoró a primera vista?

—Tendrás que leerlo por ti mismo para descubrirlo —respondió Fate con una sonrisa.

Nanoha podía derretirse con esa sonrisa.

—Fate-chan eres demasiado linda para tu propio bien.

La besó brevemente y se metió debajo de la manta con ella para abrazarla.

—¿Lo dices de verdad?

—Eh, yo ... ¿qué?

—¿Que te enamoraste de mí a primera vista? —Fate preguntó tímidamente.

Nanoha se inspiró pensando en ese primer momento en que sus ojos se encontraron con los de Fate.

Koi no Yokan.

—Sabes que siempre me dieron problema las clases de Japonés en el colegio. Eso significa… amor a primera vista ¿no?

Nanoha sacudió su cabeza, negando, mientras pensaba cómo explicarlo.

—Es complicado explicarlo con palabras. Es ... esa sensación que te invade cuando conoces a ese alguien de quien te enamorarás de manera inequívoca. Incluso si aún no lo sabes. Incluso si aún no sientes ese amor. Puede que me haya enamorado de ti a primera o a segunda o a tercera vista y en todas las posteriores. Puede que me haya llevado más tiempo comprender completamente todo lo que me haces sentir, pero para mí, ese fue el momento. No tenías que hacer nada o decir nada. Me sentí atraída por ti. Eras tú y algo en mí lo sabía.

Nanoha dejó escapar un largo suspiro y apoyó la cabeza en el hombro de Fate.

—¿Me leerías tu libro?

No tuvo que voltear a verla para saber que Fate le estaba sonriendo. Fate cerró el libro y lo abrió nuevamente en la primera página y lo empezó a leer.

Y lo mismo sucedió la noche siguiente y la siguiente. Un nuevo capítulo a veces les llevaría varias noches completarlo. Ya sea que eligieran la esquina de la ventana de su dormitorio o su sofá en la sala de estar, Fate se acomodaba en los brazos de Nanoha, mientras ella se abrazaba a su espalda y ella les leía a ambas. Y sonrieron juntas y lloraron juntas, y se rieron juntos a lo largo de la narración de la leyenda y el romance de dos valientes guerreras narrada bajo la voz de Fate.

Todavía no se habían dado cuenta, pero esa sería la primera historia de muchas más que le contarían a su bebé.


Para Nanoha, ésta tenía que ser la primera vez en la que, encontrarse en un hospital le causaba una emoción inaudita. El día que habían esperado ansiosamente por los últimos meses había llegado.

En la bulliciosa sala de espera ya se encontraban todos y cada uno de sus amigos. Entró tomada de la mano de Vivio y se acercó a saludarlos.

—Vivio, Nanoha-mama tiene que ir a cuidar a Fate-mama para asegurarse que tu nueva hermanita llegue bien. ¿Estás de acuerdo?

—¿Cuándo va llegar Nanoha-mama? Ya quiero jugar con ella.

Nanoha la miró con ternura mientras le acariciaba la cabeza. Casi estaba haciendo la misma expresión que hacía cuando quería un juguete.

—En un ratito más podrás conocerla. Por ahora necesito que te quedes con Vita, ¿de acuerdo?

Vivio asintió y fue a sentarse a un lado de Vita.

Hayate se acercó a Nanoha compartiendo su mirada de emoción.

—Anda apresúrate, aquí esperaremos a que salgan —tomo las dos manos de su amiga y las apretó con fuerza. Tus padres y los Harlaown ya deben llegar también en cualquier momento. Ve con ella.

Nanoha se apresuró a la sala de partos.

Shamal le estaba dando las últimas indicaciones a Fate, quien tenía una cara de terror absoluto. Este terror de inmediato se transformó en alivio cuando vio a Nanoha atravesar la puerta.

—Ya estamos listas Nanoha, llegaste justo a tiempo.

—¿Ya estas lista, mi deseo, mi amor?

—¡NO! —gritó la rubia aterrorizada, mirándola a los ojos.

—Claro que lo estás Fate-san. Ya lo repasamos varias veces. Además tus contracciones se están incrementando.

—No yo…. —Fate no puedo evitar la exclamación de dolor.

—Es hora, Fate-san tienes que pujar.


Después de una intensa sesión de jadeos y gritos, vino la calma y unos segundos después el llanto de un bebé recién nacido. Shamal se retiró para evaluar, limpiar y preparar a la bebé mientras Nanoha observaba con una admiración y devoción absoluta a Fate.

—¿Dónde está? —le preguntó Fate mientras apretaba con un poco de más fuerza de la necesaria la mano de Nanoha.

—En cualquier momento la traerán, descansa mientras tanto.

Con un paño, cuidadosamente secaba el sudor de la frente de Fate, mientras la rubia estaba muy impaciente para decir o hacer ninguna otra cosa. Únicamente quería ver a su hija.

Unos minutos después Shamal reingresó sonriente. En sus brazos, envuelta en una suave cobija blanca venía la bebé de Fate y Nanoha. Nanoha se puso de pie en cuanto la vio entrar y prácticamente voló los pasos que la separaban. Shamal delicadamente le entregó a su hija. En sus brazos, estaba la bebé más hermosa que jamás hubiera visto antes.

Era el vivo retrato de Fate, en miniatura.

Una tenue pelusa rubia revelaba el color de su cabello.

Nanoha sintió que su corazón se deshacía y el tiempo se detenía cuando la bebé abrió los ojos y la vió directamente. Estaba viendo el reflejo de sus propios ojos mirándola con intensidad. Un Starlight Breaker autoinfligido no la hubiera podido golpear con mayor fuerza. En ese momento supo que estaba loca de amor por su hija.

—¿Nanoha? —oyó la suave voz de Fate que la llamaba.

Nanoha despertó del hechizo en el que se encontraba y se acercó hacia Fate y con cuidado la depositó en sus brazos.

Fate la observó maravillada. Era real, era suya. Se recargó en Nanoha mientras seguía observando a su hija.

—Tiene tus ojos —comentó sorprendida.

Fate acercó con cuidado su mano hacia ella y rozó con su dedo una de sus mejillas. Sintió que su corazón explotaba cuando la manita de su hija se cerraba sobre su dedo. Volteó a ver a Nanoha. Lágrimas de felicidad resbalaban de aquellos hermosos ojos azul-violáceos de los cuales se había enamorado hacía tantos años. Fate tomó la mano de Nanoha y la guió hasta su hija. Con su otra manita, se asió también de su mano. Sin mover su mano de su hija, giró su cuerpo para quedar cara a cara con Fate y se acercó para besarla.

—¿Tienes idea de cuánto te amo? —Fate dijo a medio beso.

—Sé exactamente lo mucho que me amas, Fate-chan.

De pronto sintieron que la bebé soltaba las manos de ambas y se empezó a reacomodar, instintivamente buscando el pecho de Fate. Atendiendo la necesidad de su bebé, abrió los botones de su bata. Una sensación de paz y bienestar la llenó mientras alimentaba por primera vez a su hija. Nanoha simplemente miró asombrada a la mujer que amaba. Fue impresionante verla tan delicada y pacífica. Este era otro tipo de fuerza que Fate tenía en ella. Si alguna vez pensó que ya no podía amar a Fate más de lo que ya lo hacía, ahora sabía que estaba completamente equivocada.

Shamal se acercó tímidamente. No deseaba interrumpir la conmovedora escena pero traía en su mano el brazalete de nombre que había que ponerle a la recién nacida.

Junto con los demás familiares y amigos, Shamal había sido testigo durante meses del ir y venir entre Fate y Nanoha para decidir su apellido conjunto.

—Ya tiene escrito Takamachi-Harlaown. ¿Ya se decidieron por el nombre?

Nanoha y Fate se miraron por unos instantes. Ambas abrieron la boca intentando decir algo. Por más que lo intentaron, no pudieron evitar más que compartir una risa de culpabilidad.


Nota del Autor:

Una vez mas quisiera agradecer a todos aquellos que han seguido la historia. Para los que no leyeron la versión original, aquí acababa la historia originalmente (y era un Epilogo que no incluía la escena de Nanoha y Fate leyendo) sin embargo, como mencioné al principio, el propósito era reeditar y extender la historia, por lo que falta un capitulo mas y el verdadero Epílogo.

¿No les da gusto como a mi que no acabe aquí la historia?

Ahora si, con los dos capítulos que faltan, siento que no quedo a deber nada. Nanoa y Fate merecían su escena de boda y también su bebe necesitaba un nombre. Reconozco que fui muy mala persona al dejar eso inconcluso, ¡jeje, lo siento!

Así que gracias a todos los que en algún momento me reclamaron que deje fuera esas escenas. Muy tarde, pero aquí están para todos los queridos lectores espero las disfruten.