Sandaime Hokage había muerto pero había sido capaz de sellar a sus dos predecesores y también le había quitado los brazos a Orochimaru, al igual que una de sus piernas, lo que ya era bastante.

Percy y Nico habían vuelto con sus amigos como Hades y se habían separado, se despidió de ellos (no sin que antes Annabeth le entregara una mochila llena de cosas) y se fueron del lugar.

En cuanto la barrera se abrió, Jiraiya apareció ante ella y miró los cuerpos a su alrededor.

—Parece que hiciste un buen trabajo aquí —le dijo el de cabellos blancos.

—Tuve ayuda —fue la respuesta de Percy mientras se limpiaba el sudor de su frente con su antebrazo, dejándolo en su venda con la que tapaba su tatuaje.

Jiraiya hizo un gesto con su cabeza para que lo siguiera y corrió hacia donde él Hokage y Orochimaru habían peleado, con Percy detrás de él.

—Ella no debería estar aquí —dijo algún ninja a su alrededor cuando la vieron.

—Viene conmigo, soy su tutor —le dijo Jiraiya al shinobi quien se mantuvo callado.

Percy agachó la cabeza al ver el cuerpo de Hiruzen, ella había visto lo que había pasado y después tendría que contárselo a Jiraiya.


Lo que había en la mochila que Annabeth le había dado eran en su mayoría regalos y cartas felicitándola.

Percy no había caído en la cuenta de que su cumpleaños estaba así de cerca y no es que le importará mucho, hace nada había pasado el funeral del Hokage y no tenía muchas ganas de festejar.

Ella pudo haber detenido que él muriera pero había actuado muy tarde, Jiraiya le había dicho que no había necesidad de culparse y que debería de estar orgullosa de si misma por haber podido ayudar un poco por lo menos al Sandaime Hokage.

Como sea, Jiraiya parecía tener otras ideas pues se apareció en su puerta con dos botellas de sake y comida.

Percy utilizó el jutsu de transformación pues a Jiraiya no le gustaba beber con ella si se veía menor.

—Cumples 24 años y eso hay que festejarlo —dijo Jiraiya mientras se movía por su cocina buscando copas y platos.

—Si tu lo dices —dijo Percy mientras abría una de las botellas de sake.

—¡Incluso te traje un regalo! —le dijo él mientras por fin volvía a sentarse frente a ella en la mesa dejando lo que llevaba en sus brazos encima de esta y metiendo su mano a su abrigo para sacar algo de él, un libro.

Percy abrió la boca grande.

—¡¿Es la edición especial?! —prácticamente gritó al ver ICHA ICHA Violence en las manos de Jiraiya y se abalanzó sobre la mesa, casi tirando lo que en ella había, para tomar el libro y apretarlo contra ella.

Jiraiya soltó una carcajada.

—Sí, es la edición especial.

Comieron, bebieron y hablaron.

Cuando se estaban acabando la última botella, alguien tocó a la puerta, sobresaltandolos.

Percy buscó los chakras del otro lado y deshizo su transformación en un parpadeo.

—Es mi equipo —le informó la azabache.

Jiraiya y ella se miraron en parte asustados para después concentrarse en su chakra y suprimir los efectos que el alcohol ya tenía sobre ellos.

Jiraiya tomó las botellas y las copas y las escondió en el primer sitio que encontró, Percy guardó el libro que le habían regalado en el librero de su cuarto para después cerrar la puerta con llave.

—¡Voy! —gritó Percy a la puerta mientras tomaba un dulce de su despensa y lo masticaba para deshacerse del olor a alcohol en su aliento.

Abrió la puerta para encontrarse con Naruto, Sasuke, Sakura y Kakashi del otro lado.

El Uchiha parecía como que había sido arrastrado hasta allí mientras que Naruto y Sakura tenían sonrisas en sus rostros.

Los tres le desearon feliz cumpleaños con un abrazo (aunque Sasuke en realidad había sido obligado) y Kakashi únicamente revolvió su cabello.

Pasaron a su departamento, para encontrarse con Jiraiya sirviendo el té.

—¡¿Eh?! ¿Ero-sennin, qué haces aquí? —preguntó el rubio al ver a su acompañante.

Percy no pudo evitar reírse por el apodo.

—Te he dicho que no me llames así —le regañó Jiraiya—. Y estoy aquí por lo mismo que tú, vine a felicitar a Percy.

Kakashi ya sabía que se conocían desde el momento en que Jiraiya dijo que era el tutor de la azabache cuando encontraron el cuerpo del Hokage pero aún así se sorprendió por verlo ahí pues no sabía que fueran tan cercanos.

Había un ligero rastro de sake en el ambiente pero él ya conocía a Jiraiya por lo que no le extraño y no sospecho de nada.

—Percy, ¿quién es él? —le preguntó Sakura entre susurros mientras le daba el paquete que llevaba en manos, la azabache lo abrió para encontrarse con un pastel de color azul, cosa que logró que arqueara las cejas—. Ah, sí, Kakashi-sensei fue quien lo compró.

—Se llama Jiraiya —respondió Percy a su primera pregunta, tratando de disimular su felicidad cuando supo lo del pastel—. Es mi tutor y nos conocemos desde hace tiempo.

—¿Él te ha entrenado? —preguntó Sasuke mientras veía como Jiraiya y Naruto se peleaban por el mismo asiento mientras Kakashi actuaba de mediador.

—Me ha enseñado algunas cosas —dijo ella, encogiéndose de hombros—. No lo parece, pero es muy fuerte.

Dicho eso, hizo un gesto con su cabeza hacia la mesa para que se fueran a sentar mientras ella iba a la cocina por más platos.

Se sentó entre Jiraiya y Naruto, frente a Kakashi.

Puso el pastel y repartió los platos.

—No siempre se cumples 13 años, ¿eh, Percy? —dijo Kakashi cuando les repartió el pastel—. Disfruten su juventud, chicos.

—Kakashi-sensei, ¿está diciendo que usted ya está viejo? —preguntó Sakura con una sonrisa en parte burlona.

Jiraiya pudo notar como el ánimo de Percy cambió un poco cuando Kakashi mencionó sus 13 años físicos por lo que le dió un pequeño codazo y le regaló una sonrisa.

Ella le sonrió de vuelta y siguió con lo suyo.

Al final, su equipo se fue y Jiraiya y ella volvieron a quedarse solos.

—Piensa que soy una niña —le dijo la azabache con un gesto triste a su tutor.

—Pareces una niña —le recordó él para después despeinarla—. No te preocupes, te he visto de mayor y cree en mis palabras: te vuelves hermosa, ningún hombre será capaz de resistirse a tus encantos, ni siquiera él.

—¿Entonces tengo tu apoyo y no crees que lo que siento es una locura? —le preguntó ella, mirándolo hacia arriba, Jiraiya era muy alto para su pequeña estatura.

—Creo que de verdad lo quieres y si él te quiere a ti después, no veo el problema —fue su respuesta, encogiéndose de hombros—. Incluso puedo darte algunos consejos sobre...

Percy lo detuvo en ese momento.

—Sin consejos estoy bien, gracias —dijo ellaz interrumpiendolo.

—¿Segura? Tienes 24 años y llegaste aquí con 17, no creo que sepas mucho sobre como hacer feliz a un hombre, ya sabes, en la cama.

Percy se sonrojó hasta las orejas y sacó a Jiraiya de su casa casi a patadas.


La próxima vez que vió a Jiraiya, fue para que él le dijera que preparara sus cosas pues saldrían de viaje a buscar a Tsunade, otra de los Legendarios Sannin.

—¿Y yo por qué? —preguntó Percy desde su cama, estaba cansada, había estado ayudando con la reconstrucción de la aldea y le dolía todo.

—Bueno, no quisiera dejar aquí a mi subordinada, sola, cuando es posible que sus hormonas se vuelvan locas y salte directo al regazo de su sensei —dijo Jiraiya desde su ventana, como si nada.

Percy le lanzó una almohada.

—¿A qué hora partimos? —le preguntó entonces ella mientras de ponía de pie y se estiraba.

—Una hora como máximo, aunque tengo que pedirte otra cosa —dijo él, haciendo qué Percy lo mirara confundida—. Irás conmigo encubierto, puedes utilizar el Henge no Jutsu para transformarte en quién sea pero no quiero que te veas cómo una niña pequeña, vas a ayudarme a investigar el paradero de Tsunade y la gente no te tomara en serio si luces así.

Percy parpadeó para después asentir.

—¿Puedo parecerme a ti? —le preguntó ella mirando su cabello blanco.

Jiraiya se encogió de hombros.

—Si quieres.

Dicho eso, saltó del borde de su ventana y desapareció de su vista.

Percy preparó sus cosas en tiempo récord y salió por su puerta, tenía que encontrar a Kakashi para avisarle que se iba pues él se había ofrecido a entrenar con ella su Raiton.

Cuando Percy por fin encontró el chakra de Kakashi, notó que no estaba solo y que aparte, estaba en una batalla.

Unió sus manos, haciendo sellos.

Henge! —dijo ella pero su mente se fue por otro lado y en lugar del cabello blanco que quería copiarle a Jiraiya, terminó siendo pelirroja.

Sabía que era una mala idea ver La Sirenita anoche, pensó la chica mientras fruncía el ceño y aceleraba el paso hasta donde Kakashi, Asuma y Kurenai estaban.

Cuando llegó, pudo ver cómo Kakashi perdía el equilibrio y se caía hacia adelante únicamente para detenerse con sus manos.

Estaban en un río y delante de ellos se encontraba un chico con una capa negra y nubes rojas.

—¿Qué ocurre, Kakashi? —le preguntó Kurenai—. ¿Aún no podemos abrir los ojos?

—No, aún no —dijo Kakashi, sin aliento.

—¿Qué ocurrió? —preguntó ahora Asuma—. Te caíste en cuanto terminó de hablar.

Percy no tenía idea de que estaba pasando pero prestó más atención al chico de cabello negro con la capa, y entonces vió sus ojos y casi se cae de la rama donde estaba.

Tenía el Sharingan en ambos ojos.

—Vaya, no enloqueció a pesar de sufrir ese jutsu —dijo otro ninja apareciendo al lado del otro chico. Este último tenía la piel de tonalidad azul y unos ojos pequeños, marcas de lo que parecían ser agallas en sus pómulos, en realidad le recordaban a un tiburón—. Itachi-san, es peligroso que uses demasiado esos ojos.

—¿Están buscando a Sasuke? —preguntó Kakashi.

—No, al legado de Yondaime Hokage —respondió Itachi.

—Así que van tras el Kyūbi dentro de Naruto —dijo Kakashi, aclarandole las cosas a Percy—. Sé que no son los únicos en movimiento. Su organización es Akatsuki, ¿cierto?

—Kisame, nos llevamos a Kakashi-san, los demás tendrán que desaparecer—habló Itachi y eso fue todo lo que Percy necesitó escuchar para ponerse en acción.

Saltó frente a Kisame y su espada justo a tiempo, deteniendo su espada con la suya propia.

—Atrévete a tocarles un solo cabello —le dijo Percy, viéndolo directamente a los ojos—, y te mato.

Detrás de ella, Kakashi comenzó a hundirse pero solo necesito pensarlo para cambiar la densidad del agua debajo de él, haciendo qué se mantuviera aún a flote.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Kisame, Asuma y Kurenai se preguntaban lo mismo pues no habían conocido su voz pero por lo menos pensaban que estaba de su lado por lo que había dicho.

—No te importa —fue su respuesta, haciendo qué ambos miembros de Akatsuki fruncieran el ceño.

—¡No mires a Itachi a los ojos! —le aviso Kurenai.

A Percy aquello le sonó como pelear con Medusa, lo cuál era difícil de por sí pero aquello era otro nivel. Eran dos enemigos pero ella estaba en su elemento.

Sintió un tirón en el estómago mientras varias columnas de agua se alzaban al mismo tiempo, distrayendo y camuflando sus movimientos.

Kisame definitivamente no vió venir el golpe de la chica, por ejemplo. E Itachi no se explicaba como es que el agua estaba haciendo eso sí no había visto a la chica utilizar ningún jutsu.

El puño de Percy conectó con la mandíbula de Kisame sacándolo de balance y para variar, una de esas columnas de agua se alzó debajo de él, levantandolo en el aire tres metros y dejándolo caer.

Se hartó de esa chica y apretó la empuñadura de su espada, listo para lanzarse hacia ella otra vez.

—Detente, Kisame —le dijo Itachi—. No vinimos a iniciar una guerra, no tiene sentido seguir. No sabemos nada de esta chica pero parece ser buena, nos vamos.

—Empezaba a emocionarme —dijo Kisame mientras volvía a poner su espada en su espalda.

Dicho eso, desaparecieron, al igual que Percy, no sin antes decirles a Asuma y a Kurenai que abrieran los ojos.

Lo único que ellos pudieron ver fue el destello de un cabello rojo.