DESPUES DE LA HISTORIA
CAPITULO 17
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Los sonidos de la señora que lo cuidaba, lavando los platos en la cocina, era lo único que se podía escuchar en aquel calmo ambiente.
El timbre de su alarma lo sacó de su concentración a los minutos.
Dejó de golpe el bolígrafo con el que estaba haciendo su tarea, para saltar de su silla, cruzando por media casa con toda rapidez, al mismo tiempo en que sus padres llegaban casualmente más temprano del trabajo.
― ¿A dónde vas tan rápido? ―le preguntó con gracia su madre, mientras colgaba su bolso en el perchero de la entrada y se descalzaba de forma más lenta que su esposo.
Pero su hijo no les respondió, y luego de unos segundos, salió al patio detrás, cargando consigo una regadera casi a rebalsar.
Estuvo a punto de caerse, más su padre que lo había seguido de forma cercana, tuve el buen reflejo de atraparlo, haciendo que solo tropezase.
― Tranquilo, el jardín no se irá a ningún lado ―soltó este último con la calma que lo caracterizaba, para luego alzar uno de sus brazos, mostrando que traía una regadera más consigo―. ¿Te molesta si te acompaño a regar ese grupo de flores que cuidas con tanto ahínco?
El niño, que no tendría más de doce o trece años, no pudo evitar estremecerse y avergonzarse al ver que su padre había descubierto su gran secreto.
― También estoy cuidando tus flores, papá, es solo qué…
― Esas flores que cuidas mucho para que crezcan rápido, son para regalarlas a Yu Sujin ¿no?
Su hijo se tornó rojo.
No tenía caso mentir, luego de haber reaccionado claramente, así que se limitó a asentir con pena.
― Hum, la escuché decir que las orquídeas moradas le gustan mucho...
El padre no pudo evitar soltar una risa.
― No te burles, ya estoy bastante estresado al ver que no están creciendo como deberían ―se quejó este, con cara de puchero.
― Ya, me reía por que pareció algo muy lindo, no quería hacerte sentir mal ―se acercó más a él, para poder ver las orquídeas con mejor detalle―. Mmm… es cierto que podrían verse mejor… ―hundió su dedo en la tierra de las macetas para comprobar sus sospechas―. Tienen bastante humedad, más su tipo de raíz no la necesita, con que las riegues la mitad de las veces que lo estás haciendo, te garantizo que pronto florecerán…
― ¿En serio? Gracias por el dato papá, se nota que sabes mucho de plantas…
― Ja ¿se nota? Es solo un hobbie, pero admito que si…
― Y de casualidad… ¿me ayudarías a hacer galletas también?
― ¿Galletas? Bueno… no son mi fuerte, pero se hacerlas… ¿Piensas regalarle también galletas a…?
― ¡Ay, no preguntes cosas obvias! ―le interrumpió su hijo, volviendo a apenarse.
Y por consecuente, volviéndolo a hacer reír a él.
Fue entonces que escuchó a su esposa los llamó desde la ventana de la cocina que daba con el patio.
― ¡Saeran! ¡Yin! ¡Terminen pronto, es hora de merendar, hoy es helado del sabor que les gusta!
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Los equipos entraron a la pista de patinaje.
El réferi estaba dando las indicaciones de siempre, así que ambos muchachos se encontraban frente a frente, murmurándose por lo bajo.
― Lo siento, sé que somos amigos, pero voy a darte la paliza de tu vida, Jimin ―expresó el rubio con una fiera mirada.
― Hum, me ofendería si por lo menos no lo intentas ―le respondió con una voz segura y firme, el menor de los Han―. Yo también te aseguro que trataré en barrer el piso contigo, a pesar de que nuestros padres están ahora viendo ―terminó diciendo poniendo una expresión de reto en su joven rostro.
Ambos chicos se miraron con cara de enemistad, mas esta solo duró segundos, para luego volver a sonreírse entre ellos, como los grandes amigos que eran.
A muchos metros de ellos, Jihyun y Jumin, sentados en las butacas vip, miraban a sus retoños con una sonrisa cómplice, ausente de sus esposas, que habían preferido ir a pasar la tarde a un lugar "más femenino" con sus hijas.
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Padre e hijo salieron corriendo del lugar, al ver que la mujer corría persiguiéndolos, empuñando la escoba como si fuese una espada que podría rebanarlos o mandarlos a volar lejos.
Y es que… ¿Qué mujer no se enojaría de que luego de haber limpiado la casa, su familia haya hecho explotar algo en la sala, ensuciando todo de nuevo?
Por suerte vivían lejos de la ciudad y sus vecinos más cercanos estaban a varias cuadras, así que tenían la opción de esconderse en los arboles de su extenso patio.
Se detuvieron detrás de uno, mientras no paraban de reír.
― No pensé que podíamos hacer una bomba casera con ingredientes básicos de la heladera ―soltó el menor de ellos, sacudiéndose la ropa―, pero… mi mamá nos va matar cuando volvamos… ―agregó, esta vez pensando en las consecuencias de la travesura que realizaron.
― Nha, no te preocupes, tu mamá perdona rápido, esto no supera la vez que hice un robot con tus juguetes y se quemó por completo el auto, por que se incendió atascado dentro… ―dijo el rojizo, tratando de calmar a su mini copia, mientras se quitaba los lentes para limpiarlos, ya que se encontraban oscuros por el humo de la explosión que los había golpeado.
― ¿Hiciste un robot sin mí, pá? ― se quejó el menor ante su nuevo relato.
― Ah, sí, pero fue hace mucho, recién estabas aprendiendo a caminar. Puedes preguntarle a Haneul, ella llegó junto con sus papás y tu tío Saeran, justo cuando tu madre me logró agarrar en la entrada y me golpeaba en el suelo, por haber quemado el Mercedez convertible, jajaja…
― ¿Eh? ¿Me estás diciendo que antes de ese feo KIA con el que me llevas al colegio, teníamos un Mercedez? Ay papá…
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El ahora reconocido actor de renombre, salió de la ducha, todo relajado, disfrutando de sus vacaciones, luego de rodar su ultimo dorama que estaba siendo emitido a cadena nacional y prometía ser éxito de la temporada.
Con ropa de casa, se fue a la cocina por una fruta, cuando vio a su pequeña mirando por la ventana, con el telescopio que usaba su hermano mayor para sus tareas de astronomía.
¿Pero por qué miraría el cielo si aún era de día?
Con esa duda se acercó a ella en silencio.
Al hacerlo, notó que esta se encontraba riendo sola.
― ¿De qué ríes, baby? ―preguntó entre curioso y preocupado.
La niña soltó enseguida el telescopio, como si hubiese sido hallada infraganti, viendo algo que no debiera.
― Ah… esto… ―se limitó a decir mientras apuntaba al ojo del telescopio, que apuntaba directo a la casa de sus vecinos.
Zen la miro una vez más, para luego agacharse y espiar por el ojo espía.
Fue entonces que lo comprendió.
Y al igual que su niña, no pudo evitar soltar una risa.
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Con desgano, pasaba de un canal a otro cada cierto par de minutos, al no encontrar nada que lo entretuviese.
Entonces se levantó del sofá de su sala, para caminar a la cocina, donde revisó que el almuerzo que estaba cociendo, iba por buen camino.
Esta vez volvió a sentarse en la mesa de la sala, donde su hija menor de diez años, se disponía a hacer su tarea de forma concentrada, mientras su hija mayor mataba el tiempo caminando de forma extraña por toda la casa, o como ella mismo decía, "estiramientos", a modo de práctica, ya que pronto tendría un importante evento en el cual participar.
― ¿Y tu hermano? ―preguntó al notar que faltaba alguien en la escena, al ver sus libros en la mesa, mas su silla vacía.
― Dijo que se cansó e iría al patio a modo de descansar ―le respondió Yu Sujin, sin soltar la vista de su estudio.
― Hum… ¿y tú no te sientes cansada? Has estado toda la mañana sentada escribiendo.
― No, me gusta lo que estoy estudiando, es muy divertid… ―Sus palabras se detuvieron al notar que su padre la alzaba de la silla―, espera, papá ¿Qué haces?
― Tomate un descanso, se te entumecerá el cuerpo si sigues así ―soltó con gracia el rubio, para tomarla de los brazos y alzarla por los aires―. Juguemos a volar ¿Si? A Sujin le gusta volar con papá…
― ¿Eh? ¡No! ¡No quiero volar! ¡Ya no tengo cinco años, papá! ―se quejó la pequeña, primero tratando de aferrarse a la mesa. Pero su padre era bastante grande y fuerte a su lado, que se resignó a hacerse bolita, como un erizo enrollado― Papaaaaaaaá, bájame yaaaaaa ―seguía diciendo entre molestia y pena, mientras empezaba a flotar en el aire, abrazada por su progenitor, que no se rendía al deseo de jugar con ella, como antaño.
― No seas mala, y juega un rato con él, sabes que se pone ansioso cuando mamá no está por que le toca viajar por su trabajo ―soltó Haneul pasando a un costado de ellos, ahora caminando de forma normal, al estar revisando su celular.
― Para ti es fácil decirlo, porque no eres a quien está cargando.
― No me culpes, yo ya soy muy grande…
― Oh, pero papá puede cargarla a ambas, eso no es problema ―soltó el rubio, ahora más alegre al jugar con una de sus hijas―. ¿Yusu, atrapamos a tu hermana también?
― Si, atrapémosla, papá ―respondió de inmediato la menor a modo de venganza, dibujando una malicia en su rostro, y extendiendo sus brazos, como ave de rapiña al ataque.
― ¡¿Qué?! ¡No! ¡No! ¡No! ―se sobresaltó Haneul al ver que iban tras ella―, déjenme fuera de sus juegos tontos, ahhhhhhhhh ―terminó diciendo soltando gritos, mezcla de risa y emoción, mientras corría alrededor de la sala, perseguida.
Pero su juego no duró mucho.
Justo cuando Papasung estaba atrapando a Haneul con la ayuda de Yusu, el mellizo de esta última entró de forma apresurada a la escena.
― ¿Qué hacen perdiendo el tiempo gritando como locas? ¡Está empezando a llover!
Por un micro segundo, los cuatro se miraron entre ellos, como si sincronizaran mentes.
― ¡La ropa! ―gritaron a coro, para luego correr hacia el patio de atrás, con los canastos vacíos y la sesta para guardar los prendedores.
Lo cierto es que el día anterior en la noche, habían puesto casi toda la ropa acumulada de la semana a lavar, y si se mojaba todo, no tendrían casi nada limpio para usar al día siguiente.
Entre gritos de los más menores, estirones y malos movimientos producidos por el improvisto y el sentir el agua cayendo en sus rostros, recogían la ropa a toda prisa.
Ya no la recuperarían completamente seca, pero algo era algo.
― Espera Haneul, ¡no corras tan de prisa! ―trató de detenerla su padre, al notar que cruzaba entre medio de todos, con rumbo de vuelta a la casa.
Mas fue demasiado tarde.
Haneul que había ido a por principalmente las sabanas, por su ligereza, terminó arrastrando y envolviéndolos a todos con estas, y provocando a los segundos que todos cayeran al suelo, incluyéndola.
― Considérate golpeada, Haneul ―expresó Yu Sujin, levantándose apenas, con la canastilla de los prendedores llena, haciéndola girar con la intensión de usarla como arma.
― ¡Fue sin querer! ―trató de excusarse―. Papaaaaaá, la enana quiere pegarmeeeeee ―terminó diciendo mientras corría a refugiarse dentro de la casa con las sábanas de rastra.
― Haneul, Yu Sujin, no peleen ―Yoosung se levantó como pudo, con la intensión de ir tras ellas, pero aun debía arrastrar consigo los canastos de ropa, ya que la lluvia empezaba a caer más fuerte.
― Papá… creo que me lastimé el tobillo… ―le expresó su hijo menor, quien fue el único que se quedó a ayudarlo, arrastrando consigo también un canasto de ropa― Esas brutas...
A lo metros, sus vecinos, la familia de Zen, los miraban ocultos desde su ventana, entre risas.
FIN DEL FLASHFORWARD.
NOTA DE LA AUTORA.
¡Hola, hola, caracolas!
¿Cómo están en estos tiempos de cuarentena?
Desde el fondo de mi sincero corazón, espero que bien. Ojalá puedan mantener la fuerza y coraje mental que las crisis te obligan a tener.
Hablando sobre la historia, en el capítulo anterior lo dejamos en una parte bien tensa, pero quise darles un capítulo de respiro, y aprovechar que en muchos países se festeja el día del padre, para ver a nuestros husbandos del juego, en sus facetas como padres. Espero les haya gustado.
Ya en el próximo capítulo, retomaremos la angustia Jajaja
Por cierto, ya superamos las 18k de lecturas en Wattpad. Es un honor para mí, que casi toda América me lea, e incluso algunas personitas de Europa, según mis estadísticas. Whaaaa no puedo creerlo ¡Muchísimas gracias por todo, los agregados a biblioteca, votos y comentarios que me dejan!
Corazones verdes para todas/os.
Os quiere, Ei.
