Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores Nagita e Igarashi. Mundo alterno época actual. Contenido adulto queda advertido.

El inicio de una nueva vida.

A unas hora para llegar a su destino. Este joven rubio se encontraba en el interior de un avión con las emociones a flor de piel. Su corazón todavía lloraba la muerte de sus padres y por otra parte sentía ilusión reencontrarse con su hermana. Angello Hems Cavalli había hecho bien su trabajo y había contratado a un investigador privado y la había encontrado.

Retrospectiva

Angello llevaba dos años buscando a su hermana. Sus padres adoptivos no supieron que ella existiera. Cuando le adoptaron el protocolo aunque fue legal las trabajadoras sociales omitieron esa parte que el tuviera un familiar. Fue hasta después que supieron; pero no podían adoptar a ambos. Mikael y Luisa lo que más deseaban en la vida era tener hijos pero el destino había sido cruel y ninguno de los dos podía procrear. Ambos eran estériles por eso habían optado por la adopción. El pequeño Anthony había llegado a su vida como un Ángel, por eso le nombraron así. Angello Hems Cavalli.

Después de que se enteró que era adoptado calló se guardó ese "detalle" hasta la mayoría de edad. Aunque adoraba a sus padres al ir creciendo fue observando lo diferentes que eran hablando físicamente. Su padre era pelirrojo ojos color café claros y su madre era castaña y ojos color negros. Nada que ver con él que era rubio y ojos verdes. Quería indagar más al respecto y les preguntaba porque no se parecéis a ellos. Ellos le decían que se parecía a un familiar lejano. Pero al conocer a la familia no había nadie que le se le pareciera. Todos eran castaños piel clara. A pesar de todo lo que le amaban, nunca encajó se sentía ajeno a todos. Fue hasta que cumplió los 20 años y enfrentó a sus padres. Fue directo con ellos.

-Mamá, papá... - se que soy adoptado. Siempre lo he sabido-dijo Angello mirándole fijamente. Sus padres se quedaron sorprendidos y asustados. A Luisa se le llenaron los ojos de lágrimas. Y Mikael se sentía mortificado.

-¿Cómo te has enterado?-preguntó Mikael con voz temblorosa. Luisa soltó el llanto.

-Los escuché decirlo-contestó y ambos se sintieron fatal.

-Hijo...

-No los odio...-Al contrario, no se como agradecerles-dijo Angello con verdad. Los tres sea abrazaron y lloraron.

Angello aprovechó para preguntar por su vida pasada y lo que escuchó lo dejó destruido. Saber que fue víctima de unos malos padres y que su hermana quedó a merced de sabra Dios que; lo llenó de tristeza y preocupación. Por eso fue que decidió buscarle. Sus padres le apoyaron y dio resultado la búsqueda. Viajaría a América con sus padres para buscarle personalmente pero ellos sufrieron ese trágico accidente. Angello recibió por parte de ellos una buena formación y creció bajo el cobijo de unos padres amorosos y responsables. Que no solo le dieron lujos y comodidades sino que le dieron amor y protección. Pero aún y con todo esto le faltó algo en su interior. Cuando él les habló de sus pesadillas y que siempre veía a esa pequeña niña de ojos verdes que le cuidaba y protegía del hombre malo. Sus padres le contaron todo acerca de como fue adoptado y de que tenia a una hermana. Aunque no pudieron dar mas detalles solo lo que sabían.

Se llenó de emoción el saber que tenía una hermana de sangre pero le dolió enterearse después de lo que arrojó la investigacion. Se enteró de lo que sufrió su pobre hermana y de que jamás fue adoptada por nadie. Eso le partió el corazón.

Final de retrospectiva

Ahora tenía en su poder un expediente, que el investigador le entregó. Información detallada de su familia de sangre. Conocer los detalles le hizo sentir miserable y en el interior agradeció crecer al lado de unos padres intachables. Pero sentía que no lo merecía. Pensar e imaginar lo que pudo sufrir su hermana le sobrepasaba. Pero a pesar de los terribles detalles del como fueron sus padres biológicos. Le llenó de felicidad leer que su hermana es una gran trabajadora social y que dirige un albergue para niños que sufren maltratos. Eso lo llenó de orgullo saber que su hermana salió adelante.

Por fin llegó a su destino, salía del aeropuerto de la ciudad de Chicago. Era la primera vez que pisaba América. Después de que sus padres le adoptarán. No conocía nada de la ciudad pero sabía dónde encontrar a su hermana. El investigador hizo una excelente investigación. Ahora mismo buscaría un hotel y pensaría bien como iba hacer contacto con ella. *Hermana, espero que no me hayas olvidado*. Pensó Angello nervioso pero emocionado.

Mientras unos rubios se encontraban en un registro Civil. Para que aplazar esto. Candy era una persona práctica e impersonal con ciertos detalles. A ella no le hacía ilusión eso de organizar una gran boda y todo lo que con lleva. Para ella sólo son banalidades y gastos innecesarios. Pero aún así Albert le dio carta abierta para que gastara en lo que ella quisiera. Hecho que ocasionó un a discusión entre ellos. Obviamente Candy siendo la más apasionada.

Retrospectiva

Después de que Terry se marchó, ambos rubios calleron a la cuenta de lo que habían aceptado. Y no se sentían en absoluto arrepentidos.

-Candy...

-No digas nada Albert. Lo hago porque lo deseo. Me gustas demasiado ya no lo negaré. Desde el primer momento en que te vi. Me sacaste de mi letargo y me sentí viva. Así que no es por lo de Rose, quiero hacerlo además me has dicho que desde anoche ya soy tu mujer me has reclamado como tal y yo te reclamo como mío solo mio-dijo Candy acercándose a él y le abrazo posando sus manos en su cuello. Acercando sus labios a los de él y Candy le beso con toda su alma y Albert correspondio de inmediato. Ambos se encendieron y el beso se tornó apasionado y demandante. Candy comenzó a desnudarle y Albert hizo lo mismo en un dos por tres quedaron desnudos y se tumbaron nuevamente en la cama de Candy. Albert le besaba lento se tomaba su tiempo en saborear su suave piel. Candy se estremecia al sentir esas caricias húmedas deseando más. Su cuerpo reaccionaba en su facto y no podía evitar humederse su sexo listo para recibir la virilidad de este hombre que era fuego ardiente. Ambos se perdían en los lares amatorios; sus cuerpos necesitados se fundian al unísono. Albert entró en ella y fue la gloria misma. Desde cuando no se sentía pleno y feliz ya no lo recordaba. Sentir la humedad cálida que Candy le ofrecía era vivirla como en un sueño. Pero al escucharle emitir esos jadeos sabía que era tan real y satisfactorio. Albert no perdía detalle alguno de esta hermosa mujer que se entregaba sin miedos o pudor. Candy era apasionada y deshinibida. Eso lo prendia a tal punto de sentirse como un novato y terminar antes. Se obligaba a autocontrolarse para seguirle el paso a está bella mujer que lo encendía a extremos inimaginables. Tenía que llevar el control puesto que Candy quería llevar la batuta de la entrega pero él quería llevarla al éxtasis, así que ahora le hacía el amor así sin prisas llevando el control... ella de bajo de él. Le satisfacía en demasía tenerla prisionada, ver sus hermosos ojos verdes inyectados de pasión absoluta. Poder besar esos labios rojos devorar su boca y juguetear con su lengua saborearle al mismo tiempo que la embestia profundo. Era lo mejor del mundo tenerla de bajo de él sudorosa y sonrojaba por la excitación de sus cuerpos acoplados. Albert entraba hundiéndose a fondo y salía de ella para volver ha adentrarse en ese manantial que le mojaba sobremanera. Candy gritaba perdida en el éxtasis y suplicaba por más. Albert complacido al saberse con el control se apoderaba de ella de todo su ser. Candy le apretaba los glúteos firmes de este hombre insitandole ha adentrarse más en ella. Ambos se perdían en el va y ven de los movimientos sin dejar de comerse a besos y llegó el clímax para ambos y gozando ese largo orgasmo que sus cuerpos trataban de alargarlo más.

Agotados por la faena ambos reposaban abrazados y en silencio disfrutando su cercanía. Se sentían apacibles y a gusto.

-Candy... -¿cómo te gustaría la boda?-preguntó Albert emocionado quería cumplirle cualquier capricho. Candy sonrió de emoción pero le causó gracia esa pregunta puesto que ella solo se imaginaba los dos frente a un juez firmando el acta y después besándose y nada más. No era demasiado cursi para pensar siquiera entrar de blanco a una iglesia y jurarse amor eterno. Es más no creía en Dios ella sólo se regia por el honor, la lealtad, la empatía y trataba de hacer bien su trabajo y rescatar a esos niños indefensos.

-Mmm no se, creo que lo mejor es algo privado y sin tanto aspaviento realmente algo sencillo sólo tu y yo-contestó Candy restando importancia. Albert se sorprendió y no pudo evitar recordar lo que había gastado Karen en su boda. Donde todo fue exagerado en lujos y excentricidades realmente había sido una fortuna. Por alguna razón a él si le ilusionada casarse con Candy por todas las de la ley y desposarle como Dios manda. Albert había tenido una educación y formación intachable y creía en el matrimonio al menos con Candy así lo sentía y más porque le ama.

-Primero nos casaremos por lo civil y después por la Iglesia-dijo Albert tanteando la situación. Candy le escuchó y se sorprendió que siquiera lo considerara más cuando el matrimonio con la madre de Rose fue terrible. Candy pensó que estaba jurado y que jamás volvería a casarse y menos por la Iglesia.

-Albert... -creo que lo mejor es solo casarse por el civil, yo... -no creo en Dios y no creo en el matrimonio religioso-dijo Candy firme e impersonal y era verdad no creía en esas promesas que hacen las parejas ante Dios y que no cumplen. Más de alguna ocasión cuando era niña vio fotografías de sus padres donde ellos se habían casado. Vio a su padre de smoking y a su madre con vestido blanco y ellos nunca cumplieron sus promesas y juramentos. Albert le escuchó y le observó como cambio de inmediato el semblante y pensó que pudo vivir está hermosa mujer para dejar de creer pero la ayudaría a sanar y de que se casaban por todas las leyes lo harían.

-Candy mi amor, debes de saber que soy un hombre de tradiciones y de ideas bien definidas y quiero todo contigo, nada a medias-contestó Albert mirándole cariñosamente. Candy por un momento se sintió invadida en sus ideas y al tener ese carácter volátil se safo de sus brazos. Y aunque no quiso ser brusca no lo pudo evitar.

-Albert, yo no pienso ni quiero casarme por la Iglesia, no lo haré y no me lo vas a imponer-dijo Candy tratando de no gritar pero su molestia estaba latente.

-Amor, quiero y deseo hacer las cosas bien...

-Creeme Albert si no fuera por lo de Rose no me casaría sólo viviríamos juntos y...

-Espera Candy, habíamos quedado claros que lo hacíamos por que así lo deseábamos y no por Rose-Albert se sintió herido. Candy lo supo de inmediato que había cometido un error al expresarse. Este hombre era recto y acostumbrado hacer las cosas correctas y ella tan desapegada a las personas debía bajar la guardia al cien por ciento. Por alguna razón no quería perderle. Albert le veía quebrarse la cabeza, él sabía que era una mujer que tomaba sus propias decisiones y podía ver su pelea interna entre ceder o hacer lo que le viniera en gana. Pero Albert quería dejar en claro su posición y no por ser un misógino machista que le impone cosas si no porque quiere hacer una vida como Dios manda con ella y porque le ama.

Candy suaviso su carácter y entendió que si iba a formar un matrimonio debía poner de su parte y no querer imponer su santa voluntad. Debía encontrar un punto para mediar la situación y ambos quedar conformes.

-Albert yo... -podría pensarlo-dijo Candy dando su brazo a torcer le costaba pero ver esa mirada dulce que le transmitía paz y tranquilidad pensó que quizás no era del todo mal. Albert se acercó a ella y le abrazó con todo su amor.

-Claro cariño, puedes pensarlo... te amo y quiero todo contigo todo cariño-dijo Albert besandole. Candy se rindió de nuevo a él.

Final de retrospectiva

Ambos unían sus vidas en presencia de pocas amistades. Por parte de Albert solo lo acompañaba su siempre fiel y entrañable amigo George y por parte de Candy se encontraba, su amiga Patricia O'brian. Que habían fungido como testigos ante esta unión. Candy se había salido con la suya respecto a que fuese demasiado discreto al menos la Unión civil que para Candy era la más importante ya que así podrían iniciar los trámites para recuperar a la pequeña Rose. La boda religiosa había quedado pospuesta para cuando recuperaran a la niña y Albert aceptó de buena gana ya que quería tener a su hija a su lado.

Aunque todo fue sencillo, Candy lucia espectacular con un conjunto de falda color crema de tubo que le llegaba a la altura de los tobillos, sin medias y zapatillas altas a tono, un top de encaje y bordados igual color crema que le enmarcaba su figura esbelta y se cubría con un saco ligero color crema que le estilizaba y la hacía lucir fresca y elegante. Se había arreglado su hermosa melena en un moño suelto y su amiga Paty le había adornado el mismo con pequeñas florecillas de azhares blancas. Su maquillaje nada exagerado, Candy era realmente hermosa no necesitaba demás. Albert había portado un traje de tres piezas igual color crema y en la solapa del traje le adornaba un pequeño ramo de azhares. Su cabello corto pero con un estilo rebelde le caía un hermoso mechón en el rostro que lo hacía lucir sexy y atractivo a un nivel supremo.

Candy entró con su amiga Paty y le vio ahí parado junto al juez y su amigo George. Al verle el corazón quería salirse. Su emoción y amor por este hombre le ponía con una mezcla de sentimientos pero de una cosa estaba segura... quería estar con él hoy, mañana, pasado mañana y siempre. Quería arriesgarse, quería vivir y tener una vida normal sin ese dejo de abandono. Quería alejar todo dolor vivido.

Albert al verla entrar, todo desapareció a su alrededor. Le vio ahí como una aparición de los angeles. Quería salir corriendo hacia ella y levantarle en brazos y gritar a todo pulmón que le amaba más que ha nada, que su sola presencia lo hacía feliz y no podía dejar de sonreír. Candy caminó y llegó hasta él con una hermosa sonrisa también y le iluminaba el rostro. Candy nunca sonreía pero con Albert a su lado no era difícil hacerlo.

-Candy cariño... -te ves hermosa y te amo-dijo Albert tomandole de la mano y posó un beso delicado. Candy se sentía transportada al cielo subía y bajaba de inmediato. Sí, adoraba a este hombre no podía negárselo mas.

-Albert... estoy aquí y quiero estarlo-dijo Candy con la voz entrecortada por la emoción. Albert le entendió perfecto. Con esas palabras le dijo todo. En ese momento el juez iniciaba con el protocolo. Pero se vieron interrumpidos por la llegada de Terry Grandchester y venía acompañado por su novia Susana Marlowe ambos se les veia atractivos a más no poder. El juez que iba a casar a los rubios conocía a su señoría del magistrado y se saludaron.

-¡Hola pecosa! Pensabas casarte sin de tu hermano, tu mejor amigo-dijo Terry divertido y le guiño un ojo. Candy le quería, le quería demasiado y se sonrieron. Con esta sonrisa se decían todo. Albert al igual le estrechó su mano saludandoles.

-Albert... cuidala, hazla feliz lo merece y pues ponla en cintura-esto último lo dijo en broma haciendo reír a Albert. Candy lo reto con la mirada. Y todos rieron.

-Albert, todavía estas a tiempo de salir corriendo-concluyó con su broma. Así era Terry con Candy su pecosa.

-No te preocupes Terry, la cuidaré y no me alcanzará la vida para hacerla feliz-contestó Albert decidido.

-Señor juez disculpe la interrupción, puede proseguir-Terry dijo solemnemente y continuaron.

Candy tenía un gran nudo en la garganta por la emoción quería reír y llorar al mismo. Todo pasó rápido y ya se encontraban firmando el acta donde avalaba su unión ante, la sociedad.

"Por el poder que me confiere y ante todos como testigos los declaró esposo y esposa... puede besarle ahora..."

Expresó las palabras el juez y Albert no esperó mas. Albert acercó a su esposa a su lado. Le abrazo posesivo le acaricio ese hermoso rostro y se perdieron en una mirada donde ambos se idolatraban. No hacía falta las palabras para expresar lo que sentía. Albert acercó sus labios a ella y le besó delicado y tierno, venerando a su mujer. Candy correspondió y abrió su boca dando acceso a ella y el beso se tornó intenso y apasionado. Todos los presentes aplaudían felices.

Al otro día eran la gran noticia, por los periódicos y redes sociales, acerca del matrimonio del magnate William Albert Andrew y Candice White Villers.

En ese momento se enteraba Niel Legan sorprendido y molesto. Él se encontraba feliz por haberles ganado la partida. Se sentía que había logrado vengarse de esa mujercilla por haberle puesto en su lugar.

De alguna manera se había sentido mejor cuando supo que había renunciado a su cargo. No había olvidado esa humillación de rechazo y de haber sido golpeado por una mujer. No pudo concebir que ella tuviera fuerza suficiente para someterlo y darle su merecido. Se había sentido herido en su ego de macho y eso lo había puesto furioso. Por eso se dio a la tarea de destruirla y estaba tranquilo por lo logrado. Pero ahora verle feliz y sonriente... ya no se sentía triunfante y no lo iba a permitir. *¡esto no termina aquí maldita! Pensaba furico arrugando el periódico. Un hombre herido en su orgullo machista es peligroso y vengativo y Niel era además de corrupto era un acosador y golpeador de mujeres y no dejar la pasar esto.

Continuará...

Chicas en recta final de la historia y agradezco su apoyo por esperar y leerme. Les comento que postee un relato erótico, pero no aparece en plataforma porque lo clasifique en "M" por ser temática fuerte y sólo pueden leerlo si lo buscan directo en mi perfil en la lista de mis historias posteadas en esta plataforma. Para la que guste leerlo. El relato lo encuentran como LA TRAICIÓN DE CANDY son tres capítulos espero sus impresiones.

Les mando saludos a todas y les mando felicitaciones atrasadas a todas las mamitas de todo el mundo. Bueno en México lo celebramos el 10 de mayo. Pero mis saludos felicitaciones y bendiciones son para todas las mamitas de todo el mundo. Besos y abrazos a todas.