Capitulo XVII "Tiempo de arena"

En la época de Kagome, en alguna parte de Inglaterra…

Una azabache de ojos zafiro veía por la ventana de su habitación como el sol se iba y la noche iniciaba. Su mirada era una vista efímera para cualquier persona que la contemplara, aunque daba la impresión de que era alguien que se encontrara caminando entre muertos. En su mano derecha se podía ver un viejo y desgastado anillo sin rastro de brillo mientras que en su cuello, en una cadena de oro, un anillo gemelo con el símbolo de la luna colgaba de este.

-no puedo creer que realmente fuiste tan idiota como para regresar.

Dijo un peli plata espaldas a la chica.

-y yo no puedo creer que después de tantos siglos sigas siendo don cubito de hielo- con una mueca le contesto.

Solo ellos se encontraban en la habitación, el tiempo era valioso, pero ellos no podían pensar en aquello en aquel momento. Él sufrió una separación de 500 años y ella tenía grabado en su mente sus tantas vidas de sufridas separaciones. Sin embargo, en ese instante solo existían ellos, solo unos segundos eran los suficientes para llenar el silencio y recordar aquel lazo que durante tantas vidas crearon una y otra vez.

-¿Por qué viniste Sesshomaru? Te pedí que no viajaras aquí, que prepararas todo y cambien el futuro.

-nunca contestaste mi pregunta

La miko poco a poco se volteo y su mirada choca con la dorada.

-si contesto ¿te iras?

-… depende a tu respuesta

-mi lord, no creo que te haga bien saber del futuro y menos de esos pequeños detalles. Hasta ahora solo te e dado pistas para que prepares todo y nos salve en esta vida

-Kagome

-ese nombre no sirve, en mi memoria ese nombre fue el causante de muchos errores que me llevaron a un mundo apocalíptico.

Con una ligera sonrisa regreso su atención al atardecer.

-Shina, ¿Por qué no posees humanidad en tu ser?

-… Taisho, deberías tener solo amor para Kagome. Ella es un ser frágil que tiene un peso mayor de lo que crees en sus hombros

Cuando dijo esto, una parte del rostro de la chica se fue desprendiendo en medio de luz dejando espacios negros. Sesshomaru intento acercarse, pero Shina lo impidió.

-Shina, contéstame. Nunca respondes y solo me dices pistas

-… se que trataras de salvarme, pero deberías pensar más en mi consejo. Olvida mi existencia, cuando desaparezca será la confirmación de que su futuro estará a salvo. Mi vida no es humana desde el principio y toda la guerra la inicie yo con este cuerpo por lo que deja de mostrar esa mirada… fue mi decisión la que nos llevó a este futuro y fue tu elección lo que nos dio tantas oportunidades.

- Susanoo me conto de un secreto, ¿Cuál es?

-Sesshomaru, este secreto no importara si previenes la guerra de los reyes

-Miko

Su voz era dura y fría, la calidez con la que siempre le hablaba se fue para dar una helada sensación que se podía interpretar como desesperación. La joven se sorprendió y le contemplo, entendía cuan herido se sintió cuando desapareció y luego lo desesperado que estuvo al enterarse de la verdad de ellos. La ira de no poder hacer nada y lo triste de ver en lo que su único amor se había convertido…

-… ese secreto es el origen de la guerra del medallón del sol, al revelarse la identidad de la luna y el sol en la anterior guerra como la verdad de nuestras reencarnaciones… los enemigos pasaron años buscando el medallón que me regalaste cuando éramos deidades

-¿Cuál fue mi elección?

-buscaste salvarme, tu escogiste confrontar a los enemigos, pero… era demasiado tarde para rescatar algo de mi, estaba cansada de tantas vidas y muertes que vivimos.

Ambos estaban en silencio y la luz del sol se perdió por completo dando inicio la noche, aquel youkai observo a la chica. Sus miradas eran melancólicas.

-eres honorable, me convertiste en un milagro y salvaste los restos de mi… me diste una oportunidad, pero tu sabías que no estaríamos juntos y lo callaste.

-fue mi mejor elección

-idiota

Sesshomaru se acercó a la joven y con una mano tomo su cintura y la acerco a él para encerrarla en sus brazos.

-Sesshomaru, Kagome va a despertar dentro de poco y necesitara toda tu atención por que la guerra no será amable con nadie, será despiadada y se llevara a todos los seres queridos de ella. Si no terminas con esto antes de que eso pase me temo que no cambiara este maldito destino.

-hmn

-no dejes que se involucren los niños te lo suplico, debes distanciarlos lo mas que se pueda, sobre todo…Yuki.

-¿Por qué?

-la hija que yo di a luz no era la que yo recordaba, su bondadoso corazón fue usado y se culpo por el inicio de la guerra de los dos reyes.

Los dos se fueron separando, pero nunca perdieron el contacto de sus cuerpos.

-ellos estarán a salvo… y tú también, cambiare lo debo cambiar- dijo el peliplateado con voz gruesa mientras se fue acercando al rostro de la joven.

-lo sé, pero…

Fue interrumpida por el impacto de los fríos y tiernos labios del youkai, era un suave, cálido y reconfortante beso que fue dando paso a uno apasionado, agresivo y hambriento. Las manos Sesshomaru fueron recorriendo con urgencia y necesidad la figura de la miko, su deseo por aquella mujer que dejo su lado por quinientos años era demasiada como para soportarlo, pero la idea de que esta era solo una versión de su miko era lo suficiente mente doloroso como para terminar el beso.

-luchare con el tiempo para cambiar nuestro futuro aun si debo sacrificar todo lo que tengo.

Con una ligera sonrisa la chica hablo – nunca durante mi vida te escuche hablar tanto excepto en una ocasión

-¿Cuál?

-creo que esa será la única pregunta que jamás te responderé

Con la sonrisa mas desgarradora la miko regreso a su lugar en la ventana.

-¿Por qué?

-supongo que es porque no vale la pena… va a desaparecer y espero jamás tener que volver a vivirla

El Taiyoukai con una última mirada se fue del cuarto, desde que ella llego nunca lo escucho hablar directamente del futuro, solo daba pistas y se negaba a tener cercanía con alguien, pidió un boleto y un departamento en el extranjero. Esta era la primera y última ocasión donde Sesshomaru y Shina tuvieron un contacto directo.

-Espera por mi… Kagome

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En la época feudal en los bosques del castillo del Lord del Oeste, un joven se internó dentro para pensar.

"¿Por qué ustedes no pueden tener un final feliz?"

El ver a sus padres juntos en ese momento fue difícil, aun cuando no habían desarrollado completamente el sentimiento de amor, ya estaban enlazados. Camino sin rumbo fijo y se fue perdiendo en el frondoso verde del bosque.

-madre… no te quise encontrar de esta manera, esperaba poder advertirte

El camino fue tranquilo, no buscaba nada en particular hasta que llego a un pequeño royo. Lo contemplo y vio su reflejo, él era la viva imagen de Sesshomaru con cierta semejanza a Kagome, pero podía modificar su raza a voluntad dándole el cambio de apariencia. Fue cambiando su forma hasta dejar solo la humanidad que tanto amaba su madre.

-La flama de su amor sigue vivo aun cuando no lo recuerdan pero que tanto poder podía hacer mantener esa flama

Una pequeña sonrisa se mostró en su rostro, pero la borro inmediatamente cuando sintió la presencia de alguien o mejor dicho algo.

-si solo vas a espiar mejor atácame

Una avispa de Naraku salió de los arbustos e intento huir, pero con un rápido movimiento, Nisshoku lo elimino con su látigo de veneno.

-creo que ya debería regresar

El hanyou emprendió su cano de regreso mientras que su apariencia cambiaba lentamente, él prefería estar en su forma humana por que sentía que estaba más cerca de su madre, sin embargo, siempre sintió nunca encontraría aceptación si buscaba alejar todo rastro de youki.

Fue usando sus sentidos y escucho miles de conversaciones, percibió olores a millas de distancia y su visión se intensifico. Fue allí cuando un aura lo alarmo, era pequeño y no mostraba signos de malicia sin embargo tenia rastros familiares para él.

Apresuro su paso para llegar al castillo, descubrió que su madre y padre se encontraban realizando una escena difícil de creer, su tio peleaba por llevarse a su madre mientras que Sesshomaru no se inmutaba, pero mostraba un youki elevado para amenazarlo si se acercaba a la azabache. El lord no quería involucrarse en aquella pelea inútil y demostrar que tenía afecta por la chica.

-¡YA DEVUÉLVEMELA MALDITO!

-no la estoy reteniendo

-Inuyasha, sabes por que no me puedo ir. Solo será menos de una semana, Sesshomaru no dejará que ningún asqueroso humano se quede más del tiempo necesario.

Kagome lo dijo con una melancólica sonrisa, si bien el kumiai estaba afectándola muy en el fondo tenia una molestia por saber que el Lord nunca dejaría de despreciar a la raza humana.

-…- El lord no respondió, dejando sin confirmar lo dicho por la azabache.

La sanadora contemplaba aquel escenario como si viera una película, anteriormente el joven Inu no Taisho era un obstinado por la pelea hasta que conoció a su bella cuñada y fue cambiando, su amistad se profundizo y daba lugar a pequeñas escenas de celos entre la pareja y el youkai. Los inus eran muy posesivos y una de tantas ocasiones Yako tomo a la humana entre sus brazos para darle un beso descarado enfrente de su hermano.

-Lord Sesshomaru, la salud de la miko esta mejorando con su ayuda. Creo que estará estable en tres días a lo mucho, si consideran interrumpir el tratamiento puede repercutir en su tiempo de vida.

Todos los presentes callaron, la miko simplemente veía con una mirada dura a Inuyasha, sabia que él no fue el culpable de su decisión, pero el estar en constante presión para ser como Kikyo era una tortura.

Una bola de energía se acercaba al palacio, pero como lo identificaron como un mensaje lo dejaron pasar hasta la sala donde aquel extraño grupo se encontraba. El mensaje siguió y siguió hasta quedar parado frente a Kagome, los humanos e Inuyasha se pusieron frente a la miko por seguridad mientras que el youkai contemplo todo con calma.

-Kagome, soy Kaede. Necesito que regresen a la aldea, mi hermana me pidió que te entregara algo y tengo una carta para Inuyasha

Los humanos se volvieron a ver cuando la esfera de luz se desvaneció al terminar de transmitir el mensaje, Kagome no podía viajar y ellos no querían dejarla sola en un palacio lleno de youkais.

-NO VAS

Con la simple frase el dueño de aquel castillo se fue alejando de la sala, mientras que Inuyasha se ponía nervioso. Kikyo nunca dejaba mensajes y menos le entregaría algo a su reencarnación.

-voy a ir a la aldea, buscare la carta y lo que de dejo

El peliplateado ya se estaba moviendo para irse cuando sintió una mano en su hombro.

-amigo, recuerda que Naraku todavía esta escondido y no sabemos dónde está.

-pero…

-Inuyasha, podemos dividirnos en dos grupos. Miroku y tu van a la aldea mientras que Kagome, Shippo y yo nos quedamos.

Sango quería seguir investigando el caso de su amiga para salir de aquel problema de estar atados al Inuyoukai.

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En el despacho del Taiyoukai, un pequeño sapo iba cargando más pergaminos que encontró en los registros.

"Quien diría que hay más de dos chicas humanas que se han casado con la casa del oeste"

El sirviente tuvo curiosidad por la joven Hina por que encontró similitudes en cuanto a la falta de datos y sus descripciones eran las mismas. La demás que encontró era Naori, Aoi, Hina, Sakura todas eran humanas y se casaron con los primogénitos de la casa pero por alguna razón nunca tuvieron hijos a quien pasar el trono del Oeste.

"no puedo creer que los herederos del oeste tuvieran debilidad por las humanas" Pensó el pequeño sirviente.

Mientras mas buscaba los nombres se iban apilando por montones, aun cuando los nombres se perdieron eran definitivamente iguales al resto. Jaken había hecho muchas vueltas del cuarto de registro al despacho, iba y venía. Era su regreso número cincuenta cuando empezó a encontrar viejos retratos de los señores que por su tiempo guardado estaban perdiendo su calidad, el rostro y algunas facciones no eran ya reconocibles.

Dentro de los datos encontró a una pareja que fue envenenada, otros fueron traicionados por sus sirvientes, unos murieron en guerras mientras que otros simplemente se desconocía la causa de su fallecimiento.

Entre todos los archivos una pequeña caja cayó de los estantes enfrente de un retrato cubierto por una manta, el cofrecito era de oro y con pequeños zafiros incrustados en la caja. Jaken con cuidado tomo el objeto y lo abrió encontrando un par de anillos con los símbolos de la luna (el centro de color dorado) y el sol (el centro de color zafiro), volvió a cerrar el cofre y destapo el retrato donde había caído solo para llevarse una gran sorpresa.

Una dama angelical de piel pálida con cabellos azabaches y mirada de zafiro danzado en bellamente con un joven con aspecto de deidad, él poseía una cabellera plateada como la luna tan larga que llegaba fácilmente al suelo, su mirada dorada era mas pura que el oro y su mirada enamorada era dedicada únicamente para la joven que tenia fuertemente en sus brazos aun cuando su rostro no mostrara ningún rastro de risa. Se podía reconocer en sus manos izquierdas los anillos que momentos antes encontró, pero estos poseían un brillo mayor.

Aquel retrato sin lugar a duda desprendía una magnificencia sin igual, los modelos eran celestiales y podían demostrar el amor que se tenían sin embargo lo que rompía el corazón del que lo viera fue las gotas de sangre que corrían por las mejillas de ambos jóvenes, sus ropas eran de un blanco puro, pero con manchas de sangre como si hubieran estado en un campo de batalla.

Jaken estaba en shock y no podía recomponerse cuando una pequeña niña apareció en la habitación sin que el sapo se diera cuenta.

-Señor Jaken, ¿esa no es la señorita Kagome y el señor Sesshomaru?

de sacar conclusiones, el lord y la humana no pueden ser. Esta pintura se debió hacer antes de que los padres del señor Ino no Taisho naciera

-pero la señorita Kagome y el señor Sesshomaru estaban haciendo esas expresiones cuando fui adormir con ellos y cuando ella se puso mal hace un rato

El sirviente dejo el retrato y observo la caja, se podía ver ligeras manchas rojas como si fueran salpicadas de sangre.

-ya, deja de estar molestando y vete de aquí- le dijo irritado Jaken.

-AA, ya me acorde para que vine. El señor Sesshomaru me pidió que te avisara que ibas a salir con el grupo del joven Inuyasha a buscar algo, creo que recibieron un mensaje de la aldea de la señorita.

El pequeño youkai con una mirada molesta le grito por no avisarle antes, dejo todo y corrió al encuentro de su amo.

-¡SEÑOR JAKEN! ¡¿no olvido la caja?!

Con indecisión tomo la caja y se la llevo con ella para mostrárselo a la miko.

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En alguna parte de la época feudal…

Un cuarto sin ventanas ni luz de sol era iluminado por una vela, dos hombres se encontraban sentados en el centro de esta.

-¿Dónde estás Kagome?- susurro uno de ellos.

-lord Naraku, disculpe mi intromisión, pero porque necesitamos a la joven miko.

Naraku se comenzó a reír.

-ella es la única que puede impedir mi victoria, sin ella la perla podrá ser mi por completo

Un chico de cabello café y usando un traje de cazador entro al cuarto mientras haciendo una reverencia hablo.

-señor, se descubrió que la sacerdotisa esta en el palacio del oeste como invitada del Lord Sesshomaru.

"Sesshomaru con una humana en su casa" con un pensamiento Naraku inicio una risa traviesa, sabia que Rin era la debilidad de el youkai plateado pero ahora parecía que sus debilidades estaban aumentando. "¿Qué tan seductora puede ser la miko como para hacer caer al frio y orgulloso Taiyoukai? ¿Cuan dulce era para tener a dos hombres protegiéndola?" su mirada se fue volviendo lujuriosa y perversa.

-creo que pronto pidiere un poco del tiempo de la dulce Kagome