CAPITULO XVII
CARTAS REVELADORAS PARTE II: MIS QUERIDAS MADRES
Muy bien aquí el siguiente capitulo de esta historia, a todas las que me han dejado sus comentarios, les agradezco por ello, así como los que ha votado por esta historia.
Comentarios de fanfiction:
Grace: gracias por tu comentario, se que odias la reacción que han tenido cada uno de los personajes con respecto a Albert y te entiendo, pero desde un principio avise, que nada de la historia, iba a ser como otras y el carácter de cada uno de ellos no iba ser el mismo. Mas adelante en los demás capítulos se vera de cada uno como el carácter de ellos va cambiando
Dulcegraham7: el hecho de que le diga papa al capitán de buenas a primeras, debes recordar, que ella nunca a tenido padres, nunca ha sentido el calor de un hogar verdadero es por lo que esa es su reacción, ante el cariño que le esta brindando y porque eso la hace sentir segura.
A todas las demás gracias, por sus reviws, todavía falta para reunir a nuestros rebeldes, Karen y Susana si van a aparecer, pero ya se verá que papel tendrán en esta historia.
Ahora disfruten todos de la lectura.
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Después de que el investigador entregara cada una de las cartas en Londres, este había zarpado para hacer el ultimo encargo que le había perdido el señor Brown de entregar la última carta personalmente a las encargadas del hogar de Pony, por eso en ese momento se dirigía rumbo a Estados Unidos para poder entregar personalmente dicha misiva. Mientras que una carta ya iba camino a su destino en Lituania.
Rosse estaba lista para emprender su primer viaje en barco a lado de su padre, de Olivia y de Charly, junto con Miena su inseparable mascota, ya se sentía lista para viajar, no lo había querido hacer debido al trauma sufrido anteriormente. Llevaba un ligero equipaje solo con lo indispensable viajaría a Paris, España y Marruecos, en donde planeaba comprar ropa y accesorios en dichos países.
Ven Miena, es hora de irnos – llamaba a la perrita, que corría hacia ella – vamos nos están esperando. Ya estamos listas papa.
Solo eso vas a llevar – decía mirando su maleta.
Si solo esto, después de todo dicen que París, es la ciudad de la moda – decía.
Mientras no me dejes en bancarrota – decía a modo de broma.
Solo tantito – decía de manera juguetona.
No te preocupes Vincent, me asegurare de que esta niña, no deje vacía tu cuenta – decía Olivia – solo un poco de dinero eso es todo.
Gracias Olivia, eso me deja más tranquilo – decía a modo de sarcasmo – venga ya es hora de irnos, esta lista – preguntaba a su hija.
Creo que sí, pero voy a superarlo, no puedo rehuir siempre a los barcos y mucho menos al mar o sí – decía algo insegura, pero determinada a emprender ese viaje.
Lo aras bien, recuerda que no estarás sola – decía.
Así la familia completa partía rumbo al puerto, para tomar el barco que los llevaría a París y de ahí a España y Marruecos, donde esperaba pasar unas vacaciones y así poder conocer sus bellos lugares. Una vez que zarpo el barco, Rosse pudo disfrutar del viaje, estarían más de dos semanas en altamar, antes de llegar a Paris. Mientras que una rubia superaba poco a poco su trauma de los barcos, al otro lado del mundo, unas damas recibían a un hombre que llevaba un carta llena de esperanza.
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Buenos días hermana, soy el señor Anderson y busco a las encargadas del hogar – decía presentándose ante la hermana María.
Buenos días señor Anderson, soy la hermana María, una de las encargadas, si me puede acompañar, lo escoltare a la oficina – decía mientras le cedía el paso.
Muchas gracias, después de usted – decía mientras la seguía.
Señorita Pony, el señor Anderson aquí presente nos busca – decía – tome asiento por favor.
Buenos días señor Anderson, en que podemos servirle – decía.
Buenos días señorita Pony, vengo en representación de mi cliente que me ha pedido que personalmente le haga entrega de esta carta – decía mientras le extendía el sobre.
La señorita Pony tomo el sobre en sus manos algo sorprendida, ya que no esperaba ningún tipo de correspondencia de ese modo. Al abrirlo y sacar la carta que contenía, la desdoblo y: dios mió santo, es de Candy – decía al ver la carta que tenía en sus manos.
Señorita Pony, esta segura de que es de ella – mientras se acercaba para cerciorarse de que así fuera.
Estoy segura que es de ella, pero como es que usted la tiene – preguntaba algo alterada, al fin tenia noticias de su niña – ¿Quién es su jefe?
Señorita Pony, se que no va a creerme lo que le voy a decir, pero antes necesito que por favor lea la carta y después con mucho gusto, contestare todas sus preguntas – decía mientras se ponía de pie – esperare afuera mientras procede a leerla. Ambas mujeres vieron salir al hombre y procedieron a leer la carta:
18 de mayo de 1913
Mis queridas madres:
Ah pasado más de un año desde la última vez que nos vimos y fue cuando siguiendo su sabio consejo, partí a Londres para poder convertirme en una dama, para poder estudiar y ser la perfecta señorita que todos esperaban, decisión que me hubiera gustado no haber tomado, de saber lo que me esperaba en ese colegio, hubiera sido mejor no haberme ido.
No se si lo sepan, pero ya no estoy en Londres y eso se debe no por el hecho de que me haya escapado, no, si no porque fui expulsada del colegio, debido a una sucia trampa que me tendió Elisa Leegan, mandándome una nota en nombre de un compañero, en la que me citaba a media noche en el establo, al llegar ahí, me enteré de que él también había recibido una nota con el mismo mensaje de mi parte. Antes de que pudiéramos decir algo, la rectora del colegio, junto con otras religiosas llegaron descubriéndonos, según ella en un acto inmoral. Ambos quisimos defendernos, pero la rectora no quiso escuchar razón, simplemente dicto sentencia y a mi me expulso en el acto.
Pude notar que para Elisa, fue un triunfo, al fin había conseguido su propósito de deshacerme de mi, nunca entendí porque tanto odio, yo nunca le hice nada, nunca le di motivos para que me odiara tanto y logro su objetivo, porque a la mañana siguiente, la señora Elroy, fue a retirarme del colegio, me insulto, me golpeo, me cacheteo, me pateo, con tanta rabia, porque según ella solo era una paria para la sociedad y no solo eso si no que era una desgracia para la familia. Porque tanto odio hacia mí, nunca lo entenderé.
El propósito de la señora Elroy era desaparecerme y casi lo consigue, ella me encerró en un especie de convento, que luego descubrí, que era el Asilo de las Magdalenas, el lugar más horrendo, no horrendo, si no el mismísimo infierno en esta tierra, ella dio la orden de que me trasladaran a otra de sus instituciones, junto con otras chicas, ahí pensé que era mi fin.
Debido a que había intentado escapar, pusieron a una religiosa a cargo de mi para que me vigilara todo el tiempo, para evitar que intentara escapar. Cuando las chicas y yo llegamos a puerto, supe en ese instante que era mi fin, que nunca lograría escapar, que nunca las volvería a ver, pero no, para mi buena suerte apareció la persona que me salvo y me rescato de ese infierno el capitán Vincent Brown, ni más ni menos que el papa de Anthony Brown Andrew, nunca lo había visto en persona, pero sabia que era el, en ese momento sabia, que tenia que llegar de una manera u otra a él, a cualquier costo, no importaba la forma, solo tenia que encontrar la manera de llegar a él.
Cuando nos llevaron a la bodega del barco, una de las monjas a cargo de nosotros, me amarro a un poste que estaba en la bodega, me ato de pies y manos, a parte de las esposas que ya tenia en pies y manos, según ella, lo hacia para evitar que intentara escapar. Supe en ese momento que sería mi fin que moriría en esa bodega.
No quiero hacerles el cuento mas largo, quiero que sepan que el capitán Brown me ayudo, me rescato de ese infierno, gracias ah el descubrí, que el destino de todas nosotras era Australia, cuando me lo dijo supe que Elroy Andrew, planeaba desaparecerme del mapa, pero no lo consiguió. Ahora soy libre el capitán nos llevo a todas a Lituania, para comenzar todas una vida desde cero. Ahora vivo con él, me cambie el nombre, adopte sus apellidos, ahora le digo papa, aun me estoy recuperando del trauma que viví, fue muy grande, muy traumático, pero se que con el cariño de él y bajo su cuidado, lograre recuperarme por completo. Quiero que sepan que ahora soy muy feliz.
Tengo lo que siempre quise, una familia, una casa a la cual llamar hogar, un padre al que pueda correr y decirle cuanto lo quiero y sentirme protegida en sus brazos. Quiero pedirles a ambas, por favor, no juzguen a Terry Granchester, si ese es el nombre del chico con el que me encontré, ambos caímos en una sucia trampa, el es un buen chico, que estoy segura que cuando lo conozcan verán en él, un chico bueno, un hombre del cual me enamore perdidamente y del cual sigo enamorada.
Ster y Archie, también son buenos chicos, ellos no tienen la culpa de lo que paso, solo viven en una familia en la cual se rigen por el honor familiar y por mantener el buen nombre de la familia. Anne y Paty, mis mejores amigas y hermanas, a ellas tampoco las juzguen, no les cierren las puertas, si algún día todos ellos, las visitan, al tío abuelo William, no se que pensar de él, nunca lo conocí, no se quien es él, ni siquiera mi padre lo conoce, no soy quien para juzgarlo, total el único que le importe siempre fue George Jonhson, es el único al que considere como un padre, porque siempre estuvo ahí para mi y eso es más que suficiente.
Vivo día con día, con el temor de que Elroy Andrew, desaparezca el hogar de Pony, si algún día se entera de que me escape del lugar donde me encerró, por eso quiero pedirles, implorarles, suplicarles, que no le digan a nadie, donde estoy. Es todo lo que les pido, no le digan a nadie, ni siquiera se lo comenten al señor William, yo ya no pertenezco a los Andrew. Quiero que sepan, que no pienso regresar, no en un fututo cercano, pero el día que lo haga lo primero que are será visitarlas, correr a sus brazos y comer una de sus deliciosas tartas de manzana, para mi solita.
Las amo, son mis madres y son mi mayor tesoro, por favor confío en que cumplirán mi petición, de no dar fe de mi paradero. Siempre pienso y seguiré pensando en ustedes, porque ustedes son mi familia y si algo les pasara, yo moriría en ese instante.
Con todo mi cariño, con todo mi infinito amor.
Se despide de ustedes, con un hasta pronto.
Su niña traviesa.
Candy.
Ambas mujeres tenían sentimientos encontrados, no sabían que pensar, no sabían que hacer.
Señorita Pony, que aremos, tenemos que decirles a los Rockefeller, donde esta, tienen derecho a saberlo – decía angustiada la monja.
Lo se hermana, pero tenemos que hacer caso a su petición, yo también quisiera decirles, romper la petición que no esta pidiendo Candy, pero no podemos hacerlo ella esta muy lastimada y necesita tiempo para recuperarse, se que cuando ella regrese, tal vez ya no sea la misma Candy que conocimos – decía con un nudo en la garganta.
Tiene razón, señorita Pony, guardaremos silencio y no diremos nada de su paradero – decía.
Hay que mandarle una carta, con la documentación y la información que tenemos sobre sus orígenes, tal vez con eso, le ayude a tomar una decisión con respecto a cuando regresar – decía mientras sacaba unas hojas, para empezar a escribir la carta. Mientras ella redactaba la carta, la hermana María, buscaba los documentos, que tenía sobre los orígenes de Candy y la información recabada, para hacerla llegar a Candy y ella tome la decisión, de que hacer con ella. Media hora después, le dijeron al señor Anderson que entrara.
Señor Anderson, con esta carta que nos acaba de entregar suponemos, que podemos contar con usted, para hacerle llegar a nuestra Candy, una carta con esta documentación – decía.
Así es hermana, puede contar con ello – decía mientras tomaba la carta y la documentación que la hermana le daba – tienen alguna pregunta.
Podría decirnos cual es el nuevo nombre que adopto Candy – preguntaba la hermana maría.
Si, su nuevo nombre es Aine Rossemary Brown Duncan – decía.
Hermoso nombre – decía con un nudo en la garganta la señorita Pony.
Si lo es, o si, casi lo olvido, el capitán Brown, me pidió que le entregara esto – dándoles un cheque.
Dios mió, gracias esto es de mucha ayuda – decía.
Bueno si me disculpan, tengo que retirarme – levantándose para irse – fue un gusto conocerlas.
El placer fue nuestro, gracias por traernos esta carta, nos ah quitado un gran peso de encima – decía la hermana.
El placer fue mió y descuiden, la señorita Rosse está bien – dijo – ahora si me permiten me paso a retirar.
El hombre se fue dejando a dos mujeres, llenas de regocijo, mas tranquilas y serenas al saber que su niña Candy, estaba bien y a salvo, donde era querida, amada, pero sobre todo muy feliz. Mientras dos mujeres estaban ya mas tranquilas de saber que su niña estaba bien, en París una joven se encontraba con un pasado doloroso.
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Rosse y su familia, arribaron a Paris, ella estaba muy emocionada por conocer esa hermosa ciudad, sus hermosas calles y lugares, mientras estaba en Lituania, decidió aprender Frances y ahora era un idioma que dominaba a la perfección.
Al fin en Paris, muero por conocerlo papa – decía mientras estiraba los brazos.
Lo se hija, por que no van a conocer el lugar, yo tengo que arreglar un par de cosas y nos vemos en el centro para comer a las dos – decía.
Me parece bien, solo no te tardes – decía.
No lo are, ahora vayan y por favor no te gastes demasiado – decía.
No lo are, solo será poquito – decía.
Porque será que no te creo – decía.
Huy que malo, tanto desconfías de mi – decía esto último mientras subía al auto.
Su papa solo negaba con la cabeza, mientras veía como se alejaba el auto donde iba su hija, la conocía muy bien, así que ya esperaba una larga cuenta de gastos, hecha por ella.
Después de bajarse del auto se dedico a caminar y observar los escaparates, ninguno le llamaba la atención, todo era ropa demasiado conservadora para su edad y muy anticuada, hasta que llego a una boutique y se decidió a entrar.
Bonjour mademoiselle, bienvenue chez Chanel – a dit un manager.
Bonjour, bonjour – dit la jeune femme.
Bonjour mademoiselle, si je peux vous aider, si vous avez besoin d'aide, faites – le moi savoir - a déclaré le directeur.
Merci – dit-il.
Regardez nounou, ces vêtements sont élégants, il ne fait aucun doute que la mode ici est très différente de celle des États-Unis – dit-il.
Je le vois ma fille, mais c'est trop moderne pour l'époque, tu ne penses pas – voir les vêtements qui y étaient vendus.
Je sais, mais c'est ce que je recherche, des vêtements différents – alors que j'ai vu des modèles qui ont attiré son attention – le look sont des pantalons pour femmes, c'est nouveau.
Cela me semble très moderne, je ne suis pas sûre que ce soit une bonne idée, que vous les essayiez – dit-elle.
Eh bien, je les ai aimés et je vais les essayer – alors que j'ai pris différents modèles de pantalons, jupes, chemisiers et robes, qu'elle avait aimés.
En entrant dans la cabine d'essayage, le directeur s'était rendu compte que la dame n'était pas la dame hautaine typique, sinon le contraire. Cela avait attiré son attention, alors il décida d'appeler son patron, Coco Chanel.
Coco, tu devrais descendre, il y a une cliente et elle est étonnée de tes vêtements – dit-elle très excitée.
N'exagérez pas, vous savez que mes vêtements ne sont même pas acceptés par les jeunes femmes de cette ville – dit-il.
Eh bien, je n'exagère pas, vous devriez descendre, vous ne le regretterez pas, je sais ce que je vous dis – j'en étais très sûr.
D'accord, je vais descendre – dit-elle pas tout à fait sûre de le faire.
En descendant, il se rendit compte que la fille dans la cabine d'essayage était à l'extérieur de lui, se regardant dans le miroir, elle avait été surprise, la fille portait un tailleur et elle avait l'air super, alors elle a décidé de se faire.
Bonjour mademoiselle, je suis Coco Chanel propriétaire de ce magasin et créateur de ces vêtements – dit-il en se présentant à la jeune femme.
Ou ravi de vous rencontrer – dit-il – j'adore vos vêtements c'est phénoménal et en plus cette tenue que je porte, c'est la meilleure, elle est confortable, moderne et très jeune pour moi.
Je suis content que vous l'aimiez – dit-il - si vous me le permettez, je peux vous conseiller comment utiliser cet ensemble de différentes manières.
Pour ma ravie – dit-elle très excitée et en prêtant attention aux conseils qu'elle lui a donnés, sur la façon de regarder chaque costume, jupe, chemisiers, robes, avec leurs accessoires respectifs, sacs, gants, chaussures et chapeaux.
Après plus de deux heures dans le magasin et avec une bonne remise, Rosse a quitté le magasin très heureux d'avoir acquis un magasin de vêtements complet. Après le shopping, elle est allée au centre où son père l'attendait déjà.
Traducción al español
Buenos días señorita, bienvenida a Chanel – decía una encargada.
Hola, buen día – decía la joven.
Buen día señorita, en lo que pueda ayudarle, si necesita ayuda me lo hace saber – decir la encargada.
Gracias – decía.
Mira nana, esta ropa es elegante, no cabe duda de que la moda aquí es muy diferente a la de Estados Unidos – decía.
Ya lo veo mi niña, pero es demasiado moderna para la época no te parece – viendo la ropa que ahí se vendía.
Lo sé, pero eso es lo que estoy buscando, ropa diferente – mientras veía unos modelos que la llamaron la atención – mira son pantalones para mujer, esto sí que es nuevo.
A mí me parece muy moderno, no estoy segura de que sea buena idea, que te los pruebes – decía.
Pues a mí me gustaron y me los voy a probar – mientras tomaba varios modelos de pantalón, faldas, blusas y vestidos, que le habían gustado.
Mientras entraba al probador, la encargada se había percatado que la señorita, no era la típica dama altanera, sino todo lo contrario. Eso le había llamado la atención así que decidió llamar a su jefa, Coco Chanel.
Coco, debes bajar, hay una clienta y esta maravillada con tu ropa - decía muy emocionada.
No exageres, sabes que mi ropa, ni siquiera es aceptada por las jóvenes de esta ciudad – decía.
Pues no exagero, debes bajar, no te vas a arrepentir, yo sé lo que te digo – decía muy segura.
De acuerdo, bajare – decía no muy segura de hacerlo.
Al bajar, se percató de que la chica del probador estaba afuera de él viéndose en el espejo, se había quedado sorprendida, la chica lucía un traje sastre y se le veía fenomenal, así que decidió acercase.
Buenos días señorita, soy Coco Chanel dueña de esta tienda y diseñadora de esta ropa – decía presentándose ante la joven.
O encantada de conocerte - decía - me encanta tu ropa es fenomenal y más este conjunto que llevo, es lo máximo, es cómodo, moderno y muy juvenil para mí.
Me alegro que le guste – decía – si me permite le puedo aconsejar como usar este conjunto en diferentes formas.
Por mi encantada – decía muy emocionada y prestando atención a los consejos que le daba, acerca de cómo lucir cada traje, falda, blusas, vestidos, con sus respectivos accesorios, bolsos, guantes, zapatos y sombreros.
FIN DE LA TRADUCCION
Después de más de dos horas en la tienda y con un buen descuento, Rosse salió de la tienda muy feliz de haber adquirido, un guarda ropa completo. después de las compras se dirige al centro donde ya la esperaba su padre.
Vaya si se tardaron, que vaciaron todas las tiendas – decía su padre.
No papa, solo y quede encantada con lo que hay ahí – decía.
Deberás, mira que solo una tienda, habiendo tantas en este país – decía.
Lo sé, pero yo buscaba ropa moderna, diferente y ahí la encontré – decía mientras miraba el menú.
Bueno me parece muy bien, ahora ordenemos, para comer – decía mientras llamaba al mesero y pedían su orden.
Después de una rica comida, se dispusieron a caminar, para que Rosse conociera toda la ciudad, los museos, las calles. Rosse estaba maravillada. Después de varias semanas, Rosse estaba lista para partir rumbo a su nuevo destino España.
Papa, mañana zarpamos rumbo a España – decía muy emocionada por su siguiente destino.
Así es hija – decía – que te parece si salimos a caminar.
Te sigo – decía mientras se colgaba de su brazo – que hermosa noche.
Si lo es, dime te gusto Paris – le preguntaba su hija.
Si me gustó mucho y – iba a decir algo, pero alguien le jalo el vestido – oh pero que – decía mientras se sostenía de su padre para no caerse.
Hija estas bien – decía mientras impedía que terminara en el suelo.
Si, alguien me jalo la falda – decía mientras buscaba al responsable y vio una anciana que le extendía la mano – no puede ser posible – decía una Rosse sorprendida – papa, pero si es.
No puede ser – decía su padre sorprendido al ver a quien era.
Por favor, regálenme una moneda por caridad – pedía la mujer.
Ambos padre e hija no podían creer lo que sus ojos estaban viendo, esa mujer que les estaba pidiendo una moneda, era ni mas ni menos que Emilia Elroy Andrew, no había duda era ella. Ambos se miraron que iban hacer, la iban a dejar ahí tirada a su suerte o la iban ayudar.
Continuara….
Ta tan que tal eh, que les pareció, Elroy Andrew como una pordiosera y pidiendo limosna que pasara ahora, la ayudaran o la dejaran ahí a su suerte.
Ahora si un capitulo mas disculpen la tardanza, pero lo prometido es deuda, gracias a todas por seguir con la lectura de esta historia.
Nos seguimos viendo hasta el próximo capitulo.
Buenas noches a todos y feliz inicio de semana.
