CAMBIO DE CORAZÓN
Por Niteryde
Traducido por Inuhanya
A/N: Sé que algunos de ustedes me habían pedido que escribiera más de este período de siete años, y admito que me sentí tentada porque me encantó trabajar en este fic. Pero siempre imaginé que esta historia terminaría aquí, con el final de esta fase de la relación de Bulma y Vegeta.
De todos modos, muchas gracias por seguir mi trabajo hasta aquí. El apoyo que he tenido ha sido enorme, y estoy sinceramente agradecida por todo eso! Esta historia fue con la que más he luchado con el personaje de Vegeta hasta ahora, así que espero haberle hecho un poco de justicia a mi personaje favorito. También espero que este último capítulo sea de su gusto, y nuevamente gracias por leer.
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17.- Reyes y Reinas
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"Oh, mierda," gruñó Bulma miserablemente. Suspiró y bebió un sorbo de su té helado, como si el encabezado fuera a desaparecer cuando volviera a mirar la revista.
No fue así. Ahí estaba ella, sonriendo radiante por una sesión de fotos tomadas al ganar su Premio Nobel, justo en la portada de West City People. Junto a ella había la silueta oscura de un hombre, con un enorme signo de interrogación sobre ella. El encabezado sobre ellos leía: Quién es el misterioso prometido de Bulma Briefs?
Ella había tratado de mantener las cosas lo más privadas posible, pero alguien había visto su anillo de compromiso, y ahora comenzaban los chismes. La heredera sacudió su cabeza mientras leía el artículo. Vegeta probablemente era la persona más privada que haya conocido, y ahora todos en la ciudad querían saber todo sobre él. Lo último que quería era que la gente lo reconociera del Torneo de Cell. Las cosas solo explotarían a partir de ahí.
Vegeta abrió la puerta de la cocina desde el patio trasero, habiendo terminado con el entrenamiento de Trunks. Su sucio y sudado hijo inmediatamente entró corriendo delante de él. El pequeño vio a Bulma y se alegró visiblemente.
"Mamá!" gritó él, corriendo hacia ella. Antes de que Bulma pudiera reaccionar, Trunks ya había saltado sobre ella, con la fuerza suficiente para casi hacer que ambos cayeran al piso, con silla y todo. Vegeta inmediatamente intervino y sostuvo firme la silla de Bulma.
"Vaya, todavía tienes mucha energía por haber entrenado duro, huh?" Bulma rió, frotando la espalda de Trunks mientras se sentaba en su regazo. "Hm, definitivamente alguien va a necesitar un baño antes de irse a la cama."
"Ese mismo alguien va a aprender a controlar su maldita fuerza, si sabe lo que es bueno para él," gruñó molesto Vegeta.
"Está bien. Trunks es pequeño, no entiende-"
"Él ya puede dominarte, mujer. Eres frágil y patéticamente débil en comparación con nuestro hijo. El niño tiene que aprender a interactuar contigo apropiadamente."
"No es tan dulce papi cuando se preocupa por la seguridad de mami, bebé?" le preguntó Bulma a Trunks burlonamente, quien estaba jugando con un bolígrafo sobre la mesa.
"… pensándolo bien, dejaré que te mate. Mira si me importa," siseó Vegeta.
"Yo también te amo, Vegeta," suspiró Bulma.
"Hn. Mujer estúpida," gruñó él en voz baja. Estuvo a punto de salir de la cocina, cuando finalmente vio la revista sobre la mesa. Frunciendo confundido, Vegeta se acercó más, mirando por encima del hombro de Bulma. "Qué demonios es esto?" demandó él.
"Qué es qué?" preguntó Bulma, preocupada por tratar de quitarle el bolígrafo a Trunks antes de que se lo llevara a la boca y lo destrozara por completo. Vegeta estiró la mano y puso su dedo índice en la revista, atrayendo su atención hacia ella. "Oh. Eso. No es nada, no te preocupes."
"Qué quieres decir con que no es nada? Pensé que dijiste que nadie iba a saber sobre esto!" gritó Vegeta, levantando la revista para leer más.
"Bueno, LO-SIEN-TO, su alteza!" espetó Bulma, finalmente recuperando la pluma de las manos de Trunks. "Pero no soy perfecta, sabes! Alguien se dio cuenta, pero eso no significa que vayan a hacer fila para vernos casar!"
"Bulma Briefs, la genio heredera de la Corporación Cápsula y la mujer más rica del planeta, está rompiendo los corazones de los hombres en todo el mundo. Según los informes, la hermosa ganadora del Premio Nobel ha sido vista usando un impresionante anillo de compromiso, lo que hace que todos sientan curiosidad: quién es el afortunado?" Leyó Vegeta en voz alta, antes de resoplar con desdén. "Esta pregunta obviamente debería reformularse a, quién es el desafortunado bastardo que tiene que vivir con una bruja chillona y molesta por el resto de su vida?"
Bulma suspiró, echando hacia atrás su cabeza para mirar al techo con exasperación. "Sabes, mi madre siempre me dijo que debí haber salido con el chico del periódico cuando era una adolescente. También era lindo. Y tan amable. Pero nooo! Tuve que enamorarme del alienígena más narcisista del universo-"
"Es el ex semental jugador de béisbol profesional, Yamcha, el rumorado padre del hijo de Bulma, Trunks? O qué hay de los otros rumores de que es Mr. Satán?" Vegeta dejó de leer, echando su cabeza hacia atrás y riendo a carcajadas "Estás deseando a ese tonto de Satán a mis espaldas, mujer?"
"Estás burlándote de mí? Satán y yo salimos muchas veces cuando te fuiste al espacio. No te lo dije? Usé un traje de cuero, y tuve un látigo. Fue súper pervertido."
La risa de Vegeta se detuvo abruptamente. Sus ojos se fruncieron peligrosamente. "Eso no es gracioso."
"Es un poco divertido."
"No es gracioso," gruñó el príncipe.
"Trunks cree que es divertido, verdad, cielo?" Le preguntó Bulma al pequeño en su regazo. Trunks la miró y sonrió ampliamente, y Bulma sonrió en respuesta. "Eso pensé."
"Sabes qué sería gracioso? Que yo volara en pedazos a ese tonto de Satán."
"Eso sería muy divertido, pero tendríamos que desear de inmediato que regrese a la vida," rió Bulma mientras se levantaba. Bajó a Trunks al piso, y luego se giró hacia el príncipe. "Mira, Vegeta. Esto es lo que hacen los paparazzi. Siempre necesitan una historia y ahora tienen una. No te preocupes por eso. No es como si salieras a menudo para que te vean y te acosen. Si alguien va a comenzar a ser acosada por esto, soy yo. Fue la misma mierda cuando quedé embarazada, así que sé cómo jugar a este juego. Nos ocuparemos de esto, pero no ahora. Voy a casarme mañana, y me gustaría disfrutar el momento sin preocuparme por ellos."
"Hn. No van a estar ahí mañana, verdad?" preguntó Vegeta, frunciendo mientras miraba la revista.
"Nadie sabe dónde vamos a hacerlo. Y si por casualidad alguien se acerca demasiado, puedes sentirlo, así que lo jugaremos de oído, estará bien, de verdad."
Su frunce se profundizó cuando miró hacia atrás para hacer contacto visual con ella. Bulma no había visto ese destello asesino en sus oscuros ojos en mucho tiempo, y no le gustó verlo de nuevo.
"Espera. Qué quieres decir cuando dices que comenzarán a acosarte?" Demandó Vegeta amenazador. "Alguien te dijo algo, o te hizo algo cuando estuviste embarazada? Porque si lo hizo-"
"No, oye, no es lo que estás pensando, de acuerdo?" aclaró Bulma rápidamente. Se acercó y depositó su mano entre su cuello y hombro. El príncipe se relajó un poco ante el contacto. "Es un poco molesto, pero sé cómo lidiar con eso. Puedo cuidar de mi cuando se refiere a estas cosas, así que no te preocupes por eso."
Vegeta la miró por unos segundos, inconsciente de que Trunks trataba de trepar por sus pantalones, antes de asentir finalmente. Bulma sabía más sobre esto que él; si decía que podía manejarlo sola, entonces le creía.
Él la vio sonreír, antes de inclinarse y besar sus labios. Al principio fue solo un beso, pero pronto trató de profundizar el beso, queriendo saborear más de él. Sin embargo, el príncipe no lo permitió, desviando su cabeza. A medida que pasaban los días, su control sobre la mujer se debilitaba. Ella podía excitarlo en segundos, algunas veces sin siquiera intentarlo. Sin una recompensa, era mejor evitar que eso sucediera.
"Sólo una noche más," susurró Bulma en su oído, prácticamente leyendo su mente. El príncipe alcanzó la mano que aún estaba tocándolo, y dejó que sus dedos recorrieran suavemente su antebrazo hasta su codo.
"Sí. Una noche más, entonces serás mía. Y no te quedará voz cuando termine contigo, mujer," gruñó Vegeta en voz baja en su oído, enviando un escalofrío de anticipación por la columna de Bulma. No fue nada fácil para ella dejar de tener sexo con él, y definitivamente hubo momentos en los que estuvo tentada a decir 'al carajo' y saltar sobre el príncipe. Este momento fue uno de ellos. Era bueno que Trunks estuviera ahí con ellos, o no creía que aguantaría.
"Voy a preparar a Trunks para ir a la cama," dijo Bulma temblorosa, separándose de él por su propio bien. Una noche más, se repitió a sí misma. Mirando a su hijo, le sonrió. "Anda, vamos. Mañana tenemos un día ajetreado, así que necesitas descansar. Y necesitas desesperadamente un baño."
"No!" chilló Trunks, sus ojos ya se estaban llenando de lágrimas. "Sin baño!"
"No quiero escucharlo, jovencito. Ahora vamos," ordenó Bulma, no sorprendida cuando vio a Trunks inhalar un profundo respiro para comenzar a llorar. Los berrinches comenzaban a aparecer con más frecuencia, especialmente cuando era hora de acostarse.
"Detente en este instante, niño!" le gritó Vegeta a su pequeño hijo cuando vio lo que iba a pasar. Trunks inmediatamente se obligó a contener sus lágrimas, ahogando su sollozo antes de poder soltarlo. "Ahora ve con tu madre, y será mejor que no te escuche el resto de la noche."
Trunks hizo un pequeño puchero en señal de derrota, pero lentamente soltó los pantalones de Vegeta y caminó hacia su madre. Bulma levantó una ceja cuando vio que el berrinche había sido neutralizado incluso antes de que comenzara. Le disparó una sonrisa a Vegeta.
"Gracias," dijo ella, alzando a su hijo en brazos. "Te veré arriba?"
"Creo que esta noche dormiré en otro lado," gruñó Vegeta. "Por ahora, me voy a entrenar."
"Oh, está bien. Bueno, entonces trata de dormir un poco."
Bulma le lanzó un beso coquetamente. El príncipe puso sus ojos en blanco mientras se daba la vuelta y salía de la cocina sin mirar atrás, mientras Bulma se iba en la dirección opuesta para atender a Trunks.
Las mariposas ya estaban comenzando en su estómago. Mañana era el día por el que había estado esperando, e iba a ser fantástico. No iba a ser un gran evento – Vegeta quería que solo fuera para la familia, y ella había accedido con la condición de que usara su anillo de bodas al menos por un mes después de la ceremonia, y al menos una vez al año en su aniversario de bodas. No había sido una hazaña trivial convencer al hombre más masculino que conocía de que usara "joyas femeninas", como las llamaba él, pero Vegeta finalmente había aceptado, con la condición de que no tuviera que ayudarla a escoger los anillos. También habían cancelado una recepción o fiesta posterior por petición del príncipe, pero solo después de que accediera a permitir fotografías.
Y así habían hecho suficientes compromisos con los que podrían vivir. Bulma estaba feliz con eso. Estaba más que preparada para esto.
Sólo rezaba para que él también estuviera listo.
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Cuando el sol comenzó a salir a la mañana siguiente, sólo una persona en la Corporación Cápsula estaba despierta – y su nombre era Trunks Briefs.
Trunks estaba encaramado en la ventana de su habitación, habiendo saltado ahí fácilmente. Ya se había dado cuenta de que si se movía en silencio, sin llorar, en su habitación, sus padres no vendrían a ver cómo estaba. Incapaz de abrir la puerta (Bulma la había asegurado para que solo se abriera desde afuera, para mantener a su travieso hijo dentro de su habitación), Trunks instantáneamente puso su mirada en la ventana, saltando fácilmente sin problemas.
La ventana estaba cerrada y asegurada, pero cedió fácilmente con un buen empujón del poderoso infante. Trunks sonrió y se asomó lentamente, mirando al suelo dos pisos más abajo. Fácilmente podía saltar, pero no quería hacer eso. Siempre saltaba desde el techo. Lo que quería hacer era trepar.
Varios minutos después, Trunks estaba colgando del borde del techo con sus manos mientras se subía lentamente. El pequeño estaba sudando profundamente por sus esfuerzos, pero estaba fieramente determinado a subir al techo. Finalmente levantó una pierna. Una mirada de triunfo muy parecida a la de Vegeta se extendió por su rostro. Casi estaba ahí-
"Qué demonios estás haciendo?" demandó una hosca voz muy familiar detrás de él. Sorprendido, Trunks perdió su agarre, y hubiese caído al suelo si Vegeta no lo hubiese agarrado inmediatamente por la parte trasera de su pijama.
"Oops!" rió Trunks mientras Vegeta lo levantaba por su pijama con una mano. Sin que el niño lo supiera, su padre estaba en sintonía con él mentalmente, y se había despertado tan pronto como Trunks comenzó a salir por su ventana. Vegeta había sentido curiosidad por ver qué haría su hijo, por lo que simplemente había observado. Ahora el príncipe miraba al niño que tenía agarrado, a lo que Trunks le devolvió una brillante sonrisa. "Te amo, papá!" gritó Trunks felizmente.
"Hn. Ahórrate esa mierda sentimental para tu madre, ya que a ella le encanta," se burló Vegeta. Levitó más alto en el aire, y luego soltó al niño sobre el domo. "Querías subir aquí, ahora quédate aquí."
Vio cómo Trunks lentamente se ponía de pie. Le tomó varios segundos encontrar el equilibrio, pero cuando lo hizo, comenzó a dar vueltas por el domo, riendo felizmente mientras lo hacía. Si Bulma pudiera ver lo que estaba pasando, probablemente se habría desmayado. Vegeta, sin embargo, sabía que su hijo no se caería, así que fue a tomar asiento en el borde del techo, mirando el amanecer.
Aunque Trunks lo había sacado de la cama, no había dormido bien para empezar. Por un lado, ya no estaba acostumbrado a dormir sin Bulma, para su disgusto. Pero peor que eso, fue el sueño con el que tuvo que lidiar toda la noche, en el que cada Saiyajin que recordaba le decía que era un fracaso por rebajarse a desposarse con una mujer humana, y que los avergonzaría si pasaba por eso. Escuchar esos comentarios fue difícil, sueño o no.
Vegeta suspiró, pasando una mano por su cabello con frustración. Se reclinó hacia atrás hasta que estuvo acostado en el techo, pensando profundamente cuando sintió dos pequeñas manos en su brazo. Vegeta bajó su mano y levantó la mirada, solo para encontrarse con la brillante sonrisa de Trunks.
"Buuuuenos díaaaaaas!" Dijo Trunks felizmente con una voz cantada.
"No es un buen día, niño," gruñó Vegeta. "Ahora aléjate de mí antes de que te lance de este techo y pretenda que fue un accidente."
"Mira! Mira! Sol!" Gritó Trunks emocionado. Señaló hacia el amanecer, urgiendo a Vegeta a mirar. "Sol!"
Vegeta gruñó con indiferencia, cruzando sus brazos detrás de su cabeza y cerró sus ojos. Trunks miró a su padre con curiosidad y luego decidió imitarlo. El pequeño se acostó lentamente, apoyando su cabeza contra el estómago de su padre. Vegeta levantó una ceja mientras miraba a su hijo, lo que hizo que Trunks lo mirara con otra brillante sonrisa. El príncipe podría no entender el amor que Bulma tenía por él, pero sabía cómo sentía un niño hacia su padre. Lo sabía muy bien.
Vegeta titubeó un segundo, antes de alcanzar y poner su mano suavemente sobre la cabeza de Trunks. Supuso que no importaba lo que otros hubiesen pensado de su decisión de casarse con Bulma. Después de todo, su hijo era la única persona con sangre Saiyajin cuya opinión le importaba ahora.
Más tarde ese día, Bulma estaba radiante de felicidad. Estaba en su habitación, que se había convertido temporalmente en un mini salón de belleza, y estaba rodeada de algunos de los mejores estilistas de Ciudad del Oeste. Mientras le atendían su cabello, le arreglaban las uñas con el mejor manicure que podría pagar. Por supuesto, ninguno de ellos sabía cuál era la ocasión, y quería mantenerlo así. Aun así, para todos los efectos, parecía una reina completamente mimada. No le importaba. Este era su día, maldición, e iba a lucir fantástica para su nuevo esposo. Y para las fotos, por supuesto.
Unas horas después, Vegeta iba a comenzar a vestirse después de un tardío desayuno, cuando se le ocurrió que su futuro suegro aún tenía que entregarle la armadura que pidió. Aun peor, había dejado sus botas blancas en el armario de su habitación. Al príncipe se le había prohibido entrar en esa ala del complejo, ya que aparentemente Bulma lo había reclamado como el lugar donde se alistaría. Sin tomar en serio su advertencia, entró en esa ala, dirigiéndose directamente a su habitación.
"Mujer!" llamó él, golpeando la puerta.
"No puedes entrar aquí, Vegeta!" gritó Bulma. Maldijo por lo bajo; estaba justo en medio de empezar a vestirse, con la ayuda de su madre. Gritó otra vez, "Maldición, me estoy vistiendo!"
"Qué tiene que ver eso?" gritó Vegeta en respuesta, completamente desconcertado. Cuántas veces la había visto desnuda? Y sin embargo, no quería que la viera vistiéndose? De nuevo, estaba demostrando lo loca que estaba.
"No recuerdas cuando te dije ayer que no puedes verme con mi vestido antes de la boda?"
"Me dijiste esto mientras estaba comiendo? Qué te dije acerca de darme información importante mientras como?"
"Bueno, SIENTO no ser más interesante que tu CENA, Vegeta, pero no puedes entrar aquí!"
"Ah, amor verdadero," suspiró felizmente Bunny, cerrando la cremallera del vestido de Bulma. "No hay nada igual!"
"No puedes decirme qué hacer!" gruñó el príncipe. Entonces abrió la puerta, pero no pudo dar un paso antes de que Bunny de repente estuviera frente a él. Vegeta se estremeció sorprendido, mirándola con cautela.
"Ya, querido, no puedes entrar mientras Bulma se arregla. Tendrás que esperar por ahora," le dijo Bunny animada, incluso mientras empujaba firmemente al Saiyajin con una fuerza que no había esperado.
"Qu-" parpadeó un poco, pero prontamente se encontró con la puerta cerrándose en su cara. Vegeta permaneció ahí, aturdido casi más allá de lo imaginable. Esa débil, idiota y rubia mujer en verdad lo había empujado fuera de su maldita habitación? Gruñó de nuevo, y golpeó la puerta con más fuerza con su puño. "Bulma! Necesito mis malditas botas, a menos que quieras que haga esta estupidez descalzo!"
Unos momentos después, Bunny abrió la puerta lo suficiente para sacar sus botas blancas. Vegeta gruñó maldiciones por lo bajo, y entonces le arrebató las botas de las manos. Se marchó, regresando a su antigua habitación para vestirse. Gruñó cuando finalmente entró y vio a Trunks sentado en su cama, con el Dr. Briefs sentado junto a él.
"Dónde están las cosas que pedí, anciano?" demandó Vegeta malhumorado.
El Dr. Briefs rió, señalando hacia la cama. "Justo pasé a dejarlas, querido muchacho. Todo está aquí."
El príncipe miró detrás de Trunks, y vio que era verdad. Pero aunque era exactamente lo que había pedido, no había estado preparado para verlo. Habían pasado tantos años desde que había usado algo parecido a un atuendo real… la última vez fue el día en que supo del destino de su planeta y del de su padre.
"Si no estás contento con esto, podemos buscarte algo más para ponerte, Vegeta," dijo el Dr. Briefs, no sabiendo cómo leer esa oscura mirada en el rostro de Vegeta. "Mi esposa y mi hija pueden tardar mucho tiempo en vestirse… todavía hay suficiente tiempo para que encontremos-"
"No," interrumpió Vegeta, sacudiendo su cabeza. El príncipe parpadeó varias veces, haciendo a un lado sus recuerdos más oscuros. Había requerido el conjunto de armadura. Podía soportar usarlo. "Está bien. Lo usaré."
"Estás seguro? Este también es tu día, y-"
"Dije que lo usaré."
El Dr. Briefs asintió, y luego le dio una palmada en el hombro al príncipe. "Está bien. Me llevaré a Trunks, y luego te veremos allá?"
Vegeta no respondió. Tomando la indirecta, el Dr. Briefs le indicó a Trunks que lo siguiera. El niño inmediatamente saltó de la cama y corrió detrás de su abuelo, saliendo delante de él. Una vez que se fueron, Vegeta se acercó a cerrar y a asegurar la puerta. Se tomó unos segundos para sí, y luego comenzó a desvestirse.
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"Está retrasado, querida," le susurró el Dr. Briefs a su esposa tarde ese día. "Esa podría ser una mala señal."
Miró a su alrededor, asegurándose de estar en el lugar correcto. Bulma había querido casarse afuera, y había encontrado una llanura cubierta de hierba con montañas en la distancia que ofrecían un hermoso escenario para el día. El sol estaba bajo en el cielo, y había luces y bombillos en los árboles, lo cual le daba a toda el área una sensación suave y apacible, cortesía de algunas llamadas bien hechas en nombre de Bunny. No, definitivamente estaban en el lugar correcto. Aparte de él, Bunny y Trunks, un ministro y un joven fotógrafo estaban esperando. Y eso sin contar a los músicos en vivo que tenían en espera.
"Oh, te preocupas demasiado!" rió Bunny, descartando sus preocupaciones con una mano. "Él estará aquí." Tenía a Trunks en su regazo. El pequeño estaba vestido con un mini esmoquin, pero no parecía importarle. Estaba calmado y reclinado contra su abuela, bebiendo felizmente una botella de jugo.
Como si fuera una señal, Vegeta finalmente apareció de la nada, sorprendiendo por completo a todos los que no eran parientes de la novia. Había pocas dudas de que el hombre fuera de herencia real, incluso para los humanos que lo veían por primera vez. El príncipe vestía sus botas y guantes blancos habituales, con sus pantalones de spandex azules, dejando sus brazos al descubierto. Su refinada armadura blanca estaba grabada con el escudo de su familia real en el pecho, y se complementaba con la capa carmesí fijada a los hombros.
Vegeta miró fríamente al ministro junto a él, y luego se alineó donde le habían indicado. Cruzó sus brazos sobre su armadura y esperó. Con su postura y la seria e intensa mirada en su rostro, se veía más como si estuviera esperando el estado de una purga en lugar de esperar para casarse.
"Hola papá!" le gritó Trunks felizmente. Vegeta lo miró en reconocimiento, y luego volvió su mirada hacia el frente con Trunks volviendo a beber su jugo.
"Bueno, probablemente deba ir a ver cómo está nuestra hija," susurró el Dr. Briefs, antes de levantarse lentamente.
Se perdió de vista, y Vegeta exhaló por su nariz con impaciencia. Había asumido que Bulma ya estaría presente, y estaba más que un poco inquieto al descubrir que la había derrotado ahí. Podía sentirla cerca; por qué no había aparecido todavía? Ya estaban retrasados. El primer pensamiento natural del príncipe fue que Bulma debió haber recuperado el sentido y se arrepintió. Pero eso era imposible, razonó. Ella también quería esto. Se lo había dicho muchas veces. Tenía que confiar en ella.
Vegeta se sorprendió cuando los músicos de repente comenzaron a tocar. Les dio una irritada mirada, y finalmente comenzó a relajarse cuando sintió al Dr. Briefs acercándose con la novia. Resopló. Bueno. Entre más pronto comenzaran con esto, más pronto terminaría.
Sin embargo, todos sus pensamientos se detuvieron cuando Bulma finalmente hizo su aparición con su padre a su lado. Vegeta sintió que se le desplomaba su mentón ante la vista. Bulma nunca se había visto más deslumbrante como ahora, con su vestido blanco suelto, que era sin tirantes. Tenía su cabello recogido y un modesto velo sujetado detrás de su cabello y fuera de su rostro. Sin embargo, fue su sonrisa lo que más se destacó. Inconscientemente, el príncipe bajó sus brazos, tratando de no hacer obvia su mirada, pero nunca había estado más cautivado por una mujer en toda su vida.
"Hola," le susurró Bulma mientras se acercaba a él, sonriendo al ver lo apuesto que se veía con su armadura real. Vegeta finalmente salió de su aturdimiento, y esa mirada indiferente rápidamente volvió a su rostro.
"Te demoraste mucho," gruñó por lo bajo mientras ella enganchaba su brazo en el suyo.
"Tú fuiste el que llegó tarde, idiota."
"No pude evitarlo. Tenía que revolcarme en mi dolor y miseria por casarme contigo."
Bulma le disparó una furiosa mirada, y giró un poco sus ojos cuando vio la juguetona sonrisa formándose en el rostro de Vegeta. Ambos volvieron su atención al ministro cuando la música finalmente se detuvo, excepto el príncipe que de alguna manera estaba escuchando. Todo el día había estado cavilando sobre este proceso, pero ahora, todo eso se había ido. Ahora, Bulma estaba aquí, con él. Su felicidad prácticamente era tangible. Y si era honesto, no estaba sintiéndose nada mal.
Vegeta apenas estaba prestándole atención al aburrido discurso que estaba dando el ministro, cuando de repente, sus sentidos captaron algo en la distancia. El príncipe desvió la mirada, frunciendo mientras trataba de ubicarlo. Entrecerró sus ojos en la distancia, tratando de averiguar quién estaba ahí, cuando el ministro pronunció su nombre.
"Vegeta," dijo él, llamando inmediatamente la atención del Saiyajin. "Tomas a esta mujer como tu legítima esposa? Prometes ser su fiel esposo, en la salud y en la enfermedad, en las buenas, en las malas, para amar y cuidar, hasta que la muerte los separe?"
Vegeta escuchó atentamente cada palabra, reflexionando sobre lo que le estaban preguntando. Esta era la primera vez que escuchaba estos votos, por lo que les dio un momento de reflexión. Frunció un poco ante la parte que pedía su amor, dudando que lo tuviera dentro de él para sentir tal cosa. Tampoco estaba seguro de querer a Bulma, sin saber qué implicaba eso exactamente. Pero el resto, el resto definitivamente lo podía hacer.
"Acepto," prometió el príncipe, sonriendo cuando vio que Bulma se relajó visiblemente después de su pensativo silencio. Luego escuchó cómo el ministro le repetía exactamente la misma pregunta a ella. Bulma fingió pensar en eso por unos segundos, para disgusto de Vegeta, antes de sonreír.
"Acepto."
"Los anillos?"
Vegeta escuchó a los padres de Bulma susurrándole a Trunks, y luego el niño inmediatamente se deslizó del regazo de su abuela, dejando caer su botella en el camino. Tomó los anillos y luego corrió hacia su madre, levantándose en las puntas de sus pies para darle los anillos.
"Gracias, cielo," rió Bulma tomando los anillos de matrimonio. Trunks sonrió ampliamente, y luego se movió para pararse junto a Vegeta, aferrándose a la pierna de su padre.
El príncipe suspiró, gruñendo maldiciones en voz baja mientras se quitaba sus guantes y se los entregaba a Trunks, quien inmediatamente se sentó y trató de ponérselos. Vegeta bajó la mirada, mirando impaciente el simple anillo dorado en la mano de Bulma mientras lo deslizaba en el dedo anular de su mano izquierda. Debido al trabajo técnico de ella, y el intenso entrenamiento de él, había decidido diseñar personalmente anillos de oro simples que pudieran resistir la prueba del tiempo.
Vegeta frunció. El cómo había conseguido su talla exacta era un misterio, pero lo que llamó su atención inmediata fue el símbolo grabado en él. Coincidía con el grabado en su armadura. Sabía que su nombre estaba grabado en el interior porque ella se lo había dicho, pero no le había contado sobre el grabado con el escudo de su familia. Vegeta la miró, incapaz de ocultar la sorpresa en sus ojos.
"Este anillo es mi promesa de que nunca nos perderás." Bulma le dio a su mano un apretón, sonriendo ante su reacción al anillo.
Él bajó la mirada y no hizo nada por unos segundos. Finalmente, le quitó el aro más pequeño a juego. Vegeta tomó su mano y le puso su anillo, admirándolo mientras lo hacía. El orgullo se incrementó en su pecho al saber que Bulma había elegido el diseño del anillo. Ella respetaba sus antecedentes, no como un soldado que trabajaba para Freezer, sino como el príncipe sobreviviente de su raza. Casi lo hizo sonreír.
"Y yo te prometo que siempre los mantendré a ti y a nuestro hijo a salvo," dijo Vegeta finalmente, mientras ambos consolidaban las promesas que ya se habían hecho mutuamente mucho tiempo atrás.
"Ahora los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia."
Vegeta normalmente se oponía a las demostraciones públicas de afecto, especialmente en frente de los padres de Bulma. Pero Bulma fácilmente lo había anticipado, así que había hecho otro compromiso por adelantado con su príncipe. Dar el beso ahora y recibiría muchas lecciones de cómo otros alimentos además del chocolate y el helado podían incluirse en el sexo. Justo como lo sospechaba, había estado de acuerdo, y lo miró ansiosamente mientras se acercaba. Vegeta se obligó a ignorar a todo el que estuviera observando mientras se acercaba y besaba a su nueva esposa.
"Ahora estás atrapada conmigo, mujer," susurró contra sus labios un segundo después, una sonrisa se extendió por su rostro. "Qué triste."
"Maldita sea. Tienes razón. Sin duda eso es muy triste," aceptó Bulma solemne, aunque sus ojos estaban brillando. Los músicos comenzaron a tocar de nuevo, y Vegeta se giró en su dirección. Frunció mientras miraba pasándolos, en la distancia. Se concentró por un segundo, inclinando su cabeza, y gruñó.
"Mierda."
"Qué?" preguntó Bulma, frunciendo mientras trataba de seguir su línea de visión. "Qué hay allá?"
"Personas con equipos de grabación y cámaras."
"Qué – oh, tienes que estar bromeando! La prensa nos encontró?" Gritó Bulma, su buen humor se desvaneció.
"Todavía no, pero lo harán en unos segundos. Menos mal que nos vamos ahora."
Bulma no tuvo oportunidad de responder antes de que Vegeta la alzara en sus brazos, y luego partieron. Aterrorizada de repente, la heredera aferró sus brazos alrededor de su cuello, pero igual de pronto como comenzó su impresionante velocidad, se detuvo. Una ráfaga de viento los envolvió cuando Vegeta finalmente se detuvo en el aire. Nerviosamente, Bulma dio un vistazo hacia abajo por encima de su hombro, tragando un poco cuando vio lo alto que estaban.
"Una pequeña advertencia la próxima vez, por favor," suplicó ella débilmente.
"No hubo tiempo. Era escapar o matarlos a todos. Preferirías lo último?" preguntó Vegeta sarcástico.
"No me preguntes eso cuando tengo un mal día," resopló Bulma, comenzando a relajarse. "Pero qué hay de las fotos que se supone nos íbamos a tomar?"
"El chico de la cámara tomó algunas. Lo escuché. Puedes hablarle de eso después."
"Oh, Dios mío, dejamos a Trunks! Lo dejamos con esa-"
"Tus padres están ahí," resopló Vegeta, girando sus ojos. A veces era tan dramática. "Además, los humanos pronto se dispersarán cuando se den cuenta que llegaron muy tarde para vislumbrar la verdadera belleza."
"… me llamaste bella?" sonrió Bulma mientras sus ojos brillaban con amor.
"Claramente estaba refiriéndome a mí, bruja horrorosa."
La sonrisa de Bulma desapareció y apartó su sonriente rostro. "Idiota, estoy LEJOS de ser horrorosa y lo sabes! De hecho, deberías estar repartiendo cumplidos por lo bien que me veo! Otros hombres matarían por tener una esposa que sea tan hermosa, inteligente, divertida, extrovertida, atractiva-"
"Aumentar tu ya enfermiza vanidad no estaba en los votos, mujer. Qué desafortunado para ti. Ahora, dime a dónde demonios vamos," ordenó Vegeta. Se inclinó para que su nariz quedara justo debajo de su mentón mientras susurraba, "No pongas a prueba mi paciencia, o podría llevarte a una de estas montañas hasta que el sol salga de nuevo."
"Hice reservaciones en Ciudad del Norte," respondió Bulma sin aliento. Estaba tan ansiosa por finalmente tener su momento a solas con su esposo. "Está en la playa. Es privado, y-" Bulma gritó sorprendida cuando sintió esa ráfaga que sólo llegaba con la velocidad de Vegeta mientras ascendía a su estado de Súper Saiyajin. Lo apretó fuertemente, hundiendo su rostro contra su cuello.
"Aquí está la playa," anunció finalmente el príncipe cuando se detuvo casi medio minuto después. Miró hacia la playa desierta. No había nadie más ahí ya que ahora era de noche, y el aire se estaba enfriando. El agua se veía oscura desde su altura.
"Mierda, Vegeta! No puedes hacer eso sin decirme, me vas a enfermar," se quejó Bulma contra su piel, sintiendo náuseas.
"Si me vomitas, juro que te dejaré caer al agua," gruñó Vegeta. Lentamente descendió un poco, sus ojos escaneaban el área. "A dónde vamos?"
Bulma se tomó un segundo para componerse, y luego miró, estudiando dónde estaban. Finalmente señaló un costoso hotel, alto y brillantemente iluminado en la orilla, y luego agachó su cabeza antes de que Vegeta despegara de nuevo. Aunque esta vez, el príncipe voló tranquilamente hacia allá. Lo último que quería era que su nueva esposa se enfermara por ir a la velocidad a la que usualmente volaba. No creía que pudiera manejar una noche más ocupándose de sus propias necesidades, no con Bulma tan hermosa como estaba.
"Nos registré ayer para no tener que lidiar con eso hoy. Estamos en la suite pent-house, y es nuestra el fin de semana. Aquí, en este piso. Oh, mierda, olvidé la llave!" Gimió Bulma mientras Vegeta los bajaba al balcón más alto del hotel, su cabello se volvió negro. "Ugh, voy a tener que bajar al vestíbulo después de todo-"
Vegeta fácilmente rompió la cerradura de la puerta del balcón, y la abrió. Entró, mientras Bulma suspiraba tras él. No le prestó atención mientras contemplaba sus lujosos alrededores. Había una bañera de hidromasaje, un baño que casi era dos veces el tamaño del suyo en casa, un mini bar con nevera y un enorme televisor plasma en la sala.
"Impresionante," concedió él, finalmente girándose hacia Bulma. Tomó asiento en el sofá, y casi se sorprendió de lo suave que era. "Hn. En lugar de eso, vivamos aquí y dejemos a nuestro pequeño demonio con tus padres."
"Es lindo, huh? Todas las suites en este hotel son lindas. Aunque esta es la primera vez que estoy en esta."
"Esta también es mi primera vez," dijo él indiferente, haciéndola reír. Casualmente, Vegeta levantó un brazo sobre el sofá, dándole una lenta mirada de arriba abajo y haciendo que la sangre de Bulma se calentara cuando sus ojos se detuvieron en sus senos.
"Sabes, no quisiera que te desvistieras," bromeó Bulma mientras se quitaba seductoramente el velo en su cabello, disfrutando completamente cómo tenía la completa e indivisa atención del príncipe. Podía decir lo que quisiera sobre su apariencia, pero ella podía ver la verdad en sus ojos. Tan pronto como soltó la pinza, su cabello azul se soltó, los sueltos rizos cayeron mientras añadía, "Me gustas con este look real. Creo que te hace lucir muy apuesto."
Vegeta desvió la mirada distraídamente, encogiéndose un poco. "Esto es muy cercano al atuendo real Saiyajin original que tuve cuando era niño. Es lo que habría usado en mi planeta cuando finalmente tomara una mujer como mi compañera y futura reina. Pensé que sería el atuendo apropiado para esta noche, dadas las circunstancias."
Bulma se dio la vuelta para que no la viera sonreír. Pensar que ella era digna de tal deliberación por parte de Vegeta prácticamente la hizo sonreír de felicidad. Lentamente se concentró en desvestirse de espaldas a él. "Nunca me hablaste sobre la unión, pero si hay una especie de proceso, ahora sería el momento ideal, no crees?"
"Hn," gruñó él, mirándola hambriento. "No es nada que pueda hacer contigo."
"Por qué no?" Resopló Bulma. "Ahora estamos casados! No crees que yo-"
"Bulma, no es por elección. Literalmente no puedo hacerlo contigo. Para crear ese vínculo mental, necesitas telepatía y mucho más ki del que posees. El propósito era compartir emociones a través de ese vínculo, por protección. Podrías sentir cuando tu pareja estuviera en peligro al sentir sus emociones intensas y angustiadas para luego poder salvarla," le informó Vegeta, repitiendo casi palabra por palabra lo que Nappa le había dicho décadas atrás.
"Eso es?" preguntó Bulma, alcanzando la cremallera oculta en su vestido. Vegeta se acercó tras ella, y lentamente bajó la cremallera por ella.
"Eso es. Una vez que se hacía el vínculo, eso era todo. No era posible hacerlo físicamente con otra persona. Una vez, de por vida."
Ella suspiró, echando un poco hacia atrás su cabeza mientras decía con nostalgia, "Desearía poder hacerlo contigo."
"Bueno, aunque no podamos tener ese tipo de conexión mental, creo que acepté quedarme contigo de por vida," le susurró Vegeta al oído, bajando gentilmente su vestido hasta que cayó alrededor de sus pies, dejando a la heredera en su brassier strapples blanco y ropa interior de seda a juego. Posesivamente, deslizó su brazo alrededor de su estómago, manteniéndola cerca. "En mi opinión, eso nos hace compañeros. De todos modos, nadie está vivo para decirme lo contrario, y aunque lo estuvieran, soy el príncipe así que hago lo que me plazca."
"Bueno, supongo que entonces eso me convierte en una futura reina, estando casada con un príncipe." Bulma rió cuando su esposo de repente la alzó en sus brazos, dirigiéndose directamente a la habitación. "Cielos. Ya me siento como una reina," bromeó ella mientras él la acostaba suavemente en la cama tamaño King momentos después. "Una reina para un sexy rey."
Vegeta gruñó, cansándose rápidamente de la conversación. Había pensado por meses en los ires y venires de este compromiso. Había terminado de pensar. Lo que ahora quería era devorar a la hermosa mujer frente a él. El príncipe rápidamente se quitó su armadura y la capa, haciéndolas a un lado despreocupadamente.
"Yo nunca seré rey, así que no te preocupes por eso," murmuró él, ahora sólo en sus pantalones azules y sus botas blancas mientras comenzaba a gatear en la cama.
"Eres un rey para mí."
Vegeta lentamente había estado subiendo sobre Bulma, pero parpadeó varias veces ante sus palabras, perplejo por ellas. No pudo esconder la emoción en sus ojos mientras la miraba por unos segundos. Cuando permaneció en silencio, Bulma se estiró para tocar su rostro con su mano izquierda. Pudo sentir el frío anillo de matrimonio en su piel. No había palabras que pudiera decir.
Así que respondió de una forma diferente. Inclinándose, Vegeta la sorprendió con un sensual beso casi gentil, muy lejos del abrumador dominio que usualmente le imponía. Rápidamente Bulma encontró que esto era igual, si no más agradable. Ella lo acercó más, desplazando su mano para sujetar su nuca.
Vegeta estaba soportando la mayor parte de su peso en sus manos, apoyadas firmemente en la cama a cada lado de su cabeza, pero lentamente bajó su cuerpo completamente contra el suyo mientras profundizaban su beso. Los latidos del corazón de Bulma se aceleraron cuando lo sintió comenzar a mover sus caderas lentamente contra las suyas al tiempo con su lengua. Gimió en su boca cuando sintió lo duro que ya estaba, arqueándose inconscientemente bajo él en una súplica silenciosa para que le proporcionara la satisfacción que ansiaba.
Su tiempo separados estaba haciendo de esta la experiencia más tentadora para ambos, pero con su disciplina, Vegeta de cierta manera resistió el instinto de ceder a su demanda. No todavía. Esta noche, quería tomarse su tiempo y disfrutar de esto. Pero más importantemente, quería que ella disfrutara de esto. Le había dado a esta mujer innumerables razones para dejarlo, para alejarse y nunca mirar atrás, pero aún estaba aquí. Se merecía una noche memorable por hacerlo sentir como un rey por primera vez en su vida.
Vegeta rompió el beso, echando hacia atrás su cabeza con una mano mientras su cálida boca exploraba la piel de su cuello. La mano de Bulma se movió hacia su cabello mientras él descendía lentamente. Deslizó su mano debajo de su espalda, desabrochando su brassier. Bulma contuvo un gemido ante la oscura mirada de deseo en el rostro de Vegeta cuando finalmente liberó sus senos del material confinatorio. No tenía idea de cómo podía seguir mirándola así, incluso después de todas las veces en las que se habían disfrutado mutuamente.
Su respiración era más intensa de lo habitual cuando se acercó para cubrir uno de sus pechos en su mano, volviendo a familiarizarse con su cuerpo. "Dios. Tan perfecto," susurró roncamente.
"Lo siento, qué fue eso?" preguntó Bulma sin aliento, haciéndolo levantar sus ojos para encontrarse con los suyos azul brillante. Él sonrió un poco ante la expectativa en su rostro.
"Solo del cuello para abajo, así que no te halagues demasiado," bromeó Vegeta, masajeándola con sus ásperos dedos.
"Bastardo," casi gimotea Bulma, tratando de acercarse más a él. Sus dedos eran maravillosos, pero era su boca lo que quería.
"Lo intento," rió él, antes de bajar su cabeza y precipitar su boca caliente sobre su seno, ansioso por probarlo. Bulma lo agarró por el cabello cuando movió su mano por su estómago hasta que se deslizó por debajo de su ropa interior, sus dedos dándole expertamente lo que quería.
Sólo le tomó minutos antes de recibir esos deliciosos gemidos de su esposa. Vegeta levantó su cabeza, observándola mientras el sudor comenzaba a aparecer en su piel. Incapaz de resistirse, se inclinó y capturó los labios de Bulma en un ardiente beso, abriendo fácilmente su boca mientras sus dedos la trabajaban en un frenesí.
Para el príncipe, se sintió como si solo hubieran pasado unos segundos antes de que Bulma rompiera el beso y gritara su nombre retorciéndose debajo de él. Sin retirar sus dedos, Vegeta se arrodilló por completo y la observó a través de su clímax, agarrándose con fuerza a través de sus pantalones con la otra mano para no alcanzar el suyo.
Bulma estaba sudando y temblando momentos después cuando sintió que Vegeta se acostaba junto a ella y tomaba su mano izquierda. Amaba sus manos, especialmente lo suaves y delicadas que eran para el arduo trabajo que hacía con ellas. Pero ahora, admiraba el anillo que llevaba.
"Mi nombre está dentro de este anillo?"
Le tomó un momento recuperarse lo suficiente para responderle, para su orgullo masculino. "Tu nombre y la fecha de hoy."
"Hn."
"Te gustan los anillos?" preguntó Bulma expectante, girándose para mirarlo. Él se encogió de hombros.
"Son decentes. Espero que esta fecha no sea una de la que te arrepientas en la mañana," bromeó él a medias.
"Cariño, si aún no me he arrepentido de nada contigo, dudo que suceda ahora… tampoco te atrevas a tomar eso como un desafío!" rió ella, antes de girarse de costado y acercarse más a él. Vegeta soltó su mano y volvió toda su atención hacia ella. Había descansado lo suficiente, lo cual era bueno, ya que él aún no había terminado con ella. Ni por asomo.
Vegeta se acercó de nuevo, bajando ansiosamente sus labios hasta su cuello. Sus manos exploraban perezosamente la piel del otro, ambos poniéndose de humor, con la mano de Bulma vagando hacia sus pantalones. Tiró del spandex en su cintura, apresurando a Vegeta a quitarse completamente sus pantalones antes de que su impaciente esposa le abriera un agujero en la entrepierna. Finalmente se lo quitó, con sus botas al mismo tiempo.
El príncipe lentamente hizo rodar a Bulma sobre su espalda, el olor a sexo y sudor le hacían difícil pensar mientras bebía de su cuerpo. Igualmente impaciente, medio haló, medio rasgó su ropa interior, y a Bulma no le importó en lo más mínimo.
Vegeta se acomodó entre sus piernas, y se inclinó para saborear sus senos nuevamente. Sin embargo, antes de que pudiera, Bulma se acercó a él y tomó su rostro en sus manos. El príncipe se inclinó para darle un beso, pero se detuvo cuando vio la forma en que estaba mirándolo.
"Tampoco te arrepentirás de esto, verdad, Vegeta?" preguntó Bulma finalmente, buscando la verdad en sus ojos.
El príncipe la miró en silencio, sus facciones duras e ilegibles. Bulma maldijo internamente, esperando no haberlo enojado con su pregunta. Estaban tan cerca. Pasar otra noche sin tenerlo iba a ser insoportable, pero nunca le rogaría si esa era la ruta que quería tomar. Además, quería saber que el hombre que inicialmente se había opuesto tanto al matrimonio, no reaparecería ahora que finalmente era oficial.
Sin embargo, después de un tiempo, Vegeta descendió y la besó apropiadamente, aliviando sus preocupaciones. Agarró una de sus piernas y la hizo envolver alrededor de su cintura. Bulma se relajó, pensando que esta era su manera de responder a su pregunta. Luego se olvidó por completo de su pregunta cuando lo sintió lentamente – muy lentamente – comenzar a deslizarse dentro de ella.
Vegeta apretó sus dientes, luchando contra el impulso de iniciar un ritmo frenético y duro mientras ambos se acostumbraban de nuevo. Oh, aunque era tentador. Muy tentador. Echó hacia atrás su cabeza, reprimiendo un gemido que comenzó en lo profundo de su pecho. Sin duda, esto era lo más cerca que jamás estaría del paraíso. Aquí, ahora, con su esposa.
La resolución de Bulma de nunca rogarle a Vegeta por nada se estaba derrumbando rápidamente mientras se arqueaba debajo de él por más. Pero él se quedó quieto, torturándola al negarle esa deliciosa fricción que tanto necesitaba. Si hubiese tenido algo a su alcance, lo habría agarrado y lo hubiese golpeado. Finalmente, se acercó a su marido y él la obedeció, inclinándose lo suficiente para que su respiración estuviera justo en su oído.
"Nunca," susurró él finalmente, sorprendiéndola al expresar una respuesta. "Una vez… de por vida."
"Hasta que la muerte nos separe." Bulma lo rodeó con sus brazos para abrazarlo más fuerte. Él gruñó en acuerdo. Una vez que Vegeta vio que había satisfecho esa necesidad por ella, se echó hacia atrás para comenzar a satisfacer otras necesidades más básicas mientras consumaban su matrimonio.
Todo el tiempo, sus palabras para ella estuvieron en su mente. Las sentía completamente. El príncipe había vivido toda una vida de arrepentimientos, pero eso ya había terminado. Esta era una pizarra nueva, un nuevo comienzo para él y para Bulma. En verdad, Vegeta no tenía idea de qué esperar de la vida ahora.
Pero definitivamente estaba ansioso por descubrirlo.
Fin.
El fic post-Buu ya está listo. Revísenlo si quieren… se llama "Vivir Otra Vez." Gracias por leer!
Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien y si llegaron a leer hasta aquí es porque definitivamente esta historia logró cautivar sus corazoncitos y porque cumplí satisfactoriamente con mi trabajo, jejeje. Ahora en serio… me alegra mucho que les haya gustado este fic y lo hayan disfrutado. Muchas gracias por cada mensaje, por cada cumplido, por toda la espera entre actualizaciones, espero que haya valido la pena y que perdonen los errorcitos que pudieron escapar a mis ojos. Es triste que un fic tan lindo termine pero aquí quiero darles dos noticias: una buena y otra no tan buena.
La buena es que tenemos una tercera parte como lo informó su autora en negrilla pero la mala es que la dejó inconclusa y es aquí donde me gustaría saber su opinión y preguntarles si estarían de acuerdo en que la publique así hasta donde está porque no creo que vaya a ser finalizada, tiene años sin actualizar. Yo ya la tengo traducida porque me gustó mucho esta nueva etapa de la vida familiar de los protagonistas y creo que, aunque no esté terminada, el dónde y cómo quedó podría considerarse un "final" pues lo demás ya podría dejarse a la imaginación de cada uno. Es una opinión muy personal pero igual quería dejarlo a consideración. En lo personal, me gustaría compartirla con ustedes pero quisiera leer sus comentarios al respecto. Lo dejo claro de una vez para que después no haya mayores desilusiones, quejas y/o reclamos, jejeje…
Bueno, ya me extendí en esta nota abusando del espacio de su autora, jejeje, espero leerlos pronto y que nos volvamos a ver en otra linda historia! Cuídense mucho, besos y abrazos para todos! Los leo! Gracias!
