Capítulo XX: Cuervo rostizado y otras recetas.


.

Extractos de entrevistas exclusivas realizadas por Diablovisión a varios miembros del Top20 de los Ranting Games. Si desea ver la entrevista completa, haga el favor de suscribirse a Diablovisión Premium.

Entrevistados:

Ruval Phenex, puesto N°8.

Rudiger Rosenkreutz, puesto N°7.

Sairaorg Bael, puesto N°14.

Entrevistador: Antes que nada, en nombre de Diablovisión, quisiera agradecerles a todos ustedes la oportunidad de llevar a cabo esta entrevista.

Nuestra primera pregunta está relacionada con una polémica bien conocida dentro de estos círculos. No son pocos quienes acusan a los Rating Games de ser un mero deporte sin mérito alguno, argumentando que estos no se comparan a una situación de combate realista. En palabras de algunos de nuestros residentes más antiguos: ¨No son más que niños jugando a la guerra¨

¿Qué opinan con respecto a esto?

Rudiger Rosenkreutz : Con el permiso de mis compañeros, me gustaría ser quien conteste a esto. Como muchos sabrán, antes de ser un demonio fui un simple mago que brindaba sus servicios por algo de remuneración. No soy ajeno a la guerra y por eso entiendo que el origen de la polémica reside en las regulaciones presentes en los Rating Games. La idea de que una verdadera práctica marcial debería encontrar ausente de reglas para asemejarse a una situación ¨realista¨, como las encontradas en el campo de batalla, no es nada nuevo.

Tal noción es completamente errónea. No voy a mentir y decir que no existe diferencia entre una campaña bélica y un RG, porque la hay...uno rara vez muere o debe matar en un RG. ¿Aparte de eso? No demasiada. A diferencia de lo que muchos creen, la guerra también está reglamentada, incluso para los demonios.

No destruimos hospitales o atacamos poblaciones civiles que no sean puntos estratégicos claves. Esto no es por moralidad o algo similar, sino por pragmatismo. Sabemos que, si realizamos ciertas acciones, nuestros enemigos podrían responder de igual manera llevándonos a un círculo vicioso en el que los costos superarían con creces a cualquier clase de beneficios obtenidos por la victoria. En varios casos, podrías destruir tus alianzas y atraer enemigos de otros panteones...básicamente la situación por la que los caídos debieron retirarse de la penúltima guerra entre las facciones bíblicas. Los únicos que suelen poner en práctica eso de que no existen reglas en el amor y en la guerra son usualmente aquellos que no tienen oportunidad alguna de ganar en primer lugar y recurren a esto por desesperación.

Incluso si este no fuese el caso, creo que preferiría mantener a los RG como un juego donde podamos crecer y mejorarnos a nosotros mismos sin la necesidad de poner fin a la vida de otro demonio.

El heredero Bael comienza a aplaudir fervorosamente mientras era mantenido en su silla por Ruval Phenex, quien asiente sonriendo sin dejar de hacer su mejor esfuerzo para recordar al muchacho que la entrevista todavía continuaba.

Entrevistador: Quiero creer que hablo por mí y por muchos de nuestros televidentes que su respuesta es un abrir de ojos para todos. Ahora, una pregunta que ha estado en la cabeza de muchos por décadas, siglos o hasta milenios.

¿Qué es lo más importante para ganar un combate?

Rudiger Rosenkreutz : Información y experiencia.

Ruval Phenex: Trabajo en equipo.

Sairaorg Bael: Músculos.

El sonido se detiene; el entrevistador retrocede unos cuantos pasos sin apartar su atención de la tensión formándose entre tres demonios capaces de destruir todo el estudio con facilidad.

Entrevistador: Ciertamente se trataba de una pregunta multifacética, difícil de respon...

Rudiger Rosenkreutz : No quiero desestimar ninguna de sus propuestas, pero quizás deberíamos admitir que es una pésima idea entablar combate cuyas habilidades nos son un misterio. Con un poco de información podemos no solo saber cómo luchan, sino también sus motivaciones, permitiéndonos manipular el flujo del combate de la manera en que queramos.

...

Era obvio para cualquiera que estuviese mirando que Kokabiel lucía seriamente molesto por ser interrumpido en su pequeño paseo para causar un casus belli, molesto, pero no necesariamente sorprendido. De la misma manera en la que uno no podía hacer un pastel sin partir algunos huevos, sería estúpido pensar que es posible dar comienzo a una cruzada sin ponerse a uno mismo en peligro haciendo cosas como pisar obvias trampas. El antiguo ángel del juicio aprovechó que todavía no estaba siendo atacado por nadie para estudiar la situación a su alrededor, él tenía menos de siete reclutas consigo y solo un cerbero, pero su consuelo era que sus adversarios consistían de demonios notablemente jóvenes, probablemente nobleza mimada, carne fresca. Ese pensamiento lo tranquilizó hasta el punto de hacerlo sonreír un poco, quizás hasta podría tener un poco de diversión con esto.

Ahora, si tan solo pudiera identificar a que familia pertenecía el rubio que lo saludó, su trabajo se volvería muchísimo más sencillo. Kokabiel podía llegar a admitir que su reputación como un belicoso impaciente tenía cierta...credibilidad, pero eso no significaba que fuese lo bastante estúpido para saltar a un enemigo sin tener una mínima idea de sus habilidades. Era impaciente y agresivo, no idiota.

- ¿No vas a hablar juez estelar? Si el silencio es tu respuesta, recomiendo que oigas mi proclamación. Soy el mito nacido en cada mañana, contado por la tarde y olvidado por la noche. Yo soy el-

El discurso fue prontamente cortado por una lanza de luz dirigiéndose al pecho del joven quien en pánico conjuró una especie de escudo para bloquear el ataque. Una segunda mirada revelaba que efectivamente se trataba de una barrera de aire. Habían pasado años desde la última vez que vio una de esas, y eso le dio una buena idea sobre a cuál familia pertenecía el chico.

- ¿Acabas de atacarme en medio de mi monologo? Y entre todos los órganos posibles elegiste atacar el corazón, el jodido corazón. – dijo el demonio con incredulidad. - Eso...eso no es gente. ¿Sabes qué? Planeaba tener una educada conversación en donde pudiésemos quizás entendernos el uno al otro mientras luchábamos para poder quitarme algunas dudas existenciales, pero no, tenías que apuntar al corazón. A la mierda con esto, voy a patearte la cara.

Sí, definitivamente un Phenex, solo ellos podían hablar de forma tan ridícula. Todavía podía recordar aquellos días en el paraíso en los que el ancestro de este chico lo forzaba a escuchar una de esas estúpidas poesías que tanto le gustaba escribir. Ni hablar de esas mañanas en que despertaba a medio paraíso con uno de esos cantos a los que Kokabiel hubiese gustado declarar algún tipo de pecado, sino fuera por el hecho de que su Padre los disfrutaba. Pero ahora Él ya no estaba aquí, por lo que no importaba si decidía desplumar a uno o dos de sus pájaros traicioneros.

-Oh, solo estaba saludando. No pensé que los demonios de hoy día podían llegar a ser tan patéticos como para confundir eso con un ataque. Aunque ahora que lo pienso, no debería haber esperado demasiado de tu raza en primer lugar, mucho menos de una gallina. Tal vez vaya a cazar otros pájaros de tu familia luego de esto, solo espero que ellos sean una presa más entretenida.

A pesar de sus palabras, el caído ya se encontraba recalculando su plan. Incluso si no creía que un pollo pudiera vencerlo, debía admitir que el chico tenía bueno instintos a la hora de bloquear y esquivar como una marica, quizás acabar con él tomaría más tiempo del que le gustaría. Lo mejor sería matar a Gremory antes de acabar con el resto. Primero el trabajo y luego la diversión.

- VOY A ARRANCARTE LAS PLUMAS Y METÉRTELAS POR EL...No, no voy a perder el control. Voy a partir cada hueso de tu cuerpo hasta que pidas que te alguien acabe con tu sufrimiento...pero de forma controlada. Por cierto, nuestra querida Valerie aquí presente es la actual poseedora del cáliz de Sephirot.

La chica en cuestión levantó su mano para saludar desde su ubicación a una buena distancia del resto del grupo. ¡Qué demonio más idiota! Pensaba que iba a ganar solo por eso, todo lo que Kokabiel tenía que hacer era matarla primero para que no pudiese revivir a nadie. Con un rápido aleteo, comenzó a volar tan velozmente en dirección a la chica, no sin dedicar una carcajada burlona a esos pobres murciélagos que creían que estaban a su nivel.

Hablando de niveles, pudo notar que el nivel del suelo parecía estar elevándose cada vez más.

*Crack*

Ruval Phenex: Mientras es cierto que la información es esencial en cualquier clase de misión, es el trabajo en equipo lo que nos permite llevarla a cabo de manera asegurada. En una batalla, si te encuentras solo luchando contra múltiples enemigos al mismo tiempo es porque algo salió mal. Los números importan, y si soy sincero preferiría pelear contra un demonio bastante más fuerte que yo, que contra dos de un poder similar mío. Incluso si tu aliado no hace nada directamente, su mera presencia es suficiente para dividir la atención del enemigo y ejercer presión sobre el mismo.

El joven Phenex no intentó ocultar su risa al ver al cuervo de pacotilla estrellarse contra el suelo por idiota, porque esa era la palabra que uno debería usar para describir a alguien que intentase volar a altas velocidades en presencia de un oponente capaz de controlar el aire (Al menos la caída no le causaría más daño cerebral del que ya tenía de antemano.). Aunque su carcajada fue algo corta debido a de una daga de luz acercándose a su rostro.

El intento de ataque sorpresa fue mucho más lento que el primero a pesar de que el proyectil era considerablemente más pequeño. Quizás la caída le haya afectado más de lo previsto, incluso si no parecía la gran cosa, los accidentes todavía podían pasar. Sin pensarlo demasiado, convocó una nueva barrera para bloquear, pero en lugar de estrellarse contra el aire condensado, la diminuta daga dorada explotó como si se tratara de una granada de luz convirtiendo al mundo en un espacio en blanco.

Dolió. Mucho.

Lo que sintió fue a comparable a alguien exhalando un aliento ígneo sobre sus pupilas luego de haberle arrancando los parados en un ataque previo del que todavía no se había recuperado. Una comparación un tanto extraña, pero más extraño era el hecho de que estuviese bastante familiarizado con ello (los dragones no conocían el termino ¨contenerse¨ a la hora de entrenar). Sus cegados ojos ardían hasta tal punto en que si no fuera por el tiempo en que tardarían en volver a crecer se los hubiera arrancado allí mismo. Maldito sea el Kokabiel, sin duda le bajaría todos los dientes apenas tuviese una oportunidad. El estúpido cuervo aprovechó su cegara para gritar órdenes a sus subordinados. Esto último resultaba más molesto que preocupante si los sonidos de maullidos y aullidos acompañados de gritos servían de indicación.

Terminó desperdiciando casi viente segundos hasta que su visión volviera, poco a poco el mundo fue aclarándose dejándole ver una silueta roja siendo zarandeada por otra silueta negra. Su sospecha por la identidad de las figuras fue confirmada de manera casi inmediata por sus gritos.

-Si dejas de meterte en mi camino, te prometo que tu muerte no será tan horriblemente dolorosa, asqueroso demonio.

-Ni lo pienses. Incluso si ella fue mi enemigo hace apenas unos días, no te dejaré dañar los pechos de ninguna mujer, sean grandes o pequeños, firmes o blandos, redondeados u ovalados...

La lagartija roja estaba completamente revestida en su armadura a haciendo su mejor esfuerzo para mantener al cuervo alejado de donde Valerie estaba luchando.

No quería rescatarlo, en verdad no quería encontrarse a menos de veinte metros de semejante criatura, y personalmente amaría castrarlo antes de dejarlo acercarse a alguien de su nobiliario... y quizás tampoco debería dejar a Gasper cerca de esa criatura.

Ah, los sacrificios que uno debía hacer para devolver un favor.

Tomando a la lagartija roja de la espalda, lo arrojó ¨delicadamente¨ hacia un lugar seguro, sorprendiendo de nuevo al caído con su presencia. Antes de que este se diera cuenta de lo que estaba pasando, lo golpeó en el hígado dejándolo sin aire, momento en el que tomó su cabeza entre sus manos y la estrelló en el pavimento sin darle tiempo a que se recupere. Cuando estuvo de patear su cabeza para asegurarse de que estuviera inconsciente un rayo de luz atravesó su pierna derecha haciéndolo caer de rodillas. Alguien lo había herido con una maldita flecha de luz, cosa de la que no podía regenerarse con facilidad, a solo segundos de terminar este trabajo de mierda.

Su frustración superaba con crecer a su dolor y mentalmente culpó a uno de los miembros del nobiliario de Rias y a las exorcistas por haber sido incapaces de contener a alguno de sus adversarios, no tenía pruebas de que ese fuera el caso, pero en vista de que la alternativa era adjudicar el error a alguien de su equipo...la culpa la tenían ellos.

Por ese error Kokabiel tuvo el tiempo suficiente para levantarse y tomar distancia. El caído respiraba de forma entrecortada y si uno prestaba la suficiente atención, entre esas bocanadas de aire podían oírse insultos y maldiciones quizás dirigidas hacia Riser o quizás hacía los demonios en general, sus largos cabellos estaban totalmente desaliñados y de sus puntas goteaba sudor, o quizás sangre que aún no se había endurecido. Su previa arrogancia ya no podía ser vista por ninguna parte, todo lo que ahora había en aquel cuerpo era ira ardiente.

Sairaorg Bael: Todo eso suena muy bonito, pero creo que están olvidando algo muy simple. Hay ocasiones en que no van tener tiempo de hacer estrategias porque algo te agarró desprevenido, te vas a encontrar solo o superado en número, o no podrás hacer uso de las técnicas que tanto tiempo te tomaste en perfeccionar porque la situación no te lo permite. En esos momentos vas a recordar que los músculos nunca te abandonan, puedes contras con ellos en cualquier situación, es más, todo eso que nombraron antes existe para compensar la diferencia en fuerzas, pero los músculos son fuerza en estado puro.

Cada segundo se encontraba acompañado por una multitud de destellos productos de espadazos fallando en golpear a un cuerpo rojizo, todo esto iluminaba en lo que de otro sería un escenario oscuro. Cada corte rosaba su piel haciéndolo sentirse nervioso por la idea de ser golpeado por algo de lo que le costaría regenerarse, aunque también había cierta emoción, quizás producto de la adrenalina, de ser capaz de esquivar los ataques de alguien usualmente considerado algo fuerte por el resto del mundo a pesar de tener una pierna herida. Los ataques de su oponente eran algo más veloces que los de Sellzen, pero también era infinitamente más predecibles que un estilo que involucraba seis brazos y tres hojas.

Ya no recordaba cuanto tiempo habían estado haciendo esto, bueno, no era como si siquiera pensara en ellos, pero si lo hubiese hecho se daría cuenta de que no podía recordarlo. Ignoraba el tiempo, no notaba los gritos, ladridos, maullidos, rugidos dracónicos y otras distracciones que resonaban a sus alrededores. Todo cuanto veía era a su oponente respirando pesadamente totalmente empapado de sudor, las rodillas del caído temblaban un poco demostrando que estaba exhausto. No era que Kokabiel no tuviera estamina, lo que lo sucedió es que el cuervo, en su furia, olvidó que estaba luchando contra un Phenex, es decir, un oponente con una resistencia ridícula que era bien capaz de aumentar la temperatura a su alrededor y disminuir la presión atmosférica haciendo de un golpe de calor algo inevitable.

- Vas a ver. Con lo que Ophis me dio seré invencible. – dijo Kobabiel. Uno no debía culparlo demasiado por haber dicho eso en voz alta frente al enemigo en vez de consumir la serpiente discretamente, después de todo era difícil pensar claramente cuando te encontrabas deshidrato y con una temperatura corporal que asemejaba una fiebre fuerte.

Ese fue el error que decidió el combate, el caído interrumpió sus ataques para buscar, con sus manos temblorosas, algo de entre su ropa, dando la oportunidad a Riser de lanzarle una bola de fuego a la cara, no lo suficientemente poderosa como para herirlo, pero sí para darle tiempo al demonio de cortar distancia, aun considerando su pierna lastimada. Tomándolo de los hombros con suficiente fuerza como para sentir las clavículas agrietándose entre sus manos, le propinó un cabezazo de tal poder que no solo el cuervo perdió la conciencia, sino también que su tabique quedó completamente destruido por el impacto. La satisfacción de ver su oponente derrumbarse fue acompañada con un simple, pero potente, Uppercut a su barbilla a modo de dar el enfrentamiento por finalizado. Riser había ganado.

Por supuesto que había ganado, era simplemente imposible para un genio como él perder contra un cuervo con delirios de grandeza. De no haber tenido que preocuparse por deñar a sus aliados, hubiese carbonizado todo el lugar con una mano, no, con un dedo y con los ojos cerrados. Sí, eso sonaba adecuado para un genio de su nivel.

¨Ahora, a celebrar mi gloriosa victoria con el resto. Comenzaré con un cordial saludo a modo de prepararme para la ovación y...MIERDA¨

Fue en ese momento en el que el muchacho se dio cuenta de que no podía mover su brazo derecho y descubrió una pequeña daga luminosa incrustada por encima de su codo, una que probablemente había cortado algo importante.

Su gloriosa y perfecta victoria arruinada de forma tan vulgar. Maldita sea la metafísica detrás de la magia que evitaba que pueda regenerarse normalmente de ataques sagrados o bendecidos.

Con un suspiro se preparó para cortar su brazo y su pierna para dejar que crecieran una nuevas extremidades, pero antes de que tuviese la oportunidad de hacerlo la damphira ya se encontraba junto a él aplicando un tratamiento con el cáliz. Todavía no entendía el escándalo que la gente hacía cada vez que perdía una extremidad, pero eso no evitaba que pensara que lo que sea que le estuviera pagando a la chica no era suficiente (si el haber sido capaz de retirar la daga de su brazo sin que él mismo se diese cuenta era de alguna indicación).

- ¿Qué te parece un aumento de salario luego de esto? – ofreció Riser con una ligera sonrisa en su rostro.

- ¿Tengo un salario? –preguntó con cierta sorpresa en su voz. – Pensaba que tu familia simplemente pagaba mis gastos cada vez que íbamos a comprar algo.

Esto fue suficiente para hacer que su sonrisa adquiera un matiz forzado por la ligera implicación de esa simple pregunta.

- Está en tu contrato, ya sabes, el que te di para que lo leyeras hace ya ocho años. Ese contrato en el que derrame mi sangre, sudor y lágrimas escribiendo para que lo leyeran porque allí se establece las condiciones que probablemente marcarán el resto de tu vida.

- Oh cierto, ¿Cómo pudo olvidar que esa parte estaba claramente escrita en el capítulo 3...

- Capítulo 2.- corrigió el muchacho.

- Subsección 3...

- El contrato no tiene subsecciones.

- Oh... ¿Clausula 4?

- Clausula 4.- confirmó.

- Capitulo 2, clausula cuatro de nuestro contrato.

La muchacha dijo todo eso con total seguridad. Seguridad que no titubeó ni por un segundo mientras la escrudiñaba con la misma firmeza que solía utilizar con su nobiliario cada vez que estos hacían algo cuestionable (ejemplos de estos incluían, pero no estaban limitados, a Shirone intentando comer golosinas antes de cenar, Loup negándose a hablar para hacerse el interesante, y Sellzen tratando de iniciar una pelea con alguien de forma sutil).

- No leíste el contrato.

- Nadie leyó el contrato. – afirmó ella mientras ignoraba un aullido de protesta de parte de Loup- Como dije, nadie leyó el contrato.

Riser debía de admitir que era admirable que alguien pueda decir algo como eso con tanta convicción, incluso su hermano alabaría la total falsa de vergüenza en la damphira. Solo por eso lo dejó pasar por el momento.

A su alrededor, todos los caídos se encontraban inconscientes y amarrados, pero en perfecta salud. Hubiese preferido dejarlos con cualquier herida que no fuera fatal o insufriblemente dolorosa para eliminar el riesgo de que escaparan, pero Asia Argento insistió en curarlos, noción que por supuesto Rias y el resto de su grupo apoyó sin pensar en las posibles consecuencias. Casi le dieron ganas de unirse a las exorcistas que estaban protestando a favor del sentido común. Sin embargo, se conformó con que revisaran los cuerpos en busca de cualquier objeto peligroso.

No encontraron nada. Esto lo incomodó bastante en vista de que Kokabiel había revelado su intención de devorar una serpiente de Ophis. Siempre estaba la posibilidad que esas palabras hayan sido producto de alucinaciones provocadas por el calor, la falta de oxígeno y el cansancio, pero dudaba seriamente de que se tratese de eso. Intentó calmar sus miedos jugando con la idea que la serpiente era un producto de Ophis, también conocida como Uroboros, la serpiente que se devora a sí misma representando la idea del infinito. Quizás al tratarse de un producto incompleto, idea que era aterradora por otros motivos, la serpiente efectivamente se devoró a sí misma sin dejar rastro alguno. Esta hipótesis carecía de fundamento alguno, pero también lo hacía la mayoría de la metafísica y la magia.

Era inútil pensar en esa clase de cosas en ese momento, por lo que optó distraerse con ver como las personas celebraban su victoria, o retaban a otros a pelear en el caso de Boba, incluso las exorcistas olvidaron que odiaban a todo y cada demonio para unirse a la conversación. Él no tardó en hacer lo mismo y ponerse a explicar detalle por detalle todas las excelentes decisiones que había tomado durante la contienda, sus hazañas fueron verdaderamente cosa que los bardos hubieran cantado en otras épocas.

Solo el despertar del antiguo ejecutor de Sodoma y Gomorra lo hizo callar por unos momentos. El enemigo que hace unos minutos había intentado matarlo con furia ahora simplemente lo miraba decaído. Todavía había un gran odio reflejado en esos ojos, pero la pasión se había apagado, todo lo que quedaba era un desprecio resignado en su silencio. Y fue silencio lo que inundó el lugar, uno que se hubiera perpetuado de no haber sido por la intromisión de la peliazul exigiendo que se justificara por haber traicionado al paraíso.

El caído no respondió inmediatamente, solo se le quedó mirando como un adulto oyendo con calma las idioteces dichas por un niño...no, probablemente era justamente eso lo que estaba pasando.

- Soy huérfano. - dijo con una voz neutra que no revelaba demasiado.

El silencio volvió llenar el lugar, pero si antes era una ausencia de sonido que anunciaba un posible nuevo conflicto, ahora era el silencio de aquellos que aún necesitaban tiempo para pensar una respuesta.

La mayoría de los presentes, salvo su propio nobiliario que ya estaba al tanto de esto, presentaron variadas reacciones. Algunos palidecieron a medida que entendían todo lo que esas tres palabras implicaban. Otros, menos entendidos, preguntaban confusos qué quería decir con eso. Bueno, había otra persona que hizo esa misma pregunta, solo que, en lugar de confusión, la hizo con desesperación.

- Dios ha muerto. Mi Padre, nuestro Padre, ha muerto luchando contra los originales satanes. - una sonrisa tan amarga como maliciosa escaló sus labios – Ustedes le rezan a fantasmas.

Silencio y más silencio. No, en realidad el sonido de las hojas de los arboles siendo estremecidas por el viento nocturno estaba presente, es solo que era ignorado a favor de crear un falso silencio ya sea por respeto, miedo o desesperación.

No fue hasta que una de las exorcistas preguntó ¨¿Por qué?¨ que una palabra tuvo lugar allí. La pregunta carecía de todo contexto que indicara a qué se refería exactamente. Estaba libre a interpretación si preguntaba que por qué era un secreto, o por qué lo habían matado, etc.

El caído interpretó la pregunta vacía como quiso y respondió:

- Quiero justicia, no solo por mi Padre, sino también por mi madre. Él fue bueno y justo, ella fue más pura que el blanco. Y ahora esos hipócritas de blanco se nie-

Fue en aquel momento que Riser noqueó al caído con un rodillazo en la cara, no porque intentara evitar que los demás escuchen eso, sino porque simplemente no estaba de humor para escuchar algo tan deprimente. Además, quería aprovechar la oportunidad de para golpearlo todavía más sin que nadie lo regañe por hacerlo.

El sonido de los dientes romperse fue prácticamente catártico por para el joven demonio, el único problema eran los llantos ahogados de unas exorcistas sufriendo una crisis existencial a sus espaldas. Fue el equivalente a arruinar un perfecto helado frutal tirándole vinagre encima.

Esas niñas tan insufribles estaban allí comportándose de una forma tan patética y amargando lo que debería ser su dulce celebración de victoria.

¨ ¿Debería hacer algo? ¨ Se preguntó a si mismo mientras repasaba posibles motivos que justificaran que se rebajara a animar a personas que habían sido tan hostiles. No había méritos que lo llevasen a hacer algo por esas dos.

¿Se doblegaría antes las lágrimas de una mujer sufrida? No, él era un creyente de la igualdad de género y estas mujeres se negaron a mostrar agradecimiento tras haber sido salvadas por Valerie.

¿Se compadecería de niñas que perdieron un padre y una madre el mismo día? Tampoco, ellas perdieron toda su empatía luego que trataran a Sellzen como un traidor a pesar de haber sufrido por lo mismo.

¿Mostraría respeto por guerras heridas luego de la contienda? Como si fuera a tratar de guerreras a niñas que apenas sabían cuál de los dos extremos de una espada era el afilado.

La conclusión a la que arribó fue un simple no. Esas criaturas no eran merecedoras de ser llamadas increíbles, y por tanto tampoco lo eran de recibir ninguna colaboración del futuro demonio más fuerte de la historia. Eso no tendría ningún sentido.

Dejando de lados sus pensamientos, pudo ver como las niñas seguían manchando su gloriosa victoria con tales chillidos y el continuo balbuceo de unos ineptos tratando de animarlas eran simplemente una tortura para cada uno de sus sentidos. Preferiría estar escuchando reguetón a estar aquí...de acuerdo, eso quizás fuese una pequeña exageración, pero su punto se mantenía. Una niña de coletas llorando a todas voces y otra peliazul temblado abrazándose a si misma era una vista patética, especialmente considerando que la persona que más fervientemente trataba de animarlas era una monja convertida en demonio que tampoco podía contener sus lágrimas. No le gustaba mucho la vista.

¡Eso era!

Era su deber como un caballero ayudar a su prometida cuando esta en verdad lo necesitara. La doncella de plata, Asia Argento, era una subordina directa de Rias y ,siguiendo esa lógica, ayudarla a ella a consolar a las insoportables niñas era equivalente a ayudar a su prometida.

Con un plan en mente, pensó en un color para llamar junto al viento de la noche, anaranjado fue su elección, pues era un color amable y daba una bienvenida mucho más bondadosa que el mejor de los anfitriones. El viento comenzó a silbar una canción que a todos atraía, pero que tan solo él podía interpretar. Cuando finalmente creyó que la atención de las dos niñas se posaba sobre él, habló con una voz con una voz serena, quizás cálida, que contrastaba con sus fríos ojos y rígida figura.

- Polvo eres y polvo serás ¿Quién mejor que un fénix para referirse a tales palabras? Tus padres ya no están aquí, hija de Eva, mas te pregunto ¿Siguen menos vivos en tu corazón ahora que saben que no lo están en carne? ¿Vas matarlos nuevo cambiando la imagen que tenías de ellos? ¿No siguen vivos en sus lecciones, en sus historias y en ti, fruto de su trabajo?

Nadie lo interrumpió, mirando a las estrellas podía imaginarse las caras las exorcistas atentas a cada palabra suya, a pesar de que ni él mismo creyera en ellas. ¨Cuando estés contando una mentira al público, aparenta estar convencido de ella y luego olvídate de que estás aparentando. ¨

Los demonios estaban adoloridos cubriéndose sus cabezas tras haberlo escuchado citar la biblia, pero ninguno dio señal de querer detenerlo, es más, la monja estaba esperando a que siguiera. ¨Siempre déjalos queriendo más¨ le decía su hermano ¨Pero trata de no dejar un final demasiado abierto, los oyentes odian eso. ¨

- ¿Vas a odiarlos por haberte abandonado en este mundo de lobos antes del tiempo de tus ancestros, por nunca haber llegado a reconocer tu existencia a pesar que tantas personas te exijan conocer la de ellos, que mates por sus nombres ? ¿Vas a amarlos porque aún puedes encontrar vestigios del amor y protección que desearon entregarte sin saber qué serías? ¿Vas a continuar un camino formado por tantos otros que perecieron en la esperanza de su gloria sin perder nunca su fe o intentarás crear una senda con tus pasos? LEVANTATE Y PIENSA...luego de eso puedes decidir si seguir llorando o no.

El viento se detuvo, la función se acabó y Riser esperaría que alguien mandara un Oscar a su casa más tarde...pero no un Grammy, esas cosas no servían ni como pisapapeles.

Y cuando vio a su público, notó como la chica de las coletas continuaba llorando a cantaros mientras era rodeada por el resto y sus menos artísticas palabras de ánimo, solo la peliazul parecía estar escuchándolo...si uno consideraba dejar caer sus ojos muertos sobre su figura como escuchar. Era evidente que nadie aquí tenía buen gusto estético. Al menos todavía oír un par de aplausos, uno de ellos correspondía, como era de esperar, a Gasper quien había sido personalmente educado en las artes teatrales y musicales por el mismísimo Riser. Lo que le sorprendió fue de donde provenían los otros aplausos.

Desde el cielo vio descender un adolescente o un hombre muy joven revestido de una armadura blanca con alas de color azul claro. Su casca cubría completamente su rostro, pero aun así era capaz de sentir una mueca a través de sus gestos.

-Buen discurso, aunque comenzar con una cita de la biblia se sintió un poco forzado, fue como que saltaste de 0 a 100 de la nada.

Sus casuales palabras hicieron que la mayoría de los presentes levantara su guardia en preparación para otra pelea, incluso aquellos que ya tenían un buena de quien se trataba...aunque quizás era justamente por eso que levantaron su guardia en primer lugar.

-Te callas. Solo llévate a este saco de plumas – dijo lanzando al inconsciente cuervo hacia el recién llegado - ¿Viniste para eso?

- Meh, era la contingencia en caso de que algo saliera mal. – respondió encogiéndose de hombros cargando a Kokabiel como un saco de papas – Haces honor a los rumores sobre ti, ave inmortal, ciertamente no decepcionas, aunque ojalá pudiese decir lo mismo de mi destinado rival.

Una rápida mirada a la lagartija roja dejó en claro a quien se estaba dirigiendo, muy a la confusión del pervertido que no entendía porque había tantas personas centradas en él.

-Bueno, quizás me estoy apresurando demasiado en juzgar, después de todo, hay otras personas con las que puedo luchar hasta que crezca un poco. ¿Cómo crees una pelea entre nosotros termi-

-Tu completa derrota – afirmó instantáneamente sin dejarlo terminar la pregunta.

En vez de enfardarse, el visitante comenzó a reír como si disfrutara del desafío, cosa que Riser consideraba un caso de masoquismo de su parte...o quizás una mezcla de sadismo y desilusiones de grandeza.

-¿Qué te parece si...- comenzó a decir solo para volver ser interrumpido, esta vez por lo parecía ser su teléfono celular sonando – Me tengo que ir, el jefe me llama o por lo menos creo que es el jefe, no es como que pueda contestar con esta armadura puesta. Ustedes pueden interrogar al resto de los prisioneros antes de entregárnoslos.

Así, sin decir nada más, se largó volando llevándose al caído consigo. Todo eso pareció una escena fuera de lugar, pero al menos borró un poco del ambiente depresivo de hace unos momentos para reemplazarlo con uno repleto de confusión.

- ¿Quién era ese?- preguntó preocupado la lagartija roja.

-Emperador dragón blanco. Trabaja con Grigori. Intentará matarte repetidamente. Buena suerte.

No esperaba que Loup entre todas las personas se dignara a responder una pregunta que no estaba específicamente dirigida a él, incluso si las respuestas eran cortas, el mero hecho de que se haya molestado en utilizar más 10 palabras de una sentada era impresionante, demostrando que las lecciones de etiqueta que le habían dado no fueron desperdiciadas, cosa que era buena porque de otra forma se verían obligados a usar métodos un poco más forzosos para educarlo. No por nada tenía un silbato para perros guardado en su cajón junto a otras que le fueron regaladas por su hermano y preferiría no tener que nombrarlas en ninguna ocasión.

-No es justo. Yo seré el primero en pelear contra él. Issei puede quedarse con lo que quede de él. – dijo Boba tras haber estado callado más tiempo del que nadie pensaba que era posible.

-¿QUÉ? No quiero pelear contra nadie, todo lo que quiero es convertirme en el rey del harem ¿Por qué tengo que lidiar con un montón de dragones adictos a las peleas?

-Si te hace sentir mejor, estoy seguro de que es más débil que yo. – comentó Riser con desinterés.

Si era sincero, no entendía por qué el lagarto celestial rojo, Ddraig, no informó a su recipiente de que su enemigo jurado intentaría pelear a muerte contra él, ni siquiera se molestó en revelar su presencia en frente a su primer encuentro en esta generación. La primera explicación que se le vino a la cabeza fue la idea de que no lo hizo por saberse complemente superado en fuerza. JA, como era de esperarse de una lagartija, por puesto que sería una completa cobarde.

- Jefe, ¿Se encuentra bien? - preguntó Gasper preocupado al verlo reírse como desgraciado sin una razón aparente.

El demonio de pelos dorados no contestó nada, en este punto no le importaba si lo miraban como si estuviera loco. Quizás fue lo mejor que no se haya cuenta que algunas estaban haciendo intentando adivinar que fue lo que le hizo perder la cabeza. Definitivamente fue para mejor que no descubriera que era Valerie la que estaba organizando las apuestas.

.


Uno de los primeros secretos que uno aprende a la hora de preparar pescado es que cada especie debe ser fileteado de forma distinta. De la misma forma en que es distinto luchar con un errante que contra un hada, la manera de cortar salmón rosado no debería ser comparada a lo que uno haría con un atún. Sin embargo, una de las cosas con las que uno siempre debía contar independientemente del tipo de pescado era de un buen cuchillo, pues de otra forma siempre terminarías por despedazar el filete por accidente.

Con la tabla para cortar, una hoja decente, sal y otros condimentos a su lado, Hagen Sellzen estaba concentrándose en cortar adecuadamente el hermoso espécimen de salmón rosado que tenía en frente suyo. Sus movimientos eran seguros, pero todavía delicados, su pulso calmo contrastaba con la presión interna que sentía por miedo a arruinar un espécimen de tal calidad si se distraía. Fue por eso que no su dudó un solo segundo es activar su equipo sagrado y abofetear la pequeña mano que intentó tocar uno de los filetes ya cortados. Una decisión de la que prontamente se arrepintió al ver a quien había tenido la osadía de golpear. El susto lo hizo soltar su nuevo ¨cuchillo de cocina¨ e hincar una rodilla al suelo en señal de sumisión.

- Señorita Ravel, mil disculpas por eso. De haber sabido que vendría a la cocina hubiese dejado esto de lado para recibirla de manera adecuada. De cualquier forma, eso no escusa lo que hice, aceptaré cualquier castigo que proponga.

- Nnoo-o, no. Entiendo que fue un accidente, simplemente asegúrate de que no vuelva a pasar. – dijo de la pequeña rubia de forma algo incomoda. – Oh, ya sé. Como castigo, quiero que peles y cocines papas al horno para la cena de hoy.

En vista de que ambos sabían que el disfrutaba cocinar, esto era una forma de decir que ella simplemente quería comer eso. Personalmente hubiese preferido haber sido un castigo real, aun si era uno insignificante. No era un masoquista, pero herir a la hermana de su señor lo hacía sentir un tanto culpable. Ya era demasiado que tuviera que atacar a Riser con una espada bendecida durante sus entrenamientos, no quería sumar el asaltar a la hermana de este a la lista de sus ofensas contra su señor.

-De cualquier forma, venía a hablarte de...Por favor, dime que no estás usando lo que creo que estás usando como cuchillo de cocina. – pidió la niña en un intento proteger su cordura.

Con un aire más relajado, el muchacho levantó la espada de la mesa, incluso si estaba un poco sucia y cubierta de escamas de pescado, uno podía notar un brillo perpetuo que nunca abandonaba la hoja y hacía de su filo se viera todavía más impresionante, su peso ligero y bien distribuido la hacían cómoda de sostener y usar. Si tuviera una queja sobre ella, es que le parecía que la empuñadura estaba sobredecorada, pero aparte de eso admitía que se trataba de un arma excepcional.

-Estás usando a Ascalon, ASCALON, el arma predilecta de san Jorge y una de las espadas sagradas más famosas del mundo, para cortar pescado.

-Tiene un buen filo. - cosa extremadamente importante a la hora de cortar pescado, y no era como que fuera usar a Gram para algo tan denigrante.

La espada le fue regalada por el mismo arcángel Miguel luego de que su señor y el resto completaran la misión. Se sentía un poco avergonzado de haber conservado el arma aun cuando él fue el único que no participó en la captura de Kokabiel, pero entendía que era lógico que sea el espadachín del grupo quien la conserve.

- ¿Esa fue la recompensa por la captura de Kokabiel?- preguntó Ravel con cierta timidez que no conseguía enmascarar su curiosidad del todo.

- No, este fue un simple regalo extra que nos hicieron a modo de crear una buena relación. La recompensa fue...otra cosa.

Algo que su opinión fue un terrible desperdicio de posibles ventajas que podrán haber sacado de allí, una estúpida decisión que no entendía del todo.

.

Cuando su rey lo había mandado a buscar la recompensa a un templo en Japón de manos del arcángel, sin decirle de qué se trataba, pensó que era un castigo para que pudiese compensar de cierta forma que no había participado en la última misión.

Su primera señal de que esa idea era incorrecta fue ver al arcángel Miguel pisando el suelo. Nunca fue un experto en teología, pero tenía entiendo que los ángeles no estaban acostumbrados a tocar la tierra a modo de mostrar que estaban separados de los asuntos terrenales. Sin embargo, allí estaba arrastrando sus blancas túnicas por un polvoriento suelo de un templo que ni siquiera era cristiano, sus eternos ojos tristes, pues era la única en podía describir a unos ojos que parecían incapaces de mostrar otra emoción, lo estudiaron de pies a cabeza, no con el aire de aquellos que juzgan a otros, sino reflexionando sobre algo.

Todavía no se habían dicho nada, en parte porque el muchacho sospechaba que terminaría insultando o amenazando al ángel, un posible futuro aliado de su señor, si habría la boca sin tener bien pensado que palabras decir, y en otra parte porque lo que vio a continuación lo enmudeció. Un ser que supuestamente estaba por encima de todos los que pisan la tierra, se inclinó ante él y ofreció palabras de disculpas.

Esos sonidos jamás deberían nacer de la boca de tal ser, o por lo menos eso era lo que años de educación cristiana de su niñez le gritaban, una idea de la que temía jamás poder deshacerse. La peor parte era que esas palabras sonaban complemente honestas, alguien que decían que era más perfecto que el hombre estaba admitiendo sus errores a un demonio y se le disculpaba.

Odiaba esto, odiaba tener que escuchar eso, odiaba entender que esta debía haber sido la recompensa, odiaba cada palabra, cada sonido, cada gesto, cada imagen, cada emoción que cargaba la disculpa. Debería haber odiado al ángel en frente suyo, y por eso lo aterró el darse cuenta que, a pesar de odiar sus palabras, no sentía nada en particular por el ángel que le estaba pidiendo perdón, ni placer por verlo humillarse, ni furia por pensar que una disculpa solucionaría todo.

¨ ¿Por qué debería perdonarte? ¨

Sonriendo de una manera más triste que sus ojos el ángel respondió ¨ El perdón libera a quien lo da, temo que, si me odias, termines haciéndote daño a ti mismo. No te pido que me ames, solo que me olvides, algo que nosotros debimos de haber hecho hace mucho tiempo. ¨

En el pecho del muchacho creció una sensación extraña, no fue un gran cambio como una esperaría un momento que debería haber sido tan emocionalmente cargado como este, sino un cambio tan pequeño que solo era reconocible por la diferencia que tenía con su estado anterior. No estaba acostumbrado a esta clase de cosas, y por eso, tuvo miedo cuando su pecho dejó de sentirse tan apretado como antes.

.

Seguía estando altamente disgustado con la iglesia y todo lo que esto representaba, por eso estaba usando una de sus reliquias como cuchillo de cocina a manera de mostrarles el dedo del medio, simplemente que ya no había tanta furia en su desprecio. Lo mismo que uno sentiría si estuviese obligado a ver una película que aborrece repetidamente.

- Hey Hagen, tú sabes que mi hermano te considera su amigo ¿Verdad?

- Señorita Ravel, apreció mucho su amabilidad, pero no es necesario que diga esa clase de cosas. A diferencia de lo que todos creen, no me siento deprimido, ni culpable. Sí, sí, estuve bebiendo un poco cuando me di cuenta que ¨maté a un hombre¨. Pero, en retrospectiva, no me sentí culpable, simplemente un poco desorientado por la revelación. Creo que lo que más me afectó fue el hecho de que no importaba tanto como imaginé que debería, pero luego de hablar con algunos veteranos como Anteo, me enteré de que no era una cosa extraña. – dijo poniendo la mejor sonrisa reconfortante de la que era capaz. – No todos los soldados sufren TPT luego de matar a alguien.

De ser sincero, se estaba cansando de lo amables que todos estaban siendo con él luego de su mini crisis. Shirone hasta le había traído una bolsa de caramelos como ¨regalo¨ antes de ofrecerle tener una charla de corazón a corazón sobre sus relaciones con sus familiares, una oferta que desgraciadamente su señor le ordenó aceptar (sospechaba que la gata blanca aprovechó la ocasión para sacarse del pecho sus propios problemas con su hermana, una persona a la que él quizás mate si la si la situación lo requería).

- No respondiste a mi pregunta. – señaló dando a entender que estaba obligado a contestar.

Era en ocasiones como esta en que se aseguraba a si mismo que si alguien negaba el parecido entre su Riser y su hermana, él sería el primero en abofetear a dicha persona con sus seis brazos.

- Si este mundo fuese mío, se lo ofrecería en bandeja de plata. – su voz llena de emociones que no creía haber utilizado antes trajeron una pequeña sonrisa a su oyente.

Su respuesta no fue directa, pero contenía todo lo que tenía que decir al respecto.

Al final, la pequeña señorita Ravel se quedó unos minutos más tratando de crear una conversación antes de irse y dejarlo seguir fileteando el salmón. Si uno prestaba atención al sonido del ¨cuchillo¨ golpeando la mesa, notaría que se asemejaba al ritmo de una canción. Mientras el muchacho continuaba tarareando de la única forma que conocía, respiraba de una forma ligera a la que todavía no estaba acostumbrado. No le hubiese molestado acostumbrarse a sentirse así.

.

.

.

Extra: Convención:

- No.

Riser no podía recordar la última vez que dio una negación tan enfática, pero darla era absolutamente necesaria para esta instancia en particular.

- ¿Cuál es tu excusa? Estoy segura de que no tienes ningún plan esta semana aparte de entrenar hasta caer medio muerto. – se quejó Rias quien había sido muy educada a la hora de invitarlo solo para que le respondan de esa forma.

- Disculpa el tono, mi rosa roja, estaría feliz de acompañarte a esa expo-anime en Tokyo. Es solo que no estoy de acuerdo con la idea de vestir a mi nobiliario como personajes de Hellsing.

- ¿Es porque sugerí que Valerie, una vampiresa, se disfrazase de una cazadora de vampiros?

- No por eso, en realidad, estoy seguro que ella disfrutaría hacerlo. Es por Loup.

- ¿Qué tiene de malo que se disfrace del capitán de Milenio? Ambos son licántropos.

- Loup es francés.

- No entiendo. – dijo Rias siendo incapaz de encontrar una correlación entre las dos cosas.

- Le estas pidiendo a un francés disfrazarse de un capitán Nazi.

- Oh...quizás no sea la mejor idea. – admitió un tanto avergonzada - ¿Qué tal si él se disfraza de Kakashi? Tienen un peinado similar.

- Eso estaría bien.

- ¿Y qué te parece tener a Hagen de Alexander Anderson?

En vez de responder, el muchacho cerró y suspiró profundamente. Este iba a ser un largo día.

.

.

.

Este capítulo es, en el mejor de los casos, un intento fallido. Intenté incluir una especie de comentarios entre los sucesos de de la historia, pero en lugar ayudar, solo interrumpieron el ritmo del capitulo todavía más.

Por eso y porque los nexos conectores entre los párrafos dan pena, admito que esto fue un fracaso...oh bueno, los conectores de capítulos anteriores tampoco estaban muy bien hechos, pero sentí que esto era todavía más evidente aquí.

No estoy muerto y puedo decir que desperdicié mi tiempo jugando Hollow knight (la historia tras el ¨corrupted vessel¨ es sencillamente mi favorita). Aparte de eso quisiera agradecer a los lectores que se molestaron en ller este fic pretencioso de DxD entre todas las cosas.