Algo en común.

En la secundaria donde Sirah estudiaba, había un ambiente algo tenso, por un lado, estaba terminando la semana de exámenes, y por otro la escuela estaba haciendo los preparativos para el festival de otoño. Cada club deportivo y cultural iba a hacer algún tipo de demostración y cada grupo de la escuela participaría con alguna actividad, el grupo de Sirah pondría un puesto para vender Takoyakis.

El maestro acomodó los exámenes que los estudiantes habían contestado, la suya había sido la ultima prueba de la semana de evaluación, por tanto, los chicos ya se notaban más relajados y algunos, resignados. En cuanto el maestro abandonó el salón de clases Sirah aprovecho para estirar sus brazos y relajar un poco el cuerpo.

-Odio molestar cuando estas tan contenta y relajada, pero necesitamos apoyo para terminar de pintar el letrero. -Dijo Sayumi poniendo cara de acongojada y juntando las manos en actitud de súplica. Se suponía que los miembros de clubes estaban exentos de los preparativos de sus grupos

-No me molesta, pero ¿Dónde están los encargados del bendito letrero?

-Uno acompañó al chico que va a traer la parrilla para takoyakis y el otro se reportó enfermo.

-Yo les ayudo, pero sólo hasta que inicie la practica de Kendo, el nuevo capitán es más estricto con ciertas cosas incluida la puntualidad.

-Ah sí, ese chico ¿Cómo se llama? Siempre se me olvida el nombre de tu nuevo capitán.

-Tú lo sabes muy bien, porque hasta hace unos días lo llamabas "mi amor".

-¡Pero eso es pasado!, me estoy concentrando en el presente…

-Si a tan solo dos semanas se le puede llamar pasado…

Las chicas pusieron el letrero en el piso y comenzaron a pintar.

-Sayumi, ya se acabó la pintura negra, dime por favor que compraron más…

La expresión en la cara de su amiga era toda la respuesta que Sirah necesitaba, suspiró, puso los ojos en blanco y se encaminó a la puerta del salón.

-Voy a la asociación de estudiantes a ver si tienen un poco de pintura.

-Te vas a ir al cielo…

-Sí, sí…

Sirah caminó hacia la asociación de estudiantes, estaba muy cansada, pero a la vez muy satisfecha consigo misma, pensaba que le hubiera gustado que Seiya asistiera al festival, pero él estaba en Grecia, Miho e Ikki seguro estarían ahí y Shun dijo que haría lo posible. El que Ikki la viera practicar Kendo la emocionaba y la ponía nerviosa a partes iguales. Después de todo Ikki podía ser un tanto incisivo cuando se trataba de señalar errores. Pensando en esto llegó al salón de la asociación de estudiantes. Hitoshi era la única persona ahí.

-Hola ¿cómo estás?

-Bastante bien Sirah ¿Qué puedo hacer por ti?

-Disculpa que te moleste, pero ¿tendrán algo de pintura negra que les sobre? La necesitamos para terminar de pintar nuestro letrero.

-De hecho, alguien se equivocó de color y compró demasiada pintura negra, pero necesitábamos azul, ya ves… tienes suerte.

- ¿Por eso estás sólo?

-Sí, los demás subieron a la bodega para traer una lata de pintura azul, pero hay que buscarla. Aun así, es más rápido que salir a comprarla.

Mientras hablaba Hitoshi tomaba la lata de pintura y se la daba a la chica.

- ¿Cómo te fue en los exámenes?

-Creo que bien en general, por lo menos no creo reprobar.

-Veras que no…Al contrario, si te desempeñas como en el círculo de estudio te va a ir muy bien.

-Tu hermano es una persona muy simpática.

-Es lo opuesto a mí. Puedes decirlo. -Hitoshi sonrió con tristeza mientras acomodaba sus lentes.

-Pues, sí…

-Lo hecho mucho de menos, él está casi siempre en otro país, a veces viene a visitarnos…pero no es lo mismo.

-Eso lo entiendo muy bien…

- ¿Tú sabes por qué Kazuma ya no volvió a la escuela? quiero decir, aparte de que su padre consiguió un nuevo empleo y eso…

-No entiendo.

-Seiya de Pegaso, es tu tío ¿no?, Shun de Andrómeda, Ikki de Fénix, todos ellos parte de tu familia, caballeros de Athena, categoría bronce.

-Pues sí, supongo que sabes eso por el torneo galáctico, aunque eso fue hace muchos años, aún hay gente que está al pendiente. - La chica se encogió de hombros- No sabía que eras fan, ¿pero que tiene que ver con el idiota de Kazuma?

-Conozco a Kazuma desde que íbamos al prescolar, te atacó de alguna manera ¿verdad?

-Sí, pero me salvaron.

-Lo sé, también me contó lo del contenedor de basura…-El chico dejó la lata de pintura en una mesa y esperó respuesta, conteniendo una sonrisa…

-Él se lo buscó, Ikki ya lo había dejado así, pero ese tarado insistió en provocarlo.

-Nunca dije que no lo mereciera. Fue una estupidez de su parte hacer enojar al caballero dorado de Leo…

Eso tomó completamente por sorpresa a Sirah, hasta donde ella sabía las cuestiones internas del santuario eran secretas.

- ¿Cómo sabes eso?

-Es lógico, mi hermano también vive en el santuario, ¿no te has dado cuenta? es un caballero de Athena, categoría plata. Aunque no tiene mucho que recibió su armadura. Y precisamente Ikki lo ayudó a entrenar una que otra vez.

-Sigo sin entender que tiene que ver todo esto con Kazuma…

-Deberías preguntarle a tu tío Seiya, si tuvo algún tipo de charla amistosa con Kazuma, no te preocupes, no le hizo nada, ni siquiera lo tocó. Y ya hacia falta que alguien le diera un escarmiento, aunque ni en más locos sueños hubiera imaginado al caballero dorado de sagitario haciéndolo. Me alegra ver que no sabias nada al respecto

-No termino de entender.

-Cuando inició el año escolar, supe de ti por que estabas en el equipo de Kendo, y la verdad no me interesaba, pero varias veces desde los laboratorios vi a esos caballeros viniendo por ti a la escuela, quería saber si eras una niña mimada capaz de manipular a esos hombres, pero conforme te fui conociendo me di cuenta de mi error y reconozco que eres una gran chica, y lamento mucho que hayas tenido que toparte con Kazuma en tú camino, tú no mereces eso.

-No sé qué decir…

-No digas nada, llévate la pintura y sigamos con nuestras vidas.

- ¿Koji vendrá al festival?

-Sí no hay llamado de Grecia, sí.

-Me gustaría saludarlo.

-Ya veremos cómo nos organizamos. Pero creo que a él también le daría gusto saludarte, y a tus padres por supuesto.

Sirah sonrió, tomó la lata y se apresuró a llevarla al Salón para que Sayumi continuará con el letrero. Compartir la escuela con alguien que entendía lo que es tener a un ser querido arriesgando su vida día con día como guerrero, le daba a la niña una sensación de calma, quizá ella y Hitoshi pudieran ser amigos.