DISCLAIMER: Los personajes son de JK, ponerlos en ridículo es cosa mía y solo mía
"Este fic participa en la actividad extra de mayo de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black".
Beta: Nea Poulain
Personaje: Pansy Parkinson
Al fin y al cabo, siempre seréis los malos.
—Hazlo.
La mano te tiembla tanto que apenas puedes sostener la varita. Oyes la voz de Alecto distorsionada, como si estuvieses debajo del agua. Toda tu atención está en el niño del suelo, aunque tu cerebro intenta no fijarse en él. Te dijeron que así era más fácil pero mentían, cuanto más lo intentas más fuerte se graban sus detalles. Es un Ravenclaw de segundo año y por lo que te han dicho su delito fue decir a unos compañeros que los muggles no eran malos.
«Estúpido mocoso, si se hubiese estado callado como todos ahora no tendría que torturarte», piensas con rencor. Pero, aunque intentas enfadarte con él, dejar que ese odio te ciegue y decir el hechizo, las palabras no salen de tu boca. Porque solo tiene doce años, está llorando en el suelo y debe tener alguna costilla rota por las patadas que le ha dado la profesora Carrow. No puedes castigar a ese niño y mucho menos usar por primera vez la imperdonable.
Llevas casi dos minutos con la mano rígida y temblando; esta vez la voz de Alecto suena más cerca de tu oído y clara como el cristal:
—Hazlo porque si no tú recibirás su castigo también.
En ese momento las lágrimas comienzan a caer de tus mejillas, de asco e impotencia; antes de que tu cerebro lo procese dices:
—Crucio.
El niño se retuerce durante dos segundos y lo sientes. Cada fibra de su cuerpo retorcida y el dolor que eso le está causando, notas el pánico que le recorre y cómo ahora tienes su cordura en tus manos. Han sido dos segundos pero sabes que no se irá la sensación, nunca;, sin poder evitarlo, te arqueas y vomitas en el suelo.
Terminas sin saber muy bien cómo de rodillas en suelo. La profesora te da palmadas en la espalda y dice:
—Buen trabajo, señorita Parkinson, buen trabajo.
Entonces levantas la cabeza y ves al chico Ravenclaw. Está en el suelo sin poder levantarse pero sus ojos están clavados en ti, destilan puro odio y asco. Así es cómo os verán siempre. Da igual que tengáis once años y vuestro crimen sea ganar a los Gryffindor, o que vuestro fundador pusiese un monstruo que no hayáis pedido, siempre será vuestra culpa. No importa si a los vuestros también los matan, si trabajáis bajo amenazas o coacción, para ellos siempre seréis los malos, los mortífagos, los sangre limpia, los Slytherin.
Fueron ellos los que os marcaron el camino con un tatuaje al final.
Al salir dejas atrás un pedacito de ti, el único que quedaba con esperanza de que vencieran a Voldemort. Porque no importa lo que ocurra, tú habrás perdido. Las serpientes ya están marcadas por los dos bandos.
Al fin y al cabo, siempre seréis los malos.
