Fuego Maligno
Sev despertó totalmente descansado, pero muy inquieto por tener que enfrentarse al Fuego Maligno esa mañana. "Temo por mi vida, pero no por lo que pueda pasarme a mí, sino por cómo se quedará toda la gente a la que amo y que me ama si me ocurre algo, muy especialmente Lily, Lauren y mi madre.
Sé que Lauren resistirá, ayer estaba confiada y sabe que el destino del mundo mágico estará en sus manos, pero le tocaría tratar con Albus si me pasa algo a mí y a él no. No importa, sabrá cómo hacerlo, a través de Deborah, es una estratega consumada.
Lo de Lily es más complicado, al menos debe resistir los exámenes hasta que pueda estar en verano con su familia y no perder un año de colegio. Debo pedirle a Lauren que la apoye al máximo hasta entonces. Que se lo haga ya con Sirius si quiere y ponga por delante Pociones a Defensa, para que siga con el plan y esté protegida durante la guerra.
Lo peor es mi madre, ella se quedaría completamente sola, volvería a caer en las redes de mi padre. Que Lauren le diga también a Lily que sus padres la inviten a vivir en su casa, al menos hasta que se recupere, y que la ayuden a encontrar una pareja, difícil, a su edad. Quizá trabajando no para familias, sino para hombres solos. Violet conoce mucha gente en Cokeworth por su trabajo en el ayuntamiento y Peter también tiene muchos compañeros, mamá puede Aparecerse en cualquier lugar y trabajar para ellos.
Hablaré de todo esto con Lauren en el desayuno, me llevará poco tiempo, he de charlar también con Lily de lo que vamos a hablar entre los dos con Albus, lo pensaré en la ducha, ya estoy más tranquilo. Tengo una idea para terminar de hacerlo, voy a vincularme con Ariel, que sigue durmiendo, a ver qué está soñando."
Lo consiguió de inmediato y observó su sueño. "Oh… qué mono, está soñando que está con Lily y conmigo a la orilla del río de Cokeworth, el lejano recuerdo de nuestro primer Patronus que vio en el pensadero cuando lo enseñé a ocluir. Nosotros somos pequeños y él de la edad que tiene, y hacemos magia con las manos los tres juntos."
Se quedó un cuarto de hora observando su sueño para poder mostrárselo más adelante, y a continuación se metió en la ducha, una larga y tibia ducha, pues le esperaba un largo día por delante. Durante la misma hizo dos listas mentales, por orden de prioridad, de todos los temas que debía tratar con Albus, con y sin Lily.
Durante el desayuno, ya completamente relajado, charló primero con Lauren de lo más acuciante. Ella respondió a la perfección, tal como esperaba, dejándolo completamente tranquilo a ese respecto y dándole de nuevo gran confianza en sí mismo.
A continuación lo hizo con Lily de los temas que iban a tratar los dos con Albus, ella también había confeccionado una lista mental en la que coincidían, por lo que todavía les sobró tiempo y se disculpó con ella para continuar charlando con Lauren, pues le había sentado genial, y ella continuó subiéndole la moral.
-Severus, no os ha pasado nada, si hubierais muerto cualquiera de ambos a las seis de la mañana se habría creado una paradoja temporal, no podríais estar desayunando ahora mismo – le dijo ella.
-Tienes toda la razón.
"Estoy listo."
Tras el desayuno usó el Giratiempo desde el servicio de las mazmorras tres horas atrás para acudir al despacho de Albus. ("No lleva su típica túnica, va vestido con camisa y pantalón, qué raro. Me recibe más serio que de costumbre, vamos a realizar una crucial y difícil operación en la que ambos estamos jugándonos la vida, sólo una persona más sabe que lo estamos haciendo en este preciso instante y no puede intervenir de ninguna manera. No ha caído en lo de la paradoja, voy a decírselo para tranquilizarlo.")
-Ánimo, Albus, si hubiéramos muerto dentro de diez minutos no habríamos podido estar desayunando a las ocho y media.
-Tienes razón, chico. Gracias por decírmelo, no había caído en la cuenta.
-Vamos al trabajo.
Albus había creado una nueva estancia adyacente a la sala de Duelo, con paredes ignífugas y sin ventanas, totalmente vacía y muy amplia. Y no sólo eso, se había hecho con trajes ignífugos muggles similares a los de los bomberos, había mandado a Minerva por ellos. ("Claro, por eso los pantalones, me quito la guerrera.") Mientras se los ponían conversaron.
-Así que Minerva también sabe que estamos haciendo esto.
-Desde luego, he aprendido a trabajar en equipo gracias a ti.
-¿Le has hablado de los horrocruxes?
-No, eso no, no hasta que aprenda a ocluir.
-¿Y no te ha pedido explicaciones?
-Ninguna, ella tiene absoluta confianza en mí, como yo en ella. Nuestra relación es muy prolongada y nos conocemos muy bien.
-Estupendo, entonces cuando os vinculéis vuestro Vínculo también será muy poderoso.
-Hay un tercer traje para tu colaborador, como no conocíamos su talla lo compró algo mayor que el tuyo. ¿Servirá? Si no sirve irá por otro.
("Servirá, yo me pongo el más grande y Lauren que se ponga el mío, esto no es necesario que quede ajustado.")
-Servirá, Albus.
-Te lo daré después de que se vaya Lily, para que ella no sospeche nada por el momento. ¿Tienes donde guardarlo de forma segura en casa? ¿Te cabrán los dos en el baúl?
("Los guardo en la Sala de Menesteres, es allí donde pienso crear un espacio apropiado para enseñarle a Lauren.")
-Sí, Albus, no te preocupes, no tengo mucha ropa, aunque quizá sería mejor que acortáramos la sesión y los llevara a un lugar más seguro. No me llevará mucho tiempo, lo haré corriendo.
-¿A la Sala de Menesteres?
-Sí.
-Está bien.
Albus le explicó cómo controlar el Fuego Maligno mientras terminaban de ponerse los trajes y pasaban a la sala ignífuga. Prince alumbraba con su Lumos. ("Se trata de un proceso mental, he de ser capaz de contenerlo, darle forma y dirigirlo hacia donde desee, con un enorme esfuerzo.")
Albus lo hizo varias veces solo, anunciándole lo que iba a hacer de cada vez, lo conseguía a la perfección. Le confesó:
-He estado practicando estos días desde que monté la sala, hacía muchos años que no lo probaba.
-Es decir, has estado jugándote la vida tú sólo, sin avisar a nadie.
-En absoluto, Minerva lo sabía y estaba fuera.
-¿Y cómo la habrías avisado si te pasaba algo?
-Salía de la sala cada poco para que supiera que estaba bien.
-Está bien, Albus, pero aun así has estado corriendo un grave riesgo. Yo tengo una persona que me sustituirá si me pasa algo, pero tú eres insustituible, recuerda al basilisco. ¿Qué hubiera sido de nosotros en este momento si tienes un accidente?
-Tienes razón, pero no había otra manera de hacerlo.
-Cierto. Yo voy a hablarle de los horrocruxes a más gente, a Deborah ya mismo, ya debería haberlo hecho, y a Lily este mismo verano.
-¿Es a Deborah a quien vas a enseñarle a manejar el fuego?
-Eso no voy a decírtelo.
-Que sepas que podría haber demandado un espacio en la Sala de Menesteres para hacer esto, me hubiera ahorrado mucho trabajo, y no lo he hecho porque he respetado tu manera de hacer las cosas, no he querido sugerirte la demanda que debes pedir para hacerlo por no conocerla.
("Muy bien, muy noble por su parte, voy a aprovechar para dejarle claras un par de cosas.")
-Muchas gracias, Albus, has de comprender que nuestra relación nunca será de absoluta confianza, pues ambos tenemos intereses dispares y objetivos en la vida muy distintos. Tú vives para vencer a Voldemort desde hace muchos años. Yo vivo para muchas cosas más, puede decirse que acabo de comenzar a vivir y quiero hacerlo a tope.
-Te entiendo, muchacho, yo tenía ese mismo sentimiento a tu edad.
("Ahora que salga y no vea lo que soy capaz de hacer, a ver si lo engaño de nuevo con lo de morir.")
-Muy bien, Albus, no perdamos más tiempo. No podemos morir los dos a la vez, no en este momento, y tú menos todavía que yo, así que sal de la estancia y déjame probarlo solo. Tocaré en la puerta repetidamente para que sepas que estoy bien. Si pasa un minuto sin que lo haga, mala señal. Haz lo que puedas por mí sin jugártela.
Albus salió y Prince se carcajeó. ("Lo engañé, es muy bobo. Qué ganas de contárselo a Lauren.") Se concentró profundamente, cuando entró en estado tocó a la puerta. Invocó el Fuego Maligno y lo dominó a la primera. Lo mantuvo unos segundos y lo apagó. ("¡Toma! ¡Soy un portento, seré el mago más poderoso de la historia!") Volvió a tocar a la puerta.
Repitió la operación muchas veces hasta que lo controló a la perfección durante casi un minuto, cada vez tocaba a la puerta. ("No me conformo con esto, y he de disimular que me ha costado tan poco, apenas han pasado diez minutos.") Continuó practicándolo durante media hora más, probando distintas formas e intensidades.
Logró llenar la habitación entera de él excepto el reducido espacio donde se encontraba, asándose de calor. ("Por suerte hoy he estrenado el desodorante de Valerie, porque estoy sudando la gota gorda, habría tenido que volver a ducharme.") Cuando se dio por satisfecho abrió la puerta.
-Listo. ¿Quieres verlo?
Pasaron ambos y le hizo varias demostraciones, ni mucho menos tan perfectas como lo que había conseguido antes, pero sí lo suficiente como para destruir el horrocrux sin riesgo. Albus le dijo:
-En cuarenta minutos, eres un auténtico portento. A mí me costó semanas conseguirlo y lo hacía al aire libre para no correr peligro.
("¡Toma ya! Y eso que no ha visto lo que soy capaz de hacer. Lo supero en todo, voy a ser el mago más poderoso de la historia por mí mismo, sin necesidad de Varita Letal.")
-Pues no habría sido mala idea hacerlo así, ir a algún lugar inhóspito Apareciéndonos, te hubieras ahorrado tanto trabajo y riesgo para ambos.
-Pero cada vez que salimos del colegio Apareciéndonos tardamos mucho.
Luchó por no reír. ("Mira que es bobo, nunca ha pensado, en todos estos años, en demandar un espacio natural dentro de la Sala de Menesteres. A Lauren y a mí se nos ocurrió en cuanto la descubrimos.")
-Albus, ahora ya podríamos hacerlo en escoba, y en todo caso, nos llegaría con cruzar la verja, no hay por qué ir hasta Hogsmeade. Bueno, ahora ya está. Charlemos un rato hasta que llegue Lily.
Salieron del recinto, mientras se desvestían hablaron, Prince comenzó preguntándole:
-¿Tienes algo urgente que decirme en privado?
-Sí, preguntarte si vas a testar.
-No, no voy a testar. Antes de irme del colegio voy a comunicarle a una persona más la demanda de dónde está el horrocrux y en cuanto lleguemos a casa también a Lily.
-Las dos personas que la conocerán aparte de Lily, ¿van a formar parte de vuestra escolta?
-Una de ellas no, Albus. Una de ellas va a estar totalmente segura.
-¿Es a quien vas a enseñarle a dominar el fuego?
-Efectivamente.
-Veo que sabes hacer bien las cosas, muchacho. ¿Y la demanda de los libros?
-Tampoco, ésa van a conocerla todos los oclumantes, tanto quienes van a formar la escolta como quienes no.
-Me gustaría recuperar al menos los de Artes Oscuras, que son los que no conozco a fondo, para poder estudiarlos durante el verano.
-Está bien, Albus. Pero vas a tener mucho trabajo durante el verano, ¿te va a llegar el tiempo?
-Sí, soy viejo, duermo poco, y menos todavía en verano.
("Buf… qué peligro que nos pille de noche moviéndonos a Lauren y a mí por el castillo. He de enseñarla a hacerse invisible en el espacio oculto de nuestro dormitorio. Comenzaremos la noche que quedemos entre exámenes, cuando nos vinculemos como Pareja, y el próximo año, en septiembre.")
-Qué fastidio, ¿no, Albus?
-Bueno, tiene sus ventajas, más tiempo, suelo echarme la siesta.
-Claro, de lo contrario no resistirías todo el día.
-Eso.
-Yo también me la echo cuando tenemos Giratiempo.
-Pero tú tienes muy poco tiempo.
-Con la poción que te serví el primer día.
-¡Ah! Claro…
-Duermo media hora que me vale por hora y media.
-Estupendo. Si puedes devolverme también los libros de Artes Mentales y los de Magias Benéficas serían un buen material de estudio para Minerva. Ella va a estar menos ocupada que yo, y así el próximo año seremos dos a enseñar.
-Por supuesto, te devuelvo todos los libros, están todos juntos y en una demanda de la Sala de Menesteres muy apropiada para estudiarlos. Aunque te agradecería que a la vuelta en septiembre dejarais de utilizarla a menudo, para que todos los oclumantes tengamos acceso a ella.
-Desde luego, los sacaremos y os avisaremos de cuándo vamos a ir por un nuevo libro, nosotros tenemos buenos despachos donde estudiar.
-Muchas gracias, Albus. Y ya que hablamos de los libros, ¿podríamos tener también acceso a las traducciones de las Magias Benéficas que has conseguido hacer?
-Desde luego que sí.
-Una pregunta más sobre los libros. Cuando descubrimos en Semana Santa el de Magia Druida, nos dimos cuenta de que los hechizos están en gaélico antiguo. El padre de Lily pensó en buscar un experto en el tema en la universidad muggle, para que nos enseñara a pronunciarlos. ¿Tú sabes cómo pronunciarlos?
-Desde luego que sé. Aprendí hace ya muchos años.
-Maravilloso, porque pensábamos aprender este verano, ¿nos enseñarás?
-Ya os estoy enseñando. La invocación que utilizáis para haceros invisibles es gaélico antiguo.
-Claro… ya nos lo dijiste. La Magia Druida.
Dejaron los trajes ignífugos sobre las butacas de la sala de reuniones, donde estaba también el tercero, y salieron al despacho mientras continuaban hablando, eran las siete menos cinco. Se sentaron a ambos lados de la mesa, del lado de Prince ya había dos butacas preparadas. Albus le dijo:
-Pienso que es mejor esperar a Lily para el resto de temas urgentes. Pregúntame tú ahora por los que tengas para mí en privado.
-Está bien. ¿Has vuelto por el Ministerio?
-Sí, ayer.
-Tú también estás trabajando mucho, Albus.
-Hay que estar a la altura.
-¿Noticias de los maléficos?
-Ninguna.
-Maravilloso. ¿Sobre los exámenes?
-Nada que hacer en cuanto a cambiar fechas ni horarios de la mañana a la tarde. El único remedio que queda es retrasar la hora del almuerzo a la una y media, lo máximo que se puede, pues los teóricos de la tarde comienzan a las tres y hay que preparar el Comedor.
-Pero los teóricos dependen de nosotros, podríamos comenzarlos a las cuatro.
-Tienes toda la razón, entonces lo haremos así. Almorzaremos a las dos, así también os queda un buen rato de descanso tras el almuerzo.
-¿No afectará al resto de años?
-Cambiaremos los horarios de todos. Lo esencial son los TIMOS, vais a graduaros en plena guerra.
-Gracias, Albus. Vas a tener trabajo también con el resto de profesores este fin de semana.
-No es nada, es sólo retrasar los horarios.
-Maravilloso. ¿A qué hora comienzan los prácticos por la mañana?
-A las diez, ha de dar tiempo a preparar el Comedor.
-Con lo cual iban a durar menos de dos horas, después había que prepararlo de nuevo para almorzar.
-Eso, y aun así sospecho que igualmente los harán a toda prisa, para poder marcharse a sus casas cuanto antes.
-Ya. Bueno, nosotros habremos puesto todo de nuestra parte. Algo más sobre horarios, que se me ha ocurrido, de cara al próximo año. Ya que el fin de semana desayunamos media hora más tarde, podríamos retrasar también media hora o una hora la hora del almuerzo y hacer más largos los entrenamientos del Ejército.
-Sí, eso también lo había pensado yo. Así lo haremos, para aprovechar la luz de las mañanas. Y los de Artes Mentales y Magias Ancestrales serán por las tardes, en estancias iluminadas por velas y antorchas, así quienes todavía no estén aprendiendo no sospecharán de las ausencias de los demás. Podemos retrasar también la hora de la cena.
-Estupendo, Albus, en eso no había pensado yo.
-Qué milagro, siempre vas un paso por delante de mí.
Le sonrió, el director se la devolvió. ("Si supieras, Albus… voy unos cuantos.")
-Y ya que ha salido el tema de la iluminación, ayer puse en marcha lo de electrificar el castillo también en el Ministerio – dijo Albus - Lo aceptaron sin problema alguno.
-¡Maravilloso!
-Debí hacerlo hace treinta años.
-Pues sí, Albus. No olvides nunca quien te lo sugirió. Vas a pasar a la historia también por eso.
-Desde luego que no lo olvidaré.
("Sincero, me aprecia de verdad. Cuando me proponga ser agente doble no intentará manipularme.")
-Pues tengo unas cuantas sugerencias más para ti.
En ese momento llamaron a la puerta del despacho.
-Ahí está tu novia. Bueno… una de tantas.
Rieron.
-La influencia de las Magias Ancestrales, Albus.
-Desde luego que sí. Levantémonos, primero haremos la sesión y después hablaremos.
-Está bien.
Se levantaron al tiempo que Albus abría la puerta con un pase. Lily entró, Albus cerró la puerta y Sev la recibió con un cálido abrazo.
-No sé cómo te apañas, pero por mucha prisa que me dé, siempre llegas antes que yo – dijo ella.
-Cariño, porque yo vivo en las mazmorras y tú en el séptimo, y ahora además, tienes que disimular, volver a casa tranquilamente con los otros, yo no.
Se separaron. Lily saludó a Albus con un apretón.
-Buenos días, Albus. Estás de muy buen humor.
-Sí, todo marcha muy bien.
-Me alegro. ¿Qué vamos a hacer primero? ¿La sesión o charlar?
-La sesión. Pasemos ya.
Lo precedieron a la sala de Duelo. En menos de una hora lo consiguieron, hacerse invisibles por completo. Lo habían logrado en dos sesiones y media, eran unos auténticos portentos. Lo practicaron durante quince minutos más.
-Lo tenéis, chicos – dijo Albus - Ahora sólo debéis seguir practicándolo por vosotros mismos cuando no os vea nadie peligroso de aquí a fin de curso. Quedáis libres de Giratiempo durante los exámenes. Después de los mismos tendremos otra charla para daros las instrucciones durante el verano y vincularos.
-Albus, ya vamos a vincularnos por nuestra cuenta, también con la escolta, trabajo que te quitamos – dijo Prince.
-Estupendo.
Pasaron al despacho. Albus sacó la correspondencia que había mantenido con la madre se Sev y les dejó leerla.
En la primera carta, fechada antes del follón, una semana después de Semana Santa, Eileen le recordaba al director que Sev era becario, que eran vecinos de Lily y que el año anterior a ambos les había llegado una carta de aviso del Ministerio a su casa, sin llegar a sugerirle que debía hacer lo posible por eliminar las huellas de ambos. También le preguntaba si era adecuado que sugiriera a los padres de Lily que instalaran Red Flu en su casa de cara al verano.
Sev pensó mientras leía. ("Muy bien, mamá va al grano, no se muestra confiada, no le cuenta nada que no supiera ya y no deja caer que pueda pasar algo grave conmigo. La Red Flu la plantea como una comodidad para Lily, no como algo urgente o de lo que no se pudiera prescindir. Maravilloso, astuta serpiente.")
En la segunda carta, de Albus para Eileen, del día siguiente, éste la tranquilizaba diciéndole que las huellas en el Ministerio de ambos ya habían sido borradas hacía meses, y que sí, que era adecuado que los padres de Lily instalaran Red Flu en su casa. Aparte de eso, le decía que la mantendría informada en la medida de lo posible de lo que ocurriera en el colegio.
("Albus habla a las claras, ahí debió alarmar a mamá, debió mostrarse mucho más sutil como ella lo había sabido hacer, dejar pasar unos días y pensar mejor qué responderle. Pero también hay que comprenderlo, él entendió que mamá estaba preocupada, esa misma semana había salida a Hogsmeade, la de abril, y habría podido llegarme la carta de Lucius cualquier día. Debieron ser días muy tensos para él y quiso evitar a toda costa que mamá llegara a enterarse por El Profeta y no por él mismo de cualquier cosa que pudiera ocurrir. En ese caso no lo hizo tan mal.")
La siguiente carta era de Albus, del jueves trece de mayo, el día que se rompió el brazo y entraron en contacto. Era muy corta, sólo le decía que ya lo habían hecho y esperara buenas noticias próximamente. ("Muy bien, no le contó que me rompieron el brazo y la desanimó de ir a Diagon ese mismo fin de semana, por quedarse en casa esperando la carta. Ahora sí que lo hizo perfecto. Claro, con tiempo de haber pensado.")
La siguiente carta también era de Albus, del sábado quince, de modo que a Eileen debió llegarle el domingo a primera hora de la mañana, a tiempo de ir de excursión con los padres de Lily. En ella le contaba lo que había ocurrido, el surgimiento del nuevo Ejército, que todos los malos de Slytherin se habían marchado y que por lo tanto estaba seguro en casa, que tenían a todo el resto del colegio de su parte, que Sev ya no se llamaba Snape, sino Prince, se había convertido en su estrecho colaborador y probablemente futuro profesor en el colegio.
Que iba a protegerlos a Lily, a él y a todos sus allegados con todos los medios a su alcance tanto en el colegio como fuera de él y a colaborar a espaldas del Ministerio en todo cuanto requirieran, como ya llevaba haciendo desde hacía meses. Por último le contaba que quizá su hijo tuviera trabajo ese mismo verano y le sugería coordinarse entre ambos para que cuando ella fuera al Ministerio a registrar la Red Flu de casa de Lily él borrara sus huellas cuanto antes, a poder ser ese mismo día o al siguiente, pero que no había ninguna prisa por ello, tenían de plazo hasta el verano.
("Perfecto también, las buenas noticias prometidas, no se ahorró ninguna, ni lo del cambio de apellido, para darle ánimos para que no volviera con mi padre. Y lo hizo en cuanto tuvo ocasión, seguramente en cuanto despertó de la siesta, se tomó su tiempo, la carta es muy larga. El único error es que esto último debió decírselo en la primera carta, porque para entonces quizá los padres de Lily ya tenían lista la reforma en casa.
Suerte que mamá no es boba, ella misma habría vuelto a escribirle cuando se acercaran las vacaciones. Una pequeña preocupación que debe haberle quedado, qué ha pasado con Lauren. Se acordó de ella en la que me envió a mí, en la que le mande yo le contaré.")
La siguiente carta era de Eileen, del día siguiente. Albus les dijo:
-Me la envió con la misma lechuza, la mandé con espera de respuesta para que no tuviera que ir a Diagon, por si ella no tiene lechuza.
-Hiciste bien, Albus, no tiene lechuza, el grave incidente del año pasado en mi casa, en Navidad, fue originado precisamente porque Lily mandó su lechuza a mi casa – dijo Prince.
-Vaya…
-Otro día, con más tiempo, te cuento historias de mi padre, si quieres.
-Si quieres tú, ya puedo imaginarlas.
-No. No las imaginas.
("De sobra las imagina,") pensó Lily. Leyeron.
La carta de Eileen era mucho más breve, agradecía amable y educadamente al director todo lo que estaba haciendo por ellos, tanto ayudar a su hijo y a Lily como mantenerla informada. En respuesta a la coordinación que debían mantener para solucionar lo del Ministerio, le decía que por su parte no había problema alguno, que su trabajo le permitía faltar un rato por la mañana e incluso la mañana entera, que fuera él, quien debía estar mucho más ocupado, quien eligiera la fecha en que acudir y ella lo haría ese mismo día a primera hora.
("¡Toma, ya! Se la jugó, lo engañó pero bien, fue el día anterior para no encontrarse con él. ¡Qué lista es mamá! Y otra gran motivación para no dejar entrar en casa a mi padre. Tener disponible su varita por si debía aparecerse o la Red Flu en cualquier momento del día.")
La siguiente carta era de Albus, también larga pero no tanto, de la semana anterior. Le contaba también buenas noticias, que ambos estaban por completo seguros en el colegio y se estaban encargando adecuadamente de que lo estarían también en verano, en sus casas. Lo bien que marchaban los entrenamientos, le hablaba satisfecho de la excelente mancuerna que habían formado y de que su hijo no sólo aspiraba a ser profesor, sino también Jefe de Casa, que ya lo era en funciones y Lily iba a ser profesora con total seguridad, que continuaría viviendo en Hogwarts una vez se graduara, protegida de la contienda. Por último le comunicaba la fecha en que iba a acudir al Ministerio, el martes de la semana siguiente, y que no era necesario que le devolviera la lechuza de inmediato, que se la quedara hasta que supiera si iba a poder acudir.
("Perfecto, con tiempo suficiente para mamá para planear la estratagema para engañarlo.")
La última carta era de Eileen, del día siguiente. ("No le hizo falta pensar demasiado, ya lo tenía todo planeado.")
De nuevo le agradecía las buenas noticias que le daba y todo lo que estaba haciendo por ellos. Le contaba que la reforma en casa de los padres de Lily ya estaba lista y que acudiría sin falta al Ministerio el martes a primera hora, sin problema alguno por su parte, pues así sólo perdía una hora de trabajo.
Cuando acabaron de leer Albus le dijo:
-Y sin embargo fue el lunes a última hora, por la tarde.
-Claro, Albus, mi madre trabaja limpiando casas y seguramente no le dieron permiso en la que le toca el martes por la mañana, pero sí en la del lunes por la tarde. Tú, en una carta anterior, le decías que también podíais acudir con un día de diferencia.
-Sí, desde luego, el riesgo fue mínimo. Hubo mucho más con tu beca en San Mungo, eso sí que han podido localizarlo, vas a correr un riesgo.
("Ya sé que no,") pensó Sev.
("Pues sí, porque también lo está protegiendo Malfoy, de lo contrario debería haber renunciado a la beca. A ver cómo le miente,") pensó Lily.
-Te digo lo que me dijo Damocles, que también lo está asumiendo – dijo Sev - En la situación en que nos encontramos, todos debemos asumir cierto riesgo, de lo contrario no podríamos dar un paso, y lo de San Mungo es algo a lo que no pienso renunciar, es uno de esos intereses personales al margen de todo esto de los que te hablaba antes, aparte de que quiero ganarme la vida por mí mismo cuanto antes.
("A la perfección y sin apenas pensarlo,") pensó Lily.
-Desde luego, y lo entiendo perfectamente. Te paso también su informe, ya lo leerás con tiempo – dijo Albus dándole unos pergaminos, que Sev dobló cuidadosamente al tamaño de que le cupieran en el bolsillo de la guerrera, al igual que las cartas - Ahora me gustaría saber vuestra opinión sobre mis cartas.
Sev le contó sus impresiones con sinceridad. Luego le preguntó:
-¿Es seguro que le escriba yo?
-Desde luego. Tu dirección ya no aparece en el Ministerio. Tu casa es segura y también lo es el colegio. Ya sería mucha casualidad que la lechuza se extraviara y la encontraran.
-¿Es seguro que escriba a Damocles cuando me avise de que me han concedido la beca? Debo decirle qué día voy a acudir.
-No a San Mungo, mejor a su casa. Si no te da su dirección, pídesela a Pomfrey, o mejor todavía, que le escriba ella e incluya tu respuesta en su carta. En todo caso, escríbele sin remite.
-De acuerdo, Albus, gracias por el consejo. Pasan de las ocho y media, deberíamos ir pensando en despedirnos, nos han quedado muchos temas en el tintero, tendremos que hablarlos en el Comedor.
-Sí, no importa. Lily, márchate ya – los tres se levantaron a un tiempo – Nos ha quedado por hablar un tema en privado.
-Dame un beso, cariño, nos vemos pronto – dijo Lily.
Se besaron en los labios, Lily estrechó la mano de Albus.
-Gracias por todo, Albus.
Ella se marchó. Ellos ya no se sentaron, Prince le dijo:
-No te muevas, Albus, ya voy yo por los trajes.
-De acuerdo.
Se apresuró, entró en la sala de Duelo, dejando la puerta abierta, la cruzó corriendo y entró en la sala de reuniones, se puso la guerrera, metió las cartas y el informe de Damocles en un bolsillo de la misma y dobló el traje ignífugo que había usado él. Tomó ambos en la mano, el suyo y el que estaba sin estrenar y volvió a salir corriendo, sin cerrar las puertas.
-Hablamos, Albus.
-Ve por el pasadizo hasta el séptimo.
-Desde luego.
Albus ya le había abierto la puerta y la gárgola, fue corriendo hasta el séptimo por el pasadizo, vio a Lily por detrás, que también había subido por ahí, paró en seco y esperó a que desapareciera por la curva del corredor y la siguió fuera de su vista, sigilosamente, hasta llegar al retrato de Barnabás.
Demandó el Aula de Entrenamiento en Espionaje, hizo aparecer el armario, lo abrió y guardó dentro los trajes. No se resistió a abrir el cajón y echar un vistazo al horrocrux, tampoco a cogerlo y observar atentamente la Piedra de la Resurrección. "¡Wooow…! ¡La mitad del alma de Voldemort en mi mano y ahora ya soy capaz de destruirla! ¡Toma!"
