Reina.
El título que ella pensó jamás ser digna de ocupar, ahora corre el riesgo de ser ocupado por alguien más
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Arthur ahora era más alto que ella, su cuerpo musculoso y alto se asemejaba un poco al de Ban, eso le daba bastante agilidad y velocidad durante las batallas. Nanashi había aprovechado ese factor para enseñarle técnicas que requerían precisión y sigilo, las cuales el rey ahora dominaba.
Su fuerza física había también aumentado considerablemente y la prueba más clara era que podía alzar en brazos a Merlín sin mayor dificultad, algo que era bastante "útil" en ciertos momentos. Cómo cuando el rey la acorralaba en los pasillos para besarse salvajemente, como juego previo a lo que pasaría en la noche.
Sin embargo ninguno de ellos admitía públicamente su extraña relación, bueno Gowther, Elizabeth y Meliodas lo había deducido. Pero ellos tampoco dirían nada.
Arthur cumpliría 20 en un par de meses y la última reunión a la que habían asistido en compañía con los reyes de Liones, fue un poco estresante para su maestra.
Oficialmente ella era solo su tutora, así que se había sentado junto a Nanashi, al lado de Howzer, otro grupo de caballeros y viejos maestros de diferentes ciudades. Mientras el ex rey Barthra bromeaba con Arthur.
-Mirate ya eres todo un hombre- le dice palmeando su hombro- Si mis hijas no estuvieran comprometidas si duda te ofrecería a una de ellas como esposa.
El comentario había hecho que Merlín casi se atragantara con su copa, pero debía disimular que no estaba escuchando.
-Vamos mi joven Rey, una Reina debe estar ahora entre tus prioridades. Muchos nobles han estado hablando sobre eso últimamente, hay por lo menos 6 doncellas esperando poder conocerte, pero les dije que tenía que hablar contigo primero.
-Papá ya déjalo- le había dicho Elizabeth notando a Arthur demasiado incómodo con la conversación.
-Pero Eli, es algo importante, este Reino y Arthur necesitan de una dama y por supuesto tienes que dejar un heredero.
-Yo no he pensado en eso todavía- le dice amablemente Arthur- estoy muy ocupado en otros asuntos y quizás es algo que postergue por un tiempo.
-Lo ves papá- le dice a Elizabeth regañandolo de nuevo- Arthur es aún muy joven, por qué no te conformas con tu nieto Tristán y dejas de querer ser un casamentero para todos- agrega llevandoselo- Lo siento Arthur- se disculpa la ahora reina.
-No hay problema Elizabeth- le dice con su voz ahora más ronca, pero siempre con su tono amable que no ha cambiado.
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-Merlín, cuando yo me convierta en un Rey, ¿tú serás mi Reina?- le había preguntado Arthur a los 12 años cuando hablaban sobre la legendaria Excalibur.
-No Arthur, no funciona así- le contesta cortésmente- Ese es un título que probablemente ocupe otra persona
-¿Entonces que pasará contigo?- agrega desilusionado.
-Pues, un rey no solo necesita una reina- trata de explicarle- Yo puedo seguir siendo tu tutora hasta que seas adulto y luego puedo ser tu guarda espaldas, tu mano derecha o tú consejera real. Recuerda que soy la maga más fuerte de Britania, será un honor poder servirte en el cargo que tú elijas.
-No me agradan esos títulos- dice frunciendo el ceño.
-Ah no ¿y por qué?
-No puedo imaginarme dándote órdenes a ti- explica mientras ella lo ve con ternura- ¿Además si tú no eres mi Reina quien lo será?
-Bueno debes elegir a otra chica para eso, alguien más adecuada para ti- le dice mientras ella también se hace la idea de cómo sería ese momento, después de todo el chico es la pieza fundamental en sus planes, no puede dejar que cualquier "aprovechada" termine conquistando el corazón de Arthur- Seguramente conocerás mucha gente en el camino y cuando alguna mujer te llamé la atención puedes contarme y confiar en mí.
-Ok- le dice aún no muy convencido.
-Por supuesto que la persona que elijas debe venir a hablar conmigo y tendrá que caerme bien, para poder pedir tu mano- dice acariciándole el cabello- No permitiré que alguien juegue con tus sentimientos.
-¿Y yo puedo hacer lo mismo por ti?- pregunta el niño.
-¿A que te refieres?- le dice sin entender la intención del pequeño.
-Merlín eres demasiado importante para mí, por eso sí vas a estar a mi lado como la hechicera real, entonces la persona que te guste deberá hablar conmigo primero, porque yo seré Tu Rey y no podrás salir con alguien que no me agrade- termina serio
Una actitud que jamás había visto en el pequeño, aunque en ese momento ella creyó que simplemente eran celos del menor por perder la figura casi materna que ella había llegado a ser. Sin embargo Arthur no tenía por qué preocuparse, ella no estaba interesada en nadie románticamente y probablemente no lo estaría en un buen tiempo o quizás nunca más en su vida. Así que esa persona jamás llegaría.
Merlín casi suelta una risa al imaginarse luego en el futuro próximo a un orgulloso Escanor dedicándole poemas de amor bajo su ventana y siendo correteado por un niño de 15 o 16 años, porque estaba segura esos dos jamás se llevarían bien cuando llegaran a conocerse.
-De acuerdo- sonríe Merlín, convencida de su victoria- Solo saldré con la persona que a ti te agrade.
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Merlin se levanta de la mesa y se dirije hacia el banquete principal para servirse otra copa de ponche, mirando hacia Arthur de forma pensativa.
-Si no te decides rápido, alguien más lo hará- le dice Meliodas asustandola.
-¿Hace cuánto estás ahí atrás?- le dice girandose y viendo al rubio bebiendo una jarra de cerveza a sus espaldas.
-No mucho- le dice divertido mientras se coloca a su lado- Solo quería venir a saludar. Y advertirte que los nobles desean que Arthur se case pronto, como eres su tutora y quién lo conoce mejor, pronto se comunicaran contigo para que les ayudes a elegir a la chica adecuada- le dice con énfasis en esta última parte.
-Ya veo- dice sintiendo de pronto una asfixiante sensación en su pecho- Supongo que hay tradiciones que no se pueden cambiar, pero ten por seguro que evitaré a toda costa que él termine en un matrimonio infeliz.
-Él ya tomó su decisión- dice Meliodas girandose para regresar al lado de Elizabeth- Desde hace mucho tiempo, pero eres tú la que parece dudar, ¿qué más esperas que pase?
El rubio se aleja y la deja reflexionando sobre el asuntos.
-¿Qué más esperaba? Meliodas le había prometido darle una oportunidad alguna vez, pero ahora con una familia formada y después de todo lo ocurrido, ella sabía que eso nunca pasaría y de hecho ya no le dolía tanto pensar en ese sentimiento no correspondido.
Ahora después de todos los años juntos, Arthur había confesado tener también sentimientos especiales hacía ella e involuntariamente la maga había empezado a abrirse hacia él. Lo había dejado besarla, había empezado a contarle aquellas experiencias traumáticas de su niñez, había llorado en sus brazos, así como él en los suyos y en un punto había decidido entregarse a él. Y era imposible para ella decir que no sentía nada durante sus encuentros, sensaciones más allá del placer carnal.
Pero ahora había un nuevo pensamiento ocupando su mente, algo que siempre la había llenado de dudas y era el hecho que su joven Rey, era precisamente eso "demasiado joven".
-Supongo que tendré que tomar "esa" decisión- se había dicho a sí misma, mientras la reunión se da por terminada y lo ve acercarse a ella para regresar a Camelot.
Nota: A partir de acá los restantes capítulos van en orden cronológico.
