Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.Ambientado en el universo de Star Wars.Inspirado en el arte de @_afterblossom_

Capítulo 16: Ben Solo.

Un stormtrooper informó que estaban recibiendo una llamada a través del holotransmisor de la Upsilon. Ren, muy fastidiado, tuvo que contestar la llamada que provenía del Finalizador y al parecer era urgente.

Dos figuras de menor tamaño se reflejaron frente a él - Espero que sea algo muy importante - murmuró el Caballero de Ren.

- Comandante, el prisionero logró escapar - informó la mujer de armadura plateada.

Kylo Ren apretó sus puños conteniendo las ganas que tenía de arrojar a la pared el holotransmisor donde se reflejaba la imagen de la Capitana Phasma y el General Hux.

- ¿Cómo es posible? - cuestionó Ren ocultando una mirada de odio detrás de su máscara - No pudo haber atravesado nuestro sistema de seguridad por sí solo.

- Me temo que alguien lo ayudó, tenemos un traidor en nuestras tropas - respondió Phasma viendo de reojo a su compañero pelirrojo.

- ¿No tiene algo qué decir, General Hux? - preguntó Kylo dirigiendo su atención hacia su despreciado compañero.

Armitage se quedó callado sintiéndose intimidado por la presencia de la capitana a su lado.

- Fue un stormtrooper, aún estamos verificando su número, lo encontraremos y será castigado - dijo Phasma al ver que el cobarde pelirrojo no decía nada.

- FN-2187, es él - declaró Ren recordando haber sentido la duda e intriga en uno de los soldados durante el ataque a Tuanul - General Hux, la incompetencia de su ejército nos ha llevado a ésto, tal vez deberíamos considerar tener un ejército de clones - habló Kylo enfadado.

Hux de inmediato se defendió - Mis soldados son muy eficientes, son elegidos y entrenados apenas nacen - espetó furioso - Lo que sucedió fue sólo un error del sistema, ningún otro soldado se atreverá a traicionar a la Primera Orden.

- Más le vale hallar al traidor y asesinarlo - advirtió Kylo furioso.

Phasma y Hux se quedaron callados durante varios segundos.

- ¿Hay algo más? - preguntó el Caballero de Ren.

- Comandante... el traidor y el rebelde fueron en dirección a Jakku en busca del droide, los seguimos pero... lograron escapar - informó Phasma.

- ¿Cómo que lograron escapar? - cuestionó Ren al borde de la ira.

- En un carguero YT-1300, pero les perdimos el rastro - completó Armitage esperando los berrinches por parte del Caballero de Ren.

- Vengan a la base Starkiller de inmediato - ordenó Ren apagando el holotransmisor de un golpe sin esperar respuesta por parte de sus compañeros.

Se giró sobre sí mismo encontrando a todos sus soldados viéndolo atentamente, de inmediato voltearon la vista siendo delatados por el movimiento de sus cascos. Ren caminó hasta el asiento donde yacía la Jedi descansando tranquilamente, vio que su cabeza estaba en una mala postura y por un momento tuvo ganas de ayudarla a acomodarse, pero entonces giró su vista otra vez hacia sus soldados.

Los sujetos de armadura blanca lo habían estado viendo otra vez, y de inmediato giraron la vista.

- Esos cascos no evitan que pueda notar las miradas que me dirigen - habló Ren acomodando a la Jedi en una mejor postura.

- Lo-lo sentimos mucho comandante, perdone nuestra falta de respeto - se disculpó una mujer soldado en nombre de todos sus compañeros - De hecho... quería informarle que falta poco para llegar a la base.

- Perfecto - murmuró Kylo viendo de reojo a Rey.

La Upsilon aterrizó en la base Starkiller siendo recibidos por enormes tropas y una gran cantidad de naves de alta tecnología, la Primera Orden era sin duda lo suficientemente poderosa como para gobernar la galaxia. Y ahora, gracias al General Hux, pronto mostrarían el arma más letal y peligrosa que poseían en su base.

Kylo Ren cargó a la Jedi entre sus brazos para después bajar por la rampa mientras un grupo de soldados los acompañaban por detrás yendo en dos filas y sincronizando sus pasos.

Rey se veía tan tranquila que por un breve momento, Kylo recordó una parte de su infancia, cuando su maestra solía quedarse a dormir a su lado después de haberle contado un cuento. Pero eran recuerdos que lo hacían débil, los Jedi y su familia ya no le importaban, después de lo sucedido con Luke Skywalker, se había prometido a sí mismo eliminar por completo la Orden Jedi. Ren nunca tuvo nada de lo que quiso, siempre fue hecho a un lado, primero por sus propios padres, luego por su amada maestra y por último su tío, quien fue la gota que colmó el vaso.

Kylo se encaminó hacia los pasillos que llevaban a la sala de prisioneros, pero entonces se detuvo en seco provocando que sus soldados chocaran entre ellos mismos.

- ¿Sucede algo comandante? - preguntó el stormtrooper que estaba en primera fila.

- Retírense - les ordenó con una temible voz.

- ¿No va a necesitar nuestra ayuda para contener a la prisionera? - volvió a preguntar el soldado.

- He dicho que se retiren - repitió alzando su tono de voz, provocando que más de uno tuviera miedo.

Los stormtroopers dieron media vuelta y se retiraron por el pasillo contrario dejando a Kylo Ren con la Jedi en sus brazos.

Rey hizo un pequeño movimiento con su cabeza alertando a Kylo, pero después de unos segundos se calmó.

- Eres tan impredecible - murmuró Ren caminando en dirección a los ascensores.

Las puertas se abrieron automáticamente dejando ver a 4 stormtroopers quienes no pudieron evitar bajar levemente sus cascos para ver a la Jedi.

El Caballero de Ren ingresó sin decir ni una sola palabra y algunos soldados tuvieron que moverse de su sitio para evitar ser pateados por las piernas de la Jedi.

- Comandante, la sala de prisioneros está en este nivel - habló uno de los soldados.

- Lo sé - contestó Kylo molesto - Cierra las puertas.

El stormtrooper lo miró confundido y simplemente obedeció.

Kylo Ren tenía otros planes para la Jedi.


Rey abrió los ojos rápidamente sentándose sobre la cama, ignoró todo a su alrededor y se dedicó a observar sus manos rodeadas por unas extrañas esposas forradas por el cuero de algún tipo de animal.

- Son pesadas - murmuró ella y de inmediato utilizó la Fuerza para tratar de liberar sus manos, pero no funcionó - No otra vez, por favor no otra vez.

Sólo entonces se dio cuenta que ya no estaba en la misma sala de interrogatorio, esta vez era una habitación, una muy oscura pero elegante habitación.

Miró a ambos lados viendo la enorme cama de sabanas negras y grises en la que había estado durmiendo, de cualquier forma era mucho más cómoda que la camilla a la que antes había sido atada.

- ¿Dormiste bien? - preguntó el Caballero de Ren sentado a tan sólo unos metros.

- Yo no me dormí, tú me desmayaste - corrigió Rey molesta - Te aprovechas de la piel de Ysalamiri para prohibirme usar la Fuerza - le reclamó mostrando las esposas - Eres un cobarde

- Recuerda tu lugar Jedi, justo ahora, eres una prisionera de la Primera Orden - le recalcó Kylo haciéndola enfadar.

- Ya no estamos en el destructor estelar ¿a dónde me llevaste? - preguntó Rey viendo las ventanillas de la habitación, afuera estaba nevando.

- Esperaba más de ti, de tus habilidades - murmuró Ren.

- Me prohíbes usar la Fuerza, me quitas mi sable de luz, me duermes en contra de mi voluntad, me esposas; lo único que haces es evitar a toda costa que pueda matarte - Rey se puso de pie sin tener miedo de las reacciones de Kylo.

- Sentada - Ren hizo un leve movimiento con su mano empujando a la Jedi hacia la cama cayendo sentada sobre ésta - No te muevas.

- Tú no me das órdenes - reclamó ella viéndolo con rencor.

- Tienes un espíritu muy rebelde - comentó Kylo de forma cínica - Supongo que la General Organa te mantuvo junto a la Resistencia durante años.

- Yo formé parte de la Resistencia desde el primer día en que la Primera Orden aterrorizó a la galaxia y me prometí a mí misma destruir al Líder Supremo - contestó Rey volviendo a ponerse de pie.

- ¿Por qué? - preguntó Ren volviendo a empujar a la castaña con ayuda de la Fuerza - ¿Por qué eres la última Jedi? Ya te lo dije, la General Organa nunca confió en ti, siempre te mantuvo al margen de la guerra, y ahora que estás aquí con la Primera Orden ni siquiera eres capaz de enfrentarme, y dudo mucho que puedas sobrevivir al poder del Líder Supremo.

- Dame mi sable de luz y ya veremos si sigues diciendo lo mismo - lo retó Rey - Ah, espera. El señor cobarde necesita utilizar esposas supresoras de la Fuerza para evitar que una Jedi lo aniquile.

- Yo no te tengo miedo, ni un poco - dijo Ren poniéndose de pie - Pero tú sí... - añadió acercándose lentamente a la Jedi - ¿Qué sucede? ¿Ya no te quieres poner de pie?.

Rey miró aquella máscara fijamente y se puso de pie para poder demostrar su valentía, pero ni siquiera estando de pie era capaz de llegar a la altura del Caballero de Ren por lo tanto estaba obligada a seguir mirando hacia arriba.

- ¿Dices que tengo miedo de ti? - cuestionó la Jedi.

- Lo pude sentir, cuando estábamos en Jakku - respondió Ren aprovechando el filtro de voz de su casco para infundir más terror - Estabas asustada de mí, querías matarme.

- Así es, quería matarte y aún quiero hacerlo - confesó Rey sin bajar la mirada - La diferencia es que ahora ya no te tengo miedo, no necesito ver a la persona que se encuentra detrás de esa máscara para saber que eres un cobarde, un monstruo, y muy pronto yo misma acabaré con tu vida.

Kylo se quedó en silencio ante esas palabras que sin duda lo golpearon en lo más profundo. Retrocedió unos pasos para después llevar ambas manos a los costados de su casco presionado el seguro.

Rey se quedó atónita al ver lo que el Caballero de Ren tenía planeado hacer.

Kylo Ren se quedó durante algunos segundos viendo a la Jedi antes de quitarse el casco por completo dejando ver el rostro que había ocultado desde hace años.

Y Rey por unos segundos deseó estar muerta.

- ¿No dirás nada? - preguntó él esperando alguna respuesta por parte de la que alguna vez fue su maestra.

Rey cayó sentada sobre la cama otra vez mientras trataba de procesar lo que acababa de pasar, pero en ningún momento despegó su mirada del pelinegro - ... ¿Ben? - una lágrima cayó por su mejilla y de inmediato le siguieron otras.

- Ben Solo ya no existe, tu padawan está muerto - declaró Kylo viendo el casco en sus manos - ¿Todavía quieres matarme?.

- Tú... ¿por qué? ¿Por qué te uniste a la Primera Orden? - cuestionó Rey con la voz entrecortada - ¿Por qué nos hiciste esto?.

- Yo no le hice nada a nadie - contestó Ren acercándose a la Jedi para después dejar su casco a los pies de la cama y ponerse de cuclillas frente a ella.

Rey no esperó ni un segundo más y golpeó a Ren en la cabeza con la ayuda de sus manos esposadas - ¡Maldito!.

Kylo se quedó sorprendido por el tremendo golpe que acababa de recibir, se llevó una mano a la cabeza para comprobar que no hubiera rastros de sangre - Increíble... - murmuró poniéndose de pie por precaución. Nadie la aseguraba que la Jedi no lo golpearía otra vez.

- No digas que no le has hecho nada a nadie - lo contradijo Rey molesta - Sé lo que hiciste en Jakku, y en muchos planetas más, has asesinado a miles, entre ellos a miembros de la Resistencia que sólo luchan por devolver la paz a la galaxia.

- Es cierto, todo lo que dices es cierto - afirmó Ren sin ningún remordimiento.

- Entonces... ¿por qué? - volvió a preguntar Rey con un nudo en la garganta.

- ¿Por qué, qué?.

- ¿Por qué... te uniste a la Primera Orden? ¿Qué haces aquí? - completó la Jedi entre lágrimas - No lo entiendo, simplemente no lo entiendo.

- No finjas conmigo, sé que estás del lado de Skywalker, tu supuesto padre resultó ser el verdadero cobarde - insultó Ren sin ninguna expresión en su rostro.

- Yo siempre estaré del lado de mis padres y de la Resistencia, lo que hiciste... es una traición - Rey se acercó poco a poco con el rostro cubierto de lágrimas - ¿Por qué hiciste esto, Ben?... ¿Qué es lo que te pasó?

- No tengo porqué arrepentirme de nada, el Líder Supremo es sabio - contestó Kylo viendo los ojos de su antigua maestra - Me ha entrenado bien, ahora soy más poderoso - sin esperarlo, Ren encendió su defectuososable de luz dejando ver la hoja de color carmesí.

- Eso no me importa, nunca me importó qué tan fuerte fueras porque yo siempre te veía como algo más que un simple padawan - murmuró la Jedisin tener miedo del sable - Tú eras parte de mi familia, eras una de las personas más importantes en mi vida, ¿por qué?... ¿Por qué Ben? ¡¿Por qué?!.

Rey se acercó y comenzó a dar rienda suelta a sus emociones - ¡¿Por qué me hiciste esto Ben?! ¡¿Por qué le hiciste esto a tu madre, a tu padre, a tu familia?! ¡Responde!.

La Jedi dio unos pasos más hasta el punto de quedar a tan sólo unos centímetros de la hoja del sable, Ren de inmediato apagó su arma y la guardó.

- Cuando la academia fue destruida... tú estabas allí... Ben ¿tú lo hiciste? - preguntó Rey dolida - ¿Lo hiciste con ayuda de la Primera Orden?.

- Ben Solo murió esa noche junto con el resto de los estudiantes - declaró el Caballero Ren llevando una mano hacia la mejilla de la castaña para poder secar sus lágrimas - Rey.

- ¿Entonces por qué... estás aquí? Quiero una respuesta clara - pidió la Jedi alzando ambas manos lentamente hasta poder llegar a tocar el mentón del pelinegro - Por favor Ben.

Kylo sintió el delicado tacto de las manos de Rey y de inmediato se puso en alerta, no quería dejarse llevar por las emociones que ella le provocaba.

Extendió su mano y la durmió otra vez.

Su primera reacción fue agarrarla de la cintura y apegarla a su cuerpo, Rey estaba inconsciente por lo tanto no recordaría nada.

Ren la estrechó entre sus brazos y la liberó de las esposas, sabía lo mucho que lastimaban las delicadas manos de su Jedi.

- Perdóname Rey - susurró despacio, acariciando la suave cabellera castaña de su antigua maestra - Tienes mucha razón al culparme de todo, porque por mi culpa... todos murieron esa noche, incluyendo Ben.

Kylo la cargó entre sus brazos para poder llevarla a su cama y dejarla descansar. Pero no pudo evitar recorrer con la vista el hermoso rostro de la Jedi, desde sus largas pestañas hasta sus delicados labios.

- Sigues siendo hermosa - murmuró Ren cerca del rostro de la castaña - Pero ya eres de otro, tu corazón siempre le perteneció a otro.

El Caballero de Ren acercó sus labios a los de Rey pero nunca llegó a tocarlos, se arrepintió de inmediato y prefirió dejar un suave beso en la frente de la Jedi.

- Nadie te aprecia como yo Rey, ni nadie más lo hará - susurró Kylo sintiendo la relajada respiración de la Jedi - Descansa preciosa.

El Caballero de Ren la depositó sobre su cama y la acobijó para que se sintiera más cómoda y tranquila - Contactaré con el Líder Supremo, ya es hora de que él sepa verdaderamente de tu existencia.

Kylo vio una última vez a la castaña para después retirarse, pero antes, notó las esposas con piel de Ysalamiri sobre el suelo y por un momento dudó sobre si dejar a la Jedi sin ninguna seguridad o volver a esposarla.

Por alguna razón, algo en lo más profundo de su corazón le dijo que se fuera sin hacer nada, que no mirara atrás, y éso hizo.

Se fue dejando sin ninguna seguridad a Rey.


Comenta para hacerme saber tu opinión.