All For You
Capítulo 16
"Lakewood"
"Aunque no entiendo el amor y
Sigue vagando por ella"
(N/A, notas de la autora)
-dialogo-
"pensamientos"
"recuerdos (dialogo)"
Narración
Dos días después de la noche en donde se celebró la gala a beneficencia de los hospitales, el reportaje de la cobertura del evento se pudo imprimir en el periódico de ese día a nivel nacional, siendo vendido en los puestos de periódicos o lanzados a las casas en donde se tenía la suscripción.
En Florida el pequeño Guillermo mientras repartía el diario, no tenía la menor idea que un rostro conocido estaría entra las fotos del evento social que se había celebrado en Chicago, sin embargo un experimentado y eminente medico reconoció no solo el rostro de la joven que la había visitado meses antes y que había ayudado a su sobrina a salir de su encierro.
-Vaya, vaya no esperaba ver a este muchacho por aquí, y los dos parecen una linda pareja-opino el Dr. Klaise mientras examinaba la foto a través de su monóculo.
En la propiedad de los Leagan, Sara rompió la publicación recién haberla visto, por odio, por rencor, y para evitar que algunos de sus hijos retomaran ese tema por el cual habían sido arrastrados a ese lugar, ser exiliados de Chicago y de los Ardley.
Mientras que en Chicago, en la mansión de los Britter, al esperar que sirvieran el desayuno, el Sr. Britter leía la pequeña nota en donde se destacaba la actuación de su hija, sintiéndose orgulloso de ella.
-Mamá, Papá-la joven logro que ambos le prestaran atención-Adam me invito a desayunar y pasear por el parque-dijo intentando no sonar nerviosa, aunque en realidad si lo estaba, sin embargo a la vez se sentía emocionada.
-¿Es el apuesto médico que se presentó contigo en La Gala?-cuestiono Jane Britter con una sonrisa, aunque eso provoco el sonrojo de la pelinegra.
-Eh sí, me comento que descansaría el día hoy y me pidió que fuéramos a desayunar a algún lado- cuando lo conoció quedo abrumada al ser la primera vez que un joven se acercaba, no era porque antes nadie más lo haya intentado, pero la presencia de Archie siempre los detenía y más al notar que ella solo tenía ojos para él.
-Un día invítalo a cenar, será agradable conocerlo-comento el Sr. Britter, a lo cual su esposa asintió estando de acuerdo.
-¡Papá!, apenas nos estamos conociendo, quizá después, no lo sé-una campana anunciaba la llegada de una vista, indicándole a la joven su retirada-Debo irme, con permiso-Annie al abrir la puerta vio un ramo de flores cerca de su rostro, las tomo deslumbrada por el grato e inesperado gesto-Muchas gracias-
-Buenos días Annie, ¿estas lista?-saludo galante y totalmente atento a las expresiones que mostraba la joven que tenía enfrente, le era imposible despegar su vista.
-Sí, vamos-mientras que Annie, con una sonrisa empezaba a darse una oportunidad de conocer a alguien nuevo, sin cometer el error de idealizar algo.
En Nueva York, una hermosa joven en silla de ruedas había recobrado el ánimo al presenciar el regreso de Terry a la ciudad, no quería presionarlo, ni cuestionarlo, temía que cualquier movimiento incitaría el voluble carácter del joven, que a pesar de que antes no le importaba por estar cegada de amor por él, creyó que si se esmeraba y hacia lo posible para que él se enamorara de ella, haría esa misma mirada, dulce y cálida como cuando escuchaba o pronunciaba el nombre de Candy. Ahora era un tema del cual debía preocuparse, ya se había ido una vez, ¿Quién le aseguraba que no lo haría nuevamente? Y más cuando parecía que su única intención era salvar su carrera en el teatro que establecer la fecha de la boda.
Tomo el periódico de ese día con el intento distraerse de aquellos tormentosos pensamientos, quería ver alguna reseña que involucrara el exitoso regreso de Terry en su papel de Romeo de la producción Straford. Había una pequeña reseña en donde glorificaban su interpretación y que esperaban fervientemente su presencia en las demás funciones que tendría la temporada. Al seguir hojeando encontró el rostro de Candy en una de las fotos, sonriente, alegre, prendada del joven apuesto que la escoltaba. Leyó cuidadosamente la nota, mencionando la identidad de aquel joven, empresario, médico y líder del clan Ardley.
-"Dios, ¿Qué pasaría si Terry lee esto?"-el ruido de la puerta la alerto y oculto el periódico debajo de la manta que cubría su regazo.
-Buenos días Susana, lamento no poder quedarme a desayunar, quede de ir al teatro para seguir ensayando-en realidad no quería decirle que solamente él ensayaría, hacia lo posible para no compartir el mismo espacio que ella y adentrarse a una incómoda conversación.
-De acuerdo, no te preocupes-contesto en un intento de no sonar nerviosa, aunque su voz temblara ligeramente.
-¿Estas bien, te ves un poco pálida?-cuestiono al ver el semblante de la joven y notar que nuevamente, desde su regreso no lo presionaba sutilmente a quedarse.
-Estoy bien, no te preocupes-respondió haciendo un esfuerzo sobrehumano por sostenerle la mirada y no desviarla hacia su regazo en donde tenía oculto la foto de aquella joven que había renunciado a él a cambio de su vida.
-Si no te sientes bien, dile a tu madre que te traiga al médico, ¿de acuerdo?, nos vemos en la noche- así eran los breves momentos que compartía con él, viviendo en el mismo departamento, durmiendo en cuartos distintos, pero por primera vez se alegraba que fuera así.
-No puedo dejar que lea esto-saco el periódico del escondite viendo de nuevo la nota y el rostro deslumbrante de aquel amor al que Terry había renunciado, resignado, devastado-Ella se ve feliz, pero no me puedo arriesgar, ¿y si es capaz de ir por ella, a luchar por ella?, no creo que acepte fácilmente que ella lo esté olvidando-no quería ni deseaba reprocharle nada a Candy, cuando en realidad le debía todo y deseaba fervientemente que fuera feliz, pero sin Terry.
Mientras tanto Candy, horas después de haber despedido a Anthony desde su ventana se dirigía al cuarto de enfermeras en donde se re integraría nuevamente con ellas, sin mucho ánimo abrió la puerta encontrándose con sus compañeras alrededor de la mesa, quien al saber que era ella la que entraba se le acercaron velozmente.
-¡Candy!, qué suerte tienes, acompañaste al Ángel del Hospital a la Gala-decían con reproche y envidia pero sin la intención de agredirla.
-Yo, este…¿Cómo lo saben?-no tenía las palabras exactas para justificarse pero aun así quería saber cómo se habían enterado.
-Ustedes, salieron en el periódico de hoy-una de sus compañeras le extendió el diario en donde vio su rostro, se veía tan galante, apuesto y varonil, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas al desear que estuviera nuevamente cerca, se dio cuenta que lo extrañaba terriblemente.
-Salió muy guapo en esa foto-comento uno de ellas.
-En mi tiempo libre comprare el periódico para tener esa foto-argumento otra, sin que nadie más se fijara que Candy seguía absorta viendo aquella foto en donde salía junto a él.
-Cómprame uno a mí-
-Y también a mí-los pedidos se hicieron llegar hasta que la puerta se abrió nuevamente entrando una agitada y angustiada enfermera, todas se quedaron en silencio esperando que fuera una emergencia y que debían de actuar.
-Chicas, tengo malas noticias-no pudo continuar hasta poder recuperar el aliento-El Doctor Brower tomo vacaciones indefinidas-de inmediato los gritos de incredulidad se hicieron presentes al igual que las lágrimas.
-Candy, ¿es verdad eso?-aquella pregunta hizo reaccionar a la rubia, quien asintió lentamente y con pesar.
-¡No!-aquel grito se escuchó afuera de la sala logrando que el médico que pasaba por ese pasillo saltara del susto.
Habiendo terminado el desayuno y haber visto la nota publicada en el periódico, los hermanos Cornwell salían ansiosos de la mansión de los Ardley hacia el consorcio para preguntarle a su primo, con lujo de detalle lo que había sucedido esa noche después de que Patty les había comentado que Anthony se había llevado a Candy en brazos, en un principio se preocuparon, pero después pensaron que no era tan malo el panorama, sino al contrario, tenían la esperanza de que el terco de su primo se diera cuenta de lo importante que era ella, que definitivamente no debía renunciar y si hubo algún suceso de por medio, estaban preparados para escucharlo.
-Joven Alistair, Joven Archibald buenos días-saludo George al interceptarlos en la entrada de la mansión.
-Buenos días George-saludaron los jóvenes al unísono.
-¿Van a algún lado?-cuestiono curioso al notar lo apresurado que estaban.
-Sí, iremos al consorcio para ver a Anthony- respondió Stear esperando que con eso pudiera finalizar la conversación.
-Lamento decirles que el Joven Brower no está en el consorcio-argumento con serenidad, todo lo contrario al asombro que se reflejó en el rostro de los jóvenes.
-¿Entonces está en el hospital?-cuestiono Archie, pensando que sería más difícil hablar con él si estaba en medio de una emergencia.
-No, él salió de la ciudad-aquello hizo que el temor de ambos se hiciera presente en sus pensamientos. Totalmente pálido y sin decir ninguna palabra, Archie entro de nuevo a la mansión, mientras que Stear miro a George y luego a su hermano para después seguirlo.
-Tía Abuela- el chico elegante abrió la puerta del estudio en donde se encontraba la longeva dama tomando una taza de té.
-¡Archibald, tus modales!-exclamo, molesta por aquella falta y por perturbar su tranquilidad.
-Tía Abuela, ¿usted sabia?-el menor de los Cornwell esperaba una respuesta aunque esas palabras eran insuficientes para Elroy para comprender a que se referia.
-¿Pero de que estas hablando?-cuestiono y vio que tanto Stear y George habían ingresado a la habitación.
-De Anthony tía, de que salió de Chicago, ¿acaso él?-ahora fue Stear quien explico con más detalle la razón por la cual estaban alarmados. La tía abuela vio a George quien solo asintió, comprendiendo que cierto asunto había iniciado. Respiro hondo, decidida a que no manejaría ese asunto ella sola, ya que después de todo, no era su idea.
-George, dile a William que venga en la noche, dile que si no lo hace, estos chicos lo arruinaran todo-ordeno la elegante dama haciendo que sus sobrinos tuvieran más preguntas que respuestas.
-¿Ha dicho William, el tío abuelo William, ha vuelto?-cuestiono Stear sin poder reaccionar de la mejor manera ya que recordaba que una de las condiciones para que Anthony estuviera en América era que el tío abuelo siguiera desaparecido, no es que deseara eso, simplemente pensó que era demasiado pronto.
-¿Arruinarlo, a que se refiere?-exigió Archie, comprendiendo lo mismo que Stear y que además un nuevo misterio de los Ardley aparecía.
-De acuerdo madame, haré que sea de suma prioridad su presencia-comento saliendo del lugar y evitar que los hermanos Cornwell lo detuvieran o lo cuestionaran del asunto que a él no le correspondía comunicarles.
-¡Tía!-ambos la llamaron para exigir respuestas.
-No se hablara de esto hasta en la noche, ahora por favor salgan, necesito reponerme de esta escena-ambos sabían que no tenía caso discutirlo, podría ser hasta contraproducente, por lo cual solo debían mantenerse pacientes, aunque la curiosidad y la preocupación los carcomiera lentamente al pasar los segundos.
Terry como siempre se miraba en el espejo antes de comenzar la función, recibiendo flores de sus admiradoras, pidiendo conocerlo, él argumentando que no tenía tiempo, ya que después de todo el actuaba por su amor al teatro y no a la fama, sin embargo al enfrentarse cara a cara con admiradoras trataba siempre de ser lo más cordial. El aviso de que entraba en escena en cinco minutos se había dado, levantándose de su lugar, respirando hondo y entrando totalmente a su papel se dirigió atrás del telón. La obra comenzó con el esplendor que siempre, la actuación con Karen, admirable, a pesar de que persistía la curiosidad de saber cómo hubiera sido con Susana como Julieta.
-Esta chica la he visto-comento uno de los tramoyistas al leer el periódico a menos de dos metros del actor principal-Mira Terry, esta chica quería conocerte el día del estreno, al final resulto ser amiga de Karen-menciono mientras se acercaba para que el pelinegro la viera.
-Ahora no, estoy a punto de entrar a escena otra vez-argumento tajante y sin dirigirle la mirada, a lo cual ya toda la compañía estaba acostumbrado a su fría y distante personalidad.
-¿Quién diría que pertenecía a una familia tan importante?, de haber sabido que era una Ardley y su novio el hombre más poderoso de Chicago, no la hubiera tratado así-aquellas palabras alertaron al actor, queriendo descartar que fuera su pecosa, cuestiono.
-¿Cómo has dicho, una Ardley?-sintió que sudaba frio y sus manos temblaban.
-Si Candice White Ardley y su acompañante…-no termino de decir porque el joven le arrebato la publicación de las manos, sintiendo que lo que veía era una ilusión una broma y más al ver la foto de aquel joven que había conocido cuando fue a Chicago.
-Tony-susurro en un principio incapaz de distinguir las palabras, tardo varios segundos para que aquellas letras que no parecían tener forma, tuvieran escrito el articulo referente a un evento de caridad-La noche del sábado en la residencia del alcalde de Chicago se hizo la recepción de La Gala, con el motivo de recaudar fondos para los hospitales, entre los organizadores se encontraba el joven empresario, médico del Hospital Santa Juana y líder actual de los Ardley- leyó al artículo, pero al ver aquel nombre sintió que el piso se abrió bajo sus pies siendo absorbido por un remolino-Anthony Brower Ardley-sus dedos dejaron que las hojas se resbalaran hasta el piso.
-Terry es tu turno-menciono otro de los tramoyistas sin tener idea que había entrado en un estado de shock.
-"¿Qué es esto, una broma?, pero él, él, estaba muerto"-era difícil creerlo, pero al recordar que lo tuvo enfrente, que lo había hospedado en una de sus mansiones y que además lo había retado, ganándole en todo, aun le parecía irreal.
-Terry, entra-lo empujo el tramoyista al que le había arrebatado el periódico, estaba preocupado pero esperaban que estando en el escenario reaccionara-Parece que vio a un muerto-la escena que estaba a continuación era la del balcón, Romeo llamando a su Julieta para que saliera a recibirlo.
-Aquellos que no conocen el dolor, ríen del dolor de los otros-comenzó a recitar de forma mecánica mientras miraba a la nada, haciendo que pocos se desconcertaran al verlo actuar de esa forma, siguió como si se tratara más como un monologo que a una actuación-Silencio, ¿Qué es esa luz en la ventana?, es el este y Julieta es el sol, aparece rubio sol y mata a la envidiosa Luna-no pudo continuar ya que aquellas mismas palabras lo relacionaban con el encuentro que tuvo con aquel joven que al parecer había regresado de entre los muertos.
-"Nada mal, Terry Grandchester"-
-"Me siento ligeramente decepcionado, esperaba más de ti, que patético"-
-"Esto no puede estar pasando, tú estas muerto, ella me lo dijo"-pensó sin escuchar los murmullos que se formaban entre el público. Sus recuerdos comenzaron a entremezclarse sintiendo que una avalancha se le venía encima y comenzaba a ahogarlo.
Recordó aquella tarde junto a Candy en el zoológico de Londres.
-"¿Quién es Anthony?"-
La respuesta de aquel joven resurgía en su mente.
-"Puede que no te agrade saberlo"-
Mientras que la voz dulce de Candy comenzaba a mencionarlo con añoro.
-"Cuando te vi en el barco pensé que te le parecías, pero eres muy distinto"-
Otra vez aquella voz recalcando sus diferencias, siendo él un hombre poderoso.
- "Sería una pena que te vieran ebrio y comprobar que eres un príncipe caído como dicen las revistas"-
La alegría de su pecosa al mencionar las virtudes del otro.
-"Anthony era un genio cultivando rosas y era muy generoso"-
Y también era un genio en otras cosas.
-"Jaque Mate"-
Él respondiendo con molestia al ser comparado con alguien que no valía la pena.
-"Es una suerte, de que no me parezca a él"-
-"Terry"-
-"Un hombre que cultiva rosas, debe ser flaco y débil"-
Que equivocado estaba, cuando él había sido capaz de noquearlo de un solo golpe en aquella taberna, recordar aquello hicieron que sus piernas no pudieran más, arrodillándolo en medio del escenario.
-"¿Acaso no te puedes calmar un segundo?"-
-"Ese estúpido arrogante, ¿Cómo pudo ser él, de todas las personas en el mundo, porque él?"-
Se sintió humillado al recordar que no pudo ganarle en arquería, mientras que él se burlaba de su hígado y su alcoholismo.
-"¿Cómo te atreves?, Anthony no era ningún débil, era fuerte y muy varonil, era un ser magnífico"-
No podía olvidar aquella mirada afilada mientras apuntaba su florete a su cuello, para después retirarlo.
-"Da gracias que soy un caballero"-
-"¡Claro!, ¿Y después que, prefirió quedarse con sus rosas y tú estabas perdidamente enamorada de él"-
-¡Terry!, ¡Terry!-la voz de Karen a su lado no era suficiente para que el regresara en sí.
-"¿Lo estas Candy, sigues enamorada de él?"-una lágrima comenzó a surcar su mejilla mientras que el nudo en su garganta, evitaba que algún sonido saliera de sus labios.
-"No me mires así, tu amor cuidara muy bien de las rosas en América"-
-"¿Dónde, donde te habías escondido todo este tiempo, porque?"-se cuestionó Terry sin comprender aun como había llegado a esa situación.
-"Creo que ni siquiera debiste haberte metido en su vida"-
-"Anthony, murió, se cayó…de un caballo"-
-"Mi última pregunta es, cuando restablezcas tu vida, ¿estarías dispuesto a reconsiderar otra alternativa a tu situación con Susana Marlow?"-
-"Entonces, ¿Por qué me pidió eso, que intenta lograr?, si en la foto, ellos dos"-no recordaba ver aquella sonrisa tan deslumbrante en el rostro de Candy, solo destellos cuando mencionaba el nombre de Anthony o quizás cuando lo recordaba y ella no lo decía abiertamente-"Tú también la amas"- recordó como la vio en el hospital, con una mirada dulce y cálida que no se le puede dar a cualquiera, ella era como su Reina.
-"A pesar de las adversidades, siempre ha salido adelante"-
-¡Terry!, ¡reacciona!-Karen continuaba llamándolo, hasta que su mirada suplicante le pidió al staff que hicieran algo, mientras que el público seguía murmurando, ni con todo ese ruido podía regresar.
-"Terry, no seas tan rudo, Anthony está muerto"-
-"¡Nunca resucitara!"-
-"Me puedes decir Tony, puede que pronto tengas noticias mías, si llegas a recibir una invitación y asistes, sabré que la has elegido"-
-Maldito, tú todavía la amas…-Terry susurro con el poco aire que tenía, haciendo que Karen viera que finalmente reaccionaba pero ya se había dado la orden de detener la función-Y ella…-logro desvanecerse después de que el telón bajo, pero antes de enfrentar la verdad.
Archie no podía ocultar su ansiedad al estar moviendo constantemente su pierna, mientras que Stear solo de vez en cuanto miraba el avance de las manecillas del reloj, pensando que este se había descompuesto porque parecía que los minutos duraban dos, la tía Elroy solo se mantenía quieta mirando el fuego de la chimenea, hasta que el sonido de la puerta al abrirse y la entrada de una mucama los alerto.
-Madam, ha llegado una visita-dijo para después hacerse un lado y dejar a entrar a la persona que causo decepción a los hermanos Cornwell al no ser a quien esperaban, sin embargo de inmediato fueron a atenderlo.
-Albert, ¿Qué haces aquí, sucedió algo?-pregunto Archie asustado y preocupado tanto por la reacción que pudiera tener su tía abuela, como por la razón que pudo haber causado la presencia del rubio.
-Lo sentimos tía abuela, es un amigo-justifico de inmediato Stear esperando no recibir una tremenda reprimenda-George, ¿puedes llevar a Albert a su casa?, hablaremos después-George se encontraba detrás de Albert, pero este último no evito reír a carcajadas ante la reacción de los jóvenes.
-¿Pero porque, si acabo de llegar y me pidieron que viniera?, y que si no venía ustedes lo arruinarían-comento divertido al ver la expresión desconcertante de los hermanos Cornwell.
-¿Qué, cómo?-cuestionaron ambos y se atrevieron a ver a la tía abuela, quien más que molesta, se mostraba inconforme con la aparecía poco elegante y formal de quien sería la cabeza de la familia.
-Él es William Albert Ardley, el heredero y cabeza de los Ardley-menciono Elroy aun ante la incredulidad de sus sobrinos que se habían quedado boquiabiertos.
-¿Él es el tío abuelo?, entonces, ¿recobraste tu memoria?-cuestiono el joven inventor y a lo cual el rubio asintió con una sonrisa.
-Pero es muy joven, ¿Y has estado fingiendo estos días?-pregunto el chico elegante, obteniendo la misma respuesta-¿Esto es de familia?-dijo más para sí mismo al encontrar cierta similitud con otro miembro del clan.
-Bien, en vista de que mi identidad les has sido revelada, es momento de comentarles lo que he estado tramando-el rubio se fue acercando a su tía, la saludo y tomo asiento enfrente de ella aun dejando libre dos asientos para Stear y Archie, quienes se acercaron intrigados pero aun perplejos por la noticia-La razón por la cual Anthony no está en Chicago-los hermanos se miraron uno al otro, pero estaban listos para escuchar aquella travesura a la cual adjuntaría dos cómplices mas.
Lentamente fue abriendo sus ojos, siendo deslumbrado por la lámpara de aquella desconocida habitación, pero el hermoso rostro de su madre apareció frente a él, no comprendiendo de inmediato lo que había pasado, pero los recuerdos fueron apareciendo como relámpagos haciendo que se enderezara mientras se tomaba de la cabeza logrando que la famosa actriz se preocupara nuevamente.
-Terry, por favor no te levantes, aun estas delicado-Eleonor intento recostar nuevamente a su hijo, pero este insistió en mantenerse sentado.
-Mamá, ¿Pero cómo?-se dio cuenta que estaba en la habitación de un hospital, pero no tenía idea que fuera tan grave como para tener la presencia de su madre, quien siempre estaba ocupada.
-Te desmayaste a mitad de tu obra, el Doctor dijo que has estado bajo mucha presión y estrés- el joven no podía negar todo aquello, además de que a veces se saltaba las comidas, a lo que su cuerpo no pudo resistir fue al descubrimiento que había tenido la noche anterior-¿Acaso es por Susana, hijo?-no se sentía capaz de contestar a esa pregunta, quien a pesar era parte del problema, no era del todo su culpa.
-En realidad yo…-la puerta se abrió dejándolo sin habla al reconocer quien estaba ingresando a la habitación-Padre-era el Duque de Grandchester, con quien llevaba tiempo sin hablar con él, desde que había abandonado el Colegio San Pablo-¿Qué significa esto?-le cuestiono a su madre quien parecía haber sido descubierta de haber cometido un crimen.
-Tú madre y yo hemos estado al pendiente y preocupados por ti-fue el Duque quien se encargó de hablar, a pesar de que estaba separado de la actriz y del amor que aun guardaba en su corazón, había algo mucho más grande que lo unía mas que su obligación como Duque, su hijo-Terrence, he venido a ayudarte con el asunto de Susana Marlow-el joven no sabía que decir y más cuando era la segunda persona inconforme que presentaba a Susana Marlow como un compromiso, como algo ajeno a sus deseos y verdaderos sentimientos.
Ya había pasado casi una semana desde que lo vio partir, los suspiros se hacían más presentes y estar trabajando arduamente en el hospital no le ayudaba mucho, por más que quería ocuparse, siempre había un pasillo, una habitación y el patio que siempre la hacía recordarlo, no era tan diferente para las enfermeras, el ánimo decayó un poco e incluso se rumoraba que había otras dos enfermeras incluso una paciente que se quedaron a nada de confesarle sus sentimientos, pero ante la decidía, él se había marchado, ella también sería un número más que tenía sentimientos guardados por él, pero ni siquiera tenía tanto valor como sus colegas, a pesar de que se habían comprometido a volverse a ver, no garantizaba que sus sentimientos serian mutuos.
-Candy, el Dr. Leonard te está buscando-la ojiverde fue interceptada a lo cual ella agradeció con una sonrisa melancólica.
-Buen día Doctor, ¿me mandó llamar?-dijo al entrar a la oficina y caminar lo suficiente para acercarse al escritorio de su superior.
-Así es Candy, el día de hoy me llego una solicitud especial para darte un mes de vacaciones-aquellas palabras lograron que Candy cambiara su expresión de desánimo a alerta.
-¿Qué, como, acaso hice algo malo?-cuestiono tratando de rememorar si alguien se había ofendido con sus servicio.
-No, al contrario, junto con el Dr. Brower hicieron un gran trabajo-traer ese nombre a la conversación hizo que el corazón de Candy diera un brinco-Fueron los Ardley, tu familia me hizo esa solicitud, la persona me escribió tan fervientemente que ha sido difícil ignorarlo, además, creo que tus últimas vacaciones no las completaste-recordar que al regresar de Nueva York se reincorporó al hospital no fue tan fácil de digerir- Incluso dejo una carta para ti-le extendió el sobre y la rubia al ver el nombre del remitente hizo que sus ojos se abrieran desmesuradamente.
-Es del tío abuelo William-la tomo aun sin poder entender muy bien lo que estaba sucediendo. Anthony previamente le comento que se había puesto en contacto con él, pero no se imaginaba que ella también recibirá noticias de su padre adoptivo.
-Tus vacaciones son efectivas a partir de mañana, pero si tú decides rechazar esta oportunidad, no habrá ninguna represalia, aun así te las mereces- la enfermera agradeció antes de dejar la oficina y posteriormente dirigirse a la banca de siempre para poder leer con atención cada palabra que William Ardley deseaba expresarle.
Al caer la noche, Albert vio cómo la pecosa hacia su llegada, le dio la bienvenida, sin embargo ella en vez de responderle con desanimo desde que cierto vecino se había ido de la ciudad, ella estaba en las nubes, tardo varios segundos para darse cuenta que Albert estaba enfrente de ella.
-Perdón Albert, estaba un poco distraída-se excusó la joven mientras se acercaba al sofá para sentarse y seguir meditando lo que había solicitado su padre adoptivo.
-Candy, ¿estás bien, te preocupa algo?-aunque él tenía una sospecha de su comportamiento, deseaba que la joven se expresara y dijera su sentir.
-No sé qué hacer-decía mientras sacaba el sobre, tomándolo con sus dos manos sobre su regazo.
-¿Es por lo que dice esa carta?-la rubia asintió mientras suspiraba mostrándose confundida-¿Y qué dice exactamente?-Candy le ofreció el sobre para facilitarle el contendido de aquella carta-¿Puedo leerla, estas segura?-aunque originalmente él la había escrito y por lo cual sabia el contenido de esa carta, respetaba la "privacidad" de la ojiverde, ella sin ninguna dificultad, accedió-Querida y estimada Candy-comenzó a leer aunque la mencionada miraba enfrente sin tener un punto fijo-Primeramente quiero expresar mi orgullo al saber de tu formación como enfermera, sé que no ha sido un camino sencillo, pero sé que para ti cada instante ha valido la pena. El motivo de esta misiva, además de hacer de tu conocimiento mi regreso al clan y disculparme por las dificultades que llego a causarte mi ausencia. Es para de alguna manera compensarte, antes de la fiesta que se estará dando a mi honor, mi petición y deseo es que pases unos días de descanso en Lakewood-al escuchar el nombre del lugar, Candy apretó la tela de su falda sintiendo por un momento que el aire en la habitación se había reducido-El lugar en donde pasaste parte de tu infancia, solo lleva lo necesario, el personal de mansión te proveerá de todo lo demás, el día de mañana pasara un chofer para llevarte a la finca. Anhelo con toda mi alma que ese lugar llene tu corazón de hermosos e inolvidables recuerdos, dejando atrás el dolor y la tristeza. Atentamente William Ardley-Albert doblo y metió la carta al sobre, listo para proseguir con el plan, después de expresar sinceramente su deseo como patriarca y amigo de Candy-¿Y bien?, ¿no deseas ir?-
-Hace mucho tiempo que no voy a ese lugar, desde que…-se detuvo en un intento por detener aquel doloroso recuerdo, pero fue inútil, la cacería de zorros se hacía presente frente a sus ojos.
-Entiendo, pero debes recordar algo-Albert logro que lo mirara de frente y secar la lágrima que ella había dejado escapar-Anthony está bien, él está vivo, él camina, él habla, él respira, él sonríe, su corazón palpita, sé que ese recuerdo ha sido muy doloroso para ti, pero es momento de celebrar y agradecer el presente, ¿no crees?-
-Tienes razón, creo que es momento de ir a ese lugar tan especial –pensaba que también era buena oportunidad de pasar un tiempo fuera del hospital, aunque presentía que Lakewood tendría el mismo efecto, solo lo haría con aquellos recuerdos felices y así superar todo aquello antes de volver a ver a Anthony.
Después de varios minutos, absorta en el paisaje pudo verlo, la mansión Ardley que años atrás había dejado, pero que aun seguía recordando, elegante e imponente. Sin embargo su corazón dio un brinco cuando se acercaban al portal de la propiedad de su familia adoptiva, siendo su distintivo el sello que adornaba la cerradura.
He estado en las sombras
El agua es gruesa como un corazón poco profundo
Y tú estabas allí
-Disculpe, ¿podría detenerse un momento aquí?, me gustaría recorrer el portal-dijo y el chofer obedeció apagando el motor, a lo cual Candy no espero a que la ayudara a bajarse.
No evito verse envuelta en los recuerdos que la relacionaban con ese portal, los más fuertes y frecuentes en su corazón. Se fue acercando y sentía que lo vivía de nuevo.
Y todo fue hermoso
Tan precioso como podía ser
Como todos los demás
-"No llores más pecosa"-
-"Eres más linda cuando sonríes que cuando lloras"-
Desde ese momento, su risa, su sonido favorito en el mundo, si hubiera la manera de escucharlo siempre.
Entonces te sentí más cerca
Entonces todo mejoró
Tú me llevaste allí
Otro recuerdo apareció ante ella, la vez que se arrojó a sus brazos al encontrarse de nuevo después de ser obligada a ir a México, era inexplicable como la suerte o el destino logro que llegara con la persona que era dueña de sus pensamientos, era tan grande su deseo y anhelo de volverlo a ver.
Sus recuerdos eran algo dolorosos, pero la nostalgia era la protagonista principal.
Todo es precioso aquí
Y solo tal vez estoy...
Enamorada
Abordo de nuevo el automóvil, arranco e ingresaron a la propiedad siendo recibidas por el hermoso paisaje, sin importar las veces que estuvo o el tiempo que vivió allí, no evitaba dejarse atrapar por la decoración. Antes del regreso de Anthony, hubo momento que relaciono más Lakewood a un lugar en donde le habían arrancado lo más preciado, siendo el dolor más grande en su vida, pero ahora, los bellos recuerdos tenían más peso en sus pensamientos.
¿Puedo enamorarme otra vez?
Quizás tú eres el único al que he necesitado
Para quitar todo este dolor
Descendió en la puerta principal siendo recibida por algunos miembros de la servidumbre, sus ojos se toparon con el pilar donde vio de nuevo a Anthony en su primera fiesta, con su kilt escoces, deslumbrándola, como un príncipe, su corazón sabía que si lo tenía cerca todo estaría bien, su corazón no mentía y lo extrañaba inmensamente.
-Bienvenida Señorita White-el saludo y la leve reverencia hicieron que Candy despertara fijándose en un detalle.
-Pueden llamarme solo Candy, ¿Y Dorothy?-se sintió apenada por la formalidad de los empleados y ellos asombrados por su humildad.
¿Puedes enamorarte de mí?
Y dime que te preocupas por mí
-Dorothy tuvo que ir a comprar algunos vivieres para la comida Seño... digo, Candy- contesto una mucama joven que no parecía llevar mucho tiempo en la mansión.
-Cuando regrese, ¿le podrían decir que pase a mi habitación?-pidió amablemente a lo cual el personal respondió de manera afirmativa-Gracias-rompieron filas para seguir con sus actividades.
-¿Gusta que le ayude con su equipaje?-cuestiono uno de los mayordomos a pesar de que la joven enfermera llevaba solamente una maleta.
Entonces, cuando cierre los ojos
¿Estarás allí?
Para decirme que todo estará bien
-No, gracias, vine bastante ligera-recordó una de las indicaciones de su padre adoptivo, llevar solamente lo necesario- "¿Porque me habrá pedido venir hasta aquí?, estuvo un tiempo ausente, pero gracias a eso..."-cuando entro a la mansión sintió una ya conocida calidez, viendo hacia el salón en donde descendió de las largas escaleras de la mano del joven que se estaba haciendo cargo de los negocios de la familia, su primer baile, solos él y ella, ni la tristeza, ni la soledad entraban cuando ellos estaban juntos.
¿Puedo enamorarme otra vez?
De esta manera...contigo
Entro a su habitación, idéntica a como la había dejado, sin mirar atrás, con el corazón destrozado y sin el deseo de estar un segundo más allí si ya no vería entrar a su Anthony por la puerta una vez más. Pero esta vez, todo era distinto, había luz y aire fresco que entraba por todo el lugar, que lo hacía ver brillante y alegre.
-"Tal vez me pidió venir ahora, para no ver este lugar con dolor y tristeza, aunque no puede ser solamente por eso"- pensó mientras dejaba su maleta y recorría el lugar con su mirada. Recordando el día que la adoptaron y le asignaron esa habitación, solo la alegría de saber que estaría cerca de Anthony superaba el hecho de tener finalmente una familia. Lo guapo que se veía el día de su cena en la mansión y le ofreció llevar una de las joyas de su madre.
Creo que he estado soñando
Que esto es interminable
Lo sé, por supuesto
Se acercó a su ventana y se quedó sin aliento al ver el amplio y hermoso que estaba el jardín, reconociendo a una persona a lo lejos regando las flores.
Quizás esta es nuestra parte
Quizás esto puede ser...una cicatriz
- Sr. Whitman- susurro sorprendida, sin pasar un minuto más decidió bajar para saludarlo y ver las hermosas rosas de cerca y dar un paseo, parecía que las rosas estaban alegres, como si supieran que la persona que tanto las había amado había vuelto.
¿Puedo enamorarme otra vez?
Quizás tú eres el único al que he necesitado
Para quitar todo este dolor
-Este lugar-un ligero nudo en su garganta y una cuantas lagrimas se asomaron en sus ojos al ver el lugar en donde le había revelado la existencia del príncipe de la colina.
¿Puedes enamorarte de mí?
Y dime que te preocupas por mí
Casi todo era como aquella vez, cuando se le declaro.
-"Me gusta Anthony, porque es Anthony"-
Entonces, cuando cierre los ojos
¿Estarás allí?
Para decirme que todo estará bien
Siempre seria así, a pesar de que él no recordara aquello, ello lo atesoraría por los dos, lo amaba y no podía culparlo por no recordarlo. Era su pasado, ahora su presente, no importaba los años que habían pasado, su corazón resonaba con su presencia, porque Anthony siempre seria Anthony.
¿Puedo enamorarme otra vez?
De esta manera...contigo
-Candy-aquella voz la hizo respingar y aterrizar nuevamente en la realidad, se estremeció haciendo que su respiración se detuviera un momento. Temía que fuera producto de su imaginación pero miro hacia atrás, y allí estaba. No pudo evitar temblar un poco, sus mejillas se incendiaron y su corazón retumbaba. Y a pesar de que él no recordara la importancia de ese lugar, ella estaba emocionada, deseando que en el futuro él pudiera sentir lo mismo.
-"Deslumbrante Anthony"-
CONTINUARA…
Hola
¡Sorpresa!
Actualice antes de lo esperado. No les puedo prometer actualizar todos los días, ni cada semana, pero hare lo posible que sea cada dos o tres semanas. Este capitulo quiero dedicarlo al cuerpo medico, que como Anthony y Candy hacen lo posible por salvar vidas y que hoy en esta pandemia son los verdaderos héroes. Los queremos.
En fin, ¿que les pareció?, ¿emocionadas?, ¿intrigadas?, ¿preocupadas?
Y si lo habían sospechado, así es, Lakewood es el lugar elegido por Albert para que los dos se encuentren, sin duda una mente maestra (y no porque yo la escriba).
No se ustedes, pero siempre me pregunte porque en la obra original el Duque de Grandchester no intervino en la situación de Terry, o ya de plano la escritora quería hacer sufrir al fandom, ¿teorías?.
Agradezco mucho, mucho los comentarios, me animan y me inspiran bastante su pasión por esta pareja, sobre todo por Anthony, quien a pesar de que solo apareció al ultimo, estuvo presente en los pensamientos de varios personajes. ¿Que les pareció esta reacción de Terry, esperaban algo mas impactante y dramático?
Songfic: Falling Again - KLANG
No olviden que si quieren seguir mas esta historia pueden darle like a la pagina de Facebook ALL FOR YOU - FFCC y la pueden buscar también como allforyoucandyFF.
Cuidense mucho y hasta la proxima.
#Quedateencasa
Besitos.
