CAP XVI

Akane crecía a pasos gigantescos. Por tener poco más de un año se le veía una niña realmente lista y espabilada. Sus piececillos ya se movían por todos lados, tambaleándose, pero con ganas de pisar e investigar todo el terreno posible a su alcance. Su cuerpo regordete también se veía más grande y formado, podía decir que ya no era tan bebé y parecía que crecía más a cada parpadeo que daba.

La niña pasó sin mirar por delante de Shiho para seguir recorriendo la sala con su grande lupa de juguete en la mano, observando todo su alrededor con mucha atención, jugando a ser detective como si estuviese buscando algún tipo de pista por toda la sala. Ella rio dulcemente ante esos gestos, no le hacía falta esperar a que creciese más para saber por que aficiones se decantaría o cuales empezaban a ser sus intereses. Le sorprendía cada día más su semejanza parentesca.

Agasa apareció con una tetera humeante de té para ambos y se sentó a su lado lanzando un suspiro cansado y Akane como reacción se acercó con la lupa para acercarla a sus zapatillas peludas y un poco desgastadas del uso, para mirarlas detenidamente.

-"¿Estás buscando algo, cariño?"- Le preguntó el profesor, haciendo un gesto de buscar algo a sus pies, sin saber bien que hacía o quería la pequeña.

"Te está investigando profesor."- Le contestó la científica con una sonrisa.

Amos se miraron riendo ante la situación y contemplaron como disfrutaba la niña con esas cosas tan simples. No era una niña problemática ni enfadadiza, sus ganas por conocerlo todo y su alegría iban siempre primero. Shiho desvió su mirada a su barriga apenas abultada, camuflada debajo de esa camisa ancha y apoyó una mano encima, acariciándola con cuidado y cariño. Sus ganas por conocer a su hijo o hija por nacer solo aumentaban a cada minuto que pasaba. Sentía muchos nervios por poder saber como sería, le intrigaba saber si sería otra calcomanía de Kudo o si se asemejaría más a ella.

–" Espero no traer otro maniaco por los misterios en mi vientre. Akane es una locura cuando le salen los nervios e instinto de su padre, no puedo imaginarme a dos iguales."- Acabó diciendo ella riendo y pensativa.

El profesor abrió la boca para quejarse pero una voz a su espalda se adelantó a él.

-"Es hereditario, no se le puede hacer nada. Está en sus genes, a lo mejor la culpa es mía."- Se escuchó decir con garbo.

Una voz varonil se acopló a la conversación des de el marco de la entrada, mostrando una sonrisa y a diferencia de la última vez esta se veía más agradable y afable. Había entrado sigilosamente sin que ellos se hubiesen dado cuenta, después de todos esos años, él tenía las llaves de ahí por si acaso.

-"Kudo."- Ella se sorprendió mucho al verle, sobre todo después de volver a discutir la última vez y soltarle esa bomba antes de irse. Hacía tres semanas que no se veían y había supuesto que la evitaba a causa del último tema de conversación que tuvieron. No le culpaba por ello tampoco, cada uno necesitaba su tiempo determinado para digerir las cosas.

-"Hola, perdona por no avisar que venía, a Fusae se le esapó de que estarías aquí hoy y quería venir a disculparme contigo por como me he comportado hasta ahora."- Dijo Shinichi tranquilamente, pero con cierto miedo en su voz. Ella a diferencia, se quedó mirándole asombrada.

El profesor Agasa, que notó que sobraba al momento, se levantó rápido del sofá y empezó a buscar algo entre el pilón de trastos desordenado de su escritorio hasta dar con un muñeco un poco extraño.

-"Yo debería ir a arreglar esto en el sótano. He recordado que necesito arreglarlo para una feria próxima. Si me disculpáis me pongo a ello."- Se excusó como pudo, dirigiéndose al sótano sin decir nada más para dejarles intimidad.

Ellos seguían mirándose fijamente sin decirse nada. Podían llegar a decir que por un momento disfrutaron del silencio ente ambos. No se veían enfadados pero todas las circunstancias que había habido entre ellos no aclaraba el tipo de relación que tenían. Sabía que podía llevarse estupendamente con él, solo debían saber respetar el uno al otro e intentar no discutir tanto.

Él se acercó hasta el sofá y señaló a su lado para preguntarle si se podía sentar, a lo que Shiho asintió lentamente sin dejar de mirarle. La pelirroja seguía con la mano apoyada en su vientre inconscientemente, como si hiciese una barrera protectora al hacerlo, cosa que no pasó por alto por los ojos de Shinichi.

-"No se por donde empezar en realidad, entiendo que estés enfadada. Necesitaba desconectar y unos días de reflexión para poder hablar contigo con toda la sinceridad posible."- Echó un vistazo a la tetera que tenia enfrente. –"¿Puedo servirme?"- Necesitaba beber algo, no tenía sed en realidad, pero agradecía algo caliente.

Ella le acercó una taza vacía como respuesta.

Estaba extrañada por ese tipo de comportamiento, después de tanta furia derramada sobre ella en los últimos encuentros, no se esperaba ese cambio. Lo agradecía, no iba a negarlo, pero lo seguía viendo extraño.

Shinichi se quedó mirando fijamente su taza sin decir nada y Akane se acercó a él al notar su presencia y le extendió los brazos para que la cogiese y prestase atención. Kudo apartó la lupa de su mano riendo y la abrazó tiernamente antes de devolvérsela. Akane una vez satisfecha, volvió a lo suyo despreocupadamente dejando rápido a sus padres a un lado.

Él volvió a mirarla, aún con la mano en la leve protuberancia. "Estoy seguro de que esta vez vamos a tener a un pequeño científico." Dijo dulcemente.

"Vamos Kudo, nuestros hijos no tienen por que seguir nuestras profesiones." Dijo ella riendo. " Y ni siquiera sabemos si es un niño o una niña."

"Yo si que lo sé." Dijo él bien convencido. "Va a ser un niño, estoy seguro."

Ella se quedó mirándole extraña pero le rio burlonamente. Estaba cómoda con él hablando de todo esto y sentía que ya no tenían una relación tan lejana.

"¿Y cómo sabes tú eso, señor detective?" Le preguntó ella ensanchando su sonrisa. ¿Ahora a más de ser detective eres vidente?" Rio más Shiho.

"Es muy sencillo." Dijo él con naturalidad, haciendo que ella le prestase cierta atención. " Dicen que cuando estás embarazada de un niño la mujer brilla con todo su resplandor y su belleza se agudiza mucho."

Shiho se sonrojó sin poder esconderlo al escuchar las palabras que le decía.

"Y tú estás realmente preciosa."

"Eso son tonterías. Simples habladurías de la gente mayor." Ella le dio un codazo para que parase de decir esas cosas y la sonrojase más. "Tienes que dejar de leer esas cosas y cambiar de libro."

El silencio cómodo volvió a instalarse y él se quedó pensativo con cierto miedo a escupir sus siguientes palabras. Suspiró y destensó todo su cuerpo al soltarlo.

-"He dejado a Ran."- Dijo él muy tranquilo. -"Quería que lo supieses y que te enteraras por mi propia boca."-

Ella levantó las cejas sin entenderlo muy bien-"¿Eh?"- No estaba segura de si se trataba o no de una broma. Sabía el impacto que tenía Ran en su vida, no parecía haber cambiado al volver a verla.

-"Ran es una persona estupenda y bellísima persona, pero no podía seguir esa relación con ella sabiendo que no me hace sentir completo."-Hizo una pequeña pause para probar el té y dejar que la científica pudiese reaccionar. Empezó a sentirse un poco más liberado al decirle eso.

Él la miró por un segundo para poder analizarla, su cara no le mostraba mucho, su expresión de póker no había echo más que mejorar con los años así que decidió continuar al no recibir respuesta por su parte.

-"Después de todos estos años eres la única que puede entenderme en todos los sentidos, siempre hemos conectado muy bien y estar juntos solo nos hacía crecer el uno al otro."- Eso creía ella, hasta que le engañó. –" Me siento un imbécil por darme cuenta que tú siempre has sido la que me ha completado. Siempre has sido tú."-

El silencio repentino que se había formado se hizo incómodo para ella.

-"Kudo, no quieras ir por ahí por favor."- Ella se veía triste, sus ojos se habían apagado al escuchar sus palabras.-"No puedes salir y entrar en mi vida cuando a ti te apetezca o te convenga. Eres el padre de mis hijos, pero nada más."- Le dijo ella intentando no sonar muy brusco. –"Me has hecho mucho daño."-

Él abrió la boca para replicar, intentando soltar las palabras suavemente.-"¿Es por Kaito? ¿Lo que pasa es que has dejado de quererme y ahora te estás enamorando de él?¿Es eso?"- Preguntó él delicadamente, sin querer sonar desafiante pero buscando una explicación más sólida. Y con cierto miedo a escucharla.

-"¿Cómo podría volver a confiar en ti?"- Espetó ella directamente y con cierta pena. Esquivando sus preguntas para no tener que responderle a eso.

Kudo abrió la boca y la volvió a cerrar rechistando al no encontrar una respuesta convincente que ofrecerle. Ella se levantó sin decirle nada y se dirigió a la entrada para buscar algo en el interior de su bolso, se volvió a acercar y dejó un sobre delante de él antes de volver a sentarse. Kudo lo cogió al momento y se dispuso a revelar su contenido con impaciencia y sus dedos se pararon cuando acató el interior del sobre.

-"La semana pasada me hicieron la primera eco. No te lo comenté porque no te he visto hasta ahora pero puedes venir a la siguiente, estás en todo tu derecho."- Le dijo ella intentando cambiar de tema. Quería concentrarse en hablar solo de sus hijos por el momento.

Kudo se limitó a mirar la imagen detenidamente asombrado sin decir palabra. Esa imagen le revelaba la realidad de la situación y aunque no era la primera vez que sentía eso, le aterrorizaban las mismas cosas.

-"Siempre que quieras claro."- Continuó ella al no recibir respuesta.

Shinichi levantó la cabeza para mirarla a la vez que analizaba que le había dicho.-"¿Eh? Claro, me gustaría mucho."- Dijo él finalmente sonriéndole.

Y después de mucho tiempo fueron capaces de sonrirse sinceramente.

Los nervios de su estomago crecían a medida que iba acercándose a la puerta cristalina de la cafetería, él estaba de espaldas a ella sirviendo bebidas a unos clientes aún sin opción a verla y ella se mordió el labio inconscientemente al ver lo bien que le quedaba esa camisa negra junto con el resto de uniforme. Decidió entrar sin vacilar y hizo sonar la campana que había encima de la puerta al entrar, haciendo que la escuchase y se girase para saludar amablemente como de costumbre a la vez que recogía platos vacíos de una mesa cercana.

"Buenas tardes, Bienvenidos a.." Sus ojos se abrieron y su sonrisa se amplió al verla ahí. "Shiho, que sorpresa verte aquí."

Ella le giñó el ojo y le siguió hasta la barra para sentarse en el primer taburete vació que encontró y recostar sus codos encima de la barra mientras Kaito vaciaba el contenido de su bandeja. Dejó la vajilla en el lavaplatos y se secó las manos con un trapo para poder atenderla.

"¿Qué le trae por este barrio a la chica más guapa de Tokio?" Le preguntó él guiñándole el ojo y sacando su libreta del bolsillo, haciéndose el interesante.

"He pasado para tomar algo y aprovechar para verte. Llevamos días que no coincidimos y como estaba por aquí cerca con el profesor le he pedido que me deje aquí al lado." Estudió el local tranquilo antes de volver a mirarle y acercarse a él para que nadie pudiese escuchar su conversación. "¿Así que te dedicas a la coctelería y cafetería cuando no estás por ahí delinquiendo contra los ricachones?" Le dijo ella susurrando sin dejar de sonreír.

"Podría decirse, sí. Y pensar en ti obviamente." Dijo él seductoramente provocando que ella se sonrojase al momento.

Kaito le sonrió dulcemente y al ver el local medio vacío, en el que los pocos clientes estaban tan concentrados que ni se percataban de ellos, se permitió acercarse a ella y darle un corto pero dulce beso en los labios. " Me alegra que hayas decidido venir aquí. Estos días tengo que hacer doble turno, mi compañero a dejado su puesto para marcharse de la ciudad y hasta que no encontremos a alguien competente para ocupar su lugar tendré que alargar mi jornada." Le explicó él.

Ella le dio una mirada comprensiva y entrelazó su mano con la de él para acariciársela con el pulgar. "Está bien, no pasa nada. ¿Podrías ponerme un té entonces?"

"¡Marchando un té!" Dijo Kaito de manera divertida.

El mago aprovechó la poca faena que tenía para conversar un poco con ella y pasar algo de tiempo que no habían podido tener antes, aunque fuese corto. Le valía con poder verla.

La campanita de la puerta volvió a sonar para anunciar otro cliente y Kaito alzó la mirada para comprobarlo y saludar. Cuando abrió la boca y sus ojos reconocieron a la figura a la perfección sintió que se quedó sin habla y solo pudo quedarse mirándola con brillo en los ojos y sin ser capaz de decir nada. Había pasado tanto tiempo.

"¿Kaito?" Preguntó la nueva presencia.

Shiho, que se había percatado de la reacción del joven, se limitó a observarle sin decir nada, bebiendo tranquilamente su té.

El mago se había puesto muy nervioso, hacía como tres años que no veía a la joven morena que acababa de presentarse, su despedida había sido rápida y no pensaba verla tan relativamente pronto después de haberle herido de esa manera antes de marcharse.

"Aoko, cuanto tiempo." Dijo él intentando parecer tranquilo, sonriéndole tranquilamente. Después de todo nunca habían tenido nada así que no podía molestarse ni darle más bola ahora.

"Sí, ha pasado un tiempo." Dijo ella alzando un papel de su mano. "No sabía que estabas trabajando aquí, he visto el anuncio de que buscáis camarera. He vuelto a la ciudad hace un par de semanas y la verdad es que me iría bastante bien este trabajo para volver a remontar. Si os interesa podría hacer una prueba un día y vosotros decidís si os gusta mi manera de trabajar. Tengo experiencia en el ámbito." Dijo Aoko vendiéndose de la mejor manera para el trabajo.

Kaito se puso a secar los vasos limpios para distraerse de la situación e intentó no mirar a Shiho en ningún momento, si lo hacía sabía que ella le leería muy rápido sus expresiones y prefería ahorrárselo por el momento. Le gustaba Shiho y Aoko era puro pasado. Debía seguir actuando con normalidad

"Deberías pasarte a la mañana que es cuando está el jefe, yo no estoy autorizado a llevar ese tipo de cosas. Soy solo un trabajador que hace su jornada." Le dijo neutralmente.

Ella le sonrió y le giñó el ojo con picardía. " Perfecto, pasaré a la mañana entonces." Se giró para volver a dirigirse a la puerta. " Nos vemos en el trabajo Kaito Gracias por la información Kaito. "

Shiho se quedó alucinada con ella. Esa chica era demasiado segura de sí, se apoderaba del suelo que pisaba a su paso.

No le hacía gracia.

"¿Quién era?" Le preguntó Shiho sin entenderlo y buscando cierta explicación. Podía decir con certeza que ya se conocían por la manera en que ella le trataba. ¿Quién era?

Kaito se quedó en silencio, buscando una respuesta poco llamativa que contestarle, no quería alarmarla y decirle que era su amor platónico des denla infancia así que lo disimuló un poco.

"Solo es una antigua compañera de clase." Dijo con tranquilidad.

Mirando como la figura desaparecía a la distancia.