Disclaimer: Boku no hero es propiedad de KōheiHorikoshi, él man que está más bueno que el pan y de su respectiva casa animadora. Este fic es sin fines de lucro.
Advertencias:Yaoi, Omegaverse, La pareja principal es crack alv, Sufrimiento, Amor lento y Mini-spoilers del manga. Capitulo extenso.
Una actualización que tardo en llegar porque la T, la Y, y el acento de mi compu valieron vrga. Ni Andy ni Ivan ganaron el Mastershef España. Cuando estaba viendo el Señor de los anillos empezó a temblar bien machin, se robaron los cables del internet de mi pueblito y recién hoy arreglaron el problema jaja por lo que estuve incomunicada como por dos semanas y media (tal vez un poco más), me di un pvtazo en las escaleras, se fue la luz en mi pueblito y el pollito que cocine no tenía sabor.
La bida me hodia ajsjsjsja
Un capítulo dedicado a mi hermana, que es la que impide que borre el fic en mis constantes ataques de ansiedad y pánico uwu La quiero mucho porque compra mi amor con mangas jajajaja
Díganle holi uwu
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La guerra es la paz; libertad es la esclavitud; ignorancia es la fuerza.
-1984, George Orwell-
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Todoroki sintió una fuerte pulsación en su mejilla izquierda. El golpe había logrado que desviara levemente rostro.
Izuku respiraba con dificultad, producto de la adrenalina, miedo y pánico.
-Dije… -espetó el omega con dificultad, sin poder articular una oración completa con facilidad. En sus pupilas se denotaba más incredulidad que odio-. Dije que te apartaras.
-Y yo te dije que no.
Aún con el miedo recorriendo sus venas, Izuku activó el One for All. Shouto no tardo en hacer lo mismo con su propia singularidad.
Ambos enfrentaron sus miradas. Ninguno estaba dispuesto a ceder.
El alfa apretó sus puños. Su instinto gritando que golpeara al omega para que aprendiera su lugar. Sus feromonas agresivas respondiendo por él.
Y por primera vez, reconoció que –quizás- su padre tenía razón.
La disciplina es importante para un omega -se lo había dicho cuando Endeavor había enviado a su madre a la clínica mental, apartándola lejos de él.
Justo en el segundo en que el heterocromatico lo perforo con la mirada, una necesidad de disculparse nació en Izuku. No sabía por qué, pero sentía que debía hacerlo, sin embargo, no dejo de mantener activo el One for All.
-¿Es por Bakugou? –escupió Shouto con ira, reproche y bilis. Sabiendo de algún modo que solo estaban hablando sus celos. Su instinto.
-Yo, yo…- su mente no paraba de dar vueltas. No sabía cómo interpretar las palabras del más alto.
Discúlpate. Discúlpate. Discúlpate. Discúlpate –su omega interior se encogió y lloró con miedo. Rogó para que pidiera perdón de rodillas.
En ese momento, supo que le temía a Shouto Todoroki. Más que a cualquier otro alfa. Más que a cualquier villano que había intentado dañarlo o matarlo. Incluso más que al alfa que intentó abusar de él.
Shouto volvió a sostener el brazo de Izuku, dispuesto a retomar el beso, hasta que sintió un empujón más potente que le hizo retroceder.
¿Por qué tengo que disculparme?
No. No era un omega débil.
Golpéalo.
Esta vez no hablaba su omega interior. Hablaba su orgullo.
Tenía que defenderse, aunque eso significara perder la amistad de Todoroki.
Pero…
¿Valía la pena?
Tal vez, si se disculpaba…
Espera… ¿Quién se tenía que disculpar?
Las brazas verdes finalmente se disiparon en el momento en que dirigió sus pupilas al suelo.
Izuku alzó su mochila, luchando para no encontrarse con la mirada del alfa.
Y es que sentía las feromonas iracundas de Todoroki que intentaban someterlo. Violentarlo, incluso.
Golpéalo.
Discúlpate.
Golpéalo
Discúlpate.
-Midoriya…
¿Por qué me tengo que disculpar?
Abrazó su mochila, apretándola. Deseando escuchar de los labios de Todoroki una disculpa. Dejando claro a su inconsciente de que él no era quien tenía que pedir perdón. Tal vez, debido a las feromonas, el alfa lo había atacado. Tal vez solo había sido un accidente.
Si Todoroki se disculpaba, estaba dispuesto a olvidar ese incidente. Estaba dispuesto a perdonar y continuar su amistad como si nada hubiera pasado.
-Eres un iluso –le recalcó de nuevo su orgullo.
Después de un largo momento de silencio, Izuku supo que el alfa jamás se disculparía.
Porque era así.
Un alfa jamás se disculpaba.
Un omega estaba adoctrinado para hacerlo. Un alfa, nunca pronunciaría un perdón.
Izuku ocultó su mirada con su flequillo, saliendo del callejón sin más, sin dirigirle una última mirada a los ojos rabiosos de Todoroki.
No te disculpaste. No pediste perdón.
No lo golpeaste. No te defendiste.
Otra vez.
Shouto apretó sus puños, conteniéndose de ir tras el omega. Porque si lo hacía, probablemente lo terminaría arrastrando hasta someterlo y obligarlo a que se disculpara y pedir misericordia.
Pero algo en su interior lo freno para que se tranquilizara. Una voz que le recrimino su juicio. Una voz que lo reprendía y que estaba más arraigado que su instinto alfa.
Una voz que le pedía que se disculpara.
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Las luces de la calle iluminaron su trayectoria lejos del callejón.
Cada paso dolía.
Cada gota de lluvia que caía sobre él dolía. Las nubes nunca habían estado tan oscuras.
A paso lento, Izuku se dirigió a la casa de su madre. Su antiguo hogar que se encontraba relativamente más cerca que el departamento del azabache.
No quería ir al departamento de Aizawa.
Necesitaba a su madre. Quería sentirse protegido.
No se sentía protegido con Aizawa.
Solo quería un abrazo y palabras que lo reconfortaran. Palabras que le dijeran que todo lo que había pasado solo fue una pesadilla. Una horrible pesadilla de la cual quería despertar.
Hasta que finalmente llego al departamento de su madre y tocó la puerta.
-Mamá –masculló levemente, en un intento de mantenerse sereno para no preocupar a su querida madre.
Aunque en el fondo quería morirse y desplomarse en el regazo en el que muchas veces se había escondido.
Nada.
En su desesperación, buscó las llaves de emergencia entre las macetas de la entrada, encontrándolas con dificultad.
Y sin más, ingreso en la vivienda, temblando.
Las luces estaban apagadas.
En el lugar no había signos de que Inko estuviera en casa.
-Mamá…-llamó débilmente-. ¿D-Donde estas?
Sintió un picor en sus ojos. Finalmente, sus lágrimas caían tintineantes sobre sus mejillas.
Cerró sus ojos un momento, sintiendo que en cualquier momento se desplomaría.
Su madre no estaba. Estaba solo.
Lo único que le quedaba era encerrarse en su antiguo cuarto y esconderse bajo sus sabanas.
-Eres un cobarde, Izuku Midoriya –se recrimino a sí mismo.
Y en medio de la oscuridad y de su soledad, dejo caer sus lágrimas hasta quedar dormido.
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¡Watashi Ga kita!
Izuku abrió sus ojos con alerta al escuchar el tono de llamada de su teléfono. El ruido lo había despertado abruptamente, haciendo que recordara con claridad lo que paso con Todoroki.
Y aunque su cuerpo se encontraba confundido, todavía podía sentir que en cualquier momento volvería a llorar y retorcerse por el fuerte dolor y ardor en sus hombros.
Su celular siguió sonando con insistencia, obligándolo a levantarse y sentarse sobre su mullida cama.
A pesar de tener sus ojos hinchados, pudo reconocer el número de Aizawa.
No quería contestar la llamada, pero se obligó a hacerlo.
-¿Aizawa-sensei?
-¿Midoriya? Dios, ¡¿Ya viste la hora que es?! ¿Estás bien? ¿Dónde estás?
Izuku apretó sus labios, indeciso de contestar. Con probabilidad, el hombre le gritaría y lo amonestaría. Después de todo, su profesor era un alfa y un alfa siempre buscaría la disculpa de un omega.
-Lo siento mucho –finalmente lo dijo, sus palabras temblando-. Estoy con mi madre. Vine a comer, y se me fue el tiempo. Perdón.
En realidad, ignoraba si su madre había regresado, pero suplicó que sí.
Escucho a su profesor soltar un suspiro de alivio.
-¿Quieres que vaya…?
-¿Puedo quedarme a dormir?
Izuku apretó sus sabanas luego de un par de segundos de silencio.
-¿Seguro que estas bien?
-Sí.
No. No estaba bien.
Pero no era problema de Aizawa. Nunca lo seria.
-Entonces supongo que te veo hasta mañana –finalizó Shota antes de colgar.
Izuku miró por última vez el nombre del azabache en la pantalla de su teléfono.
Al salir de su cuarto, llamó una vez más a su madre.
De nuevo, no recibió respuesta.
Dejo caer su espalda sobre la fría pared, deslizándose lentamente hasta llegar al suelo.
Solo quería que su madre lo abrasara y le dijera que todo iba a estar bien. Que todo lo que había pasado con Todoroki fue solo un accidente y algo que no volvería a pasar.
Ya no sabía que pensar, como actuar. Estaba confundido.
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Todoroki despertó agitadamente. Ya hacía mucho que no tenía un sueño húmedo de él teniendo relaciones con Izuku.
Luego de un par de segundos intentando relajarse, se obligo a tomar una respiración profunda para calmar sus nervios, pero de solo recordar la desastrosa tarde, sentía que su rabia comenzaba a salir por sí sola.
Si tan solo Izuku se diera cuenta que su futuro estaba con él y no con Bakugou…
Shouto frotó sus ojos en un intento de despejar su mente, sabiendo que debía calmar su problema.
Algo que ya no resultaría tan difícil, ya que al fin había conseguido probar los labios del omega. Habían sido tan suaves y deliciosos que de solo pensar en ellos, lo volvían loco. Provocaban que volviera a relamerse los labios.
Quería probarlos otra vez. Quería ayudar a comprender a Midoriya que los únicos dueños de esos labios era él.
Sin embargo, al imaginarse que no fue el primero en besar esa boca, hizo que gruñera con ira.
Ese día no habría clases, así que lo único que podía hacer era esperar con paciencia para aclararle las cosas al pecoso.
Aclarar que él, Todoroki Shouto, era el dueño de Midoriya Izuku y hacerle comprender al omega Midoriya Izuku que debía obedecer y jurar fidelidad absoluta.
Porque un omega le debía obediencia a su alfa y amarlo con locura.
Su alfa interior sonrió con complacencia, susurrándole que estaba en lo correcto, mientras intentaba callar esa vocecilla que trataba de decirle que lo que su instinto le estaba aconsejando no era correcto. Que había sido inhumano.
Finalmente, dirigió su mano por debajo de su ropa interior, ignorando por completo los susurros. Y se imagino al omega completamente desnudo y gimiendo una infinidad de te amo bajo de él.
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El omega exhalo con cansancio una vez que se detuvo frente al departamento de su marido.
Luego de haber abandonado el hogar de su madre, caminó a paso lento hasta la estación mientras ignoraba con trabajo las miradas y palabras lascivas de muchos alfas que encontraba en el tren. Comentarios que en el pasado no lo habían afectado, ahora lo perforaban como una puñalada de un cuchillo muy filoso.
Y dolía.
Sentía que en cualquier momento, cualquier alfa lo podía atacar y él no podría hacer nada.
Y sumando a eso, su madre no había llegado en toda la noche. Ni siquiera cuando se fue, no se veían signos de que ella apareciera muy pronto en casa.
Ya no sabía que pensar.
Al bajar la mirada, sintió su cuerpo volverse pesado y titubeante. Sus mejillas calientes. No se encontraba bien, aunque sabía que no era novedad por todo lo que había pasado.
Sin más, toco la puerta con pocas ganas, esperando pacientemente al mayor para que abriera. Había olvidado las llaves, así que lo único que esperaba es que Aizawa no lo regañara más de lo que seguramente lo haría.
Al escuchar el rechinido de la puerta abrirse, no pudo evitar temblar.
-¿Midoriya?
-Buenos días, sensei…
-Bienvenido –dijo Aizawa con tranquilidad, esperando pacientemente para que el omega ingresara al departamento-. ¿Olvidaste las llaves?
-Sí. Lo siento. No volverá a pasar.
El alfa asintió con calma mientras cerraba la puerta.
-Prepare el desayuno.
Izuku asintió, sin mostrar su mirada. Caminando más rápido para evitar cuestionamientos del mayor.
-¿Cómo está tu madre?
-Bien –dijo con una media sonrisa.
Shota frunció el ceño al ver que el adolescente se encerraba rápidamente en el baño.
Una acción que dejo pasar luego de ver como los gatos se acomodaban encima de sus documentos para dormir.
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Al enfrentar su reflejo en el espejo, comprobó lo que más temía.
Tras cerrar con llave la puerta de baño, se desnudo rápidamente, mirando con horror una tonalidad completamente rojiza en ambos hombros. Ya no dolían como el día anterior, pero sentía que algo se estaba quemando bajo su piel.
Al entrar y ser recibido por el agua de la regadera, no le quedo más que abrasarse a sí mismo, apretando con fuerza su hombro izquierdo. Cubriendo su boca para no dejar salir sus sollozos. Sosteniendo con torpeza la esponja para poder frotarse y quitarse esa nauseabunda sensación de tener encima, recorriendo su piel, la lengua húmeda de Todoroki. Si era necesario tallarse hasta sacarse sangre, entonces estaba bien. Si con ello lograba desaparecer todo rastro del heterocromatico, entonces estaba bien.
Con el otro alfa había sido diferente. Había podido manejarlo.
¿Entonces por qué ahora no podía hacerlo?
Y, luego de notar un par de gotitas escarlatas caer en azulejo, cerro sus ojos, derrotado. Roto.
Débil.
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Aizawa miró de reojo el cuarto de baño con la ceja alzada.
Las feromonas del ojiverde estaban siendo dispersadas gracias al vapor que llenaba fácilmente el apartamento, nada fuera de lo usual de otros días, pero esta vez era un poco diferente. Esta vez, las feromonas del chico estaban alteradas y tensas.
Si bien, había visto diferente a Midoriya, no tenía la sensación de que algo malo hubiera pasado. Era eso, o el niño comenzaba a ser un buen actor.
Un actor que siempre fingía que todo estaba bien, cuando claramente no lo estaba.
Ugh, por eso no le agradaba a All Might, por ser poco realista.
Probablemente, cuando el niño problemático saliera del baño, le preguntaría de nuevo.
Justo cuando vio marcharse al omega, y antes de que pudiera hablar, el tono de llamada de su celular interrumpió sus acciones. Bufando con molestia al reconocer el número de Mic.
-¿Eraser? ¿Oye, quieres ir por una cerveza?
-No, no quiero.
Shota apretó su mandíbula cuando los lloriqueos de su amigo rubio lo ensordecieron.
-¡Por favor! ¡Últimamente, Nemuri esta insoportable y no deja de reclamarme cosas!
-Ese no es mi problema.
-¡Eres un mal amigo! ¡Ya no seremos mejores amigos! –gritó el rubio exasperado, que aunque no se viera, estaba haciendo un drama con sus manos-. ¡Devuélveme el brazalete de la amistad!
-No tengo nada de eso.
-¡Porque te lo di en mi imaginación!
Shota desvió su vista al ver que Izuku salía del departamento con prisa.
-¡¿Eraser me estas escuchando?!
-Sí, ya cállate.
Shota tuvo que colgar para dejar de escuchar los berreos de Mic.
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Mientras Izuku parecía estar concentrado en sus tareas, Shota terminó su itinerario de esa semana. No estaba muy entusiasmado de trabajar en su día libre, pero tampoco quería que el papeleo se le acumulara, y, tras un par de segundos después, sus pupilas de movieron en dirección de su estudiante, que recién había regresado de su sorpresiva y extraña salida.
No era como si le molestara que el omega entrara y saliera las veces que se le diera la gana- después de todo, Izuku tenía su propia vida y el no era quien para quitarle ese derecho humano básico- pero, después de todo, el muchacho era su estudiante y se veía en la obligación de velar por él.
Sobre todo cuando el chico era de esos chicos que se guardaba todo. Así que no pudo evitar preocuparse de más al percibir un diminuto olor a sangre impregnado en la piel del omega.
-Midoriya –llamó.
Izuku alzó levemente su rostro, todavía sin poder mirar al alfa a la cara, pretendiendo que estaba realmente concentrado en sus trabajos escolares.
Shota suspiró antes de levantarse de su asiento, dirigiéndose con calma hacia el chico, deteniéndose al ver el estado de su alumno. Izuku lo había mirado y fue entonces donde noto de que algo delicado había pasado.
Bien, ahora si tenía razones para sospechar de las acciones de Midoriya.
El muchacho estaba aterrado y a punto de perder el control.
-Midoriya… -Aizawa dio un par de pasos hasta alcanzar al pecoso-. Tienes fiebre.
-Estoy bien –el omega mostro una sonrisa temblorosa antes de bajar la mirada con rapidez, deseando que el alfa lo dejara de perforar con sus severos ojos grisáceos. Deseando apartarlo de su persona. Deseando huir de ahí.
El azabache chisto antes de colocar su mano en la frente del chico.
Izuku levantó su vista y apartó con rudeza el contacto del alfa. Aizawa no pudo evitar fruncir el ceño.
-Nos vamos al hospital –aclaró Shota.
-No. Estoy bien.
Antes de que Izuku pudiera moverse, Aizawa bloqueo el escape del menor con su cuerpo. Justo como lo había hecho Todoroki.
-Perdón, perdón, perdón –susurro Izuku con agitación tras recordar la agresión de heterocromatico-. Lo siento mucho.
-¿Qué…?
Aizawa quiso maldecir cuando escuchó -otra vez- el tono de llamada de su celular, chistando al reconocer el número de Dazai. Parecía como si todos sus conocidos escandalosos se pusieron de acuerdo para molestarlo.
-¿Qué quieres?
-¿Ni siquiera un hola? Es usted maligno.
-Ve al grano-exasperado, Shota arrugo e entrecejo al escuchar un suspiro pesado del castaño, pero sin despegar su vista del omega.
-La SV acaba de enviar un agente a tu departamento –dijo con cansancio-. Así que les sugiero, a Midoriya-san y usted que se preparen y sobre todo, que cuiden sus palabras y sus acciones.
-Te agradezco la advertencia –soltó, aunque Dazai sospecho que el azabache estaba siendo sarcástico-. Así que más te vale que ninguna organización este rastreando esta llamada.
-Por supuesto. Mi equipo toma precauciones –dijo Dazai con calma-. Ah, y recuerden, muchos están en el ojo de la tormenta y será mejor que ustedes no se metan ahí –menciono el castaño antes de colgar.
Un par de incómodos minutos pasaron antes de continuar la conversación con Izuku.
Y es que Izuku no parecía querer tocar el tema de ningún modo.
-Escucha –hablo Shota con paciencia-. Dazai me llamo para decirme que un miembro de la SV vendrá de visita en, supongo, un par de horas. Así que, por suerte para ti, por el momento no te llevare al hospital.
Izuku agrandó sus ojos, sorprendido. Sin duda, tenía la mala suerte pegada en el cuerpo. Ni siquiera le daba un respiro.
-Ve a descansar en mi futon –Shota cruzó sus brazos al ver que el chico desviaba la mirada-. Necesitas descansar, y no quiero que te desmayes cuando el agente llegue.
-Está bien… –dijo Izuku con suavidad tras esclarecer un poco su mente.
-Una vez que todo pase, hablaremos –enfatizó Shota no sin antes advertirle con la mirada que al menos, una vez, podía ser honesto y confiar un poco en él.
-No, no quiero hacerlo- respondió Izuku con dureza-. No voy a hacerlo porque no pasa nada- bramó luego de volver a sentarse para concentrarse en terminar sus tareas antes de ir a descansar.
Aizawa se limitó a entrecerrar sus ojos. Si el niño necesitaba su espacio, entonces se lo daría, pero estaba decidido a sacarle la información luego de la visita del agente.
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Shota se recargo en el barandal de la ventana que poseía vista hacia la calle, mirando sin mucho interés a las personas que iban y venían. No estaba de humor de hacer otra cosa, así que aprovecharía para comprobar que no transitara alguien sospechoso.
No hacía mucho tiempo que se había ido a dormir el niño problemático. Tampoco le quedaba trabajo por hacer para distraer su mente y los gatos estaban durmiendo.
A decir verdad, sintió que los días tranquilos habían regresado. Pero no era así. Él ya tenía una responsabilidad y no podía hacer como si no existiera.
Antes de que pudiera desviar su rostro de la ventana, notó una figura alta y elegante que se encaminaba a la zona de los departamentos y que por un segundo, creyó que el extraño dirigió una mirada fugaz en su dirección.
Aizawa concluyó que posiblemente, ese era una de los agentes de la SV.
Y que gracias a ello, no se alertó cuando escuchó sonar el timbre.
-Buen día –saludó el alfa que en realidad, era un par de centímetros más bajo que él-. ¿Es usted Shota Aizawa?
Ante la afirmativa, el alfa sonrió ampliamente.
-Tal como lo dice mi identificación, soy un miembro de la SV y vengo a hacerle a usted y a su omega algunas preguntas -dijo el hombre de rostro fino y apariencia elegante.
Aizawa se inclinó respetuosamente antes de invitar a pasar al alfa.
Izuku, quien había salido del cuarto una vez que escucho una voz que no identificaba, se detuvo cuando el desconocido le dirigió la vista.
-Buen día.
Izuku miró a su profesor antes de inclinarse tímidamente.
-Tú debes ser el esposo de Aizawa-san.
Izuku asintió mientras intentaba calmar sus nervios.
-Por motivos laborales, yo no puedo dar mi nombre –dijo el hombre con una amigable y ladina sonrisa-. Pero pueden corroborar mi puesto con mi cedula profesional –aclaró luego de mostrar sus credenciales.
Shota se dedico a mirar con detenimiento al alfa con rasgos extranjeros, sorprendiéndose un poco de que alguien de otro país pudiera incorporarse en una organización tan nacionalista como la SV.
-Tome asiento, por favor –ofreció Shota.
-Muchas gracias –dijo el alfa de ojos azules y cabello plateado-. ¡Es usted muy amable!
-¿Se le ofrece una bebida? –volvió a hablar Shota, serio.
-Un café está bien.
El azabache asintió y desapareció en la cocina.
-Voy a ayudar…
-Preferiría que te quedaras a hacerme compañía –dijo el alfa con tranquilidad, con ojos interrogadores que de algún modo, intentaban evaluarlo-. ¿Puedo tomar asiento en la mesa? Es muy acogedora.
-P-Por supuesto.
-Me recuerdas un poco a mi omega –mencionó de repente el hombre con tranquilidad. Tratando de entablar confianza con el más joven-. ¿Estás estudiando por el momento en la UA, cierto?
-Si –dijo Izuku con cautela. Alzando las cejas con incredulidad cuando notó que el alfa le regalaba una sonrisa de orgullo.
-Lamento la demora –interrumpió Shota al salir de la cocina.
El alfa peliplateado se limitó a agradecer la bebida caliente cuando la tuvo entre sus manos.
Shota e Izuku intercambiaron una mirada antes de que el agente empezara a hablar.
-¿Hace cuanto se conocen?
Shota cruzó sus brazos antes de contestar.
-Conocí a Izuku cuando ingreso a la UA.
El omega apretó sus labios cuando el mayor lo llamo por su nombre. No por su apellido. Por su nombre. Algo que en su cultura era algo intimo, su profesor lo había dicho como si nada.
El hombre asintió mientras sacaba un par de carpetas de su maletín.
-Ustedes se casaron en la última semana de octubre si no me equivoco.
-Así es.
-Oh, no perdió el tiempo –dijo tomando pausas-. Tengo entendido que no ha marcado a Midoriya-san porque desea que continúe con sus estudios ¿Entonces usted está practicando la abstinencia?
El rostro de Izuku palideció cuando escucho esas palabras.
-Usamos protección –declaró Aizawa-. Y me abstengo de morder a mi omega.
Aizawa quiso regalarse un premio por lo bien que sabia mentir.
-Y según los registros, fueron la penúltima pareja que el juez Jalmack unió en sagrado matrimonio.
Aizawa ladeo la cabeza, pensando que el peor de los casos, los inculparían a ellos por la muerte de ese sujeto.
-Por favor, no se confunda –el alfa de ojos azules hizo un pequeño ademan de negativa cuando vio el rostro serio de Aizawa-. Ustedes no entran en esa categoría de sospechosos.
-¿Entonces lo somos?
-Por supuesto. De otra forma, yo no estaría aquí –declaró con gracia el agente, para sorpresa de Izuku y Shota-. Pero no se pongan tensos. Si no han hecho algo fuera de las leyes, no tienen nada de qué preocuparse.
-Dígame, Aizawa-san… ¿usted y Sekijiro kan (4) tienen una buena relación?
-No realmente. Nuestra convivencia es más profesional que una de amistad.
Izuku tragó saliva antes de que el alfa les volviera a dirigir la palabra.
-¿Cuántos hijos espera tener con Midoriya-san?
-Aun no lo tenemos previsto. Faltan dos años para que Izuku concluya sus estudios en la UA.
-Entiendo…-con calma, el agente se tomo su tiempo para tachar algunos puntos de sus documentos-. ¿Tiene alguna inclinación política, Aizawa-san?
-No me interesa meterme en política.
-Pues debería. Cuando un alfa se relaciona y establece conexiones con las personas importantes de este país, su estatus se eleva. Es importante el estatus para un alfa –recalcó el hombre con algo de seriedad-. Y si un alfa tiene un estatus y le da un hijo al gobierno, su vida está más que asegurada.
-Aun así, no es algo en lo que me gustaría meterme –no le veía nada de malo responder honestamente a esa pregunta.
El agente asintió con comprensión.
-¿Y qué hay de usted, Midoriya-san?
Tanto Izuku como Shota fruncieron el ceño.
"Supongo que como futuro héroe, sabes que tienes prohibido meterte en política"
Izuku recordó las palabras de la mujer alfa. Palabras que le habían provocado un montón de inseguridades. También vino a su mente All Might. El rubio le había comentado que nunca se mostro interesado en las contiendas electorales. Fue entonces donde concluyó que él tampoco debería hacerlo.
Luego recordó los ataques que había sufrido. Recordó el sonido de su ropa siendo desgarrada. Recordó el ardor en sus hombros.
Pero sobre todo, recordó a su amable vecino que había sido despedazado por un alfa. Él, por una u otra manera se había salvado. Tal vez por mera suerte, tal vez por otra cosa.
Su vecino no había tenido esa suerte.
Pero, si las leyes se ajustaban… Si las leyes cambiaban…
-Yo… No puedo…
-¿Pero quieres? –la pregunta del agente no tenía ni un ápice de burla.
El pecoso agrando sus ojos cuando los dos alfas lo miraron.
-Si su omega le informa que quiere unirse en la política… ¿lo apoyaría?
Seria tabú. Otro tabú dentro de esa sociedad, por supuesto.
Una alerta resonó en la mente del azabache.
Definitivamente, el ojiazul los estaba probando.
Un héroe no podía simplemente opinar.
Mucho menos un omega.
Por lo tanto, un futuro héroe omega no tendría oportunidades para hacerlo. Ni Tsunori ni Izuku tenían oportunidad de expresarse, de decir lo que pensaban… a menos que lo que dijeran fuera algo para mantener a raya a su propia raza.
-¿Te imaginas una sociedad donde los omegas tengan los mismos derechos que los alfas?
Shota enmudeció cuando el otro alfa soltó al aire ese cuestionamiento.
-Midoriya-san, ¿Me puedes recitar la primera ley que rige el mundo?
El omega se enderezo ante la repentina petición del extraño. El alfa dedicándose a recargar su mejilla contra la palma de su mano, ansioso por escuchar las palabras de los labios del menor.
-La guerra es la paz… –Izuku apretó fuertemente su pantalón, sus manos sudando-. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza (1).
-¡Muy bien!
Izuku dio un pequeño brinquito en su asiento por el susto tras escuchar los aplausos del alfa.
-Como ya te imaginaras, la primera parte es una frase dirigida para los alfas.
Shota desvió su mirada, indignado. Molesto de que lo encasillaran en una horrible frase.
-¿Sabes qué significa?
Izuku negó, pálido. Aunque en realidad lo sabía. Lo sabía muy bien. Todas las personas conocían la horrible verdad.
-Si alguien se atreve a amenazar la prosperidad, nosotros responderemos con toda nuestra fuerza. La paz está en nuestras manos –dijo con una expresión dura-. No importa si nos manchamos las manos si a cambio logramos cumplir nuestro objetivo. Con nosotros en el poder, el mundo es mejor.
Shota no paso desapercibido cuando el agente apretó su puño.
-¿Sabes cuál es nuestra otra gran prioridad Midoriya-san?
-El incremento de natalidad… -al momento de pronunciar esas palabras, sintió la garganta seca. Como si de alguna manera, el mismo se hubiera declarado una sentencia de la cual era imposible librarse.
-Suplico que no entres en pánico –el ojiazul regaló su mejor sonrisa-. Respeto la decisión de tu alfa de no querer por el momento hijos y su deseo de que continúes con tus estudios, pero sabes que una vez que se acabe tu plazo, tendrás que darle, por lo menos, un hijo al gobierno y dedicarle todo tu ser a tu esposo. Lo que están haciendo, solo es postergar lo inevitable.
Shota arrugó el entrecejo.
-¿Quiere que abandone voluntariamente la escuela? –preguntó Izuku finalmente. Temiendo oír lo peor.
-No me malentiendas –dijo luego de encontrase con las asustadas pupilas esmeraldas-. Aunque he de admitir que si este caso estuviera en manos de uno de mis compañeros, te obligaría a dejar la escuela para complacer y servir a tu alfa. Porque para un omega, la libertad es la esclavitud. Su ignorancia y la de los betas es la fuerza… Sin embargo, yo no estoy de acuerdo del todo. Y en verdad creo que todos desempeñamos un papel.
El risueño hombre se levanto de su asiento, mirando con interés sus alrededores.
-Les confieso que no estoy muy de acuerdo con algunos de mis compañeros. Un omega puede nutrirse de conocimientos. Después de todo, eso le beneficiara a sus cachorros alfas. Nada es más hermoso que ver a un omega tocando un instrumento o recitando un poema – espetó el agente con delicadeza que de alguna manera conseguía ser agradable-. Pero existe un límite. Un límite que permito mientras el omega comprenda su lugar. Mis compañeros y yo no somos gentiles con alfas que son gentiles con la estirpe más baja de nuestra sociedad… Y usted, Aizawa-san, le está brindando demasiadas libertades a su omega. Es algo que debe parar de inmediato.
-No lo hago –a pesar de comenzar a perder la paciencia, Shota se mantuvo en su lugar luego de sostener el brazo de Midoriya en un intento de transmitir apoyo. Queriéndole decir que el agente los seguía poniendo a prueba.
-Lo siento, me altere –el alfa levantó sus manos en señal de tregua luego de que el azabache lo fulminara con la mirada-. Como sea, si resultan ser un alfa y un omega rebeldes, al menos nos aseguraremos de sus hijos comprendan su lugar y entiendan su respectiva posición.
-Ya lo creo. Está muy seguro de sus palabras.
-La SV tiene una especial esperanza en las nuevas generaciones –aclaró el hombre luego de reclinarse en el barandal de la ventana. Justo como lo había hecho Shota hecho, tomamos de referencia una leyenda de una civilización muy antigua –hizo una pausa al mirar con detenimiento a la gente que transitaba la calle-. En el antiguo mundo, existía una civilización que era gobernada por betas. Una sociedad donde mantenían como deidades a antepasados betas. Por suerte, esa civilización fue conquistada por alfas. Y cuando finalizó la conquista, comenzaron a adoctrinar a la población con los verdaderos valores.
Aizawa endureció sus facciones. Izuku giró levemente su rostro luego de sentir un temblor en la mano de su profesor. Tristeza, odio y arrepentimiento fue lo que alcanzó a percibir en las pupilas del azabache.
La única diferencia de otras ocasiones, es que se estaba vulnerando frente a un desconocido.
-A pesar del adoctrinamiento que estaban recibiendo todas las personas, los adultos no dejaban de idolatrar a sus ídolos paganos betas, pero los niños si lo habían hecho. Fue entonces donde tres niños alfas se dieron a la tarea de destruir las esculturas paganas e intentar interceder en las creencias de sus progenitores, pero esos pobres niños no sufrieron más que palizas, linchamientos y torturas por intentar cambiar la ideología que predominaba en el lugar. No fue fácil, pero gracias a su sacrificio, se logro hacer un cambio. ¿Linda historia, no? Conclusión: No tiene mucho caso reformar a los adultos. No vale la pena. (2)
El agente de la SV finalmente miró la hora en su reloj, alzando sus cejas con asombro cuando comprobó que se había extendido más de la cuenta.
-Tengo que hacer otra visita cerca de aquí, y ya se me hizo tarde –aclaró con suavidad en su voz-. Mi jefe es un gruñón y no quiero que me reprenda esta vez. Espero me disculpen mi retirada tan abrupta.
Aizawa le dirigió una mirada al pecoso antes de acompañar al agente a la salida.
-Ah, por cierto –el ojiazul giró sobre sus pies antes de abrir la manija de la puerta-. Todo lo que dije fue en serio. No confío en usted ni en el omega. Sin embargo, espero cambiar mi opinión cuando se presenten en la fiesta de caridad el próximo mes. Me asegurare de que mi omega sea su anfitrión. Incluso, me alegrare si llegase a interesarse en la política, Aizawa-san.
Aizawa resopló antes de tomar la palabra.
-Mi nombre de héroe ni siquiera es sobresaliente ¿Por qué tanta preocupación por un simple alfa y un omega que no pertenece a una de las grandes casas del país?
-No lo sé –el hombre sostuvo su mentón con su mano, pensando muy bien su respuesta-. En primer lugar, pienso que las singularidades de ambos son hermosas. Sería una lástima tirarlas a la basura. Y en segundo lugar… Bueno, ya sabe. El pastor siempre se preocupara más por la oveja descarriada.
Shota chistó al enfrentar la mirada misteriosa del ojiazul.
-Y Midoriya-san –dijo ladeando la cabeza hasta encontrar la silueta del omega-. Olvide preguntar por tu madre, pero te aseguro que hablaremos de ella en otra ocasión.
Shota entrecerró sus ojos al percibir la sorpresa en el rostro de su alumno, que poco a poco se transformo en una mirada incrédula.
-Parece una beta ejemplar. Espero poder saludarla muy pronto.
Izuku agrandó sus ojos, estupefacto, sintiendo el pánico recorrer sus entrañas. Ese hombre sabía algo. Porque obviamente el agente no hablaba porque si y estaba casi seguro de que el alfa tenía sus razones para asustarlo con la mención de su madre.
Después de todo, el día anterior no la había encontrado en casa.
-Un beta que se porte bien es algo difícil de encontrar hoy en día…
Izuku se levantó precipitadamente ante el comentario mordaz del peliplateado.
-También me recuerdas al omega que levantó la voz hace mucho tiempo –dijo el alfa con la mirada melancólica-. Tenía los mismos ojos verdes que tu.
El agente se inclino respetuosamente antes de despedirse.
¿Qué rayos había pasado?
Esta vez fue el turno de Izuku de endurecer su mirada. Además, sentía que le había dejado de llegar aire a sus pulmones. Ni siquiera pudo escuchar las palabras de Aizawa antes de caer de rodillas al suelo mientras el sudor comenzaba a salir de su frente.
Sus pupilas comenzaron a empañarse antes de perder el conocimiento.
.
-¿Aizawa-san?
Shota inclinó levemente su rostro, notando con alivio que Izuku había recuperado la conciencia.
Izuku estaba recostado en el sillón en el que solía dormir, cubierto con una sabana. De un momento a otro, recordó que todavía no tenía un futon propio.
-Cuando te sientas mejor, iremos con la anciana –informó Shota-. Sería ilógico que te obligara a caminar ahora en el estado en el que te encuentras.
Izuku se encogió dentro de su sabana, con la mirada decaída.
-¿Por qué te alteraste cuando el tipo preguntó por tu madre?
Izuku apretó su mandíbula antes de dejar caer sus lágrimas. Esta vez estaba llorando por la impotencia que sentía. Estaba enfadado. En menos de veinticuatro horas lo habían destrozado por completo. Ahora solo quedaba el cascaron que resentía todo lo malo de esa sociedad podrida.
El omega sostuvo su frente, derrotado. Cansado. Rindiéndose con la cabeza gacha.
-Se honesto conmigo. No puedo ayudarte si no me dices la verdad.
Habló finalmente porque algo le decía que el adolescente comenzaba a encerrarse en sí mismo. En un punto sin retorno donde temía no poder alcanzarle.
Los labios de Izuku formaron una línea recta.
-Aquella vez me dijiste que confiara en ti… -dijo con cautela-. Entonces yo te pediré lo mismo.
Por supuesto que lo recordaba. Y se sentía patético por no aplicar lo que decía.
-Usted tampoco ha confiado en mí –Izuku entrecerró sus ojos con tristeza.
¿Cómo quieres que confíe en ti si apenas y te conozco?
¿Cómo quiere que confíe en usted si apenas y le conozco?
-Y… si tanto quiere saber, usted podría utilizar su voz de alfa –soltó con resentimiento-. U-Usted podría obligarme, después de todo, soy su propiedad.
-¿Cómo puedes pensar que yo haría algo así?
Izuku no sabía. Ya no sabía que pensar.
Quería decirle muchas cosas. Pero simplemente calló.
Eran sus propios problemas.
Y es que finalmente comprendió que Aizawa no entendería. Ningún alfa lo haría.
Era mejor pretender que nada paso.
-L-Lo lamento -la voz del muchacho finalmente se rompió-. Y-Yo… Y-Ya no se qué hacer… -volvió a hipar con más fuerza, producto del dolor que estaba sintiendo-. –L-Lo odio. O-Odio mi naturaleza… Odio ser omega.
Lo dijo.
Aunque las tres palabras lo lastimaron en lo más profundo, no se contuvo de expresar lo que realmente sentía: Ser un omega era una carga con la que no había deseado nacer.
Aizawa palmo el cabello del adolescente. Sus ojos concentrados en el rostro que comenzaba a deformarse en uno de tristeza y pena.
Y es que odiaba ver al omega tímido y sumiso. Quería ver al adolescente que lo sacaba de sus casillas. Quería ver al chico voluntarioso que ayudaba a las personas y que se esforzaba más que nadie.
-Eres un chico listo. Fuerte, enérgico e impetuoso. Eres mucho mejor que yo cuando tenía tu edad.
-No lo soy.
Shota alcanzó a resoplar antes de estirar con ímpetu las mejillas del menor hasta más no poder.
-Eres fuerte. Extremadamente fuerte.
-No lo soy. No soy All Might –dijo con esfuerzo.
-Es cierto. No eres All Might y eso está bien –refutó Shota-. Pero eres Deku, el héroe que no se rinde.
Las pupilas opacas de Izuku resplandecieron momentáneamente.
-Yo tampoco soy All Might. No te puedo animar como solo él sabe hacerlo –el azabache apretó con más vehemencia las mejillas que comenzaron a tornarse rojas-. Pero lo que sí puedo hacer es obligarte a no darte por vencido.
Izuku mordió su labio inferior. No quería ceder ante la mirada de un…
-Héroe.
Sus ojos y los de su profesor se encontraron de nuevo.
-Antes que tu esposo…-dijo Shota con seriedad-. Antes que tu profesor, soy un héroe profesional. Y no me quedare de brazos cruzados mientras veo como caes en un pozo sin fondo.
Izuku sujetó fuertemente las manos de su profesor.
-Duele… No… No soy lo que usted dice… P-Por eso duele… Tanta confianza puesta en mí… Es abrumador.
-Lo voy a repetir una y mil veces más… Eres fuerte.
Shota dejo de sostener las mejillas del omega, para después volver a palmar la cabeza del chico.
-Si no quieres contarme. Bien –dijo con seriedad-. Tal vez yo no soy el indicado para saber tus asuntos. Después de todo, solo somos dos desconocidos que viven juntos. No obstante, si continuas ocultando ese tipo de cosas… –prosiguió mientras señalaba el hombro herido del más bajo-…. Me obligaras a tomar medidas.
Izuku asintió sin despegar su vista de los ojos grisáceos.
-No me obligues a entrometerme –sentenció. Lo dijo porque confiaba. Lo dijo para dar a entender que tenía fe en las futuras acciones de Izuku. Y que, si en algún punto el niño pedía ayuda, él no se negaría a brindársela.
Izuku tocó su mejilla derecha al sentir todavía las pulsaciones.
Quería ser fuerte. Más fuerte que nadie. Y sabía que no lo lograría si seguía dependiendo de Aizawa.
No quería depender de ningún alfa.
-Tampoco busco que dependas de mí. Quiero que luches -dijo como si le hubiera leído su mente.
Izuku cerró sus ojos, dispuesto a tranquilizarse.
Y por un minuto, quiso creer en las palabras del alfa.
Ante la sorpresa de Shota, Izuku se levanto con rapidez para alcanzarlo y envolverlo en un torpe abrazo.
-Es cierto. No quiero depender de usted - el rostro del menor comenzó a ocultarse en su pecho-. Aunque sea un omega, aunque todavía sea débil… No quiero depender de usted.
Aun así.
-Solo esta vez, no quiero sentirme completamente solo, pensó Izuku con amargura. Sus lágrimas volvieron a caer con mucha menos carga.
Shota finalmente devolvió el abrazo.
Muchos pensarían que devolvía el gesto porque estaba en su naturaleza reconfortar al omega, pero no era así.
En realidad lo abrazaba porque comprendía su dolor.
Comprendía el dolor de Izuku de pertenecer a una raza y de ser encasillado como tal.
¿Cuántas veces en el campo de guerra maldijo su raza? Ciertamente, había perdido la cuenta.
-Sufrí otro ataque – declaró Izuku con neutralidad, aunque por dentro sentía que esas palabras pesaban demasiado-. Por eso fui a la casa de mi madre, pero… no la encontré.
- Mañana iremos a la comisaria a denunciar el delito –soltó Shota con dureza. Estaba indignado.
¿Cuántos ataques había sufrido su alumno en lo que llevaba de conocerlo?
¿Acaso todos los omegas sufrían lo mismo?
-No vi el rostro de mi atacante- dijo Izuku en un murmullo que apenas se pudo escuchar. Sin duda, su vida se estaba llenando de mentiras, y esa no era la excepción. Aunque se estaba sincerando, no podía decirle toda la verdad. No era sencillo.
Izuku mantuvo su rostro escondido en la camisa del mayor, porque si levantaba su mirada, tenía la total seguridad de que Shota podría ver bajo la máscara de mentiras que había creado.
-Entiendo –murmuro Shota suavemente.
Un pequeño momento pasó sin que los dos soltaran ninguna palabra.
-Midoriya.
-¿Si?
-Quiero disculparme.
Izuku se apartó levemente tras las palabras del mayor.
-¿P-Por qué?
-Porque hace poco te lastime al sostener tu brazo –Shota ladeó la cabeza con seriedad al contemplar el sonrosado rostro del pecoso.
¿Se estaba refiriendo cuando casi se…?
-Te sujete bruscamente. Lo siento –reitero el azabache-. Y también quiero disculparme por llamarte por tu nombre.
Izuku volvió a esconder su rostro con rapidez.
-Gracias.
Fue un pequeño susurro que contenía demasiadas emociones. Demasiados sentimientos confusos y difíciles de descifrar. Esta vez, se permitió sonreír levemente.
Y agradeció que Shota estuviera ahí para él. Sorprendiéndolo más de lo que ya había hecho.
Y comprendió que sin Aizawa, probablemente hubiera caído en lo más bajo, donde era imposible retornar.
Donde la tierra lo estaba esperando.
.
El tren había llegado a su tercera parada cuando Izuku comenzó a mover la pierna con nerviosismo. La paranoia invadiendo su mente.
No sabía que esperar cuando llegara a la escuela. Ni siquiera estaba seguro de poder confrontar a Todoroki. Y aunque había intentado calmarse, no podía sacar de su cabeza todo lo que había sufrido junto con el impacto emocional que tuvo el día anterior.
Temía tener una recaída total.
Aunque admitía que sin el apoyo de su profesor, las cosas hubieran terminado de otra manera, pues luego de que se calmo en medio de la plática, Aizawa llego a proponerle que si no se sentía en las mejores condiciones, él comprendería si quería faltar a la escuela.
Aun así, tenía claro de que tenía que a enfrentar lo que se avecinaba, o le constaba que viviría con el temor para toda su vida.
Mientras Izuku terminó de revisar las noticias que involucraban a All Might para despejar su mente, se percato de que el tren iba bastante vacio. Agradeciendo mentalmente ya que todavía no estaba preparado para mantener el temple en un lugar lleno de alfas.
Quería alejar su miedo, pero solo en pensar y poner en retrospectiva su vida y las personas que lo habían agredido, hizo que temblara en su asiento.
Las secuelas ya estaban ahí, y era imposible removerlas por ahora.
Una vez que el transporte se detuvo de nuevo, Izuku pudo ver como un grupo de omegas ingresaba al vagón para poder pegar carteles a lo largo del mismo.
¡Basta de violencia!
¡Legalización del aborto, ya!
¡No a la nueva ley de marca!
¡Exigimos justicia!
Muerte a los alfas, libertad para los omegas.
Las palabras de algente resonaron en su memoria.
-¡Hola!
Izuku se enderezó cuando una de las chicas del grupo lo saludó con entusiasmo.
-¿Hola?
-Ese uniforme es de la UA… ¡Espera! ¡Yo te vi en televisión! ¡Eres Midoriya Izuku! ¡El futuro héroe!
El resto del grupo de omegas se acerco con curiosidad por el escándalo.
-Tu singularidad es sorprendente, amigo. Sin duda, llegaras a ser influyente si te lo propones- menciono el chico que parecía el más joven.
-Ah, ¿gracias?
-Amigo, fue increíble cuando le diste una buena pelea a un alfa. ¡Te admiro!
Izuku sonrió con nerviosismo mientras sentía como su corazón comenzaba a encogerse de dolor. Mentalizándose que no debía de ser indulgente con Todoroki por ningún motivo.
-¿Me dejarías platicarte de nuestro movimiento?
Izuku desvió su vista. Aunque no quería ser grosero, en realidad no deseaba escuchar nada de lo que el grupo omega quería exponer. No estaba de humor.
Pero por algún motivo, asintió con una sonrisa en su rostro. Una sonrisa que el mismo sintió como una falsedad.
Sin más, apretó con fuerza su mochila, escuchando atentamente lo que los chicos le decían y explicaban con entusiasmo.
Algunas cosas sumamente descabelladas y que rosaban lo anti- ético. Otras, que podrían causar polémica si se llegaban a escuchar en un espacio concurrido.
Pero lo que predominaba en el discurso era el odio. Odio hacia todos los alfas.
Ese odio con el que finalmente empatizo después de tantos años.
-Ahg, en verdad quisiera tener tu singularidad para poder golpear a los alfas.
-Con esa singularidad podríamos matarlos.
El pecoso sudó frio tras escuchar esa oración.
-Es broma, amigo – otro de los chicos intervino con timidez.
-Sin duda –murmuró la que parecía la líder-. Oye, ¿quisieras unirte a nuestra facción? Tu participación seria de mucha ayuda.
Izuku parpadeó repetidas veces antes de mirar con incredulidad a los siete omegas que lo habían rodeado.
-No te metas. No te metas – le advirtió su conciencia y su instinto de supervivencia.
-Yo… Lo siento, no puedo ser de mucha ayuda –Izuku elevó sus hombros, intimidado por todas las miradas que se incrustaron en su persona y que no dejaban de acribillarlo como si fuera un criminal.
-¿Eres ciego? ¿No ves la injusticia que hay en las calles? –recriminó uno de los omegas que llevaba el uniforme de la secundaria donde asistió y que lo miraba con aburrimiento-. No, seguramente no. Probablemente asistes a una escuela de elite porque tu familia pudo comprarte un lugar. De hecho, me atrevo a pensar que tú jamás has sufrido ningún tipo de violencia.
Izuku mostró una mirada incrédula. Ese chico ni siquiera lo conocía, pero aun así se tomaba el tiempo para insultarlo sin misericordia.
-Me dan asco los omegas que nacieron con privilegios.
La chica omega que le hablo primero se disculpo con nerviosismo antes de alcanzar a su compañero para poder regañarlo.
-Discúlpalo, por favor –la chica se inclino mientras ofrecía una sincera disculpa-. -Toma, si tienes dudadas o si te nos quieres unir, no dudes en llamarnos.
Izuku sostuvo entre sus manos el pequeño cartel que no se asemejaba con el resto que habían pegado en el interior del tren.
Todo beta y omega es aliado.
Todos los alfas son enemigos.
-GOR-
.
Izuku ingresó con cautela a la UA. Aun era demasiado temprano, por lo que las aulas se encontraban casi en su totalidad vacías, pero quería asegurarse de no encontrarse a ninguno de sus compañeros.
Su mañana había comenzado pesada, caótica. A decir verdad, quería mejorar su humor antes de cruzarse con alguien.
-Los pasillos parecen enormes cuando no hay alumnos –se murmuro a sí mismo.
Antes de que Izuku diera un paso en el pasillo principal, reconoció las voces de Jirou y Momo que se encontraban alteradas.
Estaban manteniendo una fuerte discusión.
Justo cuando Izuku se acerco, alcanzó a notar como Jirou se limpió las lágrimas antes de darle un corto saludo luego de desaparecer en el otro extremo del pasillo.
Momo se limitó a cerrar sus ojos con frustración. El pecoso no se esperaba ver esa faceta de la vicepresidenta de clase.
-Buen día, Midoriya-san –saludó la morena con una media sonrisa.
-Buen día, Yaoyorozu-san –Izuku devolvió el saludo, olvidando momentáneamente sus propios problemas-. ¿Estás bien?
-Por supuesto -esta vez, la chica regalo una gran sonrisa-. Llegaste muy temprano.
Al igual que Momo, Izuku se forzó a sonreír.
Antes de que el pecoso pudiera decir algo, Yaoyorozu ingreso al aula sin oportunidad de que el omega preguntara por lo sucedido.
-¿Segura de que estás bien?
-Kyoka me advirtió que dejara de sobreprotegerla - la voz de Momo finalmente se rompió-. Está furiosa conmigo.
-Yaoyorozu-san…
-E-Estoy preocupada –declaró mientras intentaba no golpear lo que tuviera enfrente-. Últimamente, en las noticias han dicho que los ataques contra betas han incrementado en esta región –Momo llevo su mano a su boca para cubrir la desesperación que estaba sintiendo-. Q-Quiero protegerla, pero ella piensa que no creo en sus habilidades. Me dijo que ella se puede proteger sola y que no me necesita para sentirse segura…
Él, consiente del dolor de su compañera, se limito a abrasarla. Era lo único que podía hacer.
Y se odio por no poder hacer algo más por ella.
-Midoriya-san, tus ojos se encuentran anchados… ¿Estás bien?
-¿Esto? –Izuku toco levemente el contorno de sus ojos antes de ofrecer una respuesta-. Yo tampoco he tenido buenos días. Creo que muchos tampoco los están teniendo.
Yaoyorozu asintió mientras se limpiaba sus lágrimas.
.
Cuando Todoroki llego, comprobó que Izuku le dirigió una mirada antes de volver a la plática que estaba manteniendo con Iida y Uraraka.
También miró con desdén a la figura de Bakugou que se encontraba cerca del asiento de Kaminari.
Iida lo saludó con entusiasmo, al igual que Yaoyorozu y los demás.
Fue entonces donde concentro su vista en la figura que apenas se podía ver, como si fuera algo inalcanzable.
Ya no había un "Buen día" ni una sonrisa que lo recibiera con ánimos. Solo un gesto inexpresivo que realmente calo en lo más profundo de su alma.
Y le hizo darse cuenta de que no quería ver resentimiento en los ojos del pecoso.
Todoroki apretó la mandíbula con frustración, desviando la vista al llegar hasta su lugar, sin quedarle más que mirar hacia enfrente con algo parecido a un sentimiento de derrota.
Porque cuando Izuku lo ignoro, sintió como si un cuchillo demasiado filoso se hubiera enterrado hasta hacerlo sangrar. Muy en el fondo sabía que había perdido algo valioso y que jamás podría recuperarlo.
Dolía como ninguna otra herida.
Uraraka frunció el ceño al notar que Izuku fue el único que no le dio los buenos días, cuando usualmente era el primero en acercarse al heterocromatico.
.
La hora de descanso había iniciado.
Todoroki se levanto pesadamente, ignorando la invitación de sus compañeros para ir a comer, ya que Izuku indicó con la mirada para que lo siguiera.
El receso era el momento indicado que tenían para hablar, así que ambos aclararían las cosas y establecer las reglas de juego, donde ninguno quería perder.
-¿Deku-kun? – llamó Ochaco-. ¡Vamos a comer!
-Lo siento, Uraraka-san – Izuku se encogió de hombros con tranquilidad. Un gesto que hizo que la castaña fuera incapaz de moverse por unos segundos. Un mal presentimiento recorrió su columna vertebral-. Tengo algo que platicar con Todoroki-kun.
El omega se disculpo juntando sus palmas y sonrió animadamente. Ella supo inmediatamente que el ojiverde estaba ocultando algo.
-¡Les guardaremos un asiento! –exclamó Iida al escuchar el pequeño intercambio de palabras de sus dos mejores amigos.
Izuku comenzó a caminar en dirección contraria de sus compañeros, y Todoroki se limitó a seguirlo.
Y es que mientras más se alejaban, Izuku sentía su cuerpo temblar, como advirtiéndole que platicar a solas con el alfa era una mala idea. Una pésima idea, en realidad.
Pero no podía detenerse. De lo contrario, su conciencia y su orgullo se lo recriminarían por siempre.
Y en verdad quería demostrarse a sí mismo que aun tenia dignidad.
-Quiero aclarar las cosas, Todoroki-kun –dijo al detenerse en el mismo lugar donde Bakugou lo arrastro días atrás, girando sus pies para ver de frente a su compañero.
-Que coincidencia –Shouto cruzo los brazos, recargándose en la pared más cercana-. Yo también quiero aclararte algunas cosas.
Izuku sostuvo su frente con frustración antes de dirigirle una mirada iracunda al alfa.
-Ya no podemos ser amigos –bramaron al unisonó.
Todoroki quería ser algo más que un amigo.
Izuku quería que el alfa se alejara de él.
Shouto endureció su mirada. De nuevo tenía ese rostro de pocos amigos.
Izuku retrocedió unos pasos por precaución.
-No sé si lo que paso fue un accidente –soltó el pecoso con tensión y poca paciencia-. Y aunque fuera así, no creo volver a como estábamos antes y retomar nuestra amistad como si nada. No puedo hacerlo porque con solo verte y estar junto a ti duele. Tu presencia ha comenzado a lastimarme.
-Yo no te he lastimado como lo ha hecho Bakugou.
Y ahí estaba la mención de Kacchan otra vez.
-Kacchan no tiene nada que ver –aclaró Izuku con dureza-. Yo no siento nada por Kacchan. Compréndelo, por favor. –suplico, intentando que el alfa recapacitara su actitud.
-Eres un vil mentiroso –escupió Shouto con ira. Los instintos cegándolo.
-¡No estoy mintiendo!
Todoroki sujetó con fuerza la muñeca del pecoso, sacándole un gemido de dolor que resonó en el lugar.
-¡Yo no siento nada por nadie! –gritó Izuku con pánico y a punto de perder los estribos-. ¡Y si así fuera, jamás sentiría algo por ti! C-Con lo que me hiciste… Con lo que intentaste hacer…
Ante la confesión, Todoroki entrecerró sus ojos, conteniendo sus lágrimas, mintiéndose a sí mismo de que no dolía.
-Eso que dices… -Shouto ocultó la mirada con su flequillo, pero sin aflojar el agarre que lastimaba al más bajo.
- Haz que se arrodilla y que pida perdón –su alfa interior le susurro con enojo.
Shouto torció un poquito más la extremidad que mantenía sujeta.
-D-Detente, por favor –Izuku se doblego por el dolor y tristeza.
Todoroki soltó a Midoriya luego de tranquilizarse.
-D-Dime que fue un error y lo aceptare –dijo Izuku con vehemencia. Quería oírlo. Necesitaba oírlo.
Deseó con todas sus fuerzas que Todoroki pronunciara esas palabras. Aunque fueran mentira. Aunque fueran un simple engaño como lo era tapar el sol con un dedo.
-Dime que esto solo ha sido una mala broma…
-No tomes mis palabras como una broma, Midoriya. En verdad te amo… Di lo que quieras, pero definitivamente te voy a hacer mío.
Shouto abandono el lugar, dejado consternado al omega.
Izuku ya no sabía que pensar con respecto a Todoroki. Solo sabía que le temía al alfa que alguna vez considero su amigo.
.
Había llegado a la cafetería con la misma sonrisa tranquila de siempre.
Iida le sonrió de vuelta mientras señalaba el asiento vacío que apartó en el comedor.
-Deku-kun, estas pálido.
La sonrisa del pecoso se tenso y Iida se levanto con precipitación y preocupación. Uraraka juro que el presidente de la clase casi tiraba su comida.
-¿En serio? ¡No lo había notado! –dijo con culpa-. Si no te sientes bien, debes de ir a la enfermería. Yo, el presidente de la clase, le informare al profesor.
-No, no… Solo estoy cansado.
La castaña arrugo el entrecejo a la par que tomaba la mano de su amigo. Izuku suspiro antes de dirigirle una mirada comprensiva.
Sin duda, Uraraka sospechaba algo.
-¿Dónde está Todoroki-kun? –preguntó con la intención de disipar la preocupación de la chica.
-El director lo mando a llamar –comentó Iida con la misma energía positiva de siempre-. De hecho, pensé que iban a llegar juntos.
Izuku negó suavemente sin dejar de mantener su triste fachada de falsedades.
-Midoriya.
Los rostros de los chicos giraron, encontrándose con la mirada seria de Shinso.
-Aizawa-sensei me aviso que a partir de hoy, tendremos entrenamiento todos los días de la semana.
-Está bien –dijo Izuku-. Gracias por avisarme.
Shinso frunció el ceño al ver como Uraraka sostenía la mano del pecoso.
Ochaco e Izuku concentraron sus miradas en sus manos que se encontraban unidas, sonrojándose en el proceso y separándose como si la extremidad del otro quemara.
Las hormonas adolescentes sí que hacían su trabajo.
.
Pasó una semana desde la discusión que tuvo con Todoroki. Ambos ya no se dirigían la palabra.
Ni siquiera se miraban.
Toda la clase A se preguntó el por qué de la riña.
-Diferencias. Choque de ideales –dijo. Más bien, mintió. No tenía más opción que seguir alimentando a la mentira.
Aunque en parte, era cierto.
Por otro lado, su relación con Aizawa había cambiado un poco. No era como si su convivencia mejoró de la noche a la mañana, pero algo era algo.
No mucho, pero si para bien.
Mientras él intentaba abrirse y ser sincero, Shota daba lo mejor de sí para escucharlo y entenderlo. Y cuando era necesario, le daba su espacio. Algo que Izuku realmente agradecía.
Tampoco era como si el mayor lo consintiera, pero ahora era más considerado y comprensivo.
Y por esos pequeños gestos hacia su persona, daba su mejor esfuerzo para guardarse sus quejas de los entrenamientos, que para colmo, se volvían cada vez más pesados e infernales.
Justo lo que Shinso había prometido.
Eso, combinado con el itinerario de All Might, sus tareas y los cuidados de los gatos, provocaban que reajustara su hora de dormir.
Aunque sinceramente prefería morirse por el cansancio antes que pensar en las miradas de Todoroki o de Kacchan. Siempre era mejor concentrar sus energías en sus labores que en todo lo malo que había pasado.
-¡Shinso! ¡Tus golpes son certeros pero lentos! ¡Midoriya! ¡Eres veloz, pero tus golpes dejan muchas aperturas a tu oponente!
Por un lado, Shinso intentaba con todas sus fuerzas quedar bien frente a Izuku, mientras que Izuku intentaba concentrarse a pesar de que la discusión con Todoroki lo había dejado realmente mal.
Los dos chicos detuvieron su combate de entrenamiento, cada uno posicionándose en un extremo del gimnasio.
Ya estaban cansados, pero decirlo no era una opción.
-Los dos están distraídos –murmuro Shota con fastidio-. ¡Alto! Es todo por hoy –dijo cuando los dos adolescentes se le acercaron para volver a atacarse.
-Veamos, ¿Por dónde comienzo?
Shota sonrió maquiavélicamente antes de empezar a gritar.
Mientras Aizawa regañaba a Shinso, Izuku alzó levemente su mirada. A pesar de que el mayor lucia colérico e irritado, no pudo evitar compararlo con el hombre que lo reconforto una semana atrás.
-¡Midoriya!
Por perderse en sus pensamientos, ni siquiera escuchó lo que Aizawa le dijo (grito) a Shinso.
-Mañana será el ultimo el último examen práctico –señalo Shota con hastió en su voz-. Mi plan es que pongas en práctica lo que has aprendido aquí, así que no me decepciones.
Izuku rascó su nuca con nerviosismo.
Al ver las miradas decaídas de sus alumnos, Shota rodo sus ojos, recordándose que no debía de ser tan estricto.
-Pero debo admitir que ambos han mejorado –Aizawa entrecerró sus ojos al notar como los ojos de Hitoshi e Izuku se iluminaron levemente. Dios, le iba a dar diabetes-. Eso es todo. Se pueden ir.
Ser buena persona una vez al año no era tan malo.
Por cierto, Shinso –llamó Shota antes de que Midoriya y Hitoshi salieran del edificio-. El director me dijo que necesita uno de tus papeles para la transferencia de departamento.
-Ah, es cierto –recordó Hitoshi.
-¿Quieres que te espere en la salida?
-Claro –murmuró Hitoshi antes de salir.
-Midoriya, hoy llegare al departamento hasta tarde – comentó Shota tras ver que el pecoso comenzaba a guardar sus cosas.
-Entonces me adelantare –dijo Izuku con tranquilidad-. Ah, la cena…
-No te preocupes, yo la llevare – Shota palmo levemente la cabellera de Izuku antes de desaparecer del edificio.
Izuku sonrió suavemente al darse la vuelta. Un sentimiento cálido creciendo en su pecho.
.
Los ojos de Shinso se iluminaron levemente al ver que Midoriya lo estaba esperando en la entrada de la escuela.
Tal como lo había prometido.
Inevitablemente, sintió sus mejillas calentarse mientras su corazón comenzaba a acelerar como loco.
-¿Nos vamos? –preguntó con su usual tono serio de siempre. Intentando esconder sus verdaderos sentimientos. El pecoso asintió en silencio.
Shinso desvió sus ojos hacia el otro lado. A su juicio, todo era demasiado irreal y lindo.
El momento ideal.
Tenía que disfrutar esos quince minutos de caminata hacia la estación como si la situación no se diera a presentar otra vez en la vida.
Cinco minutos después y se pregunto desde cuando se había vuelto un cabeza hueca.
-Midoriya.
-¿Si?
-Vamos a esforzarnos en nuestros exámenes –aunque Shinso mantenía sus manos en sus bolsillos, resintió el clima del ambiente-. Si no damos lo mejor de nosotros, Aizawa nos regañara.
-Por supuesto- respondió Izuku con calma.
Shinso apretó sus labios por la actitud del omega.
Y es que extrañaba la actitud optimista del pecoso. Una actitud que esos últimos días había desaparecido casi por completo.
Caminaron algunos metros antes de que Shinso se detuviera abruptamente.
-Tengo que desviar mi camino hacia acá –dijo Hitoshi señalando la derecha con su dedo pulgar, desviando levemente su rostro para obligarse a no quedarse con Izuku.
-¿No vas a la estación?
-No, tengo algo pendiente en otro lugar –dijo sonriendo de lado.
-Entiendo –Izuku sonrió de vuelta-. Entonces nos vemos mañana.
Antes de que Izuku retomara su camino, Shinso alcanzo a sujetar el hombro del omega.
-Si quieres hablar de algo, puedes contar conmigo –soltó el alfa una vez que aparto su mano de Izuku-. Somos amigos después de todo.
La corriente de aire helado golpeo sus rostros.
E Izuku sonrió como no lo había hecho esos últimos días.
-Gracias, Shinso-kun –dijo al voltearse-. ¡Esforcémonos mañana!
.
Una vez que llego a la estación, miró con preocupación el número telefónico de su madre. Todavía temía llamarla, pero realmente la ansiedad lo estaba carcomiendo vivo. De hecho, no había podido dormir bien al desconocer la situación de su progenitora.
Y es que luego de la visita del agente, Aizawa le había recomendado que esperara en caso de que algún otro agente estuviera espiando sus llamadas telefónicas. Algo sensato que comprendió con tristeza.
Pero ya no podía esperar más.
Y antes de que el tren llegara, decidió marcar el número con temor.
El bip de espera se hizo eterno con el pasar de los segundos.
-¿Izuku?
Izuku mordió su labio inferior al escuchar la voz de su mamá.
-¿Hola?
-Hola, mamá.
-Cariño, me sorprendió tu llamada –dijo Inko con gracia en su voz-. ¿Sucedió algo?
-No. Todo está bien
-Me alegro, cariño- dijo su madre con ternura-. ¿Sabes? Te he extrañado mucho. Quisiera que vinieras a visitarme.
Izuku sintió su respiración detenerse por unos instantes.
-Hace una semana quería ir a visitarte – dijo reuniendo toda la calma que le quedaba-. El jueves, de hecho.
-¿Y por qué no hiciste? –Pregunto con sorpresa-. Me hubiera encantado que vinieras. Ese día estaba tan aburrida en casa que me tome el tiempo de ver por cuarta vez mi novela favorita. Luego de eso, el nuevo vecino amablemente me ayudo a cocinar una receta que hace mucho intente conseguir.
Izuku había dejado de escuchar las palabras de su madre. Su mundo de nuevo comenzaba a dar vueltas. A despedazarse.
¿Por qué su madre estaba mintiendo tan descaradamente?
-¿Acaso ese tal Aizawa no te permitió visitarme?
-No. Nada de eso- dijo en un intento de no perder los estribos-. He estado muy ocupado con mis tareas. Eso es todo.
-Oh, entiendo –dijo comprensivamente-. Cuando vengas, te preparare tu comida favorita.
-Eso suena bien -soltó con naturalidad
Izuku masajeo su cien cuando su mamá comenzó a hablar animadamente como si nada pasara. Quería confrontarla directamente y exigirle explicaciones.
Pero en medio de sus pensamientos, pudo escuchar los gritos de auxilio de alguien.
-¿Izuku? ¿Me estas escuchando?
-Lo siento, tengo que colgar –dijo antes de cortar abruptamente la llamada y dirigirse al lugar donde pedían ayuda con desesperación.
Izuku corrió en dirección de los gritos, encontrándose con un grupo de omegas que golpeaban a un par de niños de no más de doce años.
-¡Ustedes! ¡Deténganse!
-¡Un estudiante de la UA! ¡Huyamos!
Justo cuando Izuku llego frente a los niños, se dio la oportunidad de recuperar el aire que había perdido por correr a toda prisa.
Si All Might estuviera ahí, lo regañaría por su pésima resistencia que se supone había mejorado ese último año.
-¿Están bien? ¿Están heridos? –preguntó el pecoso.
La pequeña omega le dio una mirada de desconfianza antes de asentir.
-¿Pueden ponerse de pie?
-¿Por qué nos ayudas? –cuestionó la niña de manera casi ofensiva y cortante.
-¿Por qué no debería hacerlo?
-Porque soy un alfa –dijo el otro niño con una media sonrisa en el rostro-. ¿Acaso no se nota?
Izuku ladeó su cabeza y miro con detenimiento al chico con apariencia andrógina.
-Esos chicos me golpearon porque creen que me estoy burlando de las omegas - dijo el menor mientras escondía su rostro en sus piernas. El temblor todavía invadía sus extremidades.
-¿Eso…?
-¡Pero no es así! –replicó la niña-. Mi amigo se viste así porque realmente adora las faldas y cree que se le ven bien.
Parpadeo repetidas veces, confundido. Ciertamente, que un alfa usara ese tipo de indumentarias, era algo bastante inusual.
-Si te gusta, yo no le veo el problema –dijo el pecoso para sorpresa de los menores.
-¿En serio?
-En serio.
Izuku se arrodillo para estar a la altura de los niños.
Por suerte, había empacado su pequeño botiquín de primeros auxilios, así que le seria sencillo curar las heridas de los menores.
-¿No estás enojado?
El omega sostuvo el mentón con su mano, pensativo.
-¿Puedo saber por qué usas vestidos?
Los niños se miraron entre si antes de regalarse una mirada apenada.
-La situación de las mujeres omegas nunca ha sido buena –comenzó la chica-. Es algo que todos los días se ve.
El pecoso asintió con comprensión. Por supuesto que lo sabía.
Y es que según las estadísticas, dos de cada tres mujeres omegas eran agredidas sexualmente antes de los 15 años.
Y sumando a eso, por decreto ley, todas las mujeres omegas debían vestir y comportarse femeninamente. Y aquella mujer omega que incumpliera las normas, seria juzgada en un tribunal en el Afaya y sancionada.
Y aunque en el pasado muchos omegas intentaron disolver esa ley, los alfas argumentaron que era una norma obligatoria que debía perdurar para siempre.
De hecho, recordó que leyó en algún lugar que el Afaya intentó apelar que los omegas varones también debían portar ese comportamiento y esas indumentarias durante toda su vida.
Por suerte, esa ley fue desechada sin oportunidad de replicas.
Sin embargo, una parte de esa norma se mantenía ya que todos los omegas varones debían vestirse así en el principio de su niñez.
-Primero me puse vestidos para comprender a mi amiga, pero cuando lo hice… No sé cómo decirlo sin sonar tonto o ridículo… Me sentí completo.
-Además, ¡Ese era el traje de nuestra heroína de la infancia! –agrego la niña con entusiasmo.
¿Acaso se refería a…?
-¿Recuerdas a la heroína que protegía a Tokio en el nombre del amor y la justicia?
Izuku asintió con ánimos renovados, preguntándose si reamente alguien desconocía la existencia de una leyenda a la par de importante que All Might.
Una figura que fue altamente criticada en su momento por ser una de las primeras heroínas omegas del país, pero que en realidad fue una pauta en el mundo heroico. Desgraciadamente, tuvo que retirarse prematuramente por su compromiso con uno de los senadores del Afaya. Un matrimonio arreglado que fue envuelto en el escándalo tras la repentina desaparición de la omega.
Muchos decían que la chica se escapo con otro alfa. Otros pensaban que su prometido la asesino.
Era un caso que todavía no había podido resolverse.
-Entonces… ¿No crees que me estoy burlando de las omegas?
-Es una prenda que te gusta, ¿No es así?
-Me encantan -la sonrisa del chico se extendió de oreja a oreja.
-Entiendo – Izuku sonrió de vuelta.
Aun así…
-Amigo… ¿Crees que deba dejarlo?
El jovencito bajo su mirada, melancólico.
-Los omegas creen que me burlo de ellos, por eso me golpean –enfatizo con tristeza-. Los alfas, por otro lado, al verme con un vestido corto piensan que les estoy dando una invitación para tocarme. Y me hace enfadar porque es la excusa que siempre han dicho cuando tocan indebidamente a mi amiga.
Izuku frunció el entrecejo con molestia.
-Amigo… ¿Tengo que cambiar lo que soy para ya no sufrir más golpes y abusos?
Izuku abrazo con fuerza al chico, negando con su cabeza.
-Tú eres tú –dijo con firmeza -. Nadie tiene el derecho de negar la identidad de nadie. Recuérdalo.
El chico asintió y se reconforto con la declaración del omega, ya que eran palabras que siempre había querido escuchar de alguien aparte de su amiga.
-Ya es tarde –menciono el menor.
-¿Quieren que llame a sus padres? –dijo Izuku sacando su teléfono luego de separarse del abrazo.
-Aquí no hay señal–intercedió el chico.
-Entonces…
-No te preocupes, yo sé donde hay señal.
Al guardar su celular, Izuku sintió un tirón en su chaqueta, tomándolo desprevenido.
-Amigo, lo lamento –la chica se inclino levemente-. Fui grosera contigo.
-¡N-No te preocupes!
-O-Oye, sé que es incomodo y que apenas nos conocemos, pero… -la omega trago saliva-. ¿Te puedo preguntar algo?
-¡Por supuesto!
Antes de proseguir, la chica aspiro hondo.
-Por tu olor, se que también eres omega y… bueno…
Izuku sonrió, invitando a la chica a proceder con su pregunta.
-¿Es cierto que los supresores ya no funcionan?
-¿Eh?
-Dicen que últimos supresores que han sacado al mercado tienen muchas fallas y que ya no son tan efectivos –el temor se apoderaba de la omega-. Y-Yo no he experimentado ningún celo ¿C-Como son? ¿C-Como se sienten?
¿Podre defenderme si un alfa me ataca en pleno celo?
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-Aimee, ¿Por qué lloras?
-Porque no puedo subirme al autobús.
Sex Education, Temporada 2, capitulo 7.
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Notas finales:
1: Es el eslogan ficticio del partido antagónico del libro 1984 de George Orwell.
2: Inspirada en la leyenda del estado donde vivo (?)
3 : Frase inspirada en una de las "reglas" que se menciona en el libro Rebelión de la granja del mismo autor de 1984. APPA no. APPA no :´v Ay, me encanta este libro :y
4: Es el nombre de Vlad King uwu
Me gusta tanto el manga de Hunter x Hunter que hasta le copeo los hiatus a Togashi *Guiño, Guiño*Pero bueno, puse un poco de contexto arriba. En resumidas cuentas, por problemas técnicos (robo de cables XD) en mi ranchito, he estado incomunicada. F.
En fin, estos últimos meses no han sido buenos meses. Ni para mí, ni para muchos. También confieso que he descuidado mi salud física y mental. No sean como la Anath, porfa.
Also, quiero agradecer a las hermosas personitas que se toman la molestia de corregir mis fallas en el transcurso de la historia. Son arte :D Y de verdad, por su ayuda, creo que he mejorado un poquito. No es mucho, pero es trabajo honesto ewe
Es por ello que invito a toda la audiencia en general a corregirme si en algo me equivoco o señalar los puntos débiles del fic.
Reviews:
NoPosMip: Yo me pongo a saltar de felicidad cuando veo sus comentarios. En serio, sus reviews me alegran el dia uwu Y gracias por la recomendación del manga :D Y bueno, aqui esta otro capitulo bastante lago ¡Espero que te agrade! y cualquier cosa, puedes decirmelo con confianza ;D
Getse: Ay, que bueno que te gusto el capitulo uwu Y lo unico que te puedo decir es que son bastantes capitulos jaja
Guest: ¿En donde? CX
A pesar de que el 2020 no sea un buen año, espero que ustedes se encuentren bien y espero animarlos un poquito con esta actualización uwu
Y si gustan, pueden pasarse a checar el nuevo dabble EraserDeku que acabo de subir a mi perfil c: Esta hecho con mucho cariño uwu
Por cierto, ahorita mismo me pongo a contestar sus mensajes a la velocidad de la luz antes de que se vuelvan a robar los cables jajajaja Q sad ahre.
Y como este mes es el mes de mi cumple, les voy a traer muchas sorpresas :v Menos una actualización jajajaja
Les mando un fuerte abrazote CX
Muchas gracias por leer, comentar y votar ~(*u*~)
Posdata: Algo que me encanta son los debates en los comentarios. Se la rifan.
Me hace pensar que hice algo bueno con este fic xd
Posdata 2: ¿De casualidad alguien se descargo los fics de Danger Zone? Es que yo los quería volver a leer, pero el autor borro muchas de sus historias :c Bro, si estás leyendo esto, yo le doy diez pesitos a usted si me pasa sus fics pa´ leerlos :`D
Para los nuevos lectores: La vaga de la autora tarda un MONTÓN en actualizar. Confirmen, Old lectores xd.
Nos leemos en la próxima =)
