Por fin estábamos ya en el hotel.

Nos tomó más tiempo de lo previsto por mí, las escalas son la muerte, mi teléfono no tenía batería y no se me ocurrió cargar mi power bank para no morir de aburrimiento, además que resulta ser que a mí no me gusta la música de Elsa, yo soy más una chica pop, mientras ella se va más por lo alternativo y la música country, en verdad intenté escucharlas, pero definitivamente necesito los beats de los hits del pop, las canciones suaves me duermen, además...muchas de las canciones eran de ¿cowboys? no sé, nunca creí que ese fuera su estilo, siempre pensé que era más una chica de...¿exactamente de qué? ¿música clásica? ¿rock and roll? Esa duda me asaltó por un buen rato, así, con cavilaciones fue como pasé mi escala en el aeropuerto, mientras ella llevaba un libro para pasar el rato, como el par de adultos, nadie me advirtió de estás eternas esperas.

Para el segundo avión, me movía con más naturalidad en el aeropuerto, igual sin alejarme mucho de los demás.

Tras sentir el estómago en mis costillas por segunda vez el vuelo fue tranquilo, con una vista envidiable al descenso, Elsa estaba un par de filas más atrás dormida, así que le saqué una foto, ya encontraría el momento oportuno de mostrarla.

Al tener mi maleta ya en mi manos, resultó que la maleta de la doctora se había perdido al igual que la de su esposo, por lo que estuvimos un rato ahí, mientras hacían reportes y bla bla bla, al final resultó que simplemente se habían desviado y estarían ya en el hotel para mañana en la mañana.

Del aeropuerto al hotel no hubo mucho que decir o que ver, simplemente un taxi nos llevó hasta allá, sin embargo la vista era diferente a lo que estamos a costumbrados en Arrendelle y ese cambio, era bueno.

Desempaqué mi ropa para que no se arrugara para el día de mi presentación, Elsa hizo lo mismo... Aunque... Algo pasó...

El chico que venía con el esposo de la doctora... Dormiría con nosotros... Al parecer en lugar de una habitación triple (con tres camas) era una habitación doble... Ya no la pudimos cambiar...

Bajamos a cenar en el buffet, porque teníamos el paquete de todo incluido, suelo ser una bestia para comer, pero no podía permitir lucir así frente a Elsa, por lo que comí lo socialmente aceptado para una dama...

De vuelta a la habitación, conocimos al chico de nombre Rider, él presentaría un cartel como yo, era muy agradable.

Terminamos los 3 charlando hasta la madrugada, por mí estaba bien prolongar las cosas, porque no sabía como dormiríamos...

Cuando fue inevitable que eso llegara...

—Yo puedo dormir en el suelo, para que ustedes usen las camas, chicas

—¿En el suelo? ¿En un hotel cinco estrellas? Por favor Rider, te mereces descansar tanto como nosotras, además podemos dormir juntas, ¿cierto, amor? —Elsa se me colgó en la espalda

No pude evitar agachar la cabeza y ponerme roja

—Si lo que pretendes es dormir, dudo que te deje hacerlo —benditas respuestas automáticas

Elsa se rio y me despeinó—¿lo ves? Nada que decir Rider —bostezó — iré a cambiarme al baño, no me extrañen —tomó sus cosas y se fue

—¿Cuánto llevan saliendo? —me preguntó Rider en cuando la rubia se fue

—Nononono, no somos pareja —me puse roja... De nuevo —Sólo nos llevamos muy bien, somos buenas amigas

—¿Ah, si? ¿Será prudente decir que eso es un alivio y que quiero decirte que eres muy linda?

—¿crees que con eso voy a caer — le lancé una almohada — no te creas tan irresistible

En eso salió Elsa —¿Qué está pasando aquí? — lucía divertida

—¡Amor! ¡Rider está coqueteandome! —declaré con tono ofendido a modo de broma

—¡Creí que eras honorable Rider! ¡Es hora de defender el honor de mi mujer! ¡En guardia!

Y así con cojín en mano, comenzaron una guerra de almohadas que con el paso de los minutos también fui participe.

Durante la noche... Elsa me abrazó y no supe como reaccionar...