Capítulo 17

(Mousse)

Me sentía bastante cansado, había sido una larga noche, lo único que quería era dormir por muchas horas, sin embargo habían varias cosas que rondaban por mis pensamientos que me impedían cerrar mis ojos.

Después de a ver dejado libre a Shampoo me había ido a casa de los Tendo para ver cómo seguía Ranma. Akane me había dicho que había logrado tranquilizarlo y que se encontraba dormido, y que lo más seguro era que despertara hasta mañana, por lo que acordamos idear un plan para ver qué hacíamos sobre el antídoto y la condición de la vieja momia. Por lo que me había retirado a la casa del doctor, el cuál, después de contarle todo lo sucedido se retiró a dormir.

Por lo que ahora, me encontraba pensando en la mejor solución, pues no tenía ganas ni ánimos para ir a hablar con la anciana para hacerla cambiar de opinión respecto a la condición que le había dado a Akane. No sé qué otras intenciones ocultaba, pues podría jurar que tramaba algo más. Shampoo también podría estar involucrada en todo ésto, tal vez incluso ella había ideado el plan, con esas dos podía esperar cualquier cosa. Lo mejor era dormir y esperar hasta mañana y encontrar, junto con Akane, una solución.

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A la mañana siguiente, muy temprano salí del consultorio a casa de la familia Tendo, entre más rápido solucionáramos esto, mejor.

Iba a paso rápido cuando de pronto alguien gritó mi nombre.

—¡Mousse!

Me giré para ver quién me llamaba y grande fue mi sorpresa al encontrarme a Kiara, una chica perteneciente a la tribu amazona. Ella había sido una buena amiga mía, sin embargo debido a todas las circunstancias por las que había pasado me había alejado de ella, por lo que se me hacía raro verla aquí en Japón. Ella era una excelente luchadora, casi tan buena como Shampoo, pues su madre había sido una de las mejores en su tiempo, además que no recordaba lo linda que era. Tenia los ojos de color negro, era alta y delgada, su cabello largo con destellos cafés, estaba atado a una alta coleta, su mirada seguía siendo la misma, llena de seguridad y calidez, sus labios delgados sonrieron para dejarme ver una dentadura blanca y perfecta, parecía que mi presencia la había sorprendido.

—¿Mousse? ¿En verdad eres tú? —me preguntó en nuestra lengua natal.

—¿Kiara? —inquirí igual de sorprendido.

Ambos nos veíamos fijamente, hasta que ella dio un paso hacia mí para clavar sus negras pupilas en mis ojos.

—Definitivamente eres tú, ¡Mousse! ¡Qué alegría encontrarte! —dijo para después lanzarce a mis brazos.

—¿Qué haces aquí? —le pregunté tomándola de sus hombros para poder verla mejor.

—Vengo por asuntos oficiales. ¿Qué haces tú aquí? ¿Y tus lentes? Pensé que nunca te vería sin ellos.

—Es una larga historia —le respondí sonriendo.

—¿Y cómo has estado? Hace siete años que no nos vemos, hay mucho que contar —me dijo tomando mi mano para que nos sentáramos cerca de una banca que estaba a un lado de una casa—. Cuando regresé de mi entrenamiento ya no estabas, dicen que te fuiste detrás de Shampoo, ¿es verdad?

—Es verdad, la seguí hasta aquí.

—¿Sabes dónde puedo encontrarla? Precisamente es por ella que me encuentro aquí.

—¿Por qué?

—Su partida ha tardado más de lo estipulado, a fracasado y es hora de que regrese.

—¿Fracasado?

—Mira, yo no sé qué relación tengas con ella, pero según nuestros informes, ella vino buscando a un hombre que logró derrotarla. Aunque él no pertenezca a nuestra tribu, Colagne logró estipular un acuerdo, acuerdo que ha terminado, pues no ha logrado casarse con él. Por lo que he venido con orden oficial para que tanto ella como su abuela regresen a China para cumplir el castigo de su falta.

—¿Castigo?

—No cumplió con el acuerdo, sabes de sobra que todo el consejo es muy estricto cuando a nuestras leyes se refiere, por lo que es hora de hacerlas regresar.

Me quedé un tanto sorprendido por todo lo que me acababa de enterar, pues no tenía ni idea que la vieja momia había acordado algo con el consejo.

—¿Eres del consejo? —le pregunté girándome hacia ella para verla a los ojos. Ella asintió sonriendo

—Cuando mi madre murió, hace tres años, todo el consejo votó por mí para ser su sucesora.

—Lamento la pérdida de tu madre, pero te felicito por tu cargo.

—También nos hemos preguntado por ti... Tu mamá ha estado muy preocupada.

Sentí cierta culpa cuando mencionó a mi madre, tenía razón, era un mal hijo.

—Lo sé, pero he tenido algunos problemas que resolver.

—¿Qué es lo que tienes con Shampoo?

—Nada, de hecho yo acabo de llegar, me fui por un año a entrenar y prácticamente acabo de volver.

—¿Entonces no sabes dónde puedo encontrar a Colagne y a su nieta? ¿Sabes si al fin logró casarse?

—Ellas tienen un restaurante cerca de aquí, ahí estarán. No a logrado casarse... Ni lo logrará nunca —dije seguro.

—¿Él no la quiere? ¿Entonces por qué la derrotó?

—Porque él no tenía ni idea de lo que hacía, además tengo entendido que cuando la derrotó fue más un accidente o algo así, realmente no tenía ni idea de nuestras costumbres. Además él está comprometido con alguien más —dije encogiéndome de hombros.

—Vaya —dijo pensativa agarrando su barbilla—. Ahora entiendo muchas cosas. ¿Podrías llevarme con ellas?

—Creo que antes debería de contarte algunas cosas más, pero necesito que me acompañes a un lugar para que veas algo —le dije parándome y ofreciéndole mi mano.

—¿Es sobre Shampoo?

—Sí, déjame mostrarte la última cosa que han hecho para obligar al pobre infeliz a casarse con ella.

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Durante el camino pude contarle algunas de las cosas que había hecho, todo sobre sus embrujos y hechizos para manipularlo y lograr su cometido, le conté también lo que había pasado, le tuve que decir que su intención era hacerme perder la memoria a mí, pero que el muy tonto de Ranma se había interpuesto y que ahora él, era el que se encontraba sin recordar nada, por lo que ahora, seguramente ellas sacarían algún provecho.

—Está loca, no puede hacer esas cosas, Colagne lo sabe perfectamente.

—A ella nunca le ha importado, a utilizado varios trucos para separarlos —dije refiriéndome a Akane y Ranma.

—Puedo resolver el problema de su memoria sin necesidad de que utilicemos el antídoto que ella le dio.

—¿En verdad puedes hacerlo? —le pregunté deteniéndola de su brazo.

—Claro que puedo, te sorprenderá todo lo que he aprendido para ser una buena sucesora de mi madre —me dijo con mirada orgullosa.

—Llegas en un excelente momento —le dije sonriendo.

—Me alegra a verte encontrado —me dijo poniéndo una mano en mi rostro.

Nos quedamos así unos segundos, en los cuales pude sentir una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo, me sumergí en sus ojos, en su calidez y su brillo, instintivamente bajé mi mirada hacia sus labios, los cuales tenían una hermosa sonrisa.

—Yo también me alegro de verte Kiara —le dije sujetando la mano que tenía sobre mi mejilla.

—Mousse.

Me giré para ver quién había dicho mi nombre y vi al doctor Tofú que se acercaba a nosotros.

—Doctor.

—¿Vas a la casa de Akane? —me preguntó en cuanto estuvo frente a mí.

—Sí, déjeme presentarle a Kiara, ella es del consejo de nuestra tribu amazona —dije señalándola.

—Un placer conocerla —le dijo haciéndole una pequeña reverencia—. ¿Es usted del consejo de la tribu de Shampoo? —preguntó sorprendido el doctor.

—Hablame de tú por favor, puedes decirme Kiara. Y sí, pertenezco al consejo de las amazonas.

—Eres muy joven para ser parte de un consejo, pero escuchándote hablar perfectamente nuestro idioma puedo comprender por qué formas parte de él.

—Él es el doctor Tofú, médico de la familia Tendo —le dije a ella en japonés sonriéndole—. Ella podrá ayudarnos a curar a Ranma —le dije al doctor.

—Pues debemos apresurarnos, no sabemos si tendrá efectos secundarios.

—No los tendrá —dijo Kiara—. No fue una dosis tan fuerte la que le dieron, ya que de ser así no hubiera despertado hasta hoy, pero mejor vamos, después tengo otras cosas pendientes por hacer.

Asentí y le indiqué que caminara ella primero, por lo que después la seguimos el doctor y yo.

Cuando llegamos al dojo, Kasumi fue la que nos recibió.

—Ho-hola Ka-kasumi —le dijo riendo tontamente el doctor.

—Doctor Tofú, Mousse, bienvenidos.

—¿Cómo sigue Ranma? —le pregunté después de hacerle una leve inclinación.

—Todavía no despierta, pero mi tía Nodoka acaba de subir a despertarlos.

—¿Despertarlos? —pregunté confundido.

—Sí —respondió con una sonrisa—. Akane no quiso dejarlo solo, por lo que estuvo toda la noche velando su sueño. Pero pasen por favor —nos dijo con su cálida sonrisa.

—Mi nombre es Kiara, representante de la tribu amazona de China —dijo Kiara haciendo una reverencia.

—Mucho gusto Kiara, yo soy Kasumi Tendo, pero pasa por favor, en seguida llamaré a Akane —dijo dirigiéndose a las escaleras—. ¡Akane! ¡Mousse está aquí!

—¡Voy! ¡Gracias Kasumi! —gritó Akane en respuesta.

—Traeré un poco de té, pónganse cómodos por favor.

—Gracias Kasumi —respondimos al mismo tiempo Kiara y yo, ya que el doctor se había quedado observándola como un idiota.

—¿Por qué se comporta así el doctor? —me susurró Kiara.

—Síntoma de idiota enamorado —dije riendo.

—¡Al fin en casa! —gritó una voz que reconocí en seguida.

De pronto aparecieron el señor Tendo y el señor Saotome para ver con sus propios ojos al que acababa de llegar.

—¡Maestro! —exclamaron los dos sorprendidos.

—Al fin en casa —repitió—. ¿Por qué hay tanta gente Soun? —preguntó observándonos. De pronto clavó su mirada en Kiara, y en un parpadeo se aventó a ella, sin embargo Kiara reaccionó a la velocidad de la luz y lo noqueó con un solo golpe.

—¡Vaya, qué fuerte eres! —exclamó sorprendida Kasumi, que había regresado al escuchar la voz del maestro.

—Lo lamento —dijo Kiara levantándose para ir a revisar al maestro.

En ese momento Akane bajó y nos observó.

—¡Maestro! ¿Qué pasó? —preguntó.

—Fui yo, lo lamento de verdad, pero él se lanzó sobre mí —dijo Kiara acercándose a Akane.

—Ya sabes cómo es el maestro Akane, Kiara solo se defendió —dijo Kasumi con una sonrisa.

—Sí hija —intervino el señor Tendo —. La muchacha solamente se defendió, no hay problema ¿verdad Saotome?

—Así es Tendo, nosotros no nos meteremos en los problemas del maestro —respondió con una carcajada.

—¿Cómo está Ranma? —preguntó el doctor Tofú.

—Está bien, sigue sin recordar nada, pero está bien.

—Akane —dije llamando su atención—. Ella es Kiara y forma parte del consejo de nuestra tribu de amazonas, ella nos ayudará.

Akane se giró hacia ella y la examinó con la mirada, Kiara le sonrió y le hizo una leve inclinación.

—Mucho gusto Akane.

—Eh, sí, igualmente —dijo girándose a mí—. ¿Mousse? ¿Podemos...? —me dijo haciendo una seña hacia su dojo.

—Claro, Kiara, ahora vuelvo.

—Sí, me gustaría ver a ese chico, ¿puedo? —le preguntó a Akane.

—Bueno, pues... ¿Podrías esperar un momento? —respondió.

—Sí claro, Mousse, recuerda que tengo un asunto oficial que atender —me dijo con una sonrisa.

Asentí y le indiqué a Akane que caminara, por lo que ella antes de empezar a caminar le dio una última mirada a Kiara y después se encaminó al dojo. Una vez que estuvimos dentro se giró hacia mí y se cruzó de brazos.

—¿Quién es ella? —me preguntó levantando una ceja. Me confundió un poco su pregunta, al darse cuenta de mi confusión suspiró y bajó sus brazos—. ¿Es de confianza?

—Claro que lo es, es amiga mía.

—Pero es amazona.

—No todas son como Shampoo, ella es diferente.

—No sé, no confío en ella.

—¿Por qué? —inquirí confundido.

—Pues... No sé.

—Ella se ha ofrecido voluntariamente a recuperar la memoria de Ranma.

—¿Lo hará sin pedir nada a cambio?

—Por supuesto, ella es alguien muy importante en el consejo, tiene más poder que Colagne.

Akane bajó su mirada y después la alzó clavando su mirada en la mía.

—Lo lamento Mousse, pero comprende que tenga dudas sobre las amazonas.

—Entiendo, pero Kiara es diferente.

—¿Te gusta? —me preguntó sonriendo.

—Es demasiado pronto para hablar de eso, no la veía desde hace siete años —le dije acercándome a ella—. Escucha, creo que mejor debemos de darle ese antídoto a Saotome para después ir a ver a la vieja momia. Kiara ha venido por ellas.

—¿Por qué?

—Su tiempo se ha agotado, necesitamos que Saotome esté bien para que pueda declarar.

—¿Declarar?

—Es un poco largo de explicar, pero ya lo entenderás después. Confía en Kiara, ella nos ayudará.

—De acuerdo —me dijo dándome un apretón en mi mano—. Vamos.

Salimos del dojo, nos encontramos con el señor Tendo y Saotome sentados a un lado del maestro con los ojos cerrados.

—Kasumi está en la cocina junto a esa muchacha, tal parece que fue a preparar el antídoto —dijo el señor Tendo.

Después de unos minutos, Kiara salió con una taza en sus manos, después nos dirigimos al cuarto de Akane para poder darle el antídoto a Ranma.

Cuando entramos, la señora Saotome estaba sentada en la cama, en cuanto Ranma nos observó, posó su mirada en Akane que en cuanto la vio se sonrojó y bajó su mirada.

—¿Cómo estás Ranma? —le preguntó el doctor Tofú.

—Bien —respondió en un susurro.

—Ranma —le dije y el levantó su mirada hacia mí —. Ella te hizo el antídoto para que puedas recuperar tu memoria —dije apuntando a Kiara, y ella le regaló una cálida sonrisa.

—Toma —le dijo acercándose a él para darle la taza—. Con eso recuperarás la memoria instantáneamente.

Él simplemente la aceptó sin decir nada, se veía muy nervioso, parecía como si estuviera luchando contra algo en su interior. Se giró hacia Akane y se sonrojó aún más.

—E-este... ¿Akane? ¿Podría antes platicar contigo? —le dijo viéndola fijamente. Ella asintió un poco confundida, así es que nos salimos para que pudieran hablar a solas.

—¡Maestro no! ¡Por favor!

Escuchamos a alguien gritar cuando salimos del cuarto, después se escuchó una gran explosión. Fui rápidamente en esa dirección y ahí estaba el maestro, bajo él, se encontraba el señor Tendo y el señor Saotome.

—Eso es para que aprendan a respetarme. Pero qué hermosa jovencita —dijo al ver a Kiara.

—Maestro —le dije llamando su atención.

—¿Tú quién eres? —me preguntó analizando mi rostro—. ¡Mousse!

—Sí, soy Mousse y exijo que me diga dónde está el cáliz que hace un año le quitó a Ryoga.

—No sé de qué me hablas muchacho, yo jamás he visto algo así.

—No mienta, sé que usted se la llevó. Dígame ahora mismo dónde está.

—Mide tus palabras muchacho, yo soy el gran maestro Haposai.

—Me importa muy poco quién rayos sea —le dije agarrándolo en un rápido movimiento—. Lo único que quiero es ese cáliz.

—Pues no te daré nada —me dijo cruzándose de brazos mientras me sacaba la lengua.

—Mousse espera —me dijo Kiara haciéndome detener mi puño—. ¿De qué cáliz hablas?

—De un cáliz que un viejo vendedor me vendió —respondí soltando al maestro.

—¿Y tenía algún tipo de poder?

Iba responderle pero Ranma salió corriendo hacia la calle, iba muy rápido que ni cuenta se dio de la presencia del maestro.

—¡Ranma! —le grité en vano, pues ya había saltado la barda.

—¡Suélteme!

Me giré y el maestro estaba encima de Kiara apretando sin ninguna vergüenza sus senos. Avancé rápidamente y lo agarré del cuello de su ropa.

—Esta vez no se lo perdonaré.

De un puño logré mandarlo lejos de ahí. Me giré a Kiara que estaba observando a Akane.

—Akane, ¿qué pasó con Ranma? —le pregunté y ella solo bajó su mirada.

—Él... Él ya recuperó la memoria.

—Me tengo que ir ya y necesito a ese chico para que testifique —dijo Kiara.

—Iré por él —dije.

—¡No! —exclamó Akane deteniéndome.

—¿Por qué?

—Solo déjalo por ahora, si me disculpan —dijo saliendo de la casa.

—Mousse, necesito ir a ver a Shampoo, ¿podrías acompañarme?

—Kiara, ¿podrías por favor esperar un rato más?

—¿Por qué? Necesito verlas ya, vengo en un asunto oficial y no puedo tardarme más tiempo.

—Por favor —le dije acercándome a ella—. Te prometo que en cuanto llegue nos iremos al Neko Hanten. Además tú eres parte del consejo y estoy seguro que no pasará nada malo si tardas un poco más.

—¿Y a dónde vas?

—Primero a buscar a Ranma, necesito hablar con él.

—De acuerdo —respondió suspirando—. Pero no quisiera esperar aquí, no me siento cómoda.

—El almuerzo está listo —dijo Kasumi entrando con su habitual sonrisa.

—Nosotros nos tenemos que retirar —le dije.

—¿Y por qué no se retiran después de almorzar? Tía Nodoka está preparando un pastel para Ranma.

—Ranma se fue.

—¿Por qué? —preguntó sorprendida llevándose una mano a su mejilla.

—No lo sé, pero iré a buscarlo, pero Akane nos dijo que ya recuperó su memoria.

—Espero que no se hayan peleado —dijo Kasumi suspirando—. Entonces, ¿te quedarás Kiara? Aquí puedes esperar a Mousse —le dijo con su amable sonrisa.

—De acuerdo —dijo Kiara respondiendo su sonrisa.

—Bien, entonces ahorita regreso.

Me di la media vuelta y empecé a correr tratando de encontrar a Ranma, me debía algunas explicaciones.

Continuará...