A presentar el examen; que comience la construcción

Llegó el día. Sakura estaba lista. Delante de ella: Kakashi, Shikamaru, Hinata e Iruka-sensei validarían sus habilidades en el manejo de chakra, puesto que no pertenecía a un clan sobresaliente ni poseía un Kekkei Genkkai, Sakura haría una demostración de lo que aprendió de Lady Tsunade, además de su elemento.

—Sakura, ¿estás lista?

—Sí, Kakashi-sensei.

Hinata activó su Byakugan. Sakura le miró con incomodidad. No por el escrutinio que hacía el Kekkei Genkkai sobre su chakra, si no por todo el tiempo en el que estuvo molesta con Hinata y las veces que la evitó.

Desde la salida de Sasuke, este nunca la mencionó y mucho menos la vio. Ante ese hecho, los aldeanos aminoraron los rumores.

O eso pensó ella.

El campo de entrenamiento tenía un decorado formal, bancas haciendo un círculo para que cada seleccionado observara las habilidades de los demás. Yamato se asomó a la izquierda de Kakashi. Cada juez tenía una hoja para hacer anotaciones. Hinata fue la primera en hacer una calificación. El sello Fuerza de un Centenar le confirió una gran cantidad de chakra que manejaba con gran asombro. Hinata pensó que si Sakura hubiese nacido en su familia, habría sido la mejor en el arte del puño suave.

Manejo de chakra: excelente.

Sakura golpeó el suelo y todos tuvieron que moverse con rapidez. Yamato regresó la tierra a su lugar con un poco de chakra. Iruka se hizo una cortada profunda y se la mostró a Sakura. No esperó demasiado para aplicar ninjutsu médico.

—Considerando las capacidades de fuerza y el ninjutsu médico en el que se ha especializado, Sakura cumple con el manejo de dos elementos: el Yang y tierra.

Shikamaru le acercó las dos recomendaciones, las anotaciones de Iruka y Hinata.

—Muy bien, Sakura. Felicidades, tu rango sube a Jōnin.

Sakura agradeció, abrazó a Kakashi y corrió a sentarse un momento. Después tendría que ir con Sasuke para vigilarlo y no quería esperar demasiado. Aún si Sasuke no quería tener nada con ella, tenía la esperanza de que en cualquier momento, en un futuro, el Uchiha se fijara en ella, aunque sea un poco. Alejada de las miradas curiosas, se fijó en cómo Hinata se desenvolvía con su Kekkei Genkkai. No era necesario que hiciera los sellos para activar el Byakugan y creía que su alcance de visión aumentó demasiado.

Hinata. Se había portado demasiado grosera con ella. Le debía una disculpa. Fue tan tonta al creer que tenía una relación con Sasuke, cuando siempre había estado enamorada de Naruto.

Sólo fue víctima de las circunstancias. Se avergonzó.

La siguiente en pasar fue Ino. Sakura se interesó por el avance que tendría.

Ino hizo una demostración de control de su chakra al escalar un árbol sólo con las plantas de sus pies, tenía conocimiento sobre el ninjutsu médico y uso el jutsu transmisión de cuerpo y mente para mandar un mensaje a cada uno de los presentes:

—Esfuercense, shinobis de la aldea escondida entre las Hojas.

Todos aplaudieron. Se sentó a lado de Sakura con un poco de rubor.

—¿Qué te ha parecido, frente de marquesina?

—Nada mal.

Ino rió con nervios. Le tomó su mano.

—Gracias. Me has enseñado muchas cosas.

Sakura se sorprendió por la actitud de Ino. Aquel gesto se le antojó reconfortante y y enternecedor. Ino, su amiga de la infancia, después su enemiga porque a ambas les gustaba Sasuke Uchiha. ¿Y ahora? Sus ojos fijos en Sai. Sakura se dio cuenta que su rubor fue provocado por su compañero. Ese chico raro que apenas tenía idea de las emociones que sentía y que provocaba.

Kiba, Shino y Chōji pasaron después. Sakura salió antes de que Kiba mostrara los jutsus en los que su clan se especializaba. No dudaba que cada seleccionado saldría con su nuevo título.

A mediodía, Naruto corría de un lado a otro buscando su sandalia. Debajo de su cama, en el baño, en alguna esquina del departamento. Sasuke lo vio un par de segundos antes de levantar la sandalia del suelo, cerca de una planta en su maceta. Se la dio y Naruto pudo sentarse a comer unos deliciosos takoyakis, receta secreta de Sasuke.

Sakura llegó para probar una bolita rellena de pulpo antes de que Naruto terminara con todas las de su plato.

—¿Cómo te fue, Sakura? —preguntó el rubio con total interés.

—Muy bien, diría que excelente. Ha sido...

Sasuke escuchó la emoción, agradecimiento y orgullo en cada palabra.

—¿Qué tal lo ha hecho Hinata?

Escuchar su nombre le sorprendió. Hinata supervisaba a los seleccionados para su prueba. Lavó algunos platos con el pretexto de darles la espalda y que no vieran sus emociones reflejadas en el rostro. Pudo tranquilizarse y deshacerse del sonrojo.

—Hinata ha avanzado mucho, Naruto, y ha sido por ti.

Naruto rió con nerviosismo y trató de refutar el argumento al decir que Hinata progresaba por gusto propio y ganas de superación. Sasuke se internó en sus recuerdos y muchas imágenes de Hinata sonrojada llegaron a él. Su tartamudeo cuando nombraba su nombre o hablaba de él sin mencionarlo.

Sasuke se volvió a preguntar: ¿de que serviría? Aceptar sus sentimientos sólo lo llevarán a dar círculos una y otra vez sin poder ver una salida. Pero ya era tarde y con toda la dignidad del mundo se callaría y viviría como si nada hubiese pasado. Como si la presencia de la chica no le afectara.

Tanto tiempo fue egoísta con Naruto, con Sakura y con Kakashi, que se prometió no serlo de nuevo.

Naruto partió y Sakura le dirigió una cálida sonrisa. Sasuke siguió en lo suyo pensando en todos los problemas juveniles que comenzaba a vivir y que se había saltado una vez que desertó de la aldea. El principal era Sakura. La testaruda de Sakura.

...

Naruto llegó a tiempo para observar a 8 seleccionados hacer su presentación. Todos tenían un buen control de chakra y de sus elementos. Los Kages no tardaron en llegar y posicionarse a lado de Kakashi. Gaara asintió hacia él y Naruto no dudo en gritar su nombre y agitar con frenesí su mano de un lado a otro. Después de tanto tiempo, de tantos kilómetros lejos, su amigo venía apoyarlo.

—Pasa Naruto —gritó Iruka.

El chico brincó de la banca con mucha fuerza, los demás ninja cuidaron de regresar la banca a su lugar y otros trataron de no caer.

Delante de los Kages, Hinata, Shikamaru e Iruka, Naruto se sentó para meditar. Hinata observó la gran cantidad de chakra concentrarse, desaparecer y luego la explosión de humo. Naruto apareció en modo sabio. Iruka se maravilló por tal técnica, apreciando al difunto Jiraiya por tan grandioso poder. Si no fuese por él y los demás amigos que ayudaron a Naruto, él rubio habría sido capturado por Akatsuki y muerto en el proceso de separación de la bestia con nueve colas. Todos los observadores aplaudieron.

Naruto mostró el control de chakra de Kyubi, hizo el jutsu multiclones de sombras y el rasenshuriken.

Control de chakra: excelente.

Manejo de elementos: Ying, viento.

Iruka acercó una pequeña mesa y una silla, Shikamaru le llevó el primer examen. Naruto se puso nervioso al ver cada una de las preguntas. Kakashi le indicó el momento para empezar a resolverlo. Terminó en quince minutos, Shikamaru le dio el segundo mientras él revisaba el primer examen para calificarlo. Se lo mostró a Kakashi, quien asintió.

—Mejoró.

—Bastante —respondió Shikamaru.

Al terminar, Shikamaru se lo dio a Gaara. El segundo examen lo terminó en veinte minutos y Naruto sonrió con satisfacción y emoción a Shikamaru. Dos buenas notas, Hinata e Iruka se acercaron para darle las anotaciones. Kakashi se reunió con los Kages.

—El chico fácilmente ocupará tu puesto —comentó el Raikage—. Será todo un honor.

—Es sensacional. Nunca había visto a un chico tan talentoso. Deberíamos nombrarlo Hokage ahora mismo.

Kakashi negó.

—Es muy joven.

Naruto recibió primero el título de chunin, después el de Jōnin.

—Es tu turno, Hinata.

—¡Esperen! —gritó Hanabi.

Detrás de su hermana venía su padre y abuelo. Hinata se sorprendió de verlos ahí, a tiempo para ver su presentación y reconocimiento. Meses atrás, su padre tuvo conocimiento de su participación, pero nunca mostró interés por asistir al evento principal. Debía ser por Hanabi, ella sí se mostró interesada desde un principio.

Los tres Hyuga se sentaron cerca. Hiashi con su semblante serio observaba cada rincón del campo de entrenamiento. Al ver a Naruto, Hiashi buscó con rapidez a Sasuke por medio del Byakugan.

No lo encontró. Kakashi soltó un suspiro. El ambiente se tornó pesado de pronto.

Hinata canalizó su chakra en sus palmas y lanzó un par de agujas hacia los árboles, demasiado delgadas, Kakashi tuvo que agudizar su vista para tratar de verlas, pero sin el Sharingan le fue difícil. Iruka lanzó varios kunai hacia Hinata. La chica se defendió al usar la Rotación de palmas de ocho trigramas. Hiashi veía su manejo de chakra a través de su Byakugan. Por fin, su hija comenzaba a mejorar en la defensa y ataque.

Manejo de chakra: excelente.

Lo que cualquier Hyuga esperaría.

Manejo de elementos: rayo y fuego.

Kakashi se acercó a Hinata.

—Hyuga Hinata, felicidades. Has obtenido el título como Jōnin y un reconocimiento por haber participado como sensor y validador en esta prueba.

Hiashi aplaudió y todos los demás le imitaron. Naruto rodeo su cuello por atrás y la acercó a su pecho. Su calidez, su perfume y su voz impregnaron su mente y Hinata sintió que se perdería en un sueño. Naruto le dedicó unas pocas palabras.

—Has estado sensacional, te has vuelto muy fuerte. Estoy orgulloso de ti.

Y la soltó. Ruborizada, Hinata le dedicó una sonrisa y una reverencia, algunas palabras se quedaron atoradas en su garganta. Hanabi corrió hacia ella para abrazarla y al ver los ojos de su padre, pudo ver un destello de orgullo en sus frías pupilas, un atisbo de reconocimiento en esa dura mirada y eso la hizo más feliz. Su esfuerzo reconocido ante su padre y el chico que siempre la alentó a salir adelante y del que estaba enamorada. Shino y Kiba la tomaron de los hombros, Kurenai la abrazó antes de que Hanabi tomara una fotografía del equipo 8 con Akamaru a sus pies.

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Sasuke y Naruto llevaban siete bultos de cemento a los terrenos del clan Uchiha. Esa mañana, Sai les ayudó a trasladar 780 tabiques con su arte ninja. Después de acomodarlos en una esquina, Naruto le pidió a Sai que volviera al siguiente día con la misma cantidad. El chico se encontraba dispuesto a ayudar en la construcción, pero Naruto no quería que este tuviera problemas con Sasuke.

—Nosotros lo haremos, tu toma un descanso, Sai.

Sai alzó ambos hombros y se fue. Sasuke frunció el ceño al ver el dibujo del ave partir hacia el noreste. Después de lo que había pasado, Sasuke tenía curiosidad por tener esos libros de los que hablaba Sai.

—Mañana te toca estar en el hospital con Sakura, ¿seguirás con esto? —preguntó, apuntando con su dedo índice al material que se encontraba en frente suyo.

Sasuke negó.

—Puedo venir y seguir —comentó con sus brazos cruzados detrás de su nuca.

—Descansa —respondió—. Quiero visitar mañana la biblioteca de Konoha.

Naruto alzó una ceja.

—Le diré a Sakura que te quedas conmigo y vamos a la biblioteca.

Sasuke asintió.

—Irás al hospital pasado mañana. No quiero que Sakura me mate.

Ni él quería escuchar sus quejas. Les tomó hasta las ocho de la noche levantar el primer muro. Naruto y Sasuke utilizaron el modo chakra de Kyubi y a Susano´o para acomodar cada tabique en su lugar.

—Debía ser muy grande —susurró Naruto.

El tamaño del muro le recordó al del clan Hyuga, alto e imponente, como un lugar prohibido para quien no fuera parte de la rama principal o secundaria. No recordaba el hogar de Sasuke, ni siquiera la forma de la entrada, ni a otro ser, excepto Itachi, que compartiera esa oscura mirada. Siempre fue Sasuke.

—Lo era.

Naruto miró el ensombrecido semblante de su amigo. ¿La pérdida de un familiar era más fuerte que nacer sin conocerlos? No lo era. Ninguna era más fuerte o débil que la otra. Sólo es dolor en su estado más puro y difícil.

—Sabes, Sasuke, a Itachi le gustaría que escribieras un nuevo futuro para el clan Uchiha. Uno sin odio, venganza o el más mínimo resentimiento. Creo que veía en ti un joven prometedor y de buen corazón que daría todo por sus seres queridos. Lo que pasó en el pasado, quienes se hayan inmiscuido, los que hayan planeado o no la masacre de tu clan, quienes la hayan efectuado, eso ya quedó atrás. Tus acciones también, ya has pagado a la justicia y visto con honor y dignidad. No estás solo. Siempre quise decirte eso, incluso, antes de que te fueras con Orochimaru. Me tienes a mí. Tienes a Sakura y Kakashi.

Sasuke divagó en las palabras de su amigo antes de decirle:

—Tu eres el hermano que nunca quise tener.

Naruto soltó una fuerte carcajada. Conocía las palabras que Sasuke quería decir en esa sola línea y las agradeció internamente. Considerarlo como un hermano, era lo que podía esperar de su amigo porque era mutuo. Siempre vio en Sasuke alguien igual, capaz de entender su tristeza y soledad. Él tan optimista y ruidoso, basó la mayor parte de su entrenamiento para traerlo de regreso.

—Es suficiente por hoy.

Iniciaron el camino al departamento de Naruto, cenaron unos onigiri y durmieron a pierna suelta. Cansados por el uso de chakra, Naruto y Sasuke tuvieron el sueño más profundo que alguna vez se hubieran imaginado. Al otro día, temprano, Sakura se asomó por la ventana para observar cómo sus dos amigos aún no conseguían salir del sueño.

Un par de golpes que casi derrumban el departamento de Naruto, éste salió dando un traspié en el tatami para abrir la puerta. Sakura parecía molesta y se pondría peor.

—Sasuke no irá contigo al hospital, será mañana, Sakura.

Un golpe en su cabeza, un empujón hacia la izquierda, Sakura pasó directamente a remover el cuerpo de Sasuke. El Uchiha se despertó desorientado en la habitación, ver el semblante serio de Sakura, la cara de dolor de Naruto y recordar a su hermano le dio una punzada en la cabeza. La sensación de haber tenido un sueño que nunca recordaría le revolvió el estómago.

—Apúrate, Sasuke, debemos ir al hospital.

—No quiero ir —respondió—. Deseo visitar la biblioteca. Mañana iré contigo.

Sakura pidió una respuesta a su interés sobre ir a la biblioteca. Sasuke se la dio:

—Quiero buscar información de mi clan.

—Puedes ir otro día.

Sasuke negó.

—Necesito unas cosas.

—Le podemos decir a Ino o Chōji que las busquen por ti.

Naruto frunció el ceño, después hizo una mueca de incomodidad.

—Mañana vas —insistió.

Sasuke cerró sus párpados con fuerza antes de asentir con disgusto. Sakura sonrió con triunfo y esperó a que Sasuke estuviera listo para partir. En el hospital, Sasuke se mantuvo pensativo, pero alerta a ayudar a su compañera. Más ninjutsu médico, aunque pudo notar que la banda que adornaba su cabello con la insignia de Konoha, era portada con orgullo. Su ascenso a Jōnin.

—Sasuke, trae un par de vendas, por favor.

Salió de la habitación, caminó hacia enfrente, giró a la izquierda y subió las escaleras al piso siguiente, delante de él más habitaciones con puertas blancas que podían arrastrarse de un lado a otro, Sasuke se dirigió a la última puerta de madera, la única que tenía un pomo para empujarla. La bodega era mediana, con muchas cajas en el fondo y muchos estantes con vendas, gazas y jeringas. Sasuke tomó un par y salió.

—Ah, Sasuke, que bueno verte.

—Sai.

—El mismo.

Cerró la puerta con cuidado y pasó de él. Sai se giró en su lugar, Sasuke le imitó.

—Sobre los libros que decías...

—¿Qué dices? —preguntó ladeando su rostro hacia la izquierda.

—Nada —siguió caminando.

—¡Ah!, están en la parte derecha, casi al final de los tratados que ha hecho Konoha con varias aldeas, en el estante inferior. Es color rojo.

El color de la pasión. Vio perderse su silueta antes de querer explicarle por qué el rojo se asociaba al amor y no el color rosa que, a su parecer, era más digno de portar dicho significado.