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Especial ABC de nuestra Historia

Historia completada

24 de junio 2020

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Q

Quisiera

POV ASH

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—¡Misty! —la regañé mientras observaba una batalla contra Daisy, la hermana mayor de Misty se había ofrecido a ayudarnos en el entrenamiento—. ¡No te desconcentres!

—¡Ya no me grites! —me pidió con las manos en las orejas.

—Te distraer muy fácilmente, sé que tu forma de pelear es usar la ofensiva como defensa pero recuerda que Lorelei pelea de esa misma forma, no vas a poder derrotarla de esta manera.

—¿Y qué quieres que haga? —me gritó desesperada mientras regresaba a su Politoed a la pokébola y salí del campo de batallas. Se estaba pasando de aniñada.

—¡Cálmate mujer! —me acerqué a ella y la tomé de los brazos—. Si estas nerviosa le trasmite los nervios a tu pokémon. ¿No me enseñaste tú a pensar antes de actuar? ¿Dónde está esa Misty que peleaba cruzada de brazos y daba órdenes sin titubear? Esa Misty sin dudas ganaría.

—Tienes razón —sacudió su cabeza con decisión—. No puedo ponerme así ahora, sino el día que este frente a Lorelei, me será imposible ganar.

—Bien —la solté—, ¿sigamos practicando?

Practicamos un par de horas, Misty tenía que aprender a variar su técnica de combate si quería vencer a Lorelei. Lo sé, yo he peleado contra ella y sé muy bien cómo se maneja.

Mi plan era que Misty practicara en distintos lados. Salimos del gimnasio para entrenar en los bosques, en pueblo Paleta, en Isla Espuma, dentro del Monte Luna, buscamos miles de lugares locos para practicar, para que se adaptara rápidamente a las distintas condiciones.

Entrenó con sus pokémon, con los míos. Hicimos demostraciones como si fueran presentaciones de concurso. Todo, todo lo humanamente posible para que Misty consiguiera encontrar varios estilos que le acomodaran para poder vencer a Lorelei. Porque lo haría, de eso no me cabía la menor duda.

—Estoy exhausta —se quejó cayendo en la cama de su habitación cuando regresamos del entrenamiento—, tengo que salir a la meseta Añil, pasado mañana muy temprano. Mañana voy a estar tan cansada.

—Yo creo que estuvo genial —le respondí viéndola echada sobre su cama. Sabía que había hecho todo lo posible para elevar su rendimiento y ahora estaba en una condición impresionante. El lazo con sus pokémon se hizo tan fuerte como el lazo entre nosotros—. Misty… —me deje cae a su lado mirando el techo—, tú crees que si vences a Lorelei… podríamos… —no sabía cómo decirle lo que quería, viajamos juntos, llevábamos ya cuatro meses recién juntos y no quería que se espantara—, quisiera…

Sentí el movimiento a mi lado así que la miré, me observaba con una sonrisa.

—¿Quisieras…? —me preguntó, pero pude ver algo en sus ojos aguamarina que me sorprendieron… como si supiera a lo que iba.

—Bueno, yo quisiera… —no me salía lo que quería decirle.

—¿Quieres venir a vivir conmigo, eh Ash?

—Yo quisiera —volví a repetir, y me detuve procesando lo que ella acababa de decirme—. ¿Qué?

—¿Es eso lo que querías decirme verdad? —preguntó, pero yo le negué con la cabeza—. ¿Ah no?

—Sí quiero vivir contigo… me encantaría pero no quiero que lo hagamos como novios, sino como prometidos.

—¿Prometidos? —se sentó de golpe, y yo la imité—. ¿Lo dices en serio?

—No tenemos por qué casarnos ya, puede ser cuando tú quieras, en un año, en tres, menos de diez —respondí con advertencia, pero ella me miraba sorprendida—. ¿Qué?

—¿Y mi anillo? —me preguntó extendiendo su mano—. Apuesto lo que quieras a que no tienes uno —declaró tan prepotente como solo ella sabía hacerlo.

—Trato hecho —respondí con una sonrisa ladeada mientras buscaba en mi mochila, la caja roja que mi madre me había dado cuando pasamos por pueblo Paleta—. Temo que perdiste mi querida Misty.

—¿De verdad tienes un anillo? —preguntó sorprendida y por el tamaño de sus ojos, no me había creído nada.

—¡Por supuesto! ¿Creíste que bromearía con algo así? —abrí la caja y le enseñé el anillo de mi madre—. Era de mi madre, así que cuídalo con tu vida —la vi tan perdida con su mirada clavada en el anillo, que le tomé la mano y se lo coloqué en el dedo anular—. Con esto queda claro, que eres mía.

—¿Tuya? —sacó los ojos del anillo para mirarme.

—Así es —le afirmé—, digamos que ese anillo en una pokébola Maestra y acabo de atrapar en ella a una hermosa Sirenita pelirroja —lo sé, me da mucha risa lo que acabo de decir, pero la alegría que se refleja en sus ojos… es maravillosa.

—Hubiera preferido atraparte yo… pero —se acercó a mí y me dio un beso fugaz—, acepto.

—Misty —me acerqué a ella y volví a pegar mis labios contra los de ella—, te amo.

—No más que yo Ash…


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