Hola hermosas ¿Cómo están? Aquí estoy checando que esta historia tiene bastantes vistas, al parecer les ha gustado a muchas personas, ojalá también se decidieran a comentar aunque fuera en otro idioma, yo busco la traducción no se preocupen jajaja Espero les guste el siguiente capítulo y ya saben NO es apto para menores de edad. COMENZAMOS
EL HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ
"Nuestro amor será tan fuerte como unidos estemos, y será tan débil como lo divididos que estemos. Únete a mí amor, quédate a mi lado y hagamos de nuestra unión una entrega fuerte y duradera".
UNIÓN
CAPITULO XX
-¿Prometido? – Preguntó Annie sorprendida al ver a su amiga abrazada de aquel guapo rubio que se veía la tenía completamente enamorada. Candy asintió.
-Mucho gusto señorita Britter, señorita O'Brian. – Repitió el rubio al ver el asombro en el rostro de ambas chicas, sobre todo en la pelinegra, besando a cada una de las muchachas su mano en señal de caballerosidad. Ambas chicas se sonrojaron por ese contacto, reconociendo en ese joven a un chico con modales impecables, todo un caballero.
-El gusto es nuestro. – Contestó Patty tímida ante el gesto, veía en Candy algo que nunca había visto, tenía que reconocer que ese joven había despertado en ella un sentimiento que no era fácil de esconder a sus ojos y menos en ese momento en el cual Candy se encontraba más feliz que nunca.
-¿Ese es tu anillo? – Preguntó Annie sorprendida al enfocar en sus ojos el anillo que Anthony le había proporcionado, era una joya indudablemente fina y valiosa, que no pasaba desapercibida. Candy extendió su mano para que ambas chicas la observaran. -¡Es hermoso! – Decía Annie sin querer la comparaba con la que ella llevaba puesta desde hacía meses.
-¿Por eso nos has invitado? – Preguntaba Patty feliz por su amiga.
-Si muchachas, quiero que sean partícipes de la felicidad que tenemos. – Dijo volteando a ver al rubio. Anthony se quitaba su texana una vez más para despejar el cabello de su rostro, dejando al descubierto por completo su cara, siendo admirado por las muchachas quienes observaron lo atractivo que era.
-Me recuerdas a alguien. – Dijo Patty observando el rostro de Anthony, sin duda tenía cierto parecido con su novio. Anthony sonrió por lo observadora que era aquella muchacha, solo le sonrió con simpatía.
-Bueno chicas. – Dijo Tom. – Ya nos hemos presentado, creo que sería conveniente dejar el equipaje de las muchachas Candy, y después de saludar a nuestras madres hay que ir al rancho de Tonny para la comida. – Decía Tom un poco ansioso porque sabía que los Cornwell estarían impacientes de ver a sus prometidas.
En el rancho de Anthony, Stear caminaba de un lado a otro nervioso, impaciente seguro de que Patty tal vez no lo recibiría como Annie a Archie.
-¡Vamos Stear! ¡Vas a desgastar el suelo! – Le decía comenzando a impacientarse.
-¡No lo puedo evitar Archie! Tengo seis meses que no veo a Patty y la última vez que la vi le dije que disolvía el compromiso que nos unía.
-¿QUÉ!? ¿Cómo se te ocurrió hacer eso Stear!?
-¡Tenía miedo! Cada vez que me acercaba al frente de guerra tenía miedo morir, le pedía a Anthony que por favor no lo permitiera, que aún no era tiempo de encontrarnos, tenía miedo de dejarla sola. – Archie lo miró con tristeza, entendía el punto de vista de su hermano.
-Te entiendo Stear, pero a pesar de ello no conseguiste que ella dejara de sufrir. – Le dijo sincero. – Además ella esperaba con ilusión cada carta que le enviabas, con ello le dabas a entender que no estabas dispuesto a dejarla ir.
-Eso lo sé hermano, pero aun así no sé cómo me recibirá. – Decía nervioso.
-No te preocupes hermano, ya falta menos para que lo compruebes y te puedo asegurar que no te ha olvidado. – Decía Archie aunque ni el mismo podía decir que así era, pero le dolía ver a su hermano sufrir de esa manera, siguió tratando de animarlo.
-Cada carta que le escribía era como despedirme de ella, sin embargo mi corazón se resistía a hacerlo, por eso cada mes le escribía, supongo que para reportarme con ella, sin embargo tengo dos meses que no sabe nada de mí.
-No te preocupes Stear, yo hablé con Annie hace unos días, Patty no tiene a nadie en su vida, sin embargo te mentiría si te dijera que conozco sus sentimientos. – Le dijo viendo en su cara la preocupación.
Llegó el medio día y mientras Candy y Anthony seguían muy juntitos, Tom se había encargado de preparar todo para la comida en el rancho y darles la sorpresa a las dos chicas que habían ido de visita. Ambas chicas ya se habían instalado en la habitación de Candy y se despedían de las dos mueres para acompañarlos al rancho de Tonny para la comida.
-Tom. – Habló Annie. - ¿Cómo es eso de que Candy se ha comprometido?
-Como lo escuchas Annie, Tonny y Candy se enamoraron y ahora así como los ves están a punto de casarse. – Decía Tom sin querer ahondar mucho en el tema no quería comprometer la identidad de su hermano.
-Yo no sabía que tenías un hermano. – Dijo tratando de averiguar más sobre el tema.
-No, casi nadie lo sabía, mi padre lo adoptó siendo un adolescente y Tonny siempre fue muy reservado. – Dijo sin ahondar más en el tema. - Vamos Tonny tu eres el anfitrión de estas chicas, por favor dales la bienvenida. – Dijo para evitar seguir siendo interrogado.
A Anthony se le hizo muy extraño el comentario de su hermano, pero entendió que tal vez era porque Annie estaba sospechando algo.
-Bueno chicas. – Dijo sin soltar a Candy. – Este es su humilde hogar. – Decía con una gran sonrisa guiñándole un ojo a la pecosa quien lo miraba enamorada al ver como se desenvolvía ante sus amigas, todo sin soltarla ni un solo momento de la mano. – Siéntanse cómodas y sean bienvenidas, este será el lugar donde Candy y yo formaremos nuestra familia. – Decía orgulloso.
-¡Es hermoso! – Dijo Patty admirando todo el lugar, estaba maravillada. - ¿Todo este lugar es tuyo? – Le preguntó a Anthony. Se le hacía fácil entablar una conversación con aquel joven, le recordaba mucho al joven inventor en su trato fácil y amable.
-Es nuestro. – Dijo Anthony besando la mano de Candy dando a entender que todo lo que el poseía era también de su amada.
-¡Es maravilloso! – Decía Annie sin quitar su vista del guapo muchacho, seguía pensando que lo había visto en algún lugar.
Entraron por fin al rancho, quedando ambas chicas asombradas por los lujos que dentro se encontraban, no pensaban que por dentro el lugar fuera tan hermoso y de buen gusto.
-Buenas tardes. – Dijo una voz que salía del salón acercándose hacía las recién llegadas. Annie reconoció inmediatamente aquel timbre de voz que le sonó como la voz más maravillosa de todas.
-¡Archie! – Dijo emocionada. Salió corriendo rumbo hacia el lugar donde veía que salía su amado, abrazándolo con gusto al arrojarse a sus brazos para que él la atrapara en el momento.
-¡Vaya! Creo que me voy a ir más seguido. – Decía el gatito recibiendo a su amada pelinegra entre sus brazos.
-¿Qué haces aquí? – Preguntaba un tanto confundida.
-Candy nos invitó para la fiesta de su compromiso. – Dijo mencionando lo que habían acordado. Patricia mientras tanto los observaba platicar sintiendo una sensación de vacío en sus brazos al no tener a aquel inventor que tanto amaba, tenía dos meses sin saber de él y tenía un profundo miedo de no volverlo a ver.
-Buenas tardes Patricia. – Dijo otra voz saliendo también de su escondite no aguantando las ganas de volver a ver a su ex novia. Patty sintió que las piernas no le respondían, sus ojos rápidamente se le llenaron de lágrimas y se le empañaron las gafas y eso le impedía ver con claridad lo que había escuchado, creyendo de momento que era una ilusión de su subconsciente que le estaba jugando una mala pasada al haberlo ella invocado en su memoria.
-¿Te encuentras bien Patricia? – Preguntó Anthony preocupado por la chica al verla que sus ojos se habían humedecido y que un temblor aparecía en todo su cuerpo.
-¿Stear? – Preguntó confundida, se quitó los lentes para verificar que no estaba viendo mal por lo empañado de sus lentes.
-Si Patty, soy yo. – Le decía con miedo de acercarse a ella. Patty comenzó a llorar con fuerza y calló de rodillas de la impresión, provocando que Stear saliera corriendo a auxiliarla, mientras Candy y Anthony se cercioraban de que estuviera bien. – Patty, amor ¿Te encuentras bien?
Patricia levantó la mirada llorosa y tocó el rostro de Stear con ternura, con mucho cuidado como si temiera que al tocarlo la imagen de su amado se desvaneciera.
-¿En verdad eres tú? – Volvió a decir acercando su rostro al de él para sentir su calor. - ¡Stear! – Decía emocionada, sin poder dejar de llorar.
-Si mi vida soy yo. – Le decía también emocionado comenzando a derramar lágrimas de alegría y de pena al mismo tiempo por ver el estado en el que se encontraba su ex novia. La abrazó sobre sus hombros ayudándola a levantarse del piso para llevarla a recostar a un sillón para que Candy pudiera examinarla y controlar así sus emociones. – Siento mucho haberme aparecido así, no quise asustarte. –Le decía con ternura mientras la seguía abrazando. Anthony estaba conmovido por su primo y su novia, le daba mucho gusto ver como esa chica adoraba a su primo, con esa ternura y devoción que él se merecía.
-Stear. – Le decía sin dejar de tocar su rostro sonriendo feliz y buscando no dejar de tocarlo por miedo a despertar de ese bello sueño.
-Tranquilízate Patty, por favor. – Decía Candy tratando de revisarla. – No pensé que te pondrías así. – Le decía preocupada.
-Estoy bien Candy, no te preocupes. – Decía Patty tratando de recomponerse, al haber entendido que era real lo que estaba viviendo. – Solo necesito un momento. –Decía sin dejar de acariciar el rostro de Stear, viéndolo fijamente a los ojos como queriendo descifrar en ellos sus pensamientos.
-Si soy yo amor. –Le decía apenas audible, para que ella lo escuchara, sin embargo al estar Anthony y Candy cerca podían escuchar las palabras de su primo que salían de lo más profundo de su corazón. – Te extrañé Patty querida. – Le decía la frase que siempre decía con amor.
-Esto me parece un sueño. – Decía emocionada, aferrándose por fin a su cuerpo para escuchar el latido de su corazón y tranquilizar aquellos miedos que la habían estado consumiendo. – Gracias Candy. – Dijo emocionada dirigiéndose a la rubia, sin siquiera voltearla a ver, aferrada al pecho de su amado inventor. – Gracias Tonny. Si no hubiera sido por ustedes no hubiera ocurrido ese milagro. – Dijo de nueva cuenta, a pesar de que el motivo de su regreso no había sido ella agradecía en el alma volver a verlo.
Anthony estaba conmovido de la reacción de la muchacha, se dio cuenta que era un chica verdaderamente honesta y sincera y que era merecedora del amor de su primo, se sentía feliz de que por fin alguien le correspondiera con la intensidad que él merecía ser amado. De Archie ya sabía que era un chico muy querido, la señorita Britter siempre había sido muy insistente en la búsqueda de su primo y eso que aún eran unos chiquillos, esperaba que esa forma de buscarlo no fuera una manera de controlarlo para tenerlo tranquilo, sin embargo el ver el rostro del gatito tan feliz con su amada prometida, lo hizo sonreír feliz y tranquilo, por fin sus primos habían encontrado a la mujer de su vida, así como él también había encontrado a la suya. Abrazó a Candy a su cuerpo y la besó en la cabeza, demostrándole una vez más con ese gesto cuanto la amaba y la protegía. Candy se aferró una vez más a su cuerpo mientras observaba como Patty se aferraba a Stear y Annie a Archie, sin duda sus amigas estaban también muy enamoradas.
-Aunque no están tan enamoradas como yo. – Pensaba Candy quien revivía una vez más los momentos que había pasado horas atrás con su príncipe, el recordaba lo mismo y se lo hacía sentir solamente con aspirar el aroma de su cabello, buscando desesperadamente llenar sus sentidos de toda ella.
-Bueno, bueno, parejitas ya es hora de comer. – Les dijo Tom quien llegaba a romper las tres burbujas que se habían creado en aquel gran salón.
-¡Vamos Tom, no seas envidioso! – Dijo Stear quien estaba concentrado en los sentimientos que le despertaba su amada.
-¡No es envidia! – Dijo el vaquero defendiéndose. – Bueno sí. – Dijo de nuevo. – Sólo me falta traer a mi novia para estar todos parejos. – Dijo soltándolo de pronto y Anthony se sorprendió porque pensaba que diría a todos quien era la persona por la cual sonreía como bobo, sin embargo Jhon lo interrumpió.
-Tranquilo Tom, que yo tampoco tengo aquí a mi novia. – Dijo Jhon quien iba entrando quitándose su sombrero para saludar y unirse a la fiesta.
-Hola Jhon. – Saludó tímida Annie, no había convivido tanto con él y tenía mucho de no verlo, sin embargo como la dama que era no se permitiría perder la compostura una vez más.
-Hola Annie. – Dijo Jhon un poco tímido. – Buenas tardes señorita. – Dijo atento a la chica de los lentes.
-Mucho gusto joven. – Le dijo Patty amablemente.
-Él es nuestro hermano más pequeño. – Dijo Anthony presentándolo orgulloso a Patty, ya que había notado que a Annie la conocía muy bien, sin embargo le extrañaba ver la manera de comportarse de aquella señorita, no era para nada como su Candy, Patty tampoco, pero tenía algo en común con su amada y eso era la transparencia al demostrar sus sentimientos, era sincera al expresarlos en cambio Annie era un poco más cohibida y reservada.
Pronto los ocho muchachos se sentaban a la mesa, y Candy tomaba el lugar que le correspondía a la señora de la casa, ante la sonrisa de Patty y la mirada de sorpresa de Annie, no sabía por qué pero se le figuraba haber visto a Tonny en algún otro lugar.
-Tonny ¿Has estado en Inglaterra? – Preguntó buscando una manera de recordar dónde lo había visto.
-Temo desilusionarla señorita Britter, pero nunca he estado en ese país. – Dijo siendo honesto, porque la verdad tenía tantos años de no ir que era como si nunca hubiera ido.
-Estoy segura que lo conozco de algún lado. – Decía Annie insistente.
-Tal vez fue aquella vez que Matthew tuvo un contratiempo con el automóvil, Tom y yo nos encargamos de ayudarle a repararlo. – Dijo tranquilo, sabía que ella no le había tomado importancia a ese momento, sin embargo era la manera más lógica de hacerle ver que por ahí era que lo conocía.
-Tiene razón joven Stevens. – Dijo tan propia como siempre.
-Díganme Tonny por favor, si son como hermanas para mi prometida. – Dijo volteando a ver a los ojos a Candy mientras tomaba su mano y la besaba tiernamente. – Pronto seremos de la familia. – Les dijo sin despegar su vista de Candy.
-¿Cómo se conocieron, Tonny? – preguntó Patty, un poco tímida pero queriendo conocer la maravillosa historia de amor que de seguro tenían para contar esos dos, a su parecer se veían adorables juntos.
-Candy y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. – Dijo Anthony ante la sorpresa de todos, sintiendo que Candy le apretó un poco su mano al tensarse por el comentario. – Solo que ella no me había tomado importancia. – Dijo para tranquilizarlos un poco, nadie sabía que más diría, así que lo dejaban proseguir, él menos que nadie deseaba poner en peligro la situación, aunque Anthony al conocer a las chicas sabía perfectamente que no habría peligro alguno con ellas, ambas se veían personas confiables y si sus primos hablaran con ellas, ninguna de las dos diría nada al respecto, mucho menos a los Leagan, que al parecer tampoco les agradaban en lo más mínimo.
-¿Cómo es posible que no te notara? – Preguntó Patty sin querer, ya que ella misma pensaba que era un chico tan atractivo y guapo que no pasaba desapercibido para nadie. Anthony sonrió con travesura al mirar a Candy, quien lo miraba como buscando en su rostro qué iba a contestar.
-Lo que sucede es que mi dulce Candy es muy despistada. – Dijo comenzando a relatar un poco de lo que había vivido esos cuatro años que fue cuando la volvió a ver por primera vez, dando una pista que solo los Andrew y los Stevens comprendieron. – Una de las veces que vino al hogar de Ponny. – Eligió la primera vez que tocó su mano después del accidente. - Salió corriendo hacía el padre árbol, iba al parecer muy triste, yo no sabía que había llegado con sus madres y como cada semana ese día me tocaba llevar los víveres para los niños. – Decía ante la mirada curiosa de Candy quien buscaba en sus memorias aquel recuerdo que él relataba, sabía que era verdad lo que decía porque Anthony no mentía, sin embargo por más que buscaba ella no lo recordaba, eran tantas las veces que había salido corriendo triste rumbo al padre árbol que no ubicaba cual de todas era. – Ella llevaba una gran pena en su corazón y sin querer chocó conmigo y fue a parar al suelo, le ayudé a levantarse preocupado por haberla dañado y al sentir su cálida mano sobre la mía un golpe de electricidad se produjo ante ese contacto. – Candy volteó a verlo sorprendida llegándole el momento que describía reconociendo que era verdad, ella había sentido esa descarga y se había asustado porque solo con Anthony había sentido algo así y en aquel momento se sintió contrariada por ese hecho, pensando que era porque al haber perdido al señor McGregor que tanto le había recordado sus ojos creyó que era por esa razón. – Ella me soltó de inmediato asustada y siguió corriendo rumbo a la colina de Ponny. – Si Candy hubiera sido un poco más observadora hubiera visto que las manos que la levantaron aquella vez y los ojos que vieron aquellas lagrimas que me estrujaron el corazón, hubiera visto que era yo aquella persona que enamoró profundamente. – Dijo viendo a los ojos a su princesa, Candy tenía los ojos llenos de lágrimas, sorprendida por lo descuidada que era, ¿Cuántas veces lo había visto y ni siquiera lo había notado? Se preguntaba la pobre rubia, sintiendo que tal vez, solo tal vez si hubiera sido más observadora su dolor hubiera terminado antes.
-Por lo que veo Candy sigue igual de despistada. – Dijo Annie ante la risa de los demás ya que todos tenían una anécdota que contar de aquella rubia, quien siempre pasaba desapercibido algo en su vida.
-Hay muchas historias que puedo compartir en las que Candy y yo nos encontramos, pero mi favorita es cuando ella se enamoró de mí. – Dijo seguro. – Fue una noche que estuvimos en la colina de Ponny, hablando hasta muy tarde, ahí fue donde supe que ella sería mi esposa. –Decía mirándola enamorada, las chicas escuchaban la historia que les contaba el rubio, la cual les parecía muy romántica y preguntaban a Candy para que les contara como le había propuesto matrimonio.
Candy les relató la historia con su amado príncipe omitiendo siempre la identidad de él, llamándolo Tonny cada vez que lo mencionaba, era una historia llena de amor a la manera que Candy relataba los hechos y Anthony se enteraba por primera vez que ella tenía los mismos miedos que él tenía, los celos, las inseguridades y el temor de no saber cómo llamar su atención, ambos habían estado padeciendo lo mismo mientras Tom y Jhon eran espectadores de todo el proceso.
-¡Vaya Candy! Por lo que dices todo fue muy rápido e intenso. – Dijo Patty emocionada.
-Patty tiene razón ¿No les parece que todo es muy rápido? – Preguntó Annie quien tenía todavía la duda de decirle a Candy lo que le había comentado Terry, ella sabía lo enamorada que había estado Candy de aquel chico y aunque nunca la había visto tan feliz no quería que su amiga cometiera un error en su decisión, sin saber esta que era la mejor decisión que había tomado Candy en su vida. Anthony iba a contestar, sin embargo Archie se le adelantó, sabía que ella no estaba enterada de lo que verdaderamente pasaba, ni de la identidad de su primo, sin embargo había algo en las palabras de Annie que le preocupaban.
-Yo pienso que cuando dos personas se aman tanto como ellos se aman, no importa el tiempo que hayan convivido juntos, sino el tiempo que van a compartir de ahora en adelante. – Dijo Archie seguro observando a Annie con confusión como preguntándole qué era lo que pasaba. Annie solo guardó silencio, pensando hablar o no con Candy. Anthony solo la observaba y sentía que tenía la necesidad de decir algo, sin embargo no se animaba a hacerlo. Annie noto que era el centro de atención, todos la miraban confundidos, sobre todo Candy quien no sabía que le pasaba.
-Candy. – Dijo Patty para sacar a todos de la atención de la pelinegra, ella sabía bien porque Annie se encontraba en esa situación. – Tonny, me da mucho gusto saber que están juntos y próximos a casarse. Tonny quiero decirte que en todos los años que tengo de conocer a Candy, jamás había visto ese brillo en su mirada, se ve más hermosa, más radiante, transpira felicidad en cada movimiento, ámala mucho, cuídala, quiérela ella se lo merece, nadie absolutamente nadie la hará tener ese amor que desprende con solo verte. – Dijo honesta, con el corazón en la mano y volteando a ver a Annie quien se sintió un poco incómoda porque entendió lo que quería decir, y efectivamente Candy nunca se había visto tan feliz como en ese momento.
-Tienes razón Patty, Candy se ve muy feliz. – Dijo Annie tranquila. – Muchas felicidades. – Dijo por fin la pelinegra felicitando a su hermana por haber alcanzado la felicidad. - ¿Cuándo se casarán? – Preguntó ya que ella también estaba próxima a casarse ya solo le faltaban seis meses para cumplir aquel sueño que había comenzado siendo una pequeña de once años.
-Dentro de dos meses. – Contestó Anthony seguro, volteando a ver a Candy quien lo miraba sorprendida al igual que los demás, pero por lo ocurrido no era conveniente retrasarlo más tiempo.
-¿Tan pronto? – Preguntó Annie una vez más.
-Annie ¿Hay algún problema? – Preguntó por fin Candy quien ya se había sentido incómoda con tantas dudas que tenía su hermana, si no estaba feliz con su matrimonio tenía que averiguar el porqué era así. Annie la vio sorprendida una vez más.
-Candy ¿Podemos hablar? – Preguntó Annie por fin sintiéndose convencida de que tenía que hablar antes de generarse un problema con Archie por tantas dudas que estaba demostrando, aunque sabía que de todas formas los tendría si enteraba a Candy de aquel recado que le habían encomendado, después de todo su prometido odiaba a aquel actor y más con lo último que le había hecho a su prima.
-¿Qué sucede Annie? – Preguntó Candy creyendo que tal vez había reconocido a Anthony.
-No pasa nada Candy, ¿Verdad Annie? – Dijo Patty algo nerviosa también ya que había tratado de convencer a Annie en todo el camino que no le dijera nada a Candy, y mucho menos ahora que Candy estaba tan feliz y contenta, ya no tenía caso decirle que aquel actor pedía verla.
-¿Sucede algo Patty? – Preguntó Stear a su amada rompiendo el silencio que había mantenido todo el rato.
-Annie ¿Qué sucede? – Preguntó Archie quien comenzaba a sospechar de lo que podría tratarse. Annie vio nerviosa a Archie, no quería enfadarlo o tener un problema con él.
-Annie, Puedes hablar frente a todos – Annie negó apenada.
-Mi amor. – Habló Anthony al ver la preocupación que tenía la prometida de su primo. – Si quieres pueden hablar en el despacho. – Dijo delicadamente, sin temor, confiando plenamente en su prometida, tenía la sospecha de que la señorita Britter tenía algo importante que decir con referencia a su compromiso.
-No mi amor. – Dijo Candy ante el asombro de Annie. – Annie puede hablar frente a ti, yo no tengo inconveniente en que lo haga. – Annie se sorprendió.
-Annie, damita ¿Qué es lo que sucede? – preguntaba Archie al ver que Annie se ponía nerviosa. - ¿Ese idiota te hizo algo? – Solo Stear comprendió a quien se refería, sabía muy bien que su hermano solo llamaba así al actor.
-¿Qué tiene que ver él en todo esto? – Preguntó Stear y Patty bajó la mirada apenada, sentía pena con Candy y Anthony porque Annie no había podido mantenerse callada, no quería ocasionar un problema a su amiga con su prometido.
-Lo que sucede es que Annie y yo no queremos ocasionar un problema con Tonny. – Dijo Patty bajando la mirada al sentir que todos se detenían en ella, apenada ante la situación.
-Pueden hablar con confianza Patty. – Dijo Anthony al ver dudar a la joven, pero ahora quería saber de qué se trataba ya que lo incluía a él.
-Habla amor. – Le decía Stear a Patty como si nada, como si aún fueran una pareja.
-Lo que sucede es que Annie me contó… - Comenzó a hablar mientras Annie abría los ojos asombrada. – Que hace unos días recibió la visita de Terry. – Dijo bajando la voz al mencionar a este último. Candy se asombró y sintió que Anthony se tensó un poco al escuchar su nombre, sin embargo trataba de mantenerse tranquilo ante ella.
-¿Qué? ¿Cómo se atrevió ese imbécil a molestarte? – Dijo Archie muy molesto por el atrevimiento de ese sujeto, Archie sabía bien que Annie le tenía miedo y que solo soportaba su presencia por Candy, así como lo habían hecho todos en su momento.
-Tranquilízate Archie. – Dijo Anthony, cosa que llamó la atención de las muchachas ya que al momento de que Anthony habló Archie trató de mantener la calma. – Ella no tiene la culpa. – Dijo sereno.
-¿Y qué quería ese imbécil? – Preguntó de nuevo más tranquilo, pero sin dejar de tener el semblante tenso que se había instalado en su rostro, Stear estaba igual que él, no comprendía después de lo que había dicho Archie cómo tenía el valor de volverse a hacer presente.
-Annie puedes hablar con confianza. – Dijo Candy segura no quería más malentendidos con su príncipe y mucho menos después de lo que había pasado la tarde anterior y por supuesto esa mañana. Anthony asintió ya que sabía perfectamente que él era el motivo por el que no se animaba a hablar aquella joven.
-Lo que sucede Candy, es que Terry me buscó hace unas semanas, me dijo que quiere verte. – Decía tímida, imaginando que Anthony sabía quién era aquel chico por el semblante de seriedad que demostraba su rostro. - Me dijo que pronto estrenaría una obra en Chicago y que le gustaría verte en el estreno. – Candy no decía nada ante lo dicho, no entendía tampoco ella porqué quería verla. – Dijo que era importante y me suplicó que te diera el mensaje.
-Ya estaba enterada. – Dijo Candy ante el asombro de todos los presentes, todos menos de Anthony quien ya estaba enterado de ello, y por eso habían mantenido aquella discusión. Los Cornwell y Stevens comprendieron entonces porque habían discutido.
-¿De verdad? – Dijo Annie sintiendo un poco de alivio, mientras Patty la veía con reproche por haber abierto la boca.
-De verdad Annie, hace unos días me llegó una carta de Terry, donde me comenta lo que tú me dices.
-¿Y qué piensas hacer Candy? – Preguntó Stear.
-Nada. – Dijo Candy tranquila. – Tonny y yo hemos hablado al respecto y la verdad no tiene caso hablar con él. – Dijo ante la mirada de Anthony quien no estaba muy seguro de que eso fuera lo mejor, tal vez Candy si debía ir y hablar con aquel hombre para que aclararan de una vez por todas todo lo que tenían que decir, esa sería una forma de cerrar aquel ciclo en la vida de Candy, que le gustara o no seguía sin ser clausurado.
Las chicas se retiraron rumbo al hogar, acompañadas de los Cornwell y Candy se quedó un poco más con Anthony, quien quería hablar con ella a solas, no habían hablado de la dichosa carta y era necesario hacerlo de una vez por todas, Tom y Jhon también le dieron privacidad a sus hermanos y los rubios se dirigieron al despacho para hablar tranquilamente.
-¿Qué sucede amor? – Le dijo Candy poniendo sus brazos en su cuello para escuchar atentamente lo que el rubio quería decirle.
-Mi vida, ¿Estás segura de que no quieres ir a hablar con Terruce? – Preguntó viéndola a los ojos, fijamente buscando en su mirada la respuesta.
-Estoy segura amor. – Le contestó con un susurro, buscando sus labios para besarlo, anhelaba sentir de nuevo sus labios sobre su piel. Anthony recibió el beso gustoso, no desaprovecharía besar a su amada y menos cuando se le ofrecía de esa manera tan sensual.
-¿De verdad? – Le decía entre beso y beso provocándola con cada caricia.
-¿Por qué tu insistencia? – Preguntó Candy por fin separándose un poco para buscar de nuevo la mirada de su príncipe, sintiendo en sus palabras que había algo más que no le decía por completo.
-Lo que sucede es que pienso que tal vez sería bueno que aclararan de una vez por todas, su situación. Tal vez lo que quiere decirte sí es muy importante, por lo menos para él.
-¿Nuestra situación? ¿A qué te refieres amor? Apenas ayer estabas molesto solo por haber dudado en si ir o no. – Preguntaba con duda, no comprendía el cambio de actitud de su amado.
-Así es amor. Y aún tengo cierto miedo de perderte. – Dijo siendo sincero, aunque sabía bien que ella lo amaba solo a él. Candy lo miraba sin comprender aún. Él vio la duda en sus ojos. – No me mal interpretes amor, te amo, eres el amor de mi vida, el motivo que me levanta cada día, sé que me amas y después de lo que ha pasado entre nosotros confío plenamente en ti y en tus sentimientos. – Le decía paciente tratando de explicar su punto. – Sin embargo pienso que tal vez si hablaras con Terry aclararían las dudas que quedaron en el aire por su separación, él entenderá que eres feliz y tal vez ese sea un motivo para que siga adelante. – Decía Anthony.
-Yo no tengo duda de tu amor, ni tampoco del amor que siento por ti, mucho menos de casarme contigo, al contrario, muero de ganas por hacerlo. – Dijo mientras se sonrojaba al decirlo, claro que moría de ganas de ser su esposa, tenía ganas de pasar todas y cada una de las noches que vinieran a su lado, abrazada a su cuerpo, atendiéndolo cada mañana, consintiéndolo a cada momento. – Pero si dudé en ir a verlo porque tal vez necesita decirme algo importante. – Dijo Candy siendo honesta, ella sabía bien que cuando Terry la buscaba era porque la necesitaba para algo.
-¿Si quieres puedo acompañarte? – Le dijo tranquilo.
-Puede ser muy arriesgado. – Dijo Candy asustada.
-No te preocupes ya he ido otras veces a Chicago y sé cómo pasar desapercibido. – Dijo esto sin dejar tranquila a Candy.
-No iré a verlo tranquila si tú estás en peligro. –Dijo Candy decidida abrazándose a su cuerpo una vez más provocando en el rubio ganas de tomarla entre sus brazos.
Se entregaron una vez más a sus besos en la intimidad de aquella oficina anhelando con estar a solas una vez más en su habitación, aquella donde se habían amado intensamente, pero sabían bien que con la presencia de las novias de sus primos sería más complicado volver a tener ese tipo de intimidad, se refugiaron en sus besos, llenándose de ellos y acariciando sus cuerpos mientras los esperaban los demás.
-¡Te amo! – Dijo Anthony una vez más aferrándola a su cuerpo mientras disfrutaba del aroma de su cabello, tratando de controlar ese deseo que había despertado en su cuerpo y que se le hacía sumamente difícil.
-¡Y yo te amo a ti! –Dijo Candy en cuanto pudo emitir una palabra, la había dejado sin aliento con aquellos besos tan apasionados que le había propinado, ella lo veía feliz y enamorada, sintiendo la misma necesidad su cuerpo de estar a solas con él, sin embargo comprendía que no era el tiempo indicado, su respiración estaba agitada al igual que la de su amado y ambos compartían una mirada cómplice que los hacía reforzar esa unión que habían tenido sus cuerpos.
Continuará…
Bueno señoras hermosas hasta aquí el capítulo, espero lo hayan disfrutado, como ven ahora si el rubio confía en su rubia, pero aun así quiere acompañarla a ver a aquel rebelde, ojalá no sea terco y no la acompañe porque podría ser muy peligroso.
Hasta pronto, primero Dios y cuídense por favor.
