CAP XVIII

Yukiko Kudo apareció tras la espalda de el señor Kudo al poco rato. Su cabello largo castaño estaba semirecogido de manera que ningún mechón posara en su fina y blanca tez. Su maquillaje estaba perfectamente aplicado, con tonos cálidos y suaves, y con el vestido que lucía, podía notar decenas de miradas posar de vez en cuando en ella. Se veía joven y preciosa.

La charla con su madre fue mucho más agradable que la de su padre, era una mujer muy habladora pero a pesar de ello por el momento no la había juzgado sin conocerla, así que tenía razones para caerle bien por el momento.

Notaba la mirada cortante como cuchillo de Yusaku encima de ella constantemente, sabía que no se fiaba un pelo de ella, pero ella no se consideraba una real amenaza para Kudo.

-"¿Así que os conocisteis en el trabajo?"- Yukiko se acercó mas a ella intentando sacarle cualquier información mientras ella se quedó sin habla al escuchar su pregunta. ¿Su madre no sabía quien era realmente?¿No le había contado la verdad?-"Cuéntame más Shiho, Shin simplemente me comentó que llegaste de estados unidos hace poco."-

Shiho miró a Shinichi fríamente de reojo y pudo ver como se ponía a hablar con su padre para evitar el incomodo tema con ella. Se sentía engañada e infravalorada.

Podía ver al señor Kudo sonreír burlonamente a la espalda de Yukiko pero ella intentó hacerlo lo mejor para no cambiar de expresión y seguir actuando normal ampliando su sonrisa ante ella.

-"Si, la verdad es que Shinichi me ha ayudado desde el primer momento a poder adaptarme sin problemas, es un gran chico."-

La castaña se giró para mirar a su hijo con orgullo y volvió su atención a la pelirroja.

-"Me alegro, estamos aquí para lo que necesites, no lo dudes."- Levantó la mano saludando a un hombre con pelo canoso que se acercaba a ella.-"Nos vemos luego, tengo que seguir atendiendo a mis invitados. La subasta comenzará de aquí poco."-

Shiho asintió y le sonrió amablemente mientras la mujer se volteaba y retiraba hacia el hombre dejando que besase su mano.

Estaba muy molesta pero Yukiko no tenía la culpa de no saber la verdad. Volvió a mirar a padre e hijo que estaban a un par de metros de distancia y en el momento en que sus ojos dejaron de mirarle para seguir con su gran charla ella salió de su radar de visión caminando hacia la terraza.

Abrió su bolso de mano y sacó su paquete de cigarrillos para encenderse uno. Le había prometido a Kudo que intentaría dejarlo, pero por lo que veía el no había sido muy sincero con ella así que ella no debía porque hacer lo mismo.

Cerró los ojos mientras el humo entraba en sus pulmones aliviándole ligeramente los nervios. Echó un vistazo a su alrededor observando a cualquiera que pasase por ahí. Lucían perfectos e impolutos mientras chalaban unos con otros compitiendo por quien tenía más patrimonio o poder, eran gente con un nombre y respeto encima de sus hombros.

Y luego estaba ella. ¿Qué pintaba ella aquí al final de todo? Por el momento no parecía haber sido una buena idea venir.

Se quedó de espaldas a la terraza, mirando hacía el interior de la sala. Era el sitio más tranquilo de la casa, los únicos sonidos que escuchaba eran las ramas moverse con la brisa nocturna y la clásica melodía del interior que desde ese punto apenas era audible. Volvió a saborear su cigarro y dejó su copa vacía encima de una mesa próxima.

Podía ver a Shinichi hablando con grandes de la policía des de dónde se encontraba, cada pocos pasos le paraban para poder hablar con él. Era una persona muy aclamada. Shiho se quedó en el mismo sitio mirándole sin que lo supiese mientras se percataba de que el moreno levantaba la cabeza constantemente en busca de algo o alguien. Debía estar buscándola.

Le dio un tiro largo al cigarro antes de tirarlo y se dirigió a volver a la sala cuando un sonido fuerte procedente de su espalda le hizo parar y girarse.

¡Crac!

Las ramas llevaban crujiendo todo el rato pero este sonido ha parecido más fuerte. Volvió a acercarse al muro para fijar su mirada en los arboles que tenía en frente pero con la poca visibilidad de la noche y la nieve que los cubría le dificultaba más el poder ver algo.

¡Crac!

Otra vez, ¿Había alguien ahí?

Se acercó lentamente, inclinado su cuerpo hacía adelante y entrecerrando los ojos para intentar percibir algo inútilmente. Un enorme pájaro salió entre las ramas volteando sus alas rápido y perdiéndose en la noche.

Suspiró de alivio, era un simple pájaro. Su reciente encuentro con Kazuo y sus amenazas de un futuro encuentro la tenían con todos sus sentidos alerta. Debía relajarse un poco. Volvió a girarse y siguió su camino hacía la puerta de cristal cuando una voz que ella ya no tenía el alcance de escuchar se hizo hueco entre las ramas.

-"Parece que te he encontrado."-

La pelirroja no perdía de vista al joven, puso su mano en la maneta para abrir la puerta en el momento en que una chica apareció justo al lado de Shinichi y le dio un abrazo mas estrecho del que le gustaría. Su mano frenó y aprovechó que no se habían percatado de ella para poder observarles un tiempo.

Kudo se tensó al verla pero ella parecía realmente contenta de verle. La tensión desapareció de su cara al poco tiempo y empezó a charlar con ella con naturalidad. Pese a que solo intercambiaban palabras la morena le iba acariciando el brazo al final de cada frase y se sonrojaba o mordía el labio casi a cada palabra que decía. Su cara le era muy familiar, sabía que la había visto antes aunque ahora no pudiese recordarlo y había algo en ella que le hacía que no le gustase que estuviese tan acaramelada con él. ¿Quién era y de que le sonaba?

Abrió la puerta y se decidió por entrar y acercarse un poco. Yusaku se dirigió a la joven y le dio un cálido abrazo, ella intentó entrecerrar los ojos para leerle los labios y en ese momento pudo saber de quien se trataba.

Ran, la ex prometida de Shinichi.

No se habían visto en meses y la última vez que lo hicieron Ran estaba embarazada. Sus facciones se veían más maduras y su corte de pelo era ligeramente diferente y más claro pero sin duda era ella.

Después de la charla con el señor de la casa no le extrañaba que la hubiese traído para forzarles a encontrarse. Se mordió el labio aguantándose los celos y tuvo fe en que su pareja no volviese a caer rendido a sus pies.

Miró a ambos lados de la sala buscando algún sitio a donde ir pero Shinichi giró su cabeza conectando su mirada con la suya y se despidió rápido de la chica para volver con ella a paso ligero.

-"Te estaba buscando, empezaba a pensar que me habías abandonado y te habías ido."-

Kudo intentó poner cara de pena después de fingir un puchero, pero ella cruzó los brazos sin quitar su cara de póker.

-"Había salido a tomar el aire."- Miró de reojo a la morena, que no dejaba de mirarles a ciertos metros y volvió a mirarle a él fijamente mientras inclinaba cadera hacia un lado apoyando su peso.-"Estabas bien acompañado, no había de que preocuparse."-

-"Oye, ¿Todo bien?"- Shinichi la miró confuso sacando la sonrisa de su cara.

-"Si, solo estoy cansada."-

Él se acercó a ella para abrazarla y cuando su nariz rozó su cuello pudo oler los rastros de nicotina que había quedado en su piel y hebras de cabello.

-"Hueles a tabaco, ¿Has salido para fumar?"-Sus ojos se cerraron molestos.-"Pensaba que me habías di…"-

-"Necesitaba salir y dejar de respirar el hedor a prepotencia que desprenden la mayoría de tus invitados."- No iba a ocultar su incomodidad.-" Tú también dijiste ser sincero."- Finalizó su abrazo separándole con las manos que tenía apoyadas a su pecho.-" Ambos solo decimos cosas que parece que no cumplimos."-

Shinichi se percató de su error e intentó acercarla a él nuevamente.-"Lo siento, solo quería intentar ponértelo más fácil."- Le acarició la mejilla con cara de arrepentimiento.-"No quería que nadie te juzgase."-

-"¿Aparentando que soy algo que no soy y escondiendo mi pasado?"- Se separó un poco más de él y volvió a cruzar los brazos.-"Escúchame bien. Yo no he decidido mi pasado pero si puedo decidir mi futuro, así que si no me quieres por lo que soy no tengo nada que decidir contigo."-

-"Y yo te quiero por ser quien eres."- Kudo le cogió de la mano, entrelazando sus dedos nervioso antes de que ella tuviese la oportunidad de irse.-"No te vayas por favor, ¿Podemos hablarlo luego en mi casa tranquilos? No quiero que me mal interpretes, sólo quiero hacer lo mejor."-

Shiho abrió la boca para negarse pero se retractó al ver que sus ojos se veían realmente arrepentidos. Se quedó mirándole durante un tiempo antes de dar un paso hacia él y suspirar dándose por vencida.

-"Como vuelvas a hacerlo vas a arrepentirte de verdad."-

Shinichi sonrió mostrando sus brillantes dientes, se acercó más a ella y cuando estaban a escasos centímetros agachó su cabeza para besarla, pero ella le frenó por la barbilla antes de que pudiese hacerlo.

-"¡Tcht! Engañar a una Miyano tiene consecuencias."-

Shiho le acarició el labio inferior mientras le sonreía tentadoramente disfrutando de la situación. Se acercó un poco más a su rostro y abrió los labios para continuar pero sus palabras desaparecieron apagándose antes de salir de su boca al aparecer cierta morena a su lado, cortándoles el momento por completo y provocando que se separasen rápidamente.

-"Ran."-

Kudo fue el primero capaz de romper el silencio e inconscientemente su cuerpo se alejó más de la científica. Aunque él no dejase de mirarla y esperar que abriese la boca para saber el motivo de su aproximamiento la morena no le había mirado a él en ningún momento, sus ojos oscuros estaban posados penetrantemente en la pelirroja que estaba a su lado.

-"¿Shiho, verdad?"- Pegó una falsa sonrisa en su cara y levantó la mano para presentarse a la vez que la científica asentía.-"Soy Ran Mouri, la ex prometida de Kudo. Nos hemos visto una vez, en aquel encuentro con el FBI pero nunca nos han llegado a presentar."-

Shinichi empezó a sudar ante la incomodidad que sentía. No podía salir nada bueno de esa conversación, lo sabía.

Shiho se lo pensó antes de acercar su mano para aceptar el saludo pero lo último que quería en ese momento era montar una escena o añadirse más enemigos a su espalda, así que se limitó a seguirle la corriente.

-"Encantada."-

El padre de Kudo pareció compenetrarse con Ran y vino a buscar a Kudo al momento con la excusa de necesitar ayuda para iniciar la subasta y se lo llevó a otra sala sin darle opción a negarse.

Dejando a las dos leonas solas una delante de la otra, enseñándose los colmillos. Shiho se quedó parada esperando a que la morena empezara a argumentar su presencia mientras la otra la miraba de arriba abajo.

-"Supe lo vuestro casi todo el tiempo ¿sabes?"- Alzó su barbilla y hombros mientras su mirada le mandaba puro desprecio.-"Shinichi no es un gran mentiroso después de todo, pude notar su cambio muy rápido. Cuando no estaba conmigo apenas me cogía el teléfono pero cuando si que estaba no podía parar de mandar mensajes. "Es trabajo" decía. Al igual que su manera de mirarme, empezó a brillar cada vez menos y volverse más ausente. Era como si no quisiese verme detrás de esos ojos, cómo si buscase a otra persona en ellos."-Pudo ver como formaba puños con sus manos, aguantándose las posibles ganas de chillarle a pleno pulmón.-" Intenté devolvérsela pero…"- Se quedó embarazada.-"Las cosas no salieron como pensaba."-

-"Sabes que a mí sólo me utilizó des de un principio para conseguir lo que necesitaba."- Sus palabras parecían que querían intentar calmar a la morena. No tenía intención de disculparse por haber sido utilizada pero en cierta manera sentía empatía por su dolor.-"Él no quería hacerte daño, se que te quería. Me dijo que fuiste su primer amor al fin y al cabo."-

-"Sí. Y eso nunca se olvida."- Remarcó nunca para que captase el rencor en sus palabras.-"No eres la clase de mujer con la que Shinichi formaría una vida."-

-"¿A no?"- Su comportamiento empezaba a cansarle. Había intentado ir por las buenas pero ya estaba cansada de sus tonterías.-"Espera que piense."-Apoyó un dedo en su barbilla par adoptar una pose pensativa. –"¿Eres tú su chica ideal, verdad? La que le engaña con otro para llamar su atención en vez de intentar hablarlo y luego encima se queda embarazada."-

Ran se quedó anonadada ante el ataque inesperado de la pelirroja. Su boca estaba bien abierta mientras su cabeza dejaba bloqueada cualquier respuesta que pudiese decirle.

-"Deberías bajarte de tu nube y pisar el suelo de una vez."-Examinó a la morena para contemplar su vientre plano.-"¿Ahora eres madre, verdad?"-

Ran asintió mientras intentaba esconder el sonrojo de vergüenza entre sus mechones.

-"Deberías enfocarte en eso entonces."-

Shiho quiso dar fin a esa dichosa conversación y se volteó para dejarla atrás. Entonces Ran la atacó una última vez.

-"Dale tiempo, le conozco. Tu no eres de su bando."-

La científica le ignoró completamente y se metió a la sala de subastas para empezar a buscar a su compañero. Estaba abarrotado de gente y era un poco difícil encontrar a alguien en concreto. Se separó de la multitud y subió un par de peldaños en la escalera para poder tener mejor perspectiva. El joven estaba a primera fila, de nuevo acompañado de sus padres, y sabía que era una persona solicitada, pero no iba a pasarse la velada esperando por él todo el rato.

Decidió salir de ahí para pedir un taxi y volver a su casa. Ya había tenido suficientes charlas y encuentros inoportunos, se excusaría en un mensaje al salir y en otra ocasión ya se lo explicaría todo. Ahora quería salir de ahí y volver.

El taxi le dejó en su portal pocos minutos después. Se sacó los tacones y se dirigió a su habitación mientras se bajaba la cremallera del apretado vestido y suspiraba cansada absorbiendo la calidez de su hogar. Cuando llegó a los pies de su cama dejó caer su vestido a sus pies dejándola en ropa interior, se dirigió a la cómoda y dejó caer encima de ella una camisa bien ancha.

Se preparó un té caliente mientras sacaba un libro de la estantería y se sentaba cómodamente en el sofá a la vez que lo abría y empezaba la lectura. Pocos minutos después una mano insistente empezó a tocar a su puerta interrumpiéndola. Apartó el libro a un lado y miró por la mirilla antes de abrir la puerta.

-"Shiho."-

El moreno tenía la respiración acelerada y la voz entrecortada como si hubiese llegado a un ritmo rápido. Ella se apoyó en la puerta y cruzó los brazos.

-"¿Qué haces aquí? Deberías estar atendiendo a tus invitados."-

Kudo se hizo paso hacia el interior sin esperar su permiso y se dirigió a la salita a acomodarse en el sofá.

-"No son mis invitados, son los de mis padres."- Se dejó caer al sofá y sus yemas cogieron el libro que se encontraba a su lado y lo ojeó entre sus dedos.-"Y bueno no podía disfrutar de la fiesta sin mi acompañante. Parece ser que me ha dejado tirado por Mario Benedetti."-

Shiho caminó lentamente hacia su lado y se sentó a su izquierda cruzando las piernas.

-"No estaba muy cómoda y tu no parecías tener mucho tiempo para tu acompañante. Preferí volver."-

Kudo cerró el libro y agachó la mirada.

-"Y me disculpo por ello. No sabía que mi padre me tendría mareado de un lado a otro."-

Ella apartó el libro de sus manos y le mostró una pequeña sonrisa, sabía que su padre hacía esas cosas por ella así que no sería algo a tenerle en cuenta.

-"¿Qué tal si la próxima vez nos limitamos a una cena en algún restaurante y nos alejamos de las multitudes prestigiosas? "-

Shinichi sonrió y acercó la cabeza de la joven a su pecho, recostándose en el sofá mientras inhalaba el aroma a vainilla que desprendía su piel.

-"Me parece buena idea."

Shiho se despertó con un brazo medio dormido y un leve dolor de espalda de la mala postura que le hizo emitir un gruñido. Abrió los ojos y se percató de que se encontraba sola en el comedor.

Empezó a rebobinar en su cabeza sus últimos movimientos hasta que se acordó de la fiesta de la noche anterior en casa de los Kudo y de la visita del detective después. Volvió a revisar la sala pero poco después se dio cuenta de que el chico ya se había marchado, se habría quedado dormida en su pecho y él supongo que se había marchado poco después.

Revisó su teléfono para comprobar la hora y encontró un mensaje de Kudo.

Estoy en un caso importante, me he tenido que ir antes de que saliese el sol. Te llamo cuando acabe.

Bloqueó el móvil de nuevo y lo dejó donde estaba. No le venía de nuevo eso, era un apasionado en su trabajo y no dejaba que ningún caso se le escurriera entre las manos.

Suspiró y estiró sus brazos mientras bostezaba. Parecía que iba a tener un día tranquilo hasta que la tarde llegase el detective así que aprovecharía para adelantar algunos documentos del laboratorio, se dedicaría a las labores atrasadas de su hogar y si le sobraba tiempo reanudaría su lectura acompañada de buena música y un café potente.

No era un plan malo tampoco.

Se levantó dirigiéndose a la cocina para servirse una taza de café y se puso una chaqueta para salir a la terraza y encenderse un cigarrillo.

La luz del sol aún se veía rosada y a parte de los pájaros que pasaban a su alrededor la ciudad se veía bastante tranquila por el momento. Exhaló el humo y degustó la amarga bebida, disfrutando de cada sorbo mientras su piel agradecía el fogaje que le provocaba.

Guardó el mechero en su bolsillo y contempló el pequeño parque que se podía llegar a ver des de ahí. No había ni una alma por las calles y aún siendo invierno esa mañana no corría apenas aire, la sensación térmica no era tan baja como los días anteriores.

Se levantó en busca de un cenicero y en el momento en que sus ojos dejaron de mirar el exterior para recogerlo de debajo de la mesa sintió de repente una sensación fría y penetrante en la nuca le hizo erizar la piel de mala manera, haciendo que el objeto de cristal que tenía en las manos bailara entre sus dedos peligrando caer al suelo.

Su mirada se levantó al acto y sus ojos empezaron a buscar que podía haberle echo sentir así, esa angustia repentina le frustraba. Pero aún así no pudo ver nada fuera del otro mundo.

Se acabó el café en un par de sorbos y absorbió el humo del cigarro con ansias, como si lo necesitase para recuperar el aliento mientras su otra mano le acariciaba el brazo intentando quitarse esa mala sensación del cuerpo.

Decidió volver a entrar al aplastar la boquilla justo a la ceniza, dejó el cenicero en su sitio y recogió la taza. Su mano abrió la puerta invitándola a la cocina y después de dejar la taza en la pica se dirigió al pasillo para ir al comedor y recoger su portátil, si se ponía ahora con los archivos podría quitarse mucho trabajo de encima.

Se desabrochó la chaqueta mientras andaba y cuando iba por medio camino su piel se volvió a erizar, esta vez la sensación era más pesada y desagradable. Sus pies, ahora descalzos, se pararon frente el marco del comedor. Dejó la chaqueta colgada en la pared y cruzó hacia la sala.

Sus pies flaquearon.

-"Buenos días, Sherry."-

El corazón iba a estallarle del pecho, todo el aire de sus pulmones se había quedado comprimido con miedo a salir.

-"Tan madrugadora como siempre. Me he servido un poco de café, con tu permiso."-

Sus puños se apretaron al ver el sosiego con el que se movía en su propio apartamento.

-"¿Qué haces aquí?¿Qué quieres Vermouth?"-

La rubia río a carcajadas mientras removía el azúcar de su taza. Estaba acomodada en el sofá con las piernas cruzadas y el codo apoyado en el reposabrazos. Luciendo una amplia y venenosa sonrisa.

-"Llevamos mucho tiempo sin vernos, ¿Qué tal una charla para ponernos al día primero?"- Vermouth le dijo mientras palpaba a su lado el espacio desocupado del sofá.

-"No gracias, ¿Por qué no me explicas que haces en mi casa y luego te vas por donde has venido?"-

Shiho cruzó los brazos. No le caía nada bien esa mujer, sabía la clase de persona que era y de lo que era capaz de hacer y aunque sabía que podía acabar con ella en un momento no iba a mostrarse débil ante ella.

La rubia se levantó y saboreó su café cerrando los ojos.

-"No seas desagradable."- Dejó la taza de nuevo en la mesa y se acercó un par de pasos, contemplando toda la sala.-"Que bonito lo tienes todo, una decoración muy agradable. ¿Kudo pasa a menudo por aquí a verte?"-

-"Vermouth déjate de líos."-

Vermouth se acercó más a ella hasta estar justo a un palmo de distancia, más cerca de lo que le gustaría a la científica, moviendo todo su cuerpo con picardía, sin despegar la sonrisa de su cara. Le acarició la mejilla a la vez que Shiho le ponía cara de asco.

-"Tenía muchas ganas de que llegase este día."-Recorrió con su dedo la barbilla hasta parar sus dedos en su cuello.-"Voy a tener el placer de verte morir."- Su voz acabó convirtiéndose en un susurro desagradable.

-"¿Has venido a matarme?"- Shiho resopló burlándose de ella y apartó sus garras de su piel.-"No es la primera vez que lo intentas, espero que tengas más suerte esta vez."-

La rubia enfureció ante la falta de miedo, se acercó rápidamente a ella empujándola contra la pared y le reventó el labio de un golpe. Esta vez la historia acabaría diferente. La pelirroja abrió la boca para contestarle pero las palabras de Vermouth se adelantaron.

-"Cállate. ¿Crees que no se lo que me vas a decir?"- le agarró de la camiseta apartándola de la pared .-"Shinichi se dará cuenta. Cuando venga os encerrará. Bla, Bla, Bla..."- Dijo poniendo su voz y riéndose de ella.

Shiho apretó los labios y dejó puesta su mascara de póker, si no le mostraba reacción, no tenía nada de que burlarse.

-"Desgraciadamente Kudo esta ocupado en un caso bastante complicado, y bueno, Kazuo le tendrá entretenido el rato necesario. Don't worry, we have all the time we need."-

La científica arqueó las cejas antes de alinear todo lo que estaba pasando. No le hacía ninguna gracia que Shinichi estuviese en medio de un plan de Kazuo.

-"Tu noviete no ha pensado las cosas bien antes de querer jugársela a la organización. ¿Sabes que va a pasar?"-Vermouth le preguntó sin esperar respuesta.-" Kazuo lo acabará llevando a un viejo apartamento, después de mandarle muchas pistas falsas y marearle prácticamente todo el día, esperando una reunión con nosotros. ¿Tentador verdad?"-

Le soltó la camiseta y se separó de ella mientras se peinaba unas hebras de cabello entre los dedos.

-"¿Una reunión?"-

Shiho estaba realmente confundida y la rubia parecía leérselo todo en la cara.

-"Si, aquí viene lo divertido. Ellos creerán que nosotros iremos, pero…"-Dio una vuelta a si misma mientras ponía pose de sostener un arma.-"¡BANG!"-Sopló la punta de sus dedos y le guiñó un ojo.-"En realidad habrá una explosión que matará a dos pájaros de un tiro."-

La rubiofresa no pudo evitar poner cara de asco ante el disfrute de su enemiga. Su cabeza se puso a pensar rápidamente en todas las opciones que tenía para salir de ahí. Debía encontrar a Kudo antes de que fuese demasiado tarde. Miró a la puerta calculando los segundos que tardaría en salir de ahí cuando Vermouth volvió a llamar su atención.

-"No vayas tan rápido muñeca, no puedes salir, está todo cerrado. No seas impaciente, que las sorpresas no han acabado."-

Shiho se intentó apartar de ella pero dos manos le agarraron de la cintura inmovilizándola y helándola hasta en los huesos.

-"Cuanto tiempo Sherry."-

Gin.

Sus manos la agarraron más fuerte acercándola a él.

-"¿Te ha gustado el amanecer? Espero que lo recuerdes bien, porque va a ser el último que veas."-