La semana había pasado rápidamente para Padme y Anakin luego de aquel encuentro. Ninguno había hablado de lo sucedido y no pensaban hacerlo.

Finalmente el día del acto escolar llegó, y tal como le habían prometido a los niños irían juntos.

Luego de una larga discusión, Anakin terminó aceptando ir en el automóvil de Padme, y ella no cedería el asiento del conductor. Por lo que Anakin se vio como copiloto, mirando divertido como Luke y Leia cantaban en los asientos de atrás.

- No suelten los cinturones de seguridad- advirtió Anakin y los niños asintieron.

- Oh, hagan lo que él dice niños, ya se siente bastante miserable al no poder conducir- bromeó Padme y el rodó los ojos.

- ¿Podemos darnos prisa? Ya quiero ponerme mi disfraz- dijo Luke y Padme sonrió.

Llegaron en apróximadamente 20 minutos al colegio, aunque Anakin alardeaba de que él habría llegado en 10.

Padme tomó el disfraz de Leia y fue hasta el baño de mujeres y Anakin hizo lo mismo con Luke caminando al baño de hombres.

La primera pregunta que los padres se hicieron en un baño de kínder era ¿Quién carajos hizo casetas tan pequeñas? Sentían que se veían increíblemente ridículos allí, pero los rostros emocionados de sus hijos valían la pena.

Anakin ayudó a Luke a ponerse su disfraz de conejo de pascua hechos con cajas de cartón y tela.

Cuando ambos salieron de las casetas, se miraron con una sonrisa emocionada. Sus hijos se veían realmente hermosos en sus disfraces.

Leia vestía un hermoso vestido de princesa, adornado con temática de pascua, mientras que Luke vestía un traje de conejo que le daba un aspecto gracioso. Anakin tomó una foto, una que juro que le recordaría el resto de su vida, inclusive cuando Luke creciera y tuviera novia.

Luke y Leia avanzaron hacia donde estaba Ezra vestido de conejo también, todos preparándose para el acto oficial del colegio.

- Ellos parecen felices- dijo Padme con una sonrisa encantadora

- Lo parecen- admitió Anakin, y se agachó un poco para hablar al oído de Padme- Aunque entre nosotros, soñaré con disfraces de conejos toda mi vida luego de todo lo que trabajamos en ese

- Ni que lo digas- bromeó Padme riendo- No quiero ver un disfraz de princesa una vez más en mi vida- bromeó Padme

- ¿Nunca te vestiste de princesa?- preguntó Anakin arqueando una ceja

- No- mintió Padme- Ok bueno, bueno si, unas veces- dijo cuando Anakin le dio una mirada divertida- ¿Y tú? ¿Nunca fuiste un príncipe en la escuela?

- Cuando estaba en preescolar, me tocó ser una roca- dijo Anakin y ambos estallaron en carcajadas, pero debieron disimular porque el acto estaba por comenzar.

El acto comenzó, donde explicaban el motivo religioso de aquel acto, y luego por fin tuvo lugar la actuación.

Ambos padres estaban emocionados al ver actuar a sus hijos, de hecho ni siquiera sabían que participarían, solo sabían que irían disfrazados, pero era una sorpresa para los padres.

Ambos niños recitaron juntos un poema, y finalmente sus padres eran un mar de lágrimas emocionadas.

Cuando el acto terminó, compartieron con los otros padres, con los cuáles comenzaban a llevarse mejor.

Anakin conversaba animadamente con los padres de Ezra, y el niño le comentaba que él quería ser militar cuando fuera grande, Anakin le prometió ayudarlo a prepararse y el niño estaba feliz de escuchar eso.

Sin embargo no todo sería felicidad ese día, puesto que, cuando Padme conversaba con el maestro Yoda sobre él increíble talento de Leia para los discursos, Padme vio algo que le congeló la sangre.

Rush Clovis, él padre de Leia, estaba conversando con su pequeña a solo metros de distancia, la niña lo miraba extrañada, sin saber quién era ese extraño que le hablaba.

- ¿Ocurre algo señorita Naberrie?- preguntó el maestro Yoda pero Padme no respondió.

Salió caminando rápidamente hacia donde estaba Leia. Sus piernas temblaban, y su corazón latía acelerado.

- Leia, cariño, ven acá- llamó Padme intentando que su voz no temblara, y Leia corrió hacia su madre.

- Mami, ese señor me estaba preguntando por ti- dijo Leia apuntando al hombre que ahora miraba a Padme con una sonrisa divertida.

- Leia, amor- dijo Padme temblando besando la frente de Leia- Ve con el maestro Yoda ¿Si?- dijo Padme y Leia hizo lo que ella le decía. Padme miró al maestro Yoda, casi rogándole con la mirada y el maestro asintió, sacando a la niña de allí. Algo extraño sucedía.

Padme siguió al hombre que caminaba hacia las escaleras del lugar, apartado de los demás y completamente solitario. Seguramente para conversar.

- ¿Cómo te atreves? ¿Qué haces aquí?- casi gritó Padme pero su voz no fue más que un murmullo ahogado.

- Veo que la pequeña e inocente Padme, ha tomado un carácter fuerte- dijo Rush Clovis mirándola divertido

- ¿Qué haces acá? ¿Qué quieres de ella?- preguntó Padme casi temblando.

- Es mi hija ¿No? Quiero ser parte de su vida- dijo Rush Clovis divertido

- Jamás ¿Me has escuchado? Jamás te acercarás a ella, jamás lo permitiré- dijo Padme temblando de ira, sentía náuseas y fácilmente se abría desmayado de no ser por esa ira.

- No puedes impedirme ver a mi hija- dijo Rush Clovis con una calma irritante- Quiero ser parte de su vida.

- Jamás- dijo Padme con ira acercándose a él

- ¿Jamás?- preguntó Rush Clovis acercándose a ella- ¿Jamás? ¿Tú me lo impedirás? Una patética doctora podrá conmigo, soy el líder del clan bancario más importante en cientos de ciudades, si quisiera podría quitártela- dijo Rush Clovis y Padme lo observó horrorizada

- ¿Qué quieres de mi? ¿Qué quieres de ella?- casi sollozó Padme

- Sabes lo que quiero Padme- dijo Rush Clovis acariciando su rostro- No quiero nada serio, solo acostarme contigo, nunca te quise como una novia, pero tu cuerpo, te deseo Padme, de lo contrario, ya sabes. ¿No recuerdas esa noche hace dos años?

Padme sintió ganas de vomitar ¿Había sido él? ¿Él había entrado a su apartamento?

- ¿Fuiste tú?- preguntó Padme temblando

- ¿Quién más seria cariño?- preguntó Rush Clovis hablando muy cerca de su oído.

Padme se sintió mareada, lo que había ocurrido esa noche, había sido una experiencia traumática, nunca supo quién había sido, pero siempre tenía sospechas, ahora sabía que había sido él.

- ¿No quieres eso verdad Padme?- preguntó Rush Clovis tomando la mano de Padme y ella intentó soltarse- No estará Satine esta vez- susurró apretando aún más su mano

- Déjala a ella en paz, no la verás, no te acercarás a ella- dijo Padme casi en un susurro, saber que había sido él aquella noche, le hacia temerle, le hacia temer si alguna vez estarían seguras. ¿Por qué él hacia esto? Él las había abandonado. No tenía derecho a acercarse a Leia.

- Entonces dame lo que quiero, y me alejaré, solo es un trato justo Padme- dijo Rush Clovis y ella sintió ganas de vomitar- ¿Has escuchado?- gruñó el hombre apretando más.

- Vete al infierno- dijo Padme casi sollozando. ¿Por qué le ocurría esto a ella? ¿Por qué ahora?

Podría fácilmente defenderse, pero recordar aquella noche, en que alguien entró a su apartamento e intentó secuestrar a Leia la aterrorizaba.

El hombre no deseaba soltarla, hasta que de pronto Padme sintió como alguien la tomaba por los hombros y Rush Clovis la soltaba. Sabiendo de quién se trataba se dejó abrazar fuertemente y se tomó con fuerza del brazo del hombre.

- ¿Sucede algo malo?- preguntó Anakin mirando a los ojos de Padme. Claro que sabía que sucedía algo malo, pero solo quería una confirmación para comprobar su teoría de que la violencia algunas veces era la solución.

- Solo una conversa entre novios ¿Quién demonios eres tú?- preguntó Rush Clovis y Padme se tensó.

-¿Novio? Claro y yo soy el conejo de pascua idiota, sal de aquí- dijo Anakin perdiendo la paciencia

- ¿Quién es este sujeto Padme?- preguntó Rush Clovis celoso

- Vete- casi gruñó Padme pero su voz sonaba demasiado asustada, demasiado afectada, tanto que Anakin comenzaba a preocuparse por qué era lo que le había dicho ese sujeto.

Anakin observó seriamente al sujeto, y Rush Clovis pareció notar que no le convenía meterse con ese tipo. Ya obtendría lo que quería de Padme, siempre lo hacia, así había sido su relación en el pasado, podría serlo ahora, este idiota solo era un estorbo.

- Adiós cariño- susurró Rush Clovis, pero cuando la fue a tocar Anakin apartó su mano y él se fue con una sonrisa sarcástica.

- Ey- dijo Anakin mirando al rostro de Padme que estaba pálida- ¿Qué te ha dicho? ¿Te ha hecho daño?- preguntó Anakin pero Padme solo lo abrazo.

Anakin respondió el abrazo, sintiéndola temblar en sus brazos. El maestro Yoda se acercó lentamente hacia ellos y asintió cuando Anakin le indicó que todo estaba bien. Anakin agradecería siempre al maestro Yoda por haberle advertido que algo sucedía con la señorita Naberrie.

- Ey, tranquila, todo esta bien ahora- dijo Anakin acariciando el cabello de Padme.

Anakin se prometió dos cosas ese día, la primera era saber que demonios le había ocurrido a Padme. La segunda era no dejar que ese imbécil le hiciera daño.