Capitulo 17
La trampa
….
En la mañana alguien tocó la puerta del salón principal.
-¿Quién es?-
-Soy yo su majestad, Ud me mando a llamar-
-Si, pase-
Uno de los jóvenes soldados se acercó hacia el Rey, este se encontraba caminando nerviosamente.
-¿Qué sucede su majestad?-
-¿Qué sucede? ¡Que no sucede! ¡Todo se viene abajo!-
Nuevamente la puerta sonó.
-¡¿Y ahora quién demonios es?!-
-Soy Kunzite Señor-
-Está bien, que pase-exclamó tratando de calmarse- ¿Qué sucede?-
-Su majestad, el Rey Alan le ha declarado la guerra, necesitamos hacer algo urgentemente-
-¡Ese bastardo!... está bien, reúne a todos al salón de las armas, pero ya! Luego me incorporare con uds-
-Muy bien señor-
-¿A todos?- indagó con malicia Jedite- Su majestad, no es que quisiera provocar malos entendidos pero…-
-¿Pero qué? ¡Vamos que no tengo todo el día!-
- Yo sé de uno que de seguro estará muy ocupado para poder asistir- dijo sarcásticamente.
-¿Quién? ¿Quién esta tan ocupado que no puede cumplir con su deber?-
-El joven Haruka su majestad, lo he visto el otro día muy cerca de su cortesana más querida-
-¿De Michiru?-
-¿De Michiru?- indago el otro.
-Si su majestad- pronunció bajando la mirada pero aun así se pudo distinguir una pequeña mueca.
-¡Esto es inaudito!- gritó dando un fuerte golpe con el puño cerrado a un librero que tenia a pocos centímetros- ¡Ella es mía y de nadie más!-
-Lo sé señor, todos lo sabemos mi señor, es por eso mismo que me encuentro en mi deber de comunicarle lo que vi-
-Hiciste muy bien, ese niñato no la tocará nunca más-
-Claro que no señor-
-Tráemelo ahora mismo-
-Si señor-
Y eso mismo hizo el guardia, salió en búsqueda de aquel joven.
-¿Y tu porque preguntas? ¿Qué sabes? ¡Habla!-
-Mi señor, ¿acaso no se ha enterado de los rumores que circulan en relación al joven Haruka?-
-¿Cuáles?-
…..
Tras varios minutos…
-Por fin te encuentro-
-¿Que sucede?-
-El rey necesita que le lleves a su cortesana-
-¿A Michiru? ¿Yo?-
-Sí y date prisa, sabes muy bien que al Rey no le gusta esperar-
Lo condujo casi a rastras hacia los aposentos de la joven en donde golpeó con fuerza la gran puerta que adornaba su lujosa habitación. Era de esperarse ya que ella era su favorita, poseía todos los privilegios y muchos más.
La muchacha abrió preocupada por el golpe.
-¿Si?-
-Vamos, te requiere el Rey-
-Espera un momento que me cambio de…-
-Nada de eso, ¡ya!- le dijo sosteniéndola del antebrazo haciendo que retrocediera nuevamente hacia la puerta.
El joven soldado no podía casi ocultar su ira contra este.
-Muy bien ahora yo me encargo- exclamo el joven.
-Nada de eso, los debo llevar a ambos, son órdenes-
Ambos se lo temían, sospechaban que algo no andaba bien.
Cuando llegaron a los aposentos del Rey tocaron a su puerta, este se acerco a la misma invitando a la muchacha a pasar.
-Te estaba esperando-
-¿A mi también me ha mandado a llamar su majestad?-
EL rey lo miro con desprecio hasta que pronuncio palabra.
-Tu quédate allí afuera, si deseo algo mas te lo haré saber-
-Si señor-
Pero el rey dejo la puerta sin candado casi imperceptiblemente entre abierta a propósito.
Al volver a su sillón favorito le ordeno lo de siempre, que ella le bailara; mientras tanto el rubio esperaba detrás de la puerta inmóvil sin saber que hacer.
En un momento dado le ordeno que se desvistiera a lo que ella no puso objeción.
Mientras contemplaba su exquisita figura pronunciaba en lo bajo palabras imperceptibles.
-Ahora ven aquí- le señalo sus prendas, las cuales estaba bajando.
-¡Arrodíllate!-
Ella intento esquivar la petición a lo que este se molesto-
-¡Te lo ordeno!- le dijo tomándola de la cabeza y acercándosela hacia su entrepierna.
De repente se abrió la puerta de un golpe.
-¿Qué haces aquí?- pregunto simulando incertidumbre.
Pero no permitió que este respondiera. Aparecieron por detrás para sujetarlo aquellos soldados que habían planeado la situación.
-Ya que estas, ven tu también, que deseo corroborar algo-
-¡Traédmelo!-
-¡Suéltenme!-
Pero aquellos lo aprisionaban cada vez mas fuerte sin parar de sonreír.
-Compruébelo su majestad- dijo uno de ellos.
-¡No me digas lo que tengo que hacer!-
-Disculpe mi señor-
De pronto el Rey les ordeno que lo soltaran, cambiando el rumbo de las cosas, el mismo Rey tenía sus propios planes.
-Acércate y tócala…
La cara de asombro de todos los presentes era evidente.
-Ahora quiero que la tomes- exclamó con maldad -Me han llegado noticias de que esta vulgar me está engañando, a mí, a su Rey, con uno de mis soldados y quiero que tu le des su castigo-
-Pero su majestad-
-¡Calla!- se levanto de su asiento- ¿O acaso no puedes?-
-¿Por qué será? dijo sarcásticamente uno de ellos.
-Si no eres tu será Kunzite, o Jedite, me da igual. ¡Vamos hazlo tu!- dijo señalando a este otro mientras este se quitaba el cinturón.
-¡No!-
-¿Entonces?-
-Lo haré su majestad, pero no aquí-
-¿Cómo que no aquí? tiene que ser delante mío, y de ellos también ¿Por qué privarlos de semejante privilegio? Quiero ver que eres capaz-
…
Continuará…
Primeramente pido disculpas por tanta demora. Entre el trabajo y la carrera no tengo tiempo ni para mi, sepan disculpar. Ahora que entré en vacaciones en el trabajo me dedicaré a completar las historias que tengo incompletas.
También agradezco a quienes siguen interesados en leerme a pesar del tiempo, gracias, y les cuento que ya no queda nada para que se termine esta historia tan misteriosa ;)
Ahora si, que disfruten!
