Nos cedamus amori

Tras la disputa con Marina, ambos reyes se quedaron pensativos y terminaron discutiendo diversos planes con los miembros germanos de Mauro y Saval, los cuales les dieron un discurso de porqué debían continuar con el plan instaurado desde el principio, les explicaron que su llegada no era algo que fuera casualidad, sino que los mismos dioses lo había predicho; ambos reyes estaban cansados, pero se dispusieron a escuchar con atención y se dieron cuenta de que Marina estaba sacrificando su fe y su vida en la confianza que le tiene a los dioses y que debían confiar en ella a pesar de que no son del todo pacientes en seguir manteniendo en libertad a los romanos.

- Creo que fuimos muy injustos con ella – dijo Caspio – ella nos ha dado la oportunidad que nadie ha podido hacer en quince años y nosotros vamos con nuestra boca para arruinarlo – dijo resignado y Pietro se sentó en una roca a su lado, tomó aire y asintió con la cabeza, sabiendo que sus hermanas los esperarían con la misma conversación al regresar.

- Lo sé, no sé en qué diablos estaba pensando, Caspio, lamento haberte metido en todo esto – se disculpó pasándose la mano por su cabello.

- Yo también tuve participación en esto Pietro, ambos tenemos parte de la culpa dentro de esta pelea – tomó sus armas y empezó a acomodarlas tanto en el almacén del campamento, como en su montura de caballo, estaban a unas dos semanas antes del torneo y debían trabajar en equipo no pelear como si fueran enemigos de guerra – estaba molesto porque Palpatine está obsesionado por saber de nosotros que….no tomé en consideración que Fernanda debió sufrir con la muerte de sus padres y no pensamos que el hecho de que estuviera sola, no implicaba que no tuviera responsabilidades con su gente.

- Es cierto – dijo agarrando sus propias armas y preparó su montura en su caballo – hay que disculparnos, Caspio, lo peor del caso, es que seguramente Lu y Susanna ya están más que enteradas del asunto y será peor de lo que fue ahora – Caspio frunció la cabeza sabiendo que le esperaba una buena lección por parte de su amada esposa, Susanna de Sicilia podrá ser la reina más benévola del mundo, pero cuando está enojada es una fiera – oye ahora que lo recuerdo, ¿qué vamos a hacer si Palpatine nos pide matar a nuestros contrincantes a la hora de vencerlos? – eso hizo que Caspio tirara su espada al pasto, la sorpresa y el hecho de que tendrán que obedecer sin tener opción, es algo que no se les había ocurrido.

- Buen punto – le contestó viendo al bosque – no habíamos planeado eso, si nos ordena ejecutarlos y es uno de los nuestros, la gente podría tomarlo como traición….al menos, un buen grupo de personas, otros lo considerarán como un sacrificio por el bien de nuestra identidad, pero el mayor riesgo es que Palpatine llegue a considerarlo como un insulto al imperio y que ate cabos con respecto a quiénes somos.

- Debe haber alguna manera de hacerles parecer que están muertos o convencer a nuestros contrincantes que serán libres si fingen estar muertos por unas buena horas – rió ante el problema que tenían, no fue hasta que llegó Saval con ellos y les llamó la atención cuando les habló.

- Mi hermano supuso que tarde o temprano se harían esa pregunta y ambos ideamos un plan que les ayudaría para que su torneo sea lo más real posible – dijo mientras sacaba seis dardos diferentes – estos son dardos tranquilizantes, tienen forma de daga para que cuando Palpatine les de la señal del puño y el dedo hacia abajo, ustedes se la claven en el cuello con fuerza, esta punta es muy filosa pero debe entrar con decisión sobre la espalda a la altura de las clavículas para que entre a las vértebras con firmeza.

- Ingenioso – habló Caspio al admirar los dardos - ¿qué tipo de veneno tiene?

- Es un suero que aprendí a hacer cuando entramos en selvas desconocidas – les fue explicando mientras les entregó el par a cada quien – uno de nuestros hermanos terminó encontrando una aldea de curanderos muy especializados en herbolaria pero con plantas casi no conocidas en Roma y el resto del mundo, de hecho tienen un jardín con diversas de esas plantas, no tienen todas porque el relieve y el clima no son aptos para muchas de esas plantas – ambos reyes estuvieron de acuerdo y los envolvieron con cuidado para evitar que se vieran y que se les cayeran – tiene duración de al menos diez horas, parecerá que el contrincante está muerto, ya que causará una parálisis en el cuerpo mientras pasan sus efectos, pero deben sacarlos rápido del anfiteatro, para evitar que los entierren.

- Necesitaremos hombres suyos que nos ayuden a traerlos aquí, para hacer parecer que van a enterrarlos – dio indicación Pietro y Saval asintió con seguridad, pero antes de que se fuera Pietro le dijo unas cuantas cosas más – necesitan disfraces romanos para llevarlos en la carreta, hay una fosa por el camino hacia esta dirección, asegúrense que nadie los siga y tráiganlos aquí al campamento.

- Sí, majestad – con eso, ambos reyes montaron sus caballos y se dirigieron al palacio, preparándose mentalmente para el regaño de sus vidas, con sus hermanas y esposa, dejaron sus caballos y cruzaron los pasadizos secretos hasta llegar a la habitación de Caspio, al entrar vieron a Susanna quien estaba acostada sólo viendo al techo y Caspio decidió ser el primero en enfrentarse, después de todo el tiempo que estuvieron allá en el campo, no se dieron cuenta de que ya estaba oscureciendo y que eran afortunados de llegar a tiempo.

- ¿Susanna? – habló dudoso el rey de Cartagena, la reina volteó a verlo y le sonrió de lado, lo que puso más nervioso al joven rey y a su cuñado – Sé que seguramente ya Marina les contó lo que sucedió hace unas horas, pero antes de que vuelvan a regañarnos todos ustedes, quiero que sepas que ambos estamos muy arrepentidos por lo que sucedió con ella – confesó sinceramente.

- Con todo esto de la batalla inesperada, tuvimos demasiado en qué pensar – continuó el rey siciliano – sé que no es una excusa, me he enfrentado muchas veces contigo y Lu para saber que debo reconocer mis errores y que las excusas no sirven, Caspian no fue el que inició todo esto, él sólo dio su opinión, fui yo quien lo involucró en algo más grave y aunque él insiste que él también tuvo que ver, yo le adicioné la presión de tener que terminar la invasión antes de si quiera tener toda la información acerca de lo que trama Palpatine y yo….lo lamento tanto – ambos bajaron la cabeza y Susanna estuvo escuchando todo el tiempo, vio cuando ambos reyes llegaron cabalgando hasta los establos e ideó un plan con su hermana, si ambos no decían nada al respecto, ellas se encargarían de darles una buena lección hasta que estuvieran de rodillas pidiendo perdón a su amiga, pero viendo y escuchando la disculpa sincera sobre todo de su hermano mayor, podía constatar que este viaje ha sido muy oportuno para todos sobre todo, ellos necesitan trabajar en equipo, no podrán luchar para liberar al imperio si están separados.

- Muy bien, espero que hayan aprendido la lección, Pietro y Caspio, porque tuvimos que consolar a Marina durante una hora y teníamos planeado un buen castigo para ustedes si no estaban dispuestos a disculparse – les dijo seriamente Susanna y Lucinda estaba en la esquina del cuarto de Caspio y Susanna y Marina estaba oculta en la puerta del baño de dicha habitación.

- De hecho justo íbamos a su habitación para disculparnos y… - comenzó a explicar Pietro, pero la voz de Marina lo interrumpió de repente.

- No son necesarias sus disculpas, caballeros – la figura de Marina salió de su escondite en el baño y Caspio, se puso de pie de inmediato, al no esperarse la sorpresa y Pietro se quedó con la boca abierta de pensar que cayó en una trampa.

- ¿Nos tendieron una trampa? – se cruzó de brazos Caspio y Pietro sólo las veía incrédulo, mientras las tres chicas reían un poco.

- No me miren a mí, señores, tus hermanas son muy intuitivas y saben cómo hacerlos sentir mal, claro, eso sucedería si hubieran llegado con su ego en alto – dijo riendo al ver sus caras, mientras ambos reyes, observaban a sus hermanas y esposa con los ojos abiertos y ellas, sólo los miraban con picardía – pero quiero decirles que acepto sus disculpas, Pietro, yo también me porté grosera con ustedes y que los entiendo en su angustia y desesperación….sin embargo, tenemos una misión y pues, me cuesta trabajo no continuar con dicha misión sin alterar nuestra posición actual – confesó con la cabeza baja y Caspio tomó la iniciativa.

- No, nosotros fuimos los irresponsables otra vez, Marina – Caspio habló en voz baja, para evitar que las paredes escucharan – tu reacción fue normal, absolutamente, no debes sentirte mal por tu enojo y responsabilidad, ya hablamos con Mauro y Saval y nos dieron un buen discurso sobre el respetar la decisión de los dioses y nos hicieron entender tu forma de ver las cosas – Marina, sonrió algo apenada, no era común que las personas la tomaran en consideración de esa forma.

- Nuestros comentarios estuvieron fuera de lugar y no debimos hacerte creer que por no tener familia como nosotros – las miradas fulminantes de sus hermanas menores, lo hicieron cuidar de sus palabras – no tenías la misma desesperación que nosotros….te tratamos casi como cualquier hombre que desplaza a una mujer de su derecho de decidir y eso no es correcto y ambos nos disculpamos por nuestras actitudes – Pietro terminó sinceramente y Caspio, asintió con él.

- Disculpas aceptadas, Pietro y Caspio….somos un equipo, algo medio alocado, pero somos un equipo – todos rieron y concordaron con ella – pero si queremos vencer contra Palpatine, debemos trabajar unidos a pesar de nuestras diferencias – ambos asintieron y Marina tomó la oportunidad de darles la noticia – además, acabó de enterarme de algo que va usar Palpatine en nuestro torneo – eso les llamó la atención a todos – gracias a Dooku y a Arias, se rumora que Palpatine mandó llamar a los tigres y leones para la justa – al anunciar la noticia, en el circo romano, los torneos de los gladiadores no sólo eran peleas a espadas y combate a mano, también se usaban animales salvajes como leones y tigres, para desconcentrar a los gladiadores y que estén presionados al momento del ataque, pero Palpatine casi nunca tuvo que usarlos, hasta ahora.

- Maravilloso – dijo Caspio.

- Lo mismo dije cuando Arias llegó a contármelo – continuó Marina y se sentó en el sillón junto a Lucinda – a lo que mientras ustedes llegaban, las chicas planeamos que encargarían una buena dotación de carne fresca para dentro de dos semanas, para que, al momento del torneo, tengamos nuestra propia trampa en contra de la de Palpatine.

- Junto con estas cosas – habló Caspio sacando los dardos que les entregó Saval, antes de regresar a palacio y Marina se les quedó viendo extrañada – Mauro y Saval, previeron que, en algún punto del torneo, nosotros tendríamos que matar a nuestros oponentes, si es que a Palpatine se le ocurre y para evitar tanto traición a nuestra gente como sospechas por parte de Roma, entonces…. – hizo una demostración con la daga – estos dardos, tiene forma de daga, que les hará pensar que están a punto de presenciar la muerte del otro, pero si empujamos un poco el mecanismo – explicó empujando la mitad hacia adentro de la daga – tenemos la punta de un dardo, con una posición poderosa que parecerá que están muertos.

- Pero en realidad….- prosiguió Pietro – estarán dormidos durante más d horas, mientras van de trayecto a nuestro campamento – Marina, los vio impresionada y asintió con la cabeza entiendo completamente el plan.

- Excelente idea, señores – les dijo sonriendo – Palpatine, jamás notará la diferencia, sólo tengo una pregunta ¿cómo le haremos para evitar que los soldados romanos, se lleven los "cuerpos" de los derrotados? – inquirió pensando en el siguiente paso, para evitar sospechas.

- Ése es el segundo punto – dijo Pietro – le pedí a Saval que, para el día del torneo, trajera a hombres disfrazados de romanos, para que puedan entrar al Anfiteatro sin problemas y que cuando trajeran los cuerpos a desechar, ellos fueran los que se los llevarán a Mauro y Saval, el camino que nos lleva a ya saben dónde, está cerca de una de sus fosas para los vencidos en la justa – terminó discretamente, ya que todavía había unos cuantos sirvientes a estas horas, hasta que ya fuera hora de dormir en el palacio.

- Ahora sí me dejaron con la palabra en la boca, chicos – habló asombrada Marina y Lucinda concordó con su opinión.

- Les dije que mi hermano y esposo, son bastante hábiles con su cerebro cuando quieren – comentó en broma Susanna, mientras Pietro la veía con cara asesina y las tres chicas rieron – pero también se me ocurre, que deben darle un buen espectáculo a toda Roma, porque Palpatine va a estar muy al pendiente de lo que hacen y sus maniobras, puede que hablen mucho por sí mismas.

- Es cierto, pero ¿qué es lo que tienes en mente, Su? – preguntó su amado esposo, quien junto con sus otros dos aliados, no entendían lo que ella quería decir.

- Quiero decir… - comenzó Susanna – que deben hacer movimientos que jamás hayan hecho en la vida, mezclando sus respectivas técnicas de batalla, es decir, que los tres se enseñen a pelear con su estilo de pelea y que usen todas esas habilidades en combate, en dos semanas – Lucinda, asintió con ella, mientras el trío terminaba de analizar sus opciones.

- ¿Te refieres a que cada uno nos instruyamos en nuestras propias técnicas y las combinemos en nuestra pelea para despistar su atención? – preguntó Marina, quien analizando la sugerencia de su aliada de Cartagena les estaba proponiendo, estaba formando su siguiente movimiento.

- Su y yo, creemos que si mantienen sus movimientos como siempre, Palpatine sabrá con certeza con quién se está enfrentando, he escuchado a los guardias hablar y de lo que hablan es que nuestras tácticas de pelea son muy predecibles, ya que al ver a nuestros hombres en acción, vieron de lo que estaban hechas nuestras tácticas, por lo que, Palpatine supone que Caspio y Pietro tienen técnicas similares, la única que podría salvarse es Marina, pero también ha habido rumores sobre que ella es una guerra feroz e inquebrantable.

- Parece que mis hombres hablan demás – dijo Marina algo avergonzada, pero dándole un poco de humor a la situación – pero bueno, es mejor que lo sepan, porque estoy segura de que muchos subestiman las habilidades de una mujer – dijo sonriendo y los dos caballeros asintieron con ella – estoy de acuerdo con lo que dicen sus hermanas, Pietro, ¿ustedes qué opinan? – Caspio, volteó a ver a Pietro, a pesar de concordar con las tres damas presentes.

- Yo creo que es una buena idea, Susanna – contestó Pietro – pero no puede ser algo tan elaborado, porque eso también nos delataría por mucho – Marina y Caspio, asintieron concordando con él – además, pienso que sería una muy buena oportunidad para hablar a solas con nuestro líder secreto – Caspio, abrió los ojos recordando a Anakin y sonrió de lado pensando en lo mismo.

- No será fácil convencerlo, estuve viendo sus movimientos y sus actitudes alrededor de sus compañeros y Vizla – dijo Caspio, sentándose al lado de su fiel esposa – y veo que es un hombre muy testarudo y no se deja llevar por cualquier cosa ni por nadie, salvo que sean seres muy queridos – Lucinda, rió ligeramente.

- Suena como a tres personas que conozco – Susanna, rió con ella y los tres se pusieron algo rojos de la vergüenza.