Ha pasado un mes y Marinette ha sido aceptada en la hermandad. ¡Eso merece una celebración! Y una vez que han correteado a los chicos, ha llegado el turno de descargar penas con una botella de vodka… o varias. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. Assassin's Creed es del mismo modo, propiedad de UBISOFT. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos y a resistir como mejor podamos.
Puede haber spoilers de la tercera temporada.
MIRACULOUS CREED
Capítulo 17: Borrachera
Guarida asesina. Catacumbas
Un mes después. Principios de septiembre.Viernes al atardecer. 19:17 hrs.
La vida asesina no era fácil. Tampoco la de un profesor universitario, por mucho que estuviera al fondo de la cadena alimenticia (justo por encima de los estudiantes, pero por debajo del bedel). Y ya que estamos en eso, la vida de una diseñadora emergente como Marinette tampoco era un paseo en el parque, menos cuando comenzaba a recuperar su creatividad y esta se veía reflejada en sus diseños: sus jefes, había que decirlo, estaban algo perplejos con la repentina productividad de la muchacha.
No se quejaban en todo caso.
Marinette suspiró: su vida había cambiado tanto que parecía que habían pasado otros diez años y no simplemente un mes desde que casi la akumatizaran o desde que ella y Adrien habían oficializado su relación. En ese tiempo había visto mucho y ya tenía una idea muy clara de lo que le esperaba, tanto como portadora de miraculous, como asesina.
Era un estilo de vida muy sacrificado, de eso no había duda. Vio como los asesinos se las arreglaban en la vida diaria, con sus distintas misiones como con sus trabajos "normales". Vio también los enfrentamientos entre templarios y asesinos, que eran más frecuentes y crudos de lo esperado. Supo que había siete oficinas asesinas repartidas en todo París, siendo la principal la ubicada en la sede bajo la Saint Chapelle, en donde estaban los maestros asesinos de Francia… o los vejetes como los llamaba Julián. Fue testigo de primera fuente de la importancia de tener a los templarios a raya, no solo en el tema de los miraculous, sino también en lo relacionado a los misteriosos fragmentos del Edén. Siguió a Adrien y a los demás en algunas misiones, a veces invitada, otras veces no, tanto en su persona civil como heroica. ¡Oh, sin duda que esto de la hermandad no era algo para tomarse a la ligera! Era un modo de vida apasionante…
… ¡Y Adrien se veía tan guapo, sexy y comestible en su papel de asesino! Solo lo superaba cuando iba por la vida como Chat Noir. Pero claro, primero la mataban antes de reconocer tal cosa, a riesgo que su novio se pusiera insoportable.
¡¿Cuál era su problema?! Desde que habían oficializado lo suyo, que cada vez que lo veía, le daban ganas de saltarle encima. ¡Qué vergüenza! Tan necesitada no estaba. Marinette rodó los ojos… y rió para sus adentros, porque sabía que su gato no se quejaba.
¡Mugres hormonas!
—¿De qué te estás riendo, ma lady? —preguntó Adrien mientras se detenían ante un portal.
—Quien solo se ríe, de sus maldades se acuerda. —dijo Marinette con una sonrisa.
—Oooooh, entonces debes tener una travesura de las gordas por ahí escondida.
—¡No tienes idea! —Marinette le guiñó un ojo— ¿Ya llegamos?
Adrien asintió mientras le rodeaba la cintura con una mano y la atraía hacia él para darle un beso. ¡Ah sí, eso era vida! Este gato era todo para ella. Héroe, asesino… guardián… Hablando de eso, aquél mes había conocido a un monje del Templo Miraculous llamado Su Han, quien la había llevado (ayudados por Kaalki) al Tíbet a conocer al resto de la orden. Le hicieron mil preguntas, la pusieron a prueba y sometieron a juicio sus destrezas y conocimientos. Tuvo una evaluación favorable y se determinó que si bien en lo físico solo necesitaba pulir algunos detallitos, en cuanto a lo intelectual debía aprender muchísimo todavía. Por esta razón, los ancianos del templo decidieron que una vez que completara su entrenamiento como asesina y tuviera su ceremonia en la Saint Chapelle, Marinette comenzaría clases con Su Han, para nivelarla en todo lo que Fu no le había enseñado, y que así tuviera su graduación como portadora. Por lo visto, habían hecho lo mismo con Adrien en su momento…
—Después de ti, ma princesse.
Sin soltar la mano de su gato, Marinette entró en aquella vivienda. Se notaba que la casa era muy antigua, por decirlo de alguna manera, y parecía la cosa más insignificante y menos llamativa de la faz de la tierra. Hazaña no menor, pues era enorme, aunque la distribución estaba terriblemente mal pensada. Era de ese tipo de lugares que sabes que está ahí, que ves todos los días, pero que ignoras olímpicamente incluso sin proponértelo. Tenía encanto, claro, ¡por todos lados!, pero de eso uno solo se daba cuenta una vez que estaba dentro de la casa y no por fuera. Marinette estaba muy sorprendida: tenía la sensación de haber pasado al lado montón de veces. Incluso la casa de su abuelo era más llamativa que esta.
—¿Entonces aquí terminaste de crecer?
—Sí. ¿Genial no? Tiene al menos unos 200 años: ha pertenecido a los Blanchet toda la vida.
—¿Siempre han sido asesinos?
—Hasta donde sé —Adrien se llevó las manos detrás de la nuca— Tiene una entrada secreta y no autorizada a las catacumbas, pero esa es información clasificada.
—¡Ah sí! ¿En serio creíste que no lo había supuesto? —preguntó Marinette coqueta— Algo había intuido: el acceso a las catacumbas debía estar muy a la mano… ¿Acaso ya me gané el derecho de saber cómo entrar a la guarida?
—Sí, ya puedes saber. Después de todo, pasó un mes y no te arrepentiste —explicó Adrien con travesura, mientras la arrinconaba contra la pared.
—Pasó poco menos de un mes, chaton —afinó Marinette, mientras le acariciaba el mentón con un dedo— Y me aprobaron como novicia desde Saint Chapelle.
—¡Detalles, ma princesse! —retrucó Adrien, agachándose lo suficiente como para robarle un beso— Ojo, todavía no eres una asesina, sino más bien una iniciada. ¡Todo comenzará cuando bajemos a la guarida! ¿Alguna pregunta?
—¡Montón! ¿Dónde están los demás Blanchet? Me da la impresión de que son muchos, pero apenas los veo a ustedes. —Marinette sonrió al tiempo que le rodeaba la cintura con los brazos— ¿Tengo que matar a alguien para ser una asesina hecha y derecha?
—La verdad… no. Solo recurrimos a eso cuando no hay de otra: los muertos pesan más que los vivos… además esconder cuerpos es un lío —explicó Adrien sin perder el buen humor— Los demás Blanchet… andan por ahí. Martín y Lucille estarán en Calais hasta el próximo año y tanto Paul como Robert están en misiones uno en Colombia y el otro en Ruanda: no están fijos a una oficina como nosotros. Deberían volver en unos meses.
—¿Y los dejaron solos en la casa?
—A cargo de esta oficina asesina nada más… Aparte de nosotros, aquí también vive la tía de Julián, madame Claire, con dos gatos y su hija Lina. Ya las conocerás… eso sí: Lina no es asesina ni sabe nada (y es antipática). Madame Claire sí: de hecho, ella está en el consejo asesino.
—¿Mariya también vive aquí?
—Vivía. Alquila un piso cerca de aquí, desde que se dio cuenta que quería sofocar a Lina con la almohada. Julián y yo no tenemos opción. —Adrien la tomó de la mano y comenzaron a caminar hacia la cocina, sorteando los estrechos vericuetos de la casa.
Marinette se dejó llevar, notando de cerca los detalles que alcanzaba a ver. Era obvio que en la casa vivían más personas, pero ningún detalle revelaba nada sobre la arcana guerra entre templarios y asesinos. La joven heroína tomó nota de lo que acababa de decirle Adrien, intuyendo los cuidados que debía tener si iba a estar apareciéndose más por aquella casa. Cruzaron la cocina y de ahí directo a una sala posterior que hacía las veces de lavandería, deteniéndose ante un armario.
—Ahora me hacen sentido las vueltas que me hacía dar Julián.
—Hay dos maneras de llegar aquí. ¿Lista?
—Claro que sí.
Adrien abrió la puerta del armario y tras una curiosa contorsión, activó un mecanismo oculto que abrió una puerta falsa. Le explicó paso por paso como hacerlo y que luego dejaría que ella lo hiciera. Sujetó una suerte de tubo con una mano, muy del estilo del que usaban los bomberos, y le extendió la otra.
—Cuidado con el escalón.
Marinette apenas entró en el armario, a sabiendas que no iba a caer con Adrien ahí metido, pero este dio un paso largo y sujetándose del tubo, se deslizó hacia abajo. La chica lo imitó tras unos segundos de duda y ni bien comenzó a deslizarse, las puertas del armario, la falsa y la real, se cerraron. Adrien la atajó una vez que llegó al fondo: estaban en una habitación bastante más amplia, apenas iluminada, y que parecía un callejón sin salida.
—¿Qué es todo esto? No recuerdo haberme deslizado nunca por ningún tubo antes…
—Lo dicho, hay dos formas de entrar aquí —dijo Adrien con una sonrisa misteriosa, mientras iluminaba una pared— Cuando estés más entrenada, vas a poder leer algo en esa pared… las reglas del credo asesino. Cuando eso suceda, serás una asesina. ¿Tikki?
—¿Si, Adrien?
—¿Recuerdas el credo?
—Ajá —afirmó Tikki, saliendo de su escondite y flotando hasta media habitación, encarando la pared— Lo que hay escrito ahí está oculto, ¿no? Marinette debe activar la vista de águila.
—¿La vista de qué?
—Una habilidad asesina: nos permite distinguir objetivos, saber las intenciones de otros… leer mensajes ocultos. Se requiere entrenamiento eso sí. A mí me resulta solo si me quedo quieto y no por más de 6 segundos.
—¡Pero bien que podrías llegar a la vista completa! —exclamó Tikki muy segura— Los dos. Tienen mucho potencial, ¿Cierto Plagg?
—Seeeeh —rezongó Plagg desde lo profundo del bolsillo en el que estaba escondido— ¡Ya sigamos, mi queso espera!
—Yo quiero mis galletitas, ¿continuamos? —preguntó Tikki muy cantarina
—Falta una escalera de madera, y una pendiente de roca —intervino Marinette muy seria. Adrien levantó las cejas curioso, causando que la chica lo imitase y pusiera sus manos en las caderas— ¡El que haya estado vendada no quiere decir que no prestase atención al camino! Esta parte no la recuerdo, lo demás sí.
—Jejejeje, ya mejor sigamos —sugirió Tikki.
Y así lo hicieron. Adrien sonrió ladino mientras se acercaba a la pared en la que se suponía que estaba todo eso escrito y activó otro mecanismo que reveló una puerta en el costado opuesto. Una vez que entraron, bajaron por una escalerita de madera que Marinette sí recordaba y siguieron por un pasadizo que iba en una pendiente pronunciada y que se adentraba unos 20 metros en las catacumbas, hasta que por fin llegaron a la guarida a la que Marinette ya estaba acostumbrada. Todo lo anterior no debía haberles tomado más de 10 minutos o algo así.
—¿Sabes? No nos dejaron bajar aquí hasta que cumplimos 18. —confesó Adrien con travesura. En eso Julián abrazó a Marinette de repente.
—Lo que no evitó que lo hiciéramos a escondidas. ¡¿Cómo estás cuñadita?! —saludó con alegría, mientras evitaba los manotazos de Adrien para que la soltara— ¿O debería decir hermana menor?
—¡Ya deja de hacerte payaso!
—¡Jajajajajaja! —rió Marinette mientras veía como Adrien y Julián intercambiaban golpes amistosos— ¡Sigan así y no les vuelvo a dar macarons!
La cara de espanto que le pusieron fue de antología. Mariya apareció en ese momento cruzada de brazos, pero divertida con la situación.
—Sigan así y digo en el grupo de whatsapp que nuestra nueva hermana los controla con comida. —esta vez, Adrien y Julián la quedaron mirando espantados a ella.
—¡No serías capaz! —susurró Adrien.
—Sabes que sí, starshiy brat
La sonrisa que puso la rusa le causó un tic nervioso a Adrien, mientras que Julián se largó a reír. Mariya no solo era capaz de hacerlo sino que ya tenía antecedentes. Sin ir muy lejos, había sido ella quien había compartido el vídeo de la pelea que tuvieron Adrien y Marinette en las catacumbas cuando se reencontraron. Este se viralizó bastante rápido entre los asesinos, quienes todavía se reían hasta el hartazgo de como Adrien, portador de la destrucción y uno de sus hermanos, había caído en los trucos más viejos del libro al tratar de contener a la heroína de París.
¡Nunca dejarían que se le olvidara!
—¿Por qué el trato de hermanos? —preguntó Marinette de pronto— Llevan todos ustedes llamándome hermana menor desde el miércoles…
—Porque eso es lo que eres, Marinette. —dijo Julián encogiéndose de hombros— El miércoles aprobaron tu solicitud de ingreso.
—Es lo que pasa cuando entras a una hermandad: ganas muchos hermanos mayores —explicó Mariya con suave alegría— Bueno… no digamos que tú y Adrien se portan como hermanos precisamente, pero es la idea.
Marinette se encendió como semáforo pero lo dejó pasar, en cambio a Adrien no le gustó mucho el comentario. Julián aprovechó para darle un golpe bajo aprovechando que estaba distraído, y pronto los dos comenzaron a rodar por el suelo dándose golpes. Mariya rodó los ojos y tomó a Marinette de la mano y se la llevó lejos de la pelea entre Adrien y Julián.
—¡Cualquiera diría que deberían ser más maduros! Pero no. ¡Parecen niños! —rió Marinette viendo como esos dos se prodigaban puños— Es raro ver a Adrien así… O sea, sí lo vi pelear como Chat Noir, pero nunca tratarse así cuando estaba de civil…
—¿Ah no? Mis hermanos mayores siempre se han portado así. Volvían loca a Kagami. ¡Y cuando están Paul y Robert son peores! Aunque en ese caso tienen que hacer frente común y defenderse. ¿Adrien era un niño bueno de chiquillo?
—Sí, ¡Era un vaso de leche!
—Ooooh, la vida lo hizo involucionar —suspiró Mariya— Al menos se porta responsable en otras cosas. ¡Pero dejemos eso de lado y a lo que nos convoca!
—Toca estudiar, verdad.
—Ser un asesino implica estudiar mucho, pero accedes al conocimiento conforme te aproximas a él, con libertad y a tus ritmos —Mariya se acercó a un sector de la pared y buscando un hueso en específico de los muchos que estaban acumulados ahí, le dio un jaloncito, activando una puerta que llevaba a otra habitación que hasta ahora no había visto— La biblioteca y nuestra salita de ceremonias.
Mariya entró a la nueva habitación mientras se ponía la capucha. Marinette abrió mucho los ojos, pues no se esperaba que hubiera una cuarta estancia en esa guarida. Era una habitación amplia, de diez por cinco metros y estaba llena de estanterías con libros y material de consulta: tenía un laptop para consultas y no se sentía nada encerrado, estaba bien ventilado e iluminado. Al mismo tiempo tenía un agradable toque de solemnidad y se notaba que había sido engalanado sobriamente para la ocasión. Tomó aire: ya comenzaba a notar la realidad de lo que iba a hacer.
—No es la más espectacular de las bibliotecas asesinas, pero tenemos algunas joyitas. —explicó Mariya— Puedes leer lo que quieras. A veces vienen otros asesinos a consultar aquí, sobre todo porque tenemos algunas cartas inéditas escritas por Arno Dorian.
—¿Quién?
—Un asesino que estuvo activo en la época de la Revolución Francesa. Tuvo una vida muy interesante. Le mataron al padre, al padre adoptivo, a la mujer, que era una templaria…
—¡Pobre hombre!
—Seeeh, pasó las de Caín el pobre… muchas aventuras —Mariya se quedó viendo a Marinette con una sonrisa— Fuentes como las cartas de Dorian y otros asesinos están custodiadas en bibliotecas como esta, pero siempre ten en cuenta que la historia asesina es oral. No la encontrarás escrita, salvo pistas muy ambiguas aquí y allá, que solo notas cuando sabes lo que buscas. Pero su relación con la historia oficial es más profunda de lo que te imaginas.
—Ya veo. ¿Vienen mucho a consultar esas cartas? Quisiera conocer más asesinos aparte de ustedes…
—A veces. ¡Ya conocerás a los demás! Joanne Darcy tiene muchas ganas de conocerte. Y a propósito…
—A veces se te van a acercar asesinos mayores. —dijo Julián de pronto. Se veía golpeado, pero de buen humor—. Te van a plantear desafíos o simplemente para conversar. ¡Hazles juicio! Sobre todo si los reconoces. Son pequeñas pruebas para mantener la mente ágil.
—Mariya te va a enseñar a usar la visión del águila —explicó Adrien, quien también se veía muy golpeado, pero contento. Marinette sintió mariposas en el estómago: el gato adoptó de pronto una actitud solemne—. Julián te enseñará a mezclarte e infiltrarte entre la gente.
No pasó desapercibido para Marinette que los asesinos que la rodeaban estaban todos con su capucha puesta y de pronto se veían muy solemnes. No vestían de manera muy distinta a como siempre lo hacían, pero se notaba que estaban usando prendas limpias y algo mejores a las de uso diario. Tragó saliva: menos mal que le había hecho caso a Adrien cuando le dijo que usara ropa cómoda, pero algo más formal.
—¡Ya sabes, hermanita! ¡Te enseñaré cosas ninja! Todo lo que tenga que ver con sigilo. No creo que tenga que enseñarte mucho, pero sí dar una pulida poca a lo que ya sabes.
—Mientras no sea yo quien te tenga que enseñar a ti… —Marinette sonrió e intercambió una mirada con Tikki: ahora sí que sentía que se estaba metiendo en algo grande. —¿Y tú qué me vas a enseñar chaton?
—¿Yo? Te asignaré tu misión inicial y te ayudaré en lo que pueda. Ahora… —la mirada verde del gato se llenó de sobriedad— A lo que venimos…
Algo en la voz de Adrien la hizo ponerse muy seria. Fue entonces que se percató que los tres asesinos la tenían rodeada y que se habían puesto más solemnes de un momento a otro. La miraban fijo y se notaba que no estaban de bromas. Marinette tomó aire al mismo tiempo que Tikki se posaba en su hombro.
—Has venido libre y voluntariamente hasta aquí, Marinette Dupain–Cheng. ¿Sabes en qué te estás metiendo? —preguntó Adrien.
—Sí.
—Todavía puedes arrepentirte, Ladybug. ¿Llegas libre y voluntariamente a la hermandad de asesinos? —preguntó Julián.
—¡Sí!
—¿Podemos confiar en ti, portadora de la creación? —preguntó Mariya.
—Sí.
—Yo respondo por Marinette. Confío en ella —dijo Adrien— ¿Alguno de los que está aquí tiene objeciones?
—Confío en Marinette —dijeron Mariya y Julián al mismo tiempo.
—Ya llegará el momento en que recites el credo asesino bajo la Sainte Chapelle, Marinette. Hasta entonces nosotros, como tus hermanos mayores, respondemos por ti —añadió Adrien alzando un poco la voz— ¿Aceptas unirte a la hermandad?
—Acepto. —dijo Marinette en un susurro, pues no se esperaba algo así.
En ese momento, Julián y Mariya pusieron sus manos sobre sus hombros mientras Adrien la tomaba del mentón.
—Marinette Dupain–Cheng, Ladybug, portadora del miraculous de la creación ha muerto. Ha sido borrada de este mundo, junto con sus fallos y pecados. —dijo Adrien un poco más alto, y notoriamente contento. —Ahora ha renacido como novicia de la Hermandad de los Asesinos y nosotros somos sus hermanos mayores… ¡Bienvenida a casa!
En ese momento, Julián se soltó y le puso una capucha a Marinette de repente y la abrazó de gusto, dándole un buen susto por lo repentino y un sonoro beso en la mejilla.
—¡MUAC! ¡Tu primera capucha! ¡Estás tan grande, cuñadita!
—ZAPE—
—¡Ya Deja Que Manosear A Mi Mujer!
Marinette se largó a reír por nerviosismo, y el hecho que Adrien saltase encima de Julián para darle su merecido por haberla abrazado y besado no hizo nada para calmarla. Sujetó la capucha nerviosa y extrañamente contenta. Mariya le dio un abrazo de bienvenida y Plagg, Tikki y Longg se apuraron en felicitar a Marinette. Fue una sorpresa muy grata, que no se esperaba, y si bien era solemne, tuvo ese airecito fresco de informalidad que no le puso los nervios de punta.
—Ya tendrás una iniciación más formal cuando te aprueben los vejetes. —dijo Mariya dándole un abrazo para felicitarla tras besarle ambas mejillas.
—¡Oh vaya, mi propia capucha! —exclamó Marinette sin saber qué pensar— ¿Entonces ahora hay fiesta?
—¡Obvio! —Julián se deshizo de Adrien y le dio otro abrazo— Pero no esperes mucho, solo algo sencillo y… ¡OYE!
Adrien apartó a Julián de un empujón y procedió a besar a Marinette en los labios. Mariya se echó a reír luego de intercambiar una mirada con él. Daba gusto ver a estos dos tan juntitos, sobre todo después de haber atestiguado por años el drama en torno a ambos.
Kagami estaría fangirleando (y llorando de emoción) de lo lindo.
—¡Ma lady! Vas a ver qué gran aventura tienes por delante.
—¡Ah, l'amour! ¿Se Están Cuidando Ustedes Dos?
—¿A ti qué te parece, Julián? —se rió Marinette, dejándose abrazar posesivamente por Adrien.
—¡Siempre cuido de ma princesse!
—Eso no nos incumbe, Julián. —comentó Mariya estirándose las ropas— Es momento para celebrar…
En ese momento, Minnie, quien había estado durmiendo de lo mejor en la enfermería, estalló en llanto descontrolado que indicaba que tenía hambre. Esto aterrizó a Adrien de un plumazo, quien en seguida erizó la espalda. Iba a ir a consolar a su hija cuando Julián lo sujetó del brazo.
—Hablo en serio… ¿ustedes dos se están cuidando, verdad?
—¡No seas impertinente! — gruñó Adrien sacudiéndose del agarre y corriendo hacia su hija. Mariya se largó a reír. Marinette infló las mejillas, roja como tomate.
—¡No es asunto tuyo, Julián!
—Ah no, yo lo sé. —Julián levantó las manos en señal de paz— No más ten cuidado con Adrien: Minnie le resultó a la primera. —Las carcajadas de Mariya no se hicieron esperar, menos cuando Julián no pudo evitar el zape de Marinette, quien se retiró indignada tras los pasos de Adrien, quien ya estaba consolando a la peque. Julián se sobó divertido la zona afectada— Esos dos no se están cuidando.
—Nope. —añadió Mariya— No mucho al menos.
El resto de la velada transcurrió sin mayor novedad. Fue una celebración divertida, con bastante vino y mucha comida chatarra que Julián y Adrien se acabaron casi sin problemas. Le hizo bien a Marinette: era una suerte de ensayo a otras reuniones más grandes, como cuando volviera a juntarse con sus amigas y asistir a las fiestas que organizaban. Adrien intentó convencerla, por cierto, de ir a la que Nino y Alya darían al día siguiente, pero se abstuvo. Eventualmente volvería, pero de momento, paso a pasito.
Y así sin darse cuenta Julián desapareció a eso de las 23 horas. Se tomó un último sorbo de su vino y sacó algunos bocadillos extra y se despidió por el resto de la noche. Lo mismo hizo Adrien al cabo de un rato, aprovechando el llanto de Minnie, a quien tomó en brazos y se llevó a su cuarto, en la casa. Eso hizo aterrizar un poco a Marinette, sobre todo con el beso que le dieron en la frente. Era raro y al mismo tiempo no. O sea, no tenía que estar pegada a la cadera de su novio, ¿verdad? Suspiró…
Mariya puso entonces una botella de vodka sobre la mesa y dos vasos limpios. Sirvió el alcohol y le acercó un vaso a Marinette mientras se apoyaba en el respaldo de la silla, con mucha seguridad.
—Ahora que se fueron esos dos… es el turno de la iniciación de asesina. ¡Solo chicas! —Mariya la miró divertida— Nos toca conversar de hermana a hermana.
—¿Huh? —Marinette se quedó mirando perpleja a Mariya— ¿Club de Lulú?
—Claro. Conversamos de todo un poco, de la vida, de tu novio, Minnie… la vista del águila… —Mariya bebió un sorbo de vodka— Es buen momento para empezar con eso, pero… debes deshacerte de algo de carga.
—Pero…
—Sé que vas al psicólogo. Y que te mandó al psiquiatra. Pero hay cosas que no les puedes contar a ellos… pero sí a tu hermana. Además: tienes que aprender a ver más allá de lo evidente.
—¿Esa no es la frase de una serie de dibujos animados?
—Ufff. ¡Una serie del año del hilo negro! Thundercats. Pero sirve. —Mariya miró muy fijo a Marinette— Nada de lo que me digas saldrá de las catacumbas a menos que tú lo decidas… Si te traiciono… dejaré que me rapes la cabeza.
Marinette se quedó mirando su vaso de vodka. Lo tomó y jugueteó con él. No era de alcohol, no lo aguantaba mucho, su genética no le favorecía en ese aspecto. Esa noche había bebido vino, pero solo en consideración de la cantidad de comida que había disponible. Tomó aire y un sorbo, en silencio. Tikki miraba desconfiada a Mariya.
—¡Jajajaja! Marinette… no te estoy pidiendo que me cuentes todo con pelos y detalles, lo único que quiero es que te desahogues.
—Pero…
—… Tienes que sacarte presión del pecho. Eso es lastre que no te sirve y va a estorbar si quieres aprender la visión del águila, o no podrás ni acercarte a ella.
—¿Qué es eso?
—Una destreza que necesitas y es difícil de conseguir. Muchos ni siquiera logran alcanzar el pulso del águila, que es como las primeras fases. La vista del águila te permite saber cosas de tu entorno que son importantes: quienes son enemigos, aliados, quienes tienen información, escondites, pensamientos… Dicen que Arno Dorian era capaz de ver los recuerdos de sus víctimas con la visión del águila.
—Para eso necesito estar tranquila, supongo.
—Es una forma de meditación… y tanto dolor en el pecho te lo hará cuesta arriba, ¡así que bebe un poco y cuéntale a tu hermana mayor qué te aqueja!
Marinette bajó la mirada insegura. Bastante le había costado hacer eso mismo en la terapia, pero tenía sentido… o eso creía, tan solo era que… que… no estaba acostumbrada a abrir así su corazón y…
—Sé que apenas nos conocemos, pero tómalo como terapia de prueba.
—¿Cómo? —Marinette pegó un brinco— ¡Oh, no quise ofender! Pasa que no estoy acostumbrada y…
—¡No me ofendiste! —rió Mariya de buena gana— Cualquiera que te ve se da cuenta que no lo has pasado nada bien… aunque sospecho que lo estás pasando bastante bien con mi hermano mayor… —comentó mientras levantaba las cejas repetidas veces— ¡Bebe!
—Eso… eso se supone… —Marinette bebió un poco, tratando de sofocar lo rojo de sus mejillas— ¿Adrien te dijo algo? ¡Por Dios qué pena!
—¡Nah! Agreste es reservado, pero se les nota a los dos. —confesó como si fuera lo más normal del mundo— Eso me pone feliz por ustedes. Agreste nunca dejó de quererte.
—¿Ni siquiera cuando estaba con Kagami?
La timidez fluyó por todos los poros de Marinette. Mariya la miró con una mirada dulce y por un instante sofocó una oleada de tristeza. Kagami también había sido una amiga muy querida, una real camarada de armas, y la echaba de menos. Sabía bien que la japonesa había tenido un fuerte conflicto interno cuando Adrien aceptó ayudarla (creyó se negaría), pues sabía que eso de una forma u otra iba a repercutir en Marinette. Mariya le dio el bajo a su vaso de vodka a la salud de Kagami y se sirvió más.
—Entiende esto: por rara que haya sido la relación entre esos dos, simplemente eran amigos. —explicó la rusa con calma— Kagami sabía que Adrien, por más que reclamara en tu contra, estaba enamorado de ti y ella nunca pretendió buscarlo de esa manera. De hecho, lo regañaba mucho porque no iba a buscarte. Una vez estuvo a punto de ir ella misma por ti para encerrarte en un armario con el rubiales.
—Oh. Eso… suena como algo que haría ella. ¿Qué la detuvo?
—Adrien. Le suplicó que no lo hiciera: estaba convencido que lo ibas a odiar si te enterabas tan de golpe de todo.
—… errr…
—¿Lo odiaste cuando todo esto te estalló en la cara?
—NO… nunca. Me molesté atrozmente, pero ¿odiarlo? —Marinette meditó un poco más su respuesta— No…
—La distancia le dolía a Adrien tanto como a ti, aunque lo expresó de otra manera. ¡Típico de mi hermano mayor!… ¡bebe vodka! Y a lo que iba… esto será terapia de pruebas. Necesitas el desahogo.
—Yo lo sé, aunque… creo que ya lo hice, como que no tengo nada atorado… la terapia me ayuda y… —Marinette bebió otro sorbo de vodka más largo— ¡Esto está fortísimo! ¿Qué es?
—Vodka casero del bueno. Conozco un ruso que destila en Saint Denis. —Mariya hizo un brindis al aire y aunque así pareció, no bebió nada… a diferencia de Marinette que sí se bebió otro sorbo. —Sigues con todo embotellado. ¡Díselo a tu hermana mayor, Marinette! Así luego te será más fácil hablarlo con tus amigas, tus padres y tu terapeuta. ¡Un Brindis! No te voy a juzgar… nos hará bien a las dos. ¡A cambio te contaré del chico que me gusta a mí!
—Pues… tienes razón —Marinette no tenía mucho que perder y además, estaba en un ambiente protegido, más o menos ¿qué tan malo podía pasar? —¿Nastarovia?
—¡Niet! Eso no lo decimos los rusos… —Mariya sonrió con travesura, alzando su vaso— Decimos: ¡Tvoió zdorovie! A tu salud…
Horas más tarde. Madrugada del sábado, 3:57 am.
Julián tenía los ojos cuadrados de sueño. Estaba desvelado y eso lo tenía de mal humor, pero aguantaba digno. Había bajado a la cocina de la casa para hacerse un té o algo que lo ayudara a componer el estómago y como quien no quiere la cosa miró en dirección de la entrada a la guarida mientras esperaba que hirviera el agua… Mariya y Marinette todavía no salían y la última vez que se había asomado, a eso de las 2:45 am, las había escuchado cantando tristes canciones en ruso, mientras lloraban a moco tendido… mezclando carcajadas entre medio, claro. ¡Uffff! Temía que su prima Lina escuchase los llantos de ultratumba que emergían quizás de donde y se pusiera a husmear por ahí.
En eso, un zombificado Adrien apareció en la cocina. Avanzó hasta el lavaplatos y lavó el biberón. También estaba desvelado, pues Minnie una vez más se había negado a dormirse si no era en los brazos de su papá y ahora de milagro la beba por fin dormía sola.
—¿Todavía por aquí, Ju? —preguntó Adrien reprimiendo un bostezo
—Seeeeh… —Julián revisó la tetera y señaló hacia la lavandería con un movimiento de la cabeza— Siguen en la noche de asesinas y hasta se les escucha…
Adrien bufó cansado. Eso explicaba… Se apretó el puente nasal: si Lina las llegaba a escuchar comenzaría a hacer preguntas incómodas. ¡Debieron haberle metido algún somnífero en el agua! No era una chica confiable y eso su familia lo tenía muy claro, y como para colmo también era cabeza de aire, no podían darse el lujo de no mantenerla vigilarla, a riesgo de que metiera las patas y los expusiera épicamente.
—¿Todavía abajo? Oh la lá… ¿qué tanto hablan esas dos?
—¡A mí que me registren! Se están desahogando nada más.
—¿Todavía no se les acaba el vino? —Adrien enarcó ambas cejas, quizás algo espantado— ¡¿Vodka?!
—Del que destila el loco de Iván, por lo visto: estuvieron cantando "Katiusha" hace un rato —Julián se sopló el flequillo— ¡Esas dos se han tomado hasta el agua del florero!
Eso despertó el interés de Adrien y en seguida entrecerró los ojos. ¿Estarían bien esas dos? Miró aprensivamente hacia la lavandería mientras aguantaba la respiración. Sabía que no era saludable que fuera a preguntarles si necesitaban algo o a interrumpirlas, pero como que se lo estaba pensando muy seriamente arriesgarse e ir a ver si estaban bien o no. Se mordió el labio inferior y dio un paso hacia adelante, pero antes que Julián pudiera detenerlo...
—¡CHATOOOOOOOOOOOOOOOOON!
... Marinette explotó por la puerta y lo abrazó.
—AGRESHTE, eres un… —Mariya explotó detrás de Marinette, pero se sujetó del marco de la puerta y comenzó a señalar al rubio con el dedo, apenas manteniéndose en pie, y hablando en ruso— Y Julián…
Adrien, apenas sujetando a Marinette, que lloraba y moqueaba de lo lindo, intercambió miradas con Julián, quien tenía los labios apretados.
—¿Ma princesse?
—te he amado toda la vidaTODATODITA. Y me dejashtesolaTAN TRISTE. —Marinette soltó a Adrien, empujándolo con el brazo pero sin soltarlo. Los ojos los tenía hacia cualquier lado, estaba verde y mantenía el equilibrio de milagro— diehañosh shola. ¡Con el viejo lesbiano…! Qué asco. —la joven se tapó la cara con la mano y comenzó a llorar como si se le hubiera muerto un pariente— FUI cobardeh. Tan cobHICardeh… ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
—Te pasaste de la raya. —Mariya dio algunas accidentadas zancadas, sujetándose de una silla y de Julián, a quien empujó lejos, y se sujetó de la mesa— ¡Pero te conozco hermanomayoh! Zé que tieneh un corazón deHICoro… —Mariya lagrimeó— ¡Ersh tan bueh paAAAdreh…! Minnie es, ez… —la rusa continuó en su propio idioma una buena cantidad de frases.
—Creo que mejor te llevo a mi cuarto, Marinette… ahí descansas…
—ZAPE—
—¡¿POR KIEN ME TOBAS?! ¡SOY UNA MUJER DECEHNTEH! TENGO NOVIOH.
—MI COMADREH TIEHNEH NOVIOH. ¡NO TEH LE APROVECHESH!
—Adrien. Estas dos están mal. —dijo Julián aguantando la risa.
—Hay que preguntarle a Iván qué le echó al vodka. —gruñó mientras trataba de mantener a Marinette en pie— ¡Nunca había visto a Mariya borracha!
—No meh sientoh bien… —comentó Marinette, añadiendo algunas frases en ruso que había aprendido antes. Frases que por cierto no hacían sentido, pues eran los versos de una de las canciones que habían estado cantando. Y convengamos en que ni siquiera pronunciaba bien— ¿Eres mi soldadoh, Adrien?
Marinette se le puso a Adrien por delante, sonriendo descompensado. Adrien prefirió no llevarle la contraria.
—¡Claro que sí, ma princesse! ¿Vamos a dormir?
—¡SOLA! Soloh duermoh con mi novio…. Me hace sentir increíhble el muy connard… ¡kiedoa miGATITOH!
—Ma Princesse… err… yo soy tu novio.
Marinette se quedó mirando a Adrien como si no se hubiera dado cuenta que era él. La chica hizo un gran puchero y estalló en llanto, procediendo a abrazarlo con fuerza.
—¡GATIHTOOOOH!
—Yo quiero querer a alguien así… y que me kiedan. ¡Yuri no me quiere! SOB —Mariya se puso a pucherear— Yuri, hijo de la remolacha… ni sabe que existo… ¡NO ME KIEDE! —la rusa cayó de rodillas en el suelo y lloró amargamente.
—¿Quién es Yuri? —preguntó Julián.
—Ni idea, pero me huele que es candidato a paliza si está haciendo llorar a Mariya.
—me Zientoh mAl..
La característica contorsión muscular que tuvo Marinette fue la única advertencia que tuvieron para inferir un vómito inminente. Con las justas, Adrien maniobró a la heroína justo a tiempo para inclinarla sobre el lavaplatos, en donde la pobre vomitó al menos dos veces. La cara de asco de Julián era un poema y Mariya, que hacía esfuerzos inútiles por ponerse de pie, volvió a caer al suelo riendo a carcajadas.
Con cuidado, Adrien levantó a Marinette mientras echaba a andar el agua y se las ingenió para sentarla en una de las sillas de la cocina. Se puso a tiritar de frío.
—Me quiero ir a casah…
—… Voy a estar tan sola en la mía…
—Uff. ¿Longg? —llamó Adrien al kwami— ¿Estás ahí?
—Ñoooooooooooooooooooooooo —del pequeño kwami no se vieron ni las luces, pero de que se dejó escuchar, se dejó.
—También está borracho. —aclaró Tikki, quien lejos de reírse, estaba muy tranquila… quizás porque sabía que Marinette estaba segura— ¿Necesitas algo, Adrien?
—Ve por Kaalki por favor. Voy a llevar a Marinette a su casa.
—Yo me encargo de Mariya, la puedo aterrizar en su viejo cuarto. Aprovecho de avisarle a mi tía Claire de esto.
—Dejaré a Marinette en su cuarto y… —Adrien se detuvo unos breves momentos en una mueca de asco al sentir como Marinette vomitaba de nuevo—… luego vuelvo por Minnie.
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
—¡Ni hablar, Adrien! —exclamó de pronto una mujer bastante mayor, pero muy bien mantenida. Al ver la escena, simplemente suspiró— Esto siempre pasa con las iniciaciones de asesinas —comentó meneando la cabeza como quien habla del clima, pero no parecía muy enojada— Adrien, llévate a Marinette a casa, pero limpia eso antes de ir: Yo me encargo de tu niña esta noche. No creo que sea buena idea dejar sola a tu novia… puede broncoaspirar.
—berdón… yo liMpio… —Marinette se impulsó hacia adelante, pero al no tener nada de control sobre su equilibrio, resbaló y cayó de bruces al suelo con enorme estrépito.
Y ahí donde cayó se largó a llorar amargamente. Mariya por su parte siguió con sus carcajadas e intentos por ponerse de pie. Antes que pasara mucho rato, las dos se largaron a reír.
Los sobrios presentes suspiraron. Iba a ser una noche bastante más interesante de lo pensado.
Continuará
Por
Misao–CG.
Publicado el lunes 20 de julio de 2020
Próximo capítulo: Buenos amigos
—¡ALYA!
Nino la llamó con alarma, con ese característico tono de voz que indica que ha ocurrido una tragedia. De golpe Alya se levantó y salió corriendo a la cocina, apenas arreglándose el pijama. Cuando llegó con su prometido, éste tenía su celular en la mano y la miraba como si hubiera visto un fantasma. A su alrededor podía ver la evidencia que el chico estaba en pleno proceso de poner la mesa para el desayuno.
—¡¿Escuchaste el mensaje de Marinette?! —preguntó Nino angustiado mientras le mostraba el celular— ¡Mandó un mensaje de voz al grupo!
Notas finales: Diversos estudios dan cuenta que, por genética, aquellas personas de ascendencia asiática tienen una resistencia muy baja al alcohol. Se emborrachan más rápido y aguantan mucho menos el alcohol. No me cabe la menor duda que debe haber por ahí alguno que aguante el alcohol como tanque petrolero, pero lo cierto es que la genética les juega en contra. Marinette supongo que tiene lo mejor de dos mundos y ciertamente… lo peor también. Su genética materna corre fuerte en ella, por lo visto. Al menos es una borracha divertida. Ahora… borrachera más mensajes de voz nunca es una buena mezcla.
LO QUE ME RECUERDA… Lean el fic Apariencia y Realidad de Abby Lockhart1, que les aseguro que los va a tener en la punta de la silla. =D
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Muchas gracias Manu, por tu review. Ten, galletas de chocolate y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia y otras fuentes que se señalarán en su debido momento…
Vodka: (водка en ruso) es una bebida destilada. Se discute el origen de la misma aunque el nombre actual es ruso. Se produce generalmente a través de la fermentación de granos y otras plantas ricas en almidón, como el centeno, trigo, o papas. Normalmente el contenido de alcohol del vodka se encuentra entre 37 % y 50 % del volumen; el vodka lituano, ruso y polaco clásico contiene cuarenta grados de alcohol.
Saint Denis: Es una comuna francesa ubicada en el departamento de Sena-Saint Denis en la región de Isla de Francia. Es la subprefectura del distrito de Saint-Denis, y el chef-lieu de los cantones de Saint-Denis-Nord-Est, Saint-Denis-Nord-Ouest y Saint-Denis-Sud.
Saint-Denis se localiza en los suburbios de París, a 9,4 km al norte de dicha ciudad. En esta localidad se encuentran la necrópolis real de la Basílica de Saint-Denis, el estadio nacional de Francia, el Stade de France, construido para albergar la Copa Mundial de Fútbol de 1998 y la Ciudad del cine (Cité du cinéma).
Inicialmente un suburbio industrial, Saint-Denis se ha convertido en los últimos tiempos en una localidad residencial, habitada en gran parte por inmigración musulmana proveniente de las antiguas colonias francesas y de países latinoamericanos.
старший брат: Transliterado como starshiy brat. Hermano mayor.
