Capítulo 16
Hinata
—Bien, ¿alguien me da un verbo? —escucho a Temari tecleando en su tableta.
—Follar —dice Ino con una risita.
Yo también me río discretamente, llevándome la taza a los labios. El té caliente que prefieren en esta nave no es realmente café, pero se le parece lo suficiente.
Estoy segura de que las demás están tomando cerveza, pero yo soy como los mesakkah en ese particular; simplemente no me agrada.
—Contigo todo es follar —bromea Temari.
—Dios, si —responde Ino con voz soñadora. —Me encanta una buena follada.
Esta vez ambas se ríen, y yo sonrío también. El Idiota está acoplado en una estación para repostar, y Shikamaru se fue a jugar unas partidas de un juego de azar llamado "palillos". Parte del plan de la tripulación pirata es aparecerse en diferentes estaciones, gastar dinero como si fueran unos idiotas despreocupados y luego aprovecharse de los idiotas que se lo crean la próxima vez que pasen. Parte del juego es engañar a otros y a Shikamaru eso le sale de maravilla. Narut y Sai lo acompañan para asegurarse que las cosas no se salgan de control.
Ya que a bordo solo quedamos nosotras las chicas y Sasuke, decidimos tener una noche de juegos. Claro, como no puedo ver, no puedo jugar palillos, que requiere posicionar diferentes piezas de colores. Las chicas también tienen cartas y dominó, pero no puedo jugar a las cartas y mi memoria no es lo suficientemente buena para jugar dominó. Así que empezamos con crucigramas y beber, y ahora pasamos a un popular juego mesakkah llamado Decisiones, que es básicamente una versión alienígena de Apalabrados. Aparentemente es súper popular en Planeta Madre, o eso dice Temari. Es divertido.
Y es más divertido luego de que Ino se toma un par de cervezas. Hace de cada palabra algo increíblemente sucio. Por lo menos la mitad son alguna forma de "follar", "polla" o "coño".
—Necesitamos un sustantivo —dice Temari.
—¡Pollaaaa! —exclama Ino. —¡Pollas por todas partes!
—Chica, bájale a la cerveza y deja que Hinata juegue.
— Hinata, polla —susurra Ino, inclinándose a mi lado. Su aliento definitivamente huele a cerveza. —Dile polla.
—¿Qué tal "té"? —tomo otro sorbo de mi taza, alzándola para demostrar.
Ino gruñe.
—Dios, no eres nada divertida. Sasuke dice mejores palabras. Deberíamos pedirle la próxima.
—Buena idea —dice Temari, y la escucho tocar el intercomunicador. —Oye, Sasuke, ¿estás ocupado? — Ino suelta una risa beoda, y me divierte lo peso liviano que es. No estaba muy segura de querer jugar con ellas; todavía soy bastante reservada con el resto. Pero tengo que admitir que es divertido.
—¿En qué puedo ayudarte, Temari? —pregunta Sasuke, muy amablemente. Se escucha más pequeño por el intercomunicador.
—¿Puedes darme un adjetivo? ¿Una palabra que describa algo? Como "rápido" o "azul", o algo así.
—¿Juegan Decisiones? —¿Acaso su voz suena divertida?
—Si. Un adjetivo, por favor.
—Mmm, déjame pensar. Soy muy bueno en este juego, ¿sabes? — Ino resopla, pero Sasuke no parece haberla escuchado. Un momento más tarde, él responde, — ¿Qué tal "tieso"?
—Gracias —responde Temari en tono ahogado, cerrando la comunicación y un segundo después ambas se tronchan de la risa.
—¡Tieso! —exclama Ino, muerta de risa. —¡Dios! ¡Es genial!
Sonrío tras mi taza.
—Bueno, dijo que era bueno, ¿no?
Ellas vuelven a troncharse de la risa.
—Esta es la historia más sucia de la vida — dice Temari, jadeante y risueña. —Me encanta. Tendremos que compartirla con los muchachos cuando regresen —suspira, tecleando en su tableta. —Bien, ¿dónde estábamos? Es tu turno, Ino.
—Vamos —dice Ino en voz alta. —¡Estoy lista!
—Sustantivo.
—¡Polla! — Ino se echa a reír.
Temari suspira.
—Ya usaste "polla", tonta. Elige algo más. Hinata, ¿quieres intentarlo?
—Oh, estoy bien —le digo con una sonrisa. Prefiero escucharlas reírse que intervenir.
No estoy lo suficientemente cómoda para reírme y beber con ellas, pero disfruto su compañía. Pero desearía que Narut estuviese aquí. Me pregunto qué elegiría de sustantivo. ¿"Trenza" quizás? Esta mañana me trenzó el cabello otra vez.
Usualmente comenta lo suave que es y cómo le gusta tocarlo. Me sonrojo un poco pensando en ello, y entonces recuerdo que hablamos de la Tierra, y me pareció que estaba frustrado conmigo.
Eso me entristece, pero no sé qué hacer. Quiero gustarle.
Quiero gustarle mucho.
Con el pasar de los días, me encuentro cada vez más atraída a él. No es solo que sea protector y cariñoso. Parece entender por lo que estoy pasando, y si me molesta a veces, es porque quiere que deje de tener miedo. Eso lo entiendo. También quiero dejar de tener miedo. Solo no estoy segura de poder lograrlo.
Pero nadie me ha hecho sentir tan protegida y querida. Los otros comentan lo malhumorado que es Narut, pero yo solo conozco su lado paciente y amable. Tiene un sentido del humor bastante retorcido y es testarudo a más no poder. Me abraza con ternura todas las noches y jamás me fuerza a nada. A veces me gustaría que comentara al respecto de sus erecciones nocturnas, de las cuales ambos estamos conscientes, pero nunca lo hace. Es como si mis necesidades fuesen más importantes, y aunque eso es muy dulce… a veces me pregunto qué pasaría si me besara apasionadamente.
Bueno, está bien, me lo pregunto diario. Cada vez que me toca. Cada vez que su aliento me roza mientras dormimos. Si fuese osada como Ino o confiada como Temari, ya lo habría agarrado por el cuello de la camisa para mostrarle como besan los humanos. Pero… no puedo. Algo en mí se congela al pensar en ello y me quedo como atascada. Me aterra que cambie nuestra relación.
Terminar de vuelta en una jaula, y que sea mi culpa cuando vuelvan a mutilarme.
Narut parece entender mis dudas. Ha habido un par de veces que nos hemos rozado en los angostos confines de su habitación cuando las cosas se han sentido… tensas entre nosotros. Cuando sus caricias se hacen más largas de lo necesario.
Quizás si pudiera ver, no lo notaría. Pero sin un sentido, todos los roces se hacen significativos.
Y aun así, se comporta como el perfecto caballero. Me abraza y me ayuda cuando necesito ojos. Me habla por horas cuando despierto de una pesadilla, simplemente para que yo pueda escuchar la voz de otra persona y que sepa que no estoy en la jaula. Es un buen hombre.
Un hombre al que podría amar, si me lo permitiera.
—Ahora en serio —balbucea Temari. —Dame un sustantivo. Y que no sea "polla".
—Espuela —responde Ino.
Ambas se ríen.
—¿Espuela? —pregunto distraídamente, dándole vueltas a mi té con una pequeña cucharilla. —¿Qué es eso?
Ambas se tronchan de la risa.
Espero a que la risa termine, preguntándome de qué me perdí. Me siento por fuera del chiste, y eso duele.
Claro, cualquier malestar que pueda sentir desaparece con las risas. Ino empieza a jadear sin aliento, y las carcajadas burbujeantes de Temari se tornan en una letanía de…
—No puedo, no puedo con tanto, no puedo.
Sea lo que sea, se están divirtiendo. También están completamente ebrias, lo cual es divertido también. Me gusta escuchar su conversación jovial. Es casi como tener amigos otra vez… lo que es irónico, porque incluso ahora me mantengo apartada. No bebo. No formo parte de su diversión. Estoy allí, pero… a la vez no estoy.
Historia de mi vida, por lo menos últimamente.
Me levanto, llevando mi taza al fregadero. La taza se siente extraña en mis manos, y el fregadero tiene una forma curiosa, pero algunas cosas no cambian, sin importar el nivel de tecnología. Se siente bien apretar las manos contra el tope de metal frío. Entonces me volteo, sonriendo y les digo a las demás,
—Creo que iré a ver cómo está Sasuke. No me agrada que esté tan solo en el puente.
Ino resopla de risa.
—Así es como le gusta.
Probablemente no se equivoca, pero hay algo consolador en su silencio. Me gusta sentarme con él.
—Le llevaré algo de té —tanteo hasta encontrar una taza, y la pongo bajo el dispensador. Siento los botones, encontrando el que está tan gastado que se siente distinto bajo la yema de mi dedo. Ese es el del té. Lo aprieto y espero al chasquido que me informa que la taza está llena. La tomo con cuidado. Estoy mejorando en eso de recorrer la nave, pero todavía me requiere algo de concentración. Me despido de las demás antes de irme al puente.
—Muy bien, dame otro sustantivo —ríe Temari mientras yo me marcho.
Cuento mis pasos cuidadosamente mientras me dirijo al puente. Mantengo una mano frente a mí y me muevo lentamente. Luego de más de una semana aprendiéndome los caminos del Idiota, sé cuantos pasos toma llegar al puente, cuantos a la enfermería, cuantos al camarote de Narut, y los demás caminos que recorro habitualmente. Lleva mucha memorización y tengo que concentrarme, porque si pierdo la cuenta puedo terminar estrellándome contra una pared. Cuando Narut está aquí, normalmente me ofrece el brazo para guiarme, y aunque me guste la atención; y su compañía, necesito ser más independiente. Es crucial que aprenda a recorrer la nave sin depender de alguien.
Treinta y siete pasos, vuelta a la derecha, y otros veintidós antes de tantear para tocar el panel del puente.
— Hinata —anuncia la computadora antes de abrir la puerta, y entonces entro.
Espero un momento, orientándome. El puente está en silencio, y mentalmente mapeo el lugar. A diez pasos hacia la derecha está el terminal de Narut, y unos cuantos pasos más allá está en panel de navegación de Sasuke. Hay una enorme pantalla al frente, y es donde normalmente se sienta Shikamaru; o Temari, a veces. Hay otra terminal para comunicaciones y tareas misceláneas, la cual es, de manera no oficial, el puesto de Sai, aunque Ino me dice que él normalmente va al puente es a meterse con Sasuke.
El navegador me saluda con un gruñido.
Alzo el té.
—Te traje algo de beber.
—Espero que no sea cerveza —me dice. No se levanta a quitármelo de las manos, lo que aprecio de cierta manera. Sería más fácil para mí si lo hiciera, pero necesito dejar de pensar en lo que es fácil y empezar a pensar en mi independencia.
Así que cuento mis pasos y avanzo, y al llegar al borde de su estación de trabajo, no puedo evitar sentirme orgullosa.
Le tiendo el té.
—No, no es cerveza. No creo que quede mucha cuando Ino y Temari terminen —le sonrío amablemente. —Es solo té.
Siento un jalón en la taza y me aseguro que la tenga agarrada antes de soltarla.
—Están ebrias, ¿verdad?
—No tanto, de momento. Dales algunas horas y quizás lo estén —me volteo, dirigiéndome a la estación de Narut, con cuidado de tocar lo menos posible.
No quiero apretar accidentalmente el botón de "eyectar al espacio" o algo así. Narut me asegura que no hay nada así, pero me preocupa. Me siento en su silla y tomo el auricular adosado al panel, llevándomelo al oído mientras cambio frecuencias radiales. Últimamente me ha resultado divertido y relajante escuchar las conversaciones espaciales, viendo si escucho algo útil para la tripulación. Hay un par que son exclusivas para cargueros entre ciertas estaciones y/o planetas, y esas las escucho con asiduidad. Algunas cosas no las entiendo, a pesar del chip traductor, porque no conozco de lo que hablan. No sé de partes de naves, ni algunas de las cosas que transportan, pero sé cuándo hablan de problemas técnicos, problemas con la carga, o vehículos robados. Algunas cosas son universales.
Pongo una de las frecuencias y me acomodo a escuchar la conversación alienígena. Esta parece una advertencia sobre algún tipo de atasco, y me divierte como algunas cosas no cambian, incluso en la profundidad del espacio y con otras culturas. Entonces recuerdo la conversación con las chicas más temprano, y me quito el auricular.
—¿Oye, Sasuke?
—¿Qué? —es abrupto al hablar, pero no maleducado. Suena más bien distraído.
Como si lo desconcentrara.
—¿Qué es una espuela?
Un silencio profundo cae sobre el puente, y me preocupa haber dicho algo ofensivo. Entonces escucho a Sasuke suspirar pesadamente.
—No pienso responder eso —me responde en el tono más seco que le he escuchado usar.
Puedo sentir como se me calientan las mejillas. Sip, es algo sucio, como sospechaba.
—Disculpa. Alguien lo mencionó y… no importa.
Él suelta un ruidito ahogado.
—Mejor pregúntale a Narut.
—Lo haré —murmuro antes de volverme a poner el auricular. Claro, cómo no.
Las cosas ya están lo suficientemente tensas entre nosotros como para preguntarle que es una espuela. Estoy segura que es algo sexual, por cómo se reían Ino y Temari.
También estoy segura que Narut me trataría de responder de la manera más educada posible. Pero las cosas ya están… tensas… entre nosotros.
No, pienso para mí al volver a encender el panel de comunicación. "Tenso" no es la palabra correcta. Quizás "cargado". O… "llenas de anticipación". Algo así. "Tenso" lo hace sonar como algo malo, y en realidad las cosas están bien. Me siento atraída a él de todas las maneras posibles. Pienso en él y en su boca cuando duerme junto a mí, y me pregunto cómo sería besarlo. Me pregunto si piensa en tocarme tanto como yo pienso en tocarlo.
Claro, siempre invento excusas para tocarlo, porque no puedo resistirme. Me agarro a su brazo cuando no es realmente necesario, o me acurruco más cerca en la cama. Todavía se ducha conmigo, porque el silencio en el baño me aterra. No sé qué tiene esa pequeña habitación, pero apenas me ensordece el ruido del agua, entro en pánico. Él se queda conmigo y habla para calmarme, y sospecho que debería intentar bañarme sola, ya que debo tratar de ser independiente… pero no quiero. Parte de mí adora saber que puede verme enjabonarme. Me excita, aunque jamás lo admitiría.
La mitad del tiempo ni siquiera estoy segura de querer admitírmelo a mí misma.
Siento que no debería siquiera sentirme atraída a él. Que el sexo es en lo último que debería estar pensando.
Pero, Dios, es casi en TODO lo que pienso. Estoy hechizada por lo cuidadoso y cariñoso que es. Lo grande, fuerte y curiosamente gentil que es conmigo, lo que parece sorprender a todo el mundo, porque lo conocen por su mal temperamento y lo peleón que es. No es así conmigo. Jamás me siento insegura con él. Eso es parte de mi preocupación; que como me siento tan segura con él, esté inventándome sentimientos que no debería sentir. No puedo confiar en mi propio juicio. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda hacerlo? ¿Seré capaz? ¿O siempre estaré traumatizada?
Recuerdo lo que me dijo cuando llegué a la nave; que jamás iba a dejar de estar "rota". Que solo me haré mejor disimulando. Tiene razón. Me pregunto si estará bien estar rota así, o si pensará mal de mí. Desearía saberlo.
Regreso mi atención distraída al comunicador cuando escucho algo familiar.
Sintonizo mejor la frecuencia radial y escucho con atención.
—¿Para cuándo es el cargamento? —pregunta alguien en un lenguaje alienígena que me resulta sumamente familiar.
Continuará...
