Disclaimer: Ni los personajes ni el universo me pertenecen, ¿que qué hago yo entonces? Pues es una buena pregunta...


22

El día siguiente se despertó a primera hora, aunque no tenía la necesidad. Era miércoles y su cuerpo estaba acostumbrado a levantarse temprano para ir a las clases o si tenían hora libre, estudiar, pero no había necesidad de ello porque durante las dos siguientes semanas no tendría clases. Se permitió remolonear un rato más en la cama, transitando entre el mundo de los sueños y el mundo de los vivos, ni siquiera en clima cooperaba para que se levantase de la cama, puesto que las densas nubes impedían que el sol iluminase lo suficiente como para llegar a ser molesto. Así que decidió que sería su mañana perezosa, iría a desayunar a última hora y luego ya iría a hacerle una visita a Hagrid.

No, no se había olvidado de lo sucedido la noche anterior, y aunque sentía que no debía meterse, ya lo hacía por inercia. Con calma se puso su ropa de calle, ya que fuera del periodo escolar el uniforme no era necesario. Fue raro, echaba de menos sus vaqueros y sus jerséis, pero en aquella época no pegaban ni con cola, así que acabó por ponerse una a falda plisada que le llegaba por debajo de las rodillas, una camisa blanca de manga larga y agarró un abrigo de paño bastante bonito y suave de color negro que había conseguido en la tienda de ropa de Hogsmeade. Bajó al Gran Comedor y se sorprendió al comprobar que había más gente de la que esperaba, aunque luego pensó que era obvio que los alumnos que se quedaban no quisiesen madrugar y esta fuese la hora más transitada durante las vacaciones. Saludó educadamente a los alumnos que conocía, la mayoría de las clases particulares que ofrecía a cambio de algunos Sickles, y se sentó para tomarse un té con leche con un par de tostadas de mermelada, y antes de darse cuenta eran más de las doce de la mañana y se estaba dirigiendo a la cabaña de su amigo.

Llamó a la puerta esperando a que Hagrid le abriese la puerta, pero ni él ni Howler parecían estar dentro. Pensó que el hombre tal vez estuviese dentro del bosque, siguiendo con la investigación, y se preguntó qué debería hacer, si esperar a que regresase o internarse en el bosque para buscar por su cuenta. Menos mal que no tuvo demasiado tiempo para pensar y cometer una locura, ya que un conocido medio aullido medio ladrido llamó su atención. El perro salió corriendo hacia ella y se puso a dos patas, y las delanteras las apoyó sobre los hombros de Hermione, que solo rió mientras abrazaba y acariciaba al animal. Poco después se escucharon los pasos de Hagrid sobre la grava del camino descubierto de nieve de la entrada.

-Vaya, mira a quién tenemos aquí amigo, a la salvadora del Bosque Prohibido - dijo con diversión en la voz mientras acariciaba la cabeza de Howler con su inmensa mano y el perro bajaba de encima de la chica.

-No exageres - se rió levemente, pero en el fondo se sentía orgullosa, ¿de qué servía tanto estudio y entrenamiento si no podía ayudar?

-Para nada, pero bueno, ¿qué querías?

-Pues nada, saber si ya se sabe algo sobre la causa del incendio y si puedo hacer algo.

-Que va, las criaturas del bosque dicen no saber nada, las únicas que no han dado señales de vida son las hadas, pero Jean, creo que deberías apartarte del asunto y dejarnoslo a nosotros.

-Espera, ¿las hadas han desaparecido?

-Si bueno, lo que se quemó ayer fue uno de sus santuarios.

-¿Qué? - una nota aguda causa de la preocupación salió de la garganta de la chica cuando hizo esa pregunta, y sin pensarlo demasiado salió disparada hacia la foresta.

-No debí decir eso, no debí... - renegó el hombre - ¡Jean! ¡Vuelve, los estudiantes tienen prohibido entrar en el bosque!

-¡Entonces ayúdame! - la desesperación empezaba a poder escucharse en su voz -. No puedo no hacer nada Hagrid, ellas me ayudaron, no me quedaré de brazos cruzados si existe la posibilidad de que estén en peligro.

Hagrid rascó su nuca con indecisión, pero sabía perfectamente que Hermione entraría ahí, con o sin su protección, y solo Morgana sabe qué podría encontrarse en un bosque plagado de criaturas peligrosas.

-Diablos... - agarró un hacha que tenía clavada en un tocón y se acercó a la chica -. A la mínima señal de peligro nos largamos ¿está bien?

Ella sonrió agradecida y asintió, para después internarse los tres entre los árboles.

-¿Por dónde empezamos a buscar?

-Lo más lógico sería pensar que estuvieran custodiando los otros santuarios, pero si sufrieron bajas en el ataque de ayer, si es que eran el objetivo, saben que son más vulnerables y fáciles de encontrar, así que dudo que estén allí.

-Espera ¿fue un ataque?

Un sonoro suspiro salió de entre los labios de Hagrid, que más que pesaroso, parecía decepcionado consigo mismo por ser tan bocazas, en eso no había cambiado con los años.

-Es muy complicado colarse en el Bosque Prohibido, más aun en los terrenos de Hogwarts sin ninguna autorización, creemos que aprovecharon que los alumnos se iban y había menos gente para que les resultase más fácil entrar.

-Pero ¿por qué? ¿qué buscaban? ¿y qué querían de las hadas? - le acribilló a preguntas.

-Créeme, eso nos gustaría saber a nosotros.

Un gruñido bajo de Howler, que se había detenido varios metros por delante de ellos, hizo que terminasen la conversación.

-¿Qué ocurre chico?

El animal continuaba emitiendo el grave sonido, como si hubiese alguien. El problema es que no había nada a la vista, y en el bosque reinaba el silencio. El perro, lentamente, se acercó a un árbol de gran envergadura que estaba un poco más adelante, con las orejas agachadas y en una postura defensiva, por si algo lo atacaba. Lo miraron avanzar y esperaron a ver qué ocurría, puesto que Howler no era como Fang, era valiente y sabían que podría defenderse y defenderles si fuera necesario. Cuando alcanzó el otro lado del árbol y desapareció de su vista, ambos esperaron en un silencio tenso durante unos segundos. Los ladridos de Howler llamándoles les indicó que no había nada malo, así que se acercaron, solo para encontrarse una figura humanoide tirada en el suelo , como sin vida. Tenía las extremidades alargadas y la piel exageradamente pálida.

-Un hada... ¿está...? - no se atrevió a terminar la frase, presa de la congoja.

Hagrid negó con la cabeza.

-Cuando mueren su cuerpo lo toma la naturaleza, y solo queda un tupido pasto lleno de flores y vida. Esta debe de estar inconsciente.

Hermione pudo respirar un poco más tranquila, y cuando el hombre la examinó en busca de alguna herida, su respiración se agitó y sus parpados comenzaron a revolotear, hasta que por fin se abrieron y el hada clavó sus oscuros ojos completamente negros en los de ella. Unos recuerdos comenzaron a invadir su mente, solo que no eran suyos. Tres personas lanzaban hechizos aturdidores y un gran fuego imparable era conjurado, sintió miedo, pero no por ella sino por sus compañeras, y cuando ya estaba a punto de transformar su cuerpo en su forma aumentada, todo se volvió voz empezó a hablarle "Mientras somos pequeñas no somos tan poderosas, se las llevaron. Debes encontrarlas, debes salvar a nuestra reina Hermione Granger".

-¿Jean?

-¿Eh?

La voz de Hagrid le devolvió a la realidad, solo para ver que el hada había vuelto a perder la consciencia.

oOoOo

-¿Está diciendo que el hada le mostró sus recuerdos y luego le pidió ayuda?

-Así es, señor.

Hermione no había pisado aún el despacho del director desde que había llegado a 1952, pero para todo había una primera vez. Tras el extraño episodio con el hada, Hagrid le había dicho que él se encargaría de que ella estuviese bien, que Hermione debía informar al director, y si era posible, también a Dumbledore. La fe que tenía el semigigante en aquel viejo loco era increíble, pero, de hecho, todo el mundo mágico se la solía tener, así que tampoco era una sorpresa, a pesar de que en parte, todo lo que ocurriría en años venideros sería culpa suya. Pero dejando el futuro aparte, se fijó en que el despacho del director Dippet no se parecía en nada al que tendría Dumbledore, los colores de Slytherin inundaban el lugar, los muebles estaban cambiados de sitio y la contraseña para entrar tenía más sentido que "Caramelos de limón". Resumiendo, ahora se encontraba sentada frente a los dos hombres de avanzada edad tras explicarles lo ocurrido.

-¿Y me puede explicar qué hacía allí en primer lugar señorita Granger?

-¿Qué? Acabo de decirle que tres personas entraron ayer en su colegio y lo atacaron ¿y lo que le preocupa es que estuviese investigando la desaparición de las hadas?

-Controle su tono - le advirtió, aunque pudo escuchar la amenaza en su voz.

-Señorita Granger - intervino Dumbledore, para alivio de esta -, como comprenderá es muy complicado creer en sus palabras, ¿puede demostrar lo que está diciendo?

La angustia estaba pintada en la expresión de la joven Gryffindor, lo que estaban tratando era un tema muy importante como para que tuviesen que andar perdiendo el tiempo.

-Tiene un pensadero, ¿no es así? - dijo, mirando hacia todos lados de la habitación en busca del objeto.

-Sí, pero ¿cómo lo...?

-Eso da igual - le interrumpió -, ¿si les doy esos recuerdos creerán lo que digo?

La cabeza de Hogwarts se lo pensó varios segundos, inspeccionando a la chica, como preguntándose de dónde había salido.

-Supongo que sí - acabó cediendo.

-Bien, ¿dónde esta?

Dippet se levantó de su silla y se dirigió a una estantería. Sacó la varita y la movió, conjurando un hechizos silencioso, entonces, los muebles que parecían anclados en la pared comenzaron a separarse y dejando paso a un pequeño espacio donde estaba tan importante objeto.

-¿Sabe...? - comenzó, pero el jefe de Gryffindor no pudo terminar su pregunta cuando comprobó que, efectivamente, la chica sabía cómo extraer un recuerdo de su mente.

Hermione dejó el fino hilo blanco que contenía su memoria con lo que había ocurrido en el bosque. Los dos sumergieron la cabeza en la sustancia etérea del objeto, y, un par de minutos después, ambos se incorporaron, perplejos con lo que habían visto.

-Vamos a tener que tomar cartas en el asunto entonces - comentó Dumbledore.

-Quédese al margen de todo esto por favor, ha sido de gran ayuda pero se está exponiendo a demasiados peligros.

-Pero, ¡me pidieron ayuda a mí! Lo ha visto - se quejó Hermione, aparte, no tenía ni idea de la cantidad de peligros a los que ya se había enfrentado.

-Cosa que me hace preguntarme qué clase de relación tiene usted con las hadas y por qué, pero ¿sabe qué? Si promete mantenerse alejada de este lío, prometo dejarlo correr. Aparte es una alumna, es mi deber protegerla mientras sea mi responsabilidad.

No dijo nada, pero internamente estaba que rabiaba. Miró a su futuro director, pero él no dijo ni una palabra, y ella le lanzó una mirada desafiante, ni de broma se iba a quedar fuera de esto, para ella ya era personal. Así que simplemente se marchó. Eso sí, antes de poder cruzar la puerta escuchó que le decía a Dumbledore: "Los Gryffindor siempre dais problemas". Oh, este hombre no tenía ni idea de con qué Gryffindor se había ido a meter.


Hey, hoy he llegado a tiempo :D voy aprendiendo jjsjsjsj por cierto no me mateis peeeero este es el último que tengo escrito entero porque me di a la pereza y así no se escribe un fanfic. Sorry si estoy más tiempo del esperado sin subir capítulo :')

Y como hoy no hay reviews, que estoy muy triste por ello, pues se acabó lo que se daba.

Bisu!~

Yomi.