Nos cedamus amori
(Mientras con Padmé)
- Espero que los planes para el evento estén listos, centurión Flavius – habló el Emperador de forma seria y malévola, Padmé sabía de los planes de Palpatine hacia el próximo torneo, escuchó a Paolo y a su suegro hablando en la sala de estar mientras ella fingía estar dormida, que iban a usar a tigres hambrientos dentro del torneo – quiero ver qué tan buenos son estos guerreros que son tan capaces de vencer a mis gladiadores – dijo apretando las manos, pero sabía que se estaba restringiendo debido a que Padmé y Satine estaban presentes.
- Tal cual lo pidió, my lord – a pesar de que se hablaban en códigos, Padmé ya estaba poniendo en marcha su propio plan, había pagado al mismo centurión una buena cantidad de dinero, para mantener a los tigres lo más alimentados posibles para que no salieran tan hambrientos al anfiteatro y que tuvieran oportunidad de pelear sin estar tan distraídos, ahora debía intentar planear algo para evitar que el Emperador les ordenara matarlos – los tigres están siendo mantenidos sin darles alimentos, mientras hablamos, en unos días más, estarán lo suficientemente enfurecidos como para desgarrar a la primera cosa que encuentren – Padmé, tragó saliva, aunque sabía que el centurión estaba cumpliendo con su papel, no quería estar en el lugar de nadie por el hecho de tener que enfrentar no sólo a tigres, sino también a contrincantes en el torneo.
- Excelente, quiero que ellos pasen el rato más difícil de su vida – dijo levantándose de su asiento, haciendo que todos hiciéramos lo mismo – necesito saber, ¿cómo es que ellos pueden sobre pasar las técnicas de mis soldados, cuando su ejército no pudo derrotar al mío en la conquista? Algo me dice que ellos saben algo que nosotros no – lo que no sabía, es que incluso Padmé, ya sabía por qué eran mejores que sus soldados y es lo suficientemente arrogante, como para no ver la verdadera identidad de los consejeros extranjeros.
- Así será, my lord – hizo una reverencia a Palpatine, mientras se iban retirando, pero cuando pasó Padmé, él le asintió con la cabeza para hacerle entender que todo iba bajo sus planes, este centurión no era de los espías de los reyes, pero tampoco estaba de acuerdo con el gobierno tirano de Palpatine y era uno de los testigos, que presenció la muerte del antiguo emperador. Mientras ellos se alejaban, Paolo se acercó más a su esposa y cuando estuvieron cerca de su habitación, él la jaló de sorpresa y la encerró en su sala para evitar que alguien los escuchara.
- ¿Por qué vas tantas veces a la semana a la ludus, Padmé? – exigió frustrado Paolo, ya había rumores sobre ella visitando a algún gladiador y eso le estaba afectando a su reputación, ante su pregunta, Padmé suspiró aliviada por la nariz, ya que estaba asustada de que él tuviera la más mínima sospecha de lo que estaba haciendo, pero también de que sospechara de su relación con Anakin.
- Paolo, ya te lo había dicho muchas veces durante los últimos meses, una de mis esclavas tiene un hijo en la ludus imperial y a Vizla no le gusta que interrumpan a sus guerreros mientras están entrenando o que los esclavos entren siquiera a la ludus – lo que decía era verdad, pero no iba a agregar que cuando Shmi no podía visitar la ludus, ella iba para visitarlo principalmente y llevar actos que sólo una pareja casada realizaba y que era de los pocos momentos más felices que ella tenía en su vida.
- ¿Pero por qué deben ir siempre? – le pregunta fastidiado y ella también empezaba a perder la paciencia – Mira te voy a hacer un documento donde establece que cualquiera de tus sirvientas pueda entrar a la ludus, pero no quiero que vuelvas ahí tú sola ni siquiera con tus sirvientas – le reclamó con descaro y se levantó de la silla donde estaba, mientras Padmé, intentaba relajarse, sí Paolo era un fastidio, pero agradecía a los dioses, que no entrara a su habitación, ya que es donde tiene la gran mayoría de sus encuentros amorosos con su soldado y guardia favorito – ya es más que suficiente farándula como para seguir aumentando las dudas y reclamos de nuestra gente como para tener que aguantarlos todavía más, con esto que tú estás provocando – Padmé, se ofendió de que su "marido" quisiera quitarle lo más preciado que ha tenido en toda su vida, sus padres habían fallecido hace algunos meses antes de que Anakin llegara a su vida y su hermana mayor, Sola, estaba en Egipto con su esposo e hijas y aunque pudiera escapar ahora, Paolo sabría donde buscarla y eso pondría en peligro a su familia – si vas a ir allá, será sólo acompañado de tus guardias personales, ¿entendiste? – ordenó como el príncipe corrupto y vanidoso que es.
- Por supuesto, cariño – le contestó fingiendo submisión a sus órdenes, pero en cuanto se fue, ella soltó un gruñido de fastidio – por los dioses, no sé como diablos he hecho para soportarlo durante años – se tiró a su cama tratando de relajarse lo más posible, ya que dentro de unas horas su amado y valiente gladiador entraría a sus aposentos para poder disfrutar de otra noche de pasión y una ligera cena que ella mandó realizar para ambos – tres meses y medio, por Júpiter, Anakin y yo, llevamos cerca de cuatro meses saliendo juntos a escondidas, ja, es patético que Paolo sólo esté al tanto de mis visitas frecuentes a la ludus y que no tenga aún la menor idea de que traigo a mis aposentos al hombre del cual él está celoso – dijo en voz baja y cubriendo su boca con su brazo, para evitar que alguien pudiera escuchar y entender lo que decía, justo en eso, entran Sabé, Lucinda, Dormé una de sus esclavas más antiguas, aunque la considera como a una amiga, al igual que a todas las demás y Shmi, al mismo tiempo.
- Buenas tardes, princesa – la saludó Dormé, quien estaba a cargo de organizar todo discretamente para su cena especial – todo va de acuerdo con el plan, my lady – le dijo emocionada, debido a que el heredero al trono estaría fuera por el resto del día, tendrían la oportunidad de pasar los platos y materiales necesarios para la cena romántica entre la joven princesa y Anakin, pero como no podían sacar al resto del palacio ni tampoco salir a otro lado sin causar sospechas, entonces tendrían que adaptar la sala del cuarto de Padmé, en una especie de comedor movible, con una cena rápida y sencilla; para que en caso de que el príncipe regresara por cualquier emergencia o que volviera antes de lo esperado, pudieran moverlo lo más rápido posible sin mesas ni tantos adornos para que no pareciera que hubo algún evento privado aquí; pero Padmé, quería celebrar con su querido amante este momento especial, ya que celebrarían su tercer mes de noviazgo.
- Excelente trabajo, Dormé, espero que los cocineros reales no estén teniendo problemas para ocultarlo – comentó algo preocupada, los cocineros reales, eran de lo mejor que había en el Imperio Romano, ya que venían de todas partes del mundo, pero no todos estaban de acuerdo con las ideas y órdenes de Palpatine y le tenían un sumo respeto a Padmé y a los tres reyes, pero al estar al mando de los romanos, debían ser sumamente cuidadosos, había incluso catadores de comida y vino, que se encargaban de probar si la comida no estaba envenenada o si estaba podrida de igual manera, ésos eran los más peligrosos, ya que estaban bajo el mando y eran absolutamente leales a Palpatine, al grado de que tenían autorización directa de Palpatine, de que si había algún indicio de envenenamiento u homicidio hacia cualquiera de nosotros, podían torturarlo con los métodos más crueles del mundo, incluso hasta los que no existían oficialmente; pero muchos de ellos, han abusado de esa libertad que tienen, que incluso han acusado a hombres y a mujeres inocentes de atentados de envenenamiento falsos. A Palpatine, no le interesa si son reales o no, su debilidad es que es un hombre arrogante y muy supersticioso y si uno de sus hombres le dice que alguien dentro del palacio quiere asesinarlo, esa persona será declarada culpable por el simple hecho de que se lo digan, sin importar quien sea, es por eso, que todos aquí en el palacio, están asustados dentro de las propias paredes del edificio imperial, incluso Paolo; pero deben tener mucho cuidado con ello, ya que están hablando del hijo del Emperador y futuro emperador de Roma. Pero eso, no los detendría en lo absoluto.
- Afortunadamente, los cocineros ya prepararon la comida y lo están guardando con mucho cuidado en alguno de los viejos escondites que los catadores no conocen, ni siquiera Palpatine sabe que existen, ya que fueron construidos por el emperador Constancio a principios de su gobierno, para su propia relación furtiva cuando estaba escondiéndose de su consejo, antes de que lo dejaran casarse con ella y esos, planos fueron destruidos en un incendio cerca de la cocina, hace años, por lo que, Palpatine, nunca ha visto el plano, ya que no se concentró en usar los planos antiguos y alguien incendió accidentalmente la cocina y el lugar donde estaban los planos anteriores.
- Eso es un alivio – suspiró Padmé, mientras se acomodaba en su silla donde Shmi la ayudaría a arreglarse para su cita en la noche, pero tenía que hablar con ella en privado, sobre todo ahora que Paolo está sospechando de sus visitas a la ludus. - ¿cuánto tiempo necesitarán para arreglar la sala para la cena? – preguntó mientras Lucinda ayudaba a Shmi a acomodar los utensilios de peinado de Padmé y había escogido el vestido perfecto para su cita nocturna.
- Para acomodar la sala, por lo menos hora y media para acomodar los sillones y poner unas pocas velas, princesa – contestó haciendo sus cálculos para medir los tiempos, mientras Padmé, hacía sus propios cálculos en cuestión de otras cosas.
- De acuerdo, Sabé, Dormé, Lucinda, ¿podrían salir por un momento? Shmi y yo, necesitamos hablar a solas y quisiera que vigilaran el lugar, por favor – las tres mujeres asintieron y se distribuyeron a lo largo de la habitación completa para avisar si hay algún problema por fuera de su cuarto.
- ¿Sucede algo, mi señora? – le preguntó confundida, sabiendo que si la princesa le quería hablar a solas, mando a las demás a vigilar, es porque algo grave está pasando o con ella o con su hijo, Shmi sabía muy bien que Anakin y Padmé estaban teniendo una relación a escondidas y aunque ve lo felices que son al estar juntos y apoya la relación con gusto, no podía evitar sentir temor por su hijo y el de su ama y a pesar de serle absolutamente leal a su princesa, si su hijo llegara a estar en peligro o si alguien lo lastimara, sin importar si es el Emperador o la princesa, ella estaría dispuesta a proteger a su hijo contra quien sea y contra lo que sea.
- Shmi, nos hemos conocido desde hace años y además de que tú eres nuestra confidente más confiable sobre nosotros – le tomó sus manos, sabiendo que ella también ha sido como la madre que no pudo tener durante estos diecisiete años de matrimonio y ahora es su "suegra" a escondidas pero era mejor que tener al hombre más cruel del mundo – quisiera que tú y yo, nos habláramos de tú mientras estemos en privado, sé que parece extraño, pero quiero decirte que yo amo…ni siquiera las palabras son suficientes para describir todo lo que siento por tu hijo, Shmi – Padmé, confesaba con sinceridad todo lo que sentía por el hombre que ambas amaban, sobre todo, debía convencerla de lo que ella sentía por Anakin, sabiendo que con todo lo que ambos habían vivido hace años, sería difícil de ganarse su confianza, sobre todo, en el ámbito emocional – en cuanto vi a Anakin por primera vez en su primer torneo, sentí una gran conexión, en cuanto nuestros ojos se juntaron y cuando me dijiste que era tu hijo, decidí darles la felicidad que se les había sido arrebatada cuando Palpatine invadió sus tierras en Cartagena. Pero una parte de mí, también me decía que quería acercarse a Anakin, porque era como si mi corazón y mi alma ya lo conociera y después de varios meses de vernos, me fui enamorando de tu hijo, pero cuando nos besamos por primera vez, sentí que todo mi mundo daba un vuelco al igual que pude sentir por primera vez, que alguien se interesaba en mí de verdad, que no me veía sólo por mi belleza o por los intereses que mis padres tenían con el mundo; sino que, él me veía por quien soy en realidad, Anakin, se ha tomado el tiempo de conocer a una de las personas que le arrebató todo en su vida y de esa manera, él se fue metiendo en mi corazón, porque yo también me interesé en lo que él sentía, no sólo porque fue un esclavo y porque es tu hijo, sino porque veo su alma y veo un joven que busca su libertad y ser aceptado así como todos – para ese momento, ambas mujeres tenían lágrimas en sus ojos y Shmi, le dio un beso en la frente, en señal de que ella, también la consideraba como su hija – pero algo sucedió esta tarde, después de la junta con el centurión en cargado de la trampa de Palpatine – la cara de Shmi, se tornó seria y preocupada – Paolo, está sospechando de nuestras visitas a la ludus – Shmi, saltó ligeramente de la preocupación y Padmé, la llevó a sentarse en su cama – prácticamente, tengo prohibido ir a la ludus, gracias a los celos de mi esposo – dijo detestando la palabra que describe su papel en la vida de Paolo.
- Entonces, ¿eso significa que…. – comenzó nerviosa Shmi, pero Padmé, fue más rápida para calmar su ansiedad.
- No, Shmi, Paolo no sabe quién es, sólo ha escuchado los rumores, pero nadie sabe que se trata de Anakin, (al menos eso espero) – le aclaró tranquila, aunque estaba nerviosa por lo que le iba a decir – pero si es igual que su padre, se está dejando llevar por los chismes y por lo tanto, yo…no puedo ira a la ludus, pero en su desesperación, me dijo que iba a hacer un documento, donde les permitiría a ti y a cualquiera de mis esclavas entrar a la ludus, para visitar a quienes quisieran – vio que su esclava y amiga fiel, suspiró con tranquilidad – me aseguraré de que Paolo, me entregue ese documento y te lo entregaré a ti, para que se lo entregues a Vizla, para que no tenga dudas de que fue oficial….pero también, quiero que seas la primera en saber esto….si Paolo, empezara a sospechar de Anakin, les voy a dar el dinero suficiente para que compren su libertad y se vayan de aquí – la cara de Shmi, era de tristeza y asombro, no quería abandonar a su princesa, pero sabía muy bien, que al seguir casada, ella no podía huir con ellos, sino sería perseguida por el mundo y Anakin y ella, morirían por intento de secuestro – sé que lo que te estoy pidiendo es una locura y es arriesgado, pero yo los amo a los dos y no quiero que Anakin, muera por nuestro amor, si logramos mantener esta relación a escondidas hasta que encuentre algún plan para escapar, podremos mantenernos a salvo, pero mientras Paolo esté vigilándome, no puedo pensar en otra solución que los mantenga a salvo.
- ¿Y usted qué hará, my lady? – preguntó preocupada, no quería abandonar a su princesa y sabía que Anakin, se enterara de su plan, él se negaría y estaría dispuesto a luchar contra el emperador y contra Paolo a morir, pero teniendo a todo el ejército de Roma en sus manos, sería un suicidio intentarlo, pero sabía que la necedad y la obstinación de su hijo, lo haría quedarse hasta recuperar a su amada.
- Yo, después de la cena, hablaré con Anakin, te lo dije a ti primero, porque sé que eres de las únicas personas, que lo harán mantener la cabeza fría y que lo convencerán de que yo decidí protegerlo de esta manera….si es que Paolo y Palpatine, llegaran a descubrirme, les diré lo que quieren oír pero les daré un nombre falso, para que ustedes queden limpios, sé que no los convencerá del todo, pero espero puedan tener tiempo para escapar….si Anakin, se rehúsa a irse, usa esto – le dio un frasco con una medicina fuerte – esto lo hará dormir durante un día completo, sólo si es que Anakin, no está dispuesto a irse – Shmi, asintió dolida, sabía que Anakin era obstinado, pero no veía otra alternativa si es que no podía convencerlo, claro que eso no quitaba el dolor que causaría en el corazón de su hijo – le pediré a sus altezas – dijo refiriéndose a Marina, Pietro y Caspio – que si llegara a suceder eso, que les proporcionen medios para escapar a un lugar seguro y necesito otro favor, mi hermana y su familia, viven en Egipto, como sabes, son lo único que me queda de familia….y si Palpatine, no se convence de que la persona que le diga es mi amante, podría ir en busca de mi hermana y hacerle lo peor de lo peor, para hacerme confesar….entonces quiero, que la busquen y se la lleven con ustedes lo más pronto posible, sólo así podré vivir en paz – Shmi, no estaba tan complacida, pero por el respeto y la caridad de su ama, estaba dispuesta a cumplir con sus demandas, pero antes de que pudiera decir algo, Lucinda tocó dos veces a su puerta, lo que significaba que alguien había entrado.
- Padmé, cariño – le habló su suegro, quien tenía a una persona a sus espaldas – te tengo un obsequio para ti – la cara de Padmé, era de confusión e intranquilidad.
- Mis hombres acaban de traer a una nueva esclava para ti – con eso, hizo seña a la joven de cabello café y chino – acaban de cambiarla a nuestras instalaciones, ya que a su marido era un degenerado que vivía en las calles, ambos eran esclavos de otro lugar, pero al ver….lo diferente que era, decidí que era mejor, salvarla y dejarla contigo y tus esclavas – la cara de la joven esclava, demostraba rabia, al escuchar como hablaban de su esposo – recuerda lo que te he dicho, Padmé querida, espero no suceda lo de la última vez – le dijo susurrando en su oído, Padmé, sólo asintió y cerró sus puños cuando se dio vuelta – déjenla aquí, suéltenla – se escuchaban como abrían las cadenas de la pobre mujer y cuando el séquito de Palpatine se fue, Padmé, se acercó con cuidado a ella.
- Tranquila, estarás bien, me llamo Padmé y ¿tú? – le saludó con paciencia, cada vez que su suegro le traía una esclava nueva, ella intentaba hacer que entraran en confianza, pero era un proceso difícil, a lo que a la mujer, se le hizo extraño que sus amos, preguntaran por su nombre, todos y cada uno de sus dueños, no tenían interés por ella o su marido, por lo que, tuvo cuidado con lo que decía.
- Christine, mi nombre es Christine de Galia – su acento era diferente, pero Padmé, sabía que se veía que tenía buen corazón y era muy valiente, en su lugar, ella haría lo mismo.
- Hola Christine, sé que estás asustada y enfurecida con mi suegro – dijo entredientes molesta – pero te aseguro que todas aquí, reciben un trato de respeto y de igualdad, bajo lo que nos podemos adaptar, claro está, todas mis esclavas, han recibido un trato imparcial y honorable, yo no voy a tratarte como Palpatine y otros dueños lo han hecho, si no me crees, puedes preguntarle a cada una de ellas – las mujeres, asintieron y eso, relajó ligeramente la mente de Christine – tú esposo, ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué Palpatine, lo refirió como "diferente"? – Christine, bufó con molestia, podía recordar cada palabra e insulto que le dirigieron a su amado Erik.
- Erik….mi esposo se llama Erik, él nació con una deformidad en su lado derecho, sus padres eran igual de Galia, pero al nacer él, ni siquiera ellos soportaron la idea de criar a un "monstruo" como ellos lo llamaron – todas jadearon de la sorpresa, pero Christine ya estaba acostumbrada – fue menospreciado desde su infancia y cuando lo conocí, debo decir que sí le tuve miedo, pero no por su cara, sino por el mal carácter que el mundo le hizo formar – suspiró cansado, observando las reacciones de sus nuevas compañeras y de su nueva ama.
- Por los dioses, ¿por qué hay gente tan cruel en el mundo? Él no tuvo la culpa de nacer así, sin ofender – dijo Sabé.
- Es como una fortaleza de protección sobre sus sentimientos – continuó Lucinda, tomando nota de todo lo que estaba sucediendo, ya que también escuchó la conversación entre Padmé y Shmi, mientras Christine asentía.
- Fue duro empezar una relación, pero mientras lo fui conociendo, me di cuenta que él es como nosotros, una persona que busca ser amado y amar sin condiciones, me casé con él, porque me di cuenta de que lo amaba, no por tenerle pena o sólo por compasión….Erik, es músico, sabe tocar múltiples instrumentos y se ha dedicado a inventar nuevas piezas, pero fue por eso que Palpatine lo descubrió, lo llamaron para ser uno de los nuevos músicos para los cantos divinos, pero al ver su máscara, que protege su deformidad ante el mundo, no dudó en arrancársela y le dijo monstruo, degenerado, hijo de Cronos y demonio infernal – sus ojos se inundaron de lágrimas, al igual que el de Padmé y compañía – lo encarceló e hizo que lo azotaran enfrente de mí, mi antiguo prometido, lo odiaba por darme lo que él jamás pudo hacer….amor, solidaridad, amistad y sobre todo, música, yo también soy una cantante cerca de uno de los teatros populares de Roma, cuando me volvieron esclava, ahí fue donde conocí a Erik, pero Raulo, estaba lleno de envidia, creía que por tener dinero me daría lo que yo necesitaba y convenció al Emperador de que Erik, era un asesino, aunque sí lo fue durante su infancia ya que el mundo fue cruel y llegó a Nápoles, donde conoció a la reina Marina sin querer, ella fue de las primeras personas que le mostró sinceridad, compasión, amistad y lo más importante confianza, pero al ver que ella era buscada por Roma, ella lo mandó de incógnito a Persia, le enseñó muy buenas tácticas de pelea y a hacer magia, lo que se ganó la confianza del Shah de ese tiempo – hizo una pausa, mientras el resto de las mujeres la encaminó a la sala, la cual ya estaba acomodada para la noche.
- Tómate tu tiempo, querida, todas hemos pasado por lo mismo, incluso la princesa – le entusiasmó Shmi, a la que Christine vio con sorpresa, cuando expresó lo último.
- Fue entonces, que Palpatine ordenó nuestra separación, yo como esclava de la princesa en palacio y a mi esposo como gladiador, gracias a las técnicas que aprendió en Persia y Nápoles – se limpió las últimas lágrimas que le salieron y estaba esperando a que la criticaran, pero no fue así.
- Oh, cielo, todas hemos pasado por lo mismo – comentó Sabé – a la princesa la obligaron a casarse con el heredero al trono, perdiendo su libertad y estando temiendo por su vida, cada vez que hace algo mal ante los ojos de Palpatine y su marido – Padmé, asintió cuando la joven castaña la vio intentando buscar mentiras – Dormé, vio morir a sus padres, marido e hijo, años antes de estar en el palacio, cuando los romanos entraron a Babilonia, Lucinda, es la hermana menor de cuatro hermanos, uno de los cuales es el rey de Sicilia.
- ¿Usted es la princesa Lucinda? – le preguntó a Lucinda y ella asintió que sí – Oh, por los dioses, jamás pensé que tendría tan importante compañía, pensé que siempre estaría sola – dijo entristecida.
- Mis hermanos y yo, estábamos huyendo de los romanos cuando ellos nos conquistaron y hasta hoy en día, Palpatine me tiene cautiva hasta que aparezca mi hermano Pietro, para firmar el tratado a la fuerza – Lucinda, suspiró recordando ese día, a pesar de haber pasado ya 17 años.
- Lo siento, majestad – se disculpó Christine.
- Descuida, pero mis hermanos, están aquí – eso dejó más que sorprendida a la nueva sirvienta – pero no digas nada, los tres están de incógnitos – le rogó sudando.
- ¿Los tres? – preguntó confundida.
- Se refiere a que los reyes de Nápoles, Sicilia y Cartagena, están aquí en cubiertos, fingiendo ser consejeros de los reyes que siguen ocultos, intentando retrasar la firma y creando una revolución contra el Imperio – le expliqué en voz baja, por cuestiones de que podía pasar alguien y denunciarlos, mientras Christine estaba desconcertada, sintiendo diferentes emociones al mismo tiempo – y nosotras estamos ayudando a que no los descubran – le fueron explicando detalladamente lo que ha pasado en los últimos tres meses y medio. Fue hasta que llegó la noche que, todo estaba preparado para la cita especial con Anakin, hasta ahora Paolo no ha regresado de su salida y Palpatine, dijo que debía dormir temprano, ya que tendría juntas desde antes del amanecer mañana, eso les permitiría disfrutar de su velada sin problemas. Padmé, ya estaba arreglada, con un vestido rosa, bastante atrevido, pero lo cubría con una bata para poder cenar antes de pasar a la diversión, se puso su perfume favorito que sabía que a Anakin le encantaba y decidió con Shmi, que quería soltarse el cabello, ya que adoraba que Anakin enredara su mano en él.
- Veo que mi hermosa princesa, se lució en la cena – habló una voz que provenía de la ventana del balcón, Padmé, saltó ligeramente, pero sintió un escalofrío de placer, al saber de quien se trataba.
- Bueno, quería lucirme y demostrarle a mi amado gladiador cuánto lo amo – se acercó y lo abrazó del torso sonriendo y vio que tenía algo detrás de él - ¿qué tienes ahí?
- Sólo un detalle para el amor de mi vida – eso hizo que Padmé se sonrojara y le dijo que cerrara los ojos, mientras él acomodaba una flor pequeña en su cabello – listo ya puedes abrirlos – cuando lo hizo, Anakin tenía un espejo de oro en su mano para que ella viera y al verlo, ella sonrió a más no poder.
- Oh, Anakin, es preciosa – le dijo admirándose en el espejo.
- No más hermosa que tú – le comentó sinceramente, lo que hizo que ella se sonrojara más, ninguno sabía cómo es que fueron tan afortunados de encontrarse el uno al otro y que su amor fuera mutuo – pensé en traerte un ramo de flores de camino aquí, pero después pensé que sería muy sospechoso si alguien llegara a entrar a tu habitación, sobre todo, tratándose de tu marido – cuando Anakin, mencionó a Paolo, sintió preocupación por lo que le iba a decir, pero decidió hablarlo de una buena vez, no quería desilusionarlo terminando su velada - ¿qué pasa, Padmé?
- Paolo, me prohibió seguir yendo a la ludus, está escuchando demasiado los rumores, que terminando la junta sobre el torneo, me trajo aquí y me interrogó sobre mis visitas con tu madre a la ludus – la cara de Anakin, mostraba preocupación y fastidio, sabiendo lo que podía significar – por fortuna, permitirá que tu madre y el resto de mis esclavas entren a la ludus para visitarlos – a pesar de la buena noticia, eso no daba calma a Anakin.
- Padmé, amor, ¿Paolo ya sabe que tú y yo…? – ella volteó rápido y le aseguró que él no sabía aún.
- Es por eso, que sólo podremos vernos aquí en secreto o cuando salgamos de paseo con la escolta distribuida – le acarició los brazos, pero también se dio cuenta de la cara de furia que surgía del rostro de su amante – sé como te sientes Anakin, a penas y podemos vernos, aquí en mi cuarto sin que estés de guardia o entrenando, pero cada vez iba con Shmi a visitarte, era de las mejores ocasiones en las que podíamos estar juntos, sin que nadie nos molestara – le acarició su rostro, intentando absorber parte de la frustración de su amado, cómo quisiera ella poder llamarlo esposo, más que a Paolo – pero debemos andar con cuidado, cielo, Paolo, es igual que su padre y si sospecha de alguien, usará todos los medios para descubrirnos.
- Lo sé, Padmé, pero te prometo que encontraré la forma de sacarnos de aquí – le tomó sus dos manos y las besó con devoción – tienes mi palabra – ella sonrió sabiendo que él sería fiel a su palabra, pero entristecida de saber que si no encontraba nada antes de que Paolo o Palpatine, los descubrieran, tendría que mandarlo lejos y afrontar las consecuencias de sus actos – pero hoy no es tiempo de arrepentimientos, amor mío….hoy tenemos mucho que festejar y ese delicioso aroma, me produce un hoyo en el estómago – le dijo guiñándole el ojo, Padmé, sólo rió de lo infantil que parecía Anakin.
- Tú sólo piensas en comer ¿verdad, Anakin? – le dijo en broma, a lo que Anakin, le guiñó el ojo y la acomodó en su cojín donde ambos se sentarían a deleitarse de la comida.
- No sólo es la comida en lo que pienso, domina – le susurró al oído, causando cosquillas en la piel de Padmé – terminando esta deliciosa cena, voy a demostrarte otro tipo de deleites placenteros que te dejarán deseando por más – sus palabras eran como miel en la piel de Padmé, que no dudó en besarlo instintivamente, saboreando el aroma y fuerza de su guerrero y guardián – pero primero…vamos a disfrutar de la cena, antes de que se enfríe ¿no lo cree, my lady? – se separó de ella inesperadamente, dejando a Padmé sin aliento, pero conociendo su plan decidió seguirle el juego y comieron hasta saciar su hambre – eso estuvo delicioso, los cocineros del palacio son de lo mejor – comentó recostado en el sillón, pero en cuanto menos se lo esperó, Padmé, se puso de frente a él, sentándose en su lecho y lo sorprendió aún más, dándole un beso lleno de pasión y fulgor, que significaba el mundo para ambos – vaya, vaya, my lady, jamás me dijiste que te gustaba tomar las riendas – levantó las cejas juguetonamente.
- Tiene sus ventajas ser princesa, mi amado guerrero – le dijo volviendo a besarlo con todas sus fuerzas, queriendo estar pegado a él por siempre y de inmediato, Anakin, le quitó su bata para poder estar más cerca de lo que ya estaban y cuando la vio, se quedó impactado de lo que traía puesto su amante.
- Por los dioses, esto debe ser el cielo, porque mi novia se ha vuelto en toda una diosa – le dijo sorprendido - ¿desde cuándo te volviste más atrevida, amor mío? – preguntó sintiendo el deseo y amor fluir por sus venas de nuevo, tocando toda sección descubierta que podía ver a través del vestido.
- Desde el momento en que te vi por primera vez, amado Anakin – le respondió entre besos en sus cachetes y cuello, desabrochando su armadura de guardia y quitándole la parte de arriba de su atuendo – gracias a ti, la mujer que estaba dentro de mí, floreció y está dispuesta a todo por ti, mi alma gemela – con eso, Anakin, le quitó el vestido, aventándolo al suelo sin ningún cuidado hacia donde aterrizaba, contemplando el desnudo cuerpo de su bella novia y la cargó hacia su cuarto, donde la aventó a la cama, desatando más deseo en Padmé, ya que así le gustaba – dime qué significo para ti, Anakin, dímelo todo – le rogó, mientras él besaba todo su cuerpo, como si fuera un hombre muerto de sed.
- Todo Padmé, tú lo eres todo para mí, mi vida, mi alma, mi esposa, aunque todavía no podemos estarlo, mi amante, confidente, mi mejor amiga y sobre todo, la futura madre de mis hijos – tarde se dio cuenta de su error, al pensar en las palabras que dijo, él estaba emocionado de tener una familia con su ángel, pero no estaba seguro si ella quería tenerlos - ¿tú…tú, quieres tener hijos conmigo, Padmé? – la idea de tener una familia y a un bebé en su vientre, que sea del hombre que ella ama con su alma, le produjo un enorme rubor, que tomó acción y atrajo su cabeza y lo besó con firmeza, asegurándole que sería una de sus mayores fantasías.
- ¿Cuántos quieres? – le dijo sin aliento.
- Todos los que tú desees – con eso, ambos entraron a un mundo de placer, disfrutando cada caricia, beso y sentimiento alargado en su amor, mientras el resto del mundo seguía su vida normal.
(Mientras en habitación de Marina)
- Demonios y mil truenos – se escuchó la voz de Marina, mientras caminaba en su sala, Lucinda les había explicado todo, después de haberse retirado de retirar los platos y acomodar los muebles de la cena de la princesa – este Paolo es de lo peor, incluso más que su padre.
- Ni lo menciones – argumentó Arias, quien ya sabía de la clase de persona que era el príncipe.
- ¿Qué vamos a hacer? No podemos permitir que Padmé sacrifique su vida por el hecho de que se enamoró de verdad – entró Susanna en la discusión.
- Podríamos fingir un secuestro por parte de los germanos, si es que llegara a ser el caso de que Paolo los descubriera – sugirió Caspio, quien estuvo pensando en cuanto Lucinda dejó de hablar – tendría que ser con sumo cuidado, para no evidenciar nuestra colaboración.
- Tengo una buena idea para eso – ahora que Lucinda había hablado sobre una nueva esclava que le "otorgaron", con la amenaza de la primera vez, pero sabiendo ahora que ella estaba casada a uno de sus viejos aliados y amigos, Erik de Galia, quien era un genio en todo lo que hacía, cuando los dos se reunieron en Nápoles porque los consejeros lo recomendaron como pretendiente, ambos estuvieron de acuerdo, que no se gustaban y que no iban a casarse por negocio, pero eso forjó una nueva amistad, que le proporcionó ventajas a ambos y era momento de usar esos beneficios.
