EL CENTINELA

LIBRO TERCERO

PARTE II: ÉL Y ELLA

Capítulo 17

Conflagración final

Paul no espera más y ataca a Zura quien lo espera. El Protector no desaparece esta vez y espera tranquilamente. Cuando el Guardián lanza varios mandobles, su enemigo los esquiva todos. Es cuando Kay se lanza contra él, pese a no estar del todo recuperado del Kaioken. Entre los dos enfrentan a Zura en un duelo de artes marciales, sucediéndose los golpes con tal fuerza que remecen todo en el lugar.

—¿Realmente creen que juntos pueden conmigo?

—¡Si no usaras la cuarta dimensión ya te habríamos acabado! —replicó Paul.

—¡Jaja! ¡Pues ahora verán que no!

La velocidad de Zura se hace superior. Ataca a ambos y los llega a derribar de sendos puñetazos. Paul rueda en el suelo y vuelve a la carga con los Meteoros de Pegaso que Zura recibe sin inmutarse.

—¡Una técnica tan débil como esa nada me puede hacer! ¡Yo te enseñaré lo que es una técnica de verdad! ¡Lluvia Magma!

Zura extiende las manos y todo su cuerpo se hace incandescente, cubierto de un intenso fulgor en gamas de colores cálidos. Y de sus manos brota un ataque de esferas rojas que van directo a Paul que logra esquivarlas, pero aquellas descargas cambian de dirección y siguen al Guardián. Él se protege con el Crystal Bubble que contiene el ataque y Zura aprovecha el momento para írsele encima pero Kay interviene.

—¡Prueba tú la mía! ¡Plasma Relámpago!

En medio del torbellino de energía, la figura del Protector esquiva todas las descargas. Él aparece y golpea a Kay lanzándolo hacia atrás. El Centinela reacciona y lanza nuevamente la Aguja Escarlata que toca varias veces a Zura pero este se ríe.

—¡Esas agujas son como escupitajos para mí! ¡Lluvia Magma!

Kay no esquiva los ataques sino que los rechaza todos con los puños. Zura se alista para atacar pero Paul ya aparecía en el combate.

—¡Expansive Aura Wave!

Zura hace lo mismo que hizo con el ataque de Kay y se aparece frente a Paul.

—¡Puedo ver a través de tu técnica! ¡Espasmo Cósmico!

La mano de Zura se posa en el vientre de Paul quien se siente dominado por un terrible dolor que lo hace contorsionarse en ángulos imposibles. La patada de Kay choca con el brazo de Zura que contiene el golpe y trata de usar su técnica en el guerrero de cabello castaño largo.

Pero él lo esquiva y ataca con el Dragón Naciente que empuja a Zura, arrastrándolo hacia atrás. Sin embargo, el Protector solo eleva su poder y a distancia alista otra técnica.

—¡El golpe final! ¡Emanación Ultratalaron!

Zura hace una serie de movimientos y capta las ondas de la atmósfera y una esfera de energía se forma y la lanza contra ellos. Kay se da cuenta del peligro y sujeta a Paul esquivando juntos aquél ataque. Aun así, la cercanía con la que pasó fue suficiente para afectarlos. La esfera choca contra una montaña que reacciona al contacto y tras unos segundos esta se deshace como papel seco hasta no quedar de ella nada más que cenizas. Kay y Paul caen al suelo y tratan de levantarse pero el siguiente ataque no tarde en llegar.

—¡Lluvia Magma! —Los impactos los sorprenden y ambos son arrastrados por el ataque de Zura dejándolos malheridos—. ¡Jaja! ¡Se los dije! No esperaban esto, ¿verdad?

Kay trata de pararse pero no puede. Y siente los pasos de Zura acercarse.

—No son nada. No pudieron prever que yo podía manipular la radiación ultratalaron. A su solo contacto, todo se altera y eso los incluye. Por eso se debilitaron.

—¿Cómo... cómo es que tú...

—Simple. Mi armadura es especial y mi cuerpo también pero solo puedo usar la radiación ultratalaron dos veces en un día. Luego de ello, me debilitaría demasiado. Deben sentirse honrados. Haberme forzado a usar esta técnica. Muy pronto, cuando hayamos extraído la energía de este mundo, la radiación ultratalaron convertirá este planeta en inhabitable eternamente. Seré generoso con ustedes. Les quitaré la vida ahora ya que podría dejarlos aquí y hacer que mueran dolorosamente cuando la radiación penetre lentamente en sus cuerpos. Es un grandioso espectáculo, ¿lo sabían?

—Maldito enfermo... —le contestó Paul tratando de levantarse.

Sin embargo, el pie de Zura lo tira nuevamente a tierra y lo pisotea varias veces con desprecio. El Protector levanta la mano formando la Corona Radiante para terminar con la vida de ese miserable rodeado de color azul. Pero casi de inmediato la anula porque una presencia acababa de manifestarse y mira al joven de armadura que se acerca a él.

Era Dash.

...

Rafin seguía combatiendo con Cort quien trataba de vencerlo pese a la aparente superioridad del Protector.

—¡Vengaré a los míos y al planeta Kita! ¡No quedará ningún saiyajin con vida en el universo! Los he estado cazando a todos creyendo que estaban dispersos en pequeños grupos pero ahora sé que tú vienes de un planeta lleno de ellos. Después que te mate, ¡Él y Ella acudirán a tu mundo y le haremos lo que le vamos a hacer a este! ¡Luz Radiante de Kita!

La técnica va directo a Cort quien lo esquiva. Se lanza contra el Protector pero este desaparece y reaparece en distintas direcciones al mismo tiempo que golpean al saiyajin una y otra vez. Pero el poderoso cuerpo del saiyajin resiste y ataca con ráfagas de ki en distintas direcciones pero solo escucha la risa de Rafin.

—¡No te desesperes, bestia guerrera! ¡No tienes oportunidad! ¡Resígnate a tu muerte! ¡Torbellino Cósmico!

El ataque vuelve a envolver a Cort quien trata de resistirse haciendo estallar su ki lo que contiene el torbellino. Logra deshacerlo pero los golpes de Rafin no se hacen esperar. Una dura patada al abdomen lo derriba aparatosamente y Cort cae haciendo un surco en el duro suelo. Sin embargo, su resistencia sigue marcando la diferencia y se pone de pie mirando fúricamente a Rafin.

—¡Tus débiles golpes no me hacen nada, Rafin!

—Tal vez pero sé que tu poder se está agotando. Tu transformación no durará mucho más y volverás a la normalidad si así se le puede llamar a tu bestialidad. ¡Y allí veremos si mis golpes no te duelen!

"Tiene razón. Me estoy agotando. No aguantaré con este nivel mucho tiempo. Podría prolongar más si bajo de nivel, pero quedaría a su merced. A menos que… tal vez esa sea la respuesta", razonó el guerrero de cabello dorado y ojos azul cielo.

Cort cambia su transformación a la de supersaiyajin, estando su aura dorada libre de aquellos pequeños rayos que destellaba, lo que hace reír a Rafin.

—¡Jaja! Entiendo tu juego. Quieres conservar poder pero acabas de cometer un error.

—¡El error lo cometes tú! Me llamas animal y bestia pero tú estás enfermo de odio. Le haces a esta gente lo que los saiyajin le hicieron a los tuyos. No eres mejor que aquellos quienes destruyeron tu planeta y a los tuyos. Y ahora te enfrentas a un saiyajin que hace lo que tú no pudiste hacer por tu mundo.

—¡Cállate! ¡Son bestias y siempre lo serán! ¡Por más que se rodeen de buenas intenciones! ¡Por más que traten de aparentar ser buenos, no son más que bestias encumbradas por un poder demente! ¡Exterminarlos es una necesidad!

—Estás loco —Cort se arrodilló y bajó la cabeza—. Te pido perdón por lo que mi raza te hizo, pero juzga por el corazón y no por la raza. No hagas a otros lo que te hicieron a ti.

—¡Jaja! ¿Qué esperas lograr con eso? Aunque me besaras los pies y te convirtieras en mi esclavo no quitaría en nada el odio que siento por ti y por tu raza. ¡Nada detendrá mi venganza!

—Acepta la mano que te doy. La vida te está dando una oportunidad. Ayúdame a salvar a Adén y alivia tu dolor salvando y no matando.

—¡Cállate! ¡Nada lograrás! ¡No te salvarás!

Cort se pone de pie y mira a Rafin.

—No lo hago por ti solamente sino por mí. Te pedí perdón y te ofrecí mi alianza. Lo has rechazado y eso ya es cosa tuya. Yo ya me siento tranquilo con mi conciencia.

—¿Conciencia? ¡Jajaja! ¿Acaso la tienes? ¿Acaso eso lavará los crímenes de tu raza?

—No, tampoco esa era mi intención. Solo que reconsideré lo que dije de la clemencia. Te la ofrecí porque en cierto modo los saiyajin somos responsables de lo que eres ahora pero la rechazaste y ahora te mataré sin remordimientos.

—¡Jajaja! ¡Eres gracioso, saiyajin! ¡Muere de una vez! ¡Luz Radiante de Kita!

El ataque va directo a Cort pero este evita aquel haz de energía sin dejar de avanzar. Se lanza sobre Rafin quien desaparece y reaparece en otro lugar. Pero para su sorpresa, Cort lo estaba esperando y un feroz golpe en el mentón lo derriba. Rafin cae sorprendido y lastimado.

—¿Cómo? ¿Cómo puede ser?

—Sencillo. Se le llama instinto. Tú lo dijiste, somos bestias guerreras y mantenemos nuestra parte animal donde está muy desarrollado el instinto. No cualquier saiyajin podría predecir donde aparecerías o atacarías pero yo no soy cualquier saiyajin.

—Tú... ¡Tú! ¡No me ganarás! ¡No me quitarás mi venganza! ¡Luz Radiante de Kita!

Cort sabe que solo tiene una oportunidad y no puede dejar que el rayo lo toque ya que si lo lastimara, su poder se debilitaría. Rafin lo sabe también y desaparece para poder atacar. Esta vez el saiyajin no lo espera ya que recién se recuperaba. Sin embargo, detiene el ataque por lo que Rafin vuelve a desaparecer y reaparece pero le espera otra sorpresa.

—¡Kamehameha!

El ataque trata de ser contenido por Rafin pero el impacto es enorme. La explosión es tan fuerte que lo lastima seriamente. Alcanza a desaparecer pero reaparece con su armadura cuarteada y con varias rajaduras además de tener heridas en varios puntos de su cuerpo que sangran profusamente.

—¡Es mi oportunidad! —Cort se lanzó sobre el Protector pero este eleva su poder.

—¡Torbellino Cósmico!

El ataque sorprende a Cort y es atrapado por esa enorme espiral de energía que lo envuelve y le va dando vueltas sin poder resistirlo. Teela se acerca nuevamente al campo de batalla y ve lo que pasa.

—¡Cort! ¡No te rindas! ¡Tú puedes vencerlo!

—Teela... tú —El saiyajin concentró sus últimas fuerzas y un estallido de ki se siente en medio del torbellino.

Eso que obliga a Rafin a incrementar su fuerza, pero para su sorpresa, el torbellino se dirige hacia él.

—Pero, ¡¿qué es esto?! ¡¿Cómo puede hacer eso?!

Solo fue una fracción de segundo. La sorpresa y lo inesperado de la respuesta posterior le impidieron a Rafin pasar a la cuarta dimensión. Teela alcanza a ver que el espiral se deshace cerca de Rafin y de él sale Cort.

—¡Puño Explosivo de Dragón!

Teela dudó un instante porque quien salió del espiral, tenía una larga cabellera dorada hasta la cintura y la frente pronunciada pero eso solo fue una fugaz visión. El puño estaba envuelto en una intensa energía dorada y alrededor de él estaba la figura de un imponente dragón chino en ese mismo color.

El ataque impacta en Rafin que por última visión tuvo la cara de Cort pegada a la suya. Casi al instante todo estalla, forzando a Teela arrojarse al suelo mientras el resplandor iluminaba todo.

Tras unos minutos, Teela se mueve y se palpa a sí misma. "¿Estoy viva? Parece un milagro. No, ni tanto. El báculo de Sorceress me protegió", pensó la pelirroja quien se para y mira el lugar de la batalla. A sus pies comenzaba un cráter y Teela mira hacia abajo para luego lanza un grito de alegría y se desliza al interior. En medio del lugar y sobre el suelo estaba Cort en su forma normal.

—¡Cort! ¡Cort! ¡¿Estás bien?! —Teela llegó a él gritando y le da vuelta.

Estaba lleno de heridas pero ella pudo sentir su respiración. Lentamente el saiyajin abre los ojos.

—¿Teela? ¿Qué pasó? ¿Y Rafin?

—¿Y me lo preguntas? ¡Venciste, gran tonto! ¡Tú ganaste!

Teela no se contiene más y besa a Cort en la boca sosteniéndolo del cuello.

Y así permanecieron un buen rato.

...

Dash se planta frente a Zura quien lo mira un momento antes de sonreír.

—Vaya, un invitado más. Sentí tu poder luchando contra Susume y Andoria y obviamente ganaste. ¿Están muertos?

—Sí, lo están.

—Bueno, ¿qué se le va a hacer? ¿No te bastó con esa pelea? ¿Quieres más?

—He venido por ti. Voy a matarte.

—¡Ja! ¡Otro bromista! ¿Realmente te crees más que ellos dos? ¿Crees tener alguna oportunidad?

—Eso me lo pregunto por ti.

Zura se pone serio y aguza la mirada.

—Ya basta de bromas por hoy. Esta vez no tendré más contemplaciones.

—¿Quién o qué eres tú? ¿Por qué haces esto?

—Vienes del Santuario de Atenas en la Tierra, ¿verdad? Ergon me dijo que perdían el tiempo en preguntas ridículas. ¿Realmente quieres saberlo?

—Quiero entender porque debo de luchar contigo.

—¿Cuál es tu nombre?

—Yo soy Dash.

—Muy bien, Dash. Que hayas vencido a dos Protectores te da el derecho de tomar su lugar. Puedes unírteme y servir a la causa de Él y Ella.

Dash solo lo mira haciendo un gesto de decepción en su rostro.

—¿Estás hablando en serio? ¿Crees que he venido aquí a negociar contigo?

—Supongo que debes ser lo suficientemente inteligente para darte cuenta que nada puedes hacer. Eres el último que queda.

—De los Protectores, tú también. Aunque haya una pelea que no acaba aún.

—Lo sé pero aún si la Centinela vence, ella no cuenta. Pero tú, sí. No eres Centinela. ¿Qué les debes? ¿Qué te importa el destino de Adén? Este ni siquiera es tu universo. ¿Por qué quieres luchar por él?

—¿Por qué? No hay porqués. Solo hay un motivo que le corresponde a cada uno. A ti no te importa el destino de tus compañeros y solo luchas para ti. Cada uno de nosotros vino también por un motivo. Los Centinelas tienen sus propias motivaciones pero son de ellos. Cort vino buscando una buena pelea. Paul llegó para prepararse para otra batalla. Burgun vino siguiendo sus sentimientos. Teela está aquí por sus elevados deseos de servir. ¿Yo? Yo vine buscando un sentido a mi vida.

—¿De qué hablas?

—Acabo de ver el sacrificio de alguien que sin deberme nada eligió su vida por la mía. A mí me dio la vida a cambio de su muerte. Y lo hizo por un ideal que ahora me dejó a mí.

—¿Eso te ata? ¿Una estúpida promesa?

—No hay promesas. Solo una decisión. ¿Crees ser el primero en decirme eso? Ya otros lo han hecho antes que tú y sus promesas fueron engañosas. Luché por el destino de universos pero yo estaba en el bando equivocado. Ahora es la oportunidad de redimirme.

—¿Acaso decides luchar y morir?

—¡Por eso acepté venir! ¡Saga tenía razón! ¡Él buscó con Kay una segunda oportunidad y eso es lo que me está dando ahora! ¡La misma oportunidad! No, Protector, tal vez sea como tú dices. ¡Tal vez muera pero será enfrentándote!

Zura lo mira seriamente y sonríe.

—Como quieras. ¡Corona Radiante!

El ataque es veloz, pero Dash ya estaba preparado y esquiva el ataque. Arremete contra Zura quien esquiva los zarpazos de sus garras, y el caballero dragón hace distancia.

—¡Garra de Dragón!

Zura usa sus brazos para bloquear el ataque de su enemigo. Se lanza contra Dash tratando de conectarle un golpe pero él lo esquiva y pretende patearlo en la nuca. Zura desaparece y ataca a Dash por sorpresa derribándolo de un feroz gancho al hígado seguido de un puntapié en el pecho. El guerrero de armadura verde y marrón se reincorpora y eleva su cosmoenergía a la vez que Zura eleva su propio poder.

—¡Lluvia Magma!

—¡Coraza de Dragón!

Los ataques chocan en la barrera de Dash. Es cuando Zura vuelve a atacar nuevamente usando la cuarta dimensión pero descubre para su sorpresa que Dash también desaparece.

—Qué demonios... —Zura se sorprende al rápido movimiento de su rival y Dash ataca también desde otro lado.

—¡Explosión de Galaxia!

El ataque es contenido por el Protector pero la potencia y naturaleza del ataque lo arrastra con fuerza hasta estrellarlo contra las rocas. Es cuando Dash vuelve a elevar su cosmoenergía.

—¡Otra Dimensión!

El poder de Dash atrapa a Zura volviéndolo a arrastrar fuera del tiempo y el espacio, haciéndolo desaparecer pero eso dura un instante. El Protector eleva su poder y consigue liberarse escapando de aquella extraña dimensión.

Cae frente al caballero dragón quien usa la Otra Dimensión en sí mismo para desaparecer y reaparecer. Zura estaba prevenido y aparece cerca de él, sujetándole el brazo y estrellándolo contra el suelo. La Corona Radiante va hacia él pero el guerrero de armadura verde y marrón lo elude y nuevamente ataca a Zura a punta de feroces ráfagas de energía. Pero el Protector usa su técnica.

—¡Control Absoluto!

Esa técnica controla todos los ataques del caballero dragón. Pero Dash usa su cuerpo para quebrar las defensas de Zura. Sin embargo, el Control Absoluto lo frena casi llegando a Zura y lo suspende en el aire.

—¡Estúpido idiota! ¡Caíste en mi trampa! ¡Desintégrate!

—¡No cantes victoria!

Dash cruzó sus brazos y su cosmoenergía se eleva enormemente. Hizo estallar su poder cuando el símbolo del dragón aparece en su frente, lo que sorprende a Zura. El lugar donde estaban ambos estalla y los dos combatientes salen despedidos en ambas direcciones.

Ambos contendientes se recuperan y Zura mira sorprendido a su enemigo quien también se pone de pie. "Vaya, sí que resultó una sorpresa pero ya sé cómo tratarte", razonó el Protector. "No ganará el más fuerte, sino el más hábil", pensó por su parte Dash.

...

Cort ya estaba restablecido de sus heridas, gracias a los poderes del báculo pero seguía sobre el suelo mirando el cielo y al lado de él estaba Teela.

—¿Por qué lo hicimos? —preguntó Cort para sí mismo pero Teela le respondió.

—Lo necesitaba. Me sentía sucia y herida después de que esos miserables me tocaran. Te necesitaba, Cort.

—Tú tienes respuestas, yo no.

La pelirroja se sienta y lo mira.

—¿No significó nada para ti acaso?

—No lo tomes a mal. Lo que pasa es que yo... jamás había pasado por esto.

—Sí, ya me di cuenta.

El guerrero de ojos azul cielo solo la mira y sonríe cogiendo su mano.

—Esto no acaba, Teela. Lo sabes.

—No te entiendo.

—Claro, tú no sabes lo que está pasando. Krina sigue luchando. Y siento el combate entre Dash contra Zura. Mientras luchaba con Rafin me di cuenta que los poderes de Kay y Paul se apagaron cuando luchaban contra Zura. Ahora es Dash quien combate.

—¿Cómo lo sabes?

—Puedo identificarlos por el poder que emiten. Mis sentidos pueden hacerlo por mi entrenamiento. Tú no puedes ya que jamás habías experimentado esto.

—Hay muchas cosas que no he experimentado, Cort. Una de ellas eres tú.

Él no responde y se pone de pie.

—Debo ir, Teela.

—¡No! ¡Espera! ¿Por qué arriesgarte de nuevo? ¡Dash podrá manejarlo si es que es tan fuerte como tú!

—Eso no es del todo cierto. Además, creo que debo darle una mano. Ese tal Zura no parece ser un peleador ordinario.

—¡Nadie lo es aquí!

—¿Me estás sugiriendo que los abandone? ¿Harías eso?

Ella baja la cabeza.

—No, Cort, no lo haría pero temo por ti.

—Me dijiste que tus amigos en tu planeta también temían por ti. ¿Acaso los escuchaste? Vine aquí para luchar y no dejaré de hacerlo.

—Llévame contigo. Puedo ayudarte.

—La pelea allá escapa a tus posibilidades, Teela. Ya lo viste con Rafin y esta no será menos difícil. Ya has hecho demasiado.

—Si te hubiese hecho caso, tú no estarías vivo.

—Lo sé. Y te lo agradezco pero...

—¡Pero nada! ¡Voy contigo y punto!

Cort la mira y le coge el rostro con delicadeza.

—Está bien pero antes tendremos que pelear con el tipo que nos está mirando en esa colina.

—¿Qué? ¿Dónde? —Teela se volteó y no vio a nadie—. Pero... ¿Cort? ¡Cort!

Él ya volaba y se perdía a la distancia y Teela echa a correr. "Saiyajin cabeza dura. No me dejarás. ¡No!", pensó mientras avanzaba hacia donde volaba el guerrero de ojos azul cielo y pelo alborotado.

...

El combate entre Hanorek y Krina continuaba con ataques del Protector con sus cadenas, tratando de atrapar a la chica. Ella usa su gran velocidad, esquivando los ataques, y a su vez alistando su técnica.

—¡Golpe de Centella!

El potente haz de luz deshace parte de las cadenas. Pero también es disuelto cuando el resto de las armas del Protector van absorbiendo su energía y anulándola. Krina vuelve a elevar su poder.

—¡Dragón Naciente!

Su técnica tiene igual resultado y no consigue quebrar la defensa del Protector quien se sonríe al ver la frustración de la Centinela.

—¡Sufre, pequeña! Pero pronto acabaré con tu sufrimiento. ¡Ovillo Metálico!

El ataque parece envolver a Krina pero esta usa toda su velocidad y consigue liberarse. Sin embargo, varias puntas de cadenas la golpean por todo su cuerpo hasta derribarla. Una sucesión de ataques cae sobre la chica que trata de rechazarlos todos.

—¡Espiral Mortal!

Antes que la técnica de Hanorek se abata sobre ella, Krina la contiene con su ki para frenar el ataque. Sin embargo, la lluvia de cadenas se abate sobre ella y algunas consiguen golpearla de nuevo. La hermosa Centinela hace un último esfuerzo y elude las cadenas. Avanza sin perder su ímpetu mientras vuela por los aires y lanza nuevamente su ataque.

—¡Golpe de Centella!

Esa poderosa descarga luminosa se abre camino nuevamente y llega al centro energético que controlaba las cadenas haciendo que estas pierdan el control. Hanorek se desespera y Krina aprovecha para patearlo repetidas veces y finalmente mandarlo lejos. El Protector se recupera rápidamente y genera nuevamente un ataque envolvente con sus cadenas. Krina estaba debilitada y no alcanza a eludirlas todas. De nuevo, las puntas de esas armas se dirigen a ella. Hasta que otras cadenas la protegen y sujetan las de Hanorek.

—¡No puede ser! ¡Stendal! —exclamó Krina.

Vio a su compañero que acudía en su ayuda. Su traje de batalla estaba destrozado, sus músculos estaban cubiertos de heridas al grado que le costaba incluso respirar y su piel blanca ahora estaba repleta de color carmesí.

—Krina... sal de aquí —alcanzó a decirle mirándola—. Debes irte.

—¡Idiota! ¡Creí que estabas muerto! —le espetó Hanorek—. ¡Pero esto será aquí y ahora!

—¡Así es! ¡Aquí y ahora! ¡Pero tú te irás conmigo!

Las cadenas van enredándose solas y comienzan a hacer reacción.

—¡Krina! ¡Vete! ¡Yo lo detendré!

—¡No! ¡No puedo hacer eso!

—¡No puedo hacer eso! ¡Jaja! —se burló Hanorek, remedando a Krina—. Pues lo verás morir. Sus cadenas no son lo suficientemente fuertes para detener las mías.

Lentamente, las cadenas de Hanorek van comprimiendo y destrozando las de Stendal quien se siente desfallecer.

—¡Te dije que te fueras! —volvió a gritar Stendal pero Krina ya estaba a su lado.

—No te dejaré.

—¡No tienes alternativa! ¡Kay te necesita!

—No más que tú. Honor y gloria, Stendal.

—Krina... No... No lo hagas.

—Sabíamos que esto podía pasar. Es la única forma.

—Krina. ¡No! Yo... no quiero que te pase nada... yo...

—No lo digas, Stendal. No hace falta.

Krina pone sus brazos en los hombros de Stendal. De pronto, la fuerza de él se triplica y gana terreno ante las cadenas de Hanorek.

—¡Maldita seas! ¡No te metas! —gritó el Protector.

—¡Hasta nunca, Hanorek! ¡Ahhhhh!

El ki de Krina pasa a través de las cadenas de Stendal y reacciona con las de Hanorek.

El estallido y el domo de luz se dejan ver por la multitud que ya había detenido su huida. Ellos elevaban sus prestes para el triunfo de los Protectores.

...

El poder de Dash se va incrementando enormemente tratando de superar al de Zura. Él, por su parte, aguarda tranquilamente el siguiente paso del caballero dragón.

—¡Explosión de Galaxia!

Zura espera el ataque pero esta vez no desaparece y solo lo elude, confundiendo a Dash quien eleva su cosmoenergía tratando de detectarlo si es que usaba la cuarta dimensión. El golpe lo contiene pero es empujado hacia atrás.

Luego vino una andanada de descargas por parte de Zura que no se hace esperar. Aquellos poderosos ataques tratan de abatir al caballero dragón, quien desaparece siguiéndole el mismo juego a Zura. Y luego el guerrero de pelo verde reaparece pero Zura lo estaba esperando.

—¡Expansión Aurea!

Pese a la resistencia de Dash, la onda expansiva lo empuja. La reacción de Zura es inmediata y cuando el efecto pasa, ya estaba sobre el caballero dragón. Una y otra vez lo golpea sistemáticamente por todo su cuerpo.

Dash eleva su cosmoenergía y alcanza el séptimo sentido para eludir a Zura. El signo del dragón vuelve a aparecer en su frente y se lanza sobre su enemigo. El Protector lo espera y el choque de ambos produce un estallido de energía que sacude el lugar. Ambos están en medio de la luz, sujetados de las manos y haciendo fuerza entre sí.

—No eres lo suficientemente fuerte —le dijo Zura mirándole a los ojos.

—Tú tampoco —respondió Dash.

Dio un giro rápido y le hizo una llave de pankration a Zura que lo derriba. Pero el Protector lo coge del peto y lo estrella de cara contra el suelo para luego elevarse y atacar desde el aire.

—¡Corona Radiante!

El ataque estalla donde estaba Dash. Pero él aún tenía el suficiente poder como para esquivarlo. Sin embargo, el esfuerzo hecho no le permite prever un nuevo golpe de Zura y lo hace caer.

—¡Garra de Dragón!

Aun cayendo, Dash se da maña para atacar a Zura. Eso sorprende al Protector quien recibe un corte en el brazo que rasga su armadura. Zura no puede evitar sentirse furioso y a la velocidad de un bólido, cae sobre el caballero dragón aún en el aire. Lo sujeta y lo estrella con violencia contra el suelo, haciendo un cráter.

Una nueva explosión sacude el lugar, remeciéndolo todo a su paso. Ambos salen liándose a golpes en un intercambio velocísimo. Al final, los dos toman distancia uno del otro. Dash aprovecha para lanzar nuevamente un ataque.

—¡Explosión de Galaxia!

—¡Sabía que harías eso! ¡Control Absoluto!

La técnica se la regresa a Dash pero él también lo esperaba. Evita su propia técnica, moviéndose rápidamente antes de que Zura lo vuelva a atacar.

—¡Esfera de Poder!

La técnica atrapa a Dash y detona con él. Al disiparse la explosión, el caballero dragón cae pesadamente a tierra pero antes de caer, una nueva Esfera de Poder lo atrapa. La explosión es atronadora y remece el cuerpo del guerrero de cabello verdoso célula a célula. Hasta que finalmente cae.

—¡Jaja! Lástima, lo estabas haciendo bien. Fuiste un buen rival, pero no estabas a mi altura. Por la rapidez, use una esfera de baja intensidad pero la suficiente como para herirte. Ahora te destrozaré con esta esfera más poderosa.

Zura no tiene tiempo de detonar su técnica ya que se cubre con el brazo ante la velocidad del ataque que con un golpe de puño lo hace retroceder. El Protector mira a su nuevo contrincante.

—Vaya, así que tú también. Gusto de volverte a ver, saiyajin. Espero que muestres ahora algo mejor que el mono de la vez pasada.

—Ten por seguro que sí.

El recién llegado Cort mira desafiante al Protector mientras elevaba su ki.

...

—Príncipe Jesús, ¿qué se supone que significa esto?

Quien preguntaba era Burgun que veía a Jesús Ferrer frente a él en actitud desafiante.

—Significa que ya no hay nada que puedas hacer para detener a "Galaxia". Esta misión se terminó.

—No le creo. ¿Acaso la nave lo ha dominado también?

—No seas tonto, Caballero. Nadie me domina. La nave y yo hemos hecho un trato. Ese era el motivo por la que ella apareció aquí en lugar de volver hacia aquellos que hicieron sabotear a la misión meganiana. ¡Vino a mí! Vino a darme el poder y hacer que mis sueños se hagan realidad. ¡La galaxia entera bajo mi mando!

—¡Está loco, príncipe! ¿Qué pasa con usted? ¿Se someterá a los dictados de esta nave?

—Nada de eso. ¿Crees que estoy dominado? Pues no lo estoy. He visto la conveniencia de contar con esta nave para traer el orden a la galaxia. ¿Crees que este caos no debe tener un fin? Con esta nave podré vencer a Abbadón y a N'astarith. La "Galaxia" puede darme el poder como se lo ha dado a los Protectores y a Zura. Con ellos podemos atacar el corazón de Abbadón y acabar con el emperador y sus Khans. Y con ello esta violencia se detendría.

—Desvaría. ¿Cree que esta nave lo ayudará a cambio de nada? ¿Qué es lo que pide?

—El universo es infinito. Se alimenta de los planetas y puedo ofrecerle muchos, infinitos mundos que pueden ser aprovechados.

—¿Y cree que eso le bastará? Príncipe, lo que usted dice...

—¡Lo que yo digo es que deberás de decidir! Vete, Caballero, esta no es tu lucha ni tu universo. Vete o... úneteme y forma parte de la nueva legión de guerreros. ¿Qué dices?

—Hay una tercera. Detener a esta nave.

—Eres tú quien deliras. ¿Por qué crees que estoy aquí?

—¿Acaso piensa luchar conmigo?

—Eres poderoso. ¡Pero yo lo soy más! ¡Relámpago!

Aquellos poderosos rayos salieron de la mano del príncipe en dirección hacia Burgun, quien logra evitar aquél ataque.

—¡Garra de Tigre!

Sin embargo, aquella oleada de zarpazos y viento congelante fue detenida por el príncipe. Había desenvainado una espada con una distintiva empuñadura azul, con la cual generó un poderoso ataque eléctrico que frenó en seco ese ataque. Al desvanecerse su ataque frente a los ojos de Burgun, él no puede evitar sorprenderse pero tiene la suficiente sangre fría para esquivar el mandoble del príncipe.

—Nada mal, pero de nada sirven tus ataques ante mi poder y mi Espada de Trueno.

—Eso no sirve. Puedo sentirlo donde quiera que esté.

—Excelente, eso hará la pelea más interesante.

...

Cort eleva su nivel a supersaiyajin dos y ataca a Zura quien en un primer momento queda sorprendido por el repentino ataque. Se defiende de los golpes del saiyajin, bloqueándolos todos. La velocidad del intercambio de golpes comienza a desatar una sacudida en el lugar, deshaciendo todo alrededor. Dash, debilitado, alcanza a cubrirse y ve la pelea entre ambos. "Es idéntico a Goku e igual de poderoso. Puede vencerlo", pensó el caballero dragón.

Los golpes se suceden y Zura usa la cuarta dimensión para desvanecerse. El saiyajin evitó el ataque ya que su instinto le advierte de lo que se venía. Cort es más rápido y se anticipa al siguiente movimiento de su oponente. Golpea a Zura con una serie de patadas. No le da tregua y sigue con una lluvia de descargas de ki sobre el Protector. Zura apenas logra reaccionar, esquivando el ataque y lanzando el suyo.

—¡Corona Radiante!

Para su sorpresa, Cort rechaza esa técnica con la mano. Se lanza sobre el Protector y le cae encima con todo su ímpetu. Un nuevo y feroz intercambio de golpes se sucede, donde el saiyajin comienza a imponerse mediante hábiles movimientos de artes marciales. Son tres izquierdazos en el rostro, seguidos de un potente gancho al hígado y un puntapié a su pecho. Aquellos ataques bombardearon de lleno a Zura, obligándolo a hacer distancia. "Un estilo distinto de pelea. Sí que me ha sorprendido", pensó el Protector.

—¡Lluvia Magma!

El ataque de Zura tiene el mismo efecto que los anteriores. Cort también rechaza aquella andanada de ataques. Es entonces que el Protector se ve obligado a usar la cuarta dimensión y reaparece para atacar. Pero Cort lo estaba esperando y se detiene, antes de recibir una patada que le hubiera caído de lleno en la cabeza.

—Eres poderoso, saiyajin. Me has sorprendido y veo que me anticipas. Seguramente por eso Rafin no pudo contigo.

—Así es. No importa que tan rápido seas con esa técnica. No puedes sorprenderme.

—De acuerdo, ya no lo intentaré.

Zura desaparece y reaparece. Pero esta vez ya no ataca y se da cuenta de algo lo que lo hace sonreír. Y ataca a Cort quien ya lo esperaba.

—¡Expansión Aurea!

Cort contiene el poderoso estallido de aura del Protector, pero la fuerza lo empuja y Zura ya era quien lo esperaba.

—¡Espasmo Cósmico!

Esta vez el impacto alcanza a Cort. El guerrero de ojos azul cielo se siente sacudir sin poder evitarlo y tras dar varios giros en el aire cae aparatosamente hacia el suelo.

—¡Esfera de Poder!

El ataque envuelve al saiyajin pero este usa su poderoso ki para contrarrestarla y la quiebra. Zura aprovecha ese momento para golpearlo repetidas veces. Una y otra vez se abalanza sobre él a punta de golpes, pero Cort reacciona y alcanza a golpearlo con más suerte y lo lanza hacia atrás.

—¡Es mi turno! ¡Kamehameha!

Aquella poderosa descarga de energía va directo a Zura quien se desvanece. Es cuando Cort se alista para esperarlo pero el golpe vino de donde no se lo esperaba. Fue un puñetazo que le cayó de lleno en la espalda baja que acaba derribándolo. El saiyajin se levanta sorprendido.

—¿Te lo preguntas? —le dijo Zura mientras aterrizaba—. Es muy sencillo. Así como te fue fácil predecir los ataques de Rafin y luego los míos. Es en base a tu instinto más desarrollado que los de nosotros. Tu instinto animal te advierte del peligro pero no cuando no tengo intención de atacarte.

Es allí que Zura clarifica lo que quería decir mientras sonríe con malicia.

—No de atacarte de inmediato. El error de Rafin seguramente fue el de aprovechar esos espacios de tiempo que le daba la cuarta dimensión para atacarte y cuando reaparecía lo hacía con esa intención. Y eso era lo que tú sentías. ¡La intención! Yo no la tengo al reaparecer pero ataco después. ¡Como ahora! ¡Lluvia Magma!

Cort esquiva aquellas descargas y se lanza contra Zura. Pero él vuelve a desaparecer y reaparecer. Solo que esta vez el saiyajin no pudo prevenirlo. Y el Protector vuelve a atacar a distancia.

—¡Esfera de Poder!

Aquél ataque vuelve a atrapar a Cort pero esta vez Zura ejerce mayor presión forzando al saiyajin.

—¡Kaioken!

El poder de Cort se duplica de golpe y quiebra la esfera ante la sorpresa de Zura. El Protector reacciona cuando el saiyajin se le viene encima. Usa la cuarta dimensión para reaparecer cerca con la intención de atacarlo. Y es cuando Cort le sujeta del brazo y le lanza una descarga que lo tira y lo estrella. Sin embargo, no cesa en su ofensiva y concentra todo el poder de su ki en sus manos.

—¡Kamehameha!

El ataque va directo a Zura quien desaparece antes de que ese ataque lo alcance. Sin embargo, Cort hizo explotar su técnica estando cerca de él. Y el impacto lo afecta de todos modos por lo que reaparece algo magullado y con la armadura quebrada. Cort aprovecha ese momento pero en eso siente su cuerpo debilitarse y pasa al nivel de supersaiyajin.

—¡Oh, no! ¡El efecto del Kaioken me ha debilitado!

—¡Estuviste cerca, saiyajin! ¡Expansión Aurea!

El estallido de aura golpea a Cort pero con su fortaleza de supersaiyajin logra contenerlo. Sin embargo, está débil y nota rápidamente dos cosas. La primera, sus músculos están agotados y de su piel va manando sangre en las diversas heridas que tiene. Y la segunda, su armadura de batalla está cuarteada y con rajaduras por todos lados. Mientras tanto, Zura decide ir sobre el saiyajin.

—¡Esto se acaba! ¡Emanación Ultratalaron!

El ataque va directo a Cort, pero esta vez es Dash quien interviene y lo aparta. El efecto es inmediato y ambos caen debilitados. Tanta es la debilidad que siente el saiyajin que regresa a su condición normal con su cabello negro de vuelta.

Cae al lado de Dash, quien también está afectado. El saiyajin notó que la técnica de Zura cayó sobre montículos de roca que se deshacen a su contacto, hasta quedar hechos ceniza. El Protector aún estaba incólume, pero las huellas de la batalla estaban en él. Sin embargo, eso no le impidió alzar los brazos y lanzar un grito:

—¡Soy invencible! ¡Lo entiendes, Tiamat! ¡Tengo a Aicila y ahora el poder que me negaste tú y tu emperador! ¡Ya no te necesito ni a ti ni a nadie! ¿Creíste que me someterías? ¿Que sería un pusilánime al servicio de N'astarith? ¡Jajaja! Te equivocaste. ¡Soy el elegido de los tiempos y yo seré el futuro Káiser a quien todos rendirán pleitesía! Ni Khans ni Caballeros Celestiales. ¡La Orden soy yo!

—¡Aguja Escarlata!

Zura esquiva los ataques pero algunas agujas lo tocan nuevamente. Es cuando él se vuelve a su atacante y se sorprende al verlo de pie.

—Kay Namura. ¿Cómo?

—Bueno. Eso te lo puede explicar Paul mejor que yo, ¿verdad?

Paul también estaba de pie, repuesto de algunas de sus heridas. Es entonces que saca una pequeña botella con un extraño líquido gris que le muestra a Zura. Y le habla en tono burlón y sonriendo al Protector:

—Esto se llama "poción". Cura todas las heridas o daños leves. Nunca salgo de casa sin ella.

—Pero sabe horrible —murmuró Kay.

—Llorón. ¡Pero ahora arreglaremos cuentas con este sujeto de una vez por todas!

Paul no lo piensa más y ataca a Zura quien nuevamente rechaza sus ataques. Logra cubrirse de dos de los derechazos que el Guardián le dio y bloqueó la patada con el talón hacia su abdomen. Sin embargo, Zura nota que esta vez los golpes de Paul parecen más poderosos. Y se recupera rápido, pudiendo evitar dos cortes y una estocada con el sable de luz del guerrero de la luz terrestre.

Kay se le une lanzándole más Agujas Escarlata pero Zura usa su Expansión Aurea. Con ese estallido de poder rechaza a ambos guerreros. Y aprovecha ese instante para contraatacar. El Protector cae sobre Paul a quien llena de golpes y lo derriba. Centró tanto su atención en el Guardián de Bronce que olvidó al Centinela, quien lo ataca nuevamente con el Plasma Relámpago.

Sin embargo, Zura ya conoce esa técnica y la esquiva. Pero choca en el aire con Kay y ambos caen al suelo sujetándose. El Centinela golpea al Protector en el rostro, quien tiene que soltarlo. Sin embargo, Zura desaparece y reaparece lanzando una Corona Radiante que Kay contiene con su campo AT pero este se quiebra aunque no daña a Kay.

Zura aprovecha ese momento para golpearlo y derribarlo a puñetazos. Sin embargo, Kay esquiva uno de aquellos golpes moviéndose un paso hacia atrás. Y allí lanza su Dragón Naciente que el Protector también esquiva. Zura ataca a Kay con la Esfera de Poder que el Centinela elude.

Es entonces que el Protector de Él y Ella usa la cuarta dimensión. Reaparece a espaldas de Kay y lo ataca con la Expansión Aurea. El ataque lo derriba y el Centinela es arrastrado por la fuerza del impacto. Entonces se eleva tratando de eludir un nuevo ataque del Protector y cuando se recupera ya Zura estaba sobre él con la mano brillante. E iba a atravesarle el pecho allí mismo.

Fue cosa de un instante. De un pestañeo. La mano del Protector no atraviesa a Kay. Sino a otro que se interpone.

—¡Paul! ¡Nooo!

La mano de Zura se hundía en su pecho. Paul entonces se aferró a Zura, buscando evitar que huya. No le importó el dolor ni nada y lo retuvo. Así que Kay no pierde tiempo.

—¡Polvo de Diamante!

El poderoso ataque del puño de hielo impacta en Zura que cae a tierra envuelto en escarcha mientras Kay sujetaba a Paul y aterrizaba con él.

—Paul... tú... —El Guardián abre los ojos y lo mira con reproche.

—Que... estás esperando. ¡Idiota! ¡Acaba con él ya!

Kay no necesitaba que lo acicateen. Deja a Paul en el suelo y se dirige a donde estaba Zura. Él emergía lastimado pero seguía con su poder incólume.

—Estuviste cerca. De no haber usado una técnica tan débil me habrías lastimado en serio. ¡Perdiste tu oportunidad!

—Las oportunidades siguen allí, Zura. ¿Quieres una técnica poderosa? ¡Te la daré!

Kay eleva su cosmoenergía junto con su ki alcanzando un gran nivel y Zura se ríe.

—Promesas, promesas. ¡Prepárate ahora! ¡Control Absoluto!

—¡Esto es por tu padre! ¡Puño Relámpago de Orión!

El Centinela se lanza contra él. Su poder se queda suspendido cerca de Zura junto con su puño con lo que Kay sostenía el ataque.

—Idiota. Te condenas tú mismo ya que te tengo al alcance de mi mano.

—No sueñes, Zura. No puedes contraatacar.

—¿Qué? —El Protector no tarda en darse cuenta que no puede manipular el ataque de Kay—. Maldito, sostienes tu técnica con tu cuerpo. ¡De nada te servirá!

Zura trata de controlar la situación pero se da cuenta que no puede. Y también se percata que eso no se mantendría por mucho tiempo. Cort y Dash ya estaban de pie algo recuperados y el saiyajin trata de intervenir pero el caballero dragón lo sujeta del brazo.

—¿Qué haces?

—No intervengas. ¡Y cúbrete!

Ambos se arrojan al suelo y la detonación remece todo. Al cabo de unos momentos, los dos levantan la cabeza y ven un enorme cráter rodeado de escombros. De uno de ellos sale Zura, lastimado y con su armadura muy dañada.

—Maldito sea. ¡Porque no se muere de una vez! —exclamó Cort.

—Creo que es nuestro turno —dijo Dash pero en eso unos escombros también se mueven.

Kay sale de allí cubierto de heridas y con su armadura resquebrajada. Sin decir más, el saiyajin y el caballero dragón se ponen a su lado pero para sorpresa de los dos, Kay los rechaza.

—Váyanse, esta pelea es mía aún.

—Déjate de idioteces —dijo Dash—. En ese estado no podrás con él tú solo. Juntos podemos...

—¡No! Háganme caso. Dash, Cort, entiendan. Tendrán la oportunidad. Yo no seré quien venza a Zura. Se los dejo a ustedes, pero no ahora. No en este momento. Déjenme a mí. Saquen a Paul de aquí. ¡Háganlo ahora!

Zura empezaba a incrementar su poder.

—Inteligente maniobra, caballerito. ¿Acaso quieres seguir peleando?

—Lo haré.

En ese momento Cort y Dash se alejan llevándose a Paul con ellos y vuelan lejos de allí.

—Vaya, veo que tus amigos son más inteligentes. Lástima que el valor y la inteligencia no vayan de la mano siempre. ¡Jaja! ¡Te dejaron para que mueras tu solo!

—Tal vez pero esta es mi pelea, Zura. Aun así, quiero que sea en igualdad de condiciones. Te devolveré los sentidos que perdiste.

—¡Ja! No los necesito.

—Hazme ese favor. Así podrás decir que me mataste de igual a igual.

—¿Eso quieres? Considéralo un homenaje de mi parte. Hazlo.

Kay usa su poder y regresa los sentidos que le quitó a Zura con el Ten Bu Horin.

—Vaya, no te ves muy bonito. Gracias por el favor. ¡Pero no habrá misericordia!

Zura eleva su poder lo mismo que Kay quien eleva enormemente su cosmoenergía y su ki. El Centinela concentra todo para un solo movimiento. "Cosmoenergía. Ki. Muéstrenme su poder. A través de mí, háganme llegar al límite. Saily, pronto estaremos juntos. Solo dame tu luz. Por última vez", eran los pensamientos del guerrero de largo cabello castaño mientras se enfocaba al máximo de sus capacidades.

Es cuando el Protector se percata de algo. "Su poder está creciendo más allá de lo que esperaba para un cuerpo tan debilitado. ¡Debo atacar ahora!", se dijo a sí mismo.

—¡Expansión Aurea!

El ataque se abate sobre Kay y este desaparece en medio de la devastación. Todo dura una fracción de segundo y Zura se da cuenta de algo y del error cometido.

—¡No puedo sentirlo! ¡No! ¡Tú me engañaste!

El Centinela aparece frente a él, herido por el ataque, pero con su técnica lista.

—¡Cuando te devolví tus sentidos te quité el sexto! ¡Antares!

El impacto le da de lleno a Zura quien alcanza a atacar e impactar en Kay pero la técnica del Centinela hace que su armadura estalle en mil pedazos. El Protector siente un gran dolor pero trata de recuperarse.

—¡Maldito seas! ¡No disfrutarás esto! ¡Lo juro! Pero...

Zura se da cuenta que ya es tarde. A ambos lados de él aparecían las figuras de Dash y Cort. Los pensamientos de Zura se hacen confusos en ese momento y trataba de encontrar un porqué. Recuerda cuando Tiamat le da su nueva armadura. Sus encuentros furtivos con Aicila. Su entrenamiento. "Tal vez yo... debí... ", pensaba.

Todo se borra cuando ve la imagen de su padre y él cuando era niño cogidos de la mano. Recordó aquella charla que tuvo con Orión.

—¿Papá? ¿Crees que soy el elegido?

—Eso lo sabrás cuando llegue el momento, Zura. Pero siempre recuerda esto. No importa quien seas. Yo siempre te amaré.

A su vez, dos potentes exclamaciones precedieron lo que se vendría sobre el Protector.

—¡Explosión de Galaxia!

—¡Kamehameha!

Los impactos van directo a Zura quien parece extraviado en sus pensamientos y solo se limita a sonreír.

—Yo también, papá —alcanzó a decir cuando los impactos llegan hasta él.

La detonación es enorme y el domo de luz asciende a los cielos. El último Protector había caído.

Fin del capítulo 17

Notas del editor:

Un par de detalles a acotar acá. El primero es la batalla entre Burgun Haraldson contra Jesús Ferrer, precisando la técnica que empleó el príncipe de Endoria. Y el segundo es sobre la Espada de Trueno, que tenía Jesús Ferrer. Un arma mágica que puede rebotar cualquier ataque de energía, cortar casi cualquier cosa y canalizar la electricidad del ambiente. Y cuya empuñadura es azul.