Capítulo 23

Inuyasha suspiró al estar en frente de las puertas de la mansión Taisho, tenía el ligero presentimiento que nada bueno estaba por pasar, pues había notado muy preocupada a Sango cuando su medio hermano había ido a visitarla, tal vez él se enteró de lo que había pasado entre él y Kikyo, pero el pasado ya no importaba, pues tenía razones más importantes para vivir, tenía algo que era en verdad de suyo, y eso era el amor de una dulce mujer, mataría a quien fuera si tratara de quitársela porque ella era solo suya.

Una creada lo recibió y le pidió que lo esperara en la sala mientras ella iba en busca del señor de la casa.

Se quedó mirando los cuadros que adornaban la sala, los lujosos candelabros, tenía una hermosa decoración, pero en cada uno de esos detalles estaban los gustos femeninos, gustos que eran de quien más, sino de Irasue.

― ¿Qué haces aquí?

Esbozó una sonrisa al escuchar la voz de esa mujer, el demonio blanco giró sobre sus talones y le hizo una reverencia.

―Mi hermano desea verme

―No vuelva a decir….

Pero antes de que pudiera decir algo, Sesshomaru había aparecido en la sala y la mujer se vio obligada a callar, rezando por que su hijo no haya escuchado eso.

―Pasa a mi despacho. Tú y yo tendremos una plática muy larga

―Hijo no es…

―Tranquila madre – la interrumpió Sesshomaru

Y ambos hombres salieron de la sala solo para dirigirse al despacho, en cuanto Sesshomaru cerró la puerta Inuyasha le iba a dar un abrazo pero a cambio de eso solo obtuvo un golpe en la mandíbula.

― ¿Qué te pasa? – preguntó limpiándose la sangre que le había salido

―Eso es por mi honor – respondió furioso ― ¿Acaso creías que no me iba a dar cuenta que tú y esa mujerzuela de Kikyo me engañaban a mis espaldas? – dijo agarrándolo del cuello de la camisa― Seré ingenuo pero no soy estúpido

―Veo que ya te diste cuenta la clase de basura que es – respondió con una amplia sonrisa

― ¿Y tienes el descaro de reírte frente a mí?

―No – el ojidorado negó y frunció el cejo – Yo jamás me burlaría de ti

―Pero lo hiciste al acostarte con mí…..con ella!

―Ella querido amigo – quiso decir hermano pero se contuvo, aun no era tiempo de decirle que eran hermanos y más si había una pelea de por medio – Jugó con los dos. Ella me sedujo, me enamoré como un idiota de ella, hasta hice un viaje para hacer fortuna y darle los lujos y comodidades, solo para cumplir con todo eso que ustedes llaman "posición" –Inuyasha se soltó del amarre de su hermano y retrocedió unos cuantos pasos – Prometió esperarme, pero veo que no fue así, pues cual fue mi sorpresa que a mi regreso ella ya se había casado…contigo

―De todos modos me traicionaste – dijo sin aceptar las explicaciones del demonio blanco – Y su amor clandestino no solo me llevó de encuentro a mí, sino a la inocente de Kagome, ella que me ama

―Amaba – corrigió Inuyasha celoso de lo que es suyo – Pues mientras tú te desvelabas por su hermana, ella se sacrificaba por ti. No se necesita ser listo para ver el amor de una mujer, eso hasta un ciego lo puede ver

Sesshomaru avanzó a él con los ojos cegados por la ira y el coraje que cargaba en su interior, quería matarlo en ese momento, pero no era digno de un caballero, lo más justo para defender su honor y "salvar" a Kagome de ese tipo, era un duelo.

―Escúchame bien – dijo Sesshomaru – Mañana al amanecer te espero a las afueras del pueblo, justamente en los acantilados

―Si quieres un duelo de una vez te digo que no voy aceptar

―Si no lo aceptas, te mataré en estos momentos como el perro que eres – respondió sacando una pistola

Inuyasha esbozó una media sonrisa – No serías capaz

―No me provoques – y acercó la punta de la pistola a su abdomen – Porque puede que se me salga una bala. Una vez que te mate me casaré con Kagome, por cierto, dime ¿Cómo es en la cama?

Esto a Inuyasha le hizo hervir la sangre, pues no solo estaba hablando de su esposa sino de una dulce mujer que lo único que hacia día con día era amarlo, hizo un movimiento rápido y la pistola cayó al otro lado de la habitación, aprovechó que Sesshomaru la buscaba con la mirada para devolverle el golpe que le había dado hace unos momentos, pero tampoco Sesshomaru se quedó atrás y en pocos minutos se estaban batiendo a golpes hasta que la puerta del despacho se abrió y entraron dos hombres para sepáralos y de tras de ellos iba Irasue.

―Aquí no – dijo Irasue – Busquen otro lugar para arreglar su conflicto

―Mamá déjanos solos – ordenó Sesshomaru

―Lo siento, pero debo comunicarte algo

―¿Qué pasó? – preguntó más tranquilo aunque con su respiración agitada

―Renkotsu acaba de venir y me dijo algo terrible que no pude creer – se llevó las manos a la boca y soltó el llanto

Sesshomaru se soltó del amarre del hombre que lo tenía preso y fue con su madre, la abrazó y la consoló.

―¿Qué tienes madre? – preguntó preocupado

―Hijo algo terrible acaba de pasar

―¿Qué es mamá? – dijo ya desesperado ante el silencio de esa mujer

―Kikyo…murió…quemada

Tanto Inuyasha como Sesshomaru no podían creerlo.

―No creo eso madre – Sesshomaru negó con la cabeza

―Si no me crees esto es una prueba – dijo mostrándole la argolla matrimonial de Kikyo – Renkotsu dijo que iba pasando por una cabaña cuando escuchó los gritos de una mujer, quiso entrar a salvarla pero no pudo hacer nada, las llamas del fuego ya habían consumido y solo quedo esto – y comenzó a llorar

Sesshomaru volteo a ver a Inuyasha – Suspenderemos nuestra conversación en otro momento

―Si – asintió débil – Debo informarle a Kagome lo que pasó con su hermana

―Yo les avisaré Katherine y a Miroku

Antes de que Inuyasha saliera del despacho, Sesshomaru lo detuvo.

―Pero esto no cambia los planes

―Y yo espero que sí – fuera lo único que respondió y salió de ese lugar

Kagome daba caminaba de un lado a otro por toda la recepción, no podía conciliar el sueño, ya que algo malo presentía, la visita de Sesshomaru no había sido nada grata a lo que Sango le había contado, temía por lo que fuera a pasar, por los dos pero más por Inuyasha, ahora que ambos se habían confesado su amor uno al otro no estaba dispuesta a perderlo y si Sesshomaru lo retaba a duelo, ella misma lo haría entrar en razón.

Su corazón se detuvo cuando escuchó a alguien abrir la puerta, giró sobre sus talones y se encontró con esos ojos dorados que tanto amaba, él le regaló una tierna sonrisa, a lo que ella se lo devolvió, no puedo evitar lanzarse a sus brazos y corrió hacia él.

―Qué bueno que estas bien – dijo abrazándolo fuerte del cuello –Tenía miedo

Inuyasha respondió el abrazo y la rodeó por la cintura y la atrajo hacia sí.

―No tienes por qué temer

Kagome se separó un poco y al ver la mandíbula inflamada de su esposo se alarmó más ― ¿Qué pasó?

Inuyasha suspiró –Sesshomaru ya sabe lo que pasó entre Kikyo y yo

―¿Qué? – dijo sorprendida ― ¿Pero cómo?

―No lo sé – Inuyasha negó – Me retó a duelo

―Y desde luego que tú te negaste ¿Verdad?

―No pude responderle porque en ese momento nos interrumpió Irasue Taisho

Y aquí iba a venir lo más duro, era muy frio para dar ese tipo de noticias, cuando a veces le tocaba darlas buscaba a alguien que las dijera por él, o simplemente las decía tal como eran, pero en este caso era muy distinto, se trataba de la hermana de su esposa, la mujer que alguna vez amó y que no deseaba que tuviera un final cómo ese.

―¿Y qué pasó? – lo alentó su esposa

―Kagome, tú más que nadie debe saber que la vida no regalada, estamos aquí para cumplir un propósito y cuando lo cumplimos es momento de partir a otra vida

―Inuyasha me confundes – admitió Kagome ― ¿Ha dónde quieres llegar con esto?

―Kagome – tomó las dulces manos de su esposa – Debes ser fuerte, por tu madre y tu hermano y más por tu madre, ya que ella te va a necesitar en estos momentos

―Sigo sin entenderte

―Lo que te quiero decir es que….Kikyo está muerta

Kikyo está muerta, Kikyo está muerta, Kikyo está muerta, esas palabras hicieron eco en su mente, sintió un vacío en su interior, no podía creer lo que Inuyasha le había dicho.

―A lo que dijo Irasue, ella estaba en una cabaña y se incendió, lo único que pudieron rescatar de ella fue su anillo de bodas

Kagome cerró las ojos para digerir esas palabras, a pesar de que su hermana hizo maldades en el pasado jamás se esperaba que ella tuviera un destino tan trágico como ese, desde luego que le dolía ya que a pesar de todo era y seguirá siendo su hermana….