Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 3762.

23.- Aroma

Luka caminó, con la guitarra al hombro y la mochila aferrada por las asas en su mano derecha, por la cubierta de madera del Liberty desatando el eco de su nombre pronunciado desordenadamente por distintas voces. Juleka y Marinette se abalanzaron sobre él para abrazarle con fuerza entendiendo, antes que el resto, que volvía definitivamente a casa y al grupo.

—¡Por fin estás en casa! —exclamó Juleka feliz de verdad.

—Siento haberte preocupado, Juls.

—Entonces, ¿ya te sientes bien del todo? —preguntó con algo de miedo Marinette.

—Sí, ya basta de lamentarse en un rincón. Tenemos trabajo que hacer.

»Espero que no os importe, he llamado a AURORA para hablar sobre los nuevos temas y la oferta de Jagged.

Rose se acercó a él dando pasitos cortos y tímidos, le miró con sus grandes ojos azules que reflejaban preocupación.

—Habíamos pensado en rechazarla —susurró calmada.

—¿Por qué?

—Porque si tú no estás bien no sonamos como deberíamos —declaró Iván desde detrás de su batería.

—Si no estás cómodo no sería justo que tengas que hacerlo —añadió Adrien quien se había pasado media vida haciendo trabajos que le habían resultado molestos e incómodos por obligación—. Llegarán más ofertas.

—Os lo agradezco —dijo Luka soltando a Juleka y Marinette—, pero rechazar una oferta así es una estupidez. No podéis condicionar vuestro futuro a un conflicto absurdo mío.

—Yo no diría que es absurdo —siseó Adrien bajando de un salto del escenario—. Has estado aislado durante días, has compuesto temas de manera compulsiva y no sé si has dormido demasiado, pero Luka, te ha afectado mucho.

El chico suspiró.

—De acuerdo, os lo explicaré todo y con eso cerraremos este tema para siempre. Sentaos.

Se sentaron en el suelo de madera pintado de colorines en un círculo perfecto. Luka tomó distraído la mano de Marinette mientras les hacía un breve resumen de su pasado, sobre cómo había descubierto que Jagged era su padre y también sobre qué había estado haciendo aquellos días solo en aquella casa. Se aseguró de dejarles claro que su problema pasaba por que no había querido que Jagged lo supiera, pero que ahora que lo sabía no podía esconderse en un rincón para siempre. Apenas había contado nada, Marinette sabía que no quería hablar de aquello, pero que sentía que era lo que debía hacer.

—¿Estáis de campamento? —la pregunta de AURORA sonó desconcertada.

—Estábamos hablando sobre la oferta de Jagged —contestó Luka viendo que nadie se pronunciaba al respecto.

—¿Habéis tomado una decisión, señorita líder?

Rose se puso en pie de un salto mirando a AURORA y después a Luka sin saber qué contestar.

—Les decía que deberíamos aceptar y acompañar a Jagged en su gira, es una gran oferta —añadió el guitarrista.

—Trabajaremos para Jagged —reafirmó Rose. Todos querían hacerlo y si Luka se veía capacitado no había nada más que discutir.

—Muy bien, prepararé el contrato. Llamaré a Penny en cuanto salga de aquí.

—Y las nuevas canciones —pronunció Rose recuperando toda la seguridad—. Hemos elegido los temas, arreglado las partituras y tenemos las letras. Estamos preparados para grabar.

—Buen trabajo, ¿puedo escucharlos?

De nuevo las miradas se clavaron en Luka que asintió poniéndose en pie.

—Si ellos están listos yo también lo estoy.

—¡Fantástico! Enseñadme lo que podéis hacer.

Los miembros de Kitty Section se movieron con seguridad hacia el escenario, tomaron sus instrumentos. Rose pronunció el nombre del primer tema y la música se desató sobre la cubierta del Liberty. Sonaba perfecto.

AURORA sentada junto a Marinette movía el pie al ritmo de la canción, disfrutándola tanto como ella que, aunque ya los había oído ensayar, frente al sonido familiar de la guitarra de Luka sentía que las canciones estaban completas por fin.

Los diez temas tocados en exclusiva para ambas sonaban increíbles. AURORA les aplaudió con fuerza al acabar.

—¡Impresionante! —exclamó—. Llamaré a la productora para empezar a grabar, pensad en que tenéis que tener la mente abierta, si os sugieren cambios escuchadles, tienen experiencia y no van a haceros renunciar a vuestro estilo.

—¿Nos harán cambiar cosas? —preguntó Rose haciendo un mohín.

—No, pero os pueden dar algún consejo.

—Estamos abiertos a ello —aseguró Luka—, escucharemos lo que tengan que decirnos.

—Ya me imagino que tú estás acostumbrado a ello, espero que sepas transmitirles la importancia de escuchar.

—Sabremos hacerlo —añadió Adrien—, aprenderemos de lo que nos digan.

AURORA sacudió la cabeza, no eran ellos dos los que le preocupaban.

—Cuando tenga cita con ellos os avisaré. Y, sobre lo de Jagged, ¿hay alguna restricción que deba de tener en cuenta cuando negocie con Penny?

—¿Restricción? —preguntó Iván rascándose la cabeza.

—Cosas que no queráis, como que se acerque su cocodrilo, que coma delante vuestro; ese tipo de cosas.

Intercambiaron miradas.

—Creo que no —siseó Rose.

—De acuerdo. Lo ideal sería empezar con él en Londres, tenéis un par de días para confirmármelo —explicó poniendo las manos sobre sus caderas—. Habladlo con vuestros padres. Marinette, en tu caso, al encargarte del vestuario puedes venir si lo crees necesario, pero no estás obligada.

—Marinette tiene que venir —afirmó Juleka—. Si se estropea algo no podemos arreglarlo nosotros.

—No sé si mis padres...

—Hablaremos con ellos si hace falta —soltó Rose.

—Rose, deja que Marinette tome su propia decisión —pidió Luka.

—Me gustaría mucho ir —admitió con timidez—, pero la panadería... bueno, no sé... lo preguntaré en casa.

Luka entendió que la panadería no era el problema y que era un modo como cualquier otro de escusarse por su papel como Ladybug, no necesitaba más presión sobre sus espaldas. Supuso que Adrien tenía la misma inquietud siendo Chat Noir, aunque no lo exteriorizase.

—Quiero hablar contigo Luka —pidió AURORA moviendo la mano.

Él asintió, se descolgó la guitarra, la siguió pausado hasta aquel rincón de la cubierta que daba cierta intimidad.

—No soy de las que se andan con rodeos ni sutilezas, llegados a este punto creo que es evidente —soltó apoyando los riñones contra la barandilla—. Así que te lo preguntaré sin más.

»¿Podrás aguantarlo?

—¿Verle? ¿Trabajar con él? Sí, hemos hablado a nuestra manera y no puedo seguir evitándolo.

—¿Y para verlo con una mujer?

—Supongo que si mi madre y yo hubiésemos convivido con él se me haría extraño —declaró encogiéndose de hombros—. Puede acostarse con cuantas quiera, no me importa. ¿Y qué hay de ti?

AURORA meneó la mano.

—Me da igual lo que haga ese idiota mientras no interfiera en mis negocios. Trabajar con él es mejor que hacerlo con gentuza como Bob.

No insistió, aunque para ella no parecía precisamente un capítulo cerrado.

—Gracias por el refugio —musitó devolviéndole las llaves—, me siento mucho mejor.

—Si vuelves a necesitarlo pídelo, los artistas os volvéis más creativos con las crisis.

—Espero no necesitarlo.

Adrien repitió la última parte de la partitura con la mirada clavada en Marinette que dibujaba algo en su libreta con una sonrisa en los labios. Tenía que hablar con ella, confesarle lo que sentía, probar suerte. Si era cierto que Marinette había sentido algo por él, igual no era tarde, tal vez podía reconquistarla, aunque no fuese justo para Kagami ni Luka. Lo que sentía por Marinette era tan intenso que parecía que lo devoraría por dentro.

La última nota resonó un instante y se perdió en la brisa del Sena. Inspiró hondo comprobando que era el único que quedaba en el escenario y que el resto estaban ocupados en otras cosas antes de decidirse a acercársele.

Se sentó junto a Marinette que le sonrió, abandonando su libreta sobre la tumbona.

—Habéis sonado increíble.

—Gran parte del mérito es de Luka, su forma de tocar pone orden en el resto. Es como el metrónomo del grupo.

—No te quites mérito, Adrien —musitó sonriente—, os he oído ensayar estos días y ha estado muy bien.

—Juleka iba fuera de tempo casi siempre.

Ella se encogió de hombros.

—No me he dado cuenta.

Adrien frunció el ceño, se había sentado allí decidido a decirle lo que sentía por ella y en vez de aprovechar la ventana de oportunidad de aquel cumplido le había hablado de Juleka. No podía ser más idiota.

—Marinette, tengo que decirte algo. —Ella asintió—. Yo... bueno, hace un tiempo que...

—¡Marinette!

Rose se abalanzó encima de ella derribándola bruscamente sobre la tumbona. Ambas se rieron, abrazadas y enredadas.

—Juleka me ha dicho que te quedas a dormir esta noche.

—Habíamos pensado en hacer una sesión de cine, pero ahora que ha vuelto Luka no sé si sigue en pie.

—¡Claro que sí! Vamos a ver la película favorita de Juleka.

—No estoy segura de que eso me tranquilice —musitó—. Pero supongo que tendrán cosas de las que hablar.

—Tienen muchos días para hablar —replicó liberando a Marinette de su peso e incorporándose de un saltito alegre.

—Sí, supongo —susurró aún estirada.

Rose soltó una exclamación tapándose los labios con la mano.

—Perdón, os he interrumpido.

—No importa —siseó Adrien forzando una sonrisa—, tampoco hablábamos de nada importante.

—No os molesto más, voy a ayudar a Juleka abajo.

—Adrien —llamó Marinette decidiéndose a sentarse de nuevo—. ¿Qué querías decirme?

El chico movió las manos y disintió.

—No era nada importante —contestó habiendo perdido todo el valor—. Ya hablaremos otro día, además mi guardaespaldas debe de estar a punto de llegar y no querría hacerle esperar.

—Vale...

Marinette lo observó cruzar la pasarela y perderse, la sensación de que algo no iba bien regresó con fuerza. Luka le había dicho que era por verse libre, pero ella tenía la sensación de que había hecho algo mal y que estaba incómodo a su lado. Soltó un suspiro. No quería seguir pensando en Adrien, Luka había vuelto y eso era todo lo que debía importarle.

Abandonó la tumbona. Tenía que asegurarse de si el plan de la noche de cine seguía en pie o no. AURORA y Luka seguían hablando apoyados en la baranda, la envidiaba, había sabido darle a Luka lo que necesitaba para recuperarse, se entendían bastante bien.

Adrien caminó hasta la panadería de los Dupain-Cheng. Le había mentido a Marinette, Gorilla no tenía que ir a buscarle hasta las cinco y apenas eran las tres. Había perdido las ganas de seguir ensayando.

—¿Por qué no entras a por unos croissants calentitos? —preguntó Plagg asomándose discretamente.

—¿Sólo sabes pensar en tu estómago?

—Las penas de amor se llevan mejor con el estómago lleno.

—Está bien —cedió con un suspiro.

La campanita de la puerta de la panadería tintineó, analizó los escaparates, los croissants, los macarons, los pastelitos… todo tenía tan buen aspecto.

—Hola, Adrien ¿qué te pongo?

—Hola señora Dupain-Cheng, unos croissants.

—Te traeré unos de los que están recién hechos.

»¿Va todo bien? Pareces preocupado por algo.

—No, todo va bien.

Sabine le ofreció la bolsa de papel con tres croissants tibios en su interior, la mujer alzó la mano rechazando el dinero que Adrien intentaba sacar de su cartera.

—Invita la casa.

—Muchas gracias.

Adrien salió del local sonriente, todo lo que horneaban los padres de Marinette era delicioso. Cruzó la carretera, se adentró en el parque y buscó un banco medio oculto en el que sentarse para poder compartir la comida con Plagg.

—Mira, me encantaría que esa chica y tú acabéis juntos, pero lo estás haciendo fatal.

—¿Y qué me aconsejas, Plagg?

—Primero, tienes una novia y no hace demasiado decías que querías arreglarlo con ella —murmuró el kwami devorando un pedazo de croissant—. Ahora de repente todo gira en torno a la otra chica.

»Decídete, pero piensa bien en lo que vas a desencadenar, porque si eliges a la esgrimista te vas a hacer daño a ti mismo, pero si eliges a la panadera hay dos personas que van a sufrir.

»Aunque lo primero que deberías hacer es aclarar qué es lo que quieres y dejar las cosas claras con tu novia.

—Ya… Eso suena muy sensato, Plagg.

—Bueno, soy un kwami, durante todos estos siglos he visto como los humanos cometéis las más absolutas estupideces. Pero sigo sin entenderos.

Adrien suspiró.

—Esta noche hablaré con Kagami. Aunque antes tengo que encontrar la manera de decirle a mi padre que nos vamos de gira con Jagged Stone.

—No te envidio ni un poquito, Adrien.

La tarde en el Liberty pasó entre risas y conversaciones absurdas. Cuando Iván se marchó, Rose encargó comida china para cenar. Juleka, Luka, Rose y Marinette cenaron en la cubierta con una emisora de rock sonando de fondo. El nuevo single de Jagged Stone interrumpió la conversación, cuando dejó de sonar Marinette se vio arrollada por las felicitaciones por cómo su portada encajaba a la perfección con el sonido de aquel tema.

—Por cierto, ¿dónde está mamá?

—Hoy no duerme aquí, creo que se está viendo con alguien.

—Eso es genial —dijo Luka—, aunque espero que no sea adicto a los juegos de mesa como el anterior.

Juleka rió.

—¿Juegos de mesa?

—Los sábados por la tarde nos hacía sentarnos para jugar a algo, mi madre no es de las que tienen paciencia para aprenderse las normas de un juego y seguirlas...

—Y siempre acababa enfadándose y tirando las fichas por todos lados —añadió Juleka.

Rose y Marinette rieron, podían imaginarla sin mucho esfuerzo.

—Pero era un buen tío —aseguró Luka.

—Que olía a ambientador de pino.

—No era tan terrible.

—No recuerdo haberle visto en el Liberty —murmuró Rose.

—Eso es porque venía al acabar el ensayo, pero no duró mucho —dijo Luka.

—Me encanta vuestra casa. Hay tanta libertad.

Marinette asintió a las palabras de Rose, el nombre "Liberty" le pegaba a la perfección. Allí nadie tenía que esconderse o hacer algo que no quisiera.

La alarma del móvil de Luka sonó, la detuvo.

—¿A esta hora te despertabas cuando estabas en aquella mansión? —preguntó Rose bromeando.

—No, era el aviso del fin del plazo para enviar el proyecto final de curso.

—¿Ahora? Si ya estás de vacaciones, ¿no?

—Es un proyecto especial, por eso el plazo era más amplio.

—Y… ¿lo has enviado? —preguntó Marinette.

—Sí, esta mañana, me he olvidado de quitar la alarma.

—Es tarde, ¿te llevo a casa?

—Marinette se queda a dormir —anunció Juleka mal disimulando una risita—. Tiene que saldar su deuda.

—¿Deuda?

—Le prometí a Juleka que veríamos una película que ella eligiera.

—¿Puedo apuntarme?

—Siempre que no te comas todas las palomitas —declaró Rose.

Recogieron la mesa de la cubierta y los instrumentos que aún quedaban sobre el escenario. Juleka levó la pasarela para que nadie pudiera colarse y se reunieron en el interior. Rose, Juleka y Marinette se pusieron los pijamas mientras Luka preparaba palomitas. Las oyó trastear con los DVDs y reír, cuchicheando,

—¡La he encontrado! —exclamó Juleka orgullosa.

—¿Qué película es? No hay nada escrito.

—Me la pasó Iván, os encantará.

—Las palomitas están listas.

Juleka se apresuró a meter el DVD en el reproductor y a tomar su sitio en el sofá junto a Rose, Marinette lo hizo junto a Luka.

—Vale, empezamos.

En cuanto Juleka pulsó el play las imágenes de un campamento llenaron la pantalla, las letras rojas y la música le erizaron la piel.

—Me encanta esta peli, Juls.

—Ay no... —susurró Marinette encogiéndose sobre sí misma.

—Es genial —apoyó Rose.

—¿Estás bien, Mari?

—Sí, estupendamente —contestó tensa.

—Tal vez deberíamos elegir otra película —musitó Luka revolviéndole el pelo con cariño.

—No, le prometí a Juleka que vería con ella la película que eligiese y no voy a echarme atrás.

—Esa es la actitud, Marinette —la animó Rose—. Seguro que la película te encantará.

—Sí, claro, seguro...

Sin embargo, el cambio de música la hizo dar un saltito y acurrucarse junto a Luka que la refugió entre sus brazos.

—¿Estás segura de que quieres verla? —le susurró.

—Sí, todo está bien.

Sin embargo, no fue capaz de mirar la pantalla durante demasiado rato, se abrazó a Luka con fuerza, enterrando la cara en su hombro. Los cambios de la música, los gritos, los sonidos e, incluso, los diálogos hacían que cada vez se tensase más.

—Marinette, se supone que tienes que divertirte —siseó.

—Me estoy divirtiendo —replicó con la voz ahogada.

—Bueno, si tú lo dices…

El sonido de una motosierra hizo que se tensara un poco más, Luka le acarició la espalda con cariño. Le hacía gracia que su novia, la superheroína, tuviese miedo de una película de terror cutre de los ochenta.

—Está a punto de acabarse —susurró en su oído. Marinette asintió contra su hombro, sin despegarse un milímetro de él.

—Esta es mi parte preferida —afirmó Juleka con voz emocionada.

Soltó un gritito eufórico. Marinette no quería saber qué ocurría en aquella escena, prefería seguir concentrada en la caricia de Luka y el aroma de su piel que tan segura le hacían sentir.

—¿Qué te ha parecido, Marinette? —le preguntó Juleka cuando hubo acabado.

Marinette se movió para poder sentarse, con la marca de la costura de la manga de Luka en la mejilla.

—Bueno… un poco violenta y eso, pero… ah…

—Supongo que ya estamos en paz.

La estrangularía.

—¿Creía que tu película favorita era…?

—Me apetecía ver esa, Luka.

—Idiota —le susurró riendo.

Iba a matarla por seguir jugando a la casamentera, aunque no podía decir que no le había gustado poder estar tan pegada a Luka todo aquel rato, claro que habría preferido una buena sesión de besos.

—Deberíamos ir a dormir, mañana tenemos ensayo y es tarde.

—Es una buena idea porque me muero de sueño —declaró Rose estirándose—. Voy a lavarme los dientes, ¿me acompañas Marinette?

—Vamos.

—Ayúdame a recoger todo esto, Juls.

—¿Dormirás con ella? —preguntó apilando los vasos para llevarlos al fregadero.

—Dormiré en el sofá —dijo metiendo las latas vacías dentro del bol de palomitas.

Juleka hizo una mueca y le soltó un codazo en las costillas.

—¿Qué clase de pareja extraña sois?

—Juls...

—¿Qué? Sería lo normal, a mamá no le importaría que paséis la noche juntos —pronunció trenzándose el cabello—, y desde luego a mí tampoco.

»Rose y yo dormimos juntas.

Pero era diferente. Rose y Juleka tenían muy claros sus sentimientos. Marinette, en cambio, había empezado a dejar de dudar unos meses atrás y él no estaba del todo seguro de que Adrien no siguiese rondando sus pensamientos. Además, si intentaba saltarse de nuevo la frontera establecida no estaba seguro de tener autocontrol suficiente como para pararla.

—No es el momento, tenemos muchas noches para compartir.

—Creo que Marinette está más segura que tú de lo que quiere —musitó soltando una risita—. A lo mejor te estás equivocando de estrategia.

—No sabía que esto era una partida de Risk.

—Ya me entiendes.

—No todos tenemos el mismo ritmo y nos va bien así por ahora.

»Buenas noches, Juls.

—Buenas noches, me gusta tenerte de vuelta en casa.

Él le sonrió, le revolvió el pelo despeinándola.

—¡Luka! —protestó.

—Buenas noches —repitió.

Marinette empujó la puerta del cuarto de Luka, Juleka había metido allí sus cosas. No estaba muy segura de dónde iba a dormir, al principio habían hablado de usar las colchonetas de la vez anterior, pero estando Luka allí cambiaba todo.

Sass salió de su escondrijo para saludarla, se había olvidado por completo de que Luka llevaba el prodigio en la muñeca y que eso implicaba que Sass campaba libre, aunque no se dejase ver fácilmente.

El kwami se pegó a ella cuando captó el movimiento de la puerta al abrirse.

—¿Interrumpo alguna reunión?

—Sólo saludaba a la guardiana.

—Veo que Sass se ha adaptado bien a estar contigo.

—Nos entendemos bien —declaró Luka—. Me está enseñando muchas cosas sobre las tareas y responsabilidades de un portador.

—Y Luka me ha dado a probar muchos tipos de comida diferentes —pronunció con un leve seseo el kwami—. Y ya he encontrado mi favorita.

Marinette los miró con curiosidad.

—El sushi.

—Oh, pescado crudo, supongo que tiene sentido.

—Al menos es algo fácil de conseguir y que no me va a tener horas en la cocina.

—Ah Luka…

—Dormiré en el sofá —musitó yendo hasta el armario para sacar un pantalón y una camiseta para usarlos de pijama—. Puedes usar mi cama.

—¿Qué? No puedo dormir sola después de ver esa película.

—No estoy muy seguro de que hayas visto algo con la cara pegada a mi hombro, aún llevas marcada la costura en la mejilla —replicó con tono divertido.

—Pe-pero ¡la he oído! ¿Y si se cuela un asesino con una motosierra? —soltó tapándose la marca delatora.

Luka rió.

—Creo que no tendría nada que hacer contra un asesino con motosierra, además es ficción, no va a colarse nadie, la puerta es blindada y está cerrada.

—Luka... —suplicó.

—Está bien, de acuerdo —concedió deseando que el pantalón del pijama de Marinette fuese más largo—. ¿Prefieres dormir con la puerta abierta o cerrada?

Marinette miró la puerta entreabierta como si fuese algo extraño y exótico que no había visto antes.

—Mi habitación no tiene puerta, la trampilla siempre está cerrada... ¿cerrada?

Luka se movió y la cerró con cuidado.

—Tal vez debería abrirla para ir a cambiarme.

—No hace falta, no miraré —declaró tapándose los ojos con las manos.

Él rió sabiendo que no iba a cumplirlo y que aprovecharía para espiarle entre los dedos. Se quitó la ropa oyéndola moverse nerviosa.

—¿Todo bien? —preguntó con tono juguetón.

—Sí, muy bien —aseguró.

Acabó de ponerse el pijama y se acercó a ella para poder asaltar sus labios. Con los brazos de Marinette rodeando su cuello se relajó, la tumbó en el colchón sin mucho esfuerzo explorando con delicadeza la piel de sus brazos y hombros. Besó su cuello haciéndola reír.

—Hueles muy bien —le susurró al oído, se le erizó la piel cuando ella se movió para alcanzar el lóbulo de su oreja y morderlo con delicadeza.

—Tú también, me gusta cuando me quito la ropa y huele a ti.

Los labios de Luka se posaron en su frente. Marinette se acurrucó a su lado acomodando la mano sobre su cintura.

—Luka, me alegra mucho que estés de vuelta.

—Siento haberte preocupado.

—No tienes que disculparte por eso, deja de hacerlo.

—Está bien, tienes razón.

—Luka...

—¿Qué ocurre?

—Dentro de una hora tengo que hacer la ronda y...

—¿El tipo de la motosierra de nuevo? —preguntó divertido.

—Sé que es ridículo, pero...

—Te acompañaré. Creo que Sass disfrutará de la ración extra de sushi.

Y él quería comprobar hasta qué punto agudizaba sus sentidos el usar aquel prodigio.

Continuará

Notas de la autora:
¡Hola! Después de una semana infernal os traigo un nuevo capítulo. Rose ha interrumpido a Adrien cuando trataba de declararse, ¿volverá a intentarlo? ¿viajarán todos juntos a Londres?
Espero poder actualizar a media semana, aunque no puedo prometerlo.