Capítulo 17
-Ach…. En verdad que todo esto me tiene harta de verdad, solo quisiera irme de aquí…
-William, venia entrando a la cocina cuando escucho esas palabras de la propia Candy. "estoy harta solo quiero irme de aquí"
-No hay nadie que te lo impida, te puedes ir cuando quieras…Hoy mismo pediré que te lleven a la estación, dando la vuelta para salir de ahí, con la mirada perdida.
-Rayos, no es posible que solo haya escuchado esas palabras, en verdad que empiezo a creer que todo esta en mi contra…- Saliendo para ir a buscarlo – William, William, no lo que escuchaste no, solo escúchame.
-Ya escuché suficiente, te quieres ir, no te voy a detener, de verdad hoy mandare a comprar tu boleto para que te puedas ir, por tu familia no te preocupes, no hare nada en contra de tus padres o de ti.
-William Albert Andrew o me escuchas o soy capaz de incendiar la hacienda antes de irme y créeme soy capaz.
-Ante aquella amenaza conociéndola solo se detuvo para escucharla.
-No, yo no me voy a ir a ningún lado, William hablemos si, mira yo sé que te oculté, lo de las cartas, pero es precisamente por esta razón que estas así, enojado conmigo, que fue por lo que lo hice, nunca fue mi intención contestarlas ni mucho menos irme con él, yo sé que debes pensar lo peor, pero de verdad yo no quiero ir a ningún lado si no es contigo, mirándolo detrás de él.
-William, solo permanecía callado mirando el cielo por la ventana de su despacho.
Candy, se acercó hacia él, para que la mirara, - de verdad lo que dije en la cocina, es por Rosaura se ha comportado conmigo de una manera demasiado insolente, que más parece que yo soy solo una sirvienta más, ya que desde un principio llegue aquí a trabajar.
Sé que ella fue la que te dijo de las cartas y sobre el té, ¿no es así?
-De cómo me haya enterado es cosa mía, solo importa que lo sé, solo eso, ahora para que quiero estar con una mujer que está conmigo pensando en otro, tan es así que no quieres ni siquiera tener hijos conmigo.
-Te equivocas con eso, si los quiero, es solo que…
-¿Qué Candy? Ahora que me mentira me vas a decir.
-¡No es ninguna mentira!, es solo que, tanto tu hermana como la mía en cuanto llegaron de la luna de miel ya llegaron embarazadas, pues tu y yo apenas comenzamos, tu sabes a tener intimidad que yo no quería, que tu solo me dejaras sola en la mansión y te fueras de viaje de trabajo. Apenas nos estamos conociendo creo que un bebe ahora no sería bueno, solo quería disfrutar un poco más de lo que nosotros tenemos, no pensé que fuera tan malo, digo al embarazarme ya no podre viajar contigo y cuando suceda quiero desearlo, siento que aún no es momento.
Pero no es nada de lo que tú estás pensando de verdad, y si no te digo quien es esa persona es porque no quiero que este en medio de nosotros, el ya representa el pasado ahora tu eres mi futuro, pero si tú quieres yo dejo de tomar el té, debí decírtelo, pero la verdad es que no pensé que te fueras a poner así de molesto.
-Como no quieres que me enoje, solo era cuestión que me lo dijeras, yo no me iba enojarme te iba a comprender, podríamos llegar a un punto medio donde los dos podríamos estar de acuerdo, pero lo que veo aun no me tienes confianza para decirme las cosas.
-¡Pues porque son cosas de mujeres! Tu solo te enojas y no me escuchas, como te voy a decir las cosas, cuando te pones así, me das miedo.
-William, la miro a los ojos, - ¡te causo miedo!
-Pues cuando te enojas solo me gritas, como no quieres que te tema.
William, se acercó y la abrazo solo poniéndola en su pecho – lo que menos quiero es que me tengas miedo, perdón si actuó de esa manera, es que Candy te amo tanto que, me dan celos hasta del aire que respiras, tienes razón a veces solo me en ciego cuando estoy molesto, pero entiéndeme al ver esas cartas solo me ahogue en dolor.
Dime que no te iras con él, que nunca lo has pensado, que, si quieres tener hijos conmigo, dímelo por favor necesito escucharlo de ti.
-Tonto claro que, si quiero bebes contigo, solo que aún no, solo unos meses quiero estar así contigo, solo un tiempo más, en cuanto tú me digas yo dejare de tomar el té.
-Está bien, será como tú quieras, aunque William aun dudaba, quería creer que las cosas eran como Candy le decía, solo esperaba que ese alguien no interfiriera más adelante en su matrimonio y que las cosas marcharan bien, que más adelante formaran una familia que de verdad ella deseara tener hijos con él.
Solo se acercó para besarla y olvidar lo que había pasado, no podía estar enojado con ella por mucho tiempo, ni el mismo lo soportaba el estar sin sus besos, sin su calor- se separó de ella, para mirarla a los ojos y perderse en ellos, - Candy, quiero que me tengas confianza, sé que ahora es pronto, pero quiero que te abras conmigo, que me cuentes que te pasa, como lo que me acabas de decir de Rosaura, yo no sabía que te trataba mal.
-Pues desde que llegue ha sido así y no solo conmigo, con varias que trabajan aquí.
William, solo la abrazaba y acariciaba su cabello ondulado sintiendo el perfume que Expedia, - ¿porque no me lo habías contado?
-En primera, porque estabas como siempre enojado conmigo y pensé que no me ibas a creer, en segunda yo no sabía qué lugar ocupaba en esta casa, así que permitía todo lo que me hacía porque tú me tratabas peor que a una mucama, solo ve mi ropa.
-William comenzó a reír, no sé de qué te quejas de tu ropa, si te vez muy bonita, así como estas.
-William, sabes que así no se visten las señoras, por eso es que no me respeta.
-Ya, ya, deja de quejarte, está bien te daré dinero para que compres algo mejor, solo que aquí no hay tiendas como las que te gustan, pero deja que salgamos de aquí y haremos una parada para buscar ropa apropiada.
-¡De verdad!.
-Sí, solo tengo que finiquitar las cosas aquí, pero puedes ir al pueblo y ver las tiendas compra lo que más te guste.
-Pero ¿no vas acompañarme?, siempre vamos juntos.
-Tengo cosas que terminar, debo dejar todo listo antes de irnos, pero ve con Nancy que las lleve Bartolomé en la carreta.
-Está bien, saliendo de ahí para buscar a Nancy a la cocina para irse al pueblo, iban tan contentas que no se daban cuenta que a lo lejos alguien las observaba.
-Mire señora, aquí hay una tienda donde compran algunas cosas las señoras de las haciendas cercanas, pero pueda encontrar algo.
-Sí, - entrando a una casa donde exhibían unos vestidos de acuerdo a la época, aunque no eran nada parecido a lo que ella compraba en Chicago, pero podría servir, no pensaba viajar con ropa de mucama.
Se les acerco una mujer, muy arreglada y con aires de superioridad -Si buenas tardes se les ofrece algo.
-Sí, estamos viendo que podemos comprar.
-Lo siento, pero creo que se equivocaron de tienda, la ropa que ustedes pueden comprar la encontraran en los puestos de afuera, no aquí, además no toquen nada la pueden ensuciar.
-Candy, sintió que los colores se le subieron al rostro, pero como se atrevía siquiera a tratarla de esa manera tan despectivamente.
-Aunque con esos ojos y ese porte, quizás si te buscaras un buen amante que te de lo que te mereces, algún día podrías comprar en mi tienda, eres bonita me extraña que tu patrón no se haya fijado en ti.
-Pero como se atreve, ni siquiera sabe a quién está tratando de esa manera, si ella quisiera podría hasta …
-No Nancy, la señora tiene razón, este lugar no es para nosotras, solo vámonos de aquí.
-Pero señora, no, como puede dejarse, si usted quisiera podría comprar la tienda completa.
-No, créeme que se me quitaron las ganas de comprar aquí, así que vámonos, - lo sentimos muchas gracias ya no compraremos nada, vamos Nancy salgamos.
A lo lejos, una mujer las seguía con la mirada, era Madan Navarro, que acababa de abrir una casa de juegos en la capital y había viajado para buscar chicas que le pudieran servir.
-Vaya, nunca me imaginé encontrarme a esa chica aquí, en este lugar, mírala es exquisita, sé que pagaran mucho por obtener su compañía, así que la van a seguir para saber dónde está en estos momentos, debe de trabajar en alguna hacienda cercana.
-Madan pero Julieth, le comento que estaba casada con alguien importante.
-Sí eso fuera, no estaría así vestida, debió ser que Julieth solo obtuvo lo que quiso, si se le ha de ver escapado y es por eso que esta por aquí.
Candy, solo siguió buscando tiendas, sin encontrar nada que le gustara, solo estuvieron comprando una que otra cosa, regresando a la hacienda muy decepcionada. Cuando llego se fue hasta las caballerizas para calmarse, estaba enojada muy enojada pero no se quería desquitar con nadie, así que solo fue a darle de comer a los caballos.
William al ver a Bartolomé y a Nancy…
-Mi esposa, ¿Dónde está?
-Señor, en las caballerizas calmándose un poco.
-¿Le paso algo? ¿alguien las molesto?
-Bueno, lo que pasa es que quisimos entrar a comprar en una tienda del centro y no quisieron venderle nada, porque pensaron que no traía dinero, la señora que nos atendió fue muy grosera con la señora.
-William, solo se agarró la cabeza para peinarse su cabello con su mano, fue directo a buscarla Candy, estaba llorando del enojo – Mi vida, pero que tienes.
- Candy, solo movía la cabeza en negación, sin emitir sonido.
– Anda dime, levantando la barbilla para mirarla a los ojos, -quedamos que comenzaríamos a decir lo que nos molesta, anda dime.
-Es que, ya me cansé de que me vean como si fuera tu sirvienta, hoy la señora no me quiso vender nada porque me veo como una mucama, hasta me insinuó que debería buscar los favores de mi patrón.
-Jajajajajja, es enserio eso te dijo, digo porque si es así, eso ya los tienes rodeándola con sus brazos de la cintura.
-No te rías, que me sentí muy ofendida.
-No, me estoy riendo de ti, si no lo que te dijo, deberías ser un poquito más servicial con tu patrón.
-¡William! Deja de burlarte.
-Vamos mi gatita salvaje, como es posible que no le hayas contestado, la Candy que conozco le hubiera dado un frentón en la cara con todo el dinero que te di.
-Me dio coraje como me miro, que no le quise comprar nada.
-Está bien, si es mi culpa, todo esto es mi culpa, vamos a esa tienda a comprarla toda para que esa mujer lo piense dos veces, antes de volver a ofenderte de esa manera.
-No, ya no quiero nada de ahí, además no hay nada bonito.
-Bien, dándole un beso en la frente, vamos a pasar a la capital antes de irnos, veremos alguna tienda para comprar lo que te haga falta, ya no quiero que sigas pasando como mi mucama, aunque me encanta fantasear con eso.
-Cuidado, patrón su esposa se puede enojar.
-No, si ella me da permiso, cargándola para llevarla en sus brazos, a la habitación, donde comenzó hacerle el amor, con una infinita ternura, ya que él también la necesitaba, su calor, su aroma, todo de ella, así como ella de él, se complementaban el uno al otro.
William, la había necesitado tanto que no sabía cómo se había aguantado las ganas de estar con ella, pero su inseguridad que sentía al no sentirse amado era lo que lo ponía así, pero al estar con ella sentía que se entregaba a él por completo y eso solo lo haces cuando existe un sentimiento de por medio.
No podría fingir en eso, no era posible que pudiera hacerlo, solo gemían de placer al besarse y acariciarse mutuamente los dos se envolvían en una pasión desenfrenada que solo ellos dos podían perderse en ese momento.
- Candy mi vida si hoy me muero moriría feliz a tu lado, te amo tanto, tanto.
Candy, solo se aferraba a él disfrutando de todo lo que le hacía sentir que, solo se dejaba llevar sintiéndose plena, mujer, amada, deseada como nunca antes, solo con él podría sentirse así, simplemente su corazón latía a mil a su lado, el solo verlo al sentir su sabor, su olor, sus sensaciones ni siquiera las podría describir, pero sabía que estaba en el lugar correcto, en sus brazos.
En el pueblo, llegaba el mozo a la casa donde se estaba quedando Madan Navarro…
-Dime lo que sepas.
-La muchacha no es de aquí, llego con el patrón de la hacienda que está cerca de la mina, al parecer trabaja con él, aunque muchos dicen que es su mujer.
-Mmm que hombre importante, tendría a una mujer que haya sacado de una casa como la de Julieth, lo más seguro fue con el que le entrego su virginidad y se escapó con él, Julieth sí que fue tonta al dejarla ir.
Bueno prepárate con un par de hombres, en cuanto salga sola de la hacienda ahí la atraparemos y me la llevare, aunque no sea virgen, ella me dará a ganar muchísimo dinero, te imaginas lo que pagaran los franceses por una chica como ella, tal vez si la llevo a España, donde sea ella me hará ganar dinero, mucho dinero.
Al siguiente día William, tenía que ir a la mina tenía que cerrar los últimos trabajos y dejar un encargado para las demás betas que encontraran…
-Iré a la mina, no será necesario que lleves la comida.
-Pero Amor, eso dijiste la última vez y llegaste muy tarde, aunque no quieras te llevare, además así me distraigo, aquí encerrada me aburro mucho.
- Repítelo…
-¿Qué cosa? - Que iré, aunque no quieras, tu luego así dices y no llegas temprano.
-No, eso no, lo otro.
-Que me aburro mucho, bueno si un poco…
-No, lo de amor, repítelo, quiero escucharlo de nuevo.
-Candy, mordió el labio con una sonrisa, A M O R, Eres mi AMOR.
-Y tú el mío, eres mi amor totalmente dueña de mi corazón, besándola sin dejar de respirar, muy a su pesar William se separaba de ella, para irse, - descansa aún es muy temprano, te veo más tarde.
-Sí, mi Amor, jalándolo para darle otro beso.
Ya casi siendo la hora de llevar la comida, Candy con ayuda de algún mozo llevaba el almuerzo, iban platicando con Nancy de su reconciliación con William, dirigiéndose a la mina, cuando en el camino se escucharon el estruendo de los caballos muy cerca, la carreta avanzaba, pero los caballos cada vez se escuchaban muy cerca.
Señora solo no los mire, sino van a pensar que les hacemos caso y pueden ser un poco peligroso, cuando sintieron que ya estaban cerca uno de ellos brinco a la carreta y la paro.
EL otro se bajó del caballo, para dirigirse a la carreta, Candy muy asustada, no sabía qué hacer, al mozo le dieron un golpe y lo dejaron tirado al igual que a Nancy, ella quedo inconsciente unos minutos recobrando el conocimiento y viendo a lo lejos como esos hombres se llevaban a su señora.
Se fue corriendo hacia la mina, no tardo ni diez minutos al llegar con el aire entrecortado solo grito. -Auxilio se la llevaron, se la llevaron - comenzando a llorar.
William, que estaba haciendo unos apuntes en cuanto la vio así, tan abrumada, corrió a verla…
-Nancy, dime ¿Dónde está Candy?
-Se la llevaron señor, no pudimos hacer nada, eran como cuatro, se la llevaron, llorando y desesperada.
-William, rápido pidió que varios hombres lo ayudaran a buscarla, la desesperación lo invadió, si algo le pasaba a su mujer no se lo perdonaría nunca, estaba tan preocupado, que solo dijo, busquen al mejor rastreador que tengan y traigan armas, voy por mi mujer así sea al mismísimo infierno.
-Señor, aquí tengo dos rastreadores decía Bartolomé, vamos debemos apresurarnos.
-Les pagare lo que me pidan, solo devuélvanme a mi mujer.
-Señor, no se apure los encontraremos lo más seguro es que sea la mujer, que cada año viene a buscar muchachas para llevárselas, cuando ellas se niegan ella las secuestra, en muchos casos se lleva a muchachas de bajos recursos, que sus padres solo no pueden buscarlas.
-¿Quién es esa mujer?
-Una dueña de esas casas, usted sabe dónde nos vamos a divertir, para que me entienda un burdel.
William, sintió como un balde agua helada le caía en la cabeza, solo pensaba en que, a su Candy, no le hicieran nada, que pudieran rescatarla, sana y salva de todo eso, poder llevársela de ahí.
Comenzaron a buscarla, rastreando el paso de los caballos, - patrón no nos llevan mucha ventaja quizás unos 40 minutos, solo seguiremos rastreando el trote, que tomaron ese rumbo, se ve que piensan viajar fuera del pueblo.
-No me importa donde tengamos que viajar, solo recupera a mi mujer un William demasiado desesperado, no quería ni pensar lo asustada que estaría Candy.
En un pueblo cerca había una casa, donde varias muchachas se encontraban encerradas, llegando los hombres con una Candy, atada de pies y manos.
-Madan, aquí tiene su mercancía, intacta, aunque si hubiera querido divertirme un rato, esta rebuena la chamaca, más que no es de aquí, esta carne casi no se encuentra.
-Te dije que te pagaría, si me la traías sin un rasguño y esta mercancía no se hizo para los cerdos, así que espero no la hayas tocado, porque si lo hiciste vete olvidando de tu dinero.
-Nadie la toco, las ganas las controlo en solo pensar en el dinero que ganare, así que dando y dando pajarito volando.
-Sí, aquí tienes, bájenla – al mirarla ambas se reconocieron, así que después de todo aquí estas en mis manos, dime estas alimañas te hicieron algo.
-Candy, solo movió la cabeza en negación.
-Bien, ahora Martha, llévala a su cuarto y que se dé un baño, quítale ese olor a rancho de aquí, ahí hay ropa para que se cambie, viajaremos cuanto antes.
-Déjame ir, mi esposo te pagara lo que quieras si me dejas en libertad.
-¡De verdad!, crees que pague para que te suelte, jajajjajaja no querida tu iras lejos de aquí, donde mis clientes te recibirán con los brazos abiertos.
-Candy, era metida en una habitación, donde fue llevada para bañarse y arreglarse, le dieron ropa para que se cambiara, la salida la tenían planeada para esa misma noche, irían a la capital y de ahí al puerto más cercano para viajar, aun no tenía decido a cuál de todas sus casas la llevaría.
Candy, estaba muy asustada, no sabía qué hacer, solo quería escapar de aquel lugar, buscaba alguna ventana, algo para poder salir, esa señora la había visto en casa de Julieth, pero no se pudo quedar, ya que ella le pidió que subiera a la recamara, después cuando se fueron de ese lugar, sabía que ella la andaba buscando, pero ¿cómo dio con ella? ¿será que Julieth le dijo donde se encontraba? No, pero ella, los ayudo a escapar.
Solo pensaba, como hacer para huir de ese lugar, muchas chicas aparte de ella estaban ahí, igual de asustadas que ella, solo rogaba porque William, la fuera a buscar. Una de las mucamas subió para ver si ya se había cambiado.
-Vamos niña, que debemos partir.
-No, suélteme tratando de aferrase aquella habitación.
-Te dije que nos vamos, dándole una cachetada a Candy, que hizo que se doblara del dolor y un latir en la cara se hizo presente, jalándola para que bajara.
Al verla vestida, con una ropa mejor que la que traía, - lo que dije tú me vas hacer ganar muchísimo dinero, vaya este rostro lo he visto ante, te pareces a alguien que conocí en el pasado debe ser una coincidencia, bien vamos, subiendo a todas las chicas a la carreta, algunas iban llorando desconsoladas, otras iban amarradas para que no se escaparan.
Candy, iba muy pensativa, en aquella carreta, el trinar de las patas de los caballos, así como de los cuatreros, que las llevaban, dos adelante vigilando y dos atrás, solo sentía como la carreta tenia movimiento, ¿A dónde la llevarían? ¿Cuál sería su destino? ¿la llevarían lejos? Si eso pasaba, quizás nunca más volvería a ver a William, solo se puso hacer oración, para que ocurriera algo y fuera rescatada.
Solo pasaban las horas y se dio cuenta que ya había oscurecido, se detuvieron en un lugar desconocido, donde las chicas fueron metidas a una casa totalmente cerrada, algunas, aunque querían escapar solo era imposible, siempre estaban vigiladas, por aquellos hombres.
Las encerraron en un cuarto, una de ellas solo tenía 14 años, la niña lloraba desconsolada. – ya deja de llorar, ya verás que mi esposo me va a buscar y nos rescataran, ya veras, volverás con tu familia.
-No, por eso es que lloro, para sacarme de mi casa, ellos…ellos, mataron a mi familia, yo trate de huir, pero me atraparon, aunque me rescaten no tengo a nadie.
-Candy, no sabía qué hacer ante eso, como ocurrían estas cosas, como es que se robaban niñas y hasta las sacaban de sus casas, solo ¡por dinero! Comenzó a llorar igual el solo pensar que otro hombre que no fuera William la tocara eso la atormentaba, no jamás podría hacer una cosa, así.
William, seguía en la búsqueda, fueron con la policía del pueblo, la cual no ayudo mucho, pero si le dieron permiso de portar las armas necesarias, solo seguían el rastro, pero ya era muy noche, no podían ver nada.
-Patrón, debemos descansar.
-No, hay que seguir buscando, les daré el doble, no el triple si seguimos buscando.
-Patrón, así me de cinco veces el pago, en la noche no veremos nada ellos tampoco podrán continuar, ya que no pueden ver el camino, si seguimos podremos perder el rastro que ya llevamos.
Bartolomé, que iba con ellos, - Si patrón, los muchachos tiene razón, en la oscuridad no podemos ver el rastro, aunque llevamos lámparas es muy difícil y no solo eso, están cansados, tranquilícese ellos también ya no debieron seguir.
-Es mi esposa la que ha sido raptada, dejando escapar un par de lágrimas.
-Patrón ande siéntese aquí, le daré un trago para que se calme, la encontraremos, ya vera.
William, no pudo cerrar los ojos en toda la noche, lo único que quería era que amaneciera para seguir, solo pensaba si le habían lastimado, si le hacían algo no se lo perdonaría, el que tuvo esa mal idea de llevarla a la hacienda y lo que es peor a la casa de Julieth, ahí fue donde vieron a esa mujer, ahí fue donde ella hizo contacto con Candy, sabia como se movía ese mundo, lo sabía por qué Julieth se lo contó.
Solo no se podía perdonar, el hecho de haberla tratado de esa manera, era el peor de los hombres, el que decía amarla y la había tratado peor que si fuera su sirvienta, tal vez, si él nunca le hubiera quitado su ropa para obligarla a vestirse así, tal vez no la hubieran confundido, todo era su culpa y no le alcanzaría la vida para perdonárselo.
Las mujeres en aquella casa, dormían por así decirlo, ya que algunas les gano el cansancio, pero a otras como Candy, ni siquiera podían conciliar el sueño, solo pensaba en todo, en sus padres, su hermana, sus amigas, pero sobre todo en William, ahora como deseaba que tan solo le abrasara y estar con el acurrucada, solo se quedó dormida por el cansancio.
Candy, soñaba que estaba en un baile y que William llegaba con su traje tan apuesto como siempre, que solo buscaba su mirada, pero el solo no podía verla, por más que ella intentaba acercarse, pasaba por su lado como si fuera un fantasma, las chicas a su alrededor, lo miraban y le coqueteaban, él les correspondía con la mirada, hasta les sonreía, pero ella solo no podía hacer nada, para que supiera que ella estaba ahí.
Cuando ya se había cansado de buscar su atención, se alejó de aquella fiesta, pero al querer retirarse solo vio como William, le ofrecía su mano para bailar con ella, pero por más que trataba de tomarla solo no podía hacerlo, se sentía perdida sin poder hacerlo, solo miro a su alrededor y todo estaba con una neblina que la envolvía, quería tocarlo, pero se desvanecía.
Cuando de repente fue despertada.
-Vamos niñas deben, desayunar el viaje será largo, vamos…vamos a levantarse, solo les dieron una sopa con un pan y una taza de café, no tenía hambre, pero tenían que comer les habían dicho que no pararían hasta llegar al lugar donde se quedarían.
Los Hombres de William, seguían el rastro se veía como la carreta había avanzado y solo tenía medio día de avance, con un poco de suerte y si se apuraban los alcanzarían, los caballos seguían a todo galope, el rastro se hacía presente cada vez más cerca.
-Patrón, ya estamos cerca se notan las pisadas de sus caballos, así como su excremento es cada vez más fresco, se dirigen al pueblo cercano, si no me equivoco tomaran el camino hacia la capital, lo más seguro.
William, estaba desesperado, solo pensaba en que quería encontrar a Candy, como diera lugar, para llevársela lejos de ahí, lejos de cualquiera que quisiera hacerle daño, solo quería ver sus ojos una vez más.
Fueron a llegar al pueblo cercano, donde un tren de carga las esperaba, fueron subidas a un vagón, para ser llevadas a un destino incierto, solo les dieron una cubeta de agua, era un tren de carga, nadie imaginaria que unas chicas eran llevadas ahí.
El tren permanecía quieto, la niña que le dijo a Candy que sus padres habían sido asesinados, solo se pudo quitar las cerdas conque habían sido amarradas y como pudo se lanzó para intentar correr, cuando llevaba un tramo, a lo lejos se escuchó un disparo, cayendo la chica al suelo, muerta.
-Imbécil, la mataste…
-Señora, usted vio que quería escapar.
-Sí, pero pudiste ir por ella, para eso tiene un caballo, pero si eres un imbécil, ahora es una menos, esa chica era virgen, tenía pensado vendérsela al coronel Reyes, a él le gustan así de chicas, ahora tendré que encontrar otra, sabes lo difícil que es encontrar chicas así, ahora cada vez se casan más chicas, apenas tienen entre 12 y 16 ya están casadas y con un niño en brazos, son pocas las que permanecen intactas.
-Señora, perdón no pensé.
-No, si tu no piensas, eso ya lo sé, no vuelvas, a dispararle a ninguna, me entendiste.
-Sí, patrona.
William y sus hombres iban llegando hasta donde estaba el tren que apenas iba avanzar, cuando ellos lo rodearon haciendo que el conductor solo no se detuviera si no al contrario, siguiera su curso, solo se escucharon los balazos que los hombres de William dejaban escapar, junto con los que los contarios también disparaban, logrando herir a uno de ellos, los demás lograron escapar, junto con el tren que avanzaba sin detenerse.
William, se abalanzo hasta donde estaba el tipo que le dispararon ya que estaba tirado a un lado de la vía, solo se acercó para agarrarlo de la camisa – en este momento me vas a decir a donde se llevaron a mi esposa.
-No, no sé, quién es su esposa, yo no sé nada.
-William, le dio un puñetazo, me dices donde está mi esposa o créeme que te matare a golpes, así que habla, que la paciencia se me está acabando.
-Como es… es…ella, no sé ¿cuál de todas es?
-La rubia de ojos verdes, debes recordarla o te hago que la recuerdes, flexionando su brazo para darle otro puñetazo.
-Se la llevo Madan Navarro, para la capital, allá tiene una casa donde lleva a las muchachas, de ahí no sé nada, solo no me dejen morir.
-Eso y más te mereces, por hacer esta clase de porquerías, llévenselo con las autoridades.
William, se fue hasta la estación para comprar un boleto para seguir el tren, sabían que llegaría a la capital en dos días, así que si él podía viajar entre el auto y el tren podía llegar al par, trasladándose con varios de los hombres que lo ayudaron a buscar a Candy.
El tren avanzaba, hasta llegar a una estación donde al igual las muchachas, al llegar fueron trasladadas a una casa, donde las recibía otra mujer muy fina, no se le podía ver la cara ya que usaba un velo que le tapaba su cara, estatura mediana no podía ver su edad, ya que su rostro no se distinguía, de figura estilizada, muy educada, Navarro formo a las muchachas, para que la otra señora las observara, viendo a cada una sus facciones, sus atributos femeninos y sobre todo su belleza.
-Esta, solo déjala para la limpieza no tiene nada que nos pueda servir, vamos Vera te está fallando el toque.
-Es que señora cada vez es más difícil, usted sabe que ahora es muy diferente buscar chicas exóticas, como usted quiere.
-Ya veo, aun así, si no encuentras debes buscar en otro lugar, la gente que nos visita es de muy alto nivel, no puedo ofrecer algo muy bajo en belleza, para algunos ingleses este color de piel les fascina, pero para otros sus exigencias son muy altas, siguió observando a las demás. – este si, ponla a estudiar, hasta llegar hasta donde estaba Candy.
-Candy, solo trataba de estar callada, lo que menos quería era que la escogieran como a las otras chicas.
-La señora al obsérvala, pensó – no puede ser, ese rostro y sus ojos son iguales a los de… no ella no puede ser su hija, el pasado volvía como un torbellino a la cabeza – dime muchacha ¿cuál es tu nombre?, tú no eres de México, ¿Quién es tu familia?
-Candy, permanecía callada.
-Navarro, no tenía paciencia – vamos niña contéstale a la señora, dándole una cachetada.
-Candy, solo se volteó cuando recibió esa cachetada, que hasta le marco la cara con la mano dejándosela roja.
-No, no la lastimes, mira así de roja no podre utilizarla, debo tener algo nuevo esta noche, pero así no me servirá, -vamos niña se buena y dime.
-Ten…go esposo, si usted lo contacta él le pagará para que me deje en libertad, solo déjeme mandarle una carta, el vendrá por mí, con ojos suplicantes.
-Vaya, eso sí es nuevo, dime niña crees que le alcanzara para pagar tu libertad mirando a Navarro.
-Sí, solo deje que me contacte con él.
-Jajajajajaj, no creo que tenga el dinero suficiente, el esposo es su patrón, de una de las haciendas en Zacatecas, pero no de las grandes, sino de las pequeñas nada importante.
-Mmmm, no sé, que la dejen en uno de los cuartos, que la alimenten y que descanse, tengo cosas que pensar, retirándose a su despacho, aquella señora era la mujer con mayor contacto en el mundo, su negocio le daba el poder necesario para conseguir lo que quería, pero había algo que hizo que ella se convirtiera a esa vida.
Sacando una fotografía guardada, me asegure que nunca te encontraran, pero quien me iba a decir que algún día estarías, en mis manos de nuevo, cuando naciste tu madre suplico y suplico, pero al dejarte en aquel orfanato nunca imagine que te volvería a ver de nuevo.
Tu madre, pagaría lo que fuera por saber dónde estás, así es mi querida hermana, tu hija está conmigo, ¿Cómo lo sé? Es tu vivo retrato cuando tenías su edad, pero voy hacer que me supliques saber ¿Dónde la tengo? Ese placer nadie me lo va a quitar.
Continuara…
Hola chicas, muchísimas gracias por sus review y por todas las muestras de cariño de verdad me da muchísima alegría ver cómo trabajan junto conmigo para darle vida a esta historia.
Mil disculpas por ahí si se me va un nombre De la Vega, cuando la escribí inicialmente no iba ser Navarro, sino De la Vega, pero descubrí que ese no era un apellido español y es por eso que lo cambié a Navarro, si se me va por ahí ya saben de quien se trata.
Mis perfiles de Facebook Andrw Karla – Karla Andrw, igual que Wattpad Karla Andrw, por si me quieren seguir.
Ya saben nos vemos el sábado con otro capitulo por la XEW,Radio.
