El resto ya se lo saben…

Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi

Nota de la autora: Este fic no es apto para todo el público por lo que se recomienda su discreción.

Música en este capítulo:

"Whispering" de Alex Clare (no aparece en el texto pero es la música de fondo de toda la primera escena)

"Pocket Kings" de Daniel Pemb (la música que acompaña el viaje de nuestros protagonistas hasta su nuevo destino)

"Walk this way" versión de Girls Aloud (aparece en el texto como la canción que canta la banda)


-Tercera llamada-

La saliva se desliza por mi garganta y puedo escuchar como. El silencio en este sitio es abrumador y cohíbe, cohíbe muchísimo.

-Mantén la cabeza en blanco- repite cantarina y fastidiada nuevamente a mi espalda la vieja de Cologne –no pienses en nada- insiste, esta vez la escucho frente a mí.

Alguien en la concurrencia toma aire y otro más suspira.

-Sabes nonna no creo que esto funcione. ¿No hay otra manera de abrir la frontera?- habla cansado Ranma.

Abro de inmediato los ojos cuando escucho un golpe seco y veo a mi demonio sobarse la palma de la mano derecha siguiendo los movimientos de Cologne cuando le da la espalda.

-Deja de cuestionar mis métodos ¿entiendes?- repite amenazante el oráculo.

Gosunkugi sigue frente a mí, en posición de flor de loto con varios rosarios de distintas religiones colgando de su cuello. Mantiene los ojos cerrados y parece inmune a todo lo que ocurre en el derredor pues las dos veces que he roto con las indicaciones de Cologne lo he encontrado tal cual como cuando iniciamos este rito.

-Se acaba el tiempo de ventaja- murmura seria Kodachi antes de aclararse la garganta y levantar su voz dirigiéndose a Cologne –tal vez yo pueda…- sus manos se mueven graciosas frente a ella como si siguieran la coreografía de una bailarina –¿hacer algo de hocus pocus?

Pero el oráculo no dice nada mientras se aleja de ellos y de repente flota por sobre la cabeza de Gosunkugi y me mira a los ojos.

-Pon tu mente en blanco- dice rápido antes de golpear mi entrecejo con tres dedos.

El ataque repentino me hace dar un paso atrás, cerrando los ojos en automático y cuando me coloco de nuevo en mi sitio veo que estoy sola en una especie de bosque en otoño. Alrededor mío ya no está el círculo que marcó la anciana con mi sangre en el suelo y tampoco tengo frente a mí al sacerdote y mucho menos está Cologne por alguna parte.

-¿Funcionó?- me atrevo a preguntar con la esperanza de que esto sea solo una especie de proyección.

-Calla- escucho a lo lejos la voz de Cologne y saber que aún a la distancia la oigo me deja tranquila al asegurarme, de cierto modo, que esto no es un sueño extraño que terminará mal –ahora corre Akane.

-¿Qué?

Me giro al percibir como las hojas secas se mueven tras de mí, las copas de los árboles se sacuden e inconsciente me preparo para iniciar la carrera que se supone debo llevar a cabo ahora. Los vellos de mis brazos se erizan y un nudo en mi estómago se forma, miedo en su forma más pura. Similar al que sentí cuando Ranko se acercó al palacio en el infierno.

¿Miedo a qué?

-¿Cologne?- pregunto con voz temblorosa pero esta vez no obtengo respuesta alguna.

Mi pecho sube y baja, mi respiración se agita, el miedo hace que me suden las manos.

Y entonces de la boca del bosque a lo lejos aparece una joven vestida con un vaporoso atuendo que le llega casi a los tobillos, es como si fuera un disfraz de alguna puesta en escena de cualquier tragedia griega. Al ver sus adornos dorados en el cabello y las pulseras a juego en sus brazos siento que la he visto ya antes.

Lleva en las manos una bolsa y corre, corre descuidada mirando tras de sí. La mujer gira de repente su mirada hacia mí y cuando me ve sus ojos se abren mucho.

-¡Por la creación Akane!- me llama con familiaridad -¿qué haces? Creí que estarías ya cerca del manantial.

-¿Del manantial?

-Corre, corre rápido. No tarda.

-¿Quién no tarda?

Pero ella me ignora y me sujeta del brazo cuando pasa a mi lado para que me mueva.

Corro. Corremos ambas con fuerza. Ella es rápida y aún así transmite cierta incertidumbre con cada pisada que da.

-¿Estás segura que quieres hacer esto?- me pregunta jadeante.

-¿Hacer qué?- insisto con el poco sonido del cual soy capaz de hablar.

Pero ella no responde, solo me mira confundida.

-Mira- habla ahora sin detenerse –sé que estas preocupada por él, pero es la mejor solución que se nos ha ocurrido para esconderte.

-¿Esconderme? ¿Eso es lo que sucedió?- pienso en que tal vez fui yo misma quien causó que me alejara de Ranma.

Pero antes de que la chica pueda decir algo más un árbol cae frente a nuestro paso. Por lo que paramos en seco.

-Señoritas- escuchamos una voz masculina que proviene de detrás del follaje del árbol –creo que no es prudente que crucen más allá de estos dominios. Al menos sé que su señor no estaría feliz de verla partir bella dama.

Una figura hermosa y resplandeciente por una especie de luz que le rodea surge y se eleva tras el tronco. Es un hombre apuesto de rasgos marcados y cabello castaño rojizo que ondea como si fueran llamas.

-Aunque- dice mirándose descuidadamente las uñas de sus manos conforme se eleva por encima de nosotras –mi señor está ansioso de volver a verla- se dirige a mí cuando su mirada nos pone atención.

-Es tan romántico- responde sarcástica la chica –pero tenemos una cita.

El hombre baja rápidamente para ponerse frente ella –sé lo que intentas Kiema y no resultará. Tomaron algo que es demasiado valioso tanto para los dioses como para los hombres.

Me llevo las manos hasta la cara para tapar mi boca ¡Así que esta chica es Kiema!

Pero no tengo mucho tiempo de analizarla por que ella busca la forma de esconder la bolsa que lleva tras su espalda –aléjate- le dice moviéndose frente a mí.

Quedo resguardada tras ella, puedo sentir la textura aterciopelada de la bolsa con mis nudillos y me percato que dentro hay un objeto rígido. ¿Qué será? Mis manos se estiran lentamente para tocarlo y no distingo forma alguna con lo poco que puedo tentar.

Tras nosotras se escucha más intenso el mismo ruido de los árboles moviéndose como si estuvieran abriendo camino a algo.

-Si tu señor lleva a cabo lo que planea provocará un caos ¿entiendes Saffron?- dice la chica frente a mí con desesperación en su voz –trata de razonar con él.

-Trata de razonar tú con la bella dama- responde ágil el hombre llamado Saffron.

-¿Saffron?- pregunto sin evitar que salga de mis labios la duda.

El hombre a quien nombro me mira ladeando su cabeza –un momento- dice entrecerrando sus ojos –tú no eres ella- de la nada comienza a reír -¡ah! Traviesa Kiema me tienes persiguiéndote para nada. ¿Dónde está la bella dama? ¿La flor más fresca del jardín del príncipe?

-¿Qué?- pregunta Kiema y entonces me sujeta con su mano tras su espalda –tal vez te quería engañar y no he podido.

-Sabes- habla el hombre mientras se acerca más –de cualquier modo no creas que te dejaré huir, no con la mano.

Kiema gira su rostro y susurra para mí –ahora.

Mi cuerpo reacciona involuntario, como si de verdad supiera lo que debe hacer, y mi brazo libre se estira sobre el hombro de Kiema con la palma extendida hacia Saffron. No comprendo mucho, mi mano está enjoyada con varios anillos en mis dedos repartidos por lo largo de los mismos y pulseras doradas con relieves distintos en mi muñeca.

Del suelo unas raíces emergen y sujetan los pies de Saffron.

-¿Cómo has podido engañarme bella dama?- habla luchando contra las raíces que van rodeando cada vez más sus piernas y toman fuertes ahora sus manos.

-¡Vámonos!- dice Kiema jalando de mí –corre Akane- grita cuando el ruido se hace más fuerte.

Ambas subimos por encima del tronco del árbol caído. En el momento que mis pies tocan el piso al otro lado por fin veo lo que se acerca, lo que nos persigue.

Abro mucho los ojos tratando de procesar lo que no comprendo.

Un demonio, como los que aparecen en las pinturas del infierno, tan alto como un edificio de tres o cuatro pisos aparece a la distancia. Con cuernos sobre su cabeza y cuerpo de bestia.

-¿Es real?- pregunto atónita.

-Es una de sus marionetas- responde Kiema –vamos, no está muy lejos ya el manantial.

-¿Sus marionetas?- pregunto antes de retomar la carrera, sin dejar de observar los rasgos del monstruo y lo que más llama mi atención son los ojos azules del mismo.

La velocidad con la que nos arrastra Kiema hace que pierda de vista al enorme, pero torpe, demonio. Quedándose muy atrás.

Corremos, Kiema me suelta pero sigue llamándome a que avance con rapidez. Llevo puesto un vestido similar al de Kiema y en algún momento la tela se atora en algo, yo jalo la prenda para liberarme. Pero lo que sucede y lo que hago me deja una sensación ya conocida. Como un déjà vu.

-Ya he vivido esto- digo cerrando los ojos, esperanzada en que tal vez si es un sueño.

-¡Corre Akane!- grita Kiema –corre más rápido. ¡Corre! Lo veo a la distancia.

No pierdo el tiempo, siento el viento soplar con fuerza en nuestra dirección y una fresca brisa, provocada por una cascada, nos da de frente.

-Ahí está el manantial- grita Kiema tomando de la bolsa que lleva un lazo largo que sirve para sujetarla y al mismo tiempo cruzarla alrededor de su cintura –yo cumpliré con mi parte luego de que hagamos esto.

-¿Hacer qué?- insisto mientras ella me toma de la muñeca para que entre al agua, como ella lo está haciendo.

Con dificultad la sigo hasta que el suelo comienza a quedar más y más al fondo. El agua me llega a los hombros cuando de la nada Kiema me sujeta el cuerpo.

-¿Estás lista?- dice mirándome con sus ojos azules casi lilas.

Asiento, sin saber que va a ocurrir ahora.

-Esto funcionará, así evitaremos que él te lleve.

-Ok- mi cuerpo tiembla por los nervios y por el frío del agua.

Y de repente ella toma mi cabeza con ambas manos y me sumerge. Mis brazos se agitan bajo el agua, trato de regresar a la superficie pero ella no me lo permite. Veo que mira angustiada a la distancia algo pero también hace caso a mi reacción aterrada.

Su labios se mueven pero no la escucho, peleo por volver a conseguir que el oxígeno me llegue a los pulmones. Como veo que no piensa soltarme trato de sujetar su cintura pero ella da un paso atrás y me mira de nuevo. Esta vez confundida.

Soy consciente de la bolsa pegada a su muslo y me pregunto que lleva ahí para que ni siquiera flote y muchos menos se mueva de su lugar. Me estiro tanto como puedo y tomo el pesado objeto. Lo que hago hace que Kiema aleje una de sus manos de mi cabeza buscando arrebatarme la bolsa. Pero no la suelto, aferro mis uñas a la tela.

Me voy a ahogar, voy a morir. ¿Voy a morir así? ¿aquí y ahora?

Jalo de un tirón la cinta y la bolsa se abre. Pero yo ya no tengo fuerzas y lo único que alcanzo a ver antes de que mi cuerpo se agite por última vez es algo dorado asomarse.

Caigo al fondo del manantial, veo a Kiema a la distancia mirarme seria. Pero no hace nada más que colocar su palma derecha sobre el interior de mi brazo izquierdo y recorrerlo conforme voy cayendo.

Tiene contra su pecho la bolsa.

Por encima del lado contrario a Kiema veo la sombra de la bestia que nos perseguía y entonces ella se aleja nadando hacia el otro lado del manantial.

Se aleja.

De mí.

Del enorme demonio.

¿Por qué no me muevo? Solo me quedo ahí al fondo del manantial mirando todo.

Algo se sumerge cerca de donde estoy y cuando lo hace veo un cuerpo nadar justo por encima de donde me encuentro. Reconozco entonces las vestimentas de Kiema, los adornos de su cabeza, las pulseras en sus muñecas, la bolsa aterciopelada atada en su cadera.

Esto debe ser un sueño ya. Esto no es real.

Pero no es Kiema quien está sobre mí.

Soy yo misma.


-Toma Ranma- escucho la voz a la distancia de Kodachi –dale esto, que beba esta poción. ¡Tómalo!- lo apremia.

Y cuando siento su largo cabello rozar la piel de mi rostro la obscuridad abre paso a la luz, mis ojos observan lo que ocurre pero mis labios permanecen mudos. Sigo sin poder moverme.

Estoy de vuelta en la oficina de Cologne.

-No reacciona, Akane no está respirando- ahora es Ranma quien responde a su amiga –está pálida. ¿No pudiste detener lo que sucedía?- pregunta alzando su mirada.

-No estaba en mis manos, solo soy un conducto pero no puedo intervenir- veo a Cologne ya frente a mí.

¿Por qué no me muevo?

-Vamos mi amor- dice Ranma sujetando mi cuerpo contra el suyo –abre los labios Akane- coloca torpe la boca de una pequeña botella –anda Akane.

Escucho a lo lejos el sonido del llanto de Shampoo y a Mousse consolarla.

-Déjame intentarlo a mí Ranma- esta vez siento como sujeta mi mandíbula unos dedos largos y delgados y cuando por fin aparece en mi panorama el dueño veo que se trata de Gosunkugi. Con cuidado toma de las manos de mi demonio el frasco. Ranma tiembla y el sacerdote con paciencia coloca de nuevo el frasco en mi boca y lentamente abre mis labios para que el líquido empape mi lengua y mis dientes conforme lo vierte descuidadamente.

Mi garganta hace el trabajo milagroso cuando la poción llega a sus dominios y yo trago. Al segundo que lo hago mi pecho sube y baja y una tos me invade.

Gosunkugi se mueve a un lado y Ranma me abraza más contra su pecho.

-Yo pensé lo peor, pensé que te había perdido de nuevo- dice sujetándome con fuerza.

Mis débiles manos sujetan torpes con algunos dedos su camisa –Ranma- susurro su nombre primero y él me mira con los ojos acuosos.

-¡Ay Akane!- suspira frustrado besando mis mejillas una y otra vez -¡por la creación! ¡estas bien!

Hundo mi nariz en su pecho y tomo aire.

-Déjala respirar Saotome- escucho a Ukyo mientras me arranca de los brazos de mi adorado -¿cómo te sientes Akane?

-Niño no hay tiempo que perder- dice Cologne cuando se acerca a nosotros -sé donde está Kiema.

Ranma la mira, veo odio y rencor en la forma como lo hace –esta bien abuela- responde con los dientes apretados -¿qué tenemos que hacer?


-¿Saben?- las manos de Ukyo acomodan con fuerza el escote de su vestido -he cambiado más de ropa estos dos días de lo que lo he hecho este último mes- se queja mientras levanta la falda y camina con los tacones más altos que jamás le haya visto usar, pero reconozco que lo hace con tal gracia que no puedo evitar preguntarme que más me oculta mi amiga.

-Pues yo estoy contenta- comenta Shampoo mientras estira tras su espalda la estola de plumas falsas rosada.

-Tú eres feliz ahora porque te encanta poder estrenar ropa nueva- responde Ukyo sin detenerse.

-Damas, damas, hermosas visiones- la voz de Ryoga se intensifica cuando se coloca al frente del grupo caminando de espaldas -debo admitir- suspira mordiéndose los labios y entrecerrando los ojos conforme nos mira moviendo su cabeza de lado -que todas se ven deliciosas- ríe más fuerte, de forma maquiavélica y yo me río de sus ocurrencias y de las respuestas que todas las mujeres del grupo le dicen acaloradas por las tonterías del vampiro.

Me pego más al cuerpo de Ranma animada, sujetando su brazo con fuerza.

-¿Segura que puedes con esto?- pregunta con sus labios pegados en mi cabeza.

-Sí, la poción de Lychee ha hecho maravillas. Me siento renovada- y lo digo convencida completamente de que es cierto.

Ranma suspira –te ves preciosa ¿sabes?

Alzo mi vista -¿sólo preciosa?

-Eres un monstruo vanidoso- responde rodeando mi cuerpo con el brazo que sujeto –te ves sexy y deliciosa, majestuosa como la reina del inframundo que eres.

-Eso me gusta más- respondo coqueta -¿Ranma cuándo comeré de la granada del infierno?

Permanece unos segundos en silencio y yo lo observo meditando que decirme.

-Supongo- toma aire antes de continuar -que en cuanto tengas tu divinidad de vuelta podrás alimentarte de la fruta infernal- dice serio –así podrás moverte entre ambos planos sin problemas. ¿Tu familia está bien?

Asiento.

-Sí, están bien.

Seguimos avanzando por la llanura que bordea la base de un monte a las afueras de la ciudad. Esta todo desolado y oscuro.

-¿Porqué no podíamos venir en auto?- pregunta Shampoo cuando su tacón se atora de nuevo en la tierra.

-Porque para llegar a Midas se requiere mostrar compromiso y una ofrenda de sacrificio personal- contesta Ukyo cuando pasa de ella y Mousse.

Escucho la risa de Kodachi –supongo que los inhumanos en serio que amamos el drama ¿cierto? tenemos rituales absurdos para nuestros sitios de entretenimiento.

-Tan cliché de su parte- escucho a Gosunkugi contestar de buen humor, el sacerdote ha venido con nosotros, al ser intérprete del oráculo puede guiarnos más fácilmente a donde se encuentre Kiema. Solo él detectó en la visión que experimenté las pistas para llegar a ella –espero que estén listos para buscar y distraer a los jugadores del sitio. Aún cuando sabemos que ella se encuentra adentro no tenemos idea del lugar exacto de su ubicación.

-Sí, sí ya lo dejaste muy en claro- contesta Ranma poniendo los ojos en blanco y yo golpeo su pecho con mi palma.

Después de todo le debo mi vida a Gosunkugi, si no hubiese sido por su intervención con sus rezos durante el cruce que realizó Cologne en la frontera probablemente yo no estaría de vuelta en la realidad.

Es, según palabras de la propia Cologne, un sacerdote muy poderoso. Han trabajado juntos casi unos cinco años apenas pero ella asegura que el chico es la reencarnación de su antiguo intérprete.

Dejo de ver al sacerdote cuando escucho de nuevo la voz de Ranma -¿crees que Akari averigüe algo sobre Shinnosuke?- pregunta mi demonio a su amigo cuando este reduce el paso hasta que lo alcanzamos.

-Solo espero que al hacerlo no la descubran. Pueden tirarla de traidora por estar enredada en esto.

-Lamento mucho escuchar eso Ryoga- le digo mientras estiro mi mano para tocar su hombro.

La pulsera de cuentas transparentes que colocó Kodachi sigue en mi muñeca, aunque admito que se ha vuelto más obvia cuando a su lado hay joyas de diamantes.

-Ella lo ha hecho porque considera necesario detener a Shinnosuke, no le importan mucho las consecuencias pero a mí si.

-Lo imagino.

Seguimos avanzando en silencio cuando escucho el asombro en Lychee –saben- dice la bruja pelirroja –he venido montones de veces y sigue siendo un lugar que me maravilla.

Frente a nosotros el brillo intenso del oro comienza a alumbrarnos el resto del camino a cada paso que damos.

-¿Cómo es que jamás había visto esto?- pregunto volteando a mirar sorprendida a Shampoo y a Ukyo –hemos venido montones de veces a este sitio para ejercitarnos y jamás…

-Así funciona el sacrificio que hemos hecho- responde Shampoo con la satisfacción de sentir que posee suficiencia de conocimiento –me gustan sus rituales- sonríe mirando encantada a Mousse quien no ha parado de verla todo el trayecto.

-Me alegro de verlos juntos de nuevo- les digo y mi mejor amigo abraza con fuerza a su novia. ¿Han vuelto a ser novios? Supongo que sí.

Voy a preguntar cuando Ranma detiene nuestro andar de golpe, bajo mis pies aparece como por arte de magia una alfombra roja con destellos dorados también.

-No sueltes mi mano Akane- susurra y yo asiento –y no creas nada de lo que veas.

Trago saliva, nerviosa de lo que nos espera al final de esta alfombrado.


La música suena fuerte con forme más nos acercamos. En la entrada hay un par de sujetos enormes con lentes oscuros, vestidos completamente en negro con trajes elegantes y de costura fina.

–Son todo lo que uno esperaría en un lugar como este ¿no?- susurro para Ranma

-El rey no decepciona a su congregación- responde y yo trago saliva.

Cologne nos ha explicado que el objeto que se encontraba en la bolsa que cargaba celosamente Kiema se trataba de la mano de Midas. Quien ahora es conocido como el Rey Juego, dueño de un casino muy popular entre la población inhumana.

-Ranma Saotome- dice mi demonio con desdén cuando quedamos frente a la puerta –e invitados- sonríe mirando sobre su espalda al grupo que nos acompaña.

Los hombres no responden nada. Solo alzan sus rostros, segura de que nos analizan –hay humanos- dicen ambos al mismo tiempo, con voz grave y sin un ápice de amabilidad –sepan que El Rey Juego no se hará responsable de lo que les pueda ocurrir dentro.

No dicen nada más y al instante se abren las puertas dobles para dejarnos pasar.

Todos avanzamos, Ranma tampoco ha dicho nada sobre la advertencia de los guardias.

-Aquí ser alguien es lo que abre las puertas- me dice con sus labios pegados a mi sien mientras somos engullidos por el sitio –como en cualquier parte del mundo.

Mesas de apuestas se miran infinitas por todo el lugar. La vista no alcanza para asimilar todo lo que ofrece el panorama.

-Rey siempre ha tenido mal gusto para la decoración- habla Ryoga mientras estira su mano derecha con la palma hacia arriba -¿señorita?- sonríe satisfecho cuando Ukyo toma su mano.

-Vaya pareja que me ha tocado- suspira resignada mi amiga, soltando de mala manera su falda blanca.

-Te ofrecí venir conmigo- comenta despechada Kodachi cuando pasa a un lado de ambos –pero te negaste.

Kodachi se aleja con Lychee pegada a su brazo.

-Recuerden, la luna es la simbología que nos ayudará a dar con Kiema- insiste nuevamente Gosunkugi antes de movilizarse también por el sitio.

De su elegante traje saca un enorme fajo de billetes que de inmediato cambia por fichas para apostar en una de las taquillas más cercanas.

-Iremos al piso superior- comenta Mousse con Shampoo de su brazo –trata de encontrar pronto a Rey y distráelo tanto como puedas- le habla a Ranma y mi demonio asiente.

-Ese es el plan- dice serio –vamos amor- me habla sujetando ahora mi espalda baja para guiarme por entre la multitud.

El ambiente es muy diferente a Demonici y ya ni se diga a lo que ocurre en el bar de Ryoga. Aquí la tensión entre los jugadores es tan palpable, todos se enfrascan tanto en lo que ocurre en sus respectivas mesas que pocos se detienen a prestar atención alguna de la banda que toca en el escenario.

Un grupo de 6 mujeres vestidas con ropas en tonos oscuros cantan y tocan los instrumentos al ritmo de música rock con tintes de R&B. Son covers, en realidad, de los Rolling Stones cuando estábamos entrando al sitio y ahora música de Aerosmith.

Meseras que caminan entre los asistentes tan rápido que son imposibles de divisar van y vienen con charolas doradas llenas de copas altas de champaña.

-Algunas son vampiras, otras pequeñas demonios- explica Ranma cuando una pasa a nuestro lado lo suficientemente cerca como para que mueva mi vestido largo -vayamos a una mesa y pidamos algo de tomar- me dice Ranma sin detenernos.

Nos lleva hasta una de las mesas con sillones acolchados en tonos oscuros cerca aún de las mesas para apostar, evidentemente los muebles están llenos con detalles dorados también. Abre uno de los sillones para ayudarme a sentar y luego va rápido hasta el otro extremo de la mesa y toma su lugar. De inmediato llama a una de las meseras.

La chica que se acerca lo mira y luego abre mucho los ojos –señor Saotome, es un placer verlo por aquí- dice coqueta empujando sus pechos casi fuera de su diminuto uniforme con la charola dorada estratégicamente colocada sobre su abdomen –tenía tiempo que no nos visitaba- sonríe mostrando sus dientes a la par que empuja su cabello lejos de su cuello -¿quiere que le traiga lo de siempre?

-No, esta vez no- responde Ranma alejando su cuerpo de la chica cuando recarga su brazo en el otro extremo del sillón –tráeme una botella de tu mejor champaña y un par de copas.

La chica sigue la mirada de Ranma cuando me guiña un ojo, yo actúo de acuerdo al plan y suelto una risita de inocente tonta.

-¿Celebra algo señor Saotome?- pregunta ya con algo de confusión sin quitarme la vista de encima. Puedo verla de reojo.

-Esta linda chica ha aceptado por fin salir conmigo- dice alegre y yo vuelvo a reír, jugando con el clutch que llevo.

-Eres un Casanova- respondo moviendo mi cuerpo para dejar que mis pechos se noten algo más en el escote del vestido a la vez que me muerdo el labio al verlo –no sabía si podía confiar en ti.

-Dulzura- habla alzando una ceja desplegando esa confianza excesiva que me pone nerviosa de forma natural –por supuesto que no puedes, pero te prometo hacerte pasar la noche de tu vida.

La mesera exasperada de nuestras muestras de pasión excesiva bufa –enseguida le traigo su orden señor Saotome- está molesta y yo lo disfruto extrañamente.

Dejamos que se aleje lo suficiente para y solo entonces pueda presionar el aparato de comunicación que llevo en uno de los aretes -¿han localizado algo?- pregunto esperando que cualquiera de los otros responda.

-Nada aún- dice Kodachi –por cierto ese coqueteo fue descarado- ríe con su característica forma y yo la busco entre la gente cuando la escucho por sobre el auricular.

Esta cerca del escenario, bailando con Lychee y los pocos asistentes que disfrutan a la banda.

-Tampoco nada- responde Mousse pero seguimos avanzando.

-Uno de los que está en mi mesa alardea que está dispuesto a lo que el Rey Juego quiera con tal de que toque su saco y lo convierta en oro puro- comenta relajado el sacerdote.

Rama ríe, también escucha a Gosunkugi por su propio auricular –¿ahora Midas piensa hacer mi trabajo?

Lo miro seria y con los labios apretados en reproche, pero Ranma me ignora buscando entre la multitud.

-¿Ryoga?- pregunto al vampiro que está con Ukyo convenciéndola de dejarse sujetar por la cintura. Están en una mesa de dados con al menos 20 personas abarrotando el espacio.

-Apuesto al 6 ¿tú que dices primor?- pregunta Ryoga a Ukyo mientras besa su cuello -¿te gusta el 6? ¿O prefieres el 9?

Abro los ojos esperando que Ukyo no lance muy lejos a Ryoga por su doble sentido.

-El 11 querido- responde ella sujetando con fuerza el rostro del vampiro y lamiendo su mejilla –me excita ¿pensar en dos números en paralelo? Uno sobre el otro si se saben comportar.

-Ok- digo apresurada –entonces nada aún.

Ukyo se gira levemente hasta donde estamos Ranma y yo sentados y niega con la cabeza.

La mesera vuelve con las copas y la botella. Deja todo sobre la mesa y luego de cobrar el encargo Ranma la sujeta de la muñeca -¿no piensas abrirla y servirnos?- le dice mirando su escote.

Sé que tenemos un plan pero juro por toda la creación que si no la suelta voy a matarlos a ambos.

Mis manos están aferradas a la orilla de la mesa y estoy tan furiosa que no puedo evitar moverla. Las copas tiemblan y una cae rompiéndose.

-¡Aaah!- grita la chica –traeré otra copa- dice mirándome con sarcasmo mientras limpia el cristal roto con un paño que toma de entre su diminuto mandil en su cadera y recoge todo sobre la charola de servicio.

La mujer se va y yo miro a Ranma.

-No me ha gustado la manera como la has visto- le suelto.

Él abre mucho los ojos pero los suaviza con rapidez y cierto cinismo -¿celosa lindura?

Su respuesta me descoloca y parpadeo sin saber que decir ahora -¿cómo?

Ranma se pone de pie y escucho una carcajada desagradable tras de mí -¿Así que tu conquista es una fiera que te quiere solo para ti?- pregunta el hombre regordete que aparece en mi visión cuando me levanto también.

-Rey juego- saluda Ranma al hombre con un apretón de manos y un abrazo fraternal –quería saber si puedo usar una de las habitaciones privadas.

El hombre me mira sin reparo de arriba abajo, su modo me hace sentir incómoda –es muy bonita, demasiado bonita incluso para ti. No es tu estilo además, ella parece un ángel- le dice a Ranma y luego se gira para tomar una de mis manos besando el dorso con galantería -¿eres un ángel preciosa?

Miro al hombre, muda con su repentina interrogación –yo… yo…- balbuceo.

Ranma asiente tras el sujeto e imagino que el rey no es un fanático de los humanos.

-Sí, así es- digo de repente muy orgullosa, incluso alzo mi pecho y subo un poco mi rostro –Akane Unryu- uso el apellido de Akari.

El rey chasquea la lengua –¡una Unryu!- dice impresionado y golpea la espalda de Ranma –muchacho quieres enfadar a los arcángeles ¿cierto?- su risotada hace que su barriga se mueva de arriba abajo.

-¿Entonces?- insiste Ranma.

-Haremos algo chico, juguemos una partida de poker y si ganas puedes usar incluso la mejor suite que tengo para visitas.

-¿Impones un juego para mí?- pregunta con lastima en su voz -¡A mí!

-Es mi casa muchacho, son mis reglas.

-Cada día te pareces más a Tatewaki.

El hombre escupe en el suelo –ese cretino cumple una condena, pero si saliera de ese lugar te aseguro que toda su palabrería se acabaría en el primer escalón del Rodin.

-Seguro que sí- celebra Ranma la mofa del hombre, luego me mira. Sé que piensa igual que yo que es una oportunidad perfecta para distraerlo –si gano no solo me permitirás pasar una increíble velada al lado de la señorita sino que le darás un souvenir.

-Lo que ella quiera- dice complacido el rey.

-Convierte su bolso en oro.

-Oro para una angelina, eso es muy común para ella que conoce la luz. Pero sí, por supuesto que se hará.

-Bien- habla contento Ranma del acuerdo que acaba de pactar.

-¿Y si yo gano que me darás muchacho?

-¿Disculpa?- pregunta Ranma colocando una mano en su cadera y la otra aferrando el hombro regordete del rey –tú nunca pides nada.

-Pero quiero algo- dice mirándome de nuevo.

-No pensarás lo que yo pienso ¿verdad?- busca Ranma aligerar lo que también imagino pedirá el hombre.

Intento no mostrarme asqueada ante la idea de que este enorme sujeto quiera pasar una noche conmigo.

El rey mira a mi demonio y suelta una carcajada audible, tan fuerte que muchos de las mesas contiguas se distraen de sus juegos y nos miran.

-Solo quiero un beso, ha pasado una eternidad desde que haya tenido la suerte de besar a una bellísima angelina como tu acompañante.

-Ni hablar- responde Ranma serio, soltando de golpe al hombre. Veo el asomo del inicio de sus cuernos abriéndose paso por su cabello –pide otra cosa.

-Esta bien- respondo interponiéndome entre ambos –no perderás ¿cierto?- pregunto mirando coqueta a Ranma.

Sus ojos están tan sorprendidos como yo de lo que me he atrevido a hacer.

-¡Ah! Espero probar esos labios de miel- grita emocionado el hombre enorme –preparen una mesa al centro, el diablo y yo tendremos una partida de cartas.

Se escucha un estruendo por todo el sitio y rápidamente las meseras se ponen a acomodar una mesa y sillas alrededor.

-¿Por qué aceptaste?- pregunta Ranma cuando me sujeta por los brazos y me mira suplicante, su pecho sube y baja.

-¿Crees que no puedas ganarle? No había otra opción Ranma, necesitamos tiempo y esto es lo mejor que nos pudo pasar.

De pronto siento una manos sobre mi hombro y me giro topándome con los ojos azules de Kodachi –el problema pequeña Akane es que Ranma…

-Nunca le he ganado al Rey Juego en el poker porque siempre hace trampa- responde mi demonio sin soltarme.

Tomo aire –entonces tendrán que encontrar a Kiema lo más pronto posible.