Capítulo 21. Frágil
Los siguientes meses habían sido un verdadero infierno, no era un secreto que la convivencia había hecho estragos y que ahora casi nadie se soportaba. Las discordias, los malos ratos y los desacuerdos jugaban su mala pasada a todos. Pocas amistades habían sobrevivido en aquellos tiempos difíciles y pocas parejas permanecían juntas después de todo lo que habían vivido.
El embarazo de Hermione estaba bastante avanzado, ya se le podía ver paseando con una inmensa panza de 7 meses de gestación, a menudo Blaise solía hacer bromas respecto a su tamaño, lo que ocasionaba que Draco se enfureciera y que la pequeña Donna dijera que su mamá era hermosa así tal cual como estaba. Astoria y Ronald habían formado un lazo indestructible de amistad, que se había fortalecido con los meses, era raro verlos juntos, pues siempre salían sin ser vistos por nadie, pero ya para todos era conocida su extraña relación. La situación entre Theodore y Luna había empeorado, el castaño se había entregado al alcohol, que se había convertido en su fiel amigo y su relación con el resto de compañeros era casi inexistente, el profundo odio que le profesaba a Luna solo era superado por su aversión por Jacob, a quien no perdía oportunidad de provocar o ridiculizar. Blaise y Pansy habían finalizado su relación, después de varios intentos fallidos y un par de discusiones, ambos habían llegado a la conclusión que era mejor seguir de amigos sin ninguna clase de compromiso más que protegerse mutuamente y hasta ahora le había funcionado a la perfección el cambio.
Aquel día parecía no ser diferente de los demás, por lo menos eso pensaba Theodore mientras escuchaba los furiosos gritos de Pansy desde la cocina. Se levantó intentado quitarse la pereza de encima, caminó hacía el baño arrastrando sus pies, cepilló mecánicamente sus dientes y bajó las escaleras solo con el pantalón de sudadera puesto, era consciente que hacía frío, pero en ese momento poco y nada le importaba, él solo quería encontrar un analgésico lo suficientemente fuerte para que disminuyera su dolor de cabeza.
- ¿Cuántas veces debo repetirte las cosas? – Reñía con enojo Pansy a Ron, que la miraba ceñudo y con el rostro tan rojo como su cabello.
- ¡Ya te dije que dejaras de fastidiar! – Le gritó el pelirrojo comiendo su manzana - ¿Qué no puedes dejarme en paz un día? – Pansy le arrojó con furia la toalla de cocina que reposaba en el mesón, pero el chico la esquivó con agilidad o eso había pensado hasta que vio a Theodore con la toalla en la mano.
- ¡Gracias! – Le dijo Ron saliendo de la cocina y librándose de la situación. Theodore buscó en el botiquín un par de analgésicos que se tragó sin agua ante la consternación de Pansy que lo miraba como un bicho raro.
- ¿Quieres ser normal una vez? – Le preguntó con asco al verlo comer pastas frías que habían quedado del día anterior.
- ¿Quieres dejar de ser tan superficial una sola vez? – Le respondió Theodore mordazmente, lo que ocasionó que la pelinegra saliera hecha una furia de la cocina. Y como si la suerte no estuviera de su lado no tardaron en ingresar Luna en compañía de Jacob tomados amorosamente de la mano, la escena en sí le causó nauseas, así que con cara de asco retiró el plato de pastas que gustosamente había estado comiendo y lo arrojó con rabia a la basura.
- Qué ocurre Nott, ¿Te fastidia nuestra presencia? – Le dijo Jacob con tono socarrón. Para Theo no pasó inadvertido la burla en aquella pregunta, así que sonrío con ganas y se detuvo frente a Jacob logrando intimidarlo, instintivamente Luna se colocó delante de su novio, ya el par de hombres habían tenido anteriores enfrentamientos en los que Jacob no había salido para nada bien librado, la última vez el pelinegro había permanecido en cama por tres días seguidos.
- Para nada, ¿Por qué me fastidiaría? – Dijo el castaño mirando con altanería a Jacob
- ¿Celos? – Respondió con una gran sonrisa el asiático – No te hagas el tonto, todos aquí saben que sigues muriéndote de amor por MI novia – Luna lo miró enojada cuando dijo aquello delante de Theo, ella sabía a la perfección que Jacob gozaba provocándolo y sacándolo de quicio, y eso no era parte del plan que meses atrás habían acordado juntos, un plan que consistía en que Luna se haría pasar por su novia para fines que ella no quiso explicarle, a cambio él tendría la satisfacción de mostrarle al arrogante de Nott que por el hecho de ser guapo y rico no le garantizaba que una mujer iba a amarlo.
- Basta Jake – Le advirtió Luna jalándolo con fuerza del brazo, pero el asiático no le hizo mucho caso, pues continuó su amena charla con el castaño.
- Di la verdad amigo, te mueres de envidia cuando nos ves juntos ¿a que sí? – Theodore apretó los dientes durante unos segundos y Luna pensó que todo se iba a volver a ir al demonio al verlo tan enojado, pero contrario a su pensamiento, el chico mordió la manzana que llevaba en su mano y con gesto despreocupado le contestó.
- Te equivocas – Le dijo simplemente – si piensas que tu novia está perdidamente enamorada de ti – Jacob iba a arremeter con algo, pero Theo se lo impidió y continuó hablando – Es que acaso no la ves cómo me mira o cómo se pone nerviosa cuando estamos cerca, no te sientas tan seguro "amigo", recuerda que antes que estuvieras tú estuve yo y soy de los que deja una huella imborrable – Luna los miró furiosa a ambos, escucharlos hablar así de ella le causó mucha repulsión y estuvo a punto de lanzarles a ambos un martillo a la cabeza.
- ¡Son unos imbéciles! – Gritó Luna soltándose bruscamente de Jacob, quien la miraba asustado. - ¡Yo no soy un trofeo que ustedes puedan ganarse! – Theodore levantó una ceja mientras sonreía, sin prestarle atención a la furia de la rubia, el castaño golpeó en el hombro a Jacob obligándolo a hacer un gesto de dolor en su rostro.
- Lo ves "Amigo", creo que hiciste enojar a tu noviecita – Luna no soportó un segundo más, lanzó un bufido de frustración antes de irse dando enormes zancadas.
Al llegar a su habitación azotó la puerta con rabia y colocó seguro, no quería ver a Jacob y muchísimo menos a Theodore, aunque bien sabía que este último jamás se aparecería para pedirle disculpas y si lo hacía seguramente iba a ser para echar más sal sobre la herida. Dolida y con un enorme nudo en la garganta, Luna se recostó en su cama y abrazó con fuerza a su almohada, quería llorar como no lo había hecho en mucho tiempo, anhelaba sacar todo el dolor que la aquejaba, gritar que extrañaba con locura a Theo y que estaba viviendo un verdadero infierno de donde deseaba salir, pero no podía. Sin poder evitarlo un par de lágrimas se deslizaron por sus mejillas.
- Las niñas lindas no deberían llorar – La intromisión la sobresaltó, pero no tuvo que hacer un gran esfuerzo para adivinar de quien se trataba, esa voz con extraños siseos la reconocía a la perfección.
- ¿Cómo entraste, padre? – Exclamo asustada mirando en todas las direcciones. Voldemort sonrió y se sentó en la cama de la chica invitándola a hacer lo mismo.
- Tengo mis métodos querida – Contestó sonriendo orgulloso – Además, en esta casa están tan ocupados peleándose unos con otros que poco y nada se dan cuenta de las visitas – Luna miró con preocupación la puerta de su habitación, el hombre a su lado notó su nerviosismo y le colocó una mano en hombro tratando de tranquilizarla - ¿Por qué lloras?
- No es nada – Mintió la rubia limpiando rudamente sus mejillas
- Sabes que odio que me mientas – Susurró Voldemort tomando las manos de la chica – Si hay algo que te aqueja debes decírmelo, soy tu padre – Luna quiso reír de forma sarcástica luego de escuchar aquel disparate, sin embargo, sabía que no podía hacer algo así y que debía seguirle el juego.
- De verdad, no es nada, estoy bien – Voldemort hizo una mueca de desagrado en su rostro que para ella no pasó desapercibida.
- ¿Cuándo es la próxima misión? – Preguntó cambiando la conversación repentinamente. Luna arrugó la frente con preocupación, esa era la parte de su nueva vida a la que no quería llegar: la grave traición a quien amas, la chica desvió la mirada y trato de responder con convicción.
- No lo sé – Mintió ella pues sabía que en los últimos días habían conversado mucho de la misión en el bosque de Albania. A Voldemort le enfureció demasiado la mentira tan descarada de su pupila, así que arremetió sin piedad contra ella, golpeándola con un pequeño bastón que siempre llevaba, los golpes le dolían demasiado a Luna, pero ella se obligaba a no gritar, hacerlo sería cavar la tumba de sus compañeros en ese lugar, hasta el momento había resistido a la perfección los golpes que su supuesto padre adoptivo le propinaba, pero un ataque de rebelión creció en ella, levantó sus manos en dirección a su padre y los golpes cesaron, el hombre se hallaba frente a ella con el bastón en la mano elevado en el aire y completamente inmóvil, su rostro mostraba asombro, Luna percibió inclusive miedo, sin embargo el atisbo de temor fue desapareciendo dejando paso a una creciente ira, que hizo que la chica perdiera el control de lo que había hecho y permitiendo que Voldemort la golpeara sin consideración esta vez en el rostro. El golpe fue fuerte e impacto directamente sobre el inicio de sus labios, del cual bajaba un hilo espeso de sangre.
- ¡No me vuelvas a mentir! – Le susurró Voldemort tomándola con fortaleza del cabello, luego de unos segundos de dolorosa tortura, la soltó y se marchó abriendo la puerta de la habitación mientras murmuraba cosas en su contra y la rubia quedó tendida allí en la cama inmersa en un mar de lágrimas que no era capaz de parar. Unos débiles golpes en la puerta hicieron que su llanto aminorara, pero no dio respuesta alguna, pues no deseaba ver a nadie realmente. Sin esperarlo la puerta de su habitación se abrió y por ella ingresó Theodore, Luna se incorporó de inmediato y se puso de pie frente al chico, que la miraba con curiosidad.
- ¿Te ocurre algo? – Preguntó con un tono de preocupación, ella quiso responder, pero su voz no salió, en su lugar lanzó un sollozo que solo logró encender las alarmas en él, de repente Luna cayó en cuenta del hilo de sangre que bajaba por su barbilla al ver la furia resplandecer en sus ojos azules. - ¿Quién te hizo eso? – Su voz sonaba peligrosamente letal, Luna se estremeció al escucharla y por segunda vez su atiborraba mente se encargó de recordarle que él no debía estar allí, que Voldemort debía estar cerca y que si veía aquello iba a tomar represalias en contra de los que ella más quería.
- ¡Debes irte! – Le gritó sin poder ocultar su nerviosismo, el muchacho no se movió ni un ápice, al contrario, aquello pareció darle más curiosidad y se acercó a ella con gesto preocupado, la obligó a sentarse en la cama y empezó la búsqueda de algodón y alcohol para desinfectar la herida aún sangrante. Con el máximo cuidado, Theodore limpió la herida de la chica y la examinó en busca de más, su sorpresa fue bastante grande al notar sus moretones en brazos, piernas y espalda, parecía como que alguien se había ensañado de verdad con ella. – Theodore – Habló Luna con voz entrecortada – Vete, por favor – Le suplicó al borde del llanto nuevamente
- ¿Qué te hizo romper la promesa que le hiciste a la memoria de Derek? – Luna no contestó, aquellas palabras parecieron hacerla sentir peor y rompió en llanto de nuevo. Theo se sintió mal, jamás había deseado causar aquella reacción, él solo quería darle a entender que algo muy grave le debía estar pasando para que ella rompiera esa promesa. Verla en ese estado bajó todas sus defensas, la odiaba por haberlo traicionado, la detestaba por haberle visto la cara de imbécil mientras andaba con otro hombre, pero, aunque deseara con todas sus fuerzas sacarla de su corazón, sabía que la amaba intensamente. El castaño se sentó en la cama junto a ella y la abrazó, Luna se aferró con todas sus fuerzas a su pecho mientras lloraba como hace mucho no lo había hecho. Luego de algunos minutos ella logró calmarse y el aprovechó para indagar acerca de la situación. – ¿Y bien? – Dijo con seriedad.
- Fue un accidente – Respondió la rubia rápidamente – y estaba llorando porque me sentía algo nostálgica
- Si… - Contestó él mirándola fijamente - ¿A quién estás protegiendo?
- A nadie – Theodore tomó la mano de Luna y la puso en su pecho, justo donde estaba su corazón, la rubia sentía los latidos acelerados del chico bajo la palma de su mano, preguntándose el por qué él hacía eso, subió la mirada que chocó con la de él.
- ¿Quién te lastimó? Te juro que voy a hacer que pague hasta el último día de su vida. ¿Fue Jacob? – Preguntó con el ceño fruncido – Si fue él…
- ¡No! – Gritó Luna asustada – Te juro que no fue él, por favor no le hagas daño. Ya te dije que tuve un accidente.
- Las mentiras nunca se te han dado – Contestó Theo acercándose a su rostro causando que ella se pusiera muy nerviosa.
- ¿Qué haces? – Susurró Luna cuando Theo estaba a centímetros de su rostro
- ¿Lo amas?
- ¿Qué?
- ¿Amas a Jacob? – La pregunta la tomó tanto por sorpresa que no supo que contestar, él sonrió ampliamente y acarició el labio lastimado de Luna con sus dedos, ese solo roce provocó que la rubia se estremeciera.
- Si, lo amo – Respondió ella bajando la mirada. Theodore tomó dulcemente su barbilla y la levantó hasta la altura de la suya.
- Entonces, ¿Por qué te estremeces cuando te toco? O ¿Por qué me miras de esa manera? – Le cuestionó con seriedad. Luna quiso separarse de él, pero Theo se lo impidió tomándola de la cara y besándola, aquello no se lo esperaba, se vio de repente correspondiendo a aquel beso con tanto desenfreno que el aire se escapaba de sus pulmones. Se sentía flotar en una nube mientras era rodeada por sus brazos fuertes, pero aquel sueño debía terminar y así de repente como había empezado el beso, así fue finalizado por ella. Luna hizo intento de alejarse de él, pero Theodore fue más rápido y la tomó de la cintura. – Tú no has dejado de amarme, lo sé – Susurró en su oído
- No es cierto… yo – Pero Theo no la dejó continuar
- Hay algo más detrás de todo este teatro con Jacob, créeme que lo voy a averiguar y cuando lo sepa, haré pagar a la persona que nos hizo esto – Luna se estremeció al escuchar la amenaza, sin embargo, no le dijo nada y simplemente lo dejo ir, cuando el chico iba a abrir la puerta de su habitación ella llamó su atención.
- No le digas a nadie por favor – Theodore asintió antes de marcharse dejando a Luna completamente sola.
Harry se encontraba en un estado de nervios alterados, que ni siquiera los medicamentos para dormir habían podido controlar, últimamente no dormía ni comía bien, eso se estaba viendo reflejado en su rostro demacrado y su constante mal humor que ni Ron era capaz de soportar. El pelinegro se encontraba subiendo las escaleras cuando vio a Theodore hecho una furia salir de la habitación de Luna, preguntándose qué pudo haber pasado para generar esa reacción en el castaño, Harry se atrevió a ingresar a la habitación de Luna y finalizar aquella rivalidad que había iniciado hace 4 meses con la aparición de Voldemort en la vida de ambos. Al entrar notó que la chica no se encontraba, la cama estaba algo desordenada y en la mesita de noche había algunos algodones con sangre, asustado, se dirigió al baño esperando encontrarla, pero la puerta estaba cerrada y se escuchaban unos sollozos. Una intensa ira se apoderó de él cuando al tocar intensamente la puerta, Luna abrió mostrando su cara llena de lágrimas y su labio lastimado.
- ¡Maldito cobarde! – Gritó Harry sin darle tiempo a Luna de darle ninguna explicación, como un loco salió corriendo de la habitación y bajó las escaleras como una tromba sorprendiendo a Ginny y Theodore, que eran los únicos presentes. - ¡Sucia rata de alcantarilla! – Gritó golpeando a Theo, el castaño vio llegar el golpe y pudo frenarlo, pero no hizo nada para hacerlo, deseaba saber el motivo del enojo del chico de gafas.
- ¡Harry! – Exclamó Ginny asustada al verlo con aquella ira contenida y completamente fuera de sus cabales.
- Aléjate Ginny – Le dijo con un tono de voz tan gélido que la pelirroja no pudo más que retroceder algo alterada.
- ¿Cómo pudiste hacerle algo así? – El tono de reproche que Harry usaba al dirigirse a él, le daba a entender a Theodore que el ex policía lo culpaba de algo al parecer bastante grave. Nott quiso preguntar a qué se refería Potter, pero el sonido de las pisadas apresuradas de alguien al bajar las escaleras hizo que él, Ginny y Harry giraran su rostro para encontrarse con la imagen de Luna, quien agitada y temblorosa se plantó frente a los dos hombres.
- ¿Qué te pasó? – Preguntó alarmada Ginny al ver el horrible golpe que adornaba su rostro.
- Harry por favor déjame explicarte – Suplicó Luna haciendo caso omiso a la pregunta formulada por Ginny.
- ¿Qué me vas a explicar? – Le replicó enojado - ¡No se te ocurra justificarlo! – Gritó con furia. Ginny pareció conectar las ideas expuestas por sus compañeros y arremetió contra Theodore como si fuese una leona. Frente los ojos de Luna toda aquella confusión pasó como un ciclón, tan veloz, que fue incapaz de reaccionar a tiempo para evitar que tanto Ginny como Harry se le fueran encima a Theo y prácticamente lo arroyaran, lo siguiente de Luna vio fue como su amiga pelirroja tiraba furiosamente del cabello del castaño y como Harry lo golpeaba sin consideración.
- ¡No! – Gritó escandalizada apartando a Ginny y Harry de Nott, que se encontraba en aquel momento tratando de recuperar el aire. - ¿Estás bien? – Preguntó preocupada mirando con culpabilidad al chico que le devolvió la mirada con una sonrisa pequeña.
- ¿Lo defiendes? – Chilló Ginny acomodando su cabello en una coleta alta. Luna los miró a ambos con severidad.
- No lo defiendo, simplemente él no me hizo nada – Contestó con el ceño fruncido
- No lo trates de cubrir, yo mismo lo vi salir de tu habitación hecho una furia y luego entré y te encontré llorando y con ese horrible golpe en el rostro, ¿casualidad? Yo no lo creo – Al finalizar de hablar Harry soltó todo el aire que había contenido, Theodore lo miró duramente y luego de limpiarse la sangre producto del golpe de Harry procedió a hablar.
- Que bien Potter, de nuevo combinaste los casos, sacaste conclusiones precipitadas y completamente erradas, pero no me extraña, porque no sería la primera vez – Harry hizo una mueca de fastidio en su boca y rodó los ojos con evidente sarcasmo.
- Tú no eres la persona adecuada para darme sermones acerca de sacar conclusiones precipitadas – Le replicó enojado el moreno – Por lo menos yo me preocupo por mi amiga. – Expresó en tono recriminatorio, Theodore lo miró con los ojos entrecerrados antes de volver a hablar.
- Llevan 4 meses ignorándose mutuamente – Soltó Nott sorprendido a Harry, Ginny y Luna. – Creo que tú tampoco eres un ejemplo de amigo preocupado.
- No hables de cosas de las que desconoces sus causas – Dijo Harry enojado cruzándose de brazos
- Yo hablo de lo que yo quiera Potter. Deberías dejar esa mala costumbre de ponerte como ejemplo en algo en lo que eres pésimo – Harry se enojó tanto por ese comentario, que su cara se puso de una tonalidad tan roja como el cabello de su novia Ginny, quien se encontraba a su lado.
- Tal vez no sea el mejor amigo del mundo, pero conmigo siempre cuentan cuando me necesitan. Lastimosamente no se puede decir lo mismo de ti, o me vas a decir que no abandonaste a su suerte a Luna en cuanto te enteraste que había dejado de quererte, ¿Te molestaste en averiguar el por qué se alejaba de ti? ¿Te tomaste un minuto para pensar con cabeza fría? – Theodore torció el gesto molesto, Harry se estaba metiendo en terrenos peligroso, ¿Acaso que sabía él de lo que había ocurrido con Luna? Un pensamiento fugaz cruzó por su cabeza, tal vez el moreno sabía algo que él desconocía, como por ejemplo el verdadero motivo de la decisión de Luna de separarse de él y meterse con ese Jacob.
- Harry, no sigas… – Dijo Luna entrometiéndose en la conversación
- ¿Qué pasa, cariño? – Le dijo Theo arrastrando las palabras – ¿Acaso existe algo que Potter sepa y que yo desconozca?, si es así, me encantaría enterarme – El sonido de un portazo logró asustar a todos los presentes, Jacob miraba a Luna con ira contenida que no se molestaba en disimular.
- ¿Por qué permites que este idiota te llame cariño? ¿Es que acaso me estás viendo la cara de imbécil? – Luna se dio un fuerte manotazo en la cara al escuchar los celos injustificados de su presunto novio, el chico estaba impaciente por una pronta respuesta, así que con poco tacto se acercó a su chica exigiendo una respuesta - ¡Responde! – Le gritó dándole un par de sacudidas, la rubia se molestó tanto que se liberó del agarre bruscamente.
- ¡Bueno ya es suficiente! – Gritó Luna sorprendiendo a todos – Estoy cansada de tantas mentiras. Tú no eres nadie para reclamarme si alguien me llama o no cariño porque ¡No somos nada y nunca fuimos nada! – La cara de consternación de Jacob era algo difícil de olvidar, el chico parecía haberse quedado sin habla – ¡En cuanto a ti Harry Potter! – El aludido tragó grueso al ver el estado de su amiga – No te vengas a dar del héroe salvador, porque no te va, por semanas he intentado hablar contigo y tú solo me evadías o simplemente me ignorabas. Aparte, creo, que ya estoy lo suficientemente mayor y preparada para defenderme sola. – Potter quiso alegar algo a su favor, pero Luna parecía no haber terminado de hablar, con gesto desafiante llamó con su dedo índice a Theodore y este sin evitarlo se acercó con paso vacilante. – Tú – Susurró con su rostro cerca al de Theo – No busques lo que no se te ha perdido… - Y así sin permitirle decir a nadie una palabra más, la rubia se alejó con paso acelerado, el resto de la tarde no se dejó ver por lo que sus amigos suponían que debía estar muy enojada y decidieron no molestarla, tal vez darle algo de tiempo era lo mejor.
Próximo capítulo: La verdad
