Capítulo 17
En cuanto la princesa apareció ante nosotros, ni mis hermanas ni yo dudamos un segundo en correr hacia ella y postrarnos a sus pies. Las tres llorábamos.
- ¡Qué bueno que se encuentra sana! – Healer estaba un tanto emocionada
- Nosotras esperábamos ansiosamente este momento, Su Majestad – comentó Maker.
- Causé muchas molestias, Sailor StarLights – ella caminó hacia nosotras – pero antes que todo, deben saber que tenía una misión muy importante que cumplir.
La princesa se arrodilló frente a mí, tomando mi mano. Por unos instantes, fue como si el tiempo se detuviera y me sentí como aquellos días en Kinmoku. Por primera vez en todo este tiempo, Seiya no estaba presente.
- ¿Una misión? – pregunté, pero la princesa Kakyuu solo asintió.
- Mi querida Chibi – Chibi – se dirigió a la niña, mientras se incorporaba – muchas gracias.
- ¡Chibi!
- Sailor Moon – ahora le hablaba a la causante de las desgracias de mi alter ego – quiero decirte que sin que se dieran cuenta, pude enterarme de todo sobre ustedes desde el interior de esa vasija.
- ¿Qué? – Serena estaba perpleja. - ¿Todo sobre nosotras?
- Quiero hablar contigo - el tono de Su Alteza se volvió solemne – Han venido personas desde muy lejos para presenciar una batalla sagrada que será en la Vía Láctea. Ésta es conocida como La Guerra de las Sailors.
- ¿La Guerra de las Sailors? – Mars era quien había roto aquella solemnidad.
- Las Sailor Scouts de todos los planetas han ido renaciendo. Ellas han existido desde la antigüedad para proteger La Vía Láctea de todo aquel que amenace con destruirla, y también, ha existido el origen del mal, es decir, el Caos. Éste fue derrotado y encerrado por la Legendaria Sailor Scout, la más fuerte de todas.
La princesa sonaba apesadumbrada
- Sin embargo, ya ha pasado mucho tiempo y desafortunadamente, el Caos volvió a aparecer en toda la Vía Láctea.
- El Caos volvió a aparecer…- Mercury procesaba toda aquella información.
- Ese Caos… ¿es Sailor Galaxia? – Mars formuló la temida pregunta.
- Galaxia está robando todas las Semillas Estelares y quiere ocasionar un caos por toda la Vía Láctea para convertirse en la soberana – la princesa bajó la cabeza.
- ¿Toda la Vía Láctea? – preguntó confundida Venus
- Pero aún quedan esperanzas – en ese instante, Kakyuu encaró a Serena – primero necesitamos la Luz de la Esperanza que dejó la Legendaria Sailor Scout.
- ¿La Luz de la Esperanza? – preguntó la rubia.
La princesa bajó la cabeza en señal de afirmación, para después encararnos a nosotras.
- Ese fue uno de los motivos por el cual vine a escondidas – dijo, apenada – para encontrar ese poder.
Pero en ese instante, Healer explotó.
- ¡Nosotras no necesitamos eso!
Todas quedamos atónitas ante su reclamo, pero yo la entendía. Fueron años difíciles y de mucha frustración, buscando a la mujer que amaba y ahora que la tenía frente a ella, no podía soportar tanta tensión.
- ¡Sailor Healer! – traté de reprenderla.
- Mientras usted se encuentre a salvo, ¡será muy fácil reconstruir nuestro planeta! ¡Créame, por favor!
- Si Princesa, regresemos a nuestro planeta – la apoyó Maker.
No sabía qué hacer. La miré a Serena y a nuestra Princesa. Sé que ambas querían luchar, no solo por la Tierra, sino por la Vía Láctea, yo misma quería hacerlo, pero a mis hermanas no les importaba.
- Lo siento mucho – Kakyuu bajó la cabeza con tristeza – pero no podemos encerrar el Caos mientras no tengamos la Luz de la Esperanza en nuestras manos.
Dicho esto, se dirigió a Serena Tsukino.
- Sailor Moon, te lo suplico, ayúdanos con tus poderes. Ayúdame a buscar la valiosa Luz de la Esperanza, ¡por favor!
Y a diferencia de las mezquinas de mis hermanas, Serena dijo que si sin dudarlo.
- ¡Vaya, vaya! Pero qué egoístas son ustedes – escuchamos una voz que provenía del algún lado.
- ¡Sailor Uranus, Sailor Neptune! – Serena las identificó enseguida
- Vinimos a investigar el origen de esta luz, pero no pensábamos encontrarnos con esto – la scout de las profundidades marinas estaba evidentemente molesta.
- ¿Otra vez ustedes? – me incorporé, furiosa.
- ¿Acaso vinieron a insultar a nuestra Princesa? – Mi platinada hermana se puso a la defensiva.
- ¡Deténganse! – ordenó Kakyuu
- Pero Princesa, ellas son…- pero Maker no terminó la frase.
Nuestra princesa se dirigió a Serena.
- Sailor Moon, siempre creeremos en ustedes – y si decir más, la princesa comenzó a caminar, retirándose. Evidentemente nosotras nos fuimos con ella.
SMSS
Esa misma tarde instalamos a la Princesa en el departamento, y tomamos la forma masculina que llevábamos en la Tierra. Ella dijo que quería reposar un rato y hablaríamos después de la cena. Seiya y yo nos encerramos en nuestra habitación, dispuestos a ver el atardecer.
- ¿Estás bien? – le pregunté, después de un largo rato en silencio.
- No lo sé.
- ¿Por qué no pude verte cuando la Princesa apareció?
- Es que no te diste cuenta – por fin me encaró – en ese momento, tú y yo fuimos uno solo. Tu preocupación tanto por la princesa como por Serena era genuina, porque también era la mía.
No dije nada. Era la primera vez desde que llegamos a este planeta que Seiya y yo nos integrábamos en un solo ser cuando yo estaba materializada. Si, realmente también me preocupaba esa niña rubia.
- ¿Y si la llamas?- solté de pronto.
- ¿Qué? ¿Crees que sea buena idea?
- Creo que a ella le vendría bien escucharte, Seiya Kou – lo animé.
No dijo nada, me regaló una melancólica sonrisa y se dirigió al corredor, donde se encontraba el teléfono.
Decidí contemplar los últimos rayos del sol antes de entrar y alcanzarlo. Para cuando lo hice, su cara era de frustración.
- ¿Qué ocurre?
- No contesta – dijo, colgando el teléfono. En ese momento, la Princesa, quien ya había despertado, lo llamó.
- Sailor Fighter
- ¿Eh? ¿Si?
Fue tan inusual que la Princesa lo llamara por mi nombre y él respondiera, o más bien, que ella me llamará y yo, con este cuerpo masculino que me tenía confundida desde que llegamos a este planeta, fuera quien le respondiera.
- ¿Siempre andan con esos atuendos en este lugar?
- ¿Eh? Bueno – Seiya se sonrojó – bueno es que nuestra misión era encontrar a una sola mujer en este planeta y creímos que estos atuendos serían convenientes.
No supe qué decir o pensar. Entonces, ¿éramos hombres porque esa era nuestra forma en este planeta o porque inconscientemente era nuestra voluntad? ¿Yo podía haber sido siempre yo desde un principio o nuestros más profundos deseos eran los que se habían apoderado de nosotros?
- Discúlpenme – la voz de la Princesa me sacó de mis pensamientos – todo el tiempo que he estado aquí había escuchado su canción, pero si salía de esa vasija, tenía el riesgo de que Sailor Galaxia se diera cuenta.
- ¡Ah no! – la voz de mi alter ego sonaba apenada – está bien – Seiya se arrodilló – Usted nos hizo el gran favor de regresar a nuestro lado, Princesa.
- Sailor Fighter – ella lo tomó de las manos – podrían cantar de nuevo su hermosa canción.
Seiya se sintió complacido por aquella petición, y comenzó a cantar para ella. Yo cerré los ojos, cantando junto con él. Todos los recuerdos llegaron a mi mente, eran tiempos felices en nuestro planeta, solo nosotras tres y ella, nuestra Princesa a quien adorábamos con tanto fervor.
El aroma de las flores, las tardes veraniegas, los atardeceres, pero entonces, algo ocurrió. En nuestra mente se materializó la forma de aquella princesa que no era la nuestra, aquella a quien Seiya deseaba estrechar entre sus brazos y a quien yo, ¡Dios Santo! Quería servir fervorosamente.
Él abrió los ojos, no comprendiendo que había sido eso, o tal vez, quien no lo había querido comprender y aceptar era yo.
- ¡Seiya! – Yaten nos sacó de nuestros pensamientos. Recién llegaban con las compras para preparar la cena y la Princesa se hallaba dormida en nuestro regazo.
- ¿Y la Princesa? – preguntó Taiki
- Está durmiendo- respondió mi yo masculino.
- Me imagino que debe estar muy cansada – comentó mi castaño hermano.
- Eso es natural, porque la Princesa estaba sola dentro de esa vasija.
Después de aquello, Seiya la miró con cierto rechazo, y se levantó.
- Cuiden de ella.
- ¡Seiya! – Yaten lo llamó, pero él no hizo caso y salió del lugar.
SMSS
Lo alcancé en una caseta telefónica, intentando llamarla.
- No puede ser – susurró con desaliento – me estoy volviendo loco – su voz era apenas un sollozo.
- Seiya – lo llamé - ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Qué pasó en el departamento?
Él me encaró, tenía los ojos llenos de lágrimas.
- ¡Ella era la única mujer para la que cantábamos! Era la única que nos importaba. Ahora está con nosotras. La misión está casi completa, debemos mantenerla a salvo, ¡que no se te olvidé!
- ¡Lo sé, Fighter! – me gritó – Todo este tiempo nunca te has cansado de repetirlo, pero no sé qué pasó.
Las lágrimas rodaban por mis mejillas.
- Serena, Sailor Moon, se me ha metido por todos los poros de la piel y me está quemando esto. Estoy…desesperado.
En ese momento, Seiya se rompió. Yo lo miré, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas.
- Nosotros cantamos solo para la Princesa. Nuestro amor, es solo para ella, que no se te olvide – le dije fríamente, me limpié las lágrimas y di media vuelta, esperando que me siguiera.
SMSS
La mañana siguiente fue algo pesada. Después de desayunar, nos reunimos con Naoko Takeuchi para comenzar a finiquitar todas nuestras presentaciones y contratos. Si la princesa ya había aparecido, no tenía caso que siguieras cantando.
Nuestra misión era ahora ayudarla a encontrar la Luz de la Esperanza, por lo que, cumpliríamos con nuestras últimas obligaciones como cantantes y prepararíamos nuestra despedida. Three Ligths se desintegraría.
Seiya había estado muy callado y pensativo, concentrado en terminar el proyecto del grupo, por lo que no cruzó palabra conmigo, y yo, tenía mucho que pensar respecto a alguna estrategia o plan para ahora localizar esa Luz.
Por la tarde y ya desocupado, Seiya fue a la escuela a recoger sus cosas. Aunque ya nos habíamos dado de baja desde hacía semanas atrás, no habíamos tenido la oportunidad de ir por nuestros útiles, y en gran parte, creo que él necesitaba una especie de cierre y hacerse a la idea que nuestra vida como adolescentes terrestres normales había llegado a su fin.
Me sentía muy melancólica de verlo en el aula vacía, guardando en aquél portafolio sus cuadernos.
- Mi vida como Seiya Kou se ha terminado – dijo en un susurro, esbozando una triste sonrisa.
- Seiya, yo… - me mordí un labio, apenada – lo siento mucho.
Una vez que terminó de guardar todo, se dirigió a la salida. No sin antes detenerse ante el pupitre de Serena. En ese instante, todos los recuerdos de las cosas que vivimos con ella vinieron a mi mente.
- Nuestra amistad duró muy poco, pero me divertí – comentó, mientras colocaba la rosa de su traje sobre la banca.
Sin embargo, no logró hacerlo, pues en ese instante, Rei Hino irrumpieron en el salón.
- ¡Seiya!
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Por casualidad no viste a Serena?
- ¿Qué?
- Es que… - la pelinegra apretó su falda – la estábamos cuidando porque tenemos miedo que el enemigo la ataque pero ella se hartó de nosotras y ahora no la encontramos.
- No puede ser – mi alter ego estaba preocupado – las ayudaré a buscarla.
- Las demás están buscando en toda la escuela – comentó Rei, mientras corríamos por el pasillo – quedamos de vernos en las escaleras del área B.
La verdad es que yo también estaba preocupada. Por mucho que intentara concentrarme en la misión y todo ese asunto, no podía permitir que dañaran a Sailor Moon y sé que si Seiya no ayudaba, nunca se perdonaría el que la lastimaran.
- ¿La encontraron? – preguntó Rei, agitada.
- No, no está dentro de la escuela – respondió Lita, angustiada.
- ¿Qué lugar falta? – preguntó mi alter ego.
- La terraza y el gimnasio de la escuela – se apresuró a responder Ami.
- Búsquenla ahí – ordenó Seiya, mientras nos dirigíamos a la terraza.
Cuando llegamos al lugar, sentí como el corazón me daba un vuelco al ver como Tyn Nyanko la atacaba.
- ¡Seiya! ¡Tenemos que hacer algo! – grité desesperada.
Por contestación, Seiya arrojó la rosa roja que al final no dejó en el pupitre de Tsukino, ganando tiempo para distraer al enemigo y poder transformarse.
- Intenta lastimarla y te las verás conmigo – sentenció mi yo masculino - ¡Eso no te lo permitiré!
- Suena divertido – comento burlona nuestra enemiga - ¿qué vas a hacer?
- ¡Poder de Lucha Estelar, Transformación!
Pude sentir toda esa energía y virilidad de Seiya en mí cuando me materialicé. Era como un fuego salvaje que ardía dentro de mí y comprendí que el deseo de protegerla era tanto mío como de Seiya.
- Por favor, no permitas que nada le ocurra – me susurró Seiya, quedando él ahora en segundo plano.
- No te preocupes, yo la protegeré – le respondí.
Cuando el enemigo me vio transformada, su cara fue de desconcierto. Es evidente que ella no sabía que Seiya era yo, es decir, Sailor Star Fighter, y tampoco se esperaba que protegiera a una princesa que no era la mía.
- ¡Láser de Estrella Fugaz! – mi ataque la debilitó por completo - ¡Hazlo ahora, Sailor Moon!
Pero Serena se encontraba en un estado de shock que no comprendía.
- ¡Qué estas esperando! ¡Date prisa! – la apuré.
- ¡Por el poder del Cristal de la Luna Plateada! – por fin reaccionó, atacando con todas sus fuerzas.
Gracias al ataque, pudo destruir uno de los brazaletes de control de Galaxia, pero Sailor Tyn Nyanko escapó, dejándonos solos en el lugar.
Sailor Moon cayó de hinojos, como si estuviera cargando un gran peso sobre ella. Rápidamente, fui a ayudarla.
- ¿Estás bien? – me dirigí hacia ella
- Si – respondió un poco titubeante.
En automático, me destransformé, dejando a Seiya frente a ella. Serena alzó la mirada cristalina, destransformándose de igual manera. Él la ayudó a incorporarse, mientras yo aún no comprendía que era todo lo que estaba ocurriendo.
De pronto, comenzó a llover.
- A decir verdad, yo no soy una persona entusiasta como todos, ¿no crees? – comenzó a decir.
- ¿Qué?
- Bueno, aunque me proponga el día de hoy hacer la tarea llegando a casa, siempre como dulces, me da un poco de sueño y a fin de cuentas, me quedo dormida sin importarme lo demás.
- Eh?
- También me propuse esforzarme sin la ayuda de nadie… pero… pero…- su voz se quebró - ¡recordé a Darien, al ver esa rosa roja!
- Bombón…
- Pensé que no habría ningún problema si no me escribía o me llamaba porque se dedicaría a estudiar – ella era un mar de llanto – creí que mi obligación era vivir sola un tiempo, pero… pero… ¡no puedo vivir sola, no puedo!
- Bombón
El alma se me partió cuando la vi caer de hinojos, sufriendo por ese hombre ausente y no pude evitar sentir la angustia de Seiya en mí.
- ¡Te extraño! ¡Te extraño, Darien!
Y entonces, ocurrió algo que jamás pensé que ocurriría, algo que, en ese momento, me hizo comprender tantas cosas.
Seiya se arrodilló ante ella, sujetándola por los hombros, brindándole la mirada más tierna que nunca le brindó a nadie, incluso, que jamás le brindó a nuestra princesa, y a mí, a mí me estallaba el corazón.
- ¿Y no puedo reemplazarlo?
. ¿Qué? – su mirada era de asombro.
- Déjame reemplazarlo – le pidió dulcemente Seiya, mirándola con todo el amor que podía.
Las lágrimas escurrían por mis mejillas mientras me abrazaba, tratando de consolarme a mí misma. No podía más, esto era demasiado. Les di la espalda, cayendo de hinojos, llorando mi propia pena mientras escuché a sus amigas llegar a la terraza y presenciar aquella escena.
Hola queridas estrellas! Por fin llegamos al episodio 194 del anime, con aquella escena que nos marcó a muchos! Y es que gracias al Déjame reemplazarlo, Seiya nos robó el corazón.
Créanme que desde que inicié este fic, ya tenía en mente como escribiría este capítulo y por fin puedo plasmarlo y compartirlo. No se ustedes, pero a mi me duele el alma todo lo que pasa Seiya porque, al final de cuentas, creo que más de uno nos hemos encontrado en esta situación, nos hemos enamorado de alguien que no es para nosotros y aunque quisiéramos con el alma estar con esa persona, lo cierto es que no se puede. Creo que es momento de que comprendamos a Seiya y dejemos de juzgarle.
Muchas gracias a Ross Maker y a Rini Chiba por sus reviews!
Nos leemos muy pronto! Abrazos de luz!
Gabiusa Kou
