La chica sonrió al ver al híbrido tan feliz, sus orejitas se removían suavemente, haciendo que le diera ganas de tocarlas, pero no era el momento indicado para algo así —Estas sonriendo mucho —dijo acercándose —¿Paso algo bueno?

—¿No puedo estar feliz solo porque si?

—Supongo que... —de repente el pequeño Sota llegó rápidamente, pareciendo bastante alterado.

—Hermana, Hoyo se cayó de las escaleras, no parece grave, pero ¿podrías venir?

La chica suspiró —Ya entendí porque estabas tan alegre...