Disclaimer: todo el Potterverso pertenece a JK Rowling.
Este fic participa en la actividad extraescolar de abril de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black. La actividad consistía sobre escribir sobre un club, yo elegí el coro y a Andrómeda como protagonista.
Este fic ha sido beteado por Nea Poulain.
"Ahora estoy por encima de la tierra. Ya no estoy en pie para que me golpeen y me hieran" Las Olas, Virginia Woolf
La magia de la batuta
A Andrómeda le encanta ensayar con el coro. Cuando empieza a cantar, el Gran Salón se transforma. La música consigue que, en un lugar que normalmente está a rebosar de voces disonantes y donde todo es rápido, solo se respire armonía y orden. Solo los miembros del coro son capaces de llenar todos los huecos con luz y de convertir cualquier sala en el lugar más acogedor del castillo.
Había juntado el valor para apuntarse en su tercer año, después de dos años escuchando los ensayos a escondidas. A Andrómeda le gusta pensar que fue la música la que la animó, pero realmente fue el silencio. Cuando el coro cantaba, opacaba todo los demás. Las expectativas se hacían más pequeñas, el futuro se veía más lejano y todo tenía más color.
El coro tiene doce integrantes de diferentes casas y edades. No tienen nada en común excepto que son capaces de amoldarse para sonar como si fuesen uno. En las armonías, a Andrómeda le gusta perderse, desaparecer y fundirse con los demás. Es imposible diferenciar su voz de la del resto y es ahí donde por fin puede respirar.
Andrómeda ha visto y estudiado muchos tipos de magia en su vida, pero la que hace el profesor Thorburn con su mirada afilada y su pequeña batuta, es la que más le fascina. Cuando lo hacen bien, este cierra los ojos y mueve la cabeza al ritmo de la música.
Además, está Ted. El primer recuerdo que tiene de él es su sonrisa ensanchándose cuando terminó su audición. En ese momento, Andrómeda pensó que era la sonrisa más bonita que había visto nunca. Cuatro años después no ha cambiado de opinión.
Cuando el profesor Thornbun alza la batuta, Andrómeda se siente libre, despega del suelo y llega a un lugar diferente, donde no hay expectativas ni prohibiciones. Tanto es así que a veces se atreve a coger a Ted de la mano bajo los atriles. Nadie los mira, demasiado concentrados en llegar al do sobreagudo o preocupados porque sus sapos no croan al ritmo de la música. En esos momentos todo se detiene y para Andrómeda, que siempre le ha tenido miedo al futuro, solo existen la melodía, Ted y ella.
Nota de autora: me ha costado la vida escribir este fic porque está en un registro que no suelo tratar (y no tiene ni un diálogo, lo he pasado mal), pero me ha gustado el resultado.
La verdad es que se me ocurrió esta idea cuando me di cuenta de que Hogwarts básicamente es como un pueblo lleno de adolescentes. Así descrito es mi peor pesadilla y creo que debe ser duro si no tiene don de gentes o simplemente no congenias con la gente de tu alrededor. Además, teniendo en cuenta que Andrómeda es de una de las familias más importantes del mundo mágico (y hermana de Bellatrix, que en Hogwarts debía ser un cromo), no creo que su estancia en Hogwarts fuese la mejor. Y encima si en ese momento ya tenía dudas sobre lo de Ted y su familia.
Y bueno, siempre que nos agobiamos está esa actividad que nos ayuda a respirar mejor y a olvidar todo lo que nos rodea. Me gusta pensar que para Andrómeda era el coro (no había pensado esto nunca, pero ahora estoy enamorada de la idea).
PD: no suelo poner citas en los fics, pero es que no me he podido resistir porque amo esa novela y creo que quedaba que ni pintado.
