Capítulo 23: El peluquero

- ¡Pobre señorita Nami! ¡Ha pasado tantas tragedias! ¡Y encima de eso, justo en su luna de miel, se vuelve sospechosa de un asesinato! –exclamó Brook.

La vida que Nami le había narrado parecía digna de un personaje de novela, orfandad, muerte y crimen, concluyendo con una boda con quien parecía ser un príncipe azul de cuento de hadas. Estaba claro que si algún día Brook decidía escribir una novela romántica y trágica para jovencitas, sin duda la escribiría basándose en la vida de Nami.

- Entiendo eso Brook san, sin embargo, lo mejor por ahora es enfocarnos en los datos que ella ofreció. -dijo Zoro.

- Cierto, cierto. Aparentemente ella también vivió en East Blue y afirma conocer de forma impersonal a su compañera de compartimiento. Aunque, a decir verdad, la forma en la que la señora Vinesmoke se refirió a la señorita Curly me pareció sospechosa.

- ¿Sospechosa en que sentido? – preguntó Zoro.

- Creo que se conocen con anterioridad. Lo cual parece algo sin importancia, pero el hecho de que ella lo hubiera tratado de ocultar me da un poco de mala espina. ¿Por qué alguien ocultaría que se conocieron antes en circunstancias normales? No lo sé, pero la verdad es que me parece muy raro que ella haya ocultado eso sin razón. Bueno, lo mejor es ir avanzando en este lío e interrogar al señor Vinesmoke.

Acto seguido el señor Vinesmoke hizo su presencia en el vagón comedor, con un cigarro en la boca y un semblante frío. Sanji Vinesmoke tenía aura que denotaba masculinidad y confianza, así como un atuendo bastante elegante y moderno el cual estaba impregnado de un olor a perfume y tabaco. Su cabello dorado y su piel clara contrastaban terriblemente con el color obscuro de su insípido vello facial y sus curiosas cejas rizadas.

- ¡Buenos días señor Vinesmoke! – dijo Brook en un tono amistoso.

- Mi nombre es Sanji. Dejen de llamarme por mi apellido. – contestó Sanji secamente.

- No hay necesidad de enojarse con nosotros y exigirnos cosas, Brook san solo lo hizo por cuestiones de formalidad. – replicó Zoro a Sanji claramente malhumorado.

- Odio el apellido de mi familia y todo lo asociado a ella. Mi éxito en los negocios fue a pesar de ellos, no gracias a ellos. – contestó sombríamente el fumador rubio.

- ¿Hay alguna razón por la que usted haya desarrollado dicho odio? – preguntó Brook algo intrigado.

- No me gusta hablar de eso, pero dado a que estamos en completa confianza, le confesaré los crímenes de mi padre. Mi padre, es dueño de la compañía farmacéutica de Germa.

- ¿No era acaso aquella empresa francesa que trató recientemente de vender analgésicos defectuosos al mercado negro y lavar dinero con la ayuda de una pastelería norteamericana? - preguntó Zoro.

- ¡Exacto! ¡Mi padre junto a mis tres hermanos fueron los responsables de ello! -exclamó Sanji furioso- ¡Y lo que es peor, es que ese no fue el único de sus crímenes!

- ¡Oda mío! ¿Hay más? - cuestionó Brook sorprendido.

- Aquellos idiotas de mis hermanos eran unos buscapleitos muy violentos. Muy a menudo me golpeaban a mi y a los empleados de la casa habiendo veces que terminábamos con moretones y sangre. Incluso hubo una vez que le rompieron la mandíbula a la cocinera de la casa porque no les gustó el postre. ¡Y el idiota que me engendró se atrevió a felicitarlos por ello!

- ¡Eso suena horroroso! -exclamó Brook perplejo.

- Y eso no es lo peor, pues el hombre que me engendró abusaba constantemente de mi madre. La golpeaba, la humillaba, la insultaba y le decía que era una mujer débil e incompetente. Mi pobre madre estaba tan devastada que comenzó a beber y drogarse a diario, hasta que finalmente ella murió por una sobredosis en el baño de nuestra casa. Las únicas veces que vi a mi mamá sonreír era cuando mi padre y mis hermanos salían de la casa y nos quedábamos nosotros dos solos. ¡Esos eran los únicos momentos en los que ella sonreía completamente feliz y sobria! – el rostro de Sanji se veía profundamente triste al narrar su vida – Mi madre y mi hermana fueron las únicas personas de mi familia que siempre me quisieron y respetaron. De no ser por ellas yo hubiera acabado muerto a manos de mi padre o mis hermanos. O hubiera cometido suicidio. O algo peor…

- Creo que no puede haber nada peor, señor Sanji. – contestó Brook.

- Uno nunca sabe. – replicó Zoro. Pese a que el comentario de Zoro le hubiera dado la razón a Sanji, este último se vio ofendido a causa de este y retomo la actitud hostil del principio.

- A veces de solo pensar en mi padre me enfado y recuerdo todas las vejaciones que hizo pasar a la pobre e inocente de mi madre. ¡Ninguna mujer merece que la humillen y la golpeen! Y si en mi poder estuviera, mandaría a la horca a todos los golpeadores de mujeres y niñas que hay en este mundo.

- Tiene usted una opinión muy clara respecto a la pena de muerte. – dijo Brook.

- La vida es un derecho, pero si la malogras maltratando a seres puros, delicados e inocentes como las mujeres, deberías perder toda posibilidad de disfrutar dicho derecho.

- ¿Usted mataría a su padre por lo que le hizo a ti y a su madre? -preguntó Brook intrigado.

Sanji palideció y tragó saliva al escuchar esa pregunta, era obvio que el detective austriaco había tocado una fibra sensible.

- No, nunca me ha agradado la idea de volverme asesino. Pero si un juez lo declarara culpable y lo llevara a la horca por maltratar mujeres, yo no lloraría por su muerte. Es mas, creo que me alegraría por el y bailaría sobre su tumba. Pero bueno, creo que es suficiente de mi vida personal, ahora vallamos al grano y acabemos con este apestoso interrogatorio. – dijo Sanji.

- Primero que nada, me gustaría saber su lugar y fecha de nacimiento. – preguntó Brook.

- Nací en la ciudad de París en 1911.

- Oh, excelente. ¿Y que le hizo tomar la decisión de viajar a Europa con su esposa como regalo de luna de miel? -preguntó Brook.

- Nami quería pasar un tiempo en su tierra natal y reencontrarnos con algunos viejos amigos. – contesto en rubio.

- ¡Oh! ¿Y qué ciudades visitaron?

- La pregunta más bien sería que ciudades no visitamos. Tras llegar a Londres tomamos el Orient Express y recorrimos Calais, París, Estrasburgo y Múnich. De Múnich fuimos a Berlín y de allí a Sassnitz, donde tomamos un ferry que nos dejó en Trelleborg y de allí fuimos a Malmö, tras lo cual fuimos directamente a Kiruna a casarnos y pasar cerca de dos semanas enteras en el pueblo nativo de mi hermosa Nami. Tras eso seguimos la misma ruta para regresarnos a Múnich y volvimos a tomar el Orient Express a París, para luego ir a Lausana, Milán, Venecia, Belgrado y Sofía. Nuestra última parada fue Estambul donde solo dormimos dos noches.

- ¡Vaya viaje de luna de miel! – comentó Brook algo sorprendido.

- Fue un sueño hecho realidad tanto para Nami como para mi, pues yo trabajé y ahorré por años para que en un futuro pudiera darle esta clase de lujos a mi esposa. Aunque claro, no tuvimos un viaje muy lujoso, siempre íbamos en segunda clase, no comíamos platillos caros ni emprendíamos todas esas excursiones con guías turísticos en paseos caros, pero al final valió la pena.

- Muy bien, creo que ya tuvimos muchos detalles de tus viajecillos Guilliver. Será mejor que nos expliques que hiciste la noche y la tarde de ayer después de robar mis sardinas. – dijo Zoro fríamente.

- ¡Yo no te robe ninguna sardina, maldito cabeza de musgo! -contestó Sanji enojado.

- Caballeros hay que mantener el orden. Ahora, respecto a lo que dijo mi colega, me gustaría que usted describiera lo que hizo el día de ayer detalladamente, así como cualquier interacción que haya tenido con el señor Teach.

- No tuve ningún encuentro con ese horrible hombre. Simplemente abordé el tren y tras acabar de comer junto a mi esposa regresé a mi cuarto donde me quedé leyendo un rato junto con el señor Outlook.

- ¿El señor Outlook no hizo ningún comentario respecto a su jefe? -preguntó Brook.

- No, ambos nos mantuvimos relativamente silenciosos durante el trayecto, aunque creo que el se bajó en la parada de Spidermiles. Yo no me baje, pues a decir verdad me desagrada bastante el frío.

- ¿Y si te desagrada porque diablos te casaste en un pueblo de Suecia? ¿No es acaso el invierno sueco más inclemente que el que había en Spidermiles? -interrogó Zoro.

- ¡Cállate! ¡Yo hice eso por mi esposa! ¡Ella es la única persona que me puede obligar a cruzar por la nieve y tempestades y tu no puedes cuestionarla! -gritó Sanji furioso.

- Sigue siendo sospechoso… - comentó Zoro.

- ¡Sospechoso tu y tus acusaciones! – gritó Sanji.

- Sospechosas tus cejas. -contestó Zoro.

- ¡Sospechosa tu cabeza de musgo! – replicó Sanji, haciendo que se le callera el cigarro de la boca.

- ¡Caballeros, hay que mantener el orden! ¡Esto es un interrogatorio, no una discusión de cantina! -gritó Brook.

Ambos hombres guardaron silencio, mostrándose claramente avergonzados de haber mancillado el interrogatorio con su discusión.

- Bueno, regresando al interrogatorio señor Sanji, me gustaría saber a ciencia cierta que oficio desempeña usted y su esposa actualmente. – comentó Brook.

- Creo que ya le he aclarado varias veces que soy dueño de unas peluquerías en la ciudad de East Blue incluyendo la peluquería "All Blue". Por mi parte mi esposa trabajaba como institutriz y niñera, aunque lleva algún tiempo sin desempeñar esa profesión.

- En el interrogatorio que le hice a su esposa ella afirmó haber sufrido un asalto en su trabajo hace algún tiempo y haber comenzado a portar un arma de defensa personal a raíz de ese evento. ¿Usted tiene alguna idea de que fue lo que pasó a ciencia cierta con su esposa el día que sufrió ese asalto? -preguntó Brook.

- No. No puedo hablar de eso. – contestó el francés con firmeza.

- ¿Por qué no puedes hablar de eso, ricitos de oro? – preguntó Zoro a Sanji.

- No es asunto de ustedes saber el sufrimiento de mi esposa. Es un recuerdo doloroso para ella y no le gusta que yo lo discuta con otras personas. – contestó Sanji, sin inmutarse por el insulto de Zoro.

- Bueno, pues a nosotros nos contó perfectamente del asalto. – dijo Brook calmadamente.

Súbitamente el rostro de Sanji se contorsiono con disgusto, viéndose tremendamente preocupado. Desesperado y sin saber como reaccionar ante la información que le habían revelado, el peluquero francés procedió a agarrar a Brook del cuello de su corbata.

- ¿Qué les dijo? – inquirió Sanji desesperado.

- Nos contó que sufrió un asalto y que su agresor la golpeó brutalmente. – dijo Brook claramente incomodo por la forma en la que Sanji lo sujetaba.

- ¿Qué más les contó? ¿Qué más les dijo? - interrogó de nuevo Sanji.

- Tu eres el interrogado aquí. Las preguntas las hacemos nosotros. – intervino Zoro separando a Sanji de Brook furiosamente.

Brook y Sanji tardaron un poco en retomar la compostura, viéndose claramente incomodos ante la situación.

- Discúlpeme por haberme alterado tanto, es que me da pavor que por error mi esposa fuera a prisión por matar a ese horrible tipo. Ella simplemente sería incapaz de matar a alguien, incluso a alguien como ese monstruo…

- ¿Por qué iría a prisión su esposa? – preguntó Brook intrigado.

- A nosotros como habitantes de East Blue nos alteró la noticia del caso Newgate de sobremanera, fue algo terrible para ambos, en especial para mi hermosa Nami. Ella es tan bondadosa y adora tanto a los niños que no le cabe en la cabeza como alguien pudo haber lastimado así al hijo del señor Newgate. Ella al ser tan buena y sensible, se encontró devastada al oír en el radio lo que le habían hecho a ese pequeño niño de los Newgate. Sin embargo, le puedo asegurar que mi Nami, mi adorada mellorine, jamás asesinaría a ningún otro ser humano, ni siquiera a un ser tan mísero como Teach. Y si bien nos alegra que aquel bribón haya recibido su castigo, el hecho de que este se haya dado en circunstancias tan misteriosas en vez de en la corte nos deja un sabor amargo. Ni yo ni ella seríamos capaces de matar a esa horrible excusa de hombre, sin embargo, eso no quita que nos alegremos de la muerte de aquella escoria que se hacía llamar humano. Cada vez que pienso en ese horrible asesino de niños y maltratador de mujeres, pierdo los estribos e incluso he llorado pensando el horror que tuvo que pasar ese pequeño, así como la madre de la pobre creatura.

- Es comprensible. Si usted quiere puede retirarse señor Sanji, este interrogatorio ha terminado. -concluyó Brook solemnemente.

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Bueno, después de tres meses regresé a este fanfic, no crean que me he olvidado, pero como los lectores de mis demás fanfics sabrán he tenido algunas complicaciones en la vida real y además me he puesto a actualizar mis otros fanfics en vez de este. Pero afortunadamente me siento mejor y regresé con más contenido para dar. ¡Yey! Y ahora ya nos quedan cuatro pasajeros que interrogar y algunos cabos sueltos, así que prepárense.

Agradezco como siempre los amables comentarios de Rosslie y Monnie´s y espero que estén bien en estos atareados días de incertidumbre que nos han tocado.

¡Les mando besos y abrazos virtuales, gracias por todos sus comentarios y visitas! 3