CAP 26
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"El quiebre de la fantasía"
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Finn conducía despacio en aquellos pasillos con una expresión agotada y pensativa conforme algunos de sus compañeros en Chrome le observaban de reojo y murmuraban muy bajo entre ellos, como si no fuera a escucharles pero al mismo tiempo no siendo en nada discretos.
Suponía que en parte era por las heridas que presentaba y por otra, por la expresión agotada pero seria que tenía.
Aunque también podía deberse al tiempo que había pasado realmente lejos de la sede principal en Londres, sin siquiera comunicarse o dar signo de vida alguno mientras que los agentes presentes se preguntaban qué había sido de él pero al mismo tiempo, ni siquiera molestándose en ir a buscarlo; de alguna manera, aquello seguía taladrándole y molestándole como una voz pesada e insistente al fondo de su cabeza desde donde no dejaba de apuntar hacia el hecho de que le habían dado por perdido o sencillamente, era que no les había importado lo que sucediera con él.
Y eso solamente le hacía sentir peor.
-Vaya McMissile… realmente lo arruinaste, cierto?
El espía británico se detuvo en un segundo para voltear suavemente el rostro y ver a aquel auto que le llamaba, observándole con una expresión de brillante superioridad que hizo entornar levemente los ojos al Aston martin; Oliver Muller no tenía mucho tiempo en la agencia pero ya se había estado llevando varios comentarios positivos e impresionados de los jefes más altos por la agudeza mental que tenía para reaccionar a situaciones que solían atemorizar a coches más experimentados que él y por una agilidad de la que muy pocos gozaban para esquivar ataques.
Generalmente ellos dos no solían cruzar camino ni se preocupaban el uno del otro debido a que sus misiones solían ser de muy diferente índole, dejándole las que necesitaban velocidad y reacción de pelea al más joven y guardando las más finas y que requerían de un pensamiento más frío y crítico a los espías de mayor rango, como él mismo.
Sin embargo para que aquel mclaren le hablase de esa manera y mencionase aquella línea, significaba que sabía algo más y que solía estar fuera de su nivel
Eso o sencillamente lo habían filtrado a todo el mundo
-Dicen por ahí que los jefes te encargaron una sencilla misión de investigación y que no conseguiste nada… que fuiste capturado… -comentó aquel auto de color azul marino metálico con líneas plateadas sobre su capó y techo, recibiendo una mirada silenciosa, mas dura del McMissile –que te obligaron a entregar secretos del gobierno y hasta más…
"Los videos" pensó el auto gris plata sintiéndose más miserable que nunca más manteniendo la misma expresión sin variación conforme los ojos grises con vetas verdes del otro auto le recorrían completamente, causándole un verdadero desagrado
-Y por el aspecto que presentas, es más que evidente que te derrotaron –añadió aquel auto alzando levemente el rostro mientras que el resto de agentes presentes tan solo observaban aquello sin intervenir –creo que nadie se veía venir esto –el auto ladeó levemente la cabeza ahora con un gesto un poco más sonriente –siendo sincero, comenzábamos a pensar que quizá tendríamos que hacer un funeral en tu honor así como hicimos con el agente Turbo…
-Ah sí? –musitó en un tono bajo y gélido aquel espía inglés, apretando las llantas mientras hacía un enorme esfuerzo para controlarse en no golpear a aquel maldito mocoso engreído –bueno… es evidente que no ha sido necesario…
-Es evidente –asintió el más joven y por un instante al de color gris plata le pareció detectar un tono casi decepcionado en la voz. Pero en verdad quería pensar que solo se lo había imaginado –pero eso nos deja a algunos preguntándonos McMissile… cómo lo conseguiste? –los ojos de aquel mclaren observaron con atención en la mirada de su superior que por unos instantes pareció congelarse –hay algunos rumores…
-Joven Muller, a estas alturas y a este nivel dentro de su trabajo ya debería de saber diferenciar entre la verdad y los rumores –cortó Finn haciendo un gran esfuerzo para mantener su tono suave y elegante de voz, provocando que quien tenía delante alzase una ceja –mientras siga haciendo caso a comentarios infundados por autos desinformados…
-Creí que era parte de nuestro trabajo el investigar los rumores puesto que estos siempre tenían un poco de verdad –respondió con un falso tono de inocencia el otro agente mientras que el aston martin se daba la vuelta para seguir su camino –aunque supongo que eso fue lo que a final de cuentas llevó al asesinato del agente Turbo, cierto? –agregó el joven agente con un leve dejo venenoso en la voz que provocó que el resto de autos retrocediese un poco de golpe, entendiendo que aquello estaba cruzando una fina línea invisible que nadie se atrevía a tocar
Incluso el McMissile se había detenido, los ojos muy abiertos y el corazón golpeando fieramente contra su pecho al tiempo que su mente intentaba aclarar sus ideas que se dividían entre seguir conduciendo ignorando todo… o regresar a golpear a aquel coche hasta hacerle entender cuál era su correcto lugar
-Estuve leyendo el expediente que trata acerca del Allinol… -empezó a decir despacio el mclaren mientras que el auto plateado seguía dándole la espalda –lo estudié un rato, tenía curiosidad de saber cómo habían salido mal tantas cosas al mismo tiempo…
-Es un expediente cerrado que ya se dio por finalizado y con buenos resultados –dijo con un tono levemente duro pero orgulloso el McMissile, observándole de reojo –no veo porqué un joven agente tenga que…
-Sin embargo se cometieron tantos errores en un tiempo tan limitado, que provocó un desperdicio de recursos a mansalva y de bajas en cuanto a agentes que todavía no concibo cómo fue posible que le diesen un reconocimiento… sencillamente, no tiene sentido… -siguió diciendo aquel auto azul lo que provocó que otro agente joven en tonos cerezas con marcas blancas se adelantase con el ceño fruncido
-Pero el agente McMissile estuvo a cargo y al final no solamente descubrieron a quien estuvo causando todo esto sino que también, se pudo evitar que murieran más autos! –dijo aquel joven y otros agentes asintieron, murmurando con aprobación –la reina…
-Ah si!... la reina… -dijo el mclaren ahora con los ojos brillando en malicia mientras que sonreía aún más y el espía mayor volvía a entrecerrar los ojos –pero qué clase de descuido es para un agente con tantos años de experiencia, el confundir a un civil cuyo IQ no llega ni al de una mesa, con un súper espía de élite? –Finn McMissile se ruborizó de golpe ante aquello mientras que el agente que había intentado defenderle ahora retrocedía impactado por aquella declaración –muchos errores se cometieron en ese momento y que comenzaron, con el agente Turbo justamente –insistió aquel auto y el Aston martin hizo sonar muy suavemente su motor
-Mucho cuidado…
-A qué agente con tantos años de experiencia se le ocurre meterse solo en una misión de las que muy contados tenían conocimiento y que lo colocaría justo en el medio de una organización que lo descubriría de forma tan evidente? –inquirió aquel auto retrocediendo un poco para observar al resto de agentes y a los más nuevos que se iban uniendo a los que escuchaban –digo… no solamente fue insensato de su parte al no dar el correcto aviso a los superiores y al negar que un equipo bien establecido fuese a apoyarlo…
-Un equipo?... tienes idea de lo mucho que llama la atención un grupo de espías queriendo entrar al mismo tiempo en un grupo criminal? –soltó el McMissile con indignación antes de siquiera pensarlo pero el otro tan solo le dirigió una mirada de burla mientras seguía hablando
-Sino que además solo dio aviso a su amigo… que en lugar de tener la sensatez de dar aviso a sus superiores, decidió acceder en la misma locura que su compañero a tratar de extraerle en solitario…
-Lo cuál va de acuerdo al reglamento que todo novato de la academia se memoriza para poder acceder a Chrome… -interrumpió el auto plata pero el otro se encogió de hombros
-Si pero… su caso no era el mismo que el de los demás agentes, cierto, señor? –inquirió el mclaren observando con desdén al auto de ojos verdes que torció una de sus llantas con rabia contenida –porque había un lazo sentimental que iba más allá de lo permitido…
Las pupilas del McMissile empequeñecieron de golpe y otro de los agentes se acercó un poco al auto azul oscuro con precaución
-Muller… para ya…
-No, no… es que en verdad quiero saber… -insistió aquel agente –cómo pudo dejarse llevar por algo tan… ridículamente estúpido como una relación sentimental por encima del deber que tenía con la agencia, al grado que se quedó congelado en medio de la supuesta y ridícula extracción que armó, no solamente poniendo en riesgo todo lo que la agencia estaba llevando a cabo para detener cualquier daño en contra de los ciudadanos de nuestra nación sino que además, permitió que lo descubriesen y por lo tanto, puso en alerta a esos sujetos de que estaban siendo vigilados lo que decantó en la masacre y sacrificio de agentes de alrededor del mundo que fueron descubiertos debido a ello…
Los ojos grises de aquel agente volvieron a recorrer al mayor y parecieron brillar de satisfacción al notar como este, ahora temblaba levemente delante suyo
-Debe de ser difícil saber que uno carga la responsabilidad de tantas muertes debido a sus fallas, cierto? –musitó aquel joven auto mientras que Finn separaba muy apenas los labios –y seguramente… que los pequeños detalles de hace unos meses debieron de ser un alivio, pensando que se lo merecía como castigo… dígame… era lo mismo que con el agente Turbo?... o fue mucho mejor?
Casi vomita
Nadie parecía haberse alterado por el auto que había murmurado aquello por lo bajo pero el mayor estaba seguro de que había entendido la espantosa frase que se escondía en esas líneas y la referencia que estaba tomando; sin desearlo ahora pasaba rápidamente por su cabeza una serie de imágenes de Leland mientras estuviese vivo y trabajase con él a su lado, terminando con este mismo convertido en una nada mientras él milagrosamente había conseguido sobrevivir para seguir adelante y recibir los elogios de una misión que, como bien señalaba cruelmente el otro, había sido del todo menos una victoria correcta…
Y entonces… darse cuenta de que a esas alturas ya todos sabían lo que le había pasado… el cómo había caído en esa ridícula trampa en la bodega…
Lo que ese maldito le había hecho a su cuerpo…
-MCMISSILE!
No se había dado cuenta del momento en que había avanzado, sacando al mismo tiempo su propio tasser que chispeaba con fuerza y había sido apuntado al espía más joven que había sacado del centro de una de sus llantas delanteras una corta navaja suiza, por si tenía que defenderse del mayor; el resto de agentes se habían separado para asegurar distancia de aquellos dos pero otros, quizá más preocupados de lo que pudiera significar aquello por encima del peligro que corrían, se habían arrojado a tratar de detener a ambos autos, casi siendo arrastrados por la fuerza de los motores de los dos espías que estaban dispuestos a atacarse sin medir consecuencias.
Al menos hasta que la voz de uno de los directivos, un viejo Midget TC se hizo presente, observando con dureza a todos los agentes en aquel pasillo que fueron retrocediendo despacio. Los ojos verdes del Aston martin seguían fulgurando rabia pero lentamente, guardó su tasser y sin dejar de ver al otro auto que parecía más divertido que nunca por aquello, se giró para seguir a su superior que ya comenzaba a avanzar hacia las oficinas principales, en los últimos pisos.
Nunca el camino hacia el salón de reuniones con sus jefes le había resultado tan eterno ni la subida en el elevador, tan lenta y pesada ante el silencio que podía palparse.
Ninguno de los dos habló conforme la cabeza del recién llegado agente comenzaba a latir
"Podría romperle la boca si gustas. Aunque eso terminaría por enderezarle los dientes… es verdad que a ustedes no les gusta el enderezarlos?... porque los tuyos son bonitos…"
-No es tan fácil –murmuró el McMissile sin pensarlo y casi rodando los ojos, relajando el cuerpo por apenas un segundo para luego dar un respingo al sentir una mirada firme por parte de su superior que le veía de reojo
-Algún problema?
-Solo hacía un repaso de mi reporte, señor –respondió por lo bajo el auto gris lo que pareció ser suficiente para su jefe pero que a él le dejó con un breve sentimiento de dolor y de molestia hacia sí mismo que no sabía cómo manejar
Había imaginado la voz de ese chiquillo.
No se podía quitar de la cabeza lo que había hecho aquella noche al dejarle atrás en el hospital, rompiendo con aquella promesa superficial que le había hecho de quedarse a su lado hasta que despertara porque tenía bastante en claro que si se quedaba, no se iría nuevamente; y estaba avergonzado de admitir que era débil en ese sentido, que de alguna manera algo dentro suyo se había hecho pedazos mientras que los mecánicos encargados de las urgencias en el hospital aquella noche, tomaban al corredor para ingresarlo de inmediato al subirlo en una plancha móvil. Creía haber visto como el chiquillo recuperaba la consciencia solo un segundo, para verle con esos ojos azul intenso que siempre parecían perforarle de principio a fin.
Pero lo peor había sido sentir que lo estaba exculpando con esa última mirada
Que no había sido su culpa lo ocurrido esa noche. Que no le guardaría rencor por haberle mentido en medio de su dolor porque al final de cuentas, ya sabía la realidad de eso. Que todo estaría bien y que tomaba responsabilidad de lo que había pasado durante esa noche.
Que no dejaría de pensar en él mientras que las puertas de vidrio de ingreso a emergencias se cerraban, dejándole a él afuera y de pie, con la fría lluvia corriendo por encima de su cuerpo sin ser suficiente para hacerle sentir que podía lavar todos sus errores hasta dejarle limpio; el viejo espía había permanecido dos horas debajo de aquella tormenta, como si algo dentro suyo se hubiese apagado hasta que finalmente en automático y sin pensar en nada más, se giró para tomar rumbo al aeropuerto y comunicarse con Siddeley para que fuese a recogerlo y lo llevase a Londres.
Ni siquiera se había arreglado o se había preparado durante las largas horas que había durado aquel vuelo
Lo había intentado tan solo por un segundo para luego, dejarlo de lado al darse cuenta de que no siquiera tenía las fuerzas para hacer algo por sí mismo. Sencillamente… no sentía una verdadera motivación para mostrarle otra cosa a sus jefes cuando estos ya debían de haber visto toda su vergüenza y humillación expuestas durante horas. Ya debían de haberle visto quebrarse, caer, acceder a los deseos de aquel sujeto y de todos los demás hasta el punto de haber tenido que ser rescatado por un civil…
Otra vez…
Parecía que en verdad tenía un severo problema para terminar involucrando autos que no tenían nada que ver con sus problemas, en un sinfín de peligros que siempre terminaban con alguien herido de gravedad o muerto.
Bien o mal… durante sus últimos años eso parecía ser el pan de cada día.
Y comenzaba a estar cansado de perder
Cerró los ojos por unos momentos cuando un leve sonido agudo le indicó que habían llegado al piso de las oficinas principales en la sede de Chrome y escuchó el motor del auto a su lado activarse para avanzar. Finn le siguió en completo silencio, apenas y abriendo los ojos para ver por dónde iba mientras que las palabras del agente más joven le taladraban una y otra vez, como si realmente danzasen a su alrededor, burlándose de su incompetencia para cumplir con su deber de forma limpia y total.
Qué pensaría Leland de él si le viera en esos momentos, en esa posición?
Frunció levemente el ceño
Vaya
El pensamiento no le había dolido tanto como habría creído. Acaso era porque empezaba a acostumbrarse al fracaso?
-Muy bien… bien…
La oficina central del Director de Chrome era circular, con una vista bastante amplia de Londres, del Gran Puente y del Big Bentley, iluminada desde todos los ángulos por los muros de ventana con excepción de la pared que se unía al resto del edificio y tapizada con un grueso alfombrado que silenciaba en gran medida el sonido de las llantas al girar sobre este; el escritorio del director ocupaba una buena parte del ventanal frontal pero no era este el que había llamado la atención del agente de color plata mientras que su jefe le daba la vuelta a la mesa para subir a su silla estilo plataforma y observarle con un gesto severo.
No… los ojos verdes del británico seguían clavados en el viejo reloj que se alzaba, alegre e iluminado por los rayos del sol mientras que las memorias de aquel día durante el Prix le venían a la cabeza como si se tratase de un video que hubiera estado en pausa:
El momento en que se hubiera dado cuenta de que en verdad, se había equivocado de forma grave.
Ese instante en que todo se hubiese salvado tan solo porque la agente Shiftwell hubiese tenido más fe que él en el auto en el que se habían estado apoyando todo ese tiempo; aquel momento en que se diese cuenta de que había sido perdonado por alguien que ahora le consideraba un amigo y parte de su familia aunque no lo merecía…
Aquel día… en que mucha de su percepción sobre el mundo se había tambaleado hasta finalmente terminar con un crío que no había tenido impedimentos en tirar todo su castillo de cartas de golpe… solo porque quería tratar de construirle algo mejor. Algo solo para él. Algo que ahora abandonaba porque era consciente de que ni lo merecía ni de que valía la pena permitir que ese auto tomase un camino tan terrible solo porque quería sanarlo. Lo agradecía, maldita sea, claro que lo hacía y de alguna manera quería gritar para mantener aquella esperanza pero…
Sus enseñanzas como agente de Chrome eran mucho más firmes
O… eso creía… verdad?
-En realidad debería decir "muy mal" porque jamás, en toda la historia de Chrome nos habíamos encontrado con que un agente que hubiese sido el mejor de nuestro escuadrón pasase de ser un ejemplo de la calidad esperada por la inteligencia británica en el mundo al mayor inútil e inepto de los autos que hayan tenido la desgracia de pasar por la alfombra de mi oficina
Soltó con frialdad y ligereza aquel auto gris plomo clavando su mirada en el Aston martin que seguía observando hacia la torre del reloj con gesto vacío y apático
-Cuál será tu excusa esta vez, McMissile? –inquirió su jefe en aquel momento mientras que el aludido tan solo inspiraba profundo, sabiendo que no había mucho con lo que pudiese responder –la primera vez intentamos entenderlo, en verdad… queríamos pensar que la pérdida de Leland Turbo había sido demasiado impactante para ti, a pesar de que se supone que a todos ustedes se les entrena para saber que estas cosas son una posibilidad –dijo el auto aún con gesto duro –lo pasamos por alto, el hecho de que no solamente tiraras por la borda un año de planeación en conjunto con las agencias de los demás países aliados, que no solo arriesgaras la vida de los demás agentes incluyendo a una de nuestras analistas sino que además, pusieras por medio a un civil que tuvo información confidencial de todo esto sino que además le entregaste un sinfín de armamento para el cuál no estaba calificado…
-Lo hizo bien –habló por primera vez aquel Aston martin con un tono de voz quizá un poco más alto del que quería, haciendo que su jefe alzara ambas cejas aún con severidad –su majestad reconoció eso también. Tiene conocimientos que muchos de nosotros pasamos por alto por no darles importancia y una gran facilidad para conectar eventos y sucesos que muchos de nosotros pasamos por alto por cuadrar dentro de muchos límites nuestros análisis –inspiró profundo y por primera vez le dirigió una mirada dura a su superior –de hecho, muchas de las situaciones por las que pasamos muchos agentes podrían evitarse si tuviéramos un poco más de…
-De qué, McMissile? –retó aquel midget con dureza mientras que el Aston martin parecía quedarse quieto en su sitio, con los labios apenas entreabiertos
Qué había estado a punto de decir?
Se había refrenado de soltarlo en voz alta. Se suponía que él no era de esas creencias, que él estaba casi fusionado con todas las reglas y leyes que Chrome había tatuado hasta el fondo de su alma, pero…
-Sentido común
Dijo con un hilo de voz y por un instante algo se retorció por dentro de su pecho, como si algo le hubiese enterrado una navaja hasta el fondo del cuerpo, apenas y dejándole respirar; su jefe alzó una ceja casi con incredulidad, era evidente que no era la respuesta que esperaba por parte de su agente. Tampoco era algo que el propio Finn hubiera pensado en responder con la cabeza fría y teniendo por delante el que Chrome seguía esperando de él dureza y certeza en cada una de sus acciones pero… virtualmente, no podía. Temblaba por dentro, tenía pánico de sí mismo, de la situación en la que se encontraba, del momento en que su jefe hiciera mención a lo que ya debían de haber visto todos… se había visto tantas veces, por tantos días llevando aquel enfrentamiento de su realidad con su jefe por delante, había practicado mentalmente todo lo que diría, lo que haría…
Para al final verse acobardado terriblemente, con la boca seca y una pesadez en el corazón que le hacía sentir que le faltaba el aire a pesar de que estaba en cierta manera, a salvo en aquel lugar
Pero al mismo tiempo se sentía como si el propio edificio se le hubiese derrumbado encima, presionándole y no dándole espacio para ingresar algo de oxígeno a sus pulmones…
-Y una razón para volver… -volvió a musitar con languidez y los párpados cayendo un poco, dejando ver no solo su edad en aquellos momentos si no parte del agotamiento que comenzaba a nuevamente, hacerle sentir que uno de sus oídos zumbaba; no había descansado nada desde que se fuese de Estados Unidos, todo ahora se resumía a esos instantes y más que nunca, sentía el frío de verse parado a solas delante de su juez
Aquel auto gris pareció meditar por unos segundos y frunció el ceño levemente
-Sentido común y una razón para volver –resopló levemente para luego, negar un par de veces con la cabeza –de qué disparates está hablando ahora, McMissile? –dijo –realmente tanto daño le hicieron a su sistema que no está meditando bien lo que sale de su boca? –preguntó con un tono de voz que indicaba que empezaba a irritarse un poco más; sin embargo los ojos verdes del espía británico parecían perderse en algún punto de su mente, como si él mismo estuviese tratando de ponerle un orden a su cabeza –no le parece suficiente razón el tener a una nación que depende de lo que usted haga puntualmente y de lo que sacrifique en nombre de su majestad, con tal de salvarlos a todos? –dijo su jefe alzándose un poco sobre su asiento mientras que al McMissile no podía llamarle mucho menos la atención
Sencillamente… y aunque se suponía que estaba recuperado del todo, era consciente de que su cabeza estaba recayendo de alguna manera en la inestabilidad de verse acorralado por todas las cosas de las que nunca había reparado
Y la cabeza de un espía, cuando la mente se encontraba tan herida tenía unos mecanismos demasiado raros para protegerse a sí misma
Como en esos momentos, en los que quizá justamente necesitaba más que nunca una forma de apoyo y el sistema que controlaba sus pensamientos dentro de su computadora le enviaba una imagen que sabía, que era consciente que no era real… pero que estaba a su lado; era casi cómico que lejos de mostrarle la imagen de un auto sobrio, uno al que admiraba y que probablemente le guiaría para comportarse y recuperarse de tal forma que pudiese convencer rápidamente a aquel jefe de que se podía corregir… le hiciese alucinar justo lo contrario, al auto que más dolores de cabeza le había estado dando en aquellos momentos y que seguramente, sería el primero en instigarlo para renunciar y arrojar su placa cromada en las narices de su jefe
"Vamos… es como si le respondieras a uno de esos villanos… solo que… más feo y con evidente necesidad de no verse tan enano… mira que tener que levantarse en una silla tan solo para estar por encima de ti… eso, ramé, es tener verdaderos complejos…"
-Ramé, ramé… porqué siempre esa palabra? –suspiró Finn cansinamente mientras que su jefe parpadeaba confundido por unos momentos
-Perdona?
-Mi nación me ha abandonado –replicó finalmente el auto gris plata virándose a su líder con un brillo rabioso en sus ojos verdes que hizo retroceder levemente al midget; nunca, en todos sus años de servicio, Finn McMissile le había hablado de una manera tan dura y cortante –mi gente, la agencia a la que juré con mi aceite y con cada una de mis heridas servir hasta el final… me abandonaron, me dejaron a merced de lo que pudiera pasarme y sinceramente, ahora entiendo por qué Leland prefirió mil veces llamarme primero que a ninguno de los del equipo de rescate
Dijo respirando levemente agitado, observando casi con incredulidad a su líder que le veía estoico, como si aquello no fuese todavía más antinatural de lo que ya lo era
-Cuándo fue que tomaron la decisión de que Leland no necesitaba de ningún apoyo y que moriría a causa del profesor? –inquirió entornando suavemente los ojos y se alarmó al notar como su jefe parecía palidecer solo un poco
Por Mills… él solamente estaba diciendo aquello porque se sentía enfadado, porque estaba desesperado y porque se sentía tan vacío que de alguna manera quería recibir una confirmación de que aquella figura que su mente formaba en su imaginación y que representaba en aquellos momentos al único coche que se había preocupado por él, estaba equivocado al respecto de lo que aseguraba, era la base de Chrome; y sin embargo ahora se veía atropellado de forma arrasadora por unas expresiones en el carro que tenía delante que jamás se había percatado, que podía notar
O más bien… que ahora estaba empezando a distinguir porque apenas hacía unos meses había empezado a poner más atención a los detalles más unidos a las emociones de los otros automóviles que a lo que pudiese sacarles como información de trabajo
Nuevamente, se sentía asqueado
-Su sacrificio era necesario para que la información requerida llegase, gracias a lo cuál se pudieron salvar incontables vidas –dijo finalmente su jefe mirándole casi como si lo desconociese mientras que el horror ahora pintaba el rostro del británico –tú siempre fuiste también de la idea de que el deber iba por delante de la vida de cualquiera y que a veces, había que apostar la existencia de algunos agentes con tal de que el fin principal se cumpliese cabalmente –recitó aquel auto para luego, golpear tan fuerte el escritorio delante suyo con su llanta que hizo dar un salto al auto gris plata que tenía los ojos desorbitados por el horror –sabías perfectamente bien que de ser necesario tú mismo serías sacrificado y siempre aceptaste eso con honor y con orgullo!
-Eso era antes de saber que mi sacrificio no significaba nada y que les daba lo mismo lo que cualquiera de nosotros sintiera de por medio o-o-o si teníamos que traicionarnos entre nosotros como si no sirviéramos todos a un mismo motivo o-o-o-o-o QUE MI MALDITA VIDA NI SIQUIERA CONTABA COMO UNA!
Ni siquiera supo que era lo que le había impulsado a gritar de aquella manera pero estaba seguro de que la conmoción ya se estaba formando del otro lado de las puertas, por parte de los agentes de mayor nivel que seguramente pasarían aquella conversación a los de rangos bajos y de ahí, no pasaría ni una hora sin que todo el edificio supiese que Finn McMissile le había gritado a uno de los jefes superiores; se había llevado una llanta casi por delante de la boca, alarmado por lo que había terminado por decir mientras que mentalmente empezaba una batalla de reacciones, desde la vergüenza más profunda hasta una especie de alivio extraño al sacar aquello. Incorrecto, terrible… algo que negaba con todas las fuerzas de su alma pero que ya alguien más le había gritado también.
Su vida contaba
Su vida tenía significado
No era solamente un objeto, un algo, una herramienta que se podía tirar a la basura cuando dejara de funcionar así como Leland no lo había sido.
Él estaba vivo…
Y nuevamente ese golpe, como si de un mazo se tratase le hacía tambalear hasta los cimientos mismos de todas sus creencias. Solo que esta vez no había un corredor idiota y necio que le estuviese estampando esa verdad en el rostro; había sido su propia voz la que lo había expresado, derrumbando años y años de negación y de intentar matar cualquier otra emoción que no fuese una lealtad férrea y ciega a Chrome. Observando por primera vez al auto delante suyo ya no como la máxima autoridad que sabía todo lo que tenía que hacerse para cumplir con lo correcto y con lo esperado de ellos… sino como ese sujeto que, como bien le había dicho ese "alguien"… ni siquiera se preocupaba en arriesgar el parachoques mientras lo tuviese bien ubicado en su asiento.
Nuevamente, comenzaba a sentirse terriblemente mareado…
-Vaya… -la voz de su jefe sonaba lejana, vacía, casi como un eco ahogado que apenas y comenzaba a llegarle –mira nada más. Una misión simplona, sencilla, que esperábamos que te ayudase a refrescarte un poco después de lo que pasó en ese desastroso Prix… y nos has regresado convertido en un automanista –gruñó de muy mala gana aquel líder negando varias veces con la cabeza –es por eso que te escondiste todas estas semanas lejos de la agencia, McMissile?... estuviste alargando una misión de campo básica hasta para el novato más torpe e imbécil de la academia, porque repentinamente la culpa de tus crímenes pasados te alcanzó debido a la muerte del agente Turbo y ahora te atreves siquiera a cuestionar los motivos de Chrome? Seguramente lo que has pasado no ha sido nada en realidad, realmente habrás vivido cosas así en otras ocasiones y como quiera solías cumplir con tus deberes, no hay necesidad para dar estas excusas infantiles…
La voz de aquel jefe era cada vez más dura y baja y el dolido Aston martin le devolvió una mirada cargada de dolor y rabia reprimidos, palideciendo tan fuertemente que parecía estar a punto de desmayarse
-Excusas?... esconderme? –resopló temblando furioso –en verdad le llama "una excusa" a todo lo que pasé en los pasados meses? –la expresión levemente confundida del otro auto descolocó por unos segundos al espía –una misión de escuela básica siquiera se parece a todo eso!? –volvió a replicar mientras movía una llanta en ademán hacia un lado –lo que tuve que ver y vivir durante los últimos meses no tiene comparación en NADA! ABSOLUTAMENTE NADA!... con una misión de campo básica, literalmente cualquier información que hubiésemos tenido al respecto de los motivos de las láminas para emigrar a Estados Unidos y lo que estaban haciendo demostró ser una falacia y la mente criminal detrás de todo esto…!
-Para, para, para! –interrumpió su jefe mientras que el espía delante suyo entornaba los ojos, apretando los dientes –de qué demonios estás hablando, en nombre de la reina!?
Si no hubiera conocido tan bien a su jefe, el McMissile hubiese creído que se trataba de una broma horrenda. Pero no. Sabía muy bien que aquel auto no estaba bromeando en lo absoluto y por su tono de voz podía entender que desconocía verdaderamente aquello a lo que se estaba refiriendo; o era eso o realmente estaba queriendo probar hasta dónde llegaban sus límites puesto que a esas alturas, ya era para que le corriesen de Chrome y tratasen de borrarle la memoria de la computadora, si no era que le mataban para no dejar huella.
Le dolía la cabeza terriblemente…
-Las imágenes…
-Esa basura que conseguiste? –replicó su jefe con expresión de fastidio mientras que el espía de color gris plata ahora era quien colocaba una gran expresión de desconcierto y de confusión –últimamente estás fallando bastante en eso y tengo que decirlo, en las altas oficinas comenzamos a sentirnos bastante decepcionados de ti…
Aquello en verdad había dolido.
Nunca, jamás en toda su carrera le habían llamado inútil o una decepción. Y sin embargo…
Conforme su jefe abría su computador y comenzaba a mostrarle las pocas imágenes que enseñaban el interior de las bodegas y a las láminas que iban trabajando en estas, el McMissile comenzaba a darse cuenta de que algo no estaba correcto en ello; las fotografías que se mostraban no eran del todo inútiles pero no había ni rastro del video de su ridícula captura o de todo lo que le habían estado haciendo durante aquellos días. Era como si simplemente, toda esa información se hubiese desvanecido en la nada y por unos momentos incluso comenzó a dudar de que hubiera ocurrido ya que…
Cómo iban a desaparecer las imágenes y los videos más específicos de aquello por lo que había pasado mientras que se había salvado solamente lo que mostraba parte del interior de esa bodega y el exterior?
No tenía ningún sentido, cuando hubiera revisado su señal grabada al salir de aquel lugar esta seguía intacta, solo esperando por un canal libre de recepción
-Bueno… admito que no son del todo malas y por lo menos ahora sabemos a dónde se han ido algunas de las basuras que Axelrod y Zundapp tenían bajo su cargo –cedió aquel auto en el escritorio como si intentara ser paciente a pesar de todo, clickeando en las imágenes que iban apareciendo para luego, señalar con un lápiz digital a tres coches –al menos al fin tenemos la localización de estos tres que consiguieron evadir la captura… aunque a estas alturas ya no dependería de nosotros sino de la agencia americana que no deja de culparnos por la pérdida de su mejor agente a pesar de que les dejamos saber que nosotros también perdimos al nuestro…
Aquel midget entornó los ojos fastidiado mientras que el espía delante suyo bajaba un poco la mirada
-Pero igual no dejan de subrayar el hecho de que fuera un americano común el que nos resolviese todo el trabajito y que además, salvase la vida de su majestad lo que solamente hace hervir mi gasolina –volvió a decir aquel auto cerrando todas aquellas imágenes mientras que el auto de ojos verdes suspiraba y se paraba de una manera más firme, imaginando lo que seguía –y tú no nos estás ayudando últimamente, vamos a tardar años en que nuestra reputación vuelva a elevarse por encima de la de los americanos… bendito Mills, vamos a perder varios trabajos debido a cómo ha quedado la agencia en comparación…
-Pero Chrome es internacional y siempre ha contado con un muy buen soporte y un historial de victorias que no tendrían por qué ser pasados por alto… -dijo el McMissile retomando un poco la calma mientras que su cabeza seguía dándole vueltas a todo –un error…
Se detuvo
Estaba justificándose?... en verdad había estado a punto de decir que "un error no lo significaba todo"? cómo era que había terminado pensando eso cuando él mismo se hubiese querido destrozar tan solo por pensar en la gravedad de lo que significaba un solo mal movimiento?
La impresión de todas las cosas que empezaba a ver bajo una luz diferente tenía que haberse mostrado de alguna manera ya que el auto del otro lado del escritorio pareció suspirar negando con la cabeza para luego, acomodarse mejor en su asiento
-Me temo que te regresamos al campo de acción demasiado pronto… -comenzó a decir aquel sujeto mientras que pulsaba con su llanta un botón para que se alzasen unos cuántos papeles en un soporte, recibiendo una mirada bastante tensa y casi alarmada del Aston martin
-Me van a suspender?
-No… pero no puedo hablar por toda la junta, Finn… estás en un punto en que muy probablemente se decida que te tengamos a prueba, no podemos arriesgarnos a que realmente termines por convertirte más en un activo de riesgo que en una ayuda y en estos momentos, nuestra reputación ya pende de un hilo… créeme, me gustaría que fuese diferente –añadió aquel auto observando casi con pena al agente delante suyo que bajaba la mirada con dolor, rabia y vergüenza –por años, fuiste el mejor junto con Leland, la dupla de ustedes dos nos trajo los años más dorados de la agencia… pero me temo que desde que convirtieron en un cubo a tu compañero y lo arrojaron al océano, me temo que has perdido en mucho el enfoque
El midget suspiró cerrando los ojos por unos momentos al mismo tiempo que lo hacía el auto plateado
-Te mandaré a descanso un par de semanas. Después de ello, entrarás por un rato a trabajo administrativo y… como apoyo en misiones menores –dijo aquel jefe mientras que el otro le volvía a ver con un gesto agotado –un supervisor irá a verte en estos días a tu apartamento y estará midiendo tu progreso. En verdad McMissile, no quiero perderte –aseguró aquel auto con un tono de voz tan conmiserado que el Aston martin solo se sintió aún más miserable –pero tengo que pensar en lo que es mejor para Chrome. Y un agente de tu edad y ya con estas condiciones que además está perdiendo el enfoque no solamente es un riesgo para sí mismo sino para su nación…
-Perdiendo el enfoque… -dijo por lo bajo el espía y por unos momentos comenzó a reír desganadamente, llamando la atención de su superior –así es como lo llaman?... he perdido el enfoque al entregar todo por una agencia que ni siquiera se preocupó en meses por ver si seguía con vida?
-Porqué íbamos a arriesgar a nuestros agentes a comprobar lo evidente? –inquirió su jefe y el Aston martin entornó los ojos dolido –no estás muerto, cierto?... fallaste miserablemente, es algo de lo que ya no se puede hacer nada, pero… bueno, si realmente te hubiera pasado algo grave ya lo sabríamos…
-En verdad?
-Somos Chrome, lo sabemos todo –espetó su jefe virándose para alcanzar un diario que estaba cerca y comenzar a leerlo antes de volver a ver al espía que sonreía tan fría y vacíamente que daba escalofríos
-Entonces si ese es el caso… supongo que no me queda más que admitir que estaba equivocado… -dijo y la voz le salió tan natural que se sorprendió de darse cuenta de que nuevamente, estaba resignado a que ya estaba al fondo nuevamente –vaya… nunca había tenido que hacer eso y ahora, gracias a mi propia organización tengo que hacerlo…
-El qué? –aquel midget gris plomo parecía cada vez más confundido y el McMissile negó un par de veces con la cabeza
-Aceptar que si en verdad, saben lo que sucedió en esa bodega y aun así no movieron una sola llanta o una sola tuerca para detenerlo entonces… quizá nunca fuimos lo que yo creí que éramos. Que quizá no somos mejores que aquellos a los que hemos metido a prisión o a quienes estamos persiguiendo tan fervientemente, pensando que ellos son los villanos en nuestras historias…
-Estás sugiriendo acaso que Chrome es en realidad, el malo de todo esto? –preguntó su jefe golpeando el periódico contra la mesa –te estás escuchando siquiera un poco McMissile?... qué demonios está pasando contigo?
-Nada. La vida, supongo –suspiró el espía antes de pararse firme mientras alzaba la cabeza orgullosamente para luego, hacer un gesto de despedida –estaré en mi apartamento como me lo ha pedido, a la espera de mi supervisor –anunció calmadamente para finalmente, darse la media vuelta –que pase una buena tarde, señor…
-Si… claro –gruñó aquel midget observando como finalmente el espía salía de su oficina para luego, negar con la cabeza y volver a tomar su periódico –maldición. Creo que tendremos que enviarlo a formatear su computador antes de que se nos salga de las manos –rechistó aquel jefe mientras que dejaba aquel asunto de lado
Espías
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Por su parte el Aston martin tan solo conducía con la mente en blanco por los pasillos de la agencia sin siquiera prestar atención al resto de agentes que le observaban y que murmuraban entre sí no solo por el comportamiento que había tenido con el espía más joven al que casi había enfrentado sino por haber sido llamado por uno de los jefes a los pisos superiores; generalmente, cuando aquello sucedía era porque le iban a felicitar o alabar por un buen trabajo o darle información clasificada que requería de su revisión para la siguiente misión
Nunca le habían enviado llamar para algo como aquello
A prueba
Le habían puesto a prueba y además, estaría bajo supervisión porque para Chrome ahora él significaba un riesgo.
Jamás Leland hubiera permitido algo como aquello
"Renuncia entonces. No les debes nada…"
-Sabes que no puedo hacer eso… -dijo en un tono lánguido y débil, sin levantar el rostro o la mirada conforme conducía por las calles de Londres apenas y notando qué camino tomaba –tengo un deber con mi país, con sus habitantes… no puedo darles la espalda…
"Pero ellos si pueden dártela a ti?... ya estamos de acuerdo en que tu vida también cuenta, no?... entonces, también debería importar como para que ahora sean ellos los que tengan el deber de cuidar de quien sacrificó lo que tenía por ellos…"
-Sigues siendo demasiado utópico… ojalá que el mundo fuera así de perfecto… -sonrió y se rió entre dientes para luego, escuchar que la voz que le hablaba al oído lo hacía ahora de una manera más suave
"Nunca dije que fuera perfecto. Pero… es parte de la misma justicia que tanto abrazas para que exista. Si partimos de tus ideales entonces, cualquier auto entra en el derecho de recibir su justo pago por lo que ha hecho. Y es tu turno de cobrar también porque si no, entonces no es justicia, es tan solo estirar el balance hacia uno de los lados por el beneficio de unos cuantos. Así que, ya va siendo hora de tirar hacia tu lado también, no crees?"
Se detuvo frente a la puerta de su apartamento
Estaba agotado
De muchas maneras al grado de que apenas y había notado el largo camino que había hecho y lo que había subido en el elevador hasta finalmente llegar al hogar que Chrome les daba a sus agentes para tenerlos a la mano en caso de necesitarlos en una emergencia; aunque dudaba que en aquellos momentos fueran a llamarle si no era para hacerle una revisión psiquiátrica debido al espectáculo que había dado no solamente en los pasillos de la sede sino por lo que había presentado delante de uno de sus superiores que no había dejado de verle todo el tiempo como si lo que hubiese pasado fuese su culpa.
Literalmente
Casi podía leer en los ojos de aquel auto que incluso de haber sabido lo que le habían hecho durante aquellas horrendas semanas, le diría que había sido enteramente su culpa y que debía de aceptarlo como un pago a los errores cometidos durante su misión.
Apenas traspasada la puerta y apenas cerrada esta, dejó caer su cuerpo en el alfombrado y cerró los ojos por unos momentos intentando tranquilizarse.
Ahora estaba solo y por su cuenta
Como siempre lo había estado
No
No era cierto
Muy apenas abrió su maletero y alargó el pequeño dispositivo de imán que tenía en el centro de sus llantas delanteras para alcanzar un pequeño objeto que se había llevado consigo y que ahora, dejaba en el suelo alfombrado para moverlo un poco por delante de su capó y quedársele viendo largamente
Un trozo de metal con un trébol de cuatro hojas aún pintado en tonos brillantes
Ni siquiera sabía por qué se lo había llevado aquel día pero ahora se sentía incapaz de soltarlo, como si la voz que todo el tiempo había estado susurrándole proviniese de aquel diminuto objeto que se sentía más cálido que cualquiera de las cosas que tuviera a su alrededor; incluso a la distancia, incluso y a pesar de que sabía que todo eso era un error, el más grave de todos… aún le parecía sentir que lo unía al dueño de aquello de una forma en la que su fría lógica no conseguiría explicar ni en un millón de años.
Casi era como si aquel auto al que le pertenecía aquello estuviese recostado nuevamente a su lado, susurrándole que todo estaría bien y que podía dejarse caer porque iba a sostenerlo de todas maneras.
Pero entonces… abría los ojos y se daba cuenta de que no, no estaba ahí y solo eran sus memorias traicionándole nuevamente para dejarle ver que por ese motivo era que los agentes nunca se relacionaban sentimentalmente con otros autos; ese tipo de situaciones los hacía perder el enfoque y la concentración, orillándoles a cuestionar a una organización centenaria que solía ser el reflejo de todo lo que era correcto y que fungía como una especie de escudo que protegía a los autos alrededor del mundo.
Excepto a él
Y volvía a doler, con tanta intensidad que se desbordaba en todas esas emociones que habían estado prohibidas a su corazón por tanto tiempo que ya no sabía cuándo le habían cauterizado el corazón; solamente entendía que… en esos instantes, lo odiaba todo y se odiaba a sí mismo por sentir tan profundamente que nuevamente, solo quería morirse ahí mismo y dejar de pensar o de sentir cualquier cosa, solo quería apagarse y olvidarse de que alguna vez había sido feliz y de que había tenido la esperanza de volver a un sitio al que podía llamar su hogar.
Chrome era su familia. Ese apartamento era su hogar.
Y no había fuerza en el mundo que pudiese cambiar esa verdad.
Se cubrió el rostro con una llanta, sintiéndose más miserable que nunca mientras que nuevamente, se permitía sentirse como un niño pequeño al comenzar a derramar sus lágrimas de forma seguida y sin frenarlas.
Ya no podía más
Había empezado a sollozar y a encogerse, tratando de convencerse de que aquello era lo correcto pero al mismo tiempo sintiéndose terriblemente confundido y sin saber a quién acudir puesto que el único auto que podría haberle ayudado a lidiar con todo ya estaba muerto y el otro que había hecho hasta lo innombrable para cuidarlo, él mismo le había cerrado las puertas y se había escapado, demasiado temeroso de dar un paso más allá ante lo peligroso que era y lo prohibido que se reglamentaba para autos como él.
Por qué?
Porqué tenía que ser Finn McMissile?
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