Por cosas como esta es que no hay que dejar un celular al alcance de un borracho, pero al menos a Marinette le va a quedar claro que sus amigos no la olvidan y que van a estar ahí para ella contra viento y marea. Ahora si hicieran menos escándalo, su resaca se los agradecería. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. Assassin's Creed es del mismo modo, propiedad de UBISOFT. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos y a resistir como mejor podamos.
Puede haber spoilers de la tercera temporada.
MIRACULOUS CREED
Capítulo 18: Buenos amigos
Residencia Lahiffe.
Sábado, 7:53 am.
Se habían despertado temprano quizás porque tenían muchas cosas que coordinar para esa velada. Aprovechando ya las últimas noches del verano, habían invitado a todo su antiguo grupo de amigos del Françoise Dupont a una fiesta al atardecer en casa, por lo que tenían mucho que ajustar. Habían pedido permiso a la administración del edificio donde vivían para hacer uso de la terraza del techo, cosa que les habían permitido bajo el compromiso de pagar por los eventuales daños y de dejar todo limpio: aún así tenían que confirmar el uso del lugar y arreglarlo todo para pasarlo muy bien. Iba a ser un día agitado y querían que saliera perfecto.
Nino estiró un brazo y apagó el despertador. Se hubiera quedado en la cama de buena gana junto a su prometida, quien se hacía la dormida y disfrutaba del calorcito que compartían esa mañana. Aquella había sido la primera noche realmente fría en lo que llevaban de temporada y se habían tenido que levantar en mitad de la noche a buscar una manta extra, por lo que arropados por ese peso extra y la agradable sensación de la cercanía del otro, intentaban disfrutar todo lo que pudieran de aquella mañana.
—¿Es muy tarde para cancelar la fiesta? —preguntó Nino muy coqueto— No me quiero levantar…
—Sí lo es… invitamos mucha gente y hasta Adrien confirmó… viene con sus amigos del laboratorio.
—¡Ese Confirma Hasta Para Bautizo De Muñeca! —Nino suspiró y se acurrucó más abrazando a Alya— Creo que está compensando por lo encerrado que lo tuvieron de niño.
—Si tenemos hijos, recuérdame nunca tratarlos como Gabriel trató a Adrien, amor.
—Hecho. —Nino comenzó a acariciar la espalda de Alya— ¿Marinette dijo que vendría?
—No vendrá —la voz de Alya sonó por completo triste— De nuevo fallé… no pude convencerla. ¡Casi lo logro! De hecho cuando hablé con ella sonaba bastante alegre, pero no… algo dije que la asustó y ya no quiso seguir hablando —la periodista hizo un puchero, realmente acongojada. Nino le acarició la mejilla y le apartó algunos cabellos de la cara.
—¡No te pongas así, preciosa! Estás a punto de conseguir que Marinette venga a alguna de las fiestas. ¡No te rindas ahora! —Nino aprovechó para besarle la frente— ¿Y si me las ingenio para ir esta tarde con Adrien a buscarla? Será una gran sorpresa y te aseguro que no atinará a negarse si nos ve a los dos aparecer tan de repente…
—No sé, Nino. ¿Adrien sabe lo mal que está Marinette? ¿Crees que lo comprenda?
—Han pasado 10 años, pero sigue siendo el mismo tonto bonachón de siempre… incluso con hija.
Alya miró a Nino con ojos grandes y brillosos. Es que ya no sabía qué más hacer para poder ayudar a Marinette a salir del pantano en el que se había metido y conste que lo había intentado de todo, excepto arrastrarla fuera de su caverna directo a terapia. Nino le acarició la mejilla: era testigo de los esfuerzos de las chicas por recuperar a Marinette. Él mismo estaba preocupadísimo, y los demás chicos también, solo que lo expresaban de maneras distintas a como lo hacían las chicas. Besó a su prometida en la frente y se incorporó, buscando algo para abrigarse con la mirada: la noche había sido muy fría y la mañana no lo hacía tan mal.
—Adrien sabe que Marinette no está bien. Luka, Nathaniel y yo le contamos el otro día cuando nos juntamos a unas cervezas. —explicó con calma y esperanza— Mostró genuino interés, nos hizo montón de preguntas… quizás lo estás subestimando. —Nino se detuvo pensativo unos instantes— Ahora que lo pienso, tengo la sensación de que aquí hay gato encerrado… ¿Crees que ya se hayan encontrado?
—¿Esos dos? ¿Cómo crees? Terminaron pésimo en el colegio y hasta donde sé, Marinette lo ha evitado como a la plaga.
—Hasta donde sabes —acotó Nino— Lo digo porque tuve la sensación de que el interrogatorio de Adrien más iba orientado a querer comprarle un regalo o algo.
—¿Estamos hablando del mismo Adrien Agreste? —preguntó Alya divertida y extrañada. La chica se incorporó en la cama y se sopló el flequillo— ¡Quién sabe sus intenciones, pero lo que sí sé… es que pasó diez años sin hablarle y eso es mucho tiempo…
—Eso también juega a nuestro favor. Quizás verlo le hace recordar a Marinette viejos tiempos. —explicó Nino guiñándole un ojo. —Iré a preparar el desayuno, hermosa, ma vie!
Nino desapareció coqueto en dirección a la cocina y Alya aprovechó para revolcarse en su lado de la cama, en un intento de captar mejor el olor de su chico. Abrazó la almohada y cerró los ojos, suspirando profundo y por momentos se anduvo quedando dormida. ¿Quizás pasaron 20 minutos? ¿O fueron menos? El hecho es que estaba tan cómoda y a gusto que eso de poco podía importar…
—¡ALYA!
Nino la llamó con alarma, con ese característico tono de voz que indica que ha ocurrido una tragedia. De golpe Alya se levantó y salió corriendo a la cocina apenas arreglándose el pijama, intuyendo una emergencia, pues Nino no era de los que gritaban así sin motivo. Cuando llegó con su prometido, éste tenía su celular en la mano y la miraba como si hubiera visto un alma en pena. A su alrededor podía ver la evidencia que el chico estaba en pleno proceso de poner la mesa para el desayuno, pero que de la impresión se había quedado frío.
—¡¿Escuchaste El Mensaje De Marinette?! —preguntó Nino angustiado mientras le mostraba el celular— ¡Mandó Un Mensaje De Voz Al Grupo!
—¿Qué Cosa? ¿De Qué Hablas? —Alya se lanzó hacia el celular de Nino y rápidamente abrió la app de mensajería. Justamente ahí había tres mensajes de voz, todos de Marinette… y por alguna razón le temblaron las manos— ¿Qué dicen? —preguntó temerosa.
—Escúchalos tú misma.
Alya se mordió el labio y le dio play al primer mensaje… apenas se escuchó un sollozo de 3 segundos antes de cortarse. Pasó al segundo, en donde se oyó ya un llanto más abierto. La periodista revisó las horas a las que se habían enviado, notando que habían pasado 15 minutos entre uno y otro. Fue cuando le dio click al tercero.
—Ya no puedo más… me voy a volver loca. ¡Soy un asco de ser humano! Los dejé a todos, y no sé por qué. ¡Soy una cobarde! No pude pedir ayuda, ni supe cómo. Se me vino el mundo encima, me agobió la soledad… de pronto ya nada tuvo sentido: ¿Cómo perdí tanta fuerza? No fui capaz… ¡Me siento tan sola! —el mensaje se interrumpía a ratos con un llanto desconsolado. Quizás por eso pasaron por alto (y el susto que se estaban pegando) ese acento tan característico de quienes están muy pasados del límite permitido de alcohol en sangre— No soy capaz de seguir así, no quiero, no sé como salir. ¡los echo tanto de menos! Los veo tan felices y ¡No se crean que eso me hace feliz a mí! Pero… BUUUU… siento que la angustia me acuchilla el alma y me ata de manos… ¡Esto no es vida! Necesito ayuda para salir de aquí, me voy a morir… ¡quiero acabar con todo! Sería un descanso tan fácil… —Marinette volvió a ponerse a llorar a mares y parecía hacerlo en eco… casi como si hubiera otra persona llorando con ella— ¡Los quiero tanto!
En ese momento se escuchó un golpe muy fuerte, como un peso que cae muerto al piso, un vidrio que se quebraba y un grito que quedaba interrumpido porque simplemente ya no había más mensaje. Alya y Nino se miraron aterrados, con el alma en los pies. Quizás si hubieran sabido que Marinette había enviado ese mensaje ebria como tonel, que el llanto en eco había sido Mariya y que lo demás había sido Marinette gritando al caer de su silla, botando una botella de paso que se había quebrado contra el suelo no hubieran estado tan preocupados, pero como no conocían el resto del contexto, se miraron estupefactos, pensando lo peor. ¡Seguro que Marinette había saltado por la ventana hacia su muerte!
Alya dejó el celular sobre el mesón y con los ojos llenos de lágrimas miró a Nino, quien estaba helado de la impresión. Tres segundos después corriendo al cuarto, sin necesidad de ponerse de acuerdo, vistiéndose a las rápidas y sin otro objetivo que llegar cuánto antes al departamento de Marinette, asustados a morir.
Y conste, lo hicieron en tiempo récord. Cuando llegaron a las inmediaciones del edificio, vieron que no había cuerpo tirado en el asfalto, eso era buena señal. Sí se encontraron a Nathaniel en la entrada del edificio, mirando hacia arriba, como tratando de dar con la ventana de Marinette. Estaba en pijama, al igual que Kim y Marc: todos estaban muy perturbados y no se atrevían a entrar al edificio. Evidentemente también habían escuchado el mensaje.
—¿Alguno ha subido? —demandó saber Alya ni bien se les acercó. La quedaron viendo espantados.
—No —dijo Kim— No nos atrevemos ni a subir…
—Tengo miedo de ir… —Marc tenía un nudo en la garganta— ¿Qué clase de amigo soy que no me atrevo?
—Sabrina mandó un mensaje…
—¡Sabrina está en Inglaterra! —exclamó Nino.
—Sí, pero también está en el grupo del whatsapp. Dice que le preguntó a su papá y que nos recomienda que tenemos causa probable para forzar la entrada… que vendrá ni bien se desocupe—explicó Nathaniel, angustiado— Pero no sabemos cuál es su departamento y…
—Yo sí sé cuál es.
Alya no esperó más. Entró al edificio y se abalanzó sobre el ascensor, apenas saludando al conserje, quien miraba todo con creciente interés. La joven periodista apenas se fijó que cuando por fin se cerró la puerta del ascensor, llegaban al lugar Mylene, Iván y Max. No, ella tenía un objetivo y ese era llegar con su amiga, y ni el mismo Papillón se lo iba a impedir. Apenas fue capaz de esperar que la puerta se abriera cuando por fin llegó al piso. Parecía que se había tardado una eternidad. A zancadas se abalanzó sobre la puerta y…
Se detuvo de golpe. Una barrera psicológica de terror se le interpuso justo por delante de su nariz y un vacío de terror la paralizó sobre sus pasos. Alya casi lloraba de susto: las manos se le pusieron heladas y rígidas y sus piernas no le respondían, como si pesaran una tonelada y media cada una. Una puerta la separaba de su mejor amiga…
¿Y si se había matado? ¿Cómo no fue capaz de detectar las señales? ¿En qué falló que no pudo ayudarla?
Se armó de valor y tocó la puerta. Maldiciéndose entre dientes, buscó con torpes manos la copia de la llave que sabía que tenía al fondo de su bolso y se dispuso a entrar al departamento, pero antes de poder siquiera usar la llave, esta se abrió revelando algo que nunca habría esperado ver…
¿Qué brujería era…?
—¡¿ADRIEN?!
Departamento de Marinette.
Momentos antes.
Adrien abrió los ojos, aunque sentía que no había descansado nada. Había dormitado en el sofá durante la noche: tenía una manta encima y se le ocurrió que a lo mejor Tikki, Kaalki o ambas habían tenido la gentileza de cobijarlo. La noche había estado helada con ganas. Dudaba que Plagg hubiera ayudado, su kwami dormía acurrucado en su cabello, y su novia tampoco lo había hecho, considerando el estado en el que quedó tras la charla de chicas de la noche anterior.
Remolón, se incorporó y elongó los brazos cual si fuera un gato real. Se puso de pie y caminó hasta el cuarto de su novia, a quien encontró acurrucada entre sus cobijas, durmiendo y roncando cada tanto. Tikki dormía sobre la almohada, arropada con una mini mantita. Revisó que no hubiera vomitado, cosa que había hecho mucho al llegar a casa (casi se había ido por el excusado la pobre), y tras arroparla un poco más, le dio un beso en la frente y se metió al baño, buscando refrescarse un poco.
Al salir, se dirigió a la cocina y se dispuso a preparar un desayuno ligero, dejando dos aspirinas a la mano y consideró preparar ese menjurje con huevos crudos para aliviar la resaca. Al menos a él solía darle resultado.
—Plagg… recuérdame preguntarle a Iván como destiló el vodka: quizás qué mugre le puso…
—Lo mismo de siempre, cachorro, pero Marinette es mitad asiática…
—¿Y eso qué tiene que ver?
—No toleran bien el alcohol, cachorro tonto. —Plagg dijo mientras flotaba por ahí— ¿Y mi quesito, guardián?
Adrien solo rodó los ojos y siguió navegando por la cocina, buscando algo para preparar. Puso a hervir agua y como no encontró mucho qué cocinar (el refri de Marinette estaba más vacío que el corazón de su padre), decidió tomar su celular para pedir desayuno a domicilio…
… y fue cuando se dio cuenta de la tonelada de mensajes que había llegado al grupo de sus ex compañeros del Françoise Dupont.
—¿Pero qué…?
Vio los mensajes de voz de Marinette, y una miríada de mensajes extras que habían sido enviados por todos y todos y cada uno de esos mensajes estaba más aterrado que el anterior. ¡Hasta Sabrina estaba preguntando por novedades! (mientras no le dijera a Chloé todo bien). Se mordió el labio y decidió escuchar qué diantres había enviado su novia al grupo y no pudo evitar una mueca de dolor y preocupación ni bien terminó de escucharlo.
—Y por esto, nunca debes dejar un celular al alcance de un borracho —se dijo Adrien a sí mismo, mientras se soplaba el flequillo.
—Cualquiera que escuche eso creería que se mató —comentó Plagg.
—Con razón estaban todos tan asustados —Adrien se rascó la nuca— ¡Oh la lá! Esto va a estar complicado de explicar.
¡TOC, TOC, TOC!
—Y así comienza —murmuró Plagg al escuchar el llamado a la puerta.
Adrien suspiró y caminó hacia la puerta. Ya se le ocurriría algo conforme se diera la situación. Si había algo que sabía hacer, eso era adaptarse. Comenzó a escuchar el característico ruido de alguien tratando de usar una llave, por lo que se apresuró en abrir. Cuando lo hizo… se encontró cara a cara con una aterrada periodista amiga suya.
Quien por cierto, al verlo tuvo una serie de errores de sistema en el cerebro. En verdad dejó de funcionar debido a un error crítico.
—¡¿ADRIEN?!
—Bonjour mon amie! —saludó con más alegría de la que debía ser legal tan temprano y en circunstancias tan angustiosas.
Alya se quedó en blanco unos segundos, antes de recordar el motivo que la había llevado hasta ahí. Lo apartó de un empujón y se abrió paso al interior del departamento. Adrien apenas juntó la puerta en favor de las zancadas que tuvo que dar para detener a su amiga e impedir que entrase cual huracán al cuarto de Marinette a despertarla. O sea, apreciaba su preocupación, pero como que en ese momento su chica no necesitaba alaridos estridentes. Nunca le hacen bien a la resaca.
—Tranquila, no pasa nada… —el rubio se interpuso delante de Alya y la hizo retroceder— ¡Todo está bien! No pasa nada.
—¡MARINETTE! Déjame pasar, Adrien Agreste: ¡Estoy que me MUERO de la angustia! —Alya estaba en verdad al borde de las lágrimas— Hazte a un lado por…
—¡Shhhhh! Marinette tuvo una noche muy… errr… movida. ¡Mejor dejarla dormir!
—¡¿A Qué Te Refieres?! ¿Tienes idea del susto que…? —Alya frunció el ceño— ¡Espérate un momento! —la mujer retrocedió un paso, mientras sufría un caso de Error 404: Sense not found— ¿Qué haces aquí?
Adrien, al verse enfrentado a los ojos castaños de Alya, quien se debatía entre hacerlo a un lado, saber el chisme, ver cómo estaba Marinette e interrogarlo (no necesariamente en ese orden), sintió como un escalofrío le recorría el espinazo, junto con una gran gota anime. En algún lugar de la casa, Plagg se descojonaba de risa. Evidentemente el joven héroe de París tenía que decirle la verdad a la periodista, pero ¡Tantas posibilidades para reírse a sus costillas! O sea, al menos él sabía que Marinette estaba bien, solo estaba durmiendo la mona, pero Alya no. ¿Sería ético jugar con los sentimientos de Alya?
—Acompañar a Marinette. —reconoció Adrien como si nunca hubiera roto un huevo— ¿Escuchaste el mensaje que mandó? Casi me morí del susto. Así que vine.
No, no sería nada ético, pero sí muy divertido. Pudo ver el tic nervioso en el ojo derecho de Alya.
—A ver… ¿Marinette también te llamó?
—No, dejó un mensaje de voz en el grupo. ¿Lo escuchaste? Coincidió que estaba despierto, así que lo revisé casi en seguida —Adrien puso una adorable expresión de inocencia e incomodidad— Minnie estaba mañosa.
—¿A las 3 am?
—¡Mi hija no se dormía! —exclamó compungido— Desde que murió su mamá no duerme en las noches. ¡No hay como dormirla y nada de lo que hago resulta! —Adrien bajó los hombros derrotado— ¡Me quiero lanzar al tráfico! No duermo bieeeeeen… —rezongó para mejor efecto.
Alya retrocedió estupefacta, con su mano sobre el corazón y muda. Bueno, esa excusa tenía sentido, bastante da hecho: los recién nacidos alteran el ciclo nocturno de cualquiera, pero… eso no lo explicaba todo. Y su sentido arácnido, digo, su sentido de periodista le estaba tirando de varios nervios.
—¡¿Por qué estás aquí?! Hace como 10 años que no ves a Marinette, ¿Y vienes de pronto en medio de la noche así tan campante a ver cómo está? ¡¿Y por qué te dejó pasar así no más?! —Alya se pasó las manos por la cabeza— ¡¿Cómo sabías que Marinette vive aquí y como entraste?! Ooooooh… no. ¿Qué Estás Ocultando, Infeliz?
—Pues veamos… —Adrien tenía la actitud más casual de la tierra y comenzó a enumerar razones tan inocente y travieso, que Alya estaba a segundos de pegarle con el bolso hasta que se le pasara lo payaso— Vine porque me preocupé por Marinette: ese mensaje que puso me hizo pensar que iba a saltar por la ventana… Vi a Marinette ayer como a las 19 horas; supongo que me dejó pasar porque me reconoció y tengo llave de su departamento. ¿Quién crees que la ayudó a mover los muebles?
—¿La empresa de mudanza?
—Nah. Fuimos dos de mis colegas del laboratorio y yo hace poco más de un mes —dijo con una sonrisa de comercial de pasta dental.
Oficialmente Alya perdió el alma en ese instante: tuvo un patatús de los feos en toda regla. ¡PAREN EL MUNDO! ¿De Qué Se Había Perdido? ¡¿Y Se Decía A Sí Misma Periodista?! ¿Cómo No Se Dio Cuenta De Que…?
—¡Aguántate cinco segundos! ¡¿Estás saliendo con Marinette Y NO ME HABÍAN DICHO NADA?!
—No preguntaste.
—¡AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAAH!
Alya pegó un grito de aquellos y retrocedió hasta sujetarse de la pared. Al verla, Adrien se largó a reír a carcajadas mientras veía un sinfín de emociones pasar por el rostro de su vieja amiga. Hasta se le ladearon los lentes e hiperventiló mirándolo con tanta sorpresa que no encontraba palabra alguna para describirlo.
¡Seguro que había una palabra en alemán para expresar como se sentía en todo caso!
—¡Connard! ¡Lo Estás Disfrutando!
—¡ALYA, MARINETTE!
La puerta había quedado junta y eso había sido una bendición encubierta. En ese instante, Mylene, Juleka y Alix, esta última con una barra metálica con la que pretendía abrir la puerta por las malas, irrumpieron aterradas al interior del departamento, imaginándose lo peor. Estaban saliendo del ascensor, cuál más asustada que la otra, cuando escucharon el grito de Alya y pues… pensaron en lo indecible.
Claro que al ver a Adrien ahí tan campante y a Alya con el soponcio a flor de piel se detuvieron en seco sin saber qué pensar.
—¡¿TÚ?! — Alix apuntó a Adrien con la barra.
—¡Bonjour a todas!
Justo detrás de Alix, quien había sido la última en entrar, llegó Marc, quien no perdió tiempo en saludos y se abalanzó hacia la puerta: llevaba un botiquín con él por si acaso. Parecía que había ido corriendo a comprar uno a la farmacia cercana.
—¡MARINETTE! —Juleka, Marc y Mylene gritaron al mismo tiempo e ignorando de momento al rubio. Alya recordó a lo que había venido y junto con los demás, se abalanzó sobre la puerta.
Adrien se llevó las manos a la nuca y sonrió de oreja a oreja, disfrutando el caos que se había desatado con todo el gusto del mundo. En algún lugar de su cerebro algo le decía que debía tener más empatía por la horrible preocupación que tenían sus amigos, pero no podía evitarlo. En eso entraron a la casa Nino, Nathaniel y Luka, quienes vencieron sus pudores y animados por el griterío, irrumpieron en el departamento. Iván, Kim y Max se quedaron fuera, como en espera de noticias. Al igual que Alya, se lo quedaron viendo extrañados.
—¡Mon poté! —saludó Nino, perplejo— ¿Escuchaste el mensaje?
—Yep. Anoche. Vine en seguida.
—Oh. ¿Ya te habías visto con Ma-ma-Marinette? —preguntó Luka, volviendo poco a poco a su característica calma.
—¡Oh sí!
—Ouh —fue el único comentario de Nathaniel.
Todos, TODOS, hervían del chisme.
¡Oh, Adrien apenas se aguantaba la risa! Nino se mordió un pulgar muy pensativo y estuvo a punto de dar un comentario cuando la puerta del cuarto de Marinette se abrió y ahí estaba ella, la causa de todo el escándalo, como una suerte de criatura que acababa de emerger de las profundidades de un pantano: pálida, despeinada, con el maquillaje corrido, los ojos rojos, vestida todavía con la misma ropa de la noche anterior, con una resaca del juicio final y oliendo extraño.
—¡SHHHHHHHHHHHHHH! —siseó Marinette, visiblemente adolorida.
—¡MARINETTE! —exclamaron todos y se le vinieron encima.
—¡AAAARGH! —la aludida alcanzó a taparse las orejas, mientras un mar de brazos, llantos y similares trataban de alcanzarla para asegurarse que seguía viva— ¡¿Por Qué Hay Tanta Luz Y Gente?!
Las chicas sujetaron a Marinette y la sacaron del cuarto. Comenzaron a revisarla en seguida, como buscando heridas y queriéndose asegurar que estaba bien y sana. Los chicos dejaron de prestarle atención a Adrien y se acercaron un poco a ver cómo estaba. Alya lloraba mientras la abrazaba. Juleka intentaba peinarla (el cabello lo tenía hecho un nido de ratas), Mylene y Marc trataban de arreglarle las ropas y Alix, quien estaba unos pasos alejada, se tapaba la cara mientras lloraba de alivio. Luka estaba junto a ella, rodeándola con un brazo.
—¡MARINETTE! ¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO? ¡ME DISTE UN SUSTO DE MUERTE! —la regañó Alya— ¡No Vuelvas A Hacer Eso!
—¡CASI NOS MATAS! —Exclamó Juleka con los ojos brillosos, tratando de arreglarle los cabellos— Pensé lo peor… no soportaría otro funeral…
—¡Cuánto me alegro de que estés bien! —decía Marc mientras la tomaba de las manos— Oh, Mon Diéu! Mírate no más como tienes la piel… ¡Tú no estás bien!
—¡Yo No Más Me Alegro De Que Esté Viva! —lloriqueó Mylene— No Voy A Aguantar Otro Susto Como Este.
—¡Yaaaaaaaaaa! ¡Cállense Que Me Desesperan…! —se quejó Marinette abrumaba por todo lo que estaba pasando. Apenas procesaba bien todo por culpa de la resaca— ¿De dónde salieron todos?
Entonces, Adrien activó el mensaje que Marinette había enviado en medio de su borrachera, el que por cierto la joven heroína ni recordaba siquiera. La cara que puso fue de antología y al cabo de unos segundos le hizo sentido que hubiera tanta gente metida en su casa. Le dolían hasta las pestañas, no lo duden, pero un puchero de emoción y humildad le brotó de los labios. Se tapó la cara con ambas manos.
—Te dije que no le aceptaras tragos a Mariya —dijo Adrien muy serio, mientras se guardaba el celular en el bolsillo.
—¡No Me Dijiste Nada!
—¿Ah no? Ooopsie.
—¡Mon poté! Tu juegas con fuego —dijo Nathaniel bastante más aliviado y travieso— ¿Quién es Mariya?
—Una de mis colegas del trabajo.
Como que no necesitó decir mucho más. Las chicas tuvieron una idea más o menos general de lo que había pasado y en seguida tomaron todas las riendas de la situación. Juleka y Alya se llevaron a Marinette al cuarto para que se aseara mientras Marc, Max y Mylene comenzaban a poner un poco de orden. Kim e Iván entraron a saludar y a aclarar detalles, pero las chicas rápidamente los enviaron a comprar desayuno para todos. Nathaniel comenzó a hacer algunas llamadas, informando que Marinette estaba bien y que pronto daría más noticias. Adrien intentó ir con ellos, pero Alix lo sujetó del brazo y lo amenazó con la barra.
—¿Te encontraste a Marinette borracha?
—Sí. Err… bueno, a las dos…
—Sigue hablando.
—Dejé a Mariya en su casa y me traje a Marinette… no quise dejarla sola y… —mientras explicaba, Alix le metió presión con la barra— ¡NO Le Hice Nada! ¿Por Quién Me Tomas?
—¡Más Te Vale Que No Te Hayas Aprovechado Del Pánico, Agreste! —amenazó Alix dándole topecitos con la barra— ¡Porque de lo contrario, esto te va a llegar tan profundo que vas a terminar hablando finito!
Sin despegar la mirada de la barra, Adrien levantó las manos en señal de paz y asintió frenéticamente. Alix era perfectamente capaz de hacer aquello, por lo que prefirió no provocarla más allá de eso. Luka puso paños fríos al asunto, diciéndole a los demás que fueran por el desayuno mientras él salvaguardaba la pureza de Adrien, quitándole la barra a su esposa, a quien besó en la mejilla.
—Él sabe, Chérie. No es del tipo de persona que se aprovecharía de Marinette —Luka se volvió hacia Adrien con una expresión traviesa— ¿Qué tan ebria estaba?
—Cantaban en ruso.
—¿Qué tomaron? —preguntó Nino.
—Vino y vodka de dudosa procedencia.
—¿Sabes que Marinette es parte asiática y que no aguantan nada? —preguntó Nathaniel preocupado.
—¡Claro que lo sé! —exclamó Adrien— Su parte francesa la ayudó a tolerar algo…
—¡Seguro solo el vino! El vodka es de otra estirpe. —rezongó Marc.
Adrien se encogió de hombros. Momentos después Marinette salió de su cuarto acompañada por sus amigas, mucho más fresca y peinada, pero a todas luces con la peor de las resacas de la vida. En lo que la sentaban en el sofá, alguien llegó con las aspirinas que Adrien había apartado antes para ella y le dieron un vaso de agua. Para entonces Kim e Iván ya habían llegado con el desayuno, el que rápidamente fue compartido entre todos y pronto todos estuvieron comiendo, aunque Marinette solo quería morir una semana completa, de la vergüenza y la resaca.
Aún así pidió escuchar de nuevo el mensaje, y una vez que éste terminó se largó a llorar de lo lindo tras intercambiar miradas con Adrien. Estando sobria la chica confió en sus amigos, en como la ansiedad le carcomía los nervios y como no era capaz de seguir sola. Pedir ayuda se le estaba haciendo cuesta arriba, que sabía que no podría hacerlo de golpe y sobre todo que no tenía las herramientas como seguir. Cierto… ya había tenido varias sesiones de terapia, pero a diferencia de veces anteriores, ¡esta vez quería sanarse!, pero sola… no podía.
Y sí, Iván sabía que Marinette llevaba algunas sesiones, ¡de hecho había ayudado a coordinar la primera cita!, pero como buen profesional, guardó el secreto.
—NO estás sola amiga. ¡NO lo estás! —dijo Alya con la voz en un hilo, una vez que Marinette hubo terminado de hablar.
—Estamos contigo. ¡Para lo que necesites!
—Así sean las 3 de la mañana —confirmó Iván con gentil seriedad. El hombre se quedó mirando a Adrien— Alguien estuvo a las 3 de la mañana en todo caso… —añadió con una sonrisa torcida.
—Lo que me lleva a la pregunta… ¿Qué onda ustedes dos? —preguntó Marc de pronto. Todos se quedaron viendo de Marinette a Adrien… como este lucía una sonrisa digna del gato Cheshire, se volvieron a Marinette.
—Me lo encontré poco antes del funeral de Kagami… —confesó la diseñadora. No era exactamente mentira.
—¡Eso fue hace como dos meses y medio! —exclamó Alya
—¡Shhhh! ¡No interrumpas! —reclamó Marc, quien estaba tomando notas mentales, como buen escritor que era.
—Lo sé. Luego de ese encuentro… pues me salió hasta en la sopa. ¡Minnie incluida! —Marinette se dio unos golpecitos en las mejillas, como si no supiera que decir— Una cosa llevó a la otra…
—¡Conoces a Minnie! —exclamó esta vez Max muy sorprendido.
—¿Están saliendo ustedes dos? —preguntó Nino de golpe.
—Sí —dijo Adrien con orgullo.
—¡Pero acabas de enviudar! —Kim se tapó la boca ni bien terminó de hablar, avergonzado por su comentario —¡Perdón!
Nadie se perdía un solo detalle de lo que estaban viendo.
—Nunca enviudé. —insistió el gato— Mi relación con Kagami fue…
—¡¿KAGAMI?!
La sorpresa fue generalizada y provocó más de un infarto. Por unos segundos el gato cruzó miradas con su lady, quien inspiró mucho aire. Ninguno de los dos quería ocultar la maternidad de Kagami y aprovechando que estaban todos reunidos, pues soltaron la bomba.
—Sí. Kagami. ¡Nos encontramos en Suiza el año pasado! Me pidió que no dijera nada, por las razones que haya tenido y… lo nuestro fue algo de una sola vez, ¡no estábamos enamorados! —Adrien se cruzó de brazos— Meses después me avisó que estaba embarazada… decidimos criar juntos, pero nunca fuimos pareja —Adrien bajó los hombros unos instantes— Éramos muy buenos amigos nada más… y entonces ella murió…
Adrien miró unos instantes a Marinette, que resaca y todo, lo miraba con los ojos muy abiertos. Le sonrió enamorada, como si lo comprendiera por fin, y correspondió el gesto lanzándole un beso.
—¿Eso no te molesta, Marinette? —preguntó de pronto Kim, con poca delicadeza, pero buenas intenciones. La aludida negó con la cabeza, reflejando en sus ojos mucha emoción.
—¿Por qué tendría que molestarme? Adrien… es… mi persona especial, con todo e hija.
—Mon poté —interrumpió Nino de pronto. Junto a él Max sacaba cuentas— Minnie te salió a la primera.
—Errr…
—¡CAMPEÓN! —Kim atrapó a Adrien en una llave y le refregó los nudillos en la frente.
Varios fueron los manotazos que tuvo que hacer Adrien para sacarse de encima a Kim. Por su parte Marinette se quería morir de la vergüenza: ¿por qué todo el mundo insistía en señalar eso precisamente? ¿No tenían decencia? Alya y Mylene volvieron a abrazarla para darle ánimos. A estas alturas de la conversación, Marc estaba tomando notas descaradamente. Mylene mordía un pañuelo y Nathaniel no soltaba la mano de Juleka. Adrien, una vez que se deshizo del acoso de Kim y hubo regresado a su sitio, le sonrió a su novia y se llevó una mano a la altura del corazón, antes de señalar a su princesse.
—¡Esa De Ahí Es La Mujer Que Amo! —exclamó Adrien con firmeza. Entonces sonrió travieso—: Incluso borracha.
—¡ADRIEN! —gruñó Marinette.
—Aaaaaaaw… ¡Más te vale que la trates bien! —Alya se cruzó de brazos. La periodista se ajustó los lentes: tenía el orgullo herido por no haberse dado cuenta de TAMAÑO culebrón, pero considerando el susto y posterior alivio que había tenido, eso había perdido importancia— Poco me importa que no nos hayan dicho nada de lo que estaba pasando entre ustedes, pero si eso sirvió para que Marinette por fin pidiera ayuda, no me quejo. ¡Ya me contarán los detalles!, pero… ¡Mari! ¿con quién estabas que te pegaste esta borrachera y no me llamaste? ¡Amigas que se emborrachan juntas, permanecen juntas!
—Alya, no presiones… —pidió Juleka— Y baja la voz tantito: Mari tiene resaca.
—Con la colega de ese... —explicó Marinette mientras señalaba a Adrien, quien lucía todo inocente— Mariya Korsakova. Tenía vodka y penas de amor... ¡Cómo sufre esa mujer!
—Dios las crea y el diablo las juntas. Terminaron las dos espantosamente ebrias. —afirmó el gato.
—¿Cómo? ¡¿Ya conoce a tus colegas, Agreste?! —exclamó Alya sorprendida. ¡En verdad parecía que se había perdido de mucho.
—OOoooh, eso es importante. ¡Ustedes dos van en serio! —exclamó Alix con una sonrisa.
—¡Este arroz se coció y ni cuenta nos dimos! —bromeó Luka de buena gana.
—Y nosotros pensando que no se habían juntado para nada —añadió Nino de buen humor. Le dio unas palmaditas a Adrien en la espalda— ¡Me alegro por los dos, en verdad! ¡Pero más me alegro de que Marinette no se haya matado!
—Jejejeje, ustedes dos no perdieron tiempo, ¿verdad? —comentó Kim lleno de risas.
—¡Vieran Como No Hemos Perdido Tiempo! —comenzó diciendo Adrien, poniendo un gran puchero— Marinette me dio una paliza cuando nos vimos. ¡Golpes feos! Al punto de hacerme rodar por el suelo... —Marinette enarcó las cejas cuando vio la traviesa expresión de su novio. —¡Luego rodamos de otras maneras...!
—¡ESTÁS MUERTO, AGRESTE! —ladró Marinette indignada, lo que provocó la carcajada general…
… claro que con la resaca que se traía, eso no le hizo nada bien. Se sujetó la cabeza y se apoyó en el respaldo del sofá. Los demás comprendieron entonces que era hora de irse, por lo que las chicas se llevaron a Marinette al cuarto y se pusieron a ordenar la casa en lo que los chicos ayudaban a acomodar el desorden que habían dejado. Le hicieron prometer a la pareja, sobre todo a la diseñadora, que esa noche fuera a la fiesta, un rato al menos, a lo que Marinette accedió con timidez. Costó que se fueran y la dejaran sola con Adrien, pero lo hicieron y cuando por fin estuvieron solos, el gato la abrazó por la espalda y le besó el cuello.
—¡Ni creas que me olvidé de lo que dijiste, chaton! —gruñó Marinette tratando de quitárselo de encima sin mucho ánimo— ¡Tienes que ser más discreto!
—¡Discreto es mi sexto nombre!
—¡Pretencioso!
—Pero me amas de todos modos —Adrien la giró sobre sus talones para mirarla a la cara, abrazándola y atrayéndola hacia sí— ¿Ves que tienes muchos amigos? ¿Y que todos te quieren montón? (no más que yo)
—Lo veo… —Marinette también le rodeó la cintura con los brazos— Gracias, mon minou.
—No me lo agradezcas así. ¡Brilla de nuevo! Sé que puedes. —Adrien la soltó y puso sus manos en las caderas— Iré a ver a Minnie, ver qué tal sigue Mariya, y te traeré almuerzo. Ve a acostarte: lo necesitas…
—¿Traerás algo bueno?
—Sopa de cebollas. Hace bien para la resaca.
—Mentiroso. Pero suena bien —Marinette bajó la mirada— ¿Traerás a Minnie, verdad?
Adrien enarcó las cejas, aguantando la respiración de la sorpresa.
—¿Puedo?
—Claro que sí. Si quieres, no es obligación.
—Lo pensaré entonces —Adrien se inclinó y la besó en los labios— Solo si te vas a dormir un poco más en lo que regreso.
Plagg entonces se asomó en la cabeza de Adrien, junto con Tikki y Kaalki. Los tres kwamis se veían muy relajados y divertidos. Tikki voló hasta Marinette, a quien abrazó con cariño.
—¿Ya dejaron las cursilerías? Quiero mi queso.
—Siempre tienes hambre, Plagg. ¡Ten dignidad! —reclamó Kaalki.
—¿Viste Marinette que tienes muchos amigos? —preguntó Tikki contenta. Se volvió a Adrien— Me aseguraré de que duerma, Guardián, pero… asegúrate que nada nos moleste.
—Gracias Tikki. Es una buena sugerencia —Adrien tomó aire— Toca ir a ver a Minnie. ¿Marinette? Cualquier cosa llama…
—Ya vete, chaton.
Adrien hizo media reverencia y sin esperar mucho, se metió a la cocina, de donde emergieron unos reflejos de luz que habrán durado unos pocos instantes, aunque no se había activado el poder de Plagg. Para cuando Marinette se asomó, Adrien ya no estaba, y aparte de la pila de platos lavados en el mesón, todo parecía en orden.
—Al menos lavaron los platos.
—Cierto: tienes buenos amigos, Marinette. —Tikki la tomó de la mano y comenzó a darle tirones— Y tú debes dormir un poco más.
—Ya voy.
Remolonamente, Marinette siguió a Tikki de regreso a su cuarto y se dispuso a dormir. Después de todo, todavía le quedaba cansancio. Tenía un bonito latido en el corazón… tenía esperanza.
¡Por fin la tenía!
Si tan solo las cosas buenas pudieran durar un poco más…
Continuará.
Por
Misao–CG
Publicado el martes 21 de julio de 2020
Próximo capítulo: Misión
… notó la ausencia de una katana que había estado en la familia Tsurugi desde hacía generaciones, al menos unos 300 años, y que mostraba las marcas de honor de sus usuarios. Tenía un nombre, no lograba recordarlo, pero era bastante poético. Kagami siempre había hablado de esa katana como si fuera un pariente muy querido.
—¿Y la katana?
—¿Alma Negra? Necesitaba mantención. La envié a afilar.
Notas finales: Y comenzamos a vislumbrar en el horizonte algunos capítulos algo intensos y finales. ¡Amigos! Esto ha sido el comienzo del final y tengo toda la confianza que lo que se viene les va a gustar mucho. Marinette ya reconectó con Adrien, su familia, con sus amigos… la vida pinta bien para ella, pero… antes que mejoren las cosas, deben ponerse algo un poco peor.
LO QUE ME RECUERDA… Lean el fic Apariencia y Realidad de Abby Lockhart1, que les aseguro que los va a tener en la punta de la silla. =D … Y tengo franco miedo de lo que se nos avecina en ese fic.
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Muchas gracias Manu, por tu review. No voy a ver Naruto: nunca me ha llamado la atención. Ten, muffins de naranja y ¡GRACIAS POR LEER!
Si esa borrachera le probó a Marinette que no tiene que pasar por penas solas, Buttercup77, este capítulo reafirmó tal cosa... Marinette ya recuperó su vida, su amor, sus padres y ahora a sus amigos. Y aprendió una valiosa lección… que nunca hay que subestimar a un borracho con celular o a la preocupación de amigos de toda la vida. Ten, muffins de naranja y ¡GRACIAS POR LEER!
