—Y como ya empezó septiembre, pues, no puedo ponerme a dieta—finalizó su explicación el mexicano.

Ambos rieron un poco.

You know what, hace tiempo que no veo ni a China ni a Russia.

—Igual, tal vez ya se consiguieron una vida.

Maybe. And thats ok,así podremos tener tiempo de pareja sin ser— tomó la mano del mexicano— interrumpidos.

—Gordis, ¿piensas lo mismo que yo?—se acercó más al estadounidense, abrazándolo de la cintura.

Yes— acercó aún más al latino hacia su cuerpo.

—Hace tiempo que ya quería hacer— le dio un pequeño beso en la frente al rubio— iré por las cosas y podremos empezar a practicar aquello que te había contado.

—Ya quiero intentarlo, suena exótico y delicioso, literalmente.

De repente, la ventana de la sala se rompió, y a través de esta, entraron China, Rusia y su nuevo aliado.

—Hemos venido por México— dijeron los tres al mismo tiempo.

Ah shit, here we go again.

Unas horas más tarde habían logrado correr al, ahora, trío de acosadores que iban tras el mexicano.

—Esto es muy estresante y cansado— mencionó México sentándose en el sillón.

Yeah. I hate it— dijo Estados Unidos, imitando la acción de su pareja.

Realmente deseaban poder tomarse una vacaciones, pero, bien sabían que ni vacaciones podían tener porque de igual forma los iban a molestar.

Además de que también estaba la posibilidad de que volvieran a secuestrar al mexicano.

Wait a minute...— una idea se estaba formulando en la mente del estadounidense—I know!

—¿Qué? ¿De qué hablas, gordis?

—Conozco un lugar donde podremos vacacionar y se que seguramente no nos molestaran. Y si llegan a seguirnos, acabaran muy mal.

—¿Y qué lugar es ese?— preguntó entusiasmado el mexicano.

—Australia.

—¿Australia? ¿Quieres que vayamos a vacacionar con tu hermano que tiene animales raros y peligrosos?

—Yes!

El moreno se quedó callado unos segundos.

—¡Hagamoslo!