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XVI

Alteraciones

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Kaal, Milia, Max y Zaria tenían una preocupación muy inmediata. No tenia que ver con el inminente ataque total del SDFN-1 o de lo que sucedería con los soldados Zentradi.

Sus mentes estaban en este momento enfocadas en sus hijos.

Kaal estaba casado desde hacia 10 años y era padre de un hijo de 8 años. Cuando llegó a la Tierra se había enfocado en el ejercito, y era de mente muy estrecha sobre las relaciones personales, aparte de la amistad y camaradería no había otro tipo de relación afectuosa en su vida. Hasta que conoció a Mara. Ella lo había cautivado y le había enseñado ese desconocido sentimiento que había cautivado a los otros de su especie. Ella había sido una gran ayuda para terminar de consolidad su identidad, porque lo veía como una persona completa, un problema que tenían muchos Zentradi que aun no se habían podido integrar del todo a la cultura humana, ya que no se sentían identificados. Durante el ataque Kaal no había podido dejar de pensar en Mara y Nand, pero sintió un tremendo alivio al saber que estaban a salvo.

Los mismos sentimientos tenían Max y Milia, ya que sus hijas fueron evacuadas y estaban en un lugar seguro. Komilia y Moaramia eran las mayores, pero el resto eran adolescentes y niñas, y dependientes de sus padres. Miracle de 13 años, las gemelas Muse y Therese de 8, Emilia de 6 y Miranda de 4. A pesar de haber cumplido misiones con regularidad, Max y Milia siempre habían regresado a la Tierra y la separación no era muy fuerte.

Zaria era la que estaba mortificándose mucho más. Ella tenía una hija de 13 años, que vivía con su exesposo. Luego del divorcio, hacia 7 años, habían declarado que Zaria no estaba calificada para cuidar de la niña, lo cual le sumió en una fuerte depresión. En el momento del ataque Linsey y su padre estaban en su casa, pero hasta el momento no había podido comunicarse para saber como estaban. Durante el ataque Zaria había tomado para si la tarea de sacar a todas las familias de los oficiales del conjunto residencial. De hecho había un protocolo de desalojo en caso de emergencias.

Por su parte la Comandante Kim Kabirov estaba enfocada en su trabajo ya que era soltera y no tenía una familia que dependiera de ella, y coordinaba las operaciones para la inminente llegada de la fuerza del SDFN-1. El resto de las fuerzas estaban alrededor de la Luna y en la orbita terrestre alta. Debido a las bajas durante el primer ataque la fuerza alrededor de la Tierra no tenia efectivos para un ataque ofensivo contra la superficie sin sacrificar su disponibilidad para defender la orbita terrestre, por lo que dependían de la flota que venia de Júpiter para una ofensiva. El resto de las naves SDFN no estaban en el sistema solar sino en el espacio profundo.

El gran mapa holográfico del centro de la sala estaba mostrando la disposición de las fuerzas en la galaxia. Con un movimiento de la mano Kim podía girarla y hacer zoom en algunas partes. Las fuerzas estaban codificadas en colores, los Zentradi atacantes estaban en rojo, las flotas de la UNSpacy en azul y las flotas expedicionarias y colonización en amarillo. Círculos púrpura representaban los planetas donde se habían encontrados signos de civilizaciones, lamentablemente todas extintas, aunque justo del otro lado de la galaxia estaba una estrella en púrpura donde estaban los primeros plantas habitados por otros seres que no eran ni Zentradi ni humanos.

Había algunos trazados en verde, representando las flotas Zentradi "incultas" que merodeaban en la galaxia y que eran objeto de seguimiento. Se habían identificado cerca de una docena de flotas pero misteriosamente ninguna tenía una gran cantidad de naves como la flota de Bodolza. Estas flotas no habían tenido contacto con los humanos y seguían ocupándose de sus asuntos sin saber que los humanos estaban explorando la galaxia.

Había una teoría de que la flota de Bodolza era el conglomerado más grande que se había estado acumulando durante siglos. Batalla tras batalla iba acumulando los restos de otras flotas que habían quedado acéfalas, al punto de haber reunido millones de unidades. Cuando una flota perdía a su Comandante Supremo, los Comandantes de flota debían subordinarse al Comándate mas cercano, y luego de varios siglos Bodolza se convirtió en el líder de cada vez más naves al punto de acumular millones de ellas. Luego de su destrucción en la batalla en el Sistema Solar sus naves se disgregaron, y se encontraron en el extraño escenario de no tener a un Comandante Supremo al cual unirse, por lo que muchos optaron por seguir merodeando en la galaxia en busca de las fuerzas de la Armada de Supervisión.

De las fuerzas atacante en rojo no había un patrón que indicara de donde provenían, y estaban alejadas de las flotas verdes, que continuaban sus rutas sin mostrar conocimiento de lo que estaba pasando. De hecho estaban alejadas de cualquier planeta colonia y de las rutas de las flotas coloniales y de exploración.

Pero para Kim el hecho de que atacaran colonias alejadas de la Tierra no tenia sentido aun. Más que atacar parecía que asechaban. Hasta el momento se habían concentrado en merodear los sistemas y lanzar ataques esporádicos, mientras que en el sistema terrestre estaban atacando abiertamente con agresividad. Uno de los temores de concentrar la flota de la Spacy en un solo lugar era que al hacerlo repentinamente la dispersa flota Zentradi se unificara para concentrar su fuerza de combate en un solo lugar. No había ningún objetivo valioso que justificara un ataque masivo, salvo que quisieran obtener alguno de los Satélites Fabrica que estaban en poder de los humanos.

Ante ese escenario, esas factorías estaban custodiadas y se mantenían separadas unas de otras para evitar exponerlas a un gran ataque unificado. A pesar de tener toda esa maquinaria de producción que podría permitir fabricar millones de naves, no podían obtener los recursos técnicos para la minar las materias primas. Entre los registros estaba la existencia de los satélites de minería, factorías del tamaño de pequeñas lunas que podían literalmente desmantelar planetas enteros en cuestión de un par de años. La existencias de esas apocalípticas maquinas se perdió en los siglos, ya que los registros de las ubicaciones se perdió con la destrucción de los Comandantes Supremos.

No creía encontrar nada nuevo, ya que este mismo mapa era analizado por los grupos de inteligencia y hasta el momento no podían encontrar nada útil en los patrones de ataque. El problema de Kim era que veía este momento en el tiempo, si hubiera podido acelerar hacia atrás ese mismo mapa se hubiera dado cuenta.

El Cuartel General encima era una pila de escombros, pero ya la salida por ese lado estaba despejada. Lo otro que ya estaba finalizado era la recuperación de los cuerpos del personal que había estado en el edificio en el momento del ataque. La pista estaba de nuevo operacional y ya había una importante concentración de fuerzas que entraban y salían a los combates aunque ocasionalmente se producía una alerta de combate al acercarse uno que otro grupo Zentradi.

Una cosa que no parecía querer colaborar era el insistente clima lluvioso. Pareciera que había un frente climático que se había quedado pegado sobre ellos. Y la cercanía del invierno no colaboraba tampoco ya que estaba empezando los meses mas fríos del año y dentro de unas semanas empezaría a caer las primeras nieves.

Kaal y el Coronel Zairosky estaban conferenciando con los comandantes de los grupos que iban a dirigir la ofensiva conjunta con las fuerzas que llegarían en el SDFN-1. Se llegó a un consenso de que seria un ataque en dos etapas, con una ofensiva para sacar a los Zentradi de sus escondrijos y cuando estuvieran fuera llegaría la fuerza más grande desde el espacio.

"¿Si son las tropas de Zarn entonces podríamos identificar a quienes nos atacan?" pregunto Kaal.

"Recuerdo algunos comandantes de tropas," dijo Milia, "pero en estos años pudo haber cambiado."

"¿Y son tan radicales como los comandantes de otros grupos?" preguntó Zairosky.

"Mas de la mitad vivió en la Tierra tras la guerra y se fueron con Zarn o se unieron después. Les aseguro que son muy radicales."

"Milia, quiero que te encargues de las operaciones de combate," dijo Kaal.

"¿No tienes a nadie mejor que yo?"

"No seas modesta, no hay nadie mejor que tu," comentó Kaal. "Si el Coronel no le molesta."

"Para nada, señor," dijo el Coronel de buena gana, era un oficial muy pragmático. "Me alegra mucho tener ayuda. Entre mas gente con experiencia tenga mejor."

"No perdamos tiempo entonces," dijo Kaal despidiendo a todos.

Kaal esperó a que salieran los oficiales y fue a sentarse junto a Max y Milia. Max estaba más repuesto de la herida de su pierna. Aun le dolía, pero no le impedía levantarse, aunque no mucho porque le seguía incomodando.

"Lo sé," dijo Milia. "Quieres que trate de ver si puedo lograr una conciliación con estos insurgentes."

"Como hiciste con el asunto del Presidente," Kaal hizo una pausa, mirando hacia donde estaba la enorme pantalla táctica. "Seguro no te gustara que pregunte pero... ¿no tienes problemas... de salud para volar?"

Milia lanzó una carcajada, sabiendo a que se refería.

"Aun me faltan cuatro meses," dijo Milia tocándose casualmente el estomago. "Hace unos días me encontré con Kelly, pareciera que tiene cuatro niños en la panza y anda como si nada."

"Me sorprende que ella no hubiera venido para acá," dijo Max, deseando que no pensara en venir.

"No la invoques," dijo Milia recordando el ultimo encuentro con la esposa de Gennadi.

"Amor," intervino Max. "¿Estas segura de querer ir?"

"Obviamente tu no puedes," respondió Milia. "No será la primera vez que combata así."

"Confío en ti, pero cuídate."

"¿Entienden porque quiere Gennadi atacar él mismo?" preguntó Kaal, ya sabiendo la respuesta.

"Un juego político," respondió Max.

"Y no solo él. Desde el incidente de los Megaroad destruidos en el astillero y los incidentes, los políticos se polarizaron. Unos a favor del rearme intensivo y otros en concentrarnos en la colonización de la galaxia."

"¿Crees que tenga una relación con lo que esta pasando?" inquirió Milia.

"No sé. Que las fuerzas de Zarn ataquen justo cuando Gennadi esta en una gira de inspección y justo después de ese feo discurso de la canciller no parece casual."

"¿Desde cuando alguien sale de gira de inspección en una fortaleza súperdimensional armada hasta los dientes?"

"No te quito mas tiempo," esquivando responder, ya que sabia la respuesta.

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El Centro de Información de Combate de la Arcadia estaba en el nivel inferior de la torre, un nivel por debajo del puente principal. No era tan grande como la de otras naves, ya que las naves de la clase Eden en realidad habían sido concebidas para realizar "ataques Daedalus" y solo embarcaban Destroid y no aeronaves, pero algunas de sus unidades habían sido adaptadas para llevar cazas.

La Capitán Akatsuki miraba en su libreta electrónica la comunicación que fue transmitida desde el cuartel general. Le acompañaban Trammell y Mölders. El trío de oficiales estaba de pie ante una de las consolas, en realidad Akatsuki estaba recargada en la mesa de la consola y los dos hombres delante de ella.

Lo primero que le indicaban era que toda entrada y salida de la Tierra estaba cerrada, y cerrar un planeta significaba colocar en orbita buena parte de las fuerzas de naves y evitar cualquier ingreso, además de poder atacar inmediatamente cualquier nave que intente un nuevo Fold dentro de la atmósfera terrestre.

Lo segundo era que el resto de las naves seguían dispersas en el sistema solar y las colonias. Por lo que a pesar de tener una flota de más de 4000 naves, no podían combatir contra las 700 que estaban en el sistema solar por estar dispersas.

"Vamos a dirigir un grupo de ataque," explicó Akatsuki indicando el tercer párrafo de la comunicación. "Como Arcadia era una de las tres SDC activas en la orbita lunar y no había ninguna SDFN, van a trasferirnos varias naves."

"¿Cuantas?" preguntó Trammell.

"Además de las dos que tenemos, dos Guantánamo y dieciséis Haruna."

"Que importante nos estamos volviendo," dijo Mölders con un silbido.

Akatsuki no estaba intimidada por eso, ya en el pasado tuvo que dirigir un grupo de astronaves solo unos días rato, pero contaba. Significaba también que las comunicaciones entre el cuartel general y las naves pasarían por Arcadia, por lo que en este momento estaba coordinando a los operadores, y esa era la razón de su presencia en el CIC.

Hasta que llegara la SDFN-1 tendría el mando de esas naves, y coordinar sus acciones con los Capitanes de las otras naves SDC. Seria, por decirlo de alguna forma, un mando coral, ya que ninguno de los Capitanes tenía autoridad sobre los otros.

"Señor Mölders," dijo la Capitán. "Quiero varios escuadrones listos en los hangares para salidas inmediatas."

"Sí, Capitán," respondió el oficial.

"Trammell, muevan las RMS-tres a los tubos de lanzamiento y RMS-dos a los hangares de los escuadrones que Mölders indique como adecuados para que las utilicen. Cuiden de no dárselas a ningún gatillo alegre. Indicare a los Capitanes de las otras naves que a manden sus inventarios de armas y tomen las mismas medidas."

"¿Sabe que el mando aun no ha actualizado los protocolos para armas de reacción?" preguntó Trammell.

El primer oficial era conciente que existía renuencia a nivel político por el uso de estas armas. Era la razón por la que, a pesar de su utilidad, en las naves habían tan pocas. También sabia que el desarrollo de estas armas estaba siendo frenado, debido a que sus efectos en el subespacio aun no se habían estudiado bien, y las pruebas de alto nivel de alta potencia de hasta casi el millar de megatones y hechas a años luz de la Tierra o las colonias habían aumentado desde que se iniciaron los programas de pruebas hace casi dos décadas y se temía que se llegara a un nivel de concentración de energía donde aparecieran fenómenos físicos desconocidos, como algunos tipos de partículas exóticas...

"Nos fueron útiles," dijo Akatsuki apartando un mechón de cabello de sus ojos. "Me siento mas cómoda si podemos deshabilitar los cruceros con un solo disparo."

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La Comandante Ilken había caminado por estas calles hacía años... pero eso era el pasado, y hacía 15 años, una eternidad para una guerrera que había luchado en muchas batallas desde que había abandonado la Tierra.

Los edificios de Ciudad Macross eran muy generosos para con los Zentradi. Muchos estaban construidos a una escala que permitía que los Zentradi a tamaño natural pudieran deambular sin tropiezos. Las avenidas principales tenían amplias aceras por donde los gigantes podían desplazarse. La mayoría de los Zentradi a tamaño completo vivían en zonas en la afueras de la ciudad, y tenían sus puestos de trabajo en fabricas y otras instalaciones donde su tamaño y fuerza física eran apreciados.

Un Zentradi a tamaño natural media en promedio 10 metros de altura, y pesar 8 toneladas, 5 veces mas alto y 90 veces mas pesado que un humano promedio. Una armadura, sea una Queadlunn-Rau o Nousjadel-Ger median 16 metros de altura, por lo que habían contados edificios donde podían albergarse de manera segura y que habían sido identificados por los agentes de campo que inspeccionaron la ciudad meses antes. En algunos casos tuvieron que derribar un par de pisos para poder acomodarse dentro.

El puesto de control de Ilken estaba en uno de esos edificios, y para evitar ser localizados las comunicaciones de salida pasaban por retransmisores a nivel del suelo y de allí a una emisora que distribuía la señal a larga distancia. Ilken descubrió que los regimientos en las ciudades cercanas estaban siendo suprimidos y que poco más de la mitad de los Zentradi que vinieron con ella habían sido muertos o capturados. Imaginaba que los muertos eran mayores que los capturados, ya que eran guerreros que no habían combatido en la Tierra y no se rendirían fácilmente.

Desde afuera parecería que su misión era un fracaso y que solo era cuestión de tiempo para que todos incluida ella misma fueran capturados o muertos. Su misión no era una victoria táctica en las ciudades, sabia que para destruir estos objetivos hubiera requerido una fuerza 10 veces mayor y apoyo de naves desde la orbita. La victoria era a nivel estratégico, y se trataba de mantener ocupada a las fuerzas de la Tierra del verdadero objetivo y estaba segura que en los 5 días que quedan de operación se lograría.

Estaba aislada pero no incomunicada. Las fuerzas de la Comandante Ainna en la Luna estaban estancadas mientras que las fuerzas de la Comandante Alka mantenían su presencia en Saturno y los demás planetas del Sistema Solar. Estaba al tanto que una fortaleza súperdimensional estaba en camino y en cualquier momento estaría aquí.

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A pesar de que el VF-4 Lightning III era el caza estándar de las fuerzas de la Tierra, Milia prefería volar el VF-9 Cutlass, un caza mas pequeño pero de una alta maniobrabilidad. Lo había utilizado en el pasado en misiones de combate cuando comandaba el escuadrón Dancing Skulls, aunque no se quejaría si le hubieran facilitado uno de los nuevos VF-11 Thunderbolt. Aunque el Cutlass que estaba volando en este momento no era el suyo, el cual estaba en el Centro de Tácticas Aérea de Eagle Nest a las afueras de la ciudad. Pilotaba un VF-9 pintado de color cobre, el cual solo tuvo unos minutos para comprobar.

Milia volaba en configuración Gerwalk por una avenida flanqueada por edificios. Junto a ella volaban otros VF, equidistantes mientras peinaban el área. Debido a su reputación, los líderes de escuadrón no pusieron ningún reparo en que ella dirigiera el ataque. A pesar de estar bajo un fuerte ataque solo algunos sectores de la ciudad estaban dañados. Los ataques se concentraron en el área del cuartel general, y varios edificios de gobierno instalados alrededor del Lago Global. El mismo Macross había sido blanco de ataques, pero sus cañones operativos habían repelido a los atacantes.

"Esta calma no me agrada," dijo un piloto por la radio.

"No tenemos contacto con las fuerzas enemigas," informó el líder de uno de los escuadrones. "Luego de golpear fuerte a las tropas de tierra se han atrincherado en varios edificios, pero no los hemos localizado a todos."

"Hay que hacer que salgan," dijo Milia con total tranquilidad, pasando su VF a modalidad Fighter y acelerando.

Milia tiró hacia atrás la palanca y se elevó dejando atrás y debajo a los otros VT. Aun seguía ascendiendo cuando de repente vio una ráfaga de disparos en su dirección. Con un solo movimiento de su muñeca el VF dio un giro hacia la izquierda evadiendo los disparos y cayendo en picada hasta el punto desde donde venían los disparos. Estaría como a 100 metros de altura cuando vio a un trío de armaduras Nousjadel-Ger elevarse en su dirección.

"¡Les dije que iban a salir!" exclamó Milia mientras se acercaba de frente a las armaduras.

Sin inmutarse a los disparos, Milia pasó de golpe a modalidad Gerwalk a la vez que esquiva los disparos. Las tres armaduras coordinaban los disparos sobre ella, pero sus maniobras hacían que los esquivara, casi llevando a los pilotos Zentradi al borde de la frustración, ya que se quitaba de la mira justo cuando ellos disparaban.

Las armaduras estaban armadas con cañones de energía, específicamente un aparatoso cañón de plasma en el hombro derecho que en posición de ataque podía disparar a donde miraba el piloto y un cañón en el medio del pecho. Adicional cargaban una especie de pistola de partículas en una mano con un rango de apenas 90 metros de efectividad.

Mientras era atacada por este trío, y al acercarse los demás del escuadrón de VF, se elevaron desde tierra otras armaduras, entre ellas Queadlunn-Rau. Todos tenían en común el color gris y sus adornos de líneas rojas, lo que confirmaba a Milia su origen.

"¿Les pedimos que se rindan?" pregunto el líder del escuadrón, mientras esquivaba los disparos del Queadlunn-Rau.

"¡Pidámoslo amablemente!" dijo Milia colocándose detrás de una de las armaduras y colocando un único disparo justo en la parte de la espalda donde estaban los motores.

El mecha empezó a soltar humo, y con un par de disparos logró dañar su sistema de vuelo, y el pesado aparato extraterrestre empezó a caer al suelo como una piedra.

"¡Soy la Mayor Milia Fallyna Jenius, Fuerzas Unidas! ¡Depongan las armas o les ira muy mal!" dijo por la radio en las frecuencias de las mecha Zentradi.

Pero los Zentradi no hicieron caso, y de hecho empezaron a salir de las calles muchas mas armaduras, ya se contaban unas 12 y ahora cada piloto de VF tenia a un Zentradi para si.

Era difícil no enfrascarse en un combate mortal, a pesar de que la orden era de inutilizar las armaduras... pero esa orden no aplicaba de parte de los Zentradi, que de buena gana hubieran descuartizado a los VF si pudieran agarrarlos en el aire.

La Comandante Ilken había escuchado la llamada de Milia, pero se abstuvo de responder, en todo caso solo tenia una respuesta para ella, y fue en la forma de una llamada a sus fuerzas para que salieran a combatir.

Las armaduras estaban diseminadas por la ciudad, y si no eliminaba rápidamente al escuadrón entrante podría perder el territorio al permitir las incursiones aéreas de los Micronianos.

El combate era parejo, pero lastimosamente estaban cayendo pilotos de ambos bandos. Los Zentradi lo tenían difícil porque el piloto debía caer desde las alturas dentro de su armadura y la supervivencia no estaba garantizada a partir de cierta altura, mientras que los pilotos de la Spacy podían eyectarse y caer en paracaídas, aunque la opción no era muy atractiva debido a los disparos y todos los vehículos alrededor.

"Vienen refuerzos desde el sur," informó uno de los pilotos VF.

En efecto, al escenario se unió otro escuadrón de VF, lo que precipitó que más armaduras salieran a defender el territorio. Lo que había empezado como una escaramuza entre Milia y un trío de armaduras ahora involucraba a dos escuadrones completos de VF y un número parecido de armaduras Zentradi.

"¡Soy la Mayor Milia Fallyna Jenius, Fuerzas Unidas! ¡Ríndanse!"

No estaba de más volverlo a intentar, pudiera que le tocara un nervio alguien y...

"Felicidades por su ascenso," dijo una voz por la radio y que sorprendió a Milia, porque le era muy familiar.

"Veo que aun vives," respondió Milia sin detenerse en el combate.

"Ríndete, somos mas," declaró Ilken mirando alrededor a ver si podía encontrar a su antigua instructora.

A pesar de ser una Meltran piloto igual que ella, no fue su instructora en la flota Zentradi, de hecho ni siquiera se conocieron antes de llegar a la Tierra. Milia fue su instructora de vuelo cuando Ilken formaba parte de las fuerzas de la Tierra hacia muchos años. Como todos los comandantes Zentradi de la operación, había vivido en la Tierra durante algún tiempo.

Milia también trataba de encontrarla, pero con casi veinte Queadlunn volando alrededor no podía saber cual era. Su antigua alumna, que luego fue comandante del escuadrón ZVF-99. Milia sentía rencor hacia ella, ya que le había confiado a Ilken el mando del escuadrón de Valkyrie integrado únicamente por pilotos Zentradi, desde los mismos pilotos al personal de apoyo, y al final Ilken los había traicionado dañando la reputación de ese delicado experimento de confianza en uno de los momentos mas oscuros de los Levantamientos Malcontentos.

Milia en el combate no se dejaba llevar por sus sentimientos, pero al saber que su antigua pupila estaba allí, quería poder encontrarla y descuartizarla. En este momento la antigua guerrera se encontraba en una mentalidad muy cercana a la que tenia cuando pilotaba en la falta de Laplamiz.

Tiró de la palanca con brusquedad y elevó su VF directamente hacia el cielo, aun estaba cubierto con nubes y amenazaba con llover en cualquier momento. Ninguna de las armaduras le siguió en su ascenso, pero desde lejos Ilken vio al aparato elevarse contra el fondo de las nubes grises.

En su cabina de la Queadlunn la piloto Meltran aceleró en dirección hacia el suelo, para librarse del VF que le estaba atacando. Eran buenos pilotos, y precisamente Ilken estaba designada en esta misión por haber sido piloto de VF en el pasado y conocer íntimamente la cultura de la Tierra. Se había sentado en la cabina del venerable VF-1 Valkyrie, VF-4, e incluso el VF-9 usado en las fuerzas especiales... y precisamente era un VF-9 el que estaba ascendiendo hacia el cielo.

En la atmósfera las armaduras Queadlunn apenas podían llegar a la velocidad del sonido, no eran precisamente muy aerodinámicas y la resistencia era su talón de Aquiles. Pero lo compensaba con maniobrabilidad y mientras caía en picada forzó al piloto a hacer lo mismo, y al estar a solo unos metros del suelo se elevó bruscamente, y el piloto que le perseguía se vio obligado a cambiar a modalidad Gerwalk para no estrellarse, con lo que perdió velocidad y permitiendo a Ilken escaparse. Pudo haber dado la vuelta y acabar con el VF, pero continuó el ascenso para meterse entre dos edificios y salir por encima de las azoteas.

Milia hizo un rizo invertido, quedando con la panza del VF mirando hacia arriba y la nariz hacia tierra, donde pudo ver a los VF y armaduras combatiendo. Parecía que había una fuerza magnética que estaba atrayendo a todos los combatientes a esa zona. Estaba algo inquieta por el número de armaduras que pudieran aparecer, porque si excedían a los VF que tenia a la mano podría darse el caso de que tuvieran que perder a muchos pilotos y solo había cinco escuadrones disponibles.

La pequeña escaramuza se había convertido en un verdadero campo de batalla, como si alguien hubiera agitado un avispero.

Los reflejos de Milia funcionaban más rápido que su cerebro, a pesar de haber pasado tantos años en la tranquila vida terrestre, sus reflejos de guerrera aun estaban presentes, y cuando sus ojos registraron los destellos de los disparos en su dirección, por reflejo condicionado empujó la palanca y pisó con fuerza el pedal derecho para evadirlos maniobrando en la dirección contraria a los disparos. El VF que volaba invertido levantó la nariz y giró sobre su eje, evadiendo los disparos que venían en su dirección.

La maniobra fue tan brusca que cualquier otro piloto hubiera quedado cegado por la aceleración, pero no ella. Dio un medio tonel para quedar nivelada, y buscó -y encontró- la armadura Queadlunn que le atacaba y estaba segura que era Ilken.

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"Tenemos movimiento de las naves Zentradi en el escalón mas alto de la orbita," informó la Teniente Karen Kabirov desde su consola.

"¿Qué pasó?" preguntó Trammell. "¿No hicimos nada para que reaccionaran?"

"Tenemos un gran trafico de comunicaciones entre las naves y otras fuentes," informó el Teniente McGee, su consola donde aparecía las rutas de telecomunicaciones empezó a parpadear como árbol de navidad. Podían detectar el intercambio de comunicaciones, pero estos estaban codificados y por tanto no podían saber el contenido de los mensajes que se enviaban, pero en un momento parecía como si todos hubieran empezado a transmitirse mensajes entre si.

"Que todas las naves de nuestro grupo de batalla entren en alerta," dijo Akatsuki, abriendo un canal de comunicaciones con los otros Capitanes. "Esto puede ser el comienzo de un ataque a gran escala contra nosotros."

Debido a las defensas desde la superficie lunar, las naves Zentradi se habían colocado en una orbita elevada sobre el terreno, y repartiéndose en varias orbitas de diferente altitud, el anillo externo, mas lejano de la superficie y mas cercano a las naves de la Spacy fue el que empezó a moverse, todas sus naves al unísono empezaron a maniobrar para apuntar en una dirección general, como si fuera una coreografía de baile.

"La SDFN-1 se esta comunicando," dijo McGee. "Informan que estarán en nuestro sector en cinco minutos junto con su grupo de batalla.

"¿Interceptarían su transmisión?" preguntó retóricamente Trammell.

"Imposible, las comunicaciones tienen encriptación de cinco niveles."

"Quieren establecer combate antes de que unifiquemos nuestros grupos de batalla," dijo Akatsuki.

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Ilken empezó a dispararle al VF que aceleraba hacia ella con los cañones láser de triple barril instalados en los brazos como si estuvieran ocultos bajo la manga. Desde esa posición solo debía apuntar con los brazos del aparato. Tenía la ventaja de que Milia dependía mucho de la aerodinámica, lo que limitaba sus maniobras, mientras que ella podía suspenderse y cambiar de dirección en cualquier sentido.

"¿Ilken?" dijo Milia a la radio.

Su respuesta fue un disparo simultáneo de ambas armas, con lo que Milia evadió con un tonel completo. A pesar de ser mejor piloto, estaba limitada por sus municiones del gunpod, aunque contaba con un par de cañones de plasma, que era la versión de un solo cañón de la misma arma con la que le atacaba Ilken.

Ilken se cuidaba de esos disparos, ya que ella misma las había utilizados. Ambas estaban en una situación curiosa, ya que Milia había pilotado armadura Queadlunn casi hasta la perfección e Ilken había hecho lo propio con el VF-9, por lo que ambas conocían mutuamente las ventajas y desventajas de sus vehículos.

Ilken aceleró hacia arriba, llegando a la capa de nubes bajas con Milia acercándose cada vez más. Cuando llegaron a la base de las nubes, Milia vio como su cristal era bañado por gotitas de lluvia. El radar no era muy efectivo ya que además de combatir, las armaduras Zentradi emitían señales que interferían con el radar, no los hacia invisibles, sino que creaba muchos "fantasmas" en el radar y uno no sabia cual era el verdadero blanco.

Al salir de la parte alta de las nubes estaban a más de 2000 metros de altura... e Ilken no estaba delante. Tuvo la seguridad de su localización cuando Ilken disparó. O estaba teniendo mala puntería o fallaba a propósito, porque pudo haberla acabado. Estaban solas sobre las nubes, y el cielo se veía con un azul oscuro y un sol brillante como no había visto Milia en días debido a las lluvias, las nubes se extendían desde el horizonte. Pasó a modalidad Battloid y apuntó hacia la Meltran que estaba descendiendo para volver a las nubes. Antes de perderse de su vista, Ilken disparo una salva de 4 misiles y Milia tuvo que manobrar para evitarlo, dejando de perseguirla para salvarse.

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Debido a la posición de Júpiter respecto a la Tierra, el Sol se encontraba entre ambos planetas, y un salto Fold era imposible debido a la gravedad del sol. Una solución era que la SDFN-1 hiciera un Fold hacia una posición que permitiera una línea de visión hacia la Tierra y de allí otro Fold hacia el planeta. Pero el tiempo que ahorrarían realizando los Fold lo perderían en la recarga del ya agotado sistema de pliegue del que se abusó durante la batalla en Júpiter, y el Capitán de la SDFN-1 Hayase quería reservar energía en caso de necesitarlo de emergencia en la Tierra.

A pesar de haber combatido contra una gran flota en Júpiter, las alas aéreas y su armamento estaban al tope. Además estaban llevando consigo dos grupos de batallas, por lo que además de dar apoyo a las fuerzas de la superficie en un ataque relámpago, se darían la vuelta y atacarían a las fuerzas en la Luna.

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La flota de la Comandante Jinna en la orbita lunar alta estaba preparándose, los Micronianos no sabían que estaba al tanto del curso de la flota del SDFN-1, y sabían de la inminente llegada de las fuerzas desde Júpiter. Los Zentradi no tenían naves en la orbita terrestre, y todas sus fuerzas se habían movilizado a la Luna. En la Tierra solo estaban las fuerzas de Ilken.

El grupo de navegación estaba trabajando frenéticamente para aislar todas las perturbaciones Fold en el Sistema Solar, podían diferenciar las ondas gravitacionales tanto naturales como artificiales, y estaban preparados para identificar inmediatamente la llegada de cualquier nave en el sector Tierra-Luna.

Apenas detectaran el Defold de la flota de Júpiter, iniciaría un Fold hacia sus coordenadas e iban a acabarla como hicieron con la flota que vino desde Eden.

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Fin Capitulo 16


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